Cambiando los defectos de la vida II parte


Un pastor llegó a visitar a una mujer de 85 años de edad al lugar de retiro donde ella residía. Era una mujer fiel, miembro de su iglesia y era viuda. Al llegar a la visita se sentó frente a ella, teniendo en medio una mesita en donde estaba un tazón lleno de maníes. A medida que la plática se desarrollaba, el pastor introducía su mano y tomaba un puñado de maníes y se los comía. La plática continuaba y el pastor seguía comiendo del tazón de maníes. Al final de la visita, este hermano se dio cuenta que se había comido todos los maníes. Un poco avergonzado porque había dejado a la hermana sin sus golosinas le dijo: “Le pido disculpas hermana, porque me comí todos sus maníes”. A lo que la anciana le contestó, “No tenga cuidado pastor, me cuesta comérmelos después que les he chupado todo el chocolate que tienen encima”. Cuando menos lo pensamos estamos enfrente de personas que nunca pensamos que podrían tener algún defecto. La vida es así. El domingo pasado hablamos acerca de las razones por las que nos cuesta cambiar nuestros defectos. Dijimos que a los menos son cuatro razones básicas. Primero hemos estado con ellos por mucho tiempo, segundo los confundimos con nuestra identidad, numero tres nos dan alguna gratificación y cuatro el diablo tiene un plan con ellos. Luego pasamos a ver dos de las seis maneras en que podemos cambiarlos. Vimos en primer lugar en Efesios 4:21-26 que si quiero cambiar mis defectos debe aprender la verdad, esto tiene que ver con mi autoridad. En segundo lugar vimos que si quiero cambiar mis defectos debo tomar decisiones esto tiene que ver con mi autenticidad. Ahora nos quedan los cuatro cosas restantes de Efesios 4:21-26. Veámoslas una por una

  1. A.     En tercer lugar tiene que ver con mi CAPACIDAD

Es decir Si quiero cambiar mis defectos debo tener  la capacidad de  un nuevo pensamiento o una nueva forma de pensar. El vrs. 4:23 dice: 23 Aprendieron a renovar su forma de pensar por medio del Espíritu.” Esto es importante que usted lo sepa porque la batalla para sus defectos o problemas siempre es un asunto mental o por lo menos allí tiene sus raíces más profundas. Déjeme ponérselo de esta forma usted no es lo que piensa que es, pero usted es lo que piensa. La forma en que usted piensa determina lo que usted siente y lo que usted siente determina lo que hace. ¿Quiere cambiar la forma en que usted actúa? Pues no se cambia en los actos, debe cambiar sus sentimientos y para cambiar sus sentimientos debe cambiar su  forma de pensar. Por ejemplo si usted actúa nervioso es porque se siente nervioso y usted se siente nervioso porque piensa para estar nervioso. No se puede luchar contra un sentimiento, no se puede forzar un sentimiento, debe hacerlo en su pensamiento. Debe entender esto cada sentimiento es una manifestación de un pensamiento. Por ejemplo usted puede decir no estoy actuando muy amoroso con mi esposa, porque no me siento amoroso, pero recuerde que ese sentimiento está determinado por un pensamiento. Debe cambiar sus pensamientos acerca de su esposa porque usted no puede cambiar los sentimientos pero si puede cambiar sus pensamientos. Y si usted cambia sus pensamientos acerca de su esposa por pensamientos de amor, entonces podrá cambiar sus sentimientos y luego su actuar con ella. Esto es lo que dice en el vrs. 23 que cité anteriormente. Lo que se había enseñado a los efesios “en Cristo” era nada menos que la necesidad de un cambio radical en su perspectiva mental y forma de vida, un giro de 180 grados. Su anterior forma de vida (2:2, 3; 4:17–19; 5:8, 14; cf. Col. 1:21; 2:13; 3:7) debía cesar. La orden acerca de la norma que, desde el instante de entrar en vital contacto con Cristo, había de controlar su ser entero en todas sus manifestaciones, y confrontarles cada día y cada hora, era precisa y cortante: “despojaos del viejo hombre”, vale decir, “la antigua naturaleza, todo aquello que es ajeno a la gracia” (Col. 3:9; cf. Ro. 6:6), y “vestíos del nuevo hombre”, es decir, “la nueva naturaleza, lo que habéis logrado ser, habéis de ser, y podéis llegar a ser solamente mediante la gracia” (Col. 3:10; cf. Gá. 3:27). En cierto sentido, ellos ya se habían despojado del viejo hombre y vestido del nuevo, esto es, en el momento de rendir sus corazones a Cristo y haberle  profesado públicamente en la hora del bautismo. Pero la conversión básica debe ser seguida por la conversión diaria. Despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo es por medio  de la renovación en el espíritu de la mente de uno. Tal renovación es básicamente obra del Espíritu de Dios influyendo poderosamente el espíritu del hombre, que aquí, como también en 1 Co. 4:21; Gá. 6:1; y 1 P. 3:4 se refiere a la actitud mental, o estado de la mente, o disposición, con respecto a Dios y a las realidades espirituales. Un detalle curioso en el v. 23 que ya había mencionado es que se observa en griego para nuevo la palabra  νέος-ον como elemento componente del verbo renovados, en tanto que en el v. 24 el adjetivo que modifica “hombre” es καινός-ον. En Col. 3:10 no obstante los papeles se invierten. Consecuentemente, aunque es verdad que básicamente ωέος indica nuevo en cuanto a tiempo, mientras que καινός se refiere a nuevo en cuanto a calidad, es obvio que la distinción no se puede exigir ni aquí ni en Colosenses.

Recuerde entonces que usted no va a cambiar a menos que sus pensamientos cambien. Por eso es tan importante leer la Palabra y orar, porque eso será el medio para que usted renueve su mente. La palabra para cambio es la expresión arrepentimiento, que es un giro total a nuestra vida. Ahora quiero compartirle que a través de esta renovación puede pensar de una manera diferente acerca de sus defectos. No sé si se habrá dado cuenta pero por lo general sus defectos son un mal uso de sus fortalezas. O mejor dicho un uso de sus fortalezas en la carne. Los defectos son las fuerzas que Dios me ha dado mal usados. Por ejemplo Dios le dio la fortaleza del discernimiento, y tiene una alarma en su cerebro que le avisa inmediatamente cuando usted está ante lo falso. Y eso es una buena cosa, pero si usted no sabe cómo usarlo  o lo usa incorrectamente usted puede caer en un juez inmisericorde o una persona juzgona. Será crítico, será tentado a juzgar a toda la gente en todo tiempo. Quizás usted tiene la fortaleza de ser un detallista, puede ser un orientado a los detalles, y  usted fácilmente identifica los detalles que a otros se les escapa fácilmente. ¡Gracias a Dios por los detallistas! Yo no soy mu detallista que digamos, pero si me van  a hacer una cirugía del cerebro me gustaría estar en manos de una persona detallista. Pero si usted mal usa está habilidad será fastidioso, exigente, insidioso y altamente irritante con los detalles, va a ser difícil de complacerlo y será terrible vivir con usted, porque es una persona detallista. Por otro lado usted puede ser una persona con una perspectiva de visión amplia o que se enfoca en el gran cuadro. Necesitamos este tipo de gente, personas que vean tres, cuatro cinco años adelante. Si usted sólo ve el gran cuadro y lo mal usa se perderá ver a la gente. Ahora bien, Dios sabe siempre como compensar estas actitudes. Las personas detallistas siempre se casan con personas visionarias. Cuando se es novio lo opuesto atrae y cuando se casa lo opuesto se ataca. Cuando se es novio esas diferencias lo hacen suspirar a uno pero cuando se casa esas diferencias lo irritan a uno. Cuando eres novio, dices: “Wow,  como es que ella piensa así es muy linda en su pensar de esa forma” y una vez que se hace esposa o esposo eso lo irrita hasta la muerte. Lo que te atrae de tu novio o tu novia en realidad son las diferencias entre ambos. Y después de varios años, la expresión es: “¿podrías ser un poquito más parecido a mí?” Así es como una fortaleza se convierte en un defecto.

  1. B.      En cuarto lugar tiene que ver con mis ESPIRITUALIDAD

En cuarto lugar el cambio requiere una dependencia del Espíritu Santo. Usted y yo necesitamos el poder del Espíritu en nuestras vidas. En el vrs. 24 dice: y revestirse de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura, basada en la verdad. Hay varias palabras importantes en este texto que destacan la dependencia del poder de Dios en nosotros. La expresión “creada” es en griego ktizō y significa para hacer habitable, poblar, un lugar, la región, la isla, formar,  completamente cambiar o transformar. Su uso es importante por dos razones, significa crear de la nada y crear para ser habitado. Eso significa que nuestro nuevo hombre ha sido diseñado por Dios para cumplir un propósito. Pero ese propósito debe estar caracterizado por”la justicia” y la “santidad de la verdad”. Así que esa espiritualidad conlleva tres grandes características.

  1. 1.      Propósito

El hecho que se use el término “creado” implica que estamos para ser usados, llenados o conformados completamente. En el texto original dice que hemos sido creados “kata theon”, la expresión “kata” significa según, de acuerdo a, conforme a, referente a, de la misma manera. De arriba abajo. Eso implica que nuestro modelo es Dios. Por ser una preposición que acompaña al acusativo, se puede traducir de acuerdo a algo de arriba hacia abajo. Eso significa que nuestro máximo propósito es parecernos a Dios. El uso de Theos nos lleva a la concepción de Dios como sin figura visible y  que es enfático en los atributos, lo que nos demuestra que nuestro propósito es parecernos a Dios en su carácter y no en la expresión externa.

  1. 2.      Principios

El vrs. Nos habla de justicia (RV) pero otra versión nos dice “vida recta”. ¿Qué es la vida recta? O ¿la vida justa? En el mundo cristiano ha habido más de una manera de entender  y explicar  que es justicia en el sentido bíblico. Tradicionalmente la iglesia evangélica ha entendido justicia  casi solamente en términos soteriológicos, es decir, la justicia  de Cristo aplicada al creyente en el momento de la conversión por causa de la muerte vicaria de Cristo. El concepto teológico derivado  es “justificación”, la cual es por la fe. Aunque este es un concepto  conocido, reconocido y aceptado  por la iglesia evangélica  en América Latina y que constituye uno de sus distintivos doctrinales, solamente expresa un aspecto  de lo que es la justicia en la biblia. Cuando se habla de justicia en el plano humano, el de los cristianos  usualmente la iglesia evangélica identifica justicia  en términos individuales  y espirituales, es decir, una conducta  santa delante de Dios apegada  a lo que Dios demanda, pero básicamente en las cuestiones morales. Muchas veces los vocablos originales del texto bíblico se traducen rectitud. En síntesis la teología evangélica ha dado al concepto bíblico de justicia un significado, que aunque es correcto es en realidad incompleto, parcial y teológicamente condicionado. ¿Qué más se encuentra en el concepto  bíblico de justicia? En realidad por justicia nos referimos a la capacidad  de  Dios  de estar presente en situaciones difíciles y de intervenir poderosa y decisivamente  en pro de la rehabilitación, la restauración y el bienestar. La justicia tiene al menos tres aspectos: el legal (el de la cortes, los tribunales, los jueces, la administración de la justicia en los sistemas judiciales), el moral (la rectitud, la conducta correcta individual, el apego a las normas  de santidad moral de Dios) y el social (relaciones entre las  personas y los grupos, trato entre los gobernantes y los gobernados, entre autoridades religiosas y el pueblo, entre patronos y trabajadores, entre una cultura dominante y las demás, etc.) ¿Cómo se puede ser justo en este tiempo? La podemos ver en dos dimensiones, la primera que es negativa, que se identifica  con la denuncia de la injusticia y la segunda es positiva  que se identifica con el llamado al arrepentimiento, es decir la obediencia activa del pueblo  para seguir la justicia. Debemos ver en el AT que el segundo pecado más denunciado por los profetas fue la opresión,  la marginación, abuso de poder con violencia y otros males similares. La justicia es uno de los valores más importantes en la biblia porque refleja de manera muy clara el carácter de Dios. Por lo tanto la injusticia sería una de las mayores ofensas en contra del carácter y la persona de Dios mismo. Los evangélicos  de América Latina  haríamos bien en reconsiderar el concepto bíblico de la justicia. Más exactamente se debe ampliar  el concepto enseñado tradicionalmente a fin de incorporar todos los aspectos que la Biblia enseña.

 

  1. Prácticas

La tercera expresión es “santidad de la verdad”.  La palabra “hosiostes” para santidad se puede traducir “lo sancionado por Dios”. Y la expresión “aletheia” verdad  aquí en  realidad se debe interpretar todo lo que es real, en oposición a lo ficticio. En cierto sentido el texto lo que enseña es que debemos practicar una transparencia que es sancionada por las demandas de Dios. Es obvio que estas demandas las encontramos en la Palabra de Dios. Ahora bien esta espiritualidad no es inmediata no es instantánea sino incrementada paso a paso.

  1. C.      En quinto lugar tiene que ver con mi COMUNIDAD

En quinto lugar el cambio requiere una comunidad honesta. Esto significa que necesitamos a otros en nuestra vida que nos digan la verdad y como mejorar nuestras vidas. No hay duda que existe relación entre esta admonición y el párrafo precedente y esto es claro por la repetición de la palabra “despojándose” o “desechando” (es el mismo verbo en el original; cf. vv. 22 y 25) y de la referencia a la “verdad” (cf. v. 25 con vv. 15, 20, 24). Basado en esta relación tan evidente uno podría interpretar el pensamiento de Pablo en esta parte de la manera siguiente: “En vista de que en Cristo habéis sido enseñados a despojaros del hombre viejo y vestiros del nuevo, por tanto despojaos de (o: desechad) la falsedad y hablad verdad. La traducción podría enfatizar, “Por tanto, desechando la falsedad, hablad verdad cada uno (de vosotros) con su prójimo”. Y las razones son indudablemente las siguientes: a. se tiene la impresión de que el despojarse de la falsedad

y el hablar verdad son simplemente dos lados de la misma moneda; y b. es muy manifiesto  que el apóstol, en base del párrafo anterior, comienza ahora a detallar las áreas en las que la conducta cristiana debe darse a conocer, siendo una de ellas la práctica de la verdad.  Todo misionero que haya trabajado por algún tiempo entre aquellos que aún viven en tinieblas puede testimoniar que no sólo el pensar ideas falsas sino también definidamente el hablar mentiras y propagar falsos rumores es característico en el mundo pagano. Para aquellos que se habían convertido muy recientemente no debe haber sido fácil terminar con este maligno hábito. Esta pudo bien haber sido la razón por qué Pablo, ya directa o indirectamente, menciona vez tras vez la necesidad de acabar definitivamente con la anterior forma de conducta con respecto a esto, y adoptar un sistema de normas enteramente nuevo.  La mejor forma de destruir la mentira es hablando la verdad. Esto es lo que Pablo realmente quiere significar al decir “hablad verdad cada uno (de vosotros) con su vecino”, citando substancialmente Zac. 8:16. Especialmente para aquellos miembros de las congregaciones que conocían el Antiguo Testamento, vale decir, para los cristianos judíos, el que ésta fuese una cita de la sagrada literatura añadía  fuerza a la exhortación. Probablemente la palabra “vecino”, aunque tiene el significado común de prójimo, sin que importe su credo o nacionalidad, pero, aquí creo se está refiriendo al hermano creyente; no queriendo indicar que sería perfectamente correcto mentir entonces a los no creyentes, sino más bien el contexto exige esta interpretación, ya que el contexto es: porque somos miembros los unos de los otros. Esto nos hace recordar 2:13–22; 3:6, 14, 15; 4:1–6, 16, pasajes que enfatizan la idea de que aunque los creyentes son muchos, a la vez son uno, es decir, un cuerpo con Cristo como su cabeza. La mentira no solamente es perniciosa porque no toma en serio la excelencia intrínseca de la verdad, sino también porque causa dificultades, fricción, desunión y amargura en la iglesia. La ley del amor implica indudablemente la verdad. La santidad no es una condición mística experimentada en la relación con Dios y aislada de los seres humanos. No podemos ser buenos en el  vacío, solo en el mundo real de la gente. Lo típico es que mientras más sean difíciles sus situaciones más lo oculta y neos quiere que la gente de la iglesia lo sepa. Es mejor esconderlo en el closet. Oiga bien esto, si usted realmente quiere cambiar sus más profundos defectos o heridas, va a tener que enfrentar el reto de ser honesto. Tiene que dejar de fingir, tiene que poner a un lado la falsedad. No podemos crecer por nosotros mismos, necesitamos ministrarlos unos a otros.

 

  1. En sexto lugar tiene que ver con mi COMBATIVIDAD

El cambio requiere vencer la tentación. Eso implica derrotar la tentación. Efesios 4:26-27 dice: “«No permitan que la ira los haga cometer pecados»; que la noche no los sorprenda enojados. 27 No le den ninguna oportunidad al diablo para que los derrote.

26, 27. La próxima amonestación específica está relacionada con asuntos tales como ira y resentimiento: Airaos pero no pequéis. Estas palabras nos traen a la memoria Sal. 4:4), el cual el apóstol aplica aquí a su propio propósito. Las palabras no se han de interpretar separadamente, como si el sentido fuese, a. “debéis airaros de vez en cuando”, y b. “no pequéis”. Tampoco es verdad que aquí se prohíba toda ira. El sentido es sencillamente, “Que vuestra ira no esté mezclada con pecado”. La ira en sí misma no es necesariamente pecaminosa. Se la atribuye aun a Dios (1 R. 11:9; 2 R. 17:18; Sal. 7:11; 79:5; 80:4, 5; Heb. 12:29), y a Cristo (Sal. 2:12; Mr. 3:5; Jn. 2:15–17). Hay dos palabras usadas en la Biblia: “Enojan/Enojo”, en griego es “orgizo/paraorgismos, que significa estar súper enojados, encolerizados, incitar a la ira. Es una emoción violenta que se manifiesta en una ira con maltrato que refleja un temperamento fuera de control y es el inicio de la violencia familiar. Hay más daños por violencia familiar que por asaltos y violaciones, etc. Significa que es más alto el índice en las casas que en las calles. El temperamento descontrolado provoca heridas emocionales en los seres más cercanos a nosotros dando continuidad a éste terrible mal llamada violencia. La expresión correcta de la ira es cuando ejercemos dominio propio y lo expresamos sobre la acción y no sobre la persona. Cuando sucede o nos hacen algo injusto debemos manifestarlo con auto-control, buscando la paz y la reconciliación. Las personas con carencia de auto-control manifiestan una ira enferma que la expresan atacando a la persona, humillándola y ofendiéndola, deteriorando su autoestima. ¿Qué haces ante las circunstancias? Puedes hacer dos cosas, reaccionar o ejercer dominio propio. Las personas impulsivas no ejercen dominio propio y tienden a manifestar una ira enferma porque su expresión no es nada sano en lo que dice y hace. Ejercer dominio propio es tener bajo control los pensamientos, emociones, actitudes, palabras y comportamiento. Hay empatía porque le interesa comprender lo que piensa y siente la otra persona con la que tiene el conflicto o mal entendido, dando la apertura a una mejor comunicación que es hablar y escuchar sabiamente  ¿Te dominas ó reaccionas?
Una persona que reacciona no mide y no le interesa el daño que puede hacer a los demás. El estrés severo puede alterar tu temperamento que lleva a la reacción continua ó ser hiper-irritable. El estrés severo puede venir por dormir muy poco, como cuatro o cinco horas al día que es uno de los factores del cansancio crónico junto con una mala alimentación. También el exceso de compromisos por no saber decir “NO”, y ser muy aprensivos, porque solo piensan en el problema y no en la solución. El enojo nos seguirá a través de la vida, por eso el ingenio humano ha creado una excelente excusa para consolar a las personas iracundas.

Por otro lado, en los tiempos en que vivimos bien se podría usar un poco más de “santa indignación” contra todo tipo de pecado. Por otro lado, cuanto más ira use un creyente contra sus propios pecados, tanto mejor será. Sin embargo, la ira, especialmente con relación al prójimo, degenera fácilmente en odio y resentimiento. Amar al pecador al mismo tiempo que se odia su pecado requiere una buena porción de gracia. Una exclamación como, “no puedo soportar a este individuo”, es algo que sale a veces aun de labios de miembros de la iglesia con referencia a otros. Es por esta razón que el apóstol añade de inmediato: no se ponga el sol sobre vuestro airado estado de ánimo. Habiendo hablado sobre la ira, el apóstol apunta ahora a aquello en que fácilmente puede degenerar la ira, vale decir, el espíritu de resentimiento, de airado estado de ánimo, el semblante huraño que es señal de odio y de actitud que no perdona. El día no debe terminar así. Antes que amanezca un nuevo día, no, sino antes que el sol se ponga—lo que para el judío significaba el final de un día y el comienzo del próximo—el perdón genuino no sólo debe haber llenado el corazón sino que debe, en todo lo posible, haberse manifestado abiertamente de modo que el prójimo haya sido beneficiado mediante esta bendición. Parafraseando el versículo podríamos decir:”nunca te acuestes enojado” prosigue… y no deis al diablo punto de apoyo. Cuando diábolos va precedido por el artículo es definidamente “el diablo” lo cual se indica. Como adjetivo se traduce “calumniosos (individuos)”, luego, “calumniadores” (1 Tú 3:11; 2 Ti. 3:3; Tit. 2:3). Para evitar entonces un mal entendido, la traducción aquí en 4:27 debe ser necesariamente “el diablo”.  “Y no deis lugar al diablo”. El diablo rápidamente aprovechará la oportunidad para cambiar nuestra indignación, sea justa o injusta, en agravio, rencor, fuente de ira, resistencia al perdón. Pablo se hallaba muy consciente de la realidad, poder, y engaño del diablo, según lo muestra en 6:10. Lo que da a entender, por tanto, es que desde el comienzo mismo el diablo debe ser resistido (Stg. 4:7). No debe concedérsele lugar alguno, ninguna entrada, ningún punto de apoyo donde colocar un pie. No se le debe ceder en ningún punto ni transigir con él en aspecto alguno. No debe dejársele ninguna oportunidad para aprovechar nuestra ira y lograr sus siniestros propósitos.

 

 

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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