Reflexiones de fin de año: Lo único que cuenta es como Dios me recuerde


En este año 2013 he llegado a la conclusión que lo único valedero es como me recuerde Dios y no los hombres

Éstas son las palabras de Nehemías hijo de Jacalías: En el mes de quisleu del año veinte, estando yo en la ciudadela de Susa, llegó Jananí, uno de mis hermanos, junto con algunos hombres de Judá. Entonces les pregunté por el resto de los judíos que se habían librado del destierro, y por Jerusalén. Ellos me respondieron: “Los que se libraron del destierro y se quedaron en la provincia están enfrentando una gran calamidad y humillación. La muralla de Jerusalén sigue derribada, con sus puertas consumidas por el fuego.” Al escuchar esto, me senté a llorar; hice duelo por algunos días, ayuné y oré a Dios. Y mientras Clamaba al Señor, recibí su visión: reconstruir los muros de Jerusalén.  Esto era algo alocado, al principio pensé que era alocado, yo nunca en mi vida había construido algo, pero me apasionaba el hecho de ver los muros de Jerusalén de nuevo de pie, imponentes como antaño, entonces dije: Señor, te suplico que escuches nuestra oración, pues somos tus siervos y nos complacemos en honrar tu nombre. Y te pido que a este siervo tuyo le concedas tener éxito y ganarse el favor del rey. En aquel tiempo yo era copero del rey.  (Nehemías cap. 1)

Es importante notar que el seguir esta visión tenía riesgos:

Riesgo de Nehemías: 1. Nehemías. (v.11)

“era yo copero del rey” y esto es importante notarlo debido a que Nehemías estaba en el palacio del rey Artajerjes como encargado de las bebidas, este era un puesto de mucha confianza ya que la labor del copero era probar la comida y la bebida del rey antes de que este la comiera, pues en ese tiempo los reyes temían ser envenenados, de manera que esta posición daba categoría, importancia y obviamente influencia. Nehemías era un hombre que tenía su porvenir asegurado; sin embargo, seguir la visión que Dios le dio, implicaba dejar lo cómodo y familiar para abrazar lo incómodo y desconocido, tenía que viajar cientos de kilómetros con la esperanza de que un grupo de gente que nunca antes había conocido se le uniera en un proyecto que tenía pocas esperanzas de éxito. El nunca antes había construido algo, recordemos Nehemías era copero, no ingeniero.

Riesgo de la iglesia actual: 1. Nosotros mismos.

Siempre una visión va a implicar riesgos y siempre el primer riesgo seré Yo. Estamos acostumbrados a una dinámica de comodidad, tal vez pensamos que no es nuestra responsabilidad que la visión de Dios para la iglesia, la empresa, la familia o cualquier otro ámbito se lleve a cabo pero estamos equivocados, Dios quiere que dejemos lo cómodo y familiar para abrazar lo incómodo y desconocido, es ahí donde su poder se manifiesta, Nehemías no es recordado como el copero sino como el constructor de los muros, me pregunto, ¿cómo nos recordarán las generaciones venideras?

Otro riesgo que Nehemías tenía que enfrentar fue: 2. El Rey. (vr. 11)

Uno de los mayores riesgos para que Nehemías cumpliera la visión de Dios se llamaba Artajerjes, ¿Quien era Artajerjes? Pues era la autoridad máxima en el imperio Persa, no existía en esa época alguien con un cargo más elevado que Él, y seguramente tenía muchos enemigos que querían envenenarle y Nehemías era el hombre indicado para evitarlo, otra, Nehemías era esclavo y esto hacía que su vida estuviera en las manos del rey de modo que si no le parecía su petición no tendría ningún problema con mandarlo a matar y suplirlo con otro esclavo, y como tal también no tenía ningún derecho a dirigirse al rey con una petición. Por cierto, este Rey ya había negado la reconstrucción de los muros en el pasado. Imagina la historia: Un día, en el mes de nisán del año veinte del reinado de Artajerjes, al ofrecerle vino al rey, como él nunca antes me había visto triste, me preguntó: ¿Por qué estás triste? No me parece que estés enfermo, así que debe haber algo que te está causando dolor. Yo sentí mucho miedo y le respondí: ¡Qué viva Su Majestad para siempre! ¿Cómo no he de estar triste, si la ciudad donde están los sepulcros de mis padres se halla en ruinas, con sus puertas consumidas por el fuego? ¿Qué quieres que haga? replicó el rey. Encomendándome a Dios, le respondí: Si a Su Majestad le parece bien, y si este siervo suyo es digno de su favor, le ruego que me envíe a Judá para reedificar la ciudad donde están los sepulcros de mis padres. ¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo regresarás? me preguntó el rey, que tenía a la reina sentada a su lado. En cuanto le propuse un plazo, el rey aceptó enviarme.

Riesgo de la iglesia actual: 2. La sociedad

Hoy en día la sociedad esta esclavizada al narcisismo, busca sus propios intereses, podríamos decir que el rey de esta generación se llama “Narcisismo” el amor a sí mismo, de modo que hoy en día te catalogan como alguien VIP si eres de los que tienen muchos ceros en la cuenta de banco o si cumples con ciertos requisitos físicos de modo que el consumismo es el juego que la sociedad juega. Ir en contra de lo socialmente aceptado es generalmente a lo que Dios nos reta, y seguramente seguir la visión de Dios no te hará el más popular o que te cataloguen como un “VIP” pero lo cierto es que nada de lo que la sociedad te ofrece da sentido a la vida, no satisface, pero cuando Dios da una visión, llena el corazón de sentido, de propósito da dirección y los resultados de seguirla son eternos, me pregunto ¿cómo nos recordarán las generaciones venideras? Regresando a la historia:

Tres días después de haber llegado a Jerusalén, salí de noche acompañado de algunos hombres, pero a ninguno de ellos le conté lo que mi Dios me había motivado hacer por Jerusalén. La única bestia que llevábamos era la que yo montaba. Esa noche salí por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y la puerta del Basurero. Inspeccioné las ruinas de la muralla de Jerusalén, y sus puertas consumidas por el fuego. Después me dirigí hacia la puerta de la Fuente y el estanque del Rey, pero no hallé por dónde pasar con mi cabalgadura. Así que, siendo aún de noche, subí por el arroyo mientras inspeccionaba la muralla. Finalmente regresé y entré por la puerta del Valle. Los gobernadores no supieron a dónde fui ni qué hice, porque hasta entonces no había dicho nada a ningún judío: ni a los sacerdotes, ni a los nobles, ni a los gobernadores ni a los que estaban trabajando en la obra. Por eso les dije: Ustedes son testigos de nuestra desgracia. Jerusalén está en ruinas, y sus puertas han sido consumidas por el fuego. ¡Vamos, anímense! ¡Reconstruyamos la muralla de Jerusalén para que ya nadie se burle de nosotros!

Aquí hace frente al tercer riesgo para que la visión de Dios se cumpliese

3. El Pueblo. (Cap. 2)

La forma en que se describe la historia nos hace pensar que el pueblo de Jerusalén en realidad no tenían nada que hacer, sin embargo, esto no era así, se trataba de una sociedad agrícola, que, si no trabajaba simplemente no comía, la realidad es que aquella gente estaba hasta la coronilla de cosas que hacer de modo que añadir otra actividad a su rutina diaria significaba dejar otras cosas, y para complicarlo más, la mayoría de la gente había salido de la ciudad para vivir en los alrededores de manera que reconstruir los muros significaba dejar sus hogares y viajar a la ciudad para trabajar, significaba dejar de atender sus ganados, granjas y familias.

Riesgo de la iglesia actual: 3. La Iglesia.

Cuando Dios da una visión al liderazgo de la iglesia es porque quiere que usar a la iglesia para lograrlo, Él quiere que cada uno de nosotros, que somos hijos de Dios, seamos parte activa de su visión, lo malo es que estamos tan ocupados en nuestras labores o estamos tan entretenidos en otras cosas, seguramente los habitantes de Jerusalén no creían que reconstruir los muros fuese posible, seguramente para ellos era un sueño “guajiro” de manera que muy probablemente habían dejado de lado la idea y habían pensado que otras actividades eran más importantes que la reconstrucción de dichos muros; muy probablemente la iglesia piense algo similar, tal vez hemos menospreciado el poder de Dios, o pensamos que es labor del liderazgo hacer posible la visión de Dios, realmente levantar los muros era misión imposible para Nehemías solo, pero Dios quería usar al pueblo para esa gran labor así como hoy en día Dios quiere usar a la iglesia para cumplir su visión. ¿Me pregunto, cómo nos recordarán las generaciones venideras? Siguiendo con la historia: Entonces les conté cómo la bondadosa mano de Dios había estado conmigo y les relaté lo que el rey me había dicho. Al oír esto, exclamaron: ¡Manos a la obra! Y unieron la acción a la palabra. Pero al oír que alguien había llegado a ayudar a los israelitas, Sambalat el horonita y Tobías el siervo amonita se disgustaron mucho. Cuando lo supieron, Sambalat el horonita, Tobías el oficial amonita y Guesén el árabe se burlaron de nosotros y nos preguntaron de manera despectiva: Pero, ¿qué están haciendo? ¿Acaso pretenden rebelarse contra el rey?

Los enemigos del pueblo. (2:10) Aquí Nehemías está haciendo frente al cuarto riesgo

Como si la situación no fuese lo suficientemente arriesgada, hubo una complicación más. No todos estaban entusiasmados con la idea de reconstruir Jerusalén Especialmente Sambalat el gobernador de la vecina región de Samaria, tanto él como los demás gobernadores de las regiones circundantes se habían beneficiado de la debilidad en la que se encontraba Israel, lo último que querían era que retomara fuerza y volviera a tener la importancia que alguna vez tuvo en aquella región, de modo que Sambalat y sus aliados empezaron a mandar cartas intimidatorias al pueblo, acerca de destruir sus propiedades, empezaron a hacer circular rumores poniendo en tela de juicio los intereses de Nehemías etc. su meta era que no terminaran de reconstruir los muros de la ciudad, sin embargo el pueblo puso manos a la obra y pasaron de ser un rebaño esparcido y dedicado a sus propios intereses , a convertirse en un ejército con una misión.

Riesgo de la iglesia actual: 4. Los enemigos de la iglesia.

La iglesia tiene tres enemigos:

El primero es el diablo, el mundo y la carne, a los tres les conviene que la iglesia esté debilitada, lo último que quieren es que retome fuerza y vuelva a tener la importancia que alguna vez tuvo de manera que siempre buscarán la forma de intimidarnos, y meternos pensamientos como: “No quiero que mis amigos crean que soy un fanático”, “Mejor no digo que soy cristiano, para que no me dejen de hablar”, se van a burlar de mi” etc. o empiezan a sembrar dudas acerca de “los intereses del liderazgo” o nos hacen tener una visión especial hacia los errores de los demás, o insertan chismes y rumores y todo con el fin de dividir, ellos quieren que seamos un “rebaño esparcido” ellos quieren que estemos menos unidos porque saben que la visión de Dios solo será posible en la medida que su pueblo se una en torno a ella. Me encantó la respuesta del pueblo a Nehemías: “¡Manos a la obra! Y unieron la acción a la palabra.”  Que tanto como tú y como yo seamos recordados como la generación que se arriesgó y fue usada por Dios  para alcanzar su visión. Que tanto tú como yo seamos recordados como aquellos que decidieron soltar lo cómodo y familiar para abrazar lo incómodo y desconocido por la gloria de Dios. Que tanto tú como yo podamos terminar nuestra vida diciendo: No me arrepiento en absoluto de haber corrido todos los riesgos por aquello que a Dios le importaba.

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