Reflexiones sobre el espíritu religioso V parte


La sexta cosa FRIVOLIDAD ESPIRITUAL.  La palabra que Juan usa es tibieza  “…Pero por cuanto eres tibio…” (Ap. 3:16)  Generalmente se ha pensado que la tibieza es estar entre la Iglesia y el mundo, es decir, jugar a ser cristianos yendo a la Iglesia pero no dejar de practicar los pecados ocultos que todavía lo atan al mundo. Bíblicamente es incorrecto pensar que un tibio es una persona así, ya que la Biblia le pone otro nombre: almas adúlteras (Santiago 4.4). Aquí se define al tibio como la persona que no reconoce su condición espiritual y no quiere depender de Cristo en su provisión espiritual. La principal característica de un tibio es que existe una ceguera espiritual de su condición espiritual ya que Jesucristo advierte que el principal hecho es que existe una soberbia de parte de la Iglesia sobre su vida espiritual: “…17Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad…” (Apocalipsis 3.17). Es terrible encontrarse con una Iglesia que se enorgullece de sus propias capacidades y dones sin saber que han sido otorgados por gracia de parte del Espíritu Santo. Oseas habla de un pescador que sacrifica y adora a su herramienta de trabajo (Oseas 1.15-16) simbolizando iglesias que honran sus “capacidades espirituales” más que al dador de sus capacidades. El Predicador nos da una enseñanza genial: más vale perro vivo que león muerto (Eclesiastés 9.4) donde refleja que es mejor una iglesia pequeña sin mucha fuerza que una iglesia muerta que todavía vive de glorias pasadas cuando eran leones, pero ahora está muerta espiritualmente. Jesucristo da la solución: la rendición y dependencia completa a Él. “18Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas…” (Apocalipsis 3.18). Es interesante destacar que en una iglesia tibia lo que más cuesta es tratar de depender del Espíritu Santo y lograr que sea el Espíritu Santo el que dirija desde la reunión hasta la dirección que tenga la Iglesia. Pablo habla que la verdadera libertad es donde el Espíritu Santo es el Señor (2 Co 3.17), es por eso que dejar que el Espíritu Santo guíe una reunión es donde existe la verdadera libertad de esquemas humanos de ritualismo y religiosidad. Dentro de esta faceta del espíritu de religiosidad lo que más genera daño es el poco reconocimiento de su propia necesidad y la falsa satisfacción de necesidades espirituales, a esto me refiero a iglesias o personas que cada vez que se les quiere enseñar algo no lo reciben simplemente porque “ya he escuchado eso antes” o un “ya me lo sé de memoria”. La religiosidad hace exactamente eso: le quita al hombre la capacidad del hambre de Dios y la capacidad de asombro en lo espiritual llevándole a una ceguera espiritual tan fuerte que ni siquiera ve su propia condición espiritual. El hambre es el aliciente que un hombre o una mujer necesita para buscar a Dios, no es posible buscar a Dios sin que primero haya un hambre de Él en nuestra vida y la religiosidad quita justamente eso: existe una “saciedad” de todo lo que provenga de Dios ya que se conforma con poca cosa como asistir por costumbre los domingos a la iglesia dentro de un horario predeterminado, y con eso queda “cumplida” su “responsabilidad espiritual” con la iglesia y con Dios.  Es bastante terrible caer en esta faceta principalmente porque cada vez que se le hable de Dios, la persona va a responder que no está mal delante de Dios (obviamente está ciego a su condición de pobre) y se justificará en sus propias obras: canta y con eso justifica que adora pero le es imposible adorar ya que un adorador es alguien enamorado de Dios que lo busca desesperadamente con su corazón, estudia la palabra y lee muchos libros pero no depende de la revelación fresca del espíritu y no se le abren las escrituras porque “ya lo sabe todo”, escucha la predicación pero no se siente identificado ya que su conciencia adormecida no le reprende y se justifica con que está bien con Dios, da diezmos y ofrendas pero le es imposible depender económicamente de Dios ya que no cree que deba dar según la provisión abundante de Dios  Todo lo anterior nos lleva a un punto: “…Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos…” (Mt 5.3) donde la primera etapa para entrar a una vida abundante en el reino de los cielos es poder reconocer que espiritualmente somos incapaces y que necesitamos una dependencia completa del Espíritu Santo. El religioso en esta fase no quiere depender del espíritu para su vida.

No hace falta darse cuenta de cuál es el remedio necesario para la vida de un religioso, debe arrepentirse de todo corazón de su pecado y venir a ser humilde de corazón reconociendo que no lo sabe todo, que cada vez debe depender más fuertemente del Espíritu Santo en cada área de su vida, que la única forma de poder cambiar es reconocer que solamente dependemos de Dios para nuestra salvación.  1¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti… 7He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente. 8Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes; ha anulado el pacto, aborreció las ciudades, tuvo en nada a los hombres. 9Se enlutó, enfermó la tierra; el Líbano se avergonzó, y fue cortado; Sarón se ha vuelto como desierto, y Basán y el Carmelo fueron sacudidos. 10Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido. 11Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; el soplo de vuestro fuego os consumirá. 12Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego. 13Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca, conoced mi poder. 14Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? 15El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; 16éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras. 17Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos. 18Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿Qué del pesador del tributo? ¿Qué del que pone en lista las casas más insignes? 19No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas. 20Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota. 21Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave. 22Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará. 23Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela; se repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos arrebatarán el botín. 24No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad. Isaías 33.1, 7 -24  Hay un lamento para aquellos religiosos que permanecen en su iniquidad, estos saquean los dones espirituales y no son saqueados, son desleales por causas como la honra propia y no se fijan en la misericordia (v.1). Del verso 7 en adelante comienza las consecuencias del pecado de la religiosidad: los evangelistas (embajadores) darán voces y no serán escuchados, llorarán amargamente porque es una iglesia que no crece, no hay caminantes o personas que sigan la doctrina de esa iglesia, lo peor es que le echan la culpa a Dios diciéndole que Él ha abandonado el pacto y lo peor es que luego la tierra es contaminada por su iniquidad (v.9). Pues obviamente está hablando de cosas naturales (hojarascas) y donde lo que se genera son cosas naturales (rastrojos) a pesar de que el religioso les quiera dar nombre de espiritual. El verso 14 es un poco más claro al respecto, los pecadores se asombraron en Sion donde mora el adorador pero los que se espantan son los hipócritas ya que reconocen el poder de Dios en los adoradores. El camino de Sion es a través de la Santidad: ¿Quién morará con el fuego consumidor? ¿Quién morará con las llamas eternas? (v.14). La santidad aquí se refleja en 6 partes: el justo que persevera en justicia, que tiene su lengua limpia (habla lo recto), el pacificador (que aborrece la ganancia de violencias), el que es íntegro (aborrece el cohecho), el que guarda sus ojos y oídos del mal. Las promesas del adorador íntegro es que habitará en lugares espirituales y conocerá cosas profundas (en alturas), tendrá seguridad (fortaleza de rocas), tendrá provisión (pan), no temerá el futuro (sus aguas serán seguras), verá a Dios cara a cara (verá al Rey), verá la tierra prometida. Luego el profeta hablará donde está el que sabe mucho (el escriba), el que hace justicia terrenal (pesador de tributos), el que dice que está bien y mal en la Iglesia (el que pone lista o en otras versiones el que inspecciona las torres). La promesa para el adorador que habita en Sion es que no verá a ese pueblo orgulloso, que se vanagloria en su verborrea y sus conocimientos humanos (lengua difícil de entender) que siempre repite lo mismo (lengua tartamuda). Cuando el profeta habla de Sion está hablando del monte de adoración donde estaba el templo y donde ahora es el camino para llegar al corazón del Padre: el camino de la adoración. Interesante destacar que en este lugar está la figura de Dios como un Río inmenso, muy ancho (hablando de su plenitud) donde no pasará galera de remos (fuerza humana o carnal) ni gran nave (orgullo o enaltecimiento o estructura humana) donde luego se reafirma que la completa dependencia viene de Dios, como juez (Justicia), legislador (Padre), Rey (Gobierno), Salvador (Proveedor), el único medio para este Río es a través del viento hablando del control total del espíritu (viento) pues es necesario mástil y vela y luego se enumeran tres promesas: se repartirá botín de despojos (es decir, no solamente lo que corresponde a ti sino a muchos anteriores a ti), los cojos arrebatarán el botín (aquellos que han sido heridos), no habrá enfermedad y habrá perdón de la iniquidad. Yo quiero caminar en este monte de Sion cada día.  El religioso no puede entrar al reino, quizás lo puede ver porque ha nacido de nuevo (Juan 3.3), pero no puede entrar porque debe nacer del agua (muerte al yo) y del espíritu (resurrección a lo espiritual) para entrar al reino (Juan 3.5) El mundo está cansado de sistemas religiosos que no satisfacen la real hambre espiritual del hombre y la mujer, está cansado que le digan que debe hacer para acercarse al cielo, imponiendo pesadas cargas humanas, está cansado de que no le den respuestas concretas a su vida y todo lo condicionen a soportar esta vida en esta tierra de lágrimas dejando de lado la vida victoriosa que tenemos en Cristo Jesús, está cansado de tener que batallar contra la carne y el mundo y Satanás sin tener las armas apropiadas para esa guerra. La Iglesia debe ser la fuente de todas esas respuestas para las personas, la Iglesia debe ser un cuerpo vivo donde muestre la luz a los hombres y las naciones (Isaías 60.3). No debemos ni siquiera permitir que la religiosidad entre a nuestras iglesias, ni se tome el púlpito impartiendo este espíritu, porque ya es suficiente de estar contaminando a la Iglesia con este espíritu enviado por Satanás a silenciar y ocultar a la Iglesia delante del mundo. No puede una Iglesia permitir ser acallada con este espíritu diabólico. 14Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5.14-16

 

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