¿Existe la vida en abundancia? II parte


En segundo lugar está la vida con propósito. Note que el pasaje dice: “Yo he venido para” Esta vida con propósito,  tiene primero una Rey. El texto en el original es “yo mismo”. Eso implica que sólo Jesús puede otorgar esa vida. El hacer de Jesús nuestro Señor implica que somos ciudadanos de un nuevo reino. Segundo tiene una realidad. El se encarnó tuvo su aparición en la tierra, es un hecho histórico, primordial en la historia de la humanidad. Su encarnación provee la salvación al morir en la cruz. Pero por otro lado provee un modelo de vida, quién imitar. En tercer lugar esa vida tiene una razón de ser. El texto dice: “para”, esta expresión nos describe un proceso, y una meta. No estamos aquí olvidados o al azar, sino que nos ha dado una razón de existencia. Esa razón de existencia conlleva vivir con ese rey en una realidad de reino. Llevando sus valores y sus prioridades.

En tercer lugar está la vida prestada. Me parece muy curioso notar que la primera expresión de Jesús es para que “tengan vida.” La palabra tengan es un presente de subjuntivo. Eso significa que es un deseo de Dios que sea continua esa vida. La expresión “vida” en griego es “zoe”. En griego hay tres palabras básicas para describir la vida.  La primera palabra que se traduce como “vida”, en nuestras versiones es “BIOS”, la cual se refiere a nuestra vida en este mundo físico. Esta es la palabra de la que proviene la palabra “biología” e incluye conceptos tales como nuestra subsistencia, la duración de nuestra vida física y nuestra conducta moral. La segunda palabra que se traduce como “vida” en Inglés,  es “SIQUE”. Esta palabra ha sido traducida como “alma” y también como “vida” y quizás en algunos casos pudo haberse traducido como “vida anímica” para darle un significado más preciso. A través de todo el Nuevo Testamento esta palabra representa la constitución sicológica o la vida anímica que el hombre posee. Es esta “vida” la que incluye nuestro pensamiento, nuestros sentimientos y los procesos mediante los cuales hacemos decisiones. Y es mediante esta vida que los hombres no-regenerados viven en este mundo.  Sin embargo hay una tercera palabra griega, una palabra muy importante, que se traduce “vida”. Esta palabra es “ZOE”. Significa, de acuerdo al Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento W.E. Vine, “vida como Dios la tiene”. Tratándose de “vida”, Dios realmente la tiene! En el Nuevo Testamento esta palabra “ZOE” se usa predominantemente para referirse a la vida misma de Dios. Esta palabra única y especial ha sido usada por los escritores del Nuevo Testamento cuando
fueron inspirados por Dios, para referirse a Su propia vida incorruptible, sin origen, sin tiempo, sin final.  Por tanto, cuando la Biblia habla de la nueva vida que Dios nos da a través de Jesús, es esta palabra “ZOE” la que se usa, en lugar de “BIOS” o “SIQUE”. La frase “vida eterna” entonces se expresa en el idioma griego como “AIONION ZOE” y significa “una vida que abarca las edades”. Esta “AIONION ZOE”, que abarca las edades, que nunca comienza, que nunca se interrumpe, que nunca cesa, esta vida de Dios es lo que Jesús vino a traer. Así que  hemos recibido un regalo indescriptible. Dios nos ha dado más de lo que podríamos pedir o imaginar.  Nosotros seres humanos frágiles, que existimos en un cuerpo que decae, viviendo en un mundo que colapsa y se cae a pedazos en muchas diferentes formas, hemos heredado lo más maravilloso. El Dios del universo nos ha traído a Su corazón y ha decido impartirnos una nueva vida-una sustancia de vida incorruptible, inmutable que es imposible de aniquilar. Jesucristo se levantó de los muertos porque no era posible que la vida que El poseía pudiera ser retenida por la muerte (Hch.2:24). También nosotros, habiendo sido hechos hijos de Dios a través del nuevo nacimiento, hemos sido hechos partícipes de una vida sobre la cual la muerte no tiene poder. Jesús dijo que cualquiera que cree en El nunca perecerá sino que ha “pasado de muerte a vida (ZOE)” (Jn.5:24). Esta es una verdad esencial. La dificultad que muchos creyentes tienen de llevar una vida verdaderamente espiritual puede remontarse a este punto precisamente.  Todos nosotros sabemos que Jesucristo vino a traernos vida. Pero de qué clase? Si no se hace distinción entre estas tres palabras griegas es posible que algunos piensen que “la vida abundante” (Jn.10:10) significa  tener mucho dinero, muchos lujos, o llenar su vida de placeres materiales y físicos (BIOS). Otros pueden imaginarse que la “vida abundante” significa estar felices o satisfechos con nuestra existencia terrenal (SIQUE). Muchos de aquellos que se desvían de esta  manera terminan cayendo en serios errores o pecados. Mal interpretando los propósitos de Dios y fallando en discernir la variedad de vida que Jesús vino a dar, ellos se han apartado para seguir otra “vida”- Una vida anímica o una vida mundana- una vida que pronto descubriremos que Jesús vino a condenar. Todo aquel que cree en Jesús, ha recibido la vida misma de Dios. Y es esta vida la que es el instrumento de Dios para cambiarnos de lo que somos a todo lo que Él planeó que fuéramos. Es esta vida la que cambiará nuestra naturaleza para ser como la Suya. Tal como en el comienzo, cuando nuestro Padre Celestial puso delante del hombre la fuente de Su propia vida, así hoy día Él la ha puesto al alcance de todos a través de Su propio Hijo. La Escritura claramente nos enseña que “el que tiene al Hijo, tiene (ZOE) la Vida” (1Jn.5:12). Aquellos que son sabios aprovecharán esta vida, se llenarán de ella y así obtendrán todos los beneficios de ella. Aquellos que son necios la descuidarán como hicieron nuestros antepasados y eventualmente sufrirán las consecuencias. La vida de Dios que Él nos ha dado es absolutamente crucial para nuestro caminar espiritual. Es esta vida la que es la fuente de todo lo que Dios está haciendo dentro nuestro Jesucristo vino para ofrecer su vida a favor de nosotros. El murió para que cada error, cada rebelión, cada pecado pudiera ser borrado. El entregó su vida para que tus pecados pudieran ser quitados. Si tú entregas tu vida a Jesucristo, él quitará las manchas de tu desobediencia y te dará una vida nueva. No importa qué has hecho – si de corazón te entregas a Cristo, él te quitará la culpa de tu pasado, te dará su perdón presente, y te dará una nueva vida para el futuro. Cristo te dará una nueva razón para vivir. Te dará la seguridad de que tu vida nunca acabará, sino que seguirá para siempre. Te dará gozo y paz, aun en las circunstancias más adversas. ¿Cómo te sentirías si alguien te ofreciera darte un carro nuevo a cambio del carro viejo que ahora manejas? Lo aceptarías en un instante, ¿cierto? Desgraciadamente no conozco de ninguna agencia que esté dispuesta a hacer ese trato. Eso no es negocio. Pero sí hay uno que está dispuesto a tomar tu vida vieja y darte una vida nueva a cambio. Es una vida eterna, una vida abundante y una vida mejor. Si quieres tener esa vida, debes reconocer tu pecado y arrepentirte de él. Luego, cree que Cristo murió por ti, y dale el control de tu vida. De este modo, puedes darle vida a tu vida. Sólo Cristo ofrece la vida verdadera. Acéptala hoy.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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