Las nubes grises también forman parte del paisaje: Los días en que queremos renunciar IV parte


III.                    La tercera   llave es que cuando sienta darme por vencido debo CORRER LA CARRERA DE DIOS PARA MI Y NO LA DE OTROS (El principio de la INDIVIDUALIZACIÓN)

La vida cristiana no es una carrera de 100 mts. Sino un maratón camino al cielo, no se trata de correr velozmente sino de nunca detenerse. La paciencia (perseverancia) también se traduce como resistencia, es la determinación constante de seguir hacia delante sin ceder a la tentación de bajar el ritmo o de darse por vencido. Si queremos tener éxito en la vida necesitamos ser disciplinados en nuestra vida devocional, fortalecernos en el altar de la oración y ser probados en el terreno del mundo. El éxito no depende de con cuantas energías comenzamos sino si estas permanecen cuando finalicemos. El escritor a los Hebreos pone de manifiesto que en la vida cristiana no está permitido volver atrás, ni tan solo la mirada, dice claramente puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, en mejores palabras mirando al triunfador. Es ver hacia Jesús y solo a él. Es poder decir como Pablo, sigo adelante, me olvido de lo que está  atras. Habrá ciertas cosas que sin lugar a dudas trataran de desviar nuestra atención, mas si fijamos la mirada en Jesús no tendremos tiempo para ser seducidos por los coqueteos de Satanás. Una cosa digna de mencionar en estos versos es que fue tal el gozo que sintió nuestro Señor Jesús que mitigo el dolor en el sufrimiento y cual vencedor está sentado a la diestra del trono de Dios, un lugar especial. Dios nos ama tanto que nos ha motivado a correr, pero le advierto que habrá otros en su vida que le obligaran a correr una carrera de otros. Note que el texto dice: “corramos la carrera que tenemos por delante”. El original dice la carrera “que nos  han puesto por delante”. Usted no debe correr la carrera que otros le digan que correr, no debe aceptar correr la carrera que la cultura le dice que debe correr, no debe esperar correr la carrera que sus padres han designado que corra, incluso no debe esperar correr la carrera que usted desea correr. Dios no ha prometido bendecir su plan para su vida, sino ha decidido bendecir el plan de Dios para su vida. Para lo que te puso en esta vida y lo que debes hacer. Si trata de correr la carrera de alguien más, va a fracasar, va perder, se va a cansar y se dará por vencido. Porque Dios le ha dado la fuerza para completar su carrera pero no la carrera de otros. Note que características tiene la carrera que Dios tiene para mí.

A.     Su carrera es INMENSA

Note que la expresión para la carrera es “agon” de  donde viene en castellano la palabra agonía. Esta palabra es también utilizada por el médico Lucas en el Evangelio, para describir la lucha  interior entre el no de la naturaleza humana de Jesús y el sí  del sacrificio aceptado libremente en Getsemaní. (http://www.cilt.com.ar/lexicon.htm). Agón es una palabra del griego antiguo que significa contienda, desafío, disputa. El Agón era la contienda de antiguos héroes griegos que se enfrentaban a las pruebas brutales de los dioses. De acuerdo a su valentía, astucia, ingenio, honor y fuerza demostraban quien era el más poderoso sobresaliendo por la combinación de sus habilidades lo que le otorgaba inmortalidad a la leyenda. (http://psico-deportes.blogspot.com/2009/12/clasificacion-de-los-juegos-juegos-que.html)El agón supone atención sostenida, voluntad por vencer, disciplina, entrenamiento apropiado, esfuerzos asiduos, objetivos, responsabilidad, perseverancia. Su objetivo no es infligir daño sino demostrar la superioridad donde el jugador debe saber aplicar sus recursos de la mejor manera posible. Está relacionado al merito personal y a los recursos propios. (Ibid.)

 

B.      Su carrera es INTENSA

El texto dice: “con paciencia”. La palabra “paciencia” aquí es en griego “hupomene”. Hupomone es una de las palabras más nobles del NT. Normalmente, se traduce “paciencia” o “resistencia”, pero es casi imposible encontrar un vocablo que exprese toda la plenitud del significado de  hupomone. Esta palabra no es muy común en el griego clásico, donde se usa respecto de la duración de un trabajo fatigoso que un hombre está realizando porque le obligan. También se usa respecto del sufrimiento que ocasiona la punzada del dolor moral, del shock de guerra y de la venida de la muerte. Y se da el caso  interesante de utilizar esta palabra con relación a la facultad de una planta para vivir bajo circunstancias duras y desfavorables. El nombre hupomone se usa treinta veces en el NT, y el verbo correspondiente, hupomonein, unas quince.  Como hemos dicho, la traducción normal del nombre es “paciencia”, y el verbo significa “soportar”, “resistir”,  pero, cuando examinemos detalladamente sus usos, descubriremos ciertas verdades magníficas que nos serán de  auténtica inspiración.  Primero, hupomone se emplea frecuentemente en conexión con la “tribulación”. La tribulación produce paciencia  (Ro. 5:3). El cristiano debe probarse a si mismo en mucha “paciencia” y en las “aflicciones” (2 Co. 6:4). Los  tesalonicenses son encomiados por su “paciencia” y fe en las “persecuciones” y “tribulaciones” (2 Ts. 1:4). El  cristiano debe ser paciente (hupomonein) en la “tribulación”. Esta forma de usar la palabra es especialmente frecuente en el Apocalipsis, que es el libro característico del mártir (Ap. 1:9; 3:10; 13:10).  Segundo, hupomone se utiliza en conexión con la “fe”. La prueba de la fe produce “paciencia” (Stg. 1:3). Hupomone perfecciona a la fe. Tercero, hupomone es usada en conexión con la “esperanza”. La tribulación engendra “paciencia”, y la paciencia  engendra experiencia y, la experiencia, “esperanza” (Ro. 5:3). La “paciencia” y la consolación producen “esperanza” (Ro. 15:4, 5). En 1 Ts. 1:3 se alaba la “constancia” de la “esperanza” de los tesalonicenses.  Cuarto, hupomone está relacionada con el “gozo”. La vida cristiana lleva en sí el distintivo de la “paciencia” y  de la longanimidad con gozo (Col. 1:11).  Quinto, hupomone está relacionada, más que con alguna otra cosa, con la gloria y la grandeza futuras. Las referencias son demasiado numerosas para citarlas todas (Lc. 21:19; Ro. 2:7; Hebreos 10:36; 12:1; 2 Ti. 2:10, 12; Stg.  1:12; 5:11).  Ahora ya estamos en condiciones de ver la esencia y característica de esta gran virtud que es hupomone. No  es la paciencia del que se sienta y agacha la cabeza con derrotismo, presto a soportar hasta que pase la tormenta  que se avecina sobre él. Es el espíritu que puede sobrellevar las cargas por su esperanza inflamada, no por simple  resignación; no es el espíritu del que se sienta donde le pilla la tragedia, dispuesto a soportar estáticamente, sino el que conlleva la adversidad porque sabe que está siguiendo un camino que conduce a la gloria;  no es la paciencia del que aguarda ceñudamente el fin, sino del que espera radiantemente un nuevo y mejor amanecer. Esta clase de paciencia, fruto de la esperanza, ha sido llamada “constancia viril bajo la desgracia”. Siempre se ha dicho que tiene el trasfondo de andreia, i.e., de coraje. Es la cualidad que mantiene a un hombre firme contra los elementos. Es la virtud que puede transmutar en gloria a la desgracia más grande, porque, más allá del dolor, ve la meta. George Matheson, que quedó ciego y fracasó en amores, escribió una oración en la que confiesa que todavía le quedaban fuerzas para aceptar la voluntad de Dios, “no  con muda resignación, sino con santo gozo; no sólo sin murmurar, sino con un cántico de alabanza”. Únicamente  hupomone puede capacitar a un hombre para reaccionar así. (Palabras del NT, William Barclay, pág.23)

C.      Su carrera ES INFLUENCIA

Note que el texto dice en plural “corramos”, esto implica que somos vario los que vamos corriendo. Pero este es un trabajo en equipo. Dios quiere que como compañeros de una carrera de relevos cada aportación nuestra inspire a otros. Esa influencia también estriba en que usted es un modelo un solo objetivo, que no pierde de vista lo que tiene adelante, y que va avanzando sin quedarse en el pasado.

En otras palabras, para poder correr bien la carrera debe estar consciente de sus capacidad (corramos),  por otro lado debe estar consciente de su cualidad (con paciencia) en tercer lugar debe estar  consciente de su identidad (la carrera) y finalmente estar consciente de su finalidad (que está puesta delante)

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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