8 Decisiones Sanadoras: La decisión de la esperanza II parte


I.                    En primer lugar veamos EL PRINCIPIO DEL LLANTO

La Biblia nos enseña que hay diferentes tipos de dolor o lamento. Algunos son legítimos y normales, otros son ilegítimos y anormales, sobre todo egoístas y centrados en nosotros mismos.

 A. Lamentos INAPROPIADOS.

Algunas veces la gente está triste porque son incapaces de satisfacer sus propios planes lujuriosos y egoístas. Tal llanto es centrado en uno mismo y Dios no ofrece Consuelo a esa gente. En 2 Samuel 13:2, vemos al hijo de David que dice: “Pero como Tamar era virgen, Amnón se enfermó de angustia al pensar que le sería muy difícil llevar a cabo sus intenciones con su hermana.

De manera similar cuando Nabot rehusó dar la viña familiar al Rey Acab, el llego a sentirse miserable: 4 Entonces Acab se fue a su palacio enojado y triste. Después se acostó en su cama mirando hacia la pared y no quiso comer. (1 Reyes21:4). En otras ocasiones la gente tiene  Dolores legítimos al extreme que no pueden funcionar normalmente. Usualmente esto es por la culpa y ausencia de confianza en Dios. Cuando el hijo de David, Absalón fue asesinado, David dijo: “Alguien fue a decirle a Joab que el rey estaba muy triste, y que lloraba mucho por la muerte de Absalón. Cuando los soldados de David lo supieron, dejaron de celebrar la victoria y guardaron luto; 3 además, entraron a la ciudad a escondidas, como si hubieran perdido la guerra. 4 Mientras tanto, el rey David se cubría la cara, y a gritos lloraba diciendo: « ¡Absalón, hijo mío! ¡Absalón, hijo mío!» Debido al llanto impropio de David, la victoria de Israel se había convertido en un llanto nacional. (2 Sam.18-19:4). David había sido un padre terrible y sentía culpa. Joab le dijo: “Has traído desgracia a tus siervos que en este día te han salvado la vida”… Percibo que s el joven Absalón viviera y todos nosotros hubiéramos muerto estarías satisfecho. Así que hay un lamento o lloro que es impropio, que nace del capricho y del  egoísmo y de la lujuria.

 B. Lamentos  APROPIADOS

 Por supuesto que hay tiempos cuando el lamento y dolor son completamente apropiados. Dios nos ha dado la habilidad para llorar como una válvula de escape que ventila nuestras emociones y nos ayuda a sanar. Cuando enfrentamos dolor, dificultad, crecemos y aprendemos a confiar más en Dios. Cuando Sara la esposa de Abraham murió, dice la Biblia que “Abraham vino a hacer duelo por Sara y a llorarla” (Gen.23:2). El salmista  cita su soledad por la usencia de comunión con Dios en el salmo 42:1, “Así como un venado sediento  desea el agua de un arroyo, así también yo, Dios mío, busco estar cerca de ti.” Timoteo se enfrento al desánimo así que Pablo le escribió: “ 3 Mis familiares y yo hemos servido a Dios, y nadie puede acusarnos de nada malo. Siempre que oro, ya sea de día o de noche, te recuerdo y doy gracias a Dios por ti. 4 Cada vez que me acuerdo de cómo lloraste y te pusiste triste, me dan más ganas de verte. ¡Cómo me alegraría eso! (2 Tim.1:3-4). El profeta Jeremías  sintió gran angustia por los pecados de Israel dijo: “1 »¡Quisiera tener lágrimas suficientes, para llorar día y noche por los muertos de mi pueblo!(Jer.9:1). 7. Pablo estaba preocupado por la madurez espiritual de los Efesios  que dijo en Hechos 20:31: “31 Por tanto, estén alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas”  Cuando Pablo tuvo que dejar a los Efesios se reunieron en la playa para un triste adiós, Hechos 20:37 dice: “Comenzaron todos a llorar desconsoladamentey abrazando a  Pablo, lo besaban.  A Una mujer pecadora que vino a la casa de Simón a lavarle los pies a Jesús con sus lágrimas. Ella estaba triste por su gran pecado. Jesús dijo esto de ella en Lucas 7:47:   47 »Te digo que sus pecados —que son muchos— han sido perdonados, por eso ella me demostró tanto amor; pero una persona a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.  Juan  11:35 nos dice que Jesús “lloró” al ver la muerte de su amigo Lázaro.

C. Lamentos DIVINOS

A pesar que hay muchos ejemplos de ambos llantos, tanto inapropiados como apropiados, las bienaventuranzas no se refieren tanto a ellos. Pienso que Dios consolará a su gente cuando ellos se lamenten apropiadamente, es decir cuando hablamos de un lamento divino, sobre la maldad y el pecado.  2  Corintios 7:10 dice: 10 Cuando Dios los ponga tristes, no lo lamenten, pues esa tristeza hará que ustedes cambien, y que pidan perdón y se salven. Pero la tristeza provocada por las dificultades de este mundo, los puede matar. La única manera de que una persona puede entrar en el Reino de Dios es siendo “pobre en espíritu”. (v.3), reconociendo su bancarrota espiritual y teniendo arrepentimiento. De las nueve palabras en griego para “lamento o lloro” esta es la más fuerte y más severa. Representa una profunda agonía interna. Ahora es importante entender  que nos somos “dichosos” a través del llanto en sí, sino por el perdón que esto trae cuando nos arrepentimos. El Salmo 32:1-2  dice: ¡Oh, qué alegría para aquellos 
a quienes se les perdona la desobediencia, a quienes se les cubre su pecado!
2 Sí, ¡qué alegría para aquellos    a quienes el Señor les borró la culpa de su cuenta,
los que llevan una vida de total transparencia
Todos somos pecadores. Luchamos con nuestra debilidad y deseos malignos. El mundo desea justificar nuestros pecados, para tratar de olvidarlos, enterrarlos. Sin embargo nadie puede ser verdaderamente feliz hasta que no se lamenta  por su pecado, lo confiesa  y recibe el perdón de Dios. (Cf. Santiago 4; 8-10).  Cada vez veo en las Iglesias un movimiento hacia el descaro y la frivolidad. Es una comedia cristiana. He sido testigo en Iglesias de lo que se llama “risa santa”. Cuando miramos el mundo a través de los ojos  de Jesús hay poca risa en su ministerio. Debemos lamentarnos. La Biblia dice en  Pro.17:22, “El corazón alegre es una buena medicina.” Sin embargo nuestro gozo debe estar basado en nuestra relación con Cristo, no en los principios de un mundo caído.  Muchos cristianos están tan cautivados por el mundo que ríen por encima de lo que a Cristo le da dolor. Lo que le da risa dice mucho acerca de su vida espiritual 10. No hay ni un registro de la risa de Jesús en la Escritura. Estoy seguro que él era muy jovial con la gente y sobre todo con los discípulos pero era muy serio sobre la condición espiritual del hombre. Una pregunta debe cerrar este primer punto: ¿Se lamenta usted de su pecado y del pecado del mundo?

  • II.                  En Segundo lugar EL PRODUCTO DEL LLANTO


  Cuando nos lamentamos del pecado o la maldad, Jesús nos ofrece que seremos consolados. Esta es la misma palabra traducida para ayudador o consolador cuando se refiere al Espíritu Santo en Juan 14:26. Así que cuando lloramos por nuestro pecado, nos acercamos mucho a Dios y recibimos Su Consuelo. Si deseamos ver un avivamiento en nuestra iglesia, gente guiada a Cristo y vidas cambiadas necesitamos llorar con El.  Así que seremos consolados. Apocalipsis 21:4 dice que en el cielo que “Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos, no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Ahora, aunque Dios nos consolará en el cielo, no es solamente un consuelo escatológico, sino un consuelo presente también. Ahora por medio del ministerio del Espíritu Santo, las riquezas de su Palabra, y a través del consuelo de la comunión con otros podemos recibir consuelo en nuestro diario vivir. Jesús dijo en Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis cargados y trabajados que yo os haré descansar”. 1 de Pedro5:7  dice: Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.

  • III.                En tercer lugar EL PROCESO DEL LLANTO


Para poder tener un proceso exitoso en esta decisión sanadora debemos poner a un lado los impedimentos que nos estorban. Una de las razones por la que los creyentes no lloran sobre su pecado es precisamente por el pecado en sus vidas. Hebreos 12:1 nos compele a “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante”. Veamos algunas de esos “pesos que nos asedian”. Amor al pecado. Admitámoslo, por un tiempo el pecado puede ser divertido. Es difícil llorar sobre algo que le da gozo. Debemos orar a Dios para que quebrante nuestros corazones y nos muestre que tan mal estamos. Otro puede ser desesperación. Mucha gente cae en depresión, sienten que Dios y todo el mundo están en contra de ellos. Esto muestra una carencia en la fe.  Una tercera cosa podría ser concesiones. Es tratar de esconder nuestro pecado asumiendo que no está allí. Mucha gente no le gusta ir al doctor porque no quieren saber que tienen. Y mucha gente no quiere ir a la iglesia por la misma razón. Otro puede ser el legalismo. Esto significa que si podemos mantener ciertas reglas y tradiciones estaremos bien. Jesús enseñó que el pecado viene de adentro.  (Marcos 9). También puede se posposición. Mucha gente dice: “Uno de estos días poner en orden mi vida con Dios. Y esto es un riesgo muy tonto. Heb.3:13 nos advierte:” Adviértanse unos a otros todos los días mientras dure ese «hoy», para que ninguno sea engañado por el pecado y se endurezca contra Dios.  Si usted está en problemas  2 Cor.6:2 dice: “ Pues Dios dice:   «En el momento preciso, te oí. En el día de salvación te ayudé». Efectivamente, el «momento preciso» es ahora. Hoy es el día de salvación.

Además de soltar los obstáculos debemos estudiar la Palabra de Dios. La Palabra de Dios  es poderosa para señalar nuestro pecado y limpiarlo. Dios señaló el pecado a los hombres más dedicados en la Biblia. Isaías dijo: “Ay de mí porque soy muerto, porque soy un hombre de labios inmundos”. (6:5). Pedro dijo: “Apártate de mí porque soy un hombre pecador” (Lucas5:8). Pablo se consideró a sí mismo ser el principal de los pecadores.          (1 Tim.1:15). Santiago describe en 1:23-25 a un hombre estudiando la Escritura como alguien viéndose en un espejo, que le muestra tal como es. V.22  dice: “Pero sed hacedores  de la palabra y no tan solo oidores, engañándoos a vosotros mismos.”Por otro lado debemos ser devotos en la oración. Si no ha aceptado a Cristo como Salvador, la únca oración que puede oír es la de la salvación de su alma. Una persona que permanece en la oración es alguien incapaz de permanecer en sus pecados. Dios siempre revelará nuestro pecado al pasar tiempo en oración con él.

  • IV.               En cuarto lugar LA PRUEBA DEL LLANTO


Prueba  #1: ¿Soy sensible con el pecado? Debemos ser sensibles con nuestro pecado. Cuando cometemos pecado, deberá ser como la luz de la advertencia en el carro. ¿Están sus luces espirituales encendidas? Debemos ser sensibles con los creyentes a nuestro alrededor. Nos debería quebrantar nuestro corazón el ver el pecado en otros creyentes también. Deberíamos ser como el salmista  que dice: “Torrentes de lágrimas brotan de mis ojos,  porque la gente desobedece tus enseñanzas. (Salmos 119:136). Deberíamos ser sensible por el mundo perdido. Deberíamos sentirnos tristes por nuestros amigos, colegas de trabajo, vecinos porque morirán en sus delitos y pecados.  Prueba #2: ¿Conozco el perdón de Dios y su paz. Podría decir que su relación con Dios es liberadora y llena de paz. ¿Como lo hace sentirse realizado Dios en su vida? En el salmo 126:5-6, Dios dice: 5 Los que siembran con lágrimas     cosecharán con gritos de alegría.  6 Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha. Esta es la esperanza que tenemos

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