Serie Dios sufre de insomnio: Los cambios de sus hijos III parte


En cuarto lugar utiliza la dependencia.

El cuarto paso para ser cambiado por Dios es la etapa de la cooperación. Dios empezó a cambiar a Jacob tan pronto como admitió quién era y empezó a cooperar con el plan de Dios. Jacob llamó a aquel lugar «Penuel» que significa «rostro de Dios» (v. 30). Jacob vio a Dios cara a cara. Todos nosotros nos veremos cara a cara con Dios algún día, y cuando hagamos eso, él nos podrá cambiar. Dios le dijo a Jacob: «Ahora podemos trabajar en serio. Quiero que estés quieto. Solo coopera conmigo y confía en mí, y haré los cambios que quieres y te bendeciré». Dios no le dijo: «Jacob, intenta lo mejor que puedas y usa toda tu fuerza de voluntad para ser perfecto». Eso no da resultados. La fuerza de voluntad sencillamente no hace cambios permanentes en nuestras vidas. Aquello es atacar la circunstancia externa. Es la intención interna lo que hace los cambios permanentes, y en eso trabaja Dios. Cuando Jacob empezó a cooperar, Dios comenzó a operar, y lo primero que este hizo fue darle un nuevo nombre, una nueva identidad. Le dijo: «Ya no te llamarás Jacob, sino Israel» (v. 28). Después de un encuentro personal con Dios no podremos seguir iguales. Dios cambió a Jacob de «tramposo» y «maquinador» a un Israel, un «Príncipe de Dios». Dios sabía el potencial de Jacob; vio más allá de la apariencia de callejero. Vio todas las debilidades de Jacob, pero observó más allá de lo exterior: «Ese realmente no eres tú, Jacob. En realidad eres un Israel. Eres un príncipe». Dios vio al príncipe en Jacob, y el ex tramposo empezó a convertirse en aquel hombre del cual la nación de Israel toma su nombre.

Dios siempre sabe cómo sacar lo mejor en su vida, y lo hace mejor que usted. Si se lo permite, hará lo que sea necesario para alcanzar ese fin, porque él no desea que usted desperdicie su vida. ¿Desea la bendición de Dios en su vida? Tome la situación que lo está agobiando en este momento y entréguesela a Dios. Diga: «Dios, te la entrego. Me voy a sostener de ti hasta que cambies esto para bien». Luego, confiésele los errores que necesita confesar y coopere con  Dios». Considere un punto importante en la vida de Jacob: «Cruzaba Jacob por el lugar llamado Penuel, cuando salió el sol. A causa de su cadera dislocada iba rengueando»,(v. 31). Al luchar, el ángel le dislocó la cadera y, como resultado, Jacob rengueó por el resto de su vida. Hay una implicación importante en esto porque el músculo de la cadera es uno de los más fuertes del cuerpo. Cuando Dios necesitó captar la atención de Jacob, le dio en el punto de su fuerza. Cuando empezamos a pensar: «En esto me destaco, esto es mi fuerte», es posible que Dios tenga que tocar eso mismo para poder captar nuestra atención. Dios le tocó la cadera a Jacob y eso se convirtió en un recordatorio para el resto de su vida de que ya no confiara en sus propias fuerzas sino en el poder de Dios. Ya no viviría en sus propias fuerzas sino en las de Dios, y al hacer esto, se convirtió en una persona más fuerte. Hay otra lección que podemos aprender de este incidente de la vida de Jacob. Con frecuencia se metía en líos por tramposo, y a menudo segaba lo que él mismo sembraba. Sin embargo, cada vez que se metía en uno, salía huyendo de él. Simplemente, claudicaba. Así que Dios dijo: «Yo sé como remediar esa tendencia; le dislocaré la cadera». Jacob nunca más pudo salir huyendo de una situación difícil. Por el resto de su vida, tendría que quedarse en su lugar y encarar sus problemas, no con sus propias fuerzas sin con la fortaleza de Dios. A menudo, él pone una debilidad obvia en personas a quiénes bendice, y con frecuencia esa debilidad es de origen físico. Por ejemplo, Pablo tuvo su aguijón en la carne. ¿Y usted? ¿Cómo le gustaría ser cambiado para siempre? ¿Qué es lo que más le gustaría cambiar en su vida? Tal vez sea un hábito. O una debilidad. Quizás sea un problema de carácter. O algo que le ha causado más problemas de lo que pudiera imaginar, y ahora la situación está fuera de su control. Tal vez esté en una situación sin salida que le irrita, le amarga y le dificulta desarrollar el potencial que Dios quiere para usted. ¿Desea que Dios lo cambie? Él lo hará, pero a su manera. Usará el proceso de crisis, empeño, confesión y cooperación. Y cuando efectúe el cambio, será permanente. No tendrá que preocuparse por la fuerza de voluntad o de mantenerlo porque estará cooperando con Dios, descansando y confiando en él. Tal vez haya estado limitando a Dios con excusas, culpando a otros o tratando de razonarlo. Es difícil quitarse la careta y decir: «Dios, tengo una debilidad. Admito que tengo un problema». Pero hasta que haga esto, las cosas seguirán iguales. Estas son las buenas noticias: Más allá de todas esas cosas que usted sabe de sí mismo que le desagradan, Dios ve un Israel. Él ve al príncipe o princesa en su vida. Vea lo que usted puede llegar a ser. Ve su potencial, y quiere cambiarlo de un Jacob a un Israel. ¡Deje que Dios haga sus cambio

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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