8 Decisiones Sanadoras: La decisión de Transformación


Introducción

Karen Carpenter murió a los 32 años de edad de un problema cardíaco. Pero lo que la llevó a la muerte fue su problema de anorexia nerviosa. Ella batalló por más  de 12 años con esta enfermedad.  En 2008 Isabelle Caro murió a la edad de 28 años, después de su lucha contra la anorexia, falleció con solo 60 libras de peso. La anorexia es una enfermedad compleja, ya que tiene muchas caras. Desde lo sicológico hasta lo físico. Las personas que lo sufren, no están conscientes de su enfermedad. Y las familias por lo general no saben cómo manejar la enfermedad. Personas con anorexia nerviosa se vuelven enflaquecidas al punto de inanición, perdiendo por lo menos 15% a un máximo de 60% del peso corporal normal. Las motivaciones primarias de su repulsa para el comer son un temor abrumador de estar sobrepeso junto con una imagen distorsionada de sus propios cuerpos. Aún cuando se vuelven enflaquecidas, las mujeres con anorexia a menudo todavía están convencidas de que están sobrepeso. Los alimentos se convierten en el enemigo; un investigador describe la anorexia como la fobia del peso. La mitad de estas pacientes reducen sus pesos al restringir severamente sus dietas y se conocen como anoréxicas restrictoras; la otra mitad, las pacientes anoréxicas bulímicas, mantienen la emaciación a través de la purgación. Aunque ambos tipos son graves, el tipo bulímico, que impone estrés adicional a un cuerpo desnutrido, es el más dañoso. No hay una causa única de los trastornos del comer. Un número de factores, incluyendo las presiones culturales y familiares, los desajustes químicos y emocionales y los trastornos de la personalidad, colaboran como gatillos para ambas la anorexia y la bulimia, aunque cada tipo de trastorno es determinado por diferentes combinaciones de estas influencias. Al pensar en este trastorno, me puse a pensar si habría algo como una anorexia espiritual. ¿Aunque tengo un poco de temor usarlo como analogía, es obvio que a nivel espiritual, también pueden haber trastornos de alimentación.

Según Sigmund Freud, el deseo humano  dominante es el placer; sin embargo, Freud estaba  equivocado. Las personas tienen necesidades más  básicas y más fuertes. Entre ellas se encuentra la  necesidad de alimentarse. La Biblia tiene una serie de ejemplos de lo fuerte  que puede ser la motivación del hambre. Esaú estaba  tan hambriento que «por una sola comida vendió  su primogenitura» (Hebreos 12.16; vea Génesis  25.27–34). Los israelitas en el desierto enfurecieron al  Señor al clamar por «… el pescado […] los pepinos,  los melones, los puerros, las cebollas y los ajos»  que habían comido en Egipto (Números 11.5; vea  verso 10).   Agur oró para que el Señor no le diera  pobreza y así no desear ni hurtar, profanando con  ello el nombre de su Dios (Proverbios 30.8, 9). Una  tentación de la pobreza sería que alguien con hambre hurte alimentos.  Jesús entendió el hambre y la sed. En el desierto, «… después de haber ayunado  cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre» (Mateo 4.2). Más tarde, en la cruz, dijo: «Tengo  sed» (Juan 19.28). Estamos estudiando las Bienaventuranzas  de Mateo 5. Hemos visto las tres primeras, estas  dicen:

Bienaventurados los pobres en espíritu,  porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos  recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos  recibirán la tierra por heredad (versos  3–5).Estamos listos para examinar la cuarta bienaventuranza, la que habla del hambre y la sed, y dice:  «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de  justicia, porque ellos serán saciados» (verso 6).  Y esta la enfocaremos en la decisión sanadora de la transformación.  Así que el presente mensaje hará énfasis en la necesidad del  «hambre en el corazón». «Bienaventurados los que tienen  hambre y sed de justicia…». Quiero dividir esta reflexión en tres grandes puntos mayores. En primer lugar veamos EL CONCEPTO DE LA DECISION DE TRANSFORMACIÓN.  En segundo lugar EL CONTENIDO DE LA DECISION DE TRANSFORMACIION y en tercer lugar LAS CONSECUENCIAS DE LA DECISION DE TRANSFORMACIÓN.

  • I.                    Veamos en primer lugar EL CONCEPTO DE LA DECISIÓN TRANSFORMADORA


No hay quizás mayor secreto para el progreso en la vida cristiana que un apetito espiritual vigoroso y saludable. Una y otra vez las Escrituras dirigen sus promesas a los que tienen hambre. Dios “sacia el alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta” Si tenemos conciencia de poco crecimiento, ¿no será porque tenemos un apetito apagado? No basta llorar por el pecado pasado, debemos también tener hambre de justicia futura. No obstante en esta vida nuestra hambre nunca será plenamente saciada, ni nuestra sed totalmente apagada. En verdad, recibimos la satisfacción que la bienaventuranza promete. Pero nuestra hambre se satisface sólo para estallar de nuevo. Aun la promesa de Jesús de que cualquiera que beba el agua que él da “no tendrá sed jamás” se cumple solamente si nos mantenemos bebiendo.” [Cuídense de aquellos que pretenden ‘haberlas alcanzado, y que miran hacia la experiencia pasada más que hacia el desarrollo futuro! Como todas las cualidades incluidas en las bienaventuranzas, el hambre y la sed son características perpetuas. Antes de estudiar las palabras «hambre y sed»,   necesitamos establecer qué es la «justicia», pues es lo  que vamos a ansiar.   El término «justicia» proviene  de la palabra griega dikaiosune. Tanto  en el griego como en nuestro idioma, el corazón  de esta palabra es el término «justo».  El término  dikaiosune tiene una variedad de significados.

 

  • A.     El concepto absoluto


Cuando se aplica a Dios, la palabra quiere decir  «ser justo». Esta es la rectitud absoluta. Dios es el  único que es justo en todos los aspectos.

  • B.      El concepto relativo


Cuando  se aplica a personas,  dikaiosune puede tener dos  significados. El primero es una «vida justa» (vea  1ª Juan 2.29; 3.7, 10). Ninguno de nosotros puede  vivir perfectamente, así que se refiere a una rectitud  relativa. Cuando se aplica a personas, el segundo significado de dikaiosune es «ser recto» —ser recto para  con el Señor. Es una justicia atribuida. En realidad,  nosotros no somos justos (vea Romanos 3.10), sin  embargo, Dios nos cuenta como justos (vea Romanos 4.3, 5) cuando creemos en Jesús y hacemos Su  voluntad.  Podemos ser rectos para con Dios —no  debido a nuestros méritos personales, sino debido  a Su gracia y misericordia. Los escritores están en desacuerdo en cuanto a  cuál definición de dikaiosune tenía en mente Jesús  en el texto que nos ocupa. Si tuviera que elegir entre  los tres, yo elegiría «ser rectos». Deberíamos tener  un anhelo profundo por ser rectos para con nuestro Creador. Sin embargo, no sé si necesitemos tomar  una decisión. El cristiano que se esfuerce por ser  justo y vivir de una manera justa será recto para  con Dios. Necesitamos tener en el corazón hambre y  sed de Dios mismo, esto es, el deseo de tener una  relación vital con Aquel que nos ama y nos cuida.  David escribió: «Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el  alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo»  (Salmos 42.1, 2; vea 63.1; 143.6). Nuestra hambre en  el corazón por Dios incluirá el hambre por Jesús, «el  pan de vida» (Juan 6.48–51). Si ansiamos a Dios y a  Jesús, ¿no ansiaremos también ser justos para con ellos? Si tenemos estas hambres, ¿no anhelaremos hacer lo correcto y vivir como Dios y Jesús desean  que vivamos? Es curioso observar  el texto griego de la cuarta bienaventuranza: Es una regla de la gramática griega que los verbos de hambre y sed sean seguidos por el caso  genitivo [tales como «de pan» o «de agua», es  decir una porción de pan o un sorbo del tanque].  […] Sin embargo, en esta bienaventuranza, de  manera muy inusual, la palabra justicia está en  el acusativo directo, y no en el genitivo normal.  Ahora bien, cuando los verbos de hambre y sed  en griego toman el acusativo en lugar del genitivo, el significado es que el hambre y la sed son  por la totalidad. […] Por lo tanto, la traducción  correcta diría: Bienaventurados los que tienen hambre y  sed de la totalidad de la justicia, de justicia  total, de justicia completa. (9 William Barclay, The Gospel of Matthew (El Evangelio de Mateo), vol. 1, The Daily Study Bible Series (Philadelphia: Westminster Press, 1958). No es importante que conozcamos algo de la lengua griega ni que entendamos cuáles son los casos  «genitivo» y «acusativo». Simplemente, grábese esta  idea en su mente: Jesús estaba hablando de hambre  y sed «de la totalidad» —la totalidad de la justicia. Debe tenerse en cuenta una idea más con respecto al deseo de justicia. Cada una de las tres  definiciones analizadas están estrechamente vinculadas a la Palabra de Dios.   El Dios justo nuestro se  ha revelado plenamente en Su Palabra. Descubrimos  cómo podemos tener una rectitud para con Dios  por medio de estudiar Su Palabra. Aprendemos la  forma correcta de vivir por medio de la Palabra.  Por lo tanto, no debemos sorprendernos de que el  salmista le dijera a Dios: «Hablará mi lengua tus  dichos, porque todos tus mandamientos son justicia»  (Salmos 119.172). Independientemente de la definición de «justicia» que usemos en  nuestro estudio de Mateo 5.6, si tenemos «hambre  y sed de justicia», ello incluirá hambre y sed de un  conocimiento y de una comprensión más profunda de las Escrituras.  Muchos pasajes enseñan que la Palabra de Dios  provee alimento para el alma. Jesús dijo: «No sólo  de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4.4). Cuando Pablo  se refirió a lo que les había enseñado a los corintios, dijo: «Os di a beber leche…» (1ª Corintios 3.2a). Pedro les dijo a sus lectores: «… desead, como niños  recién nacidos, la leche espiritual no adulterada,  para que por ella crezcáis para salvación» (1ª Pedro  2.2). El autor de Hebreos dijo que la Palabra de  Dios contiene «leche» para los cristianos inmaduros y «alimento sólido» para los que han alcanzado  madurez. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os  vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado  a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa  de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal (Hebreos 5.12–14).Sin embargo, para que el alma se nutra, no basta con leer y estudiar la Palabra; también tenemos que hacer lo que ella dice. Jesús dijo: «Mi comida es que haga la voluntad del que me envió» (Juan  4.34). La importancia del «hambre» y de la «sed» Ahora que tenemos una idea sobre lo que abarca la justicia que hemos de anhelar, dirijamos nuestra atención a las palabras «hambre» y «sed».  Recapitulando, podemos ver que las primeras cuatro bienaventuranzas revelan una progresión espiritual de implacable lógica. Cada paso lleva al siguiente y presupone el anterior. Para comenzar, debemos ser “pobres de espíritu”, reconociendo nuestra completa y terminante bancarrota espiritual ante Dios. Enseguida, debemos “llorar” por su causa, es decir nuestros pecados, y también nuestro pecado –la corrupción de nuestra naturaleza caída, y el reino del pecado y la muerte en el mundo. En tercer lugar, debemos ser “mansos’: humildes y gentiles hacia los demás, permitiendo que nuestra pobreza espiritual (admitida y sentida) condicione nuestra conducta hacia ellos tanto como hacia Dios. Y en cuarto lugar, debemos tener “hambre y sed de justicia”. Porque ¿cuál es la utilidad de confesar y lamentar nuestro pecado, de reconocer la verdad sobre nosotros mismos ante Dios y los hombres, si nos quedamos allí? La confesión de pecado tiene que conducir hacia el hambre de justicia.

Anuncios

Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s