Serie Oración Intercesora: Las luchas del intercesor


Me pregunto; ¿si ustedes sienten, como me pasa a mí a menudo, identificándose de cerca con varios personajes de las Escrituras? Hay dos personajes que yo me identifico de cerca y son: En el Nuevo Testamento, me identifico con Pedro, quién tenía la habilidad de decir las cosas erróneas en él tiempo equivocado. Él tenía un corazón profundo y devoto por el Señor, pero siempre parecía poner el pie equivocado al frente. (Pedro ha sido descrito como uno que abría su boca para cambiar su pie, y yo me identifico en gran manera con esto a veces.) En el Antiguo Testamento, me identifico con Jacob, el intrigador, operador, de carácter independiente que siempre se salía con la suya en hacer las cosas. El tema de canción de Jacob pudo haber sido, “Lo hice a mi manera”- – de Frank Sinatra del Antiguo Testamento. Vamos a mirar la oración de Jacob en esta oportunidad.

  • I.                    La lucha con la debilidades


Espero que esta oración nos ayudara a ver como personajes del Antiguo Testamento entendieron la relación maravillosa que tenían con Dios a través de la oración, y también como fueron ayudados a crecer por la oración. Este incidente, se encuentra en el capítulo 32 de Génesis, que viene en el momento cuando Jacob estaba de regreso de la tierra de Canaán, habiendo vivido alrededor de veinte años con su tío Labán, en Siria. Jacob está ahora casado con dos esposas y es el padre de once niños. Él tiene grandes manadas de ganadería y camellos y otros materiales de riquezas, y Dios le había dicho a él que el tiempo había llegado para regresar a Canaán. Pero Jacob viene con un gran sentido de agitación. Él sabe que se va a encontrar con su hermano mellizo Esaú, y tiene miedo de ese encuentro. Él recuerda vivamente la última vez que él vio a Esaú, cuando lo había engañado quitándole su primogenitura, típico de Jacob, por lo cual tomó ventaja del hambre de su hermano e hizo que le prometiera el derecho a la primogenitura. Ahora, Dios había prometido a Jacob el derecho de la primogenitura la madre de Jacob lo sabía y se lo había dicho pero Jacob no dejó que Dios hiciera el trabajo a su manera, y en una maniobra sórdida, él estafó a su hermano, engaño a su padre, y obtuvo el derecho de primogenitura. Cuando vio lo que había pasado, Esaú se puso muy enojado, y Jacob tuvo que huir de la ira de su hermano. Ahora, Jacob estaba de regreso a Canaán y tenía que enfrentarse a su hermano otra vez. En una acción acostumbrada, Jacob envió un par de mensajeros al frente para dejar saber a su hermano que él venía. Quería tener una idea de la escena, y ver cuál sería la reacción de Esaú. Los mensajeros regresaron con las siguientes palabras de aprensión: “Tu hermano viene a verte con 400 hombres armados a caballo,” (Génesis 32:6). No hay nada en este recuento que sugiera o diga, que Esaú tenía la intención de hacerle daño, pero Jacob de inmediato llegó a la conclusión que Esaú no vendría con 400 hombres armados si no tuviera la intención de alguna maldad. Jacob estaba lleno de miedo, entonces divide su compañía en dos bandos, pensando que si Esaú batallara con un bando y le destruye, los otros tendrían la oportunidad de escapar. Así que pueden ver el carácter de este hombre. Él es un manipulador, operador, ingenioso, planeador hombre de negocios. Así que el carácter de un intercesor proviene de su deseo y gran necesidad.

II.                  La  lucha con la visibilidad

Como sabemos, Dios envió a Jacob de regreso a la tierra, y, además, cuando él vino a las fronteras de la tierra, Dios le animó con una tremenda visión, abriéndoles los ojos. Hay una breve referencia al principio de este capítulo. Aunque no tenemos los detalles, es aparente que Jacob experimentó algo muy parecido a lo que sucedió al siervo de Elías en esa famosa escena cuando el sirviente estaba preocupado con el ejército Sirio que estaba alrededor de ellos. En esa ocasión Elías oró para que sus ojos fueran abiertos, y de momento vio las huestes celestiales del Señor. Algo parecido le ocurrió a Jacob. Dios le enseñó las tremendas fuerzas espirituales que estaban activas para protegerle al venir al encuentro a encararse con su hermano. Jacob nombró el lugar, “Las Dos Compañías,” por la cual el quiso decir la banda de personas que iban viajando con él y la compañía invisible de ángeles que también le acompañaron

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