Reflexiones para un hermano que cumple 100 años III parte

IV. En cuarto lugar el texto nos indica acerca de la PROMESA  de Dios

Note otras dos palabras  “yo hice y yo guardaré”. El término “hacer” habla de origen y el término “guardar” habla de final. Tanto como en el nacimiento como en la muerte de una persona Dios nos promete conducirnos hacia un destino final y extraordinario. El término “guardaré” en hebreo es “malat” que significa escaparse, deslizarse, librar y salvar. Esto es impactante porque la promesa de Dios para un anciano que tiene temor de Dios es un deslizamiento suave hacia un mundo en donde será liberado de su carga. Es un nacer a la inmortalidad y a volver a tener un cuerpo lleno de vigor pero si estar sujeto al pecado.  

Yo creo que hay una bendición vinculada a la vejez que  los jóvenes, desconocen por completo. Les diré cómo es eso. En primer lugar, el anciano tiene una buena experiencia de la que puede hablar. Los jóvenes están solamente probando algunas de las promesas, pero el anciano puede repasarlas, una por una, y decir: “Esa, he probado esa, y esa otra, y esa otra.” Nosotros las leemos y decimos: “yo espero que sean verdaderas”, pero el anciano dice: “yo sé que son verdaderas.” Y entonces comienza a explicarles por qué. Tiene una historia para cada una de las promesas, como el soldado para sus medallas; y las saca y dice: “te diré cuándo me reveló eso el Señor; justo cuando perdí a mi esposa; justo cuando enterré a mi hijo; justo cuando salí de mi casa, y no conseguí trabajo durante seis semanas; o, en otro tiempo, cuando me quebré la pierna.” Él comienza a contarte la historia de las promesas, y dice: “yo sé ahora que todas son verdaderas.”  Qué bendición es mirarlas como notas pagadas; sacar los viejos cheques que han sido pagados, y decir: “sé que son genuinos, o de lo contrario, no habrían sido pagados.  La PROMESA DE  DIOS  suple en el anciano su lucha con SEGURIDAD.

Y ahora, por último, quiero hablar de tres  deberes  de los ancianos cristianos que nacen de su seguridad en Cristo. Hay ciertas cosas que un buen hombre puede hacer, que nadie más debería hacer o podría hacer bien. Y esa es una prueba de la fidelidad divina, pues Él dice de Sus ancianos: “Aun en la vejez fructificarán”; y en efecto lo hacen. Sólo les diré algunas de ellas. Primero  El testimonio es uno de los deberes peculiares de los ancianos. Ahora, supongan que me levantara y dijera: “No he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”. Alguien replicaría: “Vamos, todavía no cumples veintidós años; ¿qué sabes tú acerca de eso?” Pero si un anciano se levantara y dijera: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”, ¡con qué poder llega ese testimonio!  Supongan que yo les dijera: “Confíen en Dios en todas sus angustias y pruebas; yo puedo dar testimonio de que Él no te desamparará”. Ustedes replicarían: “oh, sí, joven amigo, pero tú no has tenido muchas angustias; tú has sido un hijo de Dios sólo estos últimos seis años; ¿cómo podrías saberlo?” Pero si se levantara un cristiano anciano, y recuerdo muy bien a un cristiano anciano que se levantó de la mesa sacramental, y dijo: “Amados hermanos, estamos reunidos de nuevo alrededor de esta mesa, y creo que todo lo que puede hacer un anciano es dar testimonio de su Señor.  El testimonio es el deber de los ancianos y de las ancianas. Ellos deberían esforzarse siempre que pudieran en dar testimonio de fidelidad de Dios, y declarar que también ahora, cuando son viejos y de cabellos canos, su Dios no los desampara.  Segundo el consuelo es otro de los deberes peculiares de los ancianos. Que yo sepa, no hay nadie más calificado para convertir a un joven, que un anciano benevolente. Yo sé que en algunas partes del país hay una progenie especial de ancianos, que para el bien de la iglesia, yo deseo de todo corazón que se extinga pronto. Tan pronto como ven a un joven creyente, lo miran con desconfianza, esperando que sea un hipócrita; van a su casa, y encuentran que todo es satisfactorio, pero dicen: “yo no estaba tan confiado de esa manera cuando era joven; jovencito, tú has de ser contenido un poco.” Entonces surgen algunas preguntas difíciles, y el pobre hijo de Dios se ve duramente presionado, y es visto con desconfianza, porque no responde a sus estándares.   Tercero la advertencia es otro de los deberes peculiares de los ancianos. Si un anciano fuera a ponerse en medio del camino, y te gritara que te detengas, te detendrías más pronto de lo que lo harías si lo hiciera un muchacho, pues entonces dirías; “quítate del camino, muchacho”, y seguirías adelante. Las advertencias de los ancianos tienen gran efecto; y es su función peculiar guiar al imprudente y advertir al desprevenido.

Conclusión

Quiero hablarles a tres clases de personas.  Cuán precioso pensamiento, jóvenes y jovencitas, está contenido en este texto: “Hasta la vejez Él mismo, y hasta las canas les soportará Él.” Ustedes quieren una inversión segura; bien, aquí hay una inversión que es lo bastante segura. Un banco puede quebrar; pero el cielo no. Una roca puede ser disuelta, y si construyo una casa sobre ella puede ser destruida; pero si construyo sobre Cristo, mi felicidad está segura para siempre.  ¡Joven amigo! El cristianismo  durará en tanto que tú quieras; no serías capaz de agotar Sus consuelos en toda tu vida; más bien encontrarás que la botella de tus gozos estará tan llena después de que hubieras estado bebiendo setenta años, como lo estaba cuando comenzaste. ¡Oh!, no compres algo que no te dure: “Comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.” ¡Cuán placentero es ser un cristiano joven! ¡Cuán bendito es comenzar temprano en la mañana a amar y servir a Dios! Los mejores cristianos ancianos son aquellos que una vez fueron cristianos jóvenes. Algunos cristianos ancianos sólo tienen poca gracia, debido a que no fueron cristianos jóvenes. ¡ He pensado que si hay algún hombre que tendrá una amplia y generosa entrada en el cielo, es el hombre que fue llevado a conocer al Señor en la etapa temprana de su vida! Ustedes saben que ir al cielo será como los barcos entran en la bahía. Algunos serán remolcados hacia allá casi por milagro, “serán salvos, aunque así como por fuego”; otros entrarán justo con una hoja o dos de vela: “con dificultad se salvan”. Pero habrá algunos que entrarán con todas sus velas izadas, y a estos “les será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador.” ¡Personas jóvenes!, el barco que es echado al agua temprano en la mañana logrará una amplia y generosa entrada, y llegará al puerto de Dios con velas desplegadas. Ahora, ustedes que son de mediana edad, están sumergidos en los negocios, y suponen algunas veces qué les ocurrirá en su ancianidad. Pero, ¿hay alguna promesa de Dios para ustedes cuando suponen acerca del mañana? Dicen: “supón que viva hasta llegar a ser tan anciano como fulano de tal, y llegara ser una carga para la gente, entonces, no me gustaría eso.” No se entrometan en los asuntos de Dios; déjenle a Él Sus decretos. Hay muchas personas que supusieron que iban a morir en un taller, y murieron en una mansión. Y muchas mujeres que pensaron que morirían en las calles han muerto en sus lechos, felices y confortables, cantando de la gracia providencial y de la misericordia eterna.  ¡Hombre de mediana edad! Escucha otra vez lo que dice David: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.” Sigue adelante, entonces, y desenvaina tu espada otra vez. “De Jehová es la batalla”; déjale a Él tus años declinantes, y dale tus años presentes. Vive para Él ahora, y nunca se deshará de ti cuando seas viejo. No acumules para la vejez y no te abstengas de involucrarte en la causa de Dios, más bien, confía en Dios en cuanto al futuro. Sé “solícito en tu trabajo”; pero ten cuidado de no dañar tu espíritu, siendo demasiado solícito, siendo ambicioso y egoísta. Y, finalmente, mis amados padres venerables en la fe, y madres en Israel, tomen estas palabras para alegría suya. No permitan que los jóvenes los sorprendan entregándose a la melancolía, sentados en el rincón de su casa , rezongando y refunfuñando, sino salgan a todas partes alegres y felices, y pensarán que es una gran bendición ser cristiano. Si eres taciturno e irritable, pensarán que el Señor te ha desamparado; pero si guardas un rostro sonriente, pensarán que la promesa se ha cumplido. “Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.” Amigos y familiares del hno. Prudencio, les suplico que procuren tener un carácter alegre y un espíritu animoso, pues un muchacho se alejará de un anciano taciturno; pero no hay un muchacho en el mundo que no ame a su abuelo si es alegre y feliz. Ustedes pueden conducirnos al cielo si tienen la luz del sol del cielo en su rostro; pero no nos conducirán a ninguna parte si son malhumorados y de mal carácter, pues entonces no nos interesará su compañía. Diviértanse con el pueblo de Dios, y procuren vivir felizmente delante de los hombres; pues así nos harán ver, hasta el fin de la demostración, que incluso en la vejez, Dios está con ustedes, y que cuando falle su fortaleza, Él será todavía su preservación. ¡Que el Dios Todopoderoso les bendiga, por Jesucristo nuestro Señor! Amén.

 

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Reflexiones para un hermano que cumple 100 años II parte

II. En segundo lugar el texto nos habla de LA PERMANENCIA DE DIOS.

Note que el pasaje dice dos frases interesantes. La primera es “vejez” y la segunda “canas”. Es obvio que se utilizan quizás como sinónimas pero pienso que tienen otras implicaciones importantes.  El término vejez tiene que ver con el aspecto cronológico  y el uso de “canas” tiene que ver con al experiencia. ¿Por qué se pone el pelo blanco cuando uno envejece?  El cabello gris comienza a aparecer, cuando el cuerpo deja de producir melanina . Es debido a la melanina que los pelos siguen siendo negro. Nuestro cabello crece de un tallo del cabello que está lleno de melanina y estas células se llaman melanocitos. Estas células de melanina llena causa la melanina que se propague a las células adyacentes se conoce como queratinocitos, que producen los componentes clave llamada queratina para el crecimiento del cabello y su capacidad de seguir siendo negro. El pelo blanco tiene que ver con una expresión lejana del estado de vejez. Podemos ver desde lejos el pelo blanco, en cambio las arrugas a menos que ya uno esté de mucha edad avanzada, sólo se ve de cerca. Por eso la Escritura dice: “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Dios temerás; yo soy el SEÑOR.  Cuando repaso la Biblia entera, encuentro que la experiencia de los santos, hace mil, hace dos mil, hace tres mil años, era exactamente la misma que la experiencia de los santos ahora; y si encuentro que la misericordia de Dios es inmutable desde el tiempo de David hasta mi tiempo, ¿puedo concebir que Dios, que permanece siendo el mismo por miles de años, cambie durante el breve período de setenta años? No, nosotros sostenemos que Él nos llevará, y nos  soportará en la vejez de la misma manera que en nuestra juventud. Pregúntenle a aquel anciano amigo, pregúntenle a cualquier cristiano anciano, si encuentra que Dios le ha desamparado en lo más mínimo, y verán que sacude su cabeza, y le oirán decir: “oh, joven amigo, si tuviera otros setenta años para vivir, confiaría todavía en Él, pues no he encontrado que me falle en todo el camino en el que el Señor Dios me ha conducido. No ha fallado una sola promesa, sino que todo se ha cumplido”. Y pienso que le veo alzando su mano en medio de la asamblea, y diciendo: “No tengo nada que lamentar excepto mi pecado. Si viviera otra vez, sólo querría ponerme en las manos de la misma Providencia, para ser conducido y dirigido por la mismísima gracia.” Amados, no necesitamos proporcionarles más pruebas, pues testigos vivientes dan testimonio de que Dios cumple Su promesa: “Yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.” La PERMANENCIA DE DIOS suple en el anciano su lucha con LA ANSIEDAD  DE SER ESCUCHADO.

 

  1. III.                En tercer lugar el pasaje señala LA PROTECCIÓN de Dios.

 Note una vez más el pasaje  dice dos cosas importantes. En castellano se repiten dos verbos “soportaré” y el término “llevaré”.  El primer “soportaré” es el verbo hebreo “sabal” esto habla de llevar en los hombros. Es una expresión que implica echarse una carga al hombre para transportarla.  Por estar en el modo qal y tiempo perfecto habla de una realidad constante. Eso implica que Dios se compromete a cargar al anciano. El segundo término es “llevaré”. La frase en hebreo es “naza” que habla de levantar, resistir y tomar de la mano. Este término se aplicó a Jesús cuando fue llamado “nazareno”. Este segundo término no tiene que ver con descansar sobre los hombros sino tiene que ver con levantar el ánimo. Es obvio que en la vejez el ánimo es tan inconstante tanto que hay días bajos y hay días malos.  Dios promete que llevará en sus hombres cuando le falte el vigor físico, pero le dará ánimo cuando le falta el vigor emocional, pero hay una tercera cosa. Muchas personas piensan que al llegar a la vejez se pierde el pecado. Pero el texto dice también que el “soportar” habla de resistir y exhortar sobre los pecados que se pueden cometer en este tiempo de vejez.  Así es que la protección de Dios es para lo físico, emocional  y espiritual.

Así que LA PROTECCIÓN  de Dios suple en el anciano  su lucha con SU ESTABILIDAD

Reflexiones para un hermano que cumple 100 años

Hola les transcribo el mensaje que di en una celebración de cumpleaños número 100 del hermano Prudencio Zúniga, miembro de nuestra iglesia Bautista Nazaret de El Salvador. Fue muy interesante reflexionar sobre el tema de la vejez, aprendí mucho. Espero que les edifique como me edificó a mi.

Introducción

Me puse a investigar un poco acerca de cómo era el mundo en 1911. Por ejemplo en El Salvador El Palacio actual fue diseñado por el ingeniero José Emilio Alcaine y construido de 1905 a 1911 bajo la dirección de don José María Peralta Lagos; como maestro de obra fungió don Pascasio González y los materiales de construcción fueron importados de Alemania, Bélgica, Italia y otros países. Así que en 1911 fue inaugurado oficialmente. En 1911 se hizo la transición de peso salvadoreño a colón salvadoreño. En ese año a nivel mundial se inventó el aire acondicionado, el hidroplano. También en ese año nació Mario Moreno Reyes, conocido como “Cantinflas”. Así que hubo cuestiones interesantes. Eso es históricamente para ponernos en contexto el año      que nació nuestro hermano Prudencio.

Cuando hablamos de historia, indudablemente hablamos de recuerdos y de años, muchos años. Con el correr de los años he ido coleccionando frases y anécdotas acerca de todo tipo de temas, y estas son algunas de las que tenía con relación a la vejez y como el mundo la describe. Oigamos algunas de mis preferidas

En los ojos de los jóvenes vemos llamas, pero en el ojo del viejo vemos la luz.
VICTOR HUGO. Escritor francés.(1802 – 1885)

El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
OLLIVER WENDELL HOLME. Médico, escritor y poeta (1809 –1894

En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
MARIE VON EBNER ESCHENBACH. Escritora austríaca.(1830- 1916

Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.
PABLO PICASSO.
Pintor (1881-1973).

Cásate con un arqueólogo. Cuanta más vieja te hagas, más encantadora te encontrará.
AGATA CHRISTIE. Escritora (1890–1976)

Los hombres piensan que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ. Nobel de literatura en 1982 (1928).

Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.  

  PITÁGORAS DE SAMOS. Filósofo y matemático griego. (582 -507 AC.)

* Ningún hombre es tan viejo que no crea que no puede vivir otro año.

La vejez es juventud acumulada

Bueno esta es la sabiduría del mundo pero ¿que dice Dios de la vejez?  Me preguntaba qué tipo de versículo El Señor podía darme para compartir en este evento tan especial como el cumpleaños número 100 del Hermano Prudencio Zúniga. Dios me llevó a este pasaje: Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.” Isaías 46: 4.”  Así que brevemente expondré algunos principios que se desprende de este pasaje en mención.  Pensemos como Dios ve a los ancianos y que les promete.

I.                    Primero pensemos que Dios siempre les promete su PRESENCIA.

En el texto cinco veces el pronombre yo. Esto habla que Dios tratara personalmente al anciano. Esto es  la constancia del amor de Dios, su perpetuidad, y su naturaleza inalterable. Dios declara que Él no es simplemente el Dios del santo joven; que Él no es simplemente el Dios del santo de edad mediana: sino que Él es el Dios de los santos en todas sus edades, de la cuna a la tumba. “Y hasta la vejez yo mismo”; o, como lo traduce un comentarista más hermosa y apropiadamente: “Y hasta la vejez yo soy el mismo, y hasta las canas te soportaré.”  El principio entonces es doble: que Dios mismo es el mismo, sin importar cuál sea nuestra edad; y que los tratos de Dios para con nosotros, tanto en la providencia como en la gracia, tanto cuando nos soporta como cuando nos guarda, son igualmente inalterables. A. El primer beneficio que   parte de su PRESENCIA es que  expresa que Dios es el mismo cuando llegamos a la ancianidad, seguramente no tengo necesidad de demostrárselos. Abundantes testimonios de la Escritura declaran que Dios es un ser inmutable, sobre cuya frente no hay una sola arruga debido a la edad, y cuya fortaleza no se debilita por el paso de las edades; pero si necesitáramos pruebas, podríamos mirar a la naturaleza en cualquier parte, y a partir de allí deberíamos adivinar que Dios no cambiará durante el breve período de nuestra vida mortal. ¿Acaso me parece algo difícil que Dios sea el mismo durante setenta años, cuando descubro muchas cosas en la naturaleza que han retenido el mismo perfil e imagen durante muchos años más?
Pero contamos con mejores pruebas que esta, que Dios es inmutable. Aprendemos esto de la dulce experiencia de todos los santos. Ellos testifican que el Dios de su juventud es el Dios de sus años postrimeros. Reconocen que Cristo “tiene el rocío de su juventud.” Cuando le vieron por primera vez como el resplandeciente y glorioso Emanuel, pensaron que era “todo él codiciable”; y cuando le ven ahora, no ven una belleza desmejorada, y una gloria que ha partido: es el mismísimo Jesús. Cuando descansaron por primera vez en Él, se dieron cuenta de que Sus hombros eran lo suficientemente fuertes para sostenerlos; y encuentran que esos hombros son todavía tan poderosos como siempre. Pensaron que al principio Sus entrañas en verdad se derretían de amor, y que Su corazón latía aceleradamente con misericordia; y encuentran que sigue siendo el mismo. Dios no ha cambiado; por esto “no habéis sido consumidos.” Ponen su confianza en Él, porque todavía no han advertido una sola alteración en Él. Su carácter, Su esencia, Su ser, y Sus actos, todos ellos son los mismos; y, además, para coronarlo todo, no podemos suponer un Dios, si no podemos suponer un Dios inmutable. Un Dios que cambiara no sería Dios. No podríamos captar la idea de la Deidad si permitiéramos alguna vez a nuestras mentes que dieran entrada al pensamiento de mutabilidad. De todas estas cosas, entonces, concluimos que “hasta la vejez Él mismo, y hasta la canas nos soportará Él.”

B.  El segundo beneficio que parte de su PRESENCIA es que  Dios no sólo es el mismo en Su naturaleza, sino que es el mismo en Sus trato.; Él nos soportará igual, nos guardará igual, nos sostendrá igual que solía hacerlo. Y aquí, también, casi no necesitamos demostrarles que los tratos de Dios para con Sus hijos son los mismos, especialmente si les recuerdo que las promesas de Dios son hechas, no a la edades, sino a la gente, a las personas, a los hombres.   Encontramos algunas promesas en la Biblia que son hechas a algunas condiciones particulares; pero las promesas importantes, las mayores y más grandiosas promesas son hechas a los pecadores como pecadores; son hechas a los elegidos, a los escogidos, sin tener en cuenta su edad o condición. Nosotros sostenemos que el anciano puede ser justificado de la misma manera que el joven; que el manto de Cristo es lo suficientemente amplio para cubrir al hombre fuerte y adulto así como al pequeño niño. Creemos que la sangre de Cristo sirve para lavar setenta años, así como setenta días de pecado; que “no hay acepción de personas para con Dios”, que todas las edades son similares para Él, y que el que “a mí viene, no le echo fuera”, y estamos seguros de que todas las buenas cosas de la Biblia son tan buenas en una etapa como en otra. ¿Será cambiado por los años el perfecto manto de justicia que me cubre? ¿Será destruida por los años la santificación del Espíritu? ¿Vacilarán las promesas? ¿Será disuelto el pacto? Puedo suponer que las colinas eternas se derretirán; puedo soñar que los montes eternos serán disueltos, igual que la nieve sobre sus picos; puedo concebir que el océano sea chupado con lenguas de llamas bifurcadas; puedo suponer que el sol sea detenido en su carrera; puedo imaginar que la luna sea convertida en sangre; puedo concebir que las estrellas caigan de la bóveda de la noche; puedo imaginar “la ruina de naturaleza y el choque de los mundos”; pero no puedo concebir el cambio de una sola misericordia, o de una sola bendición del pacto, o de una sola promesa, o de una sola gracia que Dios otorga a Su pueblo, pues encuentro que cada una de ellas, en sí misma, está sellada con la inmutabilidad, y no tengo razón para ponerla en un área de incertidumbre.
Entonces la  PRESENCIA de Dios suple en el anciano su  lucha con la SOLEDAD de su vida.

Frases inquietantes del ministerio de Pablo IV parte

III.                    En tercer lugar  Un  alcance global

A algunos de ustedes Dios les llama a unirse a Pablo personal y vocacionalmente en esta estrategia global específica. He aquí la estrategia, y es sorprendente. Primero, verso 19b: “desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo”. Esto es desde Jerusalén, a través de Siria, Asia Menor (Turquía), y abajo hacia Grecia en el lado este y arriba al oeste del norte de Italia, donde se encuentra la Albania actual. Pablo dice que ha llenado estos lugares del evangelio. Y subraya esta asombrosa declaración en el verso 23 al decir: “no teniendo más campo en estas regiones”. Y entonces dice en el verso 24 que irá a España.  ¿Qué quiso decir cuando dijo que no tenía más campo desde Jerusalén hasta Ilírico? No es riesgoso decir que había decenas de miles de personas todavía por evangelizar en esas regiones. Sabemos esto porque Pablo escribe a Timoteo en Éfeso (en esta misma región) y le ordenó “haz obra de evangelista” (2da a Timoteo 4.5). En otras palabras, allí todavía había personas que necesitaban ser evangelizadas. Y Pablo dice que su trabajo en esa región estaba terminado.  Tomamos esto para decir: Pablo no es un evangelista local; es un misionero fronterizo, un misionero pionero. Es decir, su llamado y ambición no era hacer evangelismo donde una iglesia ya había sido plantada. Ese era trabajo de esa iglesia. El llamado de Pablo y su ambición es predicar el evangelio donde no hay iglesia evangelizadora, no hay cristianos. Ni siquiera conocen el Nombre.  La terminología no es lo crucial. Lo que es crucial es la distinción. Hay misioneros pioneros o fronterizos y hay evangelistas. Los misioneros cruzan culturas y aprenden idiomas. Los misioneros fronterizos derraman sus vidas “con la palabra y con las obras, 19con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios” para quebrantar miles de años de oscuridad y reino satánico sobre las personas que no conocen al Rey de reyes y Salvador del mundo.  Esta es la ambición de Pablo. Y como la gran comisión para hacer discípulos a todas las naciones es válida todavía y existen personas hoy que no conocen el evangelio, entonces cada iglesia debería orar para que Dios levantara muchos misioneros fronterizos y nos haga evangelistas a todos.  No puedo imaginar –de hecho oro- que dentro de diez años –quizás diez de ustedes- escribirán una carta a casa desde un pueblo inalcanzado diciendo: “Estoy aquí para predicar el evangelio a aquellos que nunca han escuchado, porque como está escrito en Romanos 15.20: “me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno”.

Frases inquietantes del ministerio de Pablo III parte

II.                    En segundo lugar una ansiedad inmensurable

Dios no nos guía a ambiciones sin sentido –de las que usted se arrepentirá al final de su vida. Siempre hay una necesidad que suplir –no una necesidad en Dios, sino en el mundo- por una ambición santa. Las ambiciones santas no tienen que ver con la auto exaltación. Son siempre una forma de amor. Ellas siempre suplen la necesidad de alguien.  Ahora, ¿cuál es la ansiedad inmensurable a la que Pablo se refiere en este texto? Verso 20: “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado”. Esto significa que Pablo ha endurecido su rostro para predicar el evangelio a personas que nunca habían oído hablar de Cristo. Ellos ni siquiera conocen su nombre. Ahora, tenemos una pregunta: Si esta gente ni siquiera conoce el nombre de Jesús, entonces, ¿son responsables de creerle para salvación? Y si no, entonces ¿no sería más seguro dejarles en su ignorancia y creer que Dios tendrá misericordia de ellos y serán salvos porque nunca han escuchado de Jesús? ¿Por qué, Pablo, sufre tanto para predicar el evangelio a personas que nunca han escuchado el nombre de Jesús?  Pablo responde en Romanos 1.18-24. Lea lentamente y sobriamente conmigo y sienta el peso de esto de la manera en que probablemente lo debió sentir Pablo. Estas palabras son escritas acerca de todas esas personas y naciones que nunca han escuchado el nombre de Jesús a quienes la ambición santa de Pablo les guiaba a alcanzar.  Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa [estas son las palabras fatales que definen la necesidad inmensurable que Pablo ve; las naciones que nunca han escuchado de Jesús no tendrán excusa en el día del juicio]. 21Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.  Pablo dice en Romanos 2.12: “Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados”. Todos serán juzgados de acuerdo a lo que tienen acceso. Y todo aquel que no ha escuchado el evangelio perecerá, porque todos suprimen la verdad que tienen en el corazón y viven en rebelión contra Dios. Solo hay una esperanza: escuchar y creer el evangelio de Jesucristo. La necesidad de las naciones que no conocen el nombre de Jesús es inmensurable. Es infinita. La mayor necesidad que puede ser imaginada es la que tienen las naciones de escuchar el evangelio de Jesucristo y creer. Porque el evangelio de Jesús es “poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1.16) y nadie puede ser salvo sin esto.  No cualquiera es llamado como Pablo, pero usted no puede ser una persona amorosa y no querer que su vida cuente para suplir esta necesidad.

Frases inquietantes del ministerio de Pablo II parte

I.                    En primer lugar veamos una ambición Santa

Verso 20: “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno”. La palabra “esforcé” es “philotimeomai” “mostrar afecto aquello que uno personalmente valora”. Eso implica  que Pablo era controlado por una ambición santa. Digo, que era controlado porque dice en el verso 22: “Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros”. Y dice al final del verso 23: “y deseando desde hace muchos años ir a vosotros”. Cuando usted desea hacer algo durante años y años, pero no lo hace, algo le está controlando. Y lo que controlaba a Pablo y le mantenía sin ir a Roma era que no había cumplido su deseo en las regiones desde Jerusalén hasta Ilírico. Pero, finalmente, dice en el verso 23: “Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones” y en el verso 24: “cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar”.  En otras palabras, era controlado por un deseo de predicar el evangelio, desde Jerusalén hasta Ilírico, (la actual Albania), a aquellos que no habían escuchado el nombre de Jesús, y no dejaría de realizar su anhelo hasta que lo hubiera realizado. Ahora, en esas regiones, el trabajo había sido hecho, y su anhelo es llevarlo a España. Esto le libera finalmente para hacer aquello que deseaba hacer durante años, es decir, visitar la iglesia de Roma y disfrutar su compañía por un tiempo.  Es bueno ser controlado por una santa ambición. ¿Es usted controlado por una ambición santa? La llamo santa, porque su meta es santa –ver a las personas de todas las naciones que nunca han escuchado de Jesús creer en él, obedecerle y ser salvadas, por él, de sus pecados y la ira de Dios. Llamo ‘santa’ a esta ambición porque viene de Dios y su Santa Palabra, como veremos en unos momentos. Es correcto y bueno ser controlado por una Ambición Santa.  ¿Tiene usted una ambición santa? No todos deberían tener la ambición de Pablo. Uno siembra, otro riega (1ra a los Corintios 3.6-8). Cada uno tiene su propio don (1ra a los Corintios 7.7) Cada cual se levanta o cae ante su propio Maestro (Romanos 14.14). Sin embargo, creo que Dios estaría complacido si cada uno de sus hijos tuviera una ambición santa. Sé que la frase ‘ambición santa’ es inusual y no la usan cada día. ‘Ambición Santa’ es algo que usted realmente quiere hacer y Dios quiere que usted haga. Algo que usted desea tanto, que hacerlo le impide hacer otras cosas que también disfruta mucho. Pablo verdaderamente quiso durante años ir a Roma.  Pero no fue porque quería algo más. Quería predicar el evangelio en Asia y Grecia, donde las personas no conocían acerca de Jesús. Quería realmente, realmente, realmente hacer esto. Llamamos ‘ambición’ a este tipo de deseo. Le llamamos ‘ambición santa’ cuando es algo que Dios quiere que hagamos.  ¿Tiene usted una? Probablemente no todavía.  ¿De dónde viene? Una parte crucial de esta respuesta es dada en la unión entre los versos 20 y 21. “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, 21sino, como está escrito [Pablo cita a Isaías 52.15]: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán”.

Este pasaje me iluminó un mundo acerca de cómo Pablo manejaba su ministerio. Es decir en estos versículos vemos  algo relevante y sorprendente para nosotros. Sabemos por Hechos 9, 22 y 26 que Pablo fue llamado por el Cristo resucitado en el camino a Damasco. Jesús le dio a Pablo su misión en Hechos 26.18: “te envío, [a los gentiles, a las naciones] 18para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”. Así que el Cristo vivo, resucitado, soberano fue quien le llamó a ser luz entre los gentiles.  Pero si ustedes notan esto no es lo que dice en Romanos 15.21. Es decir la base de su ministerio no es la visión que tuvo en Damasco, el no dice: ‘tengo la ambición de ser luz a las naciones que no conocen porque Cristo me llamó en el camino a Damasco”. Dijo: “tengo esta ambición (estoy controlado por una pasión a predicar donde Cristo no haya sido nombrado) porque Isaías 52.15 dice: ‘Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán’.  ¿Qué tiene que ver eso? He aquí la importancia de esto. Cuando Jesús llamó a Pablo en el camino a Damasco para llevar el evangelio a los gentiles que nunca habían escuchado, Pablo fue al Antiguo Testamento y buscó una confirmación y explicación para este llamado, para ver cómo encajaba en el plan universal de Dios. Y lo encontró, y por amor a nosotros lo dice de esta manera. No solo se refiere a su experiencia en el camino a Damasco, una experiencia que nunca tendremos. Se refiere a la Palabra Escrita de Dios que tenemos. Y sobre esta Palabra establece su ambición. Es decir para Pablo la fuente de su autoridad no estribaba en la visión o la experiencia “carismática” que tuvo en el camino a Damasco. Sino que esa experiencia lo llevó a evaluarla a la luz de la Escritura y comprobó que era lícita. Pero ahora pone que él no es obediente en su ministerio por lo de Damasco sino porque la Palabra de Dios lo había anunciado y él era el cumplimiento de esa cosmovisión antiguo testamentaria. Qué bien harían todos los carismáticos en no darle tanta importancia a las experiencias sino en evaluar bíblicamente esas experiencias.  Así que mi respuesta a la pregunta ¿de dónde viene la ambición santa? Es: viene de un encuentro personal con el Cristo vivo (no necesariamente tan dramático como el del camino a Damasco) perfilado, informado e inundado de poder por la Palabra escrita de Dios. A medida que usted medita en la Ley del Señor día y noche (Salmo 1.2) –a medida que se sumerge en la Palabra de Dios- él se vuelve, toma un poco de la verdad de esa palabra y lo imprime con fuego en su corazón hasta que se vuelve una ambición santa. Si eso no ha sucedido todavía, satúrese con la Palabra de Dios y pídaselo.

Frases inquietantes del ministerio de Pablo

Hay varias frases en el ministerio de Pablo que siempre me han intrigado. Una de ellas es la que dice en 1 Corintios 1:17: “Pues no me envió Cristo a bautizar sino a predicar el evangelio.” ¿Cómo así? ¿Tenía de menos Pablo el bautismo? Pienso que no, pero no era su prioridad ya que había otros que lo podrían hacer. Sin embargo no es sobre esto que quiero escribir, sino de otra frase que me ha intrigado también en el ministerio de Pablo. Leamos lo que la Escritura dice acerca de esa frase que quiero mencionar:  “Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 19con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. 20Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, 21sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán.22Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros. 23Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros, 24cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros”. Romanos 15:18-24  Estas dos frases me llaman mucho la atención, quiero que nos centrémonos en la primera como partida de la reflexión. Pablo dice: “no donde Cristo ya hubiese sido predicado”. Esta era la gran meta y anhelo de Pablo, ir a lugares donde se jactará de la obra de otros. Así que quiero destacar  tres cosas en este texto en las que creo debiéramos enfocarnos. Todas tienen implicaciones directas para su vida (aún si no está al tanto de esto), y todas se relacionan directamente con Dios y sus propósitos en el siglo veintiuno. Veo, primero, una ambición santa. Segundo, una ansiedad inmensurable y tercero, un alcance global. Así que analicemos estas tres cosas, una por una y veamos cómo se relacionan entre sí y con nosotros en nuestro mundo actual.