Pero tu “El Salvador…pequeña de América Latina…de ti saldrá el regidor IV parte


III.                    En tercer lugar se consideró necesario que Cristo naciera en Belén, debido a su posición. Se dice que es “pequeña para estar entre las familias de Judá.”. Esto trata con su FINALIDAD.  

A.     Una finalidad de Humildad

¿Por qué se dice esto? Porque Jesucristo siempre va en medio de los pequeños. Él nació en la pequeña aldea “para estar entre las familias de Judá.” No en la alta colina de Basán, ni en el monte real de Hebrón, ni en los palacios de Jerusalén, sino en la humilde pero ilustre aldea de Belén. Hay un pasaje en Zacarías que nos enseña una lección: se dice que un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, estaba entre los mirtos que había en la hondura. Ahora, los mirtos crecen en las honduras; y el varón cabalgando el caballo alazán siempre cabalga allí. Él no cabalga en la cima de la montaña; Él cabalga entre los humildes de corazón. “Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.” Hay algunos pequeños entre nosotros hoy: “pequeña para estar entre las familias de Judá.” Nadie escuchó antes el nombre de ustedes, ¿no es verdad? Si los enterraran e inscribieran sus nombres en sus tumbas, pasarían desapercibidos. Quienes pasaran por allí dirían: “eso no significa nada para mí: nunca lo conocí.” No sabes mucho de ti mismo, ni tienes una gran opinión acerca de ti mismo; tal vez a duras penas puedes leer. O si tienes algunas habilidades y talentos, eres despreciado por los hombres; o, si no eres despreciado por ellos, tú te desprecias a ti mismo. Tú eres uno de los pequeños. Bien, Cristo siempre nace en Belén entre los pequeñitos. Cristo nunca entra en los grandes corazones; Cristo no habita en los grandes corazones, sino en los pequeñitos. Los espíritus poderosos y orgullosos nunca tienen a Jesucristo, pues Él entra por puertas bajas, y nunca entrará por puertas elevadas. Quien tiene un corazón quebrantado, y un espíritu humillado, tendrá al Salvador, pero nadie más. Él no sana ni al príncipe ni al rey, sino “Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.” ¡Qué dulce pensamiento! Él es el Cristo de los pequeñitos. “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel.”

B.      Una finalidad de Autoridad

No podemos abandonar este tema sin otro pensamiento aquí, que es, ¡cuán maravillosamente misteriosa fue esa providencia que trajo a la madre de Jesucristo a Belén, en el mismo momento que iba a dar a luz! Sus padres residían en Nazaret; ¿y con qué motivo hubieran querido viajar en ese momento? Naturalmente, hubieran permanecido en casa; no es nada probable que Su madre hubiera hecho un viaje a Belén encontrándose en esa condición especial. Pero Augusto César promulga un edicto que todo el mundo debe ser empadronado. Muy bien, entonces que sean empadronados en Nazaret. No; le agradó a Él que todos debieran ir a Su ciudad. ¿Pero por qué Augusto César pensó en eso precisamente en ese momento en particular? Simplemente porque mientras el hombre piensa su camino, el corazón del rey está en la mano de Jehová. ¡Mil variables se relacionaron entre sí, como dice el mundo, para producir este evento! Primero que nada, César tiene una disputa con Herodes; uno de la familia de Herodes fue depuesto. César dice: “voy a imponer impuestos a Judea, y voy a convertirla en una provincia, en vez de mantenerla como un reino separado.” Pues bien, tenía que hacerse así. Pero, ¿cuándo debe hacerse? Esta ley impositiva, se dice, se comenzó cuando Cirenio era gobernador. Pero, ¿por qué debe llevarse a cabo este censo en ese momento en particular, supongamos que en Diciembre? ¿Por qué no se hizo en el mes  de Octubre anterior? Y ¿por qué la gente no hubiera podido ser censada en el lugar en que residía? ¿No era su dinero tan bueno en el lugar en que vivía como en cualquier otro? Era un capricho de César; pero era el decreto de Dios. Una  absoluta predestinación eterna.

Quisiera ser sincero aquí, sobre algo que me ha estado afectando en los últimos años. Roque Dalton escribió:

El Salvador será un lindo
y (sin exagerar) serio país
cuando la clase obrera y el campesinado
lo fertilicen lo peinen lo talqueen
le curen la goma histórica
lo adecenten lo reconstituyan
y lo echen a andar.

El problema es que hoy El Salvador
tiene como mil puyas y cien mil desniveles
quinimil callos y algunas postemillas
cánceres cáscaras caspas shuquedades
llagas fracturas tembladeras tufos.

Habrá que darle un poco de machete
lija torno aguarrás penicilina
baños de asiento besos pólvora.

 En mis tiempos de ideología revolucionaria, como estudiante de la ENCO pensé que esto sería una realidad cuando hubiese ese logro de cambio social. Hoy después muchos años me he dado cuenta lo absurdo que era  creer en esos cambios, cuando es el hombre el que los dirige. Después vine a Cristo, y mi sueño de idealista, fue decirle a Dios que quería trabajar en América Latina y entre los que más me necesitaran. Por aquellos días defendía mi nación y mi identidad salvadoreña como lo hice en mis tiempos revolucionarios. Luego tuve la necesidad de salir del país y alejarme. Hace  siete años exactos regresé a esta nación, después de 5 años fuera, y regresé al igual que María y José a Belén, obligados por circunstancias humanas pero en esencia detrás de ellas un decreto de Dios. Sin embargo con el correr de estos años, creo que he madurado en cuanto a mi relación con el país y con mi identidad salvadoreña. Me imagino que algunos podrán ver esto que escribo como ofensivo y como apátrida, pero le diré que en realidad he llegado al convencimiento que ninguna nacionalidad humana es superior a nuestra ciudadanía celestial. Hace algunos años estando en el extranjero un Dr. Hondureño me contó un chiste (le advierto que es un poco fuerte, y no quiero que nadie se sienta ofendido, sólo lo uso como punto de ilustración) me dijo: “Romeo, ¿sabes cuál sería el centroamericano perfecto? Yo le respondí: “No, ¿cuál? Un hondureño que no sea haragán, un tico que no sea maricón, un guatemalteco que no sea feo, un nicaragüense que no sea malcriado y un  salvadoreño que no sea ladrón” ¿Algo fuerte no creen? Después de la historia, me quede pensando que si realmente los salvadoreños somos conocidos por ladrones. E hice averiguaciones sobre esto con otras personas de otros países, y el consenso en general es que es cierto. Wow! Qué descubrimiento. Para serles sincero, me decepciona mucho este país, y todo lo que en el pasa. Me avergüenzo de los líderes y mandatarios que tenemos, me entristece de todas las carencias que tenemos debido al alto costo de la vida, para nada me enorgullece que hayamos sido exportadores del fenómeno de las maras. Con mucha frecuencia voy al mercado a comprar verduras, frutas y otras cosas. Y cada día soy testigo y víctima de los trinquetes de la gente que vende. Si uno se descuida, realmente lo terminan robando. Antes solíamos exhibir que los salvadoreños éramos laboriosos, que nos gustaba trabajar. ¿Pero eso es cierto ahora? Le aconsejo que se dé una vuelta por Guatajiagua, Sesorí, Carolina, Sabanetas y verá que la mayoría de la gente que trabaja en el campo es vieja. Los jóvenes viven de las remesas y no les interesa trabajar la tierra. ¿Cuál es mi estado con respecto a esta pequeña nación? Cansancio y tristeza. No le voy a mentir, si volviera a nacer y Dios me dijera si quiero nacer en El Salvador o en otra nación, le contestaría en cualquier otra menos en esta. ¿Me avergüenzo de lo que soy? Para nada. Me da tristeza vivir en un país tan pequeño y tan lleno de maldad. Unido a esa tristeza étnica también se une mi tristeza evangélica. He pastoreado por más de 30 años,  20 años aquí en El Salvador y 10 años fuera. No veo por ninguna parte la forma en que como iglesia evangélica podamos aportar para cambiar y transformar esta nación. Mi agenda de trabajo en la mayoría de las iglesias que he trabajado ha sido de qué color pintamos el templo, horas y discusiones sobre estatutos, sobre si se le baja el volumen a la música. Si aplaudir es del mundo, luchas de poder por puestos y posiciones. Gente adueñándose de la iglesia y peleando por tener siempre el control. Gente adorando más  a la denominación que los principios de la biblia. Ensimismados en el templo, como en un geto espiritual. Adorando las comidas, las reuniones con cafecito y pan dulce, con tamales, y pupusas. Lamentablemente de mi misión a ser pescador de hombres me he convertido en un cuidador de acuarios. Luchando en los púlpitos por no decir algo que pueda ofender a los influyentes de la congregación. En fin una serie de trivialidades, que desgastan. ¿A qué viene todo esto? Parte de lo que aprendí en el texto de Belén. Piense por un momento, José conocía el texto del AT como buen judío. María al cantar en el momento de la noticia que iba a ser madre de Jesús, denota un gran conocimiento de las Escrituras del AT. Si la venida del Mesías era un evento por todos esperados, ¿era obvio que también sabrían en donde nacería? Sin embargo, José se ha quedado en Nazaret, hasta el último momento del embarazo de María. ¿Por qué? Es obvio que regresar a Belén no estaba en sus planes. Así que Dios tiene que obligarlos literalmente a moverse. Y claro ahora ya es un tiempo muy riesgoso. ¿Por qué no se fue antes José y María para Belén? Simplemente no les atraía la idea. Y los entiendo, es precisamente mi sentimiento. Pero es aquí donde lo valioso de la decisión.  Aunque a José y María no lo querían, Dios sí. Y al final se hizo lo que Dios deseaba. Fueron llevados por el designio de Dios a Belén. Y que ocurrió precisamente al nomás entrar, adversidad, conflicto, rechazo. Tanto que terminan en un lugar feo e insalubre. Sin embargo todo esto estaba siendo controlado por Dios y por su plan soberano. María y José llegan con el proyecto de Dios, el Mesías esperado y que ocurre en Belén, nadie se da cuenta sólo los más humildes y los que estaban siendo sensibles a ese nacimiento. Sólo Dios entiende su plan, sólo él sabe lo que es bueno. Ni José ni María lo entendieron en su momento, ni yo lo entiendo en este momento histórico de mi vida. Basta con decir que aunque estemos en lugares donde nos tratan mal, con desprecio y que son nuestros propios coterráneos, lo importante es afirmar nuestra fe y estar claros que si Dios me trajo entonces todas las cosas serán para bien. En eso descanse mi vida y ministerio hoy por hoy. Así que la lección para José, María, Jesús e incluso Belén es de humildad y autoridad. Suficiente elementos para permanecer en Belén. Ahora un pensamiento me consuelo y a la vez me preocupa. Llegó el momento en que Belén era peligrosa para Jesús y para el plan de Dios. Así que Dios decide que su Hijo se vaya a Egipto. Así que el emigrar demuestra que Belén no será permanente, sino que transitoria. Aunque quedará en nuestro orígenes solo será un punto de referencia en esta existencia terrena. ¿Me enorgullece ser salvadoreño? No para nada. ¿Me gusta ser salvadoreño? No para nada. Ser salvadoreño es un punto de referencia en esta vida. ¿Me gusta ministrar en El Salvador? Sí y no. Sí porque estoy seguro que Dios me tiene aquí, y no porque es difícil ministrar en este país. Así que cada quién tendrá su propio Belén. Pero nunca olviden que Belén es trascendental por su singularidad, su identidad y su finalidad. Creo que este país es lo mismo. Es trascendental por su singularidad, por su identidad y su finalidad. Dios hará grandes cosas porque ama a este “Belén” del siglo XXI. Y si participamos en ese plan con eso lo considero suficiente para mí.

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