La disciplina del discernimiento II parte


Retened lo bueno

El discernimiento al cual nos llama Pablo requiere una respuesta activa de dos tipos. 3 Primero hay una respuesta a lo que sea bueno: “Retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21, ver Romanos12:9). La expresión “retened” habla de proteger la verdad con celo. Pablo nos llama a tener el mismo cuidado que le exigió a Timoteo: “Oh, Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado” (1 Timoteo 6:20 ver 2 Timoteo 1:13-14). En otras palabras, somos protectores de la verdad y debemos protegerla contra todo peligro. Describe una posición defensiva militar contra toda cosa que subvierta la verdad o de  alguna manera la afecte con violencia. Debemos sostener la verdad con seguridad, defenderla con celo, preservarla de todo peligro “Retener” también implica adoptar algo. Va más allá del consentimiento con “lo bueno” y habla de amar la verdad con todo el corazón. Los que verdaderamente disciernen están apasionadamente comprometidos con la sana doctrina, la verdad, y todo lo inspirado por Dios. Pablo estaba alentando a los  Tesalonicenses a alimentar y cultivar su amor por la verdad. Quería que desarrollen un compromiso consciente con toda verdad, una fidelidad a la sana doctrina, un patrón de retener todo lo bueno. Esto es lo opuesto a la fe atolondrada, sustituir la superstición, falsedad o la fe misma en lugar de la verdad. La fe atolondrada lleva a dos extremos: por un lado mira hacia adentro, confiando en los sentimientos, voces interiores, fantasía u otras sensaciones subjetivas. Por otro lado deposita su esperanza en alguna autoridad humana externa – las enseñanzas de algún líder supremo, la tradición o algún otro canon arbitrario. Pablo no da lugar a una fe ciega, irracional que rechaza considerar la autenticidad de su objeto y simplemente acepta todo lo que dice ser verdad. Pablo elimina la “fe” guiada por los sentimientos, emociones, y la imaginación humana. En su lugar, debemos identificar “lo que es bueno” al examinar todo cuidadosamente, objetivamente, racionalmente, evaluando todo de acuerdo a las Escrituras. Ningún maestro humano, ninguna experiencia personal, ningún sentimiento fuerte debe ser eximido de este examen. De hecho, si las palabras de los profetas en los tiempos apostólicos debían ser examinadas y evaluadas, seguramente debemos tomar las palabras de quienes se llaman a sí mismos  profetas” y predicadores hoy en día y someterlas a un análisis aún más intenso a la luz del Nuevo Testamento. Lo mismo es cierto de toda emoción y experiencia subjetiva. La  experiencia y los sentimientos, no importa cuán poderosos sean, no determinan la verdad. Esas cosas deben ser analizadas. “Lo bueno” es la verdad que está de acuerdo con la Palabra de Dios. La palabra “bueno” es “kalos”, que habla de algo que es bueno por su naturaleza. No es simplemente algo agradable, hermoso, o deseable en su apariencia. Se refiere a algo bueno en sí mismo. En otras palabras, “lo bueno” no es lo que nos entretiene, lo que es bien recibido por el mundo ni lo que satisface a la carne. Lo bueno es verdadero, auténtico, confiable, aquello que está de acuerdo con la Palabra de Dios infalible. 4 Cuando usted encuentre tal verdad, abrácela y guárdela como un tesoro.

Apartarse de lo malo

El otro aspecto del mandamiento de Pablo es una respuesta negativa al mal: “absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22). La palabra traducida “absteneos” es un verbo muy fuerte que significa “mantener distancia”. Es la misma palabra usada en 1 Tesalonicenses 4:3, “que os apartéis de la fornicación”, y en 1 Pedro 2:11, “que os abstengáis de los deseos carnales”. Nos dice que debe haber una separación total de “toda clase de mal”. Esto, por supuesto, incluiría el mal comportamiento. Pero en este contexto la referencia más importante parece ser la mala enseñanza o doctrina. Habiendo examinado todo a la luz de la Palabra de Dios, cuando usted identifique algo que no corresponde — algo que es malo, no es cierto, es erróneo o contrario a la sana doctrina — apártese de ello. Satanás disfraza sus mentiras como verdad. No siempre hace guerra abierta contra el Evangelio. Es mucho más probable que ataque la Iglesia infiltrándola con error sutil. Usa la estrategia del “Caballo de Troya”, ubicando sus líderes falsos en la Iglesia, donde pueden “introducir encubiertamente herejías destructoras” (2 Pedro 2:1). Pone sus mentiras en labios de alguien que dice hablar de parte de Jesucristo — alguien agradable y atractivo — y luego reparte sus mentiras perversas en la Iglesia donde puede desviar a los discípulos de Cristo (Hechos 20:30). Vincula a la Biblia con mentiras (Mateo 4:6). Usa decepción e hipocresía. Disfraza la mentira como verdad. Hace parecer buena a la maldad. Millones en la Iglesia hoy día están siendo abrumados por el truco del “Caballo de  Troya” mientras que otros son engañados por cualquier cosa que dice ser cristiana. No examinan todo. No se afiebran a la verdad. Y no descartan lo malo. Son vulnerables a la falsa doctrina y no pueden defenderse de la fe atolondrada. Una receta para el discernimiento Dios nos ha dado la verdad de Su Palabra y nos manda que la guardemos y la pasemos a la próxima generación. Francamente, la generación actual está fracasando miserablemente en esta tarea. A menos que haya un cambio radical en la forma en que vemos la verdad, la Iglesia continuará perdiendo influencia, será cada vez más mundana, y se irá más y más hacia la fe atolondrada

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