Cuando Dios es tu enemigo


Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por los profetas (1 Samuel 28.4–6).

I.                    Las Descripción  de la crisis

La carrera de cuarenta años de Saúl como rey de Israel fue una mezcla de gloria, confusión y angustia. Al final de su reinado, una vez más, sus antiguos enemigos, los filisteos, habían invadido la tierra de Israel. Esta invasión presentaba diferencias importantes. En primer lugar, el ejército de los filisteos era probablemente el más grande que Saúl alguna vez hubiera enfrentado. También, ellos atacaron una parte diferente del territorio de Israel. Las batallas anteriores habían tenido lugar, por lo general, en un valle de Dan, de Benjamín o de Judá, o en las cumbres por encima de algunos de estos valles. Los filisteos ahora marchaban por su propio territorio y cruzaron Israel hasta más allá de la llanura de Sarón. Ellos luego enrumbaron hacia el este para entrar a la llanura de Esdraelon, o de Jezreel. Ocuparon las colinas del norte, mientras que Saúl y su ejército estaban estacionados al sur, sobre las colinas del Monte Gilboa. El objetivo de los filisteos era cortarle el paso a Saúl hacia las tribus del norte. En segundo lugar, la experiencia militar de Saúl le convenció rápidamente de la desesperada naturaleza de su situación. El ejército de los filisteos era probablemente el más formidable que Israel jamás hubiese enfrentado. Saúl sabía que el único curso de acción que podía emprender era atacar, pero también sabía que su ejército enfrentaría una derrota segura. Mientras Saúl se enfrentaba con esta batalla, una tercera y trágica diferencia se mira entre esta batalla y las del pasado. Esta vez, Saúl no tenía comunicación con el Todopoderoso. Saúl en su obstinación había elegido vivir una vida ajena a la voluntad de Dios. El Espíritu del Señor lo había abandonado muchos años atrás (1 Samuel 16.14). Ahora no tenía sacerdote que le consultara a Dios por él. Saúl había matado a Ahimelec y a ochenta y cinco sacerdotes en Nob (1 Samuel 22.16–18). Aunque había otros profetas disponibles, ninguno tenía palabra del Señor para Saúl.

II.                  La desesperación en la crisis

Saúl buscó desesperadamente un método para recibir algún mensaje de esperanza. Dijo: “Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte” (1 Samuel 28.7).

A.     Los pecados ocultos del pueblo

Sus asistentes le hablaron de la presencia de una mujer que estaba cerca, la cual podía comunicarse con los muertos. Sin embargo, para consultar a través de ella, Saúl tendría que viajar hasta Endor, unos pocos kilómetros desde su campamento, y disfrazarse para ocultar su identidad. Anteriormente,  actuando conforme a la ley de Dios (vea Números 23.23; Deuteronomio 18.9–12), Saúl había proscrito todos los médium y espiritistas de su reino. Su viaje hasta Endor lo expondría a graves peligros, pues tendría que desplazarse a hurtadillas por en medio del campamento del enemigo por la noche. Una pregunta que me hago con relación a este versículo es  si, Saúl había echado a todos ¿porque todavía existía una adivina famosa en su tierra? Es evidente que no había dado resultado su campaña de limpieza de adivinos en Israel.  Pero una segunda pregunta que viene a mi mente es ¿porqué los criados de Saúl conocían la ubicación de esta bruja? ¿Cómo es que sabiendo que existían adivinos en Israel, no le habían dicho a Saúl que todavía quedaban adivinos? Me di cuenta de lo ingenuo que un líder puede ser con su liderazgo y con la gente que dirige. La ingenuidad se manifiesta primero en que uno puede creer que ha limpiado a su pueblo de pecados serios, y no darse cuenta que todavía existen pecados enraizados en su pueblo. Segundo la ingenuidad se manifiesta en no darse cuenta que aunque hay una prohibición de algo serio el pueblo no sólo no obedece, sino que sabe donde se está desobedeciendo  a Dios, y se calla y no admite que hay pecado entre ellos. Pero también hay una ingenuidad en la petición de Saúl. Ahora que ha bajado sus estándares, entonces el pueblo lo hará cómplice de su pecado oculto. Qué triste es cuando uno se vuelve terco.

B.      La fuente de autoridad equivocada

Por encima de todo, él sabía que la mujer no practicaría sus artes ilegales si reconocía que él era el rey. Cuando recibió a Saúl, la mujer se mostró cautelosa y llena de sospechas. Saúl le aseguró, incluso juró en el nombre del Señor, que nada le iba a ocurrir a ella. Cuando ella estuvo de acuerdo en ayudarle, Saúl le pidió que hiciera venir a Samuel de entre los muertos. Antes de que ella pudiera terminar sus encantamientos, Samuel apareció (la mujer pareció estar más sorprendida que Saúl mismo por la aparición de Samuel). Desafortunadamente, Samuel no tenía palabras de consuelo para Saúl. Él anunció que el día siguiente les depararía la muerte a Saúl y a sus hijos. La misericordia de Dios había llegado a su fin para Saúl, y la justicia pronto se haría. Saúl debía recibir el justo castigo por su desobediencia en el trato dado a los amalecitas. Al día siguiente, Saúl fue resueltamente a la batalla. Tal como lo esperaba, el enfrentamiento resultó mal. Fueron los arqueros filisteos quienes inclinaron la batalla en contra de Israel. Sus lluvias de flechas hicieron huir al ejército israelita. Este ataque hirió y mató a muchos de los israelitas. Con la batalla en contra suya, Saúl se decidió a tomar su vida. Existen algunas dudas respecto de la decisión de Saúl de cometer suicidio. La mayoría de las traducciones dice que él fue herido por las flechas. Algunos comentaristas del texto hebreo, creen que Saúl se deprimió por la forma como la batalla marchaba. Por cualquiera que haya sido la razón, él le pidió a su paje de armas que lo matara, recordando probablemente, lo que le había sucedido a Sansón a manos de los filisteos (Jueces 16.21). Cuando el paje de armas se rehusó, Saúl se dejó caer sobre su propia espada y murió. Saúl le dio fin a su vida estando de cara a una situación sin esperanza. Hay quienes creen que este auto homicidio está justificado en tales circunstancias.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

2 comentarios sobre “Cuando Dios es tu enemigo”

  1. Excelente Romeo. Sigue con este ministerio muy edificante. Que dios te bendiga y te guarde

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