Las maquinaciones de Satanás III parte

II.                    En segundo lugar los resultados de las maquinaciones de Satanás

 ¿Cuáles son algunas de “Las Maquinaciones de Satanás”? ¿Cómo podemos defendernos de ellas? En el estudio intentaremos contestar estas preguntas. Empecemos notando una “maquinación” de Satanás que Pabló describió posteriormente en esta misma epístola.

 A. Cegar el entendimiento de las personas

EN RELACIÓN A ESTA “MAQUINACIÓN” DE SATANÁS…   Hay algunos a los que “el dios de este siglo” ha cegado según 2 Corintios  4:3-4. Ahora bien  El Espíritu advirtió que esto sería hecho por medio de “doctrinas de demonios” 1 Timoteo 4:1-3. Eso significa que hoy muchos entendimientos están ciegos a la verdad. Esto me hace pensar en la doctrina del ATEÍSMO con su  “no hay Dios” o la doctrina de la EVOLUCIÓN  cuya base reside en el hecho de que somos simplemente animales y por última  la doctrina del HUMANISMO cuyo enfoque es que  el hombre es la medida de todas las cosas, y solo en él está la solución a nuestros problemas. Los que están cegados así están impedidos para recibir la verdad. ¿Cuál debe ser nuestra defensa contra esto? NUESTRA MEJOR DEFENSA CONTRA ELLA… Es en realidad una ofensa fuerte, que involucra una guerra por los “pensamientos” de los hombres – 2 Corintios 10:3-5. Por otro lado nuestra arma más grande es la VERDAD, que puede derrotar los falsos argumentos y librar a aquellos que han sido cegados en la cautividad y esto es lo que dice Juan  8:32. Así que de allí la necesidad de la discusión y el debate, con el propósito de derribar “argumentos” – 2 Corintios 10:5. Por ejemplo considere el ejemplo de Pablo, que “discutió” con otros – Hechos 17:2-3; 19:8-9. También  hay otras armas que  involucran las ACTITUDES COMO CRISTIANOS que son “poderosas en Dios”. Por ejemplo, la mansedumbre y ternura de Cristo – 2 Corintios 10:1-4.  Por ejemplo, la paciencia y la humildad al corregir a otros – 2 Tim 2:24-26  “Siguiendo la verdad en amor” (Efesios 4:15), ¡esta “maquinación de Satanás” puede ser derrotada! Pero por otro lado otra “maquinación de Satanás” es.

B.  Mantener a las personas enredadas en las “cosas del mundo”

  Ahora bien  EN RELACIÓN A ESTA “MAQUINACIÓN” DE SATANÁS. Me estoy refiriendo a las cosas descritas en 1 Juan 2:15-17:   Los deseos de la carne, los deseos de los ojos   y la vanagloria de la vida. Satanás usó estas tácticas contra EVA (ver Génesis 3:6) Lo que ella vio que “era bueno para comer” (el deseo de la carne), también lo que ella vio que era “agradable a los ojos” (el deseo de los ojos) y finalmente  era “codiciable para alcanzar la sabiduría” (la vanagloria de la vida) Hoy, Satanás usa estas tácticas con una venganza, tentando a las personas por medio de…La inmoralidad (el deseo de la carne). El materialismo (el deseo de los ojos). La arrogancia (la vanagloria de la vida)  ¿Cuál es nuestra mejor defensa contra esta maquinación? NUESTRA MEJOR DEFENSA CONTRA ELLA… Llenar nuestras vidas con la Palabra de Dios! Así es como Jesús venció Sus tentaciones por parte del diablo. Note como respondió Él a cada tentación diciendo “Escrito está…” – Mateo 4:4, 7,10 ¡Desarrollar un amor fuerte por el Padre! Porque ese amor es incompatible con un amor por el mundo según 1 Juan 2:15. Alguien no puede ser un amigo del mundo y mantener la amistad con Dios – Santiago 4:4.  Al llenarnos con la Palabra de Dios y al estar fuertes en nuestro amor por Él, efectivamente nos someteremos a Él y seremos capaces de resistir al diablo, ¡haciendo que él huya! – Santiago 4:7    [Sin embargo no piense que Satanás se rendirá fácilmente; hay otras “maquinaciones” bajo su manga, que incluye…]

C. Perseguir a los que intentan hacer lo justo

EN RELACIÓN A ESTA “MAQUINACIÓN” DE SATANÁS… Pedro advirtió que Satanás buscaba devorar a los cristianos por medio de persecuciones – 1 Pedro 5:8-9. Pablo se preocupaba que las aflicciones traídas por Satanás pudieran tentar a renunciar a los tesalonicenses – 1 Tesalonicenses 3:1-5. Aun hoy, ¡Satanás persigue a los cristianos! Algunos literalmente, por medio de grandes sufrimientos como cristianos. Otros por medio de las presiones sociales que con frecuencia son igualmente efectivas: La presión cuando nos miran con atención, hacer el ridículo  y el aislamiento total. ¿Cuál es nuestra mejor defensa contra esta  maquinación? NUESTRA MEJOR DEFENSA CONTRA ELLA… ¡Animarnos unos a otros! Esto es lo que Pedro buscó hacer (1 Pedro 5:8-10). Pablo envió a Timoteo a hacer lo mismo (1 Tesalonicenses 3:2-3) por último adoptar la actitud apropiada: ¡Regocijarse! Debe saber que las pruebas pueden hacernos más fuertes (Santiago 1:2-4; Romanos 5:3-4).  Saber que los que resisten son bendecidos por Dios ( 1  Pedro 4:12-14; Mt 5:10-12). Comprometerse con Dios en hacer lo bueno (1 Pedro 5:19) Dios es un Creador fiel.  Él toma nota de nuestros sufrimientos, y un día retribuirá a los que nos atribulan (¡incluyendo al mismo Satanás!), y nos dará reposo – ( 2 Tesalonicenses 1:4-8; Apocalipsis 20:10). Pero hay otra “maquinación” de Satanás, que con frecuencia tiene efectos fatales.

D. Conseguir que las personas disfruten malas compañías.

 EN RELACIÓN A ESTA “MAQUINACIÓN” DE SATANÁS… Las compañías incorrectas pueden derrotar nuestro esfuerzo de hacer lo bueno (1 Corintios 15:33). Amnón fue guiado por mal camino debido al consejo de su “amigo”, Jonadab (2 Samuel 13:1 y siguientes).Hoy, muchos cristianos están detenidos en su crecimiento espiritual. Por las compañías que mantienen y  por las actividades que comprometen compañías.  NUESTRA MEJOR DEFENSA CONTRA ELLA. Entender el peligro de tales compañías malas (Proverbios 13:20). Poner atención al consejo que Pablo hace a los corintios: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos…” (2 Corintios 6:14-16). “Salid de en medio de ellos…” (2 Corintios 6:17-18).  “…perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” (2 Corintios 7:1). Finalmente, observemos una “maquinación” más de Satanás.

E. Desanimar a las personas por medio de cristianos no semejantes a Cristo.

 EN RELACIÓN A ESTA “MAQUINACIÓN” DE SATANÁS… Esto se refiere a la preocupación de Pablo en nuestro texto (2 Corintios 2:6-11). Un hermano pecador fue disciplinado, y se había arrepentido. La necesidad para la iglesia era ahora confirmar su amor y perdón. De otra forma, Satanás podría tomar ventaja de esta situación: Derrotando a la iglesia por su falta de disposición para perdonar. Venciendo al hermano débil por su ser consumido en el dolor si el perdón no era concedido por la congregación. Hoy, Satanás gana algunas veces muchas almas por esta “maquinación”.  Los cristianos que son faltos de amor, sin misericordia, y que no perdonan, llegan a ser piedra de tropiezo para otros. Los cristianos que son apáticos, perezosos, en su servicio y devoción a Dios, influyen adversamente en los nuevos cristianos. NUESTRA MEJOR DEFENSA CONTRA ELLA… Poner nuestra fe final en el Señor, no en los hermanos – (2 Timoteo 4:16-18).  Esto no es para sugerir que no se puede confiar en los hermanos. Sino que los hermanos son falibles, ¡el Señor no! Recuerde que no todos los hermanos dan el ejemplo apropiado  por ejemplo, 3 Juan 9-12. Así que  imite los buenos ejemplos y no permita que algunos malos nos desanimen

CONCLUSIÓN

Esta no es una lista exhaustiva, en vez de eso solo es una muestra de “Las Maquinaciones de Satanás”. Las Escrituras ciertamente revelan mucho más sobre cómo trabaja el “El Gran Engañador”. Hay también una obra interesante de ficción que provee algunos razonamientos interesantes; es llamada “The Screwtape Letters” (Las Cartas Aclaratorias) por C.S. Lewis. Confío que este estudio ha sido suficiente para mostrar, sin embargo…Que nuestro adversario es ciertamente fuerte.  Que la ignorancia de sus maquinaciones nos hace susceptibles.  Que si no somos diligentes, ¡él ciertamente puede tomar ventaja sobre nosotros! Recuerde, entonces, estas importantes palabras del apóstol Pablo…    “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo.” “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”  “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” (Efesios  6:10-13)

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Las maquinaciones de Satanás II parte

I.                    En primer lugar la realidad de las maquinaciones de Satanás.

Repito el versículo, porque quiero dividirlo en cuanto a estas realidades que aparecen en el mismo texto en mención. Oiga lo que dice 2 Corintios 2:11: “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” (2 Corintios 2:11). Otra versión dice: “no vaya a ser que Satanás se aproveche de nosotros, pues conocemos sus malignas intenciones. La versión Latinoamericana dice: “para que Satanás no tome ventaja sobre nosotros, pues no ignoramos sus planes. La versión Dios habla hoy dice: Así Satanás no se aprovechará de nosotros, pues conocemos muy bien sus malas intenciones. Finalmente la Biblia de Lenguaje Actual dice: Así Satanás no se aprovechará de nosotros. ¡Ya conocemos sus malas intenciones! ¿Qué es lo que realmente advierte Pablo en este pasaje?

A.     La realidad del origen

No podemos pasar por alto que el pasaje termina un párrafo donde se ha estado hablando acerca del que había convivido con su madrastra y al que Pablo había entregado a Satanás si él no se arrepentía (1 Corintios 5:1). Es obvio que en esta parte del pasaje este hermano se había arrepentido después que la congregación le había impuesto la admonición apostólica. Ahora Pablo establece que deben “confirmar su amor para con él”, y que si el se había arrepentido entonces había perdón y Pablo respaldaba esa decisión de la iglesia con relación al perdón. ¿Pueden ustedes imaginar un hombre como este, cuya conducta era de fornicación y de una relación con la madrastra, fue llevado al arrepentimiento. Era obvio que quedaría marcado de por vida en la iglesia y corría el peligro de ser expuesto a una sobre disciplina. Así que Pablo exhorta a que lo restauren. Y es aquí donde introduce el vrs. 11. El da a entender que si no hay una restauración podrá ser expuesto a caer bajo las “maquinaciones de Satanás”. Esto significa que una falta de perdón, una falta de restauración son fuentes de orígenes para que Satanás gane ventaja sobre las personas. Es importante entender que hay situaciones específicas que nos exponen a la actividad de Satanás en los hijos de Dios. Aquí Pablo demuestra dos, la falta de perdón y la falta de restauración de una persona que le ha fallado a Dios, pero que se ha arrepentido.

B.      La realidad de nuestro enemigo

Note que la expresión que Pablo utiliza es la expresión “Satanás”. Esto describe el carácter de nuestro enemigo. El título “Satanás” probablemente el nombre  proviene de la traducción griega del término bíblico hebreo ha-shatán, entidad mencionada como un espía errante de Dios sobre la Tierra. La raíz shtn significa ‘impedir’, ‘hostigar’, ‘oponerse’, y el sentido shatán es simplemente ‘enemigo’, ‘adversario’ (1Sam 29, 4; 1Re 5, 18; 1Re 11, 14-25).  Esto implica que tenemos un enemigo poderoso cuya especialidad es oponerse a nuestras vidas y a los planes y designios de Dios.

C.      La realidad de su capacidad

La  expresión “no gane ventaja” es pleonektēthōmen, esta expresión implica ganar espacio pleno en algo o alguien. La expresión es un verbo aoristo subjuntivo pasivo. La conjugación describe varias cosas. Primero que el término a veces se traduce con el concepto de codiciar. Eso significa que Satanás codicia mi vida por eso tiene sus maquinaciones. Segundo el modo subjuntivo sugiere potencialidad y no realidad. Esto implica que necesita ciertas condiciones para que sea real. El hecho de que Satanás trabaje con sus maquinaciones se debe a que nosotros permitimos en nuestras vidas circunstancias, decisiones y pecados que el toma ventaja para avanzar en sus planes. El hecho de que sea un “aoristo” implica que la acción una vez empezada en una persona es cumplida y completa. Es decir el aoristo indica que Satanás no se parará hasta cumplir completamente lo que tiene pensado para nosotros.

D. La realidad  de su alcance

Pueden ustedes notar que Pablo dice “sobre nosotros” La expresión en griego es la preposición “hupo” que significa estar debajo de algo o alguien. En realidad implica que es el sujeto quién se pone debajo de Satanás. Por otro lado la expresión “nosotros” implica que Satanás tiene especial interés en sus hijos y sus siervos. El está pendiente de nosotros su iglesia. No perdamos de vista. Su objetivo mayor soy yo, somos sus hijos.

E.      La realidad de nuestra lucha

Note que Pablo dice “no ignoramos”. La palabra “ignorar” es ἀγνοοῦμεν. Este es un verbo presente activo del modo indicativo. Primero implica que es una lucha constante por el uso del presente, segundo es una lucha activa, por la voz y final es una lucha real por el uso del indicativo. También la expresión implica que conocemos por medio de la experiencia, habla de estar consciente y con un sentido de percepción de algo. Esto implica que debemos entender de una vez y para siempre que estamos en guerra y que estamos en una lucha real con un enemigo poderoso que lo que desea es destruirnos.

F.       La realidad de la estrategia

Ahora tomemos la última palabra “maquinaciones”. En castellano “maquinar” se define como: “Urdir, tramar algo oculta y artificiosamente. En el griego la expresión es noēmata. Esta palabra se puede traducir como “esquema”. Esta expresión implica un “sistemático entendimiento de algo”. Lo que implica es que Satanás tiene un marco de referencia para cada persona. El lo ve, lo analiza, conoce sus debilidades y por lo tanto traza un bosquejo o esquema de su vida. Lo introduce en él, y cada vez que el hijo de Dios quiere salir del él, lo mantiene encerrado en dicho esquema. Por eso es tan peligroso ser siempre muy esquemático, no ser flexible, no pensar creativamente. El Diablo una vez que ha probado un esquema con nosotros, lo seguirá usando ya que el no es muy creativo. Por eso es importante romper los esquemas que el Diablo intenta imponer en nuestras vidas.

Las maquinaciones de Satanás

Todos estos días pasados me he enfrentado con muchos problemas en mi propia vida personal como familiar. En varias oportunidades mi esposa y yo hemos percibido en el Espíritu de Dios que estamos bajo ataque espiritual del enemigo. A veces por la Escritura Dios nos pone alerta y a veces por otros medios espirituales, que no viene al caso mencionarlos. Sin embargo basta decir que Dios siempre tiene una palabra de advertencia cuando vienen estos ataques. En la última semana he visto amigos que han dedicado su vida a Dios en el servicio y en las enseñanzas,  atacados de una manera frontal y directa. Con algunos hemos hablado y orado junto y apoyado en esta batalla. Esta semana uno en especial Dios nos mostró que tenía asignado un demonio específicamente para ser destruido. Y aunque Dios intervino, todavía siguen las maquinaciones del enemigo en la vida de ellos, como en la de nosotros o de todos los cristianos.  Las posibilidades y estrategias de Satanás son múltiples, y debido a que el es un traidor, la forma en que nos ataca es en lo oscuro, de forma sorpresiva y donde menos lo esperamos. ¿Será que podemos defendernos de semejante enemigo? ¿Cuáles son los recursos que Dios nos ha dado para enfrentarnos en esta batalla en la cual parece que tenemos desventaja? Bueno es aquí donde entra esta reflexión sobre el versículo que mencioné al inicio de este escrito.  Cuando Pablo escribió esta segunda epístola a los corintios, él hizo referencia a la posibilidad que Satanás pudiera tomar ventaja de ellos: “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” (2 Corintios 2:11). Es de suma urgencia que los cristianos deben estén  informados acerca de esto  sin embargo no es suficiente tener solo la información hay que estar alertas, así que como hijos de Dios necesitamos  estar en una posición de no ser atrapados fuera de guardia… La ventaja de Satanás se basa en que alguien esté “ignorante de sus maquinaciones”. Pero si estamos enterados de los métodos que usa Satanás para llevar a la gente a extraviarse, ¡podemos resistirlo con éxito! Así que en este estudio quiero introducirme en este versículo y encontrar las mejores formas de enfrentarnos a estas maquinaciones de Satanás.

Comenzaré por definir que son estas maquinaciones según la exégesis del texto en mención y luego trataré de ver algunas de las maquinaciones más comunes de Satanás en la misma epístola, ya que Pablo menciona varias. En esa misma discusión voy a sugerir algunas formas de enfrentar dichas maquinaciones. Espero que nos ayude a presentar una pelea por la fe y por el evangelio de Jesucristo.

La verdadera Diaconìa III parte

 

En segundo lugar Jesús sirve la mesa  EN CONTEXTO DE EXCLUSIÓN CULTURAL y RELIGIOSA

 

Hemos venido hablando de Jesús y su concepto de diakonía. Vimos que los textos bíblicos referentes a la comunión de mesa fundamentan una acción diaconal de la Iglesia hacia las personas que sufren exclusión en los niveles social, económica y político. El Evangelio nos da el mensaje de que: a) las puertas cerradas, atrás de las cuales se esconden las personas y elites sociales, con sus mesas repletas, para de ellas gozar solitos, se pueden abrir para que la socialización pueda acontecer con los pobres Lazaros, víctimas de la ideología neo-liberal y de su proyecto de globalización del mercado. Podemos aquí proponer una diaconía que tenga la tarea de abrir puertas. Tal vez necesitamos desarrollar una buena metodología, capaz de ayudamos en la tarea de abrir puertas. Tal vez tengamos que volvemos especialistas en el arte de abrir puertas. Puede ser que el acto de compartir la mesa ni sea una actitud tan imposible así. En el caso del texto, apenas algunos pasos separaban el dueño de la mesa del mendigo Lázaro. Faltó alguien para convencerle de que superara esta distancia (estos pocos pasos) sería bueno no solamente para Lázaro, sino también para él mismo. Pues el egoísmo puede hacer perder la propia vida. Por otro lado he mencionado que esta diaconía es concebida a partir de un nuevo paradigma social, de contestación de los abismos. b) la comunidad que sigue a Jesús no cierra su círculo en torno de su propia mesa, practicando la reciprocidad apenas entre los iguales. Ella es desafiada a elaborar nuevas listas de invitados/as, incluyendo especialmente aquellos/as que no pueden pagar la invitación. Podemos aquí proponer una diaconía de la segunda lista. Esta diaconía es concebida a partir de un nuevo paradigma económico: de la redistribución de las riquezas. c) Debemos saber distinguir muy bien los banquetes de la muerte y los banquetes de la vida. Podemos aquí proponer una diaconía del buen pastor, que está empeñada en que todos puedan comer y llenarse. Esta diaconía es concebida a partir de un nuevo paradigma político; de “Hambre Cero”. Ahora quiero enfocarme en dos textos más, y que están  ligados al tema comunión de mesa, los cuales abordan la cuestión de la exclusión por motivos culturales y religiosos.

  1. A.     . Exclusión Cultural (Marcos 7.24-30: la mujer siro-fenicia)

El texto habla de la mesa en torno de la cual se encontraba Jesús y de la cual la mujer siro-fenicia se encontraba apartada. Tratase, en primer lugar de una mujer y en segundo lugar de una extranjera, que reivindicaba participación en los beneficios del reino de Dios (su hija estaba enferma y ella vino buscar la cura). El diálogo fue difícil, porque el perfil de esta persona no se encuadraba en el de una hija del pueblo electo. Como excluida, pasó por la humillación de ser comparada a los perros. En Jesús percibimos una argumentación basada en una primera comprensión del proyecto mesiánico: el de saberse enviado para los suyos, los de la propia casa (Juan 1.11). Todavía, su presencia en esta tierra extraña y en la casa de una familia extranjera ya muestran que “los suyos no lo recibieron” (Juan 1.11). Había salido de las fronteras de la tierra santa en consecuencia de las presiones que venía sufriendo (vea contexto anterior). Tal vez por esto la insistente argumentación de la mujer siro fenicia logró cambiar la posición de Jesús a punto de atenderle el pedido. Jesús no podía negar a esta mujer lo que el hombre rico negó al pobre Lázaro: un lugar en la mesa. El texto, por lo tanto, abre una puerta a esta extranjera, para ser incluida en la rueda de los que gozan de la mesa del reino de Dios. Se trabaja en el texto el desafío del enfrentamiento de la barrera cultural (y de género) y la creación de una mesa, o una nueva comunidad culturalmente reconciliada. El texto puede basar la tesis de que “diaconía es más que amor al próximo”. Es amor también al distante, en términos culturales. Es amor también al étnicamente extraño, al religiosamente diferente.

  1. B.       Exclusión Religiosa (Lucas15.11-32: el hijo pródigo)

El hijo más joven de la parábola, cuando en tierra extranjera y mientras era cuidador de cerdos no lograba cumplir los preceptos religiosos de la pureza, del ayuno y del Sábado. Además, había desobedecido al mandamiento de no robar (el texto dice que no se le daba ni las comidas de los cerdos para comer, teniendo él que robarlas – v. 16). Por todo esto, había perdido la condición de hijo justo del pueblo santo, mereciendo la excomunión. Del punto de vista del sistema religioso legalista vigente, él se volvió un proscrito. Como tal, el hijo pródigo representa, en la parábola, todo un contingente de personas excluidas de la comunión del pueblo santo. A pesar de esto, el padre bondadoso le acogió con una mesa hartamente puesta, con un grande banquete, sin ninguna exigencia. Quien no le acogió fue su hermano mayor,que representa los vigilantes del aparato de leyes religiosas, o sea, los escribas y fariseos. Un gran énfasis del texto está en el empeño del padre en llevar los dos hijos a la mesa (tres versículos son colocados a servicio del esfuerzo del padre en reconciliar los hermanos; el v. 28 dice expresamente con relación al hijo más viejo: “El padre procuraba conciliarlo”). Pero esto, irreductible, cerrado al diálogo, fundamentalista, optó por el proyecto particular de su grupo religioso. Optó por la auto-exclusión. El mensaje del texto es el testimonio de Jesús sobre Dios que, en su mesa repleta de pan y comunión, acoge incondicionalmente a las personas, sean las proscritas, sean las que proscriben. En esta mesa, hay el empeño por la superación de la exclusión basada en el fundamentalismo religioso. Junto a la mesa del Padre, hay empeño en favor de la reconciliación de los segmentos divididos del pueblo de Dios por razones religiosas. Cabe resaltar que la propuesta del padre parece no ser del tipo inclusivista. El padre no quiere forzar el hijo mayor a aceptar el modelo de vida liberal del hijo más joven, ni quiere aprovecharse de la situación de fragilidad del hijo más joven para incluirle en el modus vivendi del hijo que escogió la servilidad legalista. La propuesta del padre parece ser el invitación a ambos para un nuevo espacio, que no lo es del mayor ni del más joven” sino el de la reconciliación. Este espacio es la mesa. La mesa de la comunión para los grupos apartados y la mesa del compartir del pan para los hambrientos (el hijo más joven tenía hambre). La comprensión de Jesús de “servir a la mesa”, en esto texto, es a de crear el espacio nuevo, el espacio de reconciliación, el espacio de la mesa en que todas los estilos de vida, una vez vueltos a Dios se pueden encontrar para el compartir del pan, para la comunión, sin anularse mutuamente.  Así que resumiendo cuando Jesús caracteriza su ministerio como siendo la de un diácono, o sea, de alguien que sirve a la mesa, se está refiriendo a su intensa actividad en torno de las mesas y a su intensa enseñanza sobre la necesidad de mesas de reparto y de comunión. La enseñanza y la práctica de Jesús distinguen la comunión de mesa con la marca de la apertura. No hay selección. La invitación es aleatoria. Todas las personas son bienvenidas y son acogidas incondicionalmente. Las comuniones de mesa de Jesús son cenas con la marca de la gratitud. Ejemplo elocuente para esto es también su cena con Zaqueo (Lucas 19.1-10). Este, como publicano, ni podía osar invitar Jesús para su casa, bajo pena de ser recriminado por los vigilantes de la ley. Estaba cercado, aislado. Jesús llama sobre si la recriminación que se destina a Zaqueo y “se auto invita” (el texto dice que hubo murmuración). Jesús rompe el aislamiento de Zaqueo volviéndole un invitado para su propia casa, un huésped junto a su propia mesa. Jesús es el anfitrión, que acoge Zaqueo plenamente por gracia. Nuestras comunión es de mesa solamente serán auténticamente cristianas si Jesús fuera el anfitrión, se fuéramos los invitados de Jesús en nuestra propia casa. Por esto, vale reformular nuestra vieja “El viene, Señor Jesús, seas Tú nuestro huésped” en “Señor Jesús, se Tú nuestro anfitrión. Invítanos para la mesa, para que podamos disfrutar de ‘tu gracia”.  Las comuniones de mesa de Jesús son el lugar de reconciliación. en el sentido amplio del término. Son momentos de promoción de la reconciliación entre segmentos divididos del pueblo de Dios, divididos por motivos sociales (vea el pobre Lázaro), por motivos políticos (vea el pueblo hambriento y desorientado, gobernado por Herodes), motivos económicos (vea los excluidos de la mesa del fariseo), motivos culturales (vea la mujer siro-fenicia) y motivos religiosos (vea el hijo pródigo). La mesa de Jesús es el lugar de superación de las barreras discriminatorias en todas las áreas de la vida de una sociedad.  Todo esto, naturalmente se contrapone al pensamiento griego sobre diakonía. Los griegos construyen y consolidan las relaciones humanas a partir del dualismo, de la dicotomía entre los que se permiten ser servidos y los que deben servir. Jesús, de otra parte, destruye las barreras que así dividen las personas. El reconstruye las relaciones rotas, reconcilia las partes divididas. A todo esto Jesús llama Diaconía, un servicio que él realiza en torno de las mesas. Por esto, la Diaconía que se quiere fundamentar en Jesús, aprende de este servicio de Jesús. Para nuestro contexto latino-americano, esto tiene implicaciones significativas. En un contexto de grandes abismos sociales, políticos y económicos (diferencias alarmantes entre ricos y pobres, entre gobernantes y gobernados) y en un contexto con grande diversidad cultural y religiosa (aspectos que igualmente crean enormes abismos entre los diferentes grupos étnicos, culturales y religiosos), hacer Diaconía en el espíritu del ministerio de Jesús representa grande responsabilidad y desafíos de grande alcance. Representa para la Iglesia el esfuerzo de construir mesas: Primero mesas, con espacios abiertos, para los cuales las personas son convidadas sin previa selección; o mesas que superan la barrera de la vieja lista de los iguales. En segundo lugar  mesas, como espacios del reparto del pan, para que todas las personas puedan comer y llenarse (banquetes de la vida). En tercer lugar mesas en que las personas se encuentren con sus diferentes; allí todos y todas están en la misma condición de invitados y invitadas del mismo anfitrión, aceptándose y respetándose mutuamente como hermanas y hermanos; una vez superado el fundamentalismo y la envidia entre hermanos, podrá haber cooperación en la causa común de la solidaridad; en fin, mesas, como espacios de reconciliación en los niveles social, económico, político, cultural y religioso; como lugar de testimonio del proyecto de Dios de reconciliación de los seres humanos divididos. A partir de esto es más fácil entender a que se refiere el apóstol Pablo, cuando en 2º Corintios 5.18 afirma: “Dios nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos dio la diaconía de la reconciliación.  El texto original afirma expresamente que la reconciliación es una tarea diaconal. Con base en esto, podemos afirmar lo que vale para todos los textos abordados: Diaconía es el arte de construir puentes, o sea, de rehacer las relaciones rotas; de restablecer las relaciones humanas dilaceradas. En este sentido, el ministerio de la diaconía es el ministerio de los puentes. Quien hace diaconía es pontífice (eso significa “hacedor de puentes”).  Así formuló la tesis de que, en nuestro contexto latinoamericano, tan marcado por la dilaceración de las relaciones humanas en los más diferentes niveles, especialmente en los niveles social, religioso y étnico-cultural, el ministerio de la Diaconía se presenta como espacio privilegiado para el ejercicio de la reconstrucción de las relaciones rotas, de ensayo de la ocupación del nuevo lugar que Dios crea para toda gente con vistas al bien­estar de toda la oikoumene. Así, estaremos contraponiendo a la globalización del mercado, con la globalización de la solidaridad.

Creo que es un buen momento para redescubrir y plantear la concepción de la diaconía así como el rol de diácono. Todos hemos sido llamados a ser “diáconos” con la responsabilidad de reconciliar a través del ministerio de servir a las mesas. Pero un servicio a las mesas como Jesús el Gran Diácono lo hizo.  ¡Bendiciones!

La verdadera Diaconìa II parte

Bueno en primer lugar Jesús sirve  LA MESA EN CONTEXTO DE EXCLUSIÓN SOCIAL, ECONÓMICA Y POLÍTICA  Así que en la primera aproximación he procurado mostrar que las comuniones de mesa de Jesús no son un tema periférico en los evangelios, al contrario, asumen un papel relevante en el ministerio de Jesús. En el estudio de los dos primeros textos (Mateo 8.11 y Mateo 22.1­14), pudimos percibir la expectativa escatológica de Jesús, o sea, la imagen que él hace del reino de Dios cuando él trascienda: la imagen de un grande banquete festivo. Vimos que esta es una imagen caracterizada por la abertura: para la comunión de mesa del Reino son invitadas y son bienvenidas todas las personas, sin la previa selección, sin distinción cuanto a las condiciones de raza, etnia, color de la piel, condición social, de género, edad, etc. Así que en  este momento, podemos  abordar tres textos de comunión de mesa, que nos lleven a la reflexión sobre el “servir a la mesa” en contexto de exclusión social, económica y política. En el estudio de estos textos, queremos tener como tela de fondo la realidad social, económica y política en la cual nuestro pueblo latino-americano está colocado en estos tiempos de globalización neo-liberal.

  1. A.      Exclusión Social (Lucas 16.19-31: el hombre rico y el pobre Lázaro)

Lázaro representa las personas hambrientas, las socialmente excluidas en la Palestina, que eran la gran mayoría de la población, en la época de Jesús. En la parábola, Jesús da el mensaje de que el hombre rico (que representa el 5% del vértice de la pirámide social) desperdició la oportunidad de abrir la puerta de su casa al mendigo Lázaro y de invitarle a su mesa llena para compartir con él el pan y la comunión. Jesús propone, por lo tanto, la superación del abismo social que separaba estas dos personas (y las clases sociales que representan) y la creación de una comunidad inclusiva, construida sobre el paradigma del reparto, de la distribución de los bienes acumulados, Por lo tanto, Jesús indica la mesa como lugar ideal de reconciliación entre las personas divididas por motivos sociales. El mismo mensaje tiene la historia de Zaqueo (Lucas 19.1-10), en que él, cuando Jesús se sienta a su mesa, decide distribuir sus posesiones injustamente acumuladas justamente con los pobres, las víctimas de la concentración de las riquezas.

  1. B.       Exclusión Económica (Lucas 14.7-14: los primeros lugares)

Jesús acepta la invitación de un fariseo para una cena. Junto a la mesa se encuentran los amigos del fariseo, sus hermanos, parientes, vecinos ricos. Esta era una práctica común entre las personas ricas de las aldeas. El grupo de amigos se reunía para vastas cenas. Una vez la cena era realizada en la casa de uno, que asumía los gastos, y otro día en la casa de otro, que, por su vez también asumía los gastos. Acontecía una rotación, en un sistema de cambio, de reciprocidad: todo mundo usufructuaba y todo mundo contribuía por igual. Jesús evalúa este tipo de hospitalidad y constata dos problemas: Primero: este sistema de reciprocidad solamente funciona con personas que pueden responder a la altura en la hora de promover la cena. Solamente funciona en un grupo de personas del mismo nivel social, con el mismo poder adquisitivo. Solamente funciona con la misma lista de invitados. Por lo tanto, solamente funciona en grupos cerrados. Segundo: En este tipo de hospitalidad, en que cada uno llega al momento de pagar, la verdad, nadie desembolsa nada, además de aquello que gastaría consigo mismo. En el fondo, cada uno paga su propio gasto. No hay donación, no hay ayuda. Por esto, Jesús propone al fariseo: “Cuando des una cena no invites a tus amigos, hermanos, parientes, o vecinos ricos, porque ellos a su vez te invitarán a ti y así quedarás compensado. Cuando des un banquete, invita más bien a los pobres, a los alejados, a los cojos y a los ciegos. ¡Qué suerte para ti si ellos no pueden compensarte!”. Jesús propone romper con este tipo de hospitalidad que se cierra en torno de la mesa de los iguales. En una sociedad marcada por la desigualdad, su propuesta es de hospitalidad entre desiguales: quien tiene recursos invita a quien no lo tiene. Quien tiene más, da, reparte, sin esperar retorno. En verdad, luce atrás de esta argumentación de Jesús, la idea de un nuevo modelo económico, construido sobre el principio de la distribución. El texto ilumina las relaciones económicas con una otra lógica. La lógica de una mesa en que se distribuye el pan existente entre todas las personas, una mesa económica en que se incluye siempre las personas y grupos que “no tienen con qué recompensar”, que no están en condiciones de concurrir a una economía con lógica concentradora, regida por la lógica de la recompensa. En la comprensión de Jesús, la mesa no es un lugar de manutención del status quo, sino un lugar en que se confecciona nuevas listas de invitados, como la lista de los “pobres, alejados, cojos y ciegos”. El texto desafía a repensar nuestras listas de invitados; cuestiona nuestra vieja lista de los mismos de siempre. Cuando en las listas de invitados para las mesas fueren incluidos gratuitamente los que no tienen con qué recompensar, habrá ocurrido reconciliación en el campo económico.

 

  1. C.       Exclusión Política (Marcos 6.30-44: la multiplicación de los panes)

Jesús encuentra una multitud hambrienta y desorientada como ovejas que no tienen pastor. Esta metáfora “pastor-ovejas” proviene del Antiguo Testamento, donde es usada para designar la relación “gobernantes-gobernados”. Los gobernantes eran llamados “pastores” del pueblo. Era de su responsabilidad cuidar del bien­estar de todo el pueblo. El “pastor”, en la época de Jesús, era Herodes. El texto muestra que él no está cumpliendo su papel político. Ofrece bien­estar apenas a una minoría, con quien se reúne en banquetes cerrados, en el palacio (lugar en que inclusive se trama la muerte de líderes del pueblo, como fue el caso de Juan Baptista). Sus banquetes son banquetes de la muerte, también porque el pueblo de Palestina de la época muere de hambre en consecuencia de la mala distribución de las riquezas y del cobro de altos impuesto  En contraposición a Herodes, Jesús realiza banquetes de la vida. El texto dice que “todos comieron y se hartaron”. Esta es, entre los varios mensajes del texto, sin duda, un mensaje para la esfera política. Jesús es movido por otro paradigma “político”, aquel que permite que la mesa sea ofrecida para todas las personas. Una mesa repleta y abierta, en el que “todos coman y se harten” es un monumento de honra de una sociedad y señal que, en esta sociedad, la relación entre gobernados y gobernantes alcanzó un estado de auténtica

La verdadera Diaconìa

La palabra diaconía tiene su origen en la lengua griega (diacona) y significa literalmente “servir a la mesa”. En el mundo griego de la época de Jesús, este concepto “servir a la mesa” tenía un sentido predominantemente negativo. La razón de esto está en la influencia de la filosofía platónica sobre la cultura griega. De acuerdo con esta filosofía, la felicidad del ser humano debe ser buscada en el perfeccionamiento del espíritu y no en las cosas materiales, en el desarrollo de la teoría y no en la práctica, en el entusiasmo del alma y no en el cuerpo. Evidentemente, el “servir” (y  específicamente el “servir a la mesa”, que incluía todo el trabajo de proveer los alimentos, todo lo que implica cocinar y poner la mesa) está ligado a la columna 2, o sea, al mundo material, al mundo de la práctica y al mundo corporal, donde no hay felicidad (según el pensamiento griego). La vida en el universo del espíritu, de la teoría y del alma estaba reservada al hombre-ciudadana-libre. Por lo tanto, con él está la felicidad. No es por nada que el griego decía: “¿Cómo puedo ser feliz sirviendo a alguien?” Por lo tanto, el significado de “diakonia” estaba relacionado al universo de las personas sin el derecho a la felicidad, sin derecho a la libertad, a la ciudadanía, a la dignidad; “diakonia” estaba relacionada a las personas del mundo de la periferia (esclavos, esclavas, siervos y siervas, mujeres y niños). Y es aquí lo dramático y grandioso de la Escritura. Porque del universo de estas personas, Jesús toma la palabra diakonia y la adopta para expresar con ella el sentido de su misión, como el enviado de Dios a este mundo. Dice: “¿Cuál es mayor: quién está a la mesa, o quién sirve (a la mesa)? ¿Acaso no es quién está a la mesa (permitiéndose ser servido)? Pues, en medio de vosotros, yo soy como quien sirve (a la mesa)” (Lucas 22.27). O: “El hijo del humano no ha venido para ser servido, sino para servir” (Marcos 10.45). Por lo tanto, Jesús retoma el concepto griego diakonía y le confiere un nuevo sentido, un sentido tan digno, que con él puede expresar todo el misterio de la obra de salvación de Dios. Jesús proporciona a este un nuevo sentido colocándose en el lugar de las personas que sirven, que están excluidas de la libertad, de la ciudadanía, de la dignidad y de la felicidad: “Yo soy como quien sirve…; Yo he venido para servir”. Naturalmente, él no vino para ser una persona más, no­-ciudadana, no-libre e infeliz, sino para revelar la radical solidaridad de Dios para con estas personas y, así, abrir para ellas el camino de la esperanza. Percibimos esto, cuando, como Mesías ungido, Jesús declara: “El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” (Lucas 4.18s). Todavía, es intrigante la pregunta: ¿Por qué Jesús escogió el concepto “diaconía” o “servir a la mesa” para caracterizar este su ministerio de solidaridad? ¿Cuál es la relación entre su ministerio con la “mesa”, con el “servir a la mesa”? ¿Cuál es la relación entre la evangelización de los pobres, la proclamación de la liberación a los cautivos, la restauración de la vista a los ciegos, la liberación de los oprimidos y el anuncio del año aceptable del Señor con el servicio de mesa? ¿Es únicamente un lenguaje simbólico, que los evangelistas recogieron, tal vez para referirse al servicio de mesa en su última cena? No. La Ultima Cena es la última después de muchas otras cenas comunitarias en el día a día del ministerio de Jesús. Jesús de hecho realizó un constante servicio de mesa, más de lo que podemos imaginar, justamente con personas pobres, enfermas, con deficiencias, oprimidas, pecadoras… Esto es un tema poco explorado en el estudio del Nuevo Testamento. Es decir lo que pocos consideran es que el servir en la mentalidad de Jesús se relacionaba siempre con sentarse a la mesa con las personas. Por lo que he leído pocos investigadores vinculan el ministerio práctico de Jesús de Nazaret al servicio de la mesa. Creo que es  necesario rescatar este aspecto, porque él puede proporcionar datos importantes al perfil del ministerio histórico de Jesús. Es decir no podemos aislar el ministerio de Jesús de la comida a la mesa con las personas. Así que estoy hablando de las comuniones de mesa de Jesús, o de su “comensalidad’, como se dice en otras expresiones, con diferentes tipos de personas. Lo primero que llama la atención es  la presencia cuantitativa de textos en los evangelios que se ocupan con este tema: son más de 40 narraciones en los evangelios. En los evangelios, los verbos “comer” aparecen en 76 textos (90% de las veces ligado a las comuniones, al acto de compartir de la mesa de Jesús), mientras “enseñar” (otro concepto importante en los evangelios) puede ser encontrado únicamente 55 veces. El evangelista Lucas destina una quinta parte de su obra a las comuniones de mesa de Jesús. Pero también la presencia cualitativa sorprende: la exégesis sitúa la mayoría de estos textos en el contexto de la actividad histórica y pastoral  de Jesús de Nazaret. Por lo tanto, las comuniones de mesa de Jesús tienen una buena consistencia histórica. Además, las narraciones sobre las comuniones de mesa de Jesús se encuentran dispersas en los diversos géneros literarios: material discursivo – a) dichos de Jesús; b) parábolas; c) discursos de controversias. Material narrativo: a) historias de milagros; b) narraciones biográficas; c) historia de la pasión; d) epifanías del resucitado. La exégesis cree que el testimonio del mismo tema en géneros literarios tan diversos es evidencia más de su consistencia histórica. Considérese también el hecho de que, cuando la iglesia emergente  asumió como su distintivo el “partir del pan”, era considerado una actividad que no tenía su origen solo en la última cena de Jesús, sino en la evidencia escritural  de sus comuniones de mesa. La comunidad proporcionaba continuidad a una práctica que era común en el ministerio de Jesús. El evangelista Marcos encontró una forma original para expresar la importancia de las comuniones de mesa de Jesús: concluye cada una de las tres etapas del ministerio de Jesús con una cena: A) La de Galilea, Jesús se despide con la cena con cinco mil personas. B) De sus adeptos en la región de los gentiles en Decápolis, él se despide con la cena con cuatro mil personas. C) De sus discípulos, él se despide, en Jerusalén, con la Ultima Cena. Juan encuadra su evangelio con dos comuniones de mesa (con excepción del primer capítulo): en el inicio, la boda de Caná (2.1-11), y en el fin, la cena del resucitado con sus discípulos (21:1-­14). Un dato especialmente importante es el hecho de los oponentes de Jesús le llamaron “glotón y bebedor de vino” (Mateo11.19), una clara alusión a su práctica de compartir la mesa. Estos  atributos dados a Jesús también indican la credibilidad histórica de sus comuniones de mesa. Los fuertes enfrentamientos que Jesús tuvo con las autoridades religiosas por causa de su actitud de compartir la mesa con “cobradores de impuestos y pecadores” (Marcos 2.15-17), con las cenas comunitarias abiertas, sin duda, son indicadores de que esta actividad también fue una de las principales causas de la cruz. Por lo tanto, las comuniones de mesa de Jesús no son un tema periférico en los evangelios. Al contrario, ocupan un papel bastante central. Este fue el servicio de mesa de Jesús. Esta fue la diaconía de Jesús. Por causa de esta actividad, él dice: “en medio de vosotros yo soy como quien sirve a la mesa… Yo no he venido para ser servido, sino para servir. Hay dos textos, que nos introducen a la comprensión teológica que Jesús tenía de comunión de mesa. Bajo esta comprensión teológica está” la expectativa escatológica de Jesús. Esta determina su actividad alrededor de las mesas y su enseñanza sobre la necesidad de la comunión de mesa. Mateo 8.11 dice “Vendrán muchos del oriente y del occidente para sentarse a la mesa con Abrahán, Isaac y  Jacob en el Reino de los Cielos”. Se trata de un dicho de Jesús en que él manifiesta su expectativa de que en el venidero reino de los cielos participarán todos los pueblos, de todos los puntos cardinales de la tierra. Dios va reunir en la mesa, juntamente con Abrahán, Isaac y Jacob, no solamente los electos, sino también todas las personas, inclusive los gentiles. Luego Mateo 22.1-14 (la parábola de las bodas).  En esto texto, Jesús cuenta que un rey preparó una gran fiesta, con un gran banquete. Invitó sus amigos. Estos estaban ocupados, cada uno con su propio proyecto de vida. Delante del rechazo de la invitación, el rey mandó llamar: los que se encuentran en las encrucijadas de los caminos (v. 9);  a todos los que encuentren;  malos y buenos. (v. 9-10).  (Lucas 14 aumenta las personas de las calles y los callejones: las pobres, alejadas, ciegas y cojas). La primera invitación era selectiva (Jesús vino para los suyos, el pueblo de la alianza). La segunda invitación es abierta, sin fronteras, Contempla una segunda lista de invitados, una lista abierta. Cuando la invitación para un banquete es hecha de manera abierta, sin fronteras, viene todo mundo: adultos, niños, mujeres, hombres, jóvenes, viejos, negros, amarillos y blancos, Es una gran mezcla. Y todo mundo festeja. Se establece una gran comunión de etnias, razas, sexos y edades. Es lo ‘que Jesús se imagina para el banquete del reino de los cielos. Jesús proyecta para el tiempo venidero esta imagen del reino de Dios: un lugar abierto para todas las personas, indiscriminadamente. En él, solamente no estarán presentes los que de él se excluyen, en nombre de un proyecto particular: Los textos revelan cual es la esperanza que mueve Jesús en su ministerio: el reino de Dios es abierto a todas las personas. Esta expectativa escatológica ilumina su presente histórico. El actúa de acuerdo con lo que espera. Por esto, él realiza eventos en que esta esperanza es señalada concretamente: promueve, en el día-a-día su ministerio, comuniones de mesa abiertas. Tanto es así, que los escribas y fariseos lo acusan de “glotón y bebedor de vino” (Mateo 11.19) Y preguntan a sus discípulos: “¿Por qué come y bebe él con los publicanos y pecadores?” (Marcos 2. 16). Así, percibimos en Jesús una consciente comprensión de “mesa”: un lugar de servicio en favor de la realización del reino de Dios en el tiempo presente. y como tal, un lugar abierto, que acoge todas las personas, sin exigencia de condiciones previas, para saciar el hambre de pan y de la sed de comunión. Un espacio abierto especialmente para las personas para las cuales el acceso al pan y a la comunión está bloqueado: las personas de la calle, las pobres, las portadoras de deficiencias, diferentes del patrón establecido. He allí la tremenda importancia de redescubrir y plantear el ministerio incluso de los “diáconos” en Hechos 6. ¿Ahora, a quiénes incluyó Jesús en su mesa y quienes expresó su servicio de “diaconía?