El camino a Emaùs: De la frialdad de corazòn a la pasiòn por Dios II parte


Siempre he pensado en la utilidad de las señales que hay alrededor de los caminos y de las carreteras que transitamos. Nos dicen por donde debemos ir, a donde no debemos ir y cómo comportarnos mientras vamos a un lugar. Al igual, al introducirnos en el camino a Emaús podremos encontrar señales que nos demuestran de alguna manera que estamos caminando en la dirección equivocada y también que nuestro corazón se ha ido enfriando de alguna forma. Andar y desandar el camino de Emaús es una realidad ejemplar, simbólica para los discípulos de todos los tiempos. Cada uno de nosotros tiene su camino de Emaús, sus momentos de crisis aguda, de decepción, desesperanza, tristeza. Momentos en los que preguntamos si vale la pena el trabajo por el Reino de Dios, por la justicia, por el bien, por el amor. ¿No somos unos ilusos? Nos hablan y hablábamos de resurrección y de vida pero pareciera que solo hay muerte y violencia por doquier. No nos extrañemos de estas pruebas, de estas preguntas, de estas dudas. No las tapemos. Dejemos que  emerjan. Pongamos nombre a estas objeciones. Y tengamos la serena certeza de que el Señor, en su momento, se nos acercará, se pondrá a caminar con nosotros, nos hará conscientes de su presencia, nos hablará al corazón, nos dará una clara comprensión de los acontecimientos y reanimará nuestras fuerzas y nuestra esperanza. Por el camino de Emaús, a la ida y a la vuelta, el Peregrino va con nosotros.

La primera señal se desprende del versículo 13 que dice: “Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día una aldea llamada Emaús que estaba a sesenta estadios de Jerusalén”¿Qué tipo de señal se encuentra en este pasaje que nos advierte que vamos por el camino equivocado? Note que el versículo habla de movimiento. “dos de ellos iban”. No se le puede acusar de estar estáticos, ni postrados ni deprimidos. Simplemente siguen caminando. ¿Pero en qué dirección? ¿Con qué motivación? Quiero sugerir que la primera señal que nos demuestra que vamos en camino a Emaús es la ACTIVIDAD sin  ESPIRITUALIDAD. Indudablemente definimos como espiritualidad la experiencia viva de Dios en nuestras vidas y en lo que hacemos. La actividad es un resultado de mi vida consagrada y de mi vida espiritual. Los discípulos en Emaús, caminan, sí, ¿pero que tipo de caminar es este cuando el corazón está vacío y desanimado? Hacer algo para Dios sin experimentar la profundidad de Dios en nuestras vidas es uno de los males más comunes en nuestro quehacer evangélico. Hacemos muchas cosas, ¿pero cuantas de esas cosas realmente me han encendido mi corazón y me han hecho arder en mi pasión por Dios? Veamos algunas características de esta actividad.

Primero, una actividad sin espiritualidad es un caminar sin avanzar. El hecho de que vaya caminando o me mueva no necesariamente significa que he avanzado. Hay que notar  que ellos están en movimiento pero en realidad están retrocediendo de su destino. Jerusalén es el lugar del mover de Dios, pero ellos deciden retroceder y regresar a una aldea llamada Emaús. Igual que en nuestra actividad eclesial de cada domingo en este país El Salvador, nosotros vemos que hay un mover, una actividad, muchas iglesias se reúnen, y muchas se llenan, pero ¿qué tanto hemos avanzado? ¿Hemos impactado con el Reino de Dios esta nación? Simplemente es una actividad sin espiritualidad.  Ahora bien que ¿había ocasionado este moverse sin avanzar? ¿Esta actividad sin espiritualidad?

  1. 1.      Lo primero fue la ENDURECIMIENTO

Note que  aunque no sabemos quiénes eran los que caminan (aunque se dice que se llama Cleofas) estamos seguros que pertenecían al grupo de discípulos de Jesús. Ellos como los otros habían recibido la información  que Cristo quería que se quedaran juntos, y que lo esperaran en Galilea. (Mateo 26:32 y 28:16). ¿Se les había olvidado? Por supuesto que sí. Tenían la información, la habían experimentado pero ahora su corazón está cerrado y velado. ¿Por qué nos puede pasar tal cosa? Por el sufrimiento, la desilusión y el pecado mismo. En estos tiempos podemos ver cuántos cristianos están endurecidos. Ellos están                    ensimismados en sus propios proyectos, propósitos y vida. ¿Cuánto pecado y desafío a Dios desde lo profundo de nuestros corazones hay manifiesto en estos días?  El peligro de endurecerse tiene que ver con que ya no sentimos ni fluye el poder de Dios por medio de nosotros.

 

  1. 2.      Lo segundo fue el ENFRIAMIENTO

Note que sólo son dos. Algunos interpretan que el otro discípulo era la mujer de Cleofás y que era una pareja de matrimonio. No es muy seguro pero podría ser. El texto dice “dos de ellos”. ¿Quiénes son ellos? Pues toda la comunidad que siguió a Jesús, comenzando con los 12. ¿Porque se separan de la comunidad? Me imagino que ya no le hallaron sentido a la vivencia sin Jesús presente. Recuerde que ellos oyeron el anuncio de las mujeres, pero no les hizo ninguna mella. Ya no creían en la comunidad, los cuentos que se estaban diciendo eran absurdos, además no tenían evidencia segura de haber visto ellos con sus propios ojos a Jesús. Así que prefieren aislarse y caminar sólo fuera de la comunidad eclesial lo que les produjo un enfriamiento. (Lo veremos más adelante, porque si dicen que su corazón ardía, es porque estaba frío antes de que Jesús les expusiera la Escritura).

En segundo lugar una actividad sin espiritualidad es un caminar sin perspectiva.  No le parece curioso que Lucas diga “el mismo día”. Es decir ese día de la resurrección habían dos perspectivas diferentes en los discípulos, uno (representado por las mujeres) que estaba reflexionando y feliz de haber visto a Jesús y de saber que había resucitado, el otro (representado por los dos de Emaús) que su día era absurdo, lleno de información absurda y por lo tanto un día de desesperanza. ¿Cómo hacemos para que el día que vivimos tenga la perspectiva correcta? Los discípulos oyeron del testimonio de las mujeres y de los discípulos. Para ellos la experiencia era absurda ya que no habían experimentado lo mismo. Así que si la experiencia de ellos era que habían visto a Jesús, podía ser cuestionada ya que ellos no tenían pruebas palpables que hiciera creíble el anuncio de las mujeres. Sin embargo pasaban por alto algo de suma importancia. La experiencia en realidad era un comprobación de lo escrito y profetizado no sólo por Jesucristo sino por el AT y los profetas. Ellos no podían cerrar el binomio entre experiencia y revelación de Dios. Su perspectiva estaba errada porque olvidaron filtrar la experiencia de las mujeres con lo anunciado por Dios tocante a su resurrección. ¿Cómo es que perdemos la perspectiva en nuestro caminar? Pienso que a lo menos hay tres grandes cosas.

 

 

  1. 1.      Menosprecio del programa  de Dios

En este sentido los instrumentos que Dios usa para revelarnos sus mejores planes, a veces no son muy populares y muchas veces contradictorios para nuestro gusto. Los discípulos tenían en menos el anuncio debido a que venían en bocas de unas mujeres. Para ellos era lógico pensar que el anuncio vendría de parte de los discípulos hombres y los de la cúpula. Sin embargo no fue así. Note que ellos dicen en el pasaje “nos ha asombrado” (vrs. 22). La expresión implica incredulidad y hasta exageración. Para ellos era absurdo que viniera de las mujeres.

  1. 2.      Menosprecio de la Palabra de Dios

Una vez más recordemos que el evento de la resurrección no fue algo que partió del vacío teológico. Jesús mismo lo había anunciado y lo había dicho varias veces. Eso significa que ellos pasaron por alto la Palabra de Dios.

 

  1. 3.      Menosprecio de la práctica de la fe

Cuando ellos se refieren a que los otros discípulos fueron a la tumba, añaden una expresión significativa. “Pero ellos no le vieron”. Es decir ellos durante su tiempo de aprendizaje en los tres años, estaban acostumbrados a que su experiencia de fe era ver visiblemente a Jesús. Para ellos su paradigma de fe era seguir a Jesús por vista. Sin embargo Jesús les había anunciado que eso cambiaría y que ya no estaría más con ellos, así que ahora iban a vivir la fe sin ver a Jesús. Sin embargo ellos siguen aferrados al antiguo paradigma. No entendieron que los tiempos estaban cambiando como Jesús lo había dicho. Nosotros somos de esa dispensación, hemos sido llamados más a vivir sin ver que por lo que vemos. Por eso Jesús dijo en  Juan 20 que seríamos bienaventurados porque hemos creído sin ver.

Finalmente una actividad sin espiritualidad es un caminar en sentido contrario. Ellos van de Jerusalén a Emaús. Ese no es el camino que deben llevar. Deben quedarse en Jerusalén con todo lo que esta ciudad representa para ellos. Emaús estaba a 11 kilómetros de Jerusalén. Muchos no han sabido identificar esta aldea claramente. Sin embargo Jerusalén representa la desilusión y Emaús lo cotidiano, lo agradable lo que me aleja de esa desilusión. Yendo para ese lugar me aleja de mi desilusión. Sin embargo que están lo suficientemente cerca para oír las noticias de Jerusalén. He visto gente que se aleja, pero todavía quiere mantener un vínculo con Jerusalén, solo para oír las noticias. Mucha gente en nombre de Jesús se está moviendo en dirección que no es la correcta, no se han dado cuenta, pero Dios sí y por eso urge encontrarse con ellos, para cambiarles nuevamente la dirección. Bueno hasta aquí la primera señal. Necesito que evalúe en que dirección va y como le está afectando tal camino. No espere más, ya que Dios se le unirá y le dará una lección que no olvidará. Vendrá la segunda señal en el camino a Emaús.

 

 

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