Serie Dios sufre de insomnio: Los problemas de sus hijos


Séptimo tema: Dios sufre insomnio por los problemas de sus hijos

La historia mejor conocida de Josafat describe una de las grandes batallas épicas en la vida de Israel. Es relevante para nosotros porque todos encaramos batallas todos los días: financieras, espirituales, en el empleo; de todo tipo. Dios puso la historia de Josafat en la Biblia para ilustrar ciertos principios esenciales para salir victoriosos en los conflictos de la vida. Josafat, rey de Israel, recibió palabra de un amigo avisándole que tres naciones enemigas venían en su contra para pelear. Las probabilidades no eran muy optimistas porque eran tres naciones contra la única nación Israel. El cronista nos explica que aquellas naciones eran los caobitas, los amonitas y los meunitas (2 Crónicas 20:1). Vamos a desarrollar los principios para vencer los problemas.

Primero, identifique al enemigo

El versículo uno nos muestra que el primer principio para superar las batallas de la vida es:

Identificar al enemigo. Este principio parece un poco obvio pero, en realidad, no lo es. Muchos sencillamente no saben quién es su enemigo. A menudo creemos que es otra persona que trata de quitarnos nuestro empleo o algún familiar, pero muchas veces el enemigo es nuestra propia actitud: No es tanto la situación lo que nos desalienta, sino la forma en que respondemos a ella. Antes de empezar a ganar nuestras batallas personales, tenemos que identificar a nuestro enemigo con acierto y sinceridad. Note cómo reaccionó Josafat (v. 3) cuando escuchó que esas tres naciones venían en su contra: se alarmó. Esa es una reacción típica de todos nosotros. Cuando vemos un problema decimos: « ¿Qué me va a suceder? ¡Tengo miedo!» Es una reacción natural ante los problemas y el temor no es malo, a menos que uno lidie con él de manera equivocada. Si usamos el temor para motivarnos a vencer el problema, está bien. Pero si nos desalentamos y nos rendimos o nos enojamos con Dios y le decimos: «¿Por qué yo?» entonces el temor nos vence.

Segundo, presénteselo al Señor

Josafat se atemorizó porque se vio frente a una situación aparentemente sin esperanza. ¿Entonces qué hizo? Proclamó un ayuno y reunió al pueblo para pedirle ayuda al Señor (v. 3-4). La gente llegó de todo pueblo de Judá para buscar al Señor. El segundo principio para ganar las batallas de la vida es presentarle a Dios sus problemas. La oración debe ser la primera arma que usemos cuando nos enfrentemos a las batallas de la vida, y no la última. Un diácono fue a su pastor un día y le dijo:—Pastor, tenemos un gran problema. Nada está sucediendo, y no podemos resolverlo.—Bueno —le dijo el pastor—, supongo que podemos orar por eso. El diácono le contestó:—Pastor, ¿tan malo está el asunto? Usualmente, lo último que intentamos es orar, porque queremos resolverlo todo nosotros mismos. Acuérdese que Jesús tuvo las batallas más grandes de la vida, y así mismo oró. Josafat oró de esta manera: «Señor, yo sé que me has ayudado en el pasado. Sé que me puedes ayudar en el futuro. Así que por favor ayúdame ahora». Y continuó: «Por favor juzga a nuestros enemigos, porque no tenemos fuerzas para enfrentarnos a es vasto ejército que nos ataca. No sabemos que hacer, pero nuestra mirada está puesta en ti» (v.6-12).

Tercero, Reconozca sus limitaciones

El tercer principio para ganar las batallas de la vida es reconocer las limitaciones. Usted necesita decir: «Señor, tengo un problema, y necesito tu ayuda». Solo hay una clase de persona a la que Dios no ayuda, y esa es la que cree que no la necesita. Si le dice: «Señor, tengo un problema; necesito ayuda, reconozco mis limitaciones», él podrá ayudarlo. La vida cristiana es una sobrenatural, y necesitamos el poder de Dios para vivirla. No la podemos vivir por nosotros mismos porque carecemos de poder. Vivimos la vida cristiana no «por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi [el] espíritu [de Dios]» (Zacarías 4:6). Necesitamos dejar que el Espíritu de Dios viva a través de nosotros. Esto nos lleva a nuestro siguiente principio.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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