Serie Dios sufre de insomnio: Las tormentas de sus hijos


Octavo tema: Dios sufre insomnio por las tormentas de sus hijos.

La Biblia nos enseña que hay tres tipos de tormenta en la vida: las que nosotros mismos nos atraemos (tal como Sansón y los problemas que se buscó), las que Dios provoca (Jesús calmando la tempestad en el lago de Galilea), y las que otros provocan (Pablo y Silas apresados). Cuando uno es la víctima de la crisis, esta última clase de tormenta es difícil de soportar. Las tormentas no tienen preferidos; los cristianos también tienen problemas. Entonces ¿cómo lidiamos con la crisis? ¿Cómo conservamos la calma y mantenemos nuestra confianza y valor, a pesar de lo que nos acontezca? Dios puso a Pablo, en condición de preso, en un barco con destino a Roma. (En realidad, el deseo del corazón de Pablo era ir a Roma para predicar.) Estando a bordo, Dios le dijo a Pablo que le avisara a la tripulación que no dejara el muelle porque se avecinaba una gran tormenta sobre el Mar Mediterráneo. Sin embargo, los navegantes ignoraron lo que Dios les avisaba a través de Pablo, en parte porque perdieron la paciencia (Hechos 27:9-12).La impaciencia, a menudo, nos trae problemas. Cuando perdemos la paciencia, nos topamos con la tormenta. He conversado con muchas personas atravesando alguna crisis que estuvieron impacientes por casarse, por encontrar un trabajo nuevo o por mudarse. No consultaron a Dios y se embarcaron rumbo a la tormenta. ¿Por qué? Hay tres razones por las que las personas se meten en líos, sea dos mil años antes en el Libro de los Hechos o actualmente. ¡La naturaleza humana no ha cambiado!

Primero el consejo errado de los expertos

El centurión, en vez de escuchar lo que Pablo dijo, siguió el consejo dado por el timonel y el dueño de la barca. La primera razón por la que nos buscamos los problemas es porque les hacemos caso a los expertos equivocados. Hay muchas ideas locas en el mundo, y cada semana hay una nueva terapia o alguna secta. Alguien dirá: «La clave para vivir es comer muchas bananas y yogur». Otro dirá: «No, la clave es adoptar una posición extraña y decir: Ummmm».Otra persona afirmará: «No, la clave es comprar los grabaciones  de nuestro seminario». Parece que todos tienen una respuesta; una opinión experta. Pero la realidad es que los expertos a menudo se equivocan. Algunos se la pasan pidiendo la opinión a los expertos hasta que hallan a alguien que esté de acuerdo con ellos, solo para argumentar sus propias conclusiones. Sin embargo, cuando uno empieza a consultar a los expertos errados, está a punto de meterse en problemas.

Segundo el consejo errado por votación

Debido a que el puerto donde se encontraban no era apropiado para el invierno, la mayoría de la tripulación decidió que se continuara navegando, con esperanzas de llegar a Fenicia y detenerse en Creta (v. 12). La segunda razón por la que nos metemos en problema es que votamos. La realidad es que la mayoría muchas veces se equivoca. ¿Recuerda lo que le sucedió a Moisés cuando empezó a dirigir al pueblo de Israel? La mayoría deseaba regresar a Egipto, pero se equivocaron. Nos podemos meter en serios problemas al seguir la opinión pública, las ideas más populares.

 

Tercero consejo errado por las circunstancias

Cuando un viento leve desde el sur empezó a soplar, ellos pensaron que habían obtenido lo que querían, así que levaron ancla y navegaron a lo largo de la costa de Creta (v. 13). ¿Por qué otra razón nos buscamos problemas? Porque nos confiamos de las circunstancias. Note que se menciona que hubo un viento ligero desde el sur. ¿Qué mejor cosa para un agradable recorrido por el Mediterráneo? Los navegantes pensaron que habían obtenido lo que querían porque las circunstancias lucían favorables. No obstante, es una locura ignorar lo que Dios dice, aun si las circunstancias parecen contradecirlo. Las cosas podrán lucir bien ahora, pero usted puede estar navegando hacia la tormenta. He escuchado a algunos decir: «Esta decisión tiene que ser la correcta porque me siento tan bien». Hay una frase muy conocida que dice: «¿Cómo puede estar mal si se siente tan bien?» La realidad es que los sentimientos muchas veces engañan. Si Dios dice: «Espera en el puerto», más vale esperar porque el diablo también sabe arreglar las circunstancias. Las veces que hablo con las personas durante consejería, escucho decir, una y otra vez, que pensaban que habían recibido lo que deseaban pero de pronto navegaron directamente hacia una tormenta, tal como los navegantes del Libro de los Hechos que se encontraron atrapados en los vientos de una fuerza de huracán llamado nordeste. La barca quedó atrapada en una tormenta y no podía siquiera hacerle frente al viento.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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