Recuperándose de tiempos angustiosos III parte


II.                    En segundo lugar  LAS ACTITUDES  DE DAVID: “Mas David se fortaleció.”

 

A.     Fortaleció su intimidad con Dios

¡Eso está muy bien, David! Al principio no intentó fortalecer a nadie más; sino que se fortaleció. Algunas de las mejores conversaciones del mundo son aquellas que un hombre tiene consigo mismo. El que le habla a todos los demás excepto a sí mismo, es un  gran necio. Pero parece que oigo a David que dice: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle.” David se fortaleció. Pero se fortaleció “en Jehová su Dios.” Esa es la forma más segura para que uno se fortalezca.

B.      Fortaleció su seguridad en Dios

David habría podido obtener, si así lo hubiera querido, un medida de fortalecimiento de  parte de esos valientes hombres que se le habían unido por esas fechas; pues ocurrió, de acuerdo a 1 Crónicas 12: 19-20, que muchos se pasaron a él a esa hora.  “También se pasaron a David algunos de Manasés, cuando vino con los filisteos a la batalla contra Saúl (pero David no les ayudó, porque los jefes  de los filisteos, habido consejo, lo  despidieron, diciendo: Con peligro  de nuestras cabezas se pasará a su señor Saúl). Así que viniendo él a Siclag, se pasaron a él de los de Manasés, Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai, príncipes de millares de los de Manasés. Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército. Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios.” Estos recién llegados no habían perdido a sus mujeres ni a sus hijos, pues no habían estado en Siclag; pero David no los miró a esos pidiéndoles que le auxiliaran, y sofocaran el motín. No, por aquel entonces, David se había hartado de los hombres, y se había cansado de confiar en sí mismo. Dios estaba comenzando a curar a Su siervo con una amarga dosis de zozobra, y  la evidencia de la curación fue que no se fortaleció por medio de sus  nuevos amigos, o por la esperanza que vinieran más; sino que se fortaleció en Jehová su Dios.

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