Serie Dios sufre de insomnio: La depresión de sus hijos III parte


Cuarto no exagere lo negativo

El cuarto error que cometió Elías fue exagerar lo negativo. Él dijo: «Yo soy el único que ha quedado con vida, ¡y ahora quieren matarme a mí también! (v.10) El profeta se echó al dolor: «Todos están en contra de mí». El hecho es que no todos eran opuestos a él. Solo una persona estaba en su contra con violencia, y su amenaza realmente no era en serio. Si Elías lo hubiese meditado un poco, en vez de hacerle caso a sus emociones, se habría dado cuenta de que Jezabel no se hubiera atrevido a matarlo. Cierto es que la reina le envió un mensajero con la amenaza diciendo: «Mañana te voy a matar». Pero si Jezabel realmente hubiese querido matar a Elías, no habría enviado al mensajero para advertirle sino a un asesino! Jezabel era demasiado astuta para quitarle la vida a Elías. Ella reconocía su gran influencia. Si él moría, se habría convertido en un mártir. Eso hubiese aumentado influencia y hasta habría causado una revolución en el país. Además de eso, es probable que temiera lo que Dios le haría si ella le pusiese la mano encima a su siervo. De manera que sus palabras eran solo una amenaza. Ella le permitió que huyera al desierto porque no deseaba matarlo sino hacerlo lucir un cobarde ante los ojos de la nación. Pero Elías no se detuvo a evaluar la amenaza. Sencillamente huyó. Cuando estamos deprimidos, exageramos lo negativo. Todo luce mal. Si estamos deprimidos, el mundo entero se echa a perder. En realidad, Elías no era la única persona fiel a Dios. Había siete mil profetas que no habían sucumbido a la religión pagana (v.18). Elías exageró el problema, y eso agudizó su depresión.

Quinto entréguele a Dios sus frustraciones

¿Cuál fue el remedio de Dios para la depresión de Elías? Es un remedio que usted podrá usar para su propia depresión. Primeramente, responsabilícese por el cuidado de sus necesidades físicas. Leímos que Elías se acostó junto a un árbol y se durmió. Luego, un ángel lo tocó y le dijo: «Levántate y come». Él miró a su alrededor y vio un panecillo cocido sobre carbones calientes y un jarro de agua. Así que comió y bebió, y volvió a acostarse. Entonces el ángel regresó y le dijo: «Levántate y come porque te espera un largo viaje», de manera que Elías comió y bebió y quedó fortalecido por esa comida (v. 5-8).El remedio inicial de Dios para la depresión de Elías fue descanso, alimento y relajación. En ocasiones, un buen reposo hace maravillas en la actitud de uno. Cuando uno se encuentra exhausto físicamente y mentalmente agotado, es vulnerable a la depresión. Fíjese cuan tierno fue el trato de Dios con Elías. Dios no lo reprendió diciendo: «¡Cobarde! ¿Qué haces aquí en el desierto?» Dios no lo despreció ni lo condenó; sencillamente lo restauró físicamente. Ese fue el punto de partida. Si uno se encuentra deprimido, el primer paso hacia la recuperación es ponerse en forma. Tome cuidado de su salud. Tal vez le sea necesario atender su dieta o dormir un poco más o iniciar un régimen de ejercicios. La salud física ejerce una influencia profunda sobre su ánimo..Esta área de frustración tiene que ver con lo físico.

El segundo remedio para su depresión consiste en entregarle a Dios sus frustraciones. Elías entró a una cueva y paso allí la noche. Por la mañana, el Señor le preguntó: «¿Qué haces aquí, Elías?» Él le contestó: «Me consume mi amor por ti, Señor Dios Todopoderoso. Los israelitas han rechazado tu pacto, han derribado tus altares, y a tus profetas los han matado a filo de espada» (v. 9-10)Él simplemente exteriorizó sus sentimientos más profundos. Dios permitió que se desahogara. No se consternó con la queja de Elías. Dios, en esencia, dice: «Cuando estés frustrado, déjame oír tus emociones. Las conozco de antemano y no me voy a escandalizar por ellas». El Señor permitió que Elías exteriorizara sus emociones reprimidas y no lo criticó ni lo condenó. A veces es provechoso confiarle a un amigo cristiano sus sentimientos. Es una catarsis, una depuración, una exteriorización, un desahogo de toda cosa que uno ha reprimido y que le causa depresión. Fíjese en las seis emociones que experimentó Elías. Primero, tuvo temor (v. 3).Después sintió resentimiento (v. 4). Él dijo: «Estoy harto, Señor. No soy mejor que mis antepasados». También experimentó un nivel muy bajo de autoestima y se sintió culpable. Además de esto, se quejó de haber trabajado duro por gusto (v. 10), Ten valor. Luego dijo: «Soy el único que ha quedado con vida» (v. 10). Se sentía solo. Finalmente, añadió: «¡y ahora quieren matarme a mí también!» Estaba preocupado. Cuando uno combina el resentimiento, el temor, la culpabilidad, la ira, la soledad y la preocupación, ¡se está buscando la depresión! De modo que Dios dejó que soltara todas estas cosas. Él dijo: «¿Elías, qué es lo que te frustra? ¿Qué te molesta?» Cuando esté deprimido, eso es precisamente lo que debe hacer: Contarle todo a Dios.

Sexto vuelva a estar consciente de Dios

El tercer remedio para su depresión consiste en estar nuevamente consciente de la presencia de Dios en su vida. El Señor le dijo a Elías: «Sal y preséntate ante mí en la montaña porque estoy a punto de pasar por allí» (v. 11). Entonces vino un viento recio que partió las montañas e hizo añicos las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Al viento lo siguió un terremoto, pero el Señor tampoco estaba allí. Tras el terremoto vino un fuego, pero e! Señor no estaba en el ruego. Y después del fuego vino un suave murmullo. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y saliendo, se puso a la entrada de la cueva. Dios le hizo una gran demostración a través del viento, el terremoto y el fuego, pero no iba a hablarle a Elías de esa manera. Lo que realmente le llamó la atención a Elías fue esa apacible voz, ese murmullo. Aún en la actualidad, Dios nos habla en silencio y la quietud, no en alguna demostración de fuego y poder. Dios le recordó a Elías que él aún estaba a su lado. Eso le daría un nuevo rumbo para su vida Para superar la depresión está en permitirle a Dios que le dé un nuevo rumbo a su vida. El Señor le dijo a Elías: «Regresa por el mismo camino, y ve al desierto de Damasco. Cuando llegues allá…» (v. 15). Así que Dios le dio a Elías una misión nueva. Lo puso a trabajar de nuevo. La manera más rápida de superar la depresión consiste en dejar de sentarse en medio de la autocompasión. Deje de fijar sus ojos en sí mismo y empiece a mirar las necesidades de los demás. Involúcrese en la vida de ellos a través de un ministerio en el que dé de sí mismo y Dios esté dando por medio suyo. Si está mirándose constantemente, se va a desanimar. Jesús dijo: «Pierde tu vida y la encontrarás» (Mateo 16:25). Cuando nos sentimos deprimidos tendemos a pensar así: «¿Cómo podrá Dios usarme? Soy semejante fracaso. Sigo cometiendo errores. Yo mismo me decepciono, así que seguramente debo decepcionar a Dios». Pero usted nunca puede decepcionar a Dios, porque la decepción solo puede suceder cuando alguien espera que usted haga algo diferente a lo que realmente hace. El hecho es que Dios conoce todo acerca de usted. Él sabe cómo va a actuar en el futuro. De modo que no se decepciona cuando sucede. Dios sabe que usted es humano porque él lo creó y sabe que es lo que lo motiva. Deje que Dios le dé una nueva meta y un nuevo rumbo. Él no ha terminado con usted. ¿Le salió mal algún asunto? ¡¿Qué va a hacer?! Si se lo permite, Dios lo levantará y empezará de nuevo. Un error (o cien de ellos) no le hace inútil en la vida. Jesús lo quiere sacar de su depresión. Él le puede ayudar; él le puede cambiar; él puede sanarle de la depresión. Usted no tiene que pasar la vida a merced de sus emociones. Sus pensamientos rigen sus emociones, y usted puede controlar lo que piensa. Puede decidir cambiar sus pensamientos. Deje que Dios cambie esas concepciones erróneas y dañinas como aquella que dice: «Si alguien me critica significa que no sirvo para nada». «Para sentirme realizado o realizada en la vida, necesito ser amado por todos». «No puedo admitir ninguna debilidad; tengo que ser perfecto o perfecta porque si no soy un fracaso». Estos son el tipo de conceptos equivocados que producen depresión. Jesús conocía la importancia de razonar correctamente cuando dijo: «Conocerán la verdad y la verdad los hará libres» Juan8:32). Mientras mejor conozca a Jesús, más libre será. Usted puede cambiar. ¿Cómo se empieza? Estableciendo una relación con Cristo. Usted «nace de nuevo», como lo dice la Biblia. Esto no cura toda su depresión de manera instantánea, pero sin Cristo, no hay fuerza para cambiar. Él desea ser una parte vital de su vida, y si le cede el control, él le ayudará. Una vez que esté en su vida, pídale una nueva meta y un nuevo sentido a su existencia. Usted necesita algo más grande por lo cual vivir en lugar de sí mismo. Aquellos que viven para ellos mismos tienen asegurada la depresión. Usted necesita algo mayor que le quite la vista de sí mismo y es una relación vital con Cristo, el Hijo de Dios.

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