Lugares agradables con aguas podridas IV parte


III.                    El tercer lente es el de la PROYECCIÓN de la situación  (2 Reyes 2:22)

Es importante notar el impacto que tendría esta sanidad de la ciudad y de sus aguas alrededor de Israel. No cabe duda que la gente vendría a observar o vería un cambio en la ciudad.  Así que todas las veces que Dios transforma “un lugar agradable” en un lugar de testimonio deberá ser por medio de tres proyecciones.

A. Primero Dios proyecta su poder

Es decir la gente preguntaría ¿Cómo pudo cambiar esta ciudad estéril? Y la gente no dudaría en decir que fue un milagro y que el poder de Dios era el que estaba cambiando la ciudad. Es poder manifiesto está al servicio de su pueblo hoy. Sólo por medio de ese poder podemos transformar nuestras ciudades y nuestras comunidades eclesiales. Este poder se dimensiona en sanidad, ausencia de esterilidad, ni enfermedad. Que tremendo testimonio tendría esta ciudad.

B. Segundo Dios proyecta su  piedad

Recuerde que esta es una ciudad bajo doble maldición. La ciudad de Jericó fue la primera ciudad en ser conquistada por Josué y todo el pueblo que con él entró en la tierra de la promesa, no obstante Dios le dijo que no podrían habitar aquella ciudad ni tomar nada que hubiera allí pues todo lo que había era objeto de maldición. Si bien en todas las ciudades que conquistaron y que después habitaron, dicen las escrituras que Dios los echaba de allí debido a su pecado, la ciudad de Jericó era la más terrible de todas. Dios instruyó directamente a Josué para que la destruyeran totalmente y no la habitaran ni  tomaran nada de ella porque acarrearían maldición para ellos y sus familias. Hoy día nosotros vemos que, al igual que en los tiempos antiguos, el pecado y la maldad de los pueblos han traído maldición a las ciudades en donde estas cosas son realizadas.  Lugares donde fueron hechos sacrificios humanos como ofrendas a dioses de piedra, sangre derramada en asesinatos, perversiones terribles, robos, traiciones, etc. Génesis 3: 17 “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida”  Dice la Palabra de Dios que a causa de la desobediencia hacia las instrucciones de Dios la tierra recibe maldición y se hace improductiva.  Peor aún cuando la maldad es mucha, entonces los ríos se convierten en desiertos y los manantiales en aguas de sequedales. Salmos 107: 33   “El convierte los ríos en desierto, Y los manantiales de las aguas en sequedales; 34 La tierra fructífera en estéril, Por la maldad de los que la habitan” De esa forma podemos ver hoy día tantas ciudades en nuestro país, donde la violencia, la maldad, la corrupción han traído maldición a nuestra tierra, haciéndola improductiva, acarreando pobreza y dolor.  Mucho esfuerzo, poco resultado; la gente entonces en lugar de buscar a Dios es seducida por los negocios ilícitos, por mayor maldad.  Es innegable que nuestra tierra sufre maldición a causa de la maldad de quienes la hemos habitado, al igual que Jericó tenemos un posicionamiento excelente, inigualable, tanto comercialmente y en recursos naturales; no obstante algo pasa porque no hay buenos resultados.  Nuestras aguas son malas, producen muerte y maldición.

C. Tercero Dios proyecta su perfección

Note que  el texto nos hace ver que la sanidad fue inmediata, completa y permanente. Eso significa que una vez que Dios interviene el hace las cosas perfectas. Según el vrs. 22 dice con énfasis “hasta hoy”. Eso implica que cuando el escritor de 2 reyes vivía las aguas permanecían sanas  y dulces. No hay milagros a medias, ni cambios a medias. Cuando Dios hace algo lo hace bien y perfecto.

D. Cuarto Dios proyecta su protagonismo.

Dios comienza  a manifestarse nuevamente como protagonista a través de este hombre de Dios. Y es que hay mucho en el llamamiento y carrera de Eliseo que nos hace recordar a Timoteo y la  relación que tenía con el apóstol Pablo. Parece ser un principio en las Escrituras que el  mayor oriente y aconseje al menor, y éste a su vez escuche y aprenda a jugar un papel  secundario hasta que llegue a cierta madurez.  Poco antes del traslado de Elías al cielo, llevó a Eliseo en una última y silenciosa evaluación de la tarea por delante. Fueron juntos a Gilgal, Bet-el, Jericó y al Jordán. Todas  estas localidades contaban con un pasado glorioso en la historia de la nación, pero ahora  se encontraban hundidas en alejamiento y apatía.  Gilgal había sido la base de operaciones en la conquista de la tierra. Fue aquí que se llevó a cabo el rito de la circuncisión, se celebró la pascua y se comió el fruto de la tierra. El  Ángel de Jehová se presentó en medio y el pueblo, bajo el mando de Josué, enfrento y  venció a sus enemigos. Pero ahora Gilgal era uno de los centros de la apostasía nacional.  Bet-el, “casa de Dios”, se asocia con Abraham y Jacob y la revelación de la presencia  divina. Ahora estaba allí uno de los becerros de Jeroboam;  era un centro de idolatría y en desdén era llamado Bet-avén, “casa de necedad”, Oseas 4.15.   Jericó, ciudad de palmeras, había sido designada para destrucción. En un despliegue de  poder divino, los muros habían caído pero Rahab con su cordón de hilo escarlata fue  salvada. Ahora era símbolo de desafío y rebelión. Hiel de Bet-el había reconstruido la  ciudad  y en consecuencia murió junto con los suyos.  Jordán fue el lugar donde el arca reposó y las aguas fueron aguantadas para que el pueblo pasara en resurrección espiritual. Una vez se abrió para dejar a los israelitas entrar en  la tierra, ¡y ahora se abre para dejar a Elías salir!  En esta crucial circunvalación de sitios históricos, Elías le pide a Eliseo quedarse en una  y otra localidad. ¿Acaso quería deshacerse de él?  Claramente que no, sino averiguaba  cuánto había comprendido Eliseo. Tres veces dijo, “Quédate ahora aquí”. Estaba probando la fidelidad de su sucesor. Pero Eliseo no se separó de su mentor; “Fueron, pues,  ambos”. Acaecido todo esto, nuestro protagonista vuelve a su obra de reformación. Traza la circunvalación en el sentido contrario, encontrando en Jericó agua mala, en Bet-los muchachos malos y en Gilgal alimento malo.  Al cruzar el Jordán su primera dificultad fue el escepticismo de los hijos de los profetas,  quienes negaron creer que Elías había sido trasladado. Para las aguas amargas de Jericó,  el remedio fue echar en la fuente una vasija nueva. En Gilgal  había veneno en la olla  que usaban los hijos de los profetas. El remedio ahora se encuentra en un potaje sano, “y  no hubo más mal en la olla”.   En Jordán, Naamán tuvo que zambullirse siete veces en el río para ser sanado de su lepra.  Pero en Bet-el no había remedio sino juicio, ya que el profeta fue objeto de burla.  Para la viuda en bancarrota, su consejo fue traer vasos vacíos y echar en ellos aceite de la  insignificante reserva que quedaba. Sal, hierbas, aceite y agua del río fueron los ingredientes que Eliseo empleó en su ministerio de sanidad y consuelo.  La lección sobresaliente de la vida de este hombre es la del discipulado. Para él la escuela  de Dios había sido diez años de aprendizaje con Elías. Él echó agua sobre las manos de  éste pero más adelante Dios derramó el agua del Espíritu sobre él, y él a su vez la derramó sobre un mundo sediento y necesitado

Así que los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo. Nosotros estamos llenos de diversos deseos, sueños o necesidades. Hay muchas cosas las cuales queremos y con nuestras fuerzas no las podemos obtener. Nuestras necesidades se vuelven más fuertes que nuestras fuerzas, más altas que nuestro conocimiento, más resistentes que nuestro vigor, más abundantes que nuestra situación económica, más potentes que nuestra salud. Y ante tal situación nos vemos en la posición de buscar una salida. La salida que busquemos determina la solución de nuestra necesidad, el refugio en el cual confiemos determinara si veremos aquello que queremos. En tiempos bíblicos, tiempos del profeta Eliseo; él se encontraba recientemente lleno de lo que le había pedido a Dios a través de Elías. Unos hombres tuvieron visión y vieron que en Eliseo había poder Divino, entendieron que como Dios estuvo con Elías, así ahora estaba con Eliseo. Aquellos hombres tenían una necesidad y vieron al varón de Dios y creyeron que a través de Él, Dios podría suplir dicha necesidad. En nuestro diario vivir es lo mismo, lo que sea que tengamos debemos buscar la salida correcta para ver lo que necesitamos. Aquellos hombres no vieron la magnitud del problema, ellos solo vieron que había una situación que resolver y sabían que Eliseo era la persona indicada para solucionar dicha situación. Las aguas de aquel lugar eran malas, algo vital para la vida de aquellas personas y la naturaleza estaba dañado y al saber eso buscaron la ayuda para su situación. Debemos de movernos en Fe. Creer aunque no veamos nada, confiar aunque todo parezca imposible y lo mejor… no ver la magnitud de nuestro problema sino ver que nuestro Dios tiene el suficiente poder para hacer el milagro a favor de nuestras vidas. Como aquellos hombres se movieron el Fe, Dios vio su Fe y a través de Eliseo sano las aguas. Las aguas no fueron sanadas por Eliseo, ni por la harina que El utilizo, la sanidad fue hecha a causa de la Fe de aquellos hombres. Si ellos no hubiesen clamado aun las aguas estuvieran enfermas, sino hubiesen hecho algo aun seguiría su problema. Hasta hoy debes permitir que el problema, la situación, la enfermedad, tu necesidad te este castigando; hay que acudir a Dios… si quieres dobla tus rodillas o ve a una iglesia o pídele a alguien que ore por ti; pero hay que moverse en Fe. Hay que creer aunque no veamos, hay que confiar aunque todo parezca contrario, porque el Dios todopoderoso puede hacer un milagro a favor de tu vida. Muévete en Fe y veras la gloria de Dios.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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