Recuperándose de tiempos angustiosos


 “Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.” “Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás y de cierto librarás a los cautivos.” 1 Samuel 30:6 y 8.

Debemos estar profundamente agradecidos con Dios por la inspirada  historia de la vida de David. Fue una vida grandiosa, una vida vigorosa, una vida empleada en muchas posiciones y condiciones. Casi nos alegramos  que no haya sido una vida intachable, pues sus fallas y  errores son instructivos. Es la vida de un varón conforme al corazón de  Dios, pero aún así, la vida de uno que se descarrió como una oveja perdida, pero que fue recuperado por la gracia del grandioso Pastor. Por este  hecho, él se identifica mucho con nosotros, varones y mujeres pobres e imperfectas. Yo me aventuraría a aplicar a David la descripción que ha  sido aplicada al propio poeta del mundo—  “Un hombre tan diverso, que pareciera no ser  Uno, sino el epítome de toda la humanidad.”  Cada quien puede encontrar un punto de identificación en la larga,  memorable, y variada vida del hijo de Isaí. Entre otras cosas aprendemos esto, que donde hay fe, hay la seguridad que habrá pruebas; pues David,  aunque confiaba en Dios de todo corazón, tenía buena necesidad de toda  la fe que poseía. En sus tempranos días fue perseguido por Saúl como un gato herido por los techos del vecindario, y su  vida corría grave peligro constantemente. Tenía un tesoro tan precioso de fe en él, que Satanás siempre estaba tratando de despojarlo de su  tesoro. A pesar de ello, las peores  pruebas que David sufrió, provinieron no tanto por cuenta de su fe, sino  por su falta de fe. Hubo una época en que abandonó el país donde se encontraba tan incómodo, que sin  embargo era la tierra donde Dios lo había dejado. Y se marchó lejos, a la tierra de los  filisteos, esperando poder escapar de  una mayor agitación. Al hacerlo  transgredió, y le sobrevinieron pruebas renovadas, pruebas de una peor  naturaleza que las que le habían asediado procedentes de la mano de  Saúl.  Jesús dijo  “En el mundo tendréis aflicción.” Estos nos enseña que si tenemos fe,  tiene que ser probada, y si esa fe falla, tienen que ser probados aún más.  No hay licencia en esta guerra: las  dificultades deben ser enfrentadas.  Este es el día de la batalla, y debes pelear para reinar. Somos como hombres arrojados al mar, que, o nadamos  o nos  hundimos. Es inútil que esperemos  quietud cuando El Señor no tuvo ninguna. Aunque adoptemos las viles  evasiones sugeridas por la incredulidad, ni aun así podremos  evitar la aflicción. Con toda probabilidad seremos atrapados entre las espinas y seremos   azotados con las zarzas del desierto. Independientemente de cuán dura sea la calzada del rey, los atajos son sustancialmente peores; por tanto guardemos la vía del mandamiento, y enfrentemos  valerosamente las  pruebas.  Recuerde que  aunque seremos probados, la fe en Dios es un recurso disponible en todo momento. La fe es un escudo que pueden usar  para desviar todo tipo de flechas, sí, incluso los dardos encendidos del  gran enemigo; pues este escudo no puede ser traspasado ni siquiera por  los dardos  de fuego. No pueden ser arrojados a una condición en la que la fe no nos  pueda ayudar. Hay una promesa de Dios apropiada para cada  condición, y Dios tiene la sabiduría y la pericia y el amor y la fidelidad  para liberarte de cualquier peligro posible; y por eso, sólo tienes que confiar en Dios, y el rescate vendrá con seguridad.  Todo esto le aconteció a David. En el siguiente pasaje David tuvo su ANGUSTIA, luego cambio su ACTITUD, para luego tomar ACCION y finalmente pasó por APRENDER todas estas verdades.

I. Primero, entonces, veamos LA ANGUSTIA DE DAVID: “David se angustió mucho.”

A.     Comenzó a consultarse  a sí mismo  que consultar a Dios

Esta expresión es un resultado de sus acciones anteriores. Sobre todo en el capítulo 27:1. Dice el pasaje “Dijo luego David en su corazón”.  La palabra “dijo” es un qal imperfecto que implica que no sólo fue una vez que se dijo sino muchas veces, de tal manera que lo repitió tanto que llegó a creer lo que se decía a sí mismo. Para entender su posición, debemos regresar un poco más atrás en  su historia.  David se angustió mucho pues había estado actuando sin consultar a  su Dios. Era su hábito general esperar  a Jehová para recibir dirección,  pues aun cuando era un joven pastor, su gozo era cantar: “Me pastoreará”; pero esta vez, David había salido sin dirección, y había elegido un camino equivocado. Desgastado por la persecución de Saúl, su corazón le  falló en un mal momento, y dijo: “Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl.” Esta era una peligrosa disposición de ánimo. Siempre deben  tener miedo de tener miedo. La fe menguante es señal de fortaleza menguante. No consideren el desaliento como una mera pérdida de gozo,  véanlo como un desgaste en su vida espiritual. Luchen contra él, pues sucede a menudo que cuando la fe mengua, el pecado sobreabunda.  Quien no confía en el Dios consolador, pronto buscará el consuelo en  otra parte, y David así lo hizo: sin pedir la dirección divina, huyó a la corte del caudillo filisteo Aquis, esperando encontrar tranquilidad allí.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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