En las manos del alfarero: Una filosofía de vida para el siglo XXI III parte


III.                    Ahora en tercer lugar ¿Qué es la vida?: Descubriendo la rueda

Ahora bien, la rueda es “la vida” o la existencia misma. ¿Qué significa la vida? Rick Warren se hizo popular por su libro “La Vida con Propósito”. En ella se trata de motivar a la gente que todos tenemos un destino y un propósito en la vida. ¿Pero que demuestra la rueda con respecto a la vida? La configuración de la mesa del alfarero consiste en dos ruedas, una grande que el alfarero maneja con los pies y una pequeña donde pone a girar el barro y lo moldea con las manos. El barro no puede ser vasija a menos que sea puesto en la rueda. Nuestra existencia es la que nos da movimiento para poder ser hechos lo que Dios quiere que seamos.  Hay tres principios básicos que “la rueda de la vida” demuestra.

A.     Demuestra dinamismo

Significa que la rueda funciona puliendo las imperfecciones del barro, mientras se mueve, si está detenida no sirve para nada. Entonces la vida es dinámica, se mueve, pero es dinámica porque es controlada por los pies y las manos de Dios. Por otro lado ese dinamismo implica que Dios le da velocidad o la hace reducirla, incluso sólo él la puede parar y detener. Incluso la muerte es una decisión dinámica de Dios.

B.      Demuestra dirección

Aunque la figura pudiera ser una ilustración de fatalismo por el hecho que da vueltas, pero al contrario ilustra mucho mejor la dirección que Dios lleva en nuestras vidas. El punto básico es que no importa hacia donde esté girando mi vida, la rueda no es lo más importante sino el instrumento para el resultado que Dios quiere, a saber, una vasija útil. Así que si nuestra vida parece un torbellino y todo parece darnos vueltas, y sentirnos enfermos o mareados de la vida, recuerde que Dios está usando sus manos para hacernos una vasija poderosa. Nada es accidental en la rueda.

C.      Demuestra designio

La meta del alfarero es convertir un poco de barro deforme en una vasija útil. Así que hay un elemento oculto entre las manos del alfarero, el barro y la rueda y entre el proceso de ser barro y vasija. ¿Cuál es? ¡El tiempo! Cuántas veces hemos escuchado: “el tiempo sana todo”. El tiempo no lo hace, el tiempo es neutral. He escuchado médicos que dicen: “Bueno es una quebradura, fuerte pero con el tiempo va a sanar. Están equivocados no es el tiempo es el designio de Dios que ha hecho los procesos regenerativos en las células óseas. El tiempo no hace nada con nosotros, somos nosotros los que hacemos algo con el tiempo. Ahora el tiempo que Dios toma en hacer un pedazo de barro en vasija depende de lo flexible  y moldeable sea el barro. Si se resiste comienza a hacerlo nuevamente, lo que involucra un nuevo tiempo.

IV.                  En cuarto lugar ¿qué es el éxito o el fracaso?: Dilucidando los logros

Todos nosotros siempre nos preguntamos qué significa tener éxito y qué significa fracasar. Déjeme definirlo desde la óptica de Jeremías. El fracaso es perderse la marca y el destino que Dios tiene para nosotros. Si nos rebelamos podemos perder lo que Dios tiene para nosotros. En cambio el éxito es simplemente cumplir a cabalidad la voluntad de Dios. Debemos descubrir para que Dios nos hizo para que quiere usarnos. Y la descubrirlo hacerlo. Sea lo que Dios quiere que sea y haga lo que Dios quiere que haga. Podríamos tener un gran éxito ante los ojos del mundo y ser una gran falla ante los ojos de Dios. Un caso típico de esto fue Moisés. Hace algunos días  escuché  a uno de los pastores famosos de este país El Salvador decir que nadie lo puede criticar porque él es exitoso y todos los que lo critican son unos muertos de hambre. Que cuando tengan una iglesia como la que él tiene, entonces que hablen. Me quedé pensando en eso y vino a mi mente Núm.20:10-13 “¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias”. Un hombre puede tener éxito y sin poca fe; yo quiero tener mucha fe aunque poco éxito. Moisés obtuvo lo que el pueblo quería, agua, y la crisis se solucionó, pero no como Dios hubiera querido que la gente la recibiera. El Señor le dijo que le “hablara” a la peña y él la había golpeado. De todos modos el agua brotó, pero ante los ojos de Dios no fue igual. Tuvo un éxito público pero quedó derrotado personalmente. No es el éxito lo que debes procurar sino tener fe sea que por medio de ella llegue el triunfo o no, el asunto más importante para ti es tu salvación, creer con todo tu corazón al Señor. Si te dieran a escoger entre el triunfo, la gloria entre los hombres y el aumento de tu fe, prefiere lo último. Nota en el texto que lo más importante no es servir a la congregación sino la santidad del Nombre de Dios. Y Moisés tuvo éxito sin santificar y glorificar a Dios. Eso fue lo que le reprochó el Señor a Moisés, que había fallado en santificarlo ante los ojos de su pueblo. Golpear y que saliera agua haría el milagro más razonable. “La golpeó y se abrió, tenía un manantial escondido y al tocar la roca se partió y el agua salió”. El método empleado por Moisés era mucho menos glorioso que simplemente hablarle a la roca porque pondría la confianza de la gente sobre el método y no sobre la palabra dicha por fe en el nombre del Señor. Dios le había dicho que no usara ningún método sino solamente la palabra de fe. Si Moisés hubiera hablado a la piedra, la confianza de la gente en la palabra de Dios habría sido mayor que en su vara. Su liderazgo por fuera creció pero su ministerio se acortó. Tuvo mucho éxito y poca fe. En realidad el texto de Jeremías dice literalmente: “cada vez que se echaba a perder…él… La volvía hacer.” Lo que está diciendo Jeremías es que no somos víctimas de la circunstancias. Si veo la rueda me puedo desanimar, si veo la arcilla también me puede desanimar, así que Jeremías dice: “Hey, vean al alfarero, el tiene el control de todo”.  Dios es el buen Alfarero. Con frecuencia yo no soy arcilla de no tan buena clase. La parte que a mí me corresponde es girar y permanecer en mi lugar. La tarea del Alfarero es diseñar, dar forma y propósito. A veces me resulta fastidiosa la velocidad del torno o la firmeza con la que las hábiles manos del Alfarero producen cambios pero estoy en sus manos. Si en un momento de su vida ha fallado, si alguna vez ha resistido el plan de Dios para usted, sólo vea al Alfarero y no se rinda. Todavía está en sus manos. ¿No cree que estas son buenas noticias para compartir con la gente? Estas son excelentes noticias. Me siento motivado al hecho de que Dios me ha llamado a contar estas buenas noticias. Dios es Dios de segundas oportunidades, lo hizo con Abraham, David, Jonás, etc. etc. La vida cristiana victoriosas es una serie de nuevos comienzos. Así que el éxito es lograr lo que Dios quiere hacer en mí y el fracaso es resistirme a ese designio de Dios.

Ahora quiero que miremos todo un solo concepto entrelazado en el pasaje, es como la clave del pasaje. En realidad toda la clave del pasaje es el alfarero. La rueda no significa nada sin el alfarero, el barro no es nada sin el alfarero. La llave maestra que une todo el pasaje es el alfarero. Es por eso que la gente que vive su vida sin Dios o lo deja fuera de ella no es nada ni nada funciona. Recuerde que la rueda representa la vida, la historia y el destino de la persona. Si esta persona no ve a Dios detrás de esa rueda está en serios problemas. La historia humana sin Dios es simplemente fatalidad de destino. Entonces mi cosmovisión de la vida será pesimista. No podemos ser pesimista y cristianos. La rueda está girando por las manos del Alfarero.  La historia es His-story. El barro no es nada sin el alfarero, si el barro saca de su existencia al alfarero no es nada. Si le preguntan al barro ¿Qué haces? Diría: Bueno aquí reposando en la rueda.  Si veo mi vida a parte de Dios claudicaré y renunciaré. Su barro es  débil, sucio y solo tiene el potencial que Dios puede descubrir en usted. El barro no puede hacerse a sí mismo. Esta es una filosofía de vida, porque estamos en mano de un Dios amoroso que nos está transformando. Recuerdo la historia de una mujer que estaba sufriendo mucho, y estaba tan desanimada que una vez le preguntó a un hombre de  Dios: ¿“Porque Dios me hizo así”? Y el hombre de Dios le respondió: Dios no te ha hecho así, el todavía te está haciendo”.

Ahora una palabra personal y toma de decisión personal. ¿Cuáles son nuestras responsabilidades ante esta filosofía de vida? La primera es la responsabilidad creer que hay un alfarero en el control de su vida.  Admita que Dios es el alfarero. Yo no soy el alfarero, la gente a mi alrededor no es el alfarero. Las circunstancias no son mi alfarero. La segunda responsabilidad tiene que aceptar  que usted es el barro. No es superman, no es un superhéroe. Hay mucha gente que se niega a aceptar esa realidad. Dios nos hizo de barro. Hay una gran liberación cuando uno reconoce esto. Es reconocer la debilidad. Pablo dice: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia  del poder sea de Dios, y no de nosotros.  (2 Corintios 4:7). Hay mucha gente que cree que está hecha de porcelana de China. Y muchos creen que son costosísimas vasijas, cuando son solo vasijas de lodo rajadas. No olvide que hablamos de reconocer nuestras debilidades y no de aceptar nuestros pecados. Eso es otra cosa. Pero también al reconocer que usted es barro reconoce que tiene un gran potencial. La tercera gran responsabilidad es que deje  luchar con el alfarero. Esto se llama rendición total.  La vasija se echó a perder porque se rehúso someterse a las manos del alfarero. Cuando la rueda da vuelta no gritamos ¡detenga la rueda! Me quiero bajar! El no lo hará. No le podemos decir que tan rápido o despacio vaya la rueda. Tampoco lo podemos decir que no ponga mucha o poca presión en nosotros con sus manos. En mi vida Dios ha usado manos muy extrañas para moldearme. Alguna persona que está leyendo esto puede estar pensando: “hay gente que está determinando mi destino”. Eso no es cierto. Nadie puede, solo el alfarero. La cuarta gran responsabilidad sea una vasija al beneficio de los demás. La vasija sirve y existe para ser usada por otros. Para el beneficio de otros. Una mujer cristiana que trabajaba en un restaurante le dijo a su pastor que todo el día se la pasaba recibiendo ordenes, deseos de otros, exigencias, imposiciones y que ya estaba harta de eso. El pastor le dijo: “Bueno, tu y yo somos vasijas, Dios nos llena con sus bendiciones debemos salpicar a otros con nuestro contenido y algunas veces cuando la bendición está algo baja, tendremos que ser sacudidos para poder salpicar mejor  a otros. Esa es una excelente teología. Dios quiere que seamos vasijas limpias, vacías y disponibles para que nos llene con su bendición y ser de bendición a otros. Esa es una excelente manera de vivir. Cuando el alfarero  y el barro están juntos y cercanos, el alfarero no tendrá que usar un martillo sino sus delicadas manos. Sólo usará el toque gentil para moldearlo. Y si crece en el Señor, usted literalmente sentirá esos toques delicados de Dios y luego lo pondrá en el horno y aunque la vasija pueda gritar: ¡No! Dios hará lo excelente con usted. Un misionero en América Latina fue a un mercado y compró una vasija para poner flores. Era hermoso. Lo puso en medio de su comedor y en menos de 4 horas la vasija se había partido. ¿Por qué? La vasija había sido moldeada, pintada pero nunca había sido pasada por el horno.  Ahora es obvio que a la vasija no le gusta ir al horno. Pero cuando vemos la vasija en el horno podemos notar su cambio de color, textura, prácticamente se convierten otro tipo de material. No nos alegramos en el horno pero aunque me cuesta admitirlo es bueno para nosotros. El horno hace dos cosas con la vasija. Primero la hace más fuerte. Saca toda el agua que tiene. En segundo lugar la hace más bella. Saca el verdadero color y una belleza que nadie vería sino fuera expuesta al horno. En fin, ¿cual es mi filosofía de vida? Soy el barro, tengo problemas, lo sé pero tengo potencial. Dios es el alfarero a cargo de mi vida. El controla la rueda de mi existencia. Y está moldeando una vasija útil que pueda ser usada para  su gloria. Podré cometer errores pero no renuncio. Ya que él puede volver a empezar conmigo, y volverme hacer, y volverme hacer. Así que si usted dice no soy buen material, eso es grandioso, ¿sabe por qué? Porque es cierto. Sin embargo una palabra de advertencia. En el siguiente capítulo Jeremía viene con una vasija ya hecha y fabricada. (19:10). Y representa al pueblo de Israel, que no ha obedecido. Así que el la parte en miles de pedazos. ¿Sabe que nos dice eso? Existe lo que se llama gracia soberana. La gracia hizo esa vasija, pero también existe lo que se llama juicio soberano. Dios en su soberanía puede quebrar la vasija. El pueblo de Israel desobedeció, se apartó, resistió y Dios dijo: “Lo único que puedo hacer es quebrar la vasija”. Eso le pasó a Sansón. Usted  y yo debemos ser muy  cuidadosos de tentar la gracia soberana de Dios. Una sugerencia final a todos nosotros. ¿Se ha dado percatado usted de que Judas cometió suicidio en el campo del alfarero? Una vasija rota que resistió la voluntad de Dios. He aquí una vasija que vio de primera mano a Jesús, observó sus milagros, escuchó día a día enseñar y predicar al Señor. Esta era una vasija con tremendo potencial. De hecho Judas era el más educado y con trasfondo citadino y no campesino de los 12 discípulos. Un hombre con tremendas oportunidades, pero terminó siendo una vasija rota. Solamente por resistir la gracia de Dios. No debemos resistirnos  al alfarero, debemos caminar en sus manos para que saque bendiciones de nosotros.

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.  Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: –“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.” El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: –“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.” Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces –“Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?. Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Madre. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.” Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados solo por la gracia de Dios.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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