Serie Dios sufre de insomnio: La mediocridad de sus hijos II parte


En segundo lugar Jabes tenía una perspectiva  creciente.

Jabés no solo tenía grandes aspiraciones sino que también poseía una fe creciente. Tenía una convicción y confianza profunda en Dios. Tuvo suficiente fe como para pedir en oración y esperar una respuesta. Se parecía a William Carey, que dijo: «Procure hacer grandes cosas para Dios; espere grandes cosas de parte de Dios». La Biblia aporta algunos hechos interesantes referentes a Jabés. Primero, no hay mención de ningún talento, don o habilidad especial que él haya tenido. La Biblia no nos dice que fuera rico o educado. Sencillamente era un hombre común con una fe poco común. ¡No se preocupe de lo que no posee cuando lo que posee es fe! Dios le dará el poder que le haga falta. A él le encanta usar personas ordinarias que le creen, que están dispuestas a confiar en él. La fe de Jabés lo llevó a creer que Dios lo ayudaría con sus metas y sueños. Hay algo más importante que ser talentoso, más importante que la habilidad o la educación: la fe. Es creer que Dios trabajará por medio de usted. He conocido muchas personas extremadamente talentosas sentadas en las bancas mientras que otras ordinarias, pero con fe, están encestando la bola. Ellos le creen a Dios, así que él los usa. Tal como Jabés, ellos son personas ordinarias con una fe extraordinaria. Otro asunto es que tenía una clase de impedimento físico. En el idioma hebreo Jabés significa doloroso. ¿A quién le gusta el nombre «doloroso»? «Ahí viene doloroso» o «Por allá anda doloroso». Jabés le causó tanto dolor a su mamá al nacer que esta le puso por nombre «doloroso». Tal vez fue marginado o rechazado. Su nombre le recordaba que aun su nacimiento causó dolor a alguien. Pero Jabés era más fuerte que su impedimento. Su fe lo animaba a continuar. ¿Cuál es su impedimento? ¿Será físico? ¿Será espiritual? ¿Será una niñez infeliz? ¿Será un trabajo frustrante o un problema matrimonial? Sea lo que sea, Dios dice: «Para el que cree, todo es posible» (Marcos 9:23).

En tercer lugar Jabes tenía una petición  creativa

El tercer secreto de Jabés fue su vida de oración. Su sencilla petición fue la que le ganó una mención honorable en la Biblia y aún después de miles de años, seguimos hablando de él. Quizás haya vacilado al pedir alguna cosa en oración. Tal vez pensó que su petición era egoísta. ¿Qué clase de oración contesta Dios? La vida de Jabés nos ilustra tres cosas que podemos pedirle a Dios y confiar en que él nos las conceda. Lo primero que pidió fue el poder de Dios en su vida. Pidió un poder mayor que el suyo para alcanzar su sueño. Y oró de esta manera: «Quiero que me bendigas, Quiero tu poder en mi vida». Lo segundo que pidió fue Es importante notar que la petición de Jabés fue específica: «Dios, esto es lo que quiero que hagas: Que ensanches mi costa; que expandas mi territorio; quiero más propiedades». ¿Ora por sus metas? ¿Le pide a Dios que le ayude en su rumbo en la vida?  A primera vista, la oración de Jabés parece egoísta, ¿no? Él oró diciendo: «Dios, quiero que hagas todo esto por mí». Por lo visto, Dios aprobó esta oración dado que se la concedió. Este es el punto: la ambición no es ni buena ni mala; es sencillamente un impulso básico de la vida. Todos tienen cierta aspiración. Puede ser grande o pequeña, pero todos la tienen para vivir en este mundo. ¿Qué es lo que hace a la ambición buena o mala? Una cosa: la intención tras ella. Las intenciones de Jabés eran genuinas porque Dios nunca honra una petición indigna. Considere esto: Dios le reta a hacer grandes peticiones. ¿Qué le pide a Dios cuando ora? Dios le anima a pedirle: «No tienen porque no piden» (Santiago 4:2). Jeremías (33:3) dice: «Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes». Pablo declara que Dios «puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros» (Efesios 3:20). Eso significa que usted no puede superar a Dios en cuanto a pedir. Usted no puede superar a Dios en cuanto a soñar. Si pudiera expandir su imaginación más allá de los límites de lo que cree que pueda suceder, Dios podría aun superar eso. Él puede superar su imaginación. Dios dice: «Confía en mí, pide, búscate una gran ambición, y después busca una fe creciente, y después tráemelos en oración». ¿Qué desea que Dios haga en su vida? ¿Que restaure un matrimonio? Pídaselo. ¿Qué le ayude con algún problema? Pídaselo. ¿Que le ayude con algunas metas? Pídaselo. Dios no es un policía que se encuentra en el cielo esperando que usted se equivoque para caerle encima; Dios quiere bendecir su vida. Lo segundo que pidió Jabés fue la presencia de Dios en su vida: «Ayúdame» (1Crónicas 4:10). Él se dio cuenta de algo: «Si consigo más territorio, tendré más responsabilidades. Habrá más obligaciones y más presiones, y realmente necesitaré la ayuda de Dios en mi vida». Así que le pidió a Dios que estuviera con él. Cuando usted pide la presencia de Dios en su vida, téngalo por seguro que él le contestar Lo tercero que pidió Jabés fue la protección de Dios sobre su vida: «Líbrame del mal, para que no padezca aflicción» (v. 10). Le pidió a Dios su protección. ¿Por qué hizo eso Jabés? Porque en esos días, mientras más territorio se poseía, se ejercía más influencia y, por ende, más conocido se hacía uno. Aún en la actualidad es así: Mientras más éxito se tiene, más crítica obtiene. Mientras se posee más territorio, más enemigos arremeten contra uno. En lo que uno se acerca más a Dios y se fortalece más como cristiano, el diablo lo acosa más, porque él no quiere que uno crezca. Pero téngalo por seguro, tal como Jabés, que con la protección de Dios, usted no tendrá de qué o de quién temer. Si combina las tres peticiones que hizo Jabés, le garantizo que vivirá por encima del promedio. ¿Desea librarse de la mediocridad? ¿Desea ver a Dios operar en su vida? ¿Desea ver respuestas verdaderas a sus oraciones? ¿Está cansado de atravesar la vida sin saber hacia dónde se dirige? Si realmente desea vivir por encima del promedio, si desea lo mejor de Dios para su vida, entonces aplique estos tres principios que usó Jabés: Busque una aspiración grande, un vislumbre de lo que Dios quiere hacer en su vida; procure una fe creciente en Dios, una fe que le permita esperar lo imposible; establezca una vida de oración genuina, una que dependa de Dios en lo que se dirige hacia su sueño

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