El espíritu de Jezabel y el espíritu de Elías


Hace algunos años atrás, unos siete años para ser exacto, ministraba en una iglesia en donde la mamá del pastor tenía un tremenda injerencia en las decisiones de la iglesia. Un día  predicando me atrevía a decir que uno de las evidencias en la Biblia acerca de espíritu satánicos que aparecen es el espíritu de Jezabel.  Al día siguiente me llamó en privado para decirme que por favor no dijera eso en la iglesia ya que  allí no había tal cosa. ¿?????. Heme allí halando con una hermana que gobernaba la iglesia, diciéndome  o exigiéndome que no hablara de Jezabel.¿ Pueden captar  que escena más irónica o paradójica la que estaba viviendo en ese momento? Desde aquel entonces (ya no estoy en esa iglesia a propósito) no  me había interesado por ese tema, hasta ahora.  Así que decidí tratar de leer y estudiar sobre esta mujer Jezabel y porque la biblia lo eleva a nivel de espíritu satánico.

Al estudiar los pasajes lo primero que observé es que hay una guerra, una guerra muy antigua entre el espíritu de Elías y el espíritu de Jezabel.  En esta guerra Elías representa la voz del cielo, la voz del arrepentimiento y el regreso a Dios.  Jezabel, en el sentido opuesto, todo lo que busca entorpecer y derrotar la labor del arrepentimiento.  Su meta es silenciar el llamado profético.

Para una mejor comprensión del conflicto entre el espíritu de Elías y el de Jezabel, debemos entender a esos dos adversarios tal como nos los muestran las Escrituras.  Cada uno es la contrapartida del otro.  Si Elías es valiente, Jezabel es descarada. Si Elías va en contra de todo mal, Jezabel va en contra de todo lo bueno.  Si Elías habla con las palabras de Dios, Jezabel habla con basamento en el mundo de brujería y engaño. Elías era el líder espiritual de la escuela de los profetas en Israel. Bajo su supervisión estaban los hijos de los profetas (literalmente cientos de videntes y de ministros profetas que proclamaban la palabra del Señor). Sin embargo, en esta guerra, Jezabel sistemáticamente asesinó a los siervos de Dios (1 Reyes 18:22). Hasta que llegó Elías como el último de los profetas y retó a los 450 profetas de Baal y a los 400 profetas de Asera a demostrar su poder: sus dioses contra el poder del Señor. Estos 850 hombres eran falsos profetas, sacerdotes satánicos, que comían en la “mesa de Jezabel” (1 Reyes 18:19). Ellos eran los individuos más poderosos y demonizados que el reino de las tinieblas puede producir. El Rey Ahab, esposo de Jezabel envió un mensaje a todo Israel y la nación para que viniesen y presenciasen el conflicto existente entre el Señor y los dioses. Los términos del reto fueron muy simples: cada uno debía poner un buey en el altar. Elías les dijo que: “… invocaran el nombre de su dios, y yo invocaré el nombre del Señor. ¡El que responda con fuego, ése es el Dios verdadero!” (1 Reyes 18:24). Seis horas más tarde los sacerdotes de lo oculto no podían aun producir fuego, pasaron doce horas y Elías comenzó a burlarse de ellos y les dijo “¡Griten más fuerte! les decía. Seguro que es un dios, pero tal vez esté meditando, o esté ocupado o de viaje. ¡A lo mejor se ha quedado dormido y hay que despertarlo!” (vs 27). Justo antes de la noche Elías oró sobre su sacrificio y “En ese momento cayó el fuego del Señor y quemó el holocausto, la leña, las piedras y el suelo, y hasta lamió el agua de la zanja.  Cuando todo el pueblo vio esto, se postró y exclamó: «¡El Señor es Dios, el Dios verdadero!»” (1 Reyes 18:38-39). Inmediatamente después de esta demostración del poder de Dios, Elías instruyó a los israelitas a reunir a los profetas de Baal y a ejecutarlos. Podríamos suponer hasta ahora que Elías debió haber ido donde Jezabel y con la misma confianza y el mismo poder destruirla, pero no lo hizo.  Puede que le sorprenda lo que ocurrió, Elías  cae en una guerra espiritual. Jezabel en un ataque de ira soltó un flujo de sortilegios contra Elías que le abrumó, y cundió su alma y miedo y a tal punto que huyó. ¿Cómo es que un profeta tan poderos puede volverse y huir? La respuesta no es simple, y peor aún, la situación empeora. Después vemos a Elías sentado bajo un árbol de enebro, lamentándose que no era mejor que sus padres y rogando por su muerte (1 Reyes 19:4) ¿Qué presión abrumó a este gran hombre de Dios a tal forma que cayese preso de tanto miedo y desaliento? El espíritu de Jezabel. Escuchen amados y comprendan.  Cuando nos enfrentamos contra el principado de Jezabel, puede que podamos resistir la tentación y la brujería pero debemos protegernos del espíritu de desaliento y de miedo ya que puede que vengan contra nosotros y silencien nuestra oración.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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