Rompiendo esquemas espirituales


Las sectas religiosas no cristianas  son “torcedores de la mente”. Ese es un título apropiado. Ellos para controlar la mente tienen  un programa de tres pasos: no tres pasos seguidos, sino tres pasos que se producen simultáneamente.

 Primer paso.

Consiste en “desprogramarse”. . . convencerse de que su pasado es malo. ¡Lo que uno siempre pensó que era bueno, es malo, malo, malo!

Segundo paso.

Exige la completa subyugación de la voluntad. Para esto se necesita tiempo. Durante el proceso, el miembro de la secta aprende la técnica de neutralizar la mente. Eso es algo así como una experiencia de bohemio. Una perfecta preparación para el tercer paso.

Tercer paso.

Esta es la fase en que se vuelve a programar. Se concentra en la enseñanza intensa o adoctrinamiento (esta última es una palabra mejor) diseñado para reemplazar los antiguos conceptos por los nuevos. El resultado, por supuesto, está muy lejos del papel de siervo Esa forma de torcer la mente que usan las sectas religiosas falsas convierte al ser humano en un títere, en un esclavo desprovisto de dignidad personal, del privilegio de pensar y hacer preguntas, del gozo de servir a otros voluntariamente, controlado por Jesucristo y bajo su autoridad. La idea de estar uno esclavizado a un  gurú y a su exigente sistema de pensamiento es algo que debe producirnos temor. No, la lealtad ciega no es verdadero servicio. Créame, no sólo me opongo fuertemente al proceso de torcer la mente que emplean los líderes de las sectas religiosas. También veo peligros en otros ministerios que se aprovechan injustamente de las personas: ministerios que ciertamente no calificaríamos de sectas religiosas. Cualquier ministerio que exija una lealtad ciega y una obediencia indiscutible es sospechoso. Como usted sabe, no todos los  gurúes están en las religiones orientales. Algunos ministerios del discipulado, muy francamente, se acercan peligrosamente a este punto. ¡Esto no quiere decir que estoy desacreditando todos los programas de discipulado! Hacer eso sería injusto. Mi principal preocupación es el abuso del poder, el exagerado hincapié en la lealtad a un líder humano; una intensa e insaludable concentración de responsabilidad en el líder que usa la intimidación, el temor y la culpa para promover el autoritarismo. Las personas débiles y mansas pueden llegar a ser presas de estos paranoicos mesías que se han proclamado a sí mismos como tales, lo cual no dará como resultado el crecimiento espiritual, sino la explotación y la pérdida de la dignidad humana. Para las personas que han carecido de estructura positiva en sus vidas, que tienen dificultad para decidir o resolver conflictos, o que simplemente están inciertas respecto de lo futuro, estos movimientos, iglesias o programas, son un refugio. Los líderes de muchos de estos grupos promueven conscientemente una forma insana de dependencia, de tipo espiritual o de otra clase, al concentrarse en temas de sumisión y obediencia a aquellos que ejercen la autoridad. Crean la impresión de que las personas no van a abrirse paso a través del laberinto de la vida sin un buen número de directivas firmes de los que están arriba. La congregación y los pastores por igual necesitan estar enterados de que hay líderes extraordinarios que tienen abundancia de facultades para atraer a las masas. Debemos tener cuidado con individuos altamente talentosos, capaces, simpáticos y populares que nos llaman la atención hacia ellos mismos o hacia su organización. El verdadero líder debe, más bien, buscar conscientemente que la devoción y la adoración del pueblo se vuelvan hacia la cabeza del cuerpo: Jesucristo. El Salvador es el Señor. El no comparte su puesto de preeminencia con nadie. El es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia… a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre (Colosenses1:17, 18, 28). Habiendo aclarado lo anterior, ya estamos listos para recibir algo positivo en relación con la correcta mentalidad de un siervo. ¿Es posible que nos parezcamos tanto en nuestro pensamiento a Cristo que nuestras mentes operen en un plano diferente de aquel en el que operan las mentes de los que nos rodean? No sólo es posible. ¡Es esencial! Necesitamos repasar las conocidas palabras que Pablo escribió en Romanos 12:1, 2: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, quepresentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.  Al llegar a este punto en su epístola a los creyentes de Roma, parece como si Pablo se pusiera de rodillas e implorara. Eso significa que lo que dice es importante, tal vez una de las verdades más importantes que él escribiría. Luego de instarnos a que presentemos nuestros cuerpos a Dios como sacrificios vivos, él agrega una advertencia: Y no permitáis que el mundo que os rodea os meta por la fuerza en su propio molde; sino permitid que Dios remodele vuestras mentes desde adentro, a fin de que podáis probar en la práctica que el plan de Dios para vosotros es bueno, satisface todas las de-mandas de él y se mueve hacia la meta de la verdadera madurez (Romanos 12:2; traducción libre). ¡Deje usted de permitir que lo metan apretadamente en el molde del mundo! ¡Deje usted de imitar el sistema de pensamiento que lo rodea, su método de operación, su estilo y sus técnicas! ¿Cómo? Mediante una transformación radical procedente de adentro. Mediante un patrón de pensamiento renovado que demuestra la auténtica semejanza con Dios. La vida diferente comienza con un pensamiento diferente. Una vida que se caracterice por el servicio a los demás tiene que comenzar en una mente que está convencida de tal clase de vida. Eso explica por qué la gran porción bíblica que describe la disposición que tuvo Cristo para tomar sobre sí la forma de siervo comienza con las palabras:“Haya, pues, en vosotros este sentir [esta mente] que hubo también en Cristo Jesús . . .” (Filipenses 2:5).La vida de servicio de Jesús fue la manifestación externa de su mente —que no se dejó presionar por el sistema del mundo con todo su egoísmo—, y sigue siendo, y será para siempre, el ejemplo que debemos seguir. Para que nosotros seamos verdaderos siervos, nuestras mentes tienen que ser renovadas. En vez de ir rápidamente de un pasaje bíblico a otro, dediquémonos a un solo pasaje para digerirlo con cuidado. Uno de los pasajes más útiles que se refieren al tema de la mente se halla en 2 Corintios 10:17. Dedique unos momentos a leer estos siete versículos y medite en ellos. Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros; ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne. Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta. Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo. Los cristianos de Corinto eran un grupo ingobernable. Aunque habían nacido de nuevo, a menudo operaban en el reino de la carnalidad por cuanto tenían una mentalidad secular. Para decirlo en palabras de la traducción libre que se hizo anteriormente de Romanos 12:2, ellos estaban metidos “en el molde” del sistema del mundo. . . sus mentes no habían sido renovadas. A ratos, uno hubiera afirmado de manera absoluta que ellos no pertenecían a la familia de Dios. Por ejemplo, peleaban unos con otros, criticaban a Pablo, competían entre sí en la iglesia y toleraban una vulgar inmoralidad en medio de ellos. En esta parte de la carta que Pablo les escribió, les señala varias maneras en que manifestaban el pensamiento natural. Yo hallo cinco características: 1. Ellos estaban prejuiciados en vez de ser objetivos (versículo 2).2. Ponían atención a lo visible, y no a lo invisible (versículo 3). 3. Confiaban en la fortaleza humana, y no en el poder divino (versículo 4).4. Oían a los hombres en vez de oír a Dios (versículo 5).5. Percibían las cosas de manera superficial y no profunda (versículo 7).Cuando nuestra carnalidad está en actividad, los comentarios de Pablo describen muy bien la condición de nuestra mente: juzgamos por encima, pensamos superficialmente, carecemos de profundidad, carecemos de fe, nos cerramos, manifestamos independencia, nos impresiona exageradamente la humanidad, y estamos fuera del enfoque espiritual. Cuando estamos metidos“en el molde del mundo”, éste cumple su función en nosotros, ¿no es verdad? Realmente, el mensaje de Dios es apagado. Nuestras mentes perciben las fuertes señales seculares tan fácilmente que subconscientemente apagamos a Dios. Eso es natural. El pasaje de 2 Corintios 10 presenta una descripción vivida de las barreras mentales que bloquean sus directivas y su consejo. Miremos detenidamente. Pablo usa cuatro términos que necesitamos entender. Si usted tiene un lápiz a la mano, tome la Biblia y enciérrelos en un círculo: fortalezas. . . argumentos. . . altivez. . . pensamiento. Necesitamos algo de marco histórico. En el tiempo antiguo, para que una ciudad prosperara, necesitaba un sistema de seguridad que la protegiera del ataque enemigo. De primordial importancia era un muro que impedía que las tropas enemigas invadieran y que también servía como el principal medio para la defensa en la batalla. Los guardias tenían que estar en constante vigilancia desde sus puestos de centinela situados sobre el muro. Era necesario que hubiera torres dentro de la ciudad suficientemente altas para que los que estaban dentro vieran por sobre el muro. Y finalmente, cuando se producía un ataque, era necesario que hubiera hombres de astucia militar y conocimiento bélico para que dieran órdenes y dirigieran las tropas en el calor del combate. Estos daban los órdenes protegidos dentro de tales torres. Pablo sacó una serie de analogías de esta escena familiar de su día. . . pero recordemos que él no se refiere a una ciudad, sino más bien a nuestras mentes.

 

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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