¿Quien quiere ser millonario?


Geizi quería ser millonario y quería serlo con el poder de Dios (2 Reyes 5:20–27). Cuando vio que Naamán, el general Sirio, había sido sanado de su lepra y que Eliseo lo iba a dejar ir sin cobrarle nada, se dijo a sí mismo: “mi señor ha dejado ir a este  Sirio Naamán así no más, y no ha recibido lo que le trajo; tan cierto como que Dios existe, iré corriendo tras Naamán y algo le quito” (v. 20). Tenemos aquí una “ironía trágica.” El juramento de Giezi se cumple, pues de hecho obtiene algo de Naaman: su lepra. La ambición de Giezi es tal que prácticamente se maldice a sí mismo. Así, el destino final de Giezi se anticipa desde el primer versículo de esta sección. De este modo 2 Reyes 5 comienza y termina con un leproso: “Naamán, el de afuera, es librado de la lepra; Giezi, el de adentro, es entregado a la lepra.”  Giezi es un hombre pragmático. No puede aceptar que Eliseo haya rechazado los regalos de Naamán. Por eso corre tras el general sirio antes que sea demasiado tarde. Se inventa una historia y le saca a Naamán tres pares de cosas, que Naamán con mucho gusto le da: dos talentos de plata, dos mudas de ropa, y dos siervos para llevarlas (v. 23). Una vez que todo está escondido, y que los siervos de Naamán se han ido, Giezi  muy orondo regresa donde Eliseo y encuentra la sorpresa de su vida. En contraste con el caso de la sunamita (donde Eliseo no sabe qué la acongoja–2 Reyes 4:27), esta vez Eliseo sí sabe qué ha ocurrido con su asistente. La reprensión es tan dura como enigmática: “¿acaso es este el tiempo de recibir plata y ropa, olivares y viñedos, ovejas y bueyes, siervos y siervas?” (v.26). Esta pregunta retórica tiene dos elementos que bien valdría la pena explorar más, pero no tenemos espacio aquí. De todos modos, digamos algo brevemente. ¿Qué mal hizo Giezi? Su pecado, además de la avaricia y el engaño, es teológico: “ha puesto en peligro la naturaleza misma de la fe y ha oscurecido la obra que Dios hace por gracia.”  Su teología es “bendición recibida, bendición pagada; prepago o pospago, pero pago.” Con la lepra, ahora Giezi se encuentra en igual condición que Naamán antes de ser sanado y necesitará su propio peregrinaje para sanarse. Esta historia muestra también la movilidad de la raya “creyente-no creyente.” El de afuera entra por la gracia de Dios y el de adentro sale por el juicio de Dios. Además hay un pecado práctico en el sentido de que, a pesar de ser el acompañante de Eliseo, Giezi actúa de su cuenta.  Hay que tener pues cuidado de enseñar y recibir teología de la gracia y no teología de la lepra. Si el tema central de una predicación es alguna forma del título de este artículo, o si cualquiera que sea el texto bíblico del que se predica, la aplicación es una forma como se puede ser millonario, ud. puede estar casi seguro que no le están predicando el evangelio bíblico. El espíritu de Giezi ronda por ahí diciendo: “deme dinero para que Dios lo bendiga” o “Dios lo bendijo, envíeme dinero.” Los “Giezis” quieren ser millonarios con el dinero de quienes, pobres o ricos, religiosamente compran y pagan milagros. Que vergüenza!

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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