Las cuatro columnas de la hombría


Estoy trabado con la idea de que Dios está a punto de desarrollar un gran momento entre los hombres de 40 en adelante. Es lo que estoy llamando “generación Caleb”. Sigo inquieto por tal situación. Eso me ha llevado a buscar en la Biblia indicios de esto. Por alguna razón encontré un libro o varios libros de un americano llamado Stu Weber. Me parecen interesantes. (Esta es su página http://stuweber.com/) Así que decidí leer el libro  Four Pillars of a Man’s Heart: Bringing Strength into Balance (Cuatro columnas del corazón de un hombre: cómo equilibrar la fuerza). Me parece interesante, aunque obviamente parte de la mentalidad americana, es bastante sobrio por el carácter bíblico que le da. Pienso que algunas cosas pertinentes se podrán sacar para los hombres de América Latina. Así que decidí hacer un resumen o algo parecido. El dice que la masculinidad bíblica descansa sobre cuatro columnas. Las cuatro columnas representan cuatro aspectos importantes de la vida de un hombre. Estos cuatro aspectos de la masculinidad son: rey, guerrero, mentor y amigo. Weber cree que, cuando las cuatro “columnas” están equilibradas, predominará la paz y la tranquilidad en nuestros matrimonios, nuestras familias, nuestras iglesias, en la comunidad y en la nación. Estas instituciones descansan sobre las columnas equilibradas de la hombría bíblica, y todas se desploman cuando las columnas se salen de equilibrio. Los principales problemas que enfrenta nuestra sociedad, por ejemplo, son el resultado de que muchos hombres tienen una o más columnas fuera de equilibrio, inclinadas en un sentido u otro. Para algunos hombres, las columnas se han caído. Cuando miramos nuestra sociedad, es claro que estamos en problemas. Algunas columnas se están inclinando, y otras se han caído. Se requieren cuatro sólidas y equilibradas columnas para sostener un edificio. “Se requieren cuatro columnas para hacer un hombre. . . que soportará el peso, enfrentará los elementos, y mantendrá intacta una pequeña civilización [un hogar] en un mundo al que nada le gustaría más que tirarla abajo”. (Stu Weber, Four Pillars of A Man’s Heart: Bringing Strength into Balance (Sisters, Ore.: Multnomah, 1997), 13.)   ¿Por qué está viniéndose abajo nuestra civilización alrededor de nosotros? Porque se está librando una guerra. Forma parte de esta guerra lo “políticamente correcto” así como la política sexual, pero va más allá de estas cosas. Es una guerra contra la imagen de Dios. Escuche cómo Weber analiza el tema: “El género es principalmente un tema de la teología. Y la teología es la más fundamental de todas las ciencias. El género está en el corazón de la creación. El género está vinculado con la imagen de Dios. El género es básico para la gloria de Dios. Y es por eso precisamente que los ejércitos del infierno se están entregando a esta batalla particular con un frenesí tan intenso”(Ibíd.) Recuerde que Dios creó al hombre varón y mujer, para que sean su imagen en el mundo. Por lo tanto, no hay mejor forma de atacar a Dios y a su creación, o de destruir su relación con la humanidad, que deformar la imagen de Dios.  “La eficacia de Satanás en destruir la imagen de Dios a través de la alienación masculina-femenina, por el medio que fuera, ha sido incalculablemente costoso para la raza humana”. Es aquí donde se libra la batalla actual. Las primeras columnas comenzaron a tambalearse mucho tiempo atrás. En el huerto del Edén, Adán comenzó como un hombre de cuatro columnas. Pero desobedeció a Dios y culpó a Eva. Entonces cayó la primera columna, y las restantes quedaron debilitadas o en peligro. Por primera vez entraron la enemistad y la tensión en su relación con Eva. Desde entonces siempre ha existido el potencial para la lucha entre los sexos. En años recientes ha habido un esfuerzo concertado para desdibujar las diferencias entre los géneros. Pero este desdibujamiento produce desintegración, desorientación, destrucción y muerte. Ninguna sociedad que persiste en esto sobrevivirá. La respuesta está en volver al manual de instrucciones: la Biblia. El propósito del libro de Weber es señalar el camino para que los hombres lleguen a ser lo que deberían ser bíblicamente, para que sus esposas e hijos puedan florecer en un mundo frecuentemente hostil. Weber escribe: “¿Qué tipo de hombre construye una civilización, una pequeña civilización, que lo trasciende? ¿Qué clase de hombre tiene hombros lo suficientemente fuertes como para construir encima? Un hombre de cuatro columnas:

Un hombre de visión y carácter. . . un rey.

Un hombre de fuerza y poder. . . un guerrero.

Un hombre de fe y sabiduría. . . un mentor.

Un hombre de corazón y amor. . . un amigo”. (Weber, 13)

Veamos como desarrolla los cuatro conceptos en su libro.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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