Serie Dios sufre insomnio: El sufrimiento de sus hijos II parte


Quizás esté atravesando una prueba en este momento. O tal vez sea inocente. Es posible que sea víctima de una situación que no ocasionó. Bueno, considere la reacción de José. Lo primero que no hizo fue caer en autocompasión. Si se encuentra en una dificultad o en una prueba, no puede darle lugar a la autocompasión. Ella es una de las causas principales de la depresión. A menudo, cuando nos encontramos en serios problemas, y nuestra autoestima está a niveles bajos, empezamos a culparnos a nosotros mismos, y terminamos echándonos al dolor. José no hizo eso; él no se culpó. La crisis en la que se encontraba no era culpa suya, de manera que consideró la situación de una manera realista. Cuando un barco se encuentra en una tormenta, la forma de sobrevivir es dirigiéndose en dirección del viento. Si uno permite que el barco se desvíe a un lado, el viento lo puede volcar. Cuando llega la tormenta a nuestras vidas, la mejor manera de tratar con ella es encararla de frente. Si está en un periodo de desánimo por encontrarse en medio de una prueba, y se está preguntando: «¿Por qué me sucede esto?»; considere lo siguiente: Nunca tome una decisión importante cuando esté deprimido. Con frecuencia, cuando estamos desanimados, tenemos la tendencia a decir: «Mejor renuncio». «Mejor cambio de lugar», «Mejor busco otro empleo», «Mejor me divorcio». Nunca tome una decisión importante si está deprimido porque en ese momento no puede evaluar las cosas con acierto. Su vista se encuentra borrosa y su perspectiva distorsionada. En lugar de eso, encare la tormenta de frente y no caiga en la autocompasión. Hay otra cosa que vemos en la vida de José cuando todo le iba mal: no se entregó a la amargura. Después de muchos años, José se encontró con sus hermanos porque ellos se dirigían a Egipto en busca de alimento. Al entrar a la presencia de José, inclinándose ante el segundo en mando sobre Egipto, no se dieron cuenta de que era el hermano menor Cuando procuró contarles quién era, ellos se asombraron y se asustaron. Este era el hermano menor al cual, años antes, trataron de matar, y ahora estaban inclinándose ante él. Pero José los perdonó. Él sabía que uno no puede vivir con la carga pesada de la amargura. ¿Qué se debe hacer cuando nos tienta la amargura? Entregársela a Dios. Eso fue lo que hizo José: él mantuvo su fe y su esperanza en Dios; creyó que las cosas iban a resultar a su favor al final, así que perseveró con su vida espiritual. Cuando las cosas andan mal, a menudo rechazamos a la persona que más nos hace falta, al Señor. Cuando el problema llega a la vida de uno, es probable que uno empiece a decir: «Dios, ¿porqué permitiste que esto sucediera?» Quizá uno se rebela en contra de Dios como si fuera culpa suya. Más bien, uno debería decir: «Señor, toma esta dificultad». Dios puede tomar situaciones sumamente malas y darles un giro completo. Aunque las personas usen situaciones para destruirle, Dios puede usarlas para edificarle. A él, le encanta cambiarla crucifixión por resurrección. La Biblia no solo nos da respuestas a las razones del sufrimiento, pero también nos da ayuda práctica y consuelo cuando experimentamos sufrimiento. Si aplicamos las siguientes fuentes de fortaleza a nuestras vidas, no habrá situación que nos pueda devastar, ni crisis que pueda derribarnos permanentemente.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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