Soñando con familias saludables en Ruth y Génesis VI parte


III.                  El tercer imperativo LLENAR: (Plenitud)

Los seres humanos no nacemos llenos. Nacemos a medio llenar. San Agustín lo dijo de esta manera: “Hay un vacío en el hombre que sólo lo puede llenar Dios” Pero Dios quiere que comencemos a llenar  a la gente, no están llenos. Los hijos tienen que ser llenados y solamente pueden ser bien llenados por sus padres. Porque padre que no llena a sus hijos otros los van a llenar. La hija que no es llena de amor por sus padres, el muchacho de la esquina la va a llenar de amor. Los hijos que no son llenados de amor por papá y mamá, el que vende la droga se los va a llenar, no tengan la menor duda. Tenemos que verlos no  sólo como frutas sino llenarlos de amor. Padres, ¿cuándo fue la última vez que reforzó a su hijo  de una manera positiva dándole un abrazo y diciéndole que es especial? Hemos sido buenos para castigar, hemos sido buenos para reprender, pero no hemos sido buenos para llenar porque estamos violando el segundo imperativo. Y cuando uno llena a la gente con lo que están anhelando les puedo decir que nunca se irán de nuestro lado. Algunas veces cuando a un pastor se le van los miembros en una división podría ser que no fueron llenos por ese pastor y debido a eso otro pastor los lleno. Y no pelee con el sino que hay dar gracias a Dios porque el está llenando lo que usted no lleno.  El griego usa la palabra “Pleroma” para hablar de lleno y de plenitud. Esa palabra significa lleno completamente por todas partes. Necesitamos que nuestras iglesias sean pleromáticas y no problemáticas. En otras palabras llenas, porque estamos ministrando todo el consejo de Dios. Así que La tercera cosa es llenar. Dios nos ha puesto hijos al lado nuestro que no están totalmente  llenos. Están medio llenos. Les falta quizás muchos para llegar a ser lo que ellos desean ser o para cumplir el propósito de Dios en sus vidas. Es nuestro papel llenarlos. Llenarlos de amor, cuidado, protección, instrucción, carácter y fidelidad. Lo que yo no lleno otro lo va a llenar y quizás de manera muy equivocada. El Señor Jesús llenó de tal manera a sus discípulos que un día cuando gente que rehusó ser llenada le dieron la espalda, Jesús les dijo a sus discípulos. “Y Ustedes también quieren irse”, Pedro dijo. “Señor a quien iremos, solo tú tienes palabras de vida eterna”. Llenar es mirar más allá de los ojos físicos para comprender solo lo que los ojos espirituales logran discernir en el horizonte. No estamos simplemente para llenar casas de gente o de cosas, estamos básicamente para llenar vidas. San Agustín dijo: “Ámalos y déjalos ir”.

IV.                El cuarto imperativo es GOBERNAR  (Rectitud)

Podemos observar que esto no fue lo primero que les dijo Dios a Adán y a Eva. Sino que va en cuarto lugar. Primero fue fructificar, segundo multiplicar y tercero llenar ahora en cuarto lugar ponga leyes. Ejercite liderazgo, gobierne. Cuando ponemos las leyes y la gente ya ha sido amada, formada y nos hemos invertido en ella, las leyes funcionan. Porque entonces tienen vida. Eso es lo malo de muchos padres que tienen muchas leyes. “No me llegues tarde, no hagas esto o no hagas aquello”, etc. No andes con fulano, cuidado con aquello. Pero no los hemos amado nunca. Pero no los hemos llenado y estamos detrás de ellos con reglas y más reglas. Y lo que he comprobado que cuando las reglas vienen primero entonces ocasionan rebeldía en lugar de obediencia.  Pero cuando las leyes vienen después de los primeros tres imperativos de fructificar, invertirme y llenar las leyes son una bendición. Si queremos resultados en nuestros hijos, amémoslos primero, llenémoslos y multipliquémoslos. Pero eso sí, no nos olvidemos de poner leyes. Porque tenemos que enseñarles a nuestros hijos que la vida cristiana “no es un vacilón” (es decir algo solo de fiesta y jolgorio).Que la vida cristiana es un reino y que el Rey tiene leyes, y cuando andamos en sus leyes eso trae gozo y esperanza.  Una de las cosas que más me están preocupando en nuestras iglesias hoy, es que son más y más que la pasan bien, pero que cada quien hace lo que le da la gana.  Donde no hay reglas definidas, hay anarquía. No nos podemos multiplicar sino hay credibilidad. Y el gobierno me da las leyes. Mucha gente no acepta el que sea reprendida y exhortada no es parte de su vida. Creemos que es un club, y no se vive de acuerdo  a la palabra. No podemos ser perfectos pero tenemos que ser honestos. Tenemos que gobernar. Tiene que haber un sistema donde las personas sepan que no les castigan sino que las entrenan. Lo primero que hacen con un soldado es quebrarle la voluntad. Por eso le rapan el pelo. Porque aquí ni siquiera te puede peinar, aquí haces la voluntad de este cuartel.  Solemos decir que Jesús es Rey de reyes y Señor de señores pero yo vivo como me da la gana. No mis queridos hermanos las reglas están explícitas. Pero no pongan reglas sin los otros tres imperativos anteriores. Si nosotros como iglesia no sabemos gobernar otros lo harán. No que seamos tiranos. Los hijos que más aman a sus padres son los que les pusieron reglas, pero que antes los amaron. Así que la cuarta palabra tiene que ver con reglas, leyes, y limites. Pero esas reglas solo deberán llegar luego de haber fructificado, Multiplicado y llenado. Esos hijos que Dios nos ha entregado necesitan saber que en la vida los límites son determinantes. Que necesitamos movernos en las líneas previamente marcadas para que sepan moverse en la cancha de la vida para lograr el campeonato espiritual. Reglas no son barreras son mecanismos de amor para que ellos se sientan seguros, protegidos y sepan cómo lograr las metas de la vida. Gobernar es tomar cuidado de aquellos que nos han sido entregados por Dios. Reglas en casa son determinantes. A veces esos hijos, especialmente en la adolescencia se rebelan a las reglas, pero la verdad es que la ausencia total de ellas los frustran a ellos mismos. En el fondo, aunque se rebelan aman sentirse protegidos por las fronteras que con amor les hemos puestos. Muchas veces se rebelan porque no hemos fructificados primero, ni hemos multiplicado y queremos comenzar por el cuarto paso. Reglas sin amor jamás funcionan. Lo que yo he experimentado en mi propio hogar es que luego de haberlos fructificado, multiplicado y llenado, las reglas les hemos elaborados juntos.

V.               El quinto imperativo: Dominar (Autoridad)

¿Qué es dominar? Dominar es la más fuerte de todas. Esta frase es curiosa, ya que viene inmediatamente después de gobernar. De establecer leyes.  La intención tiene que ver según la frase hebrea para someter bajo yugo algo. Esto tiene que ver con hacer prevalecer la autoridad sobre alguien que se resiste al gobierno.  Esto ya se trata de una fuerza  mayor y de imposición en nuestras familias.  Dominar implica guerra y conquista. Muchas veces nuestros hijos e hijas se resisten al amor, a la inversión y al ejemplo entonces tendremos que ejercer dominio sobre ellos. Indudablemente este señorío tiene que ver con la creación. Pero  implica una directriz de la creación. El dominar tiene que ver con ejercer las leyes de Dios sobre la rebeldía  y ausencia de sometimiento. Recuerde esto: Lo que no domino me domina y lo que domino se somete para darle paso a la vida escondida. Dominar es mucho más profundo que gobernar, va un paso más allá de las reglas. Es ejercer potestad. Es el mecanismo último cuando luego de haber fructificado, multiplicado, llenado y gobernado de pronto veo que se me escapa de la mano, pareciera que toda la inversión se ha perdido. Es cuando observo que alguien está detrás del escenario y quiere arrastrar como río la cosecha en la cual he invertido mi vida y devoción. Es guerra Espiritual, es pelea cara a cara con el enemigo. Es lo que hizo Jesús en Juan 17 cuando oró y dijo: “9 »Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo,[g] sino por los que me diste, porque tuyos son, 10 y todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. 11 »Ya no estoy en el mundo; pero estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.[h] 12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé[i] y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. Juan 17:9-12 Hay momento en la vida de la familia es que después de haber realizado os cuatro anteriores imperativos, parece que todo se echa a perder. Como padres detectamos que hay una presencia espiritual extraña a la cual necesito dominar con el poder del Señor. Echamos mano entonces a lo dicho por el Señor Jesús cuando dijo: “Os doy toda autoridad para pisar serpientes y escorpiones”. Es tiempo de ayunar, orar, declarar la guerra abierta y decirle a Satanás: “Tú no puedes tocar ninguno de mis hijos, porque los he entregado al Señor y ellos son tierra fértil en las manos del Poderoso de Israel”. Es la voluntad de Dios que veamos estas cinco palabras como cinco señales de camino a lo largo de nuestra trayectoria de reconocer el poder que Dios ha puesto dentro de nosotros para enviar a todos aquellos que Dios a puesto muy cerca de nosotros. Y si somos fieles en lo que el nos ha encomendado de ganar formar, equipar, cuidar y enviar…un día nuestros oídos escucharán y nuestros corazones se estremecerán cuando le oigamos decirnos. “Bien, Buen siervo Fiel..en lo poco has sido fiel en lo mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor. Que Dios te de Sabiduría y entendimiento para invertir toda tu vida, esfuerzo y devoción es levantar una generación Con propósito.   ¿Qué tipo de hijos y familia estaremos formando? De perro o gato. El perro no importa que reglas le pongan siempre está allí fiel. Porque ama a su amo. Jesús nos exige un estilo de vida más alto. Se acabo el tiempo de hacer lo que nos da la gana, aquí se hace la voluntad de Dios. Ojalá que pudiéramos desarrollar una teología de perros y no de gatos. Una vez estos son imperativos no son ideas ni sugerencias son ordenes del Señor. No hay opción. Recuerda que la fruta está en tus manos. Plena y rebosante. No la dejes escapar sin que tomes las semillas a la dimensión de la transcendencia.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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