Necesitamos mas de Tecoa y menos Tecolotes


Les parecerá un poco raro este título, pero he aquí la razón. Empezaré por explicar la razón por la que uso al tecolote. Leyendo por allí encontré que el tecolote tiene un significado especial entre las culturas mesoamericanas, ya que al ser un ave nocturna se le relacionaba con el inframundo. Se creía además que era un ave de mal agüero. En México existe un popular refrán que dice: “Cuando el tecolote canta, el indio muere”.  Entre los indígenas aguacatecos existe la creencia popular que cuando un tecolote canta cerca de una casa, un integrante de la familia tiene que regañarlo y pedirle que se aleje con un rezo para evitar la muerte de alguien. Otra característica del tecolote es su mirada fija y penetrante. Pareciera que sólo se la pasa observando y viendo sin hacer nada. Otros dicen que su visión es mejor en la noche, y que a pesar que tiene los ojos bien abiertos mientras más luz hay menos ve. Al pensar en esto lo asocie con el pasaje que en Nehemías 3:5 aparece: “Inmediato a ellos restauraron los Tecoítas; pero sus grandes  no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor”. Aquí aparecen los tecoítas. Una cosa curiosa es que el profeta  Amós era  tecoita que  había profetizado muchos  años  antes, el era  un  simple pastor  y   recolector de  higos de  sicomoro. Él fue escogido por Dios,  y  aquí otros   humildes  instrumentos de Tecoa,  eran usados para  hacer  la   obra,  y  son  inmortalizados en este  registro.  Sus  nobles (Tecolotes)  fueron perezosos. Ellos no  tenían   interés  en la obra de su  Señor.  Del mismo  modo  hay muchos  hoy que  no  trabajan  para el Señor, y en ese día  futuro sufrirán pérdida, aunque  ellos mismos  serán salvos. E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor” (3:5). Aquí vemos que los tecoítas hicieron su parte y, por el versículo 27, sabemos que, además, hicieron otro tramo: “Después de ellos restauraron los tecoítas otro tramo, enfrente de la gran torre que sobresale, hasta el muro de Ofel.” Los tecoítas son los únicos que aparecen haciendo voluntariamente un doble trabajo. ¡Qué gloria la de los tecoítas! De ningún otro grupo se dice eso.  Noten también que los tecoítas trabajaron sin sus líderes pues ellos sólo era gente que observaba y mandaba pero sin involucrarse ni ensuciarse las manos: éstos no se prestaron para la obra del Señor. ¿Por qué el Espíritu Santo dice eso? ¿Por qué no dice simplemente “los tecoítas reedificaron esto y después reedificaron más allá otro tramo”? Dice: “Pero sus grandes no se prestaron para ayudar”. Menciona a los que trabajaron y a los que se negaron a trabajar. El Señor también toma nota de los remisos. Así que  el capítulo tres en el comienzo del trabajo de la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén. El pueblo es el que hace el trabajo.  Este  es un  capítulo  extraordinario. Nehemías es el  supervisor  de la obra,  pero  tiene  la ayuda de  todo  el pueblo. Hay solo  unas  cuantas  cosas  que  un  hombre  puede  hacer  solo.  Puede  llegar  a  Jerusalén  solo.  Puede  examinar  la condición de la ciudad  solo.  Puede  ver para  sí mismo la condición  de  la  ciudad solo. Pero no puede reconstruir una ciudad entera solo. Entonces, hay tiempo para la soledad, y hay tiempo para animar a las tropas. La “obra del ministerio” es más que nada desarrollar y entrenar a la gente para que haga la obra. Esa obra nunca se detiene. Nehemías no solo estaba reedificando una ciudad y un muro. El estaba reedificando vidas y familias. Esa es la obra de la iglesia. No es nada más construir un edificio. Es edificar vidas sobre Cristo.  Año tras año, a través del ministerio de la iglesia, esta obra tiene que  continuar. Entre  más  crece  la  iglesia, más gente  necesita ser  cuidada,  y  más obreros se necesitan para cuidar a esa gente. Este capítulo contiene la lista de la gente y la parte de la obra en  que  cada uno participó. Veremos en este capítulo quienes fueron los que ayudaron. Los sacerdotes trabajaron. ¡Un sacerdote nunca había trabajado un solo día en toda su vida! Pero, ahora trabaja. Hizo  trabajo Físico. El maestro es Nehemías. El sacerdote es líder. Entonces el  maestro  y los  líderes están poniendo el ejemplo. Si el líder pide que la gente dé, más vale que el líder ponga el ejemplo. Los sacerdotes estaban afuera de sus casas, sin sus comodidades, haciendo el trabajo. Un buen líder dirige por su ejemplo. El sacerdote no podía excusarse del trabajo. Tenía que trabajar lado a lado con la demás gente. Al  estudiar  este  capítulo,  veremos que  TODOS  trabajaron,  con la excepción  de los “GRANDES”.  Ellos  son  demasiado “buenos” para trabajar. No querían ensuciarse las manos. Rehusaron trabajar. Siempre habrá unos “grandes” en la iglesia que  no quieren trabajar. Pero estos “grandes” no solo rehusaron trabajar. Criticaron el trabajo de los que SÍ estaban trabajando. Es lo que sucede  en muchas iglesias hoy en día. Un día se expondrá la lista de la gente que trabajó en la iglesia. ¡Qué triste sería un  día que vieras  esa lista y no encontraras tu nombre! ¿Cómo será el tribunal de Cristo para los que no hicieron su parte? Los  “grandes” no trabajan, pero disfrutan el trabajo de los que los  demás trabajen, pero les gusta estar  a la vista pública, y la única forma de hacerlo sin trabajar es criticar la obra de los que sí trabajan. Es interesante que las mujeres también trabajaran en el muro. Muchas iglesias no existirían si no  fuera por las mujeres piadosas.  Eso es una vergüenza para los hombres. El trabajo de las mujeres es importantísimo, pero los hombres SIEMPRE  deben  poner  el  ejemplo.  La mayoría de los  hombres  seríamos unos miserables fracasados si no fuera por nuestras esposas. Debemos agradecer la obra que hacen las mujeres. Hay  cinco  cosas  en  este  pasaje  que  podemos aprender: 1.  El cristiano será recompensado según su obra. Pero no debemos buscar recompensas. Es tiempo  para trabajar. Habrá un tiempo  después para las recompensas. 2. Algunos no tendrán recompensa. O no sirven, o no sirven por el motivo debido. Jesús les dijo a los fariseos que estaban sirviendo para ser vistos por los hombres. 3. Debemos trabajar  mientras es tiempo  para  trabajar. En la mayoría de las iglesias, alrededor del 10% de la gente hace el 90% del trabajo. 4. Dios conoce tu obra. No te desanimes. El sabe lo que haces. 5.  Debemos trabajar para no avergonzarnos cuando estemos delante de Él. Como abundan gente que sólo imitan a los tecolotes y no a los tecoítas. Sólo son grandes para el puesto, para mandar, pero nunca para rifarse la vida espalda con espalda del pueblo, que solo dicen lo malo que fue, lo que faltó, lo que debió haber sido pero nada de sudar la camisola. Pero qué bueno que todavía podemos hallar “tecoítas” en nuestras iglesias.

Anuncios

Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s