Serie de la familia: “Hijos de Lágrimas” II parte


I.  En primer lugar enfoquémonos en LA MOTIVACIÓN DE NUESTROS PLANES PARA LOS HIJOS (Mateo 20:21-22)

Debemos tener presente que esta es una madre que tiene un genuino interés por sus dos hijos.  En el Evangelio de Marcos se  encuentra a Jesús y a sus discípulos yendo de camino a Jerusalén, dirigiéndose a enfrentarse con el tenso drama de esa semana anterior a la crucifixión, cargada de acción. Al leer este relato veremos lo claramente que el Señor Jesús previo la cruz y todo lo que implicaría y lo resuelto de su determinación a ir adelante y enfrentarse con lo que iba a sucederle. También veremos lo ciegos y lo insensatos que fueron los discípulos, la estupidez con la que actuaron ante la revelación que les había sido dada. Y veremos de qué manera Marcos ilustra este incidente que sucede cuando Jesús sale de la ciudad de Jericó. Comencemos con el versículo 32: “Iban por el camino subiendo a Jerusalén y Jesús iba delante de ellos. Estaban asombrados, y los que le seguían tenían miedo. Entonces, volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a declarar las cosas que le estaban por acontecer. –He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Le condenarán a muerte e le entregarán a los gentiles. Se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán; y después de tres días resucitar.” Esta es la tercera vez que hemos visto a Jesús hacer este anuncio especial a sus discípulos, informándoles cada vez con más detalle de lo que implicará la cruz. Y cada vez, como verá usted, incluyó la promesa de la resurrección, que parece que los discípulos nunca oyeron. Marcos indica, de modo especial, que se produce una situación muy tensa al ir por el camino. Nos dice que Jesús iba el primero solo, sin que nadie le acompañase. Detrás de él iba el grupo de los doce discípulos, acerca de los cuales nos dice Marcos que estaban asombrados y sorprendidos. Detrás de él iba la multitud que le seguía, esperando que Jesús les enseñase. Y estaban asustados, dice Marcos, todo lo cual indica que había una extraña sensación de inminente fatalidad, de que estaba a punto de producirse una crisis, con siniestras posibilidades. Los discípulos estaban muy conscientes de ello y hasta la multitud sintió la tensión. Sin duda, lo que hizo que la multitud se sintiese atemorizada y los discípulos estuviesen asombrados era la actitud de Jesús. Uno de los otros evangelios dice, al llegar a este punto, que “puso su rostro como el pedernal para ir a Jerusalén. Se había decidido con firmeza a ir, se mostró inflexible y no se dejó disuadir. Aunque se iba a enfrentar con el peligro, y lo sabía y los discípulos también, mientras la multitud lo sentían, Jesús sintió esa extraña resolución a ir adelante. Fijémonos además en la cantidad de detalles que ofrece este anuncio hecho por Jesús. Sabe en qué se va a meter. No sabe exactamente en qué momento sucederá, aunque sabía que le sería revelado al seguir adelante, pero sabía que iba a ser entregado en manos de los sumos sacerdotes y de los escribas y que acabaría en las manos de los romanos y sería condenado a muerte. Y añade tres detalles, que no habían sido incluidos en anteriores anuncios: se burlarían de él, le escupirían y le azotarían. ¿Cómo sabía Jesús esas cosas? Lo aprendió en las Escrituras. Cada uno de estos acontecimientos ha sido anunciado anticipadamente por los profetas. De hecho, Lucas nos dice que justo al llegar a este punto Jesús le dijo a sus discípulos: “Jesús, tomando a los doce, les dijo: –He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que fueron escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. El Señor no tenía una percepción especial, sino que se enteró de ello estudiando Isaías 53 y Salmos 22, así como otros pasajes del Antiguo Testamento, que predicen claramente estos sucesos. De modo que Jesús va camino a Jerusalén y a la cruz, pero los discípulos, nos revela Marcos a continuación, ven que a ellos les espera algo muy diferente. Ellos están contemplando el camino de la gloria: “Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a él y le dijeron: –Maestro, queremos que nos concedas lo que pidamos. El les dijo: –¿Qué queréis que haga por vosotros? Ellos dijeron: –Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.” Mateo nos dice que fue la madre de Jacobo y de Juan la que se lo pidió a Jesús, sugiriendo que la habían convencido para que le hiciese esa petición, pero Marcos pasa de la madre a los dos discípulos y nos muestra que fue idea de ellos. Jesús sabía que la petición había partido de ellos, de manera que les contestó.

 Salomé era esposa de Zebedeo, un pescador. Parece que el hombre era acomodado porque tenía jornaleros trabajando para él (Mateo 4:21; Marcos 1:19-20). Era un hombre que compartía la fe de su esposa porque si no, no hubiera dejado que sus hijos dejaran el trabajo y siguieran a Jesús sin poner ningún impedimento. Toda madre desea lo mejor para sus hijos ¿verdad?, y si es una madre creyente, que mejor cosa que desear sino que sus hijos estén cerca del Señor.  Hay ambiciones (desear ardientemente algo) que pueden ser buenas si son la voluntad de Dios, pero hay ambiciones que son por motivos egoístas, y pueden hacer mucho mal cuando no vienen de una fe verdadera.  Salomé era una buena discípula de Jesús, sus hijos eran apóstoles de Jesús, toda su familia amaba y servía a su Señor. Y viene ante Jesús con una petición muy clara v.21. Quería que sus hijos se sentaran uno a la derecha y el otro a la izquierda de Cristo cuando estén en su reino.  Quiero que miremos el contexto, en el capítulo 19 cuando habla con el joven rico, al final del pasaje v. 27-30. En estos versículos tenemos la promesa de que Jesús le dará un trono a cada uno de los apóstoles. Luego Salomé no iba tan descabellada en hacer su petición para sus hijos. Salomé no sabía lo que realmente le estaba pidiendo v.22. Ella quería puestos de honor para sus hijos, pero Jesús le enseña su error y no la reprende. Mujer no tienes ni idea de lo que estás pidiendo. Estás pidiendo gloria y no te das cuenta que la gloria es sufrimiento. ¿Eres capaz de beber de la copa que yo beba? ¿Eres capaz de sufrir al mismo grado que yo? Es la copa y el bautismo del sufrimiento v.22. Santiago y Juan contestaron con mucha rapidez y ligereza, “podemos” v.22. Había excesiva confianza, Jesús confirmó que probarían la copa y la probaron, no como Él, pero la probaron. En Hechos 12:2, se nos narra cómo Santiago murió, fue el primer mártir entre los apóstoles. Juan fue el único apóstol que no murió como mártir pero tuvo que pasar por muchas pruebas, fue exiliado a la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis.  El estar cerca de Jesús no dependía de Él, sino de su Padre, de Dios. Jesús les muestra que el que quiera ser grande entre ellos, debe ser el servidor v. 26-27. Esto es totalmente contrario a la mentalidad del mundo. En el mundo es al revés v.25, pero Jesús hace la diferencia, los poderosos actúan así, mas entre vosotros no será así v. 26.  Los demás apóstoles estaban enfadados con los dos hermanos v.24, pero ¿por qué? Porque ellos también querían lo mismo. Pero veamos algunos detalles del texto en sí, que nos muestra la absurda motivación tanto de Salomé como de Juan y Jacobo.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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