La teología del sentimiento en Jesús II parte


Pienso que generalmente tenemos poco control sobre las cosas que suceden a nuestro alrededor. Pero la forma en que reaccionamos ante estos eventos depende de nuestras experiencias pasadas, nuestras expectativas y nuestros valores. ¿Qué siente usted cuando visita a un enfermo en un hospital? ¿Qué ocurre en su interior cuando ve por televisión la pobreza y la miseria en que viven otros? ¿Cómo reacciona emocionalmente frente a aquellos cristianos que aman al Señor pero tienen costumbres religiosas diferentes a las suyas? ¿Cómo se siente cuando debido a las acciones de otros usted es herido? Nuestros sentimientos, nuestras reacciones emocionales ante las circunstancias nos ayudan a entender nuestro sistema de valores. ¿Qué emociones expresó Jesús? De los cuatro evangelios, quizás Marcos es el que mejor expresa algunas de las reacciones sentimentales  de nuestro Señor Jesús. Creo que estudiando el evento que motivó la reacción emocional junto con el tipo de emoción, nos permite entender mejor la manera de pensar de Jesús. Nos ayudará a comprender lo que es importante para Él y también lo qué fuertemente desaprueba. Juan Marcos, considerado el autor de este Evangelio, no era uno de los 12 discípulos de Cristo. En su juventud debe haber vivido en Jerusalén con su madre María (Hechos 12:12,25). Al vivir allí, probablemente vio algunos de los milagros de Cristo y disfrutó de algunas de Sus enseñanzas. Quedó lo suficientemente impresionado como para salir por la noche de prisa para presenciar el arresto de Jesús (Marcos 14:51,52). ¿Cuánto de la agonía de Cristo vio este joven antes de salir corriendo? Aunque normalmente asociamos a Juan Marcos con Pablo y con su tío Bernabé, recordado su fracaso en un viaje misionero, hay evidencia que vincula estrechamente a Juan Marcos con el apóstol Pedro. Cuando fue liberado de la cárcel, Pedro fue de inmediato a la casa de María, la madre de Marcos, donde los creyentes se habían reunido a orar por él. Luego encontramos a Marcos con Pedro en Roma, y Pedro se refiere a él como “Marcos, mi hijo” (1 Pedro 5:13). Durante estos tiempos que pasaron juntos, Marcos debió haber aprendido mucho de las experiencias del apóstol Pedro, tanto que algunos escritores se refieren al Evangelio de Marcos como “el Evangelio de Pedro”. En sus últimos años, notamos que el apóstol Pedro desarrolló un carácter de pastor  tierno y cuidadoso. Pero en su juventud, su carácter era impulsivo y agresivo, muy diferente  al  del Señor Jesús. Seguramente Pedro debe haber notado que los sentimientos y reacciones de Cristo frecuentemente eran todo lo contrario a las suyas. Cristo tenía un sistema de valores diferente.  Tenía una teología de sentimiento contraria muchas veces a la de Pedro. Así que veamos cuáles eran esas reacciones sentimentales de Jesús.

  1. I.                    La primera manifestación de la teología del sentimiento de  Jesús es su reacción ante un mundo necesitado

Marcos, al finalizar su primer capítulo, nos presenta a un leproso, contagioso y maloliente, postrado ante Cristo y pidiendo clemencia: “Si quieres, puedes limpiarme” (1:40). En muchos países de América Latina son naciones  con muchas familias desplazadas por la violencia y con alto índice de desempleo,  y estas familias esperan recibir casi a diario ayuda financiera de parte de las iglesias. Esto cansa emocionalmente. Como pastor de una iglesia en Centroamérica personalmente prefiero no ver tantas necesidades. Pero Cristo sintió compasión. No sólo como para lanzarle una moneda al leproso. Tuvo “misericordia”. Lo que siguió no fue una respuesta fría y calculada de Jesús, sino un acto impulsado por compasión: “Extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio” (1:41). Más adelante, descendiendo al mar de Galilea, se encuentra con “un sordo y tartamudo”. Sus amigos le rogaron a Cristo que lo curara. Podemos sentir cómo el Señor se identificó con la necesidad del sordo y la angustia de sus amigos. “Levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto” (7:32-35). Es doloroso vivir en un mundo necesitado y caído. Nuestro amado Señor también sintió este dolor. Cuando hay un grupo grande, y las necesidades son aún más grandes, podemos volvernos insensibles ante las necesidades y responder con indiferencia. Cristo estaba cansado. Intentó retirarse con sus discípulos a un lugar tranquilo a descansar un poco. Lo merecían. Sin embargo una multitud los descubrió. ¿Será que Jesús pudo ver en la multitud algunos rostros que más adelante gritarían “Crucifícale”? ¿Será que Cristo no sabía que no se puede confiar en las multitudes? ¿Será que Cristo no era consciente de que muchos lo seguían por curiosidad o por algún beneficio material? ¿Qué sintió al ver la multitud? “Tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor” (6:31-34). Jesús sintió algo profundo al ver estas necesidades materiales y espirituales. Un día refiriéndose a otra multitud, les  Marcos es el único evangelista que registra el evento de “cierto joven”, presente en Getsemaní, que al ser prendido “huyó desnudo”. Algunos estudiosos sugieren que era Marcos. El registro de este evento podría entenderse como su firma, su manera de decir “yo estuve allí”.  Explicó a los discípulos: “Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino (8:2,3). Leí de un comentario que un pastor holandés hizo, el dice: “Hace unos meses le presté a una hermana Colombiana un comentario de Efesios escrito por un autor Europeo. Después de algunas semanas le pregunté qué pensaba del comentario. “Me desanimó”, dijo. “¿Porqué?”, le pregunté sorprendido. “Me dio la impresión de que todas nuestras bendiciones son para el cielo, para la vida que sigue. ¿A Cristo no la preocupa que estamos atrasados con el pago del arriendo, que hay poca comida en mi cocina, que mi hijo está en cama enfermo? ¡Necesitamos que Cristo también nos bendiga ahora!”

¿Está usted pasando por un tiempo difícil? La realidad es que Cristo conoce y siente nuestro dolor. Él se identifica con las frustraciones y las injusticias que vivimos en este mundo caído. Jesús siente compasión al ver cada una de nuestras necesidades.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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