Serie Oración Intercesora: El impacto de la oración intercesora II parte


La oración de Jabez

    I.                    Podemos impactar si nos refugiamos en Dios


Otra cosa se no es dada como clave aquí. Jabes ora, “Oh líbrame del mal para que no me hiera daño.” Actualmente su oración es, ” para que me libres del peligro, del enemigo, para que no me cause dolor.” Hay un juego de palabras aquí. “Hiera,” o “dolor” es la traducción de Jabes otra vez, así que lo que él esta orando es, “Señor, cualquier cosa que está en mi que no está bien, yo oro para que tu lo libres de mi, de herirme,” porque parece que eso es parte de su lote en su vida. Poniéndolo todo unido, esto nos da un retrato de un joven que tienes todas las cartas en su contra. Él tiene un padre disoluto e irresponsable de quién su nombre ha sido sacado de los registros oficiales porque ha perdido su propiedad familiar en alguna forma vergonzosa; él siente dentro de él una mancha, una debilidad de su herencia que ha tocado a sus hermanos y le han traído vergüenza y desgracia ante los ojos de toda la comunidad; él no tiene propiedad, ninguna forma de comenzar ganándose la vida, y ninguna forma de alcanzar una posición de honra o posición en la comunidad.

No sé cuantos de ustedes se pueden identificar de cerca con Jabes, pero desde que yo descubrí esta pequeña historia en mi Biblia leyéndola hace alrededor de veinte años, ha sido de gran ánimo para mí. Pero de hecho, la historia no estaría aquí si no nos dijera que Jabes encontró una respuesta; él sabía donde la ayuda podía encontrarse. Lo notable de este pequeño incidente es esta oración que él oró.

  • II.                  Podemos impactar si dependemos de Dios


Otra vez, tenemos que suplir algunos de los detalles usando nuestra imaginación. Puedo imaginar y sentir que la madre de Jabes era una mujer de Dios. Se ve a menudo ese tipo de situación de un hombre que ha fallado, que es descuidado en sus responsabilidades, viviendo solamente para sí mismo, pero es casado con una mujer que se queda en la casa, que trata de mantener a la familia unida, luchando valientemente en contra de la infelicidad y la miseria de la pobreza tratando de enseñar a sus hijos algo acerca de Dios. De cualquier forma, no importa donde él aprendió esto, Jabes aprendió de que había un Dios, y que él contestó la oración.

Puede ser que él aprendió esto de los rituales nacionales de Israel. Es bien claro de que él se refiere a Dios como “el Dios de Israel” la nación de Dios, Aquel que se comprometió a guiar a una gente sin claridad a través de un desierto sin camino, para sacarles de la esclavitud y servidumbre a un lugar de prominencia y prosperidad entre las naciones. Algo de esto quizás le fue dejado saber al corazón de Jabes, así que el oró está notable oración.

  • A.     Dependemos de Dios con una actitud correcta


Nótese de que aunque la oración es muy personal, no es una oración egoísta. (Hay una diferencia entre ser personal y ser egoísta.) Jabes usa los pronombres “me”, “conmigo”, o “mis” cinco veces en la oración: E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh si me dieras bendición, y ensancharas mi término, y si tu mano fuera conmigo, y me libraras de mal, que no me dañe! E hizo Dios que le viniese lo que pidió. (1 Crónicas 4:10b) De primer vistazo se ve como una oración egoísta. Suena como la famosa oración de un hombre que oró, “Bendíceme a mi y a mi esposa, mi hijo y su esposa, a nosotros cuatro y nadie más.” Pero Jabes no está siendo realmente egoísta, porque él está orando por algo que Dios quería que él tuviera. Esa es la diferencia entre ser personal y ser egoísta.

  • B.      Dependemos de Dios con una petición correcta


En la oración modelo del Señor hay peticiones personales: “Danos hoy el pan de cada día; perdónanos nuestras ofensas; no nos dejes caer en tentación; líbranos del mal” (Mat 6:11-13) ” todas esas son personales, y no son egoístas. Oraciones egoístas son oraciones que piden a Dios algo que él no quiere que tengamos, al menos no en ese momento, oraciones demandantes que están interesadas solamente en nuestro bienestar inmediato, para satisfacción propia. Eso es orar egoístamente. Pero Dios es un Dios del individuo. El promete cosas grandes y poderosas a nosotros personalmente que podemos clamar, así que orar en esta forma no es egoísta, pero personal, como Jabes nos enseña aquí. Miremos un poco más de cerca a estas peticiones. ¿Que está pidiendo Jabes? Bueno, él primero pide, “Oh bendíceme.” ¿Que quieres decir cuando oras, “Bendíceme.” “Bendice a mis hijos,” “Bendice a los misioneros,” “Bendice a los traductores de la Biblia,” o cualquier otra cosa? Si eres como yo, usas esa frase como una vía vaga para escapar de pensar en cualquier cosa más específica. Pero esta frase es usada a menudo en las Escrituras, y es una oración apropiada si lo creemos. ¿Así que es lo que queremos decir en esto? Bueno, me parece a mí que es una petición de sentido interno de una relación con Dios. “Bendecir” es acercarse a Dios, conocerle personalmente. Estar cerca de Dios, caminar con él, compartir en su vida, conocer su Espíritu, ser llenado con su sabiduría y entender su corazón amoroso, perdonador, todo esto es parte de “bendecir”, y esto es por lo que Jabes está orando. De alguna manera en esta vida solitaria y abandonada de este joven ha venido un sentir profundo de conciencia de que la clave de la vida es la de ser amado, entendido y apreciado, así que es esto por lo que él está orando. Es por lo que todos nosotros debemos orar. El Nuevo Testamento nos dice que si no tienen este sentir profundo de que alguien de gran influencia le ama, lo ha aceptado, lo aprecia, piensa muy bien de usted, le respeta y le admira, entonces uno no podrá afrontar de ninguna manera la vida apropiadamente. Se sentirá perdido, solo y abandonado, o reacciona en una forma de coraje y rebelión, o con pena de si mismo e introspección. Eso es lo que Jabes está pidiendo. Él quizás no entiende todo lo que está pidiendo; pero está orando, “Señor, primero sobre todo, crea conciencia de que tú eres mi Dios y me perteneces a mí.” Todo esto está cubierto en estas palabras, “Bendíceme.”

Segundo, Jabes ora, “engrandece mis fronteras.” Está es una oración de oportunidad, para restauración en su caso, de su herencia pérdida, por un lugar para establecerse en el medio de la cultura de sus días por lo cual él pudiera ganar algún sentido de posición y respeto. Traducido a nuestro idioma, quiere decir encontrar y deshacer lo que nos limita, nos margina y nos esclaviza. Algunos de ustedes pueden sentirse así porque estás agarrado a algún hábito, alguna actitud de mente y corazón. Algunos de ustedes pueden sentirse en una situación por la cual no tiene oportunidad de crecer, de progresar, de ser llenado y satisfecho. Si ese es su caso, está es la oración apropiada para orar. “Señor, dame esa oportunidad. Déjame encontrarla. Ábreme la puerta.” Jabes ora eso de todo corazón porque él perdió su herencia.

La tercera petición es, “Deja que tu mano sea sobre mí.” ¿Que quiere decir con eso? Bueno, estoy seguro esta es una oración que viene en forma natural a sus labios al pensar en la incertidumbre de el futuro que él se enfrenta. Todos nosotros nos sentimos así a veces. No sabemos lo que va a venir más adelante en el camino. No sabemos lo que de repente, como cambios inesperados pueden ocurrir en nuestras vidas en los próximos días, meses o años. Lo que queremos pedir a menudo por lo tanto es una revelación de lo por venir, un vistazo mas allá. Eso es el porqué profetizas, videntes, y psíquicos son tan populares hoy, las clases de los espiritistas en nuestros países latinoamericanos que claman, al menos que pueden mirar más allá y decirle que es lo que le va a pasar a usted. Pueden encontrar revistas en cualquier estacionario de periódicos dedicados a este negocio de tratar de predecir el futuro. Si comparan cuidadosamente sus registros de éxito sin embargo, es muy carente. La mayoría de ellos alcanzan un 20% de predicción, que no es más que una adivinación o conjetura. La mayoría de nosotros podría alcanzar el mismo resultado. Lo que en verdad necesitamos no es conocimiento sino una guía. He estado a menudo en ciudades extrañas que he tenido que salir a alguna convención en algún lugar, y no he sabido el camino. Hubiese apreciado tener un mapa o alguna forma de llegar allí, pero lo que hubiese apreciado más era alguien que me llamara o viniera, y dijera, “Ven conmigo. Yo sé el camino. Yo te llevaré. Eso alivia por completo mi miedo. Yo no prestaría mucha atención de cómo llegar al lugar porque el guía me está dirigiendo. Ahora, esto es lo por lo que Jabes ora: “Señor, sé conmigo. Ve al futuro conmigo. Guíame para que yo sepa que cada paso en el camino yo pueda confiar el hecho de que tú estás conmigo, y si necesito un toque de dirección tu lo darás.” Hay una palabra maravillosa de Pablo en la carta a los filipenses, donde él le dice a estos cristianos, “Si en alguna cosa ustedes no ven claramente” (eso es si ustedes no ven las cosas en la forma que yo las presento). “Dios les mostrará a ustedes,” (ref. Fil 3:15). Tenemos a un Guía. Esto es lo que Jabes reconoce.

Después la última petición fué, “Líbrame de él enemigo para que no me haga daño.” Yo veo en esta petición una conciencia profunda de una herencia manchada en la vida de este joven. Algo que él ha heredado de su antepasado disoluto que ha permanecido en el desarrollo de su persona; y siente una debilidad dentro de él que le causa temor. Yo veo esto en mucha gente. Yo mismo lo siento. Puede ser una tendencia a un temperamento altivo, que destruye muchas oportunidades que podrían usarse ventajosamente, destruido por una exhibición de temperamento que aleja a todos y arruina todo. Quizás es una vida de pecado sexual que constantemente resta en temas sexuales y que la mente es bombardeada continuamente con deseos que penetran en la sangre y despierta pasiones que deben ser apagadas. Quizás es avaricia, algún deseo de adquirir ganancias materiales para que así estés salvo y seguro, tener abundancia, y hacer lo que quieras. No es por nada que la Biblia nos alerta, “El amor al dinero es la raíz de todo mal” (1 Tim 6:10). Quizás ese es el temor que está dentro de Jabes. Cualquiera que sea–y el texto no nos dice–él sabe que Dios es capaz de manejarlo.

Ahora no se de ninguna cosa que sea de más ayuda en todas las Escrituras que esta realización. Psiquiatras y psicólogos nos dicen que las dos áreas que nos llevan al camino equivocado–y que las causas mayores del crimen en el mundo hoy son un ambiente malo y una herencia manchada. He aquí un joven que tiene ambas, pero aún en medio de su debilidad, de su incapacidad de sobrepasar sus circunstancias, su única salida es doblar sus rodillas y clamar al Dios de Israel para que tenga misericordia de él y le conceda estos cuatro deseos. No creo que él haya orado esta oración solamente una vez, superficialmente un domingo en la tarde. Es la clase de oración que sale vez tras vez de los labios humanos, si uno está realmente intrigado acerca de su situación, y uno reconoce cuan imposible, cuan dificultoso se ve la situación desde el punto de vista humano. Este es el tiempo de coger la fórmula que Jabes encontró y que Dios usó para sacarle de sus circunstancias.

  • C.      Dependemos de Dios para su respuesta


Eso nos trae a las últimas palabras que tenemos aquí en este pasaje acerca de Jabes: “Y Dios le concedió lo que él le pidió.” Eso es todo lo que hay registrado. Dios lo hizo. No creo que Jabes experimentó ninguna clase especial de aparición angelical para darle certeza. No hay recuento de ninguna voz del cielo o de algún calor interno para darle la promesa de que Dios había escuchado y le iba a contestar. Lo que creo que sin duda ocurrió fué que, al Jabes continuar, el encontró puertas abriéndose de pronto, sin esperarlo. La oportunidad se le fue dada a él para comprar un poco de tierra, quizás, para cultivar una cosecha. Más dinero le fue dado, quizás, y él pudo por fin restaurar su patrimonio, para ganar de nuevo la herencia de la familia. Gradualmente, como él hizo, estableció una reputación de honestidad y prácticas honestas con otros. Aunque sus hermanos tenían un mal nombre en la comunidad, Jabes ganó gradualmente un nombre de respeto y honor hasta que un día, mirando hacia atrás en su vida, de pronto se percató de que Dios contestó sus peticiones. Él estuvo con él, le llevó a través, le liberó, abrió la puerta y le hizo libre. No sé si esto le ocurre a usted o no, pero a menudo encuentro que las contestaciones a mis oraciones vienen en una quietud y forma natural que al principio yo ni me doy cuenta de que mis oraciones han sido contestadas hasta que miro atrás y veo como la mano de Dios ha guiado y cumplido, para que calladamente todo ha comenzado a ocurrir. Hay otro verso acerca de Jabes en las Escrituras que nos ayudan a entender esto. Es el único verso que le menciona otra vez en la Escritura. Se encuentra dos capítulos anteriores, donde en el verso 55, dice: Y las familias de los escribas, que moraban en Jabes, fueron los Thiratheos, Simatheos, Sucatheos; los cuales son los Cineos que vinieron de Hamath, padre de la casa de Rechâb. (1 Crónicas 2:55) El recuento continua haciendo la lista de quienes eran. Aquí Jabes es un lugar, indicativo de el hecho que cuando este joven ganó de nuevo su propiedad y su herencia, se convirtió en un lugar donde los escribas comenzaron a estudiar. ¿No esto un gran indicio de algo en Jabes? No tan solo él fué un hombre de oración, pero es sugerido aquí que fué un hombre de la Palabra. Él entendió las Escrituras: Fué a través de ella de que él aprendió a orar; Fué allí donde él aprendió del Dios de Israel; Fué allí donde él aprendió lo que él podía esperar de su Dios, y que promesas le fueron dada. Todo esto tomó una importancia en su vida en una forma admirable, por la cual no se nos dice pero sin embargo es reflejado en este recuento oficial del registro del templo. Jabes estableció una escuela de entrenamiento en la palabra de Dios para hombres y mujeres jóvenes. Aquí en Jabes era la escuela de los escribas que llegaron a ser los profetas que salían y enseñaban las Escrituras en las villas vecinas y lugares de la tierra de Israel. Esto es un retrato hermoso de como Dios contestó la oración adecuadamente de este joven. ¡Qué práctica por lo tanto, se hace la oración! No sé cuantos de ustedes se sienten cerca de Jabes. Creo que si le preguntamos, dos terceras partes de esta congregación indicarían de que esto está hablando de ustedes. ¡Qué ánimo nos da de que la oración está diseñada para suplirnos tal donde nos encontramos! Podemos traer nuestras peticiones y hacerlas saber a Dios, y al hacerlo, realizamos que él nos ama y cuida de nosotros y está individualmente envuelto con cada uno de nosotros al nivel más completo, él nos guiará a través de todas las dificultades presentes de nuestra vida, tribuladas como estén e imposible como se vea, y traernos en gloria. Dios nos guiará también, como guió a Jabes a lo largo, a un lugar donde, mirando atrás, vemos de pronto que todas nuestras oraciones han sido contestadas. Hay unas palabras del salmista que dice: “Tu me has guiado a un lugar amplio.” Eso es lo que le ocurrió a Jabes. Yo confío que le pasará a usted.

Oración

Gracias Señor por poder ver la vida de este joven. Como tú has contestado su oración y has dado lo que él ha pedido y haberle traído al cumplimiento en esa forma gentil y tranquila, por la cual tú nos guía a pastos verdes, y nos hace sentar en aguas estables. Aunque tú también nos guías por valles de sombras de muerte, pero no tememos el mal, porque tú estás con nosotros, tu vara y tu callado nos consuela, y preparas mesa delante de nosotros en la presencia de nuestros enemigos; nuestra copa rebosa. Señor te damos gracias por eso. Nos regocijamos ahora en las promesas que nos rodean, el amor que nos sostiene, y la gracia que nos guía a lo largo del camino. En el nombre de Jesús, Amén.

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