Serie Dios sufre de insomnio: El desánimo de sus hijos II parte


La segunda razón es frustración. Hay sin embargo una segunda razón por la cual la gente se desanima. El pueblo dijo: «Pues son muchos los escombros; ¡no vamos a poder reconstruir esta muralla!» (v. 10). Eso es frustración. Ellos estaban desanimados y frustrados. ¿Qué es el escombro? Estaban reedificando una muralla nueva, pero los escombros se encontraban por todas partes, además de tierra y cola reseca. Cuando miraron los escombros y el desecho se desanimaron. Perdieron de vista la meta porque había tanta basura en sus vidas que no sabían cómo llegar al verdadero asunto de vivir. Cuando uno emprende un proyecto, seguro que se van a acumular los escombros, y se puede tornar muy frustrante. ¿Alguna vez ha ampliado una recámara o construido un edificio? De pronto usted nota montones de cemento por todas partes. O decide pintar un cuarto y se da cuenta de que hay más pintura por todas partes que en las paredes. Pareciera que la basura se multiplicara sola. Uno no puede evitar la basura en la vida, pero se pueda aprender a reconocerla y se puede aprender qué hacer con aquello para no abandonar su plan inicial. ¿Qué basura hay en su vida? Son esas cosas triviales que le hacen perder su tiempo, le consumen energías y le frustran las que le impiden ser todo lo que desea ser; las que le impiden hacer todas esas cosas que realmente son de importancia en la vida. La basura en su vida es aquello que se atraviesa en su camino, las interrupciones que impiden que alcance sus metas. Estas son las cosas que necesitamos limpiar en nuestras vidas.

La tercera razón es el fracaso.  Y esto  se expone en el versículo 10:« ¡No vamos a poder reconstruir esta muralla!» ¿Sabe qué es lo que quisieron decir?«¡No podemos hacerlo. Es imposible. Tratar de hacerlo es una tontería. Nos rendimos!» La tercera causa del desánimo es el fracaso. El pueblo no pudo terminar la obra dentro del tiempo que se propusieron y como consecuencia el ánimo se les evaporó. Se desalentaron y perdieron la motivación. Dijeron: «¡No lo podemos hacer, así que nos rendimos!»¿Cómo trata con el fracaso en su vida? ¿Se echa en los brazos del dolor? ¿Será que se dice: «Pobre de mí, no puedo acabar esta tarea»? ¿Empieza a quejarse? «Es imposible. No se puede hacer. ¡Qué tonto de mí, intentándolo aún! Es estúpido ¿O será que culpa a los demás? «Todos me fallaron. Nadie hizo bien su parte de la obra». La diferencia entre el triunfador y el fracasado es que el primero siempre ve el fracaso como una inconveniencia temporal. La cuarta razón es el temor. Existe una cuarta razón por la que las personas se desaniman. El pueblo de Nehemías lo expresó así: «Y nuestros enemigos maquinaban: “Les caeremos por sorpresa y los mataremos; así haremos que la obra se suspenda”» (v. 11). Había personas en Israel que no querían que se construyera la muralla; eran los enemigos de los judíos. Una muralla alrededor de una ciudad era símbolo de seguridad y protección, de manera que esos enemigos no querían que se terminara de construir la muralla. Así que inicialmente criticaron a los judíos, después se burlaron de ellos y finalmente los amenazaron: «Les caeremos y los mataremos si continúan edificando la muralla». Así que los obreros se desanimaron. ¿Por qué? Debido a la cuarta causa del desánimo, el temor. Fíjese en quiénes se desanimaron. Fueron los judíos «que vivían cerca [del enemigo]» (v. 12). Y luego desanimaron a los demás diciendo: «Los van a atacar por todos lados». Cuando uno anda en compañía de una persona negativa por un buen tiempo, ya sabe lo que sucede. A uno también se le pega el negativismo. Si uno escucha a otro decir: «No se puede», uno empezará a creerle. ¿Tiene temores, en este momento, que lo desaniman; que le impiden desarrollarse y madurar? ¿Siente temor de ser criticado o pasar vergüenza? ¿Tiene miedo de dar ese paso gigantesco y conseguir un nuevo empleo? Tal vez sea el temor de creerse incompetente para esa nueva labor. Quizás sea el temor a no poder soportar la presión. O temor a tener que ser perfecto. El temor siempre desanima. ¿Cómo se puede saber si su desánimo es causado por el temor? Siente una inclinación profunda de huir: «¡Necesito salir de aquí!» Tiene un deseo intenso de escapar a las responsabilidades y las presiones. La reacción natural del temor es huir. En la vida, existen tres maneras de moverse: en contra de algo bajo la ira, lejos de algo con temor, y en la misma dirección con amor. ¿Cuál es el antídoto para esta terrible enfermedad del desánimo? Fíjese lo que hizo Nehemías como sabio líder y hombre de Dios. Él supo lo que estaba desanimando al pueblo, de modo que, siguió los pasos para remediar la situación. Hay tres principios que lo ayudarán cuando sienta deseo de tirar la toalla y aquí están, en forma resumida: reorganizarse, acordarse y resistir. Veámoslo de esta manera

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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