Solo para los que buscan grandezas III parte


En segundo lugar veamos LAS PERSPECTIVAS DE BARUC (45:5). Esta frase siempre me impresionó, y hasta ahora he tenido el tiempo para analizarla. Note lo que Dios le dice a Baruc: “¿Y tu buscas para ti grandezas? No las busques… ¿Porque semejante declaración? ¿Qué era lo que Baruc estaba buscando? ¿Porque Dios es claro en declarar que no debe buscar tal deseo? La expresión “buscas grandezas” es para el verbo buscar “baqash”, la forma verbal es piel que se puede traducir “hacer lo imposible por lograr algo”. Por otro lado la expresión “grandeza” es  gadol que se traduce grande (en cualquier sentido); de aquí, más viejo; también insolente:-alto, excelente, en extremo, fuerte, gran, grande, jactanciosamente, más grande, muy grande, grandemente, grandeza, grandioso, grave, magnífica, maravilla, mayor, muy, principal, recio, soberbia, sobremanera, sumo (sacerdote), con gran temor. En ese sentido es una búsqueda afanosa para demostrar importancia, jactancia, y se asocia con la soberbia y el orgullo. ¿No le parece interesante, esta exhortación de Dios para Baruc? ¿No cree que debería ser importante para nosotros hoy? En un ambiente ministerial evangélico en donde las visiones de los “ungidos” es a buscar grandezas, sobresale esta pequeña exhortación para no buscarlas. ¿Cuan popular sería este mensaje en un congreso de “ensancha tu territorio” en la iglesia de Cash Luna? O en los cultos de “grandezas de López Bertrand? Les estamos enseñando al hecho de que somos llamados a ser grandes, a sobresalir, a ser vistos, a tener un “orgullo santo”, sin embargo en este pequeño versículo vemos reflejado lo que Dios les responde a aquellos que como Baruc quiere buscar grandezas. Así que estaba frustrado porque su perspectiva exitista no estaba siendo congruente con la realidad que estaba viviendo. ¿Quién sabe? ¿Quizás quería ser un profeta influyente en la corte? ¿Quizás quería ser mejor que Jeremías? ¿Quizás quería ser reconocido por todo el mundo como el mejor profeta de Dios? El texto no nos dice que tipo de grandezas eran las que buscaba. Lo importante es que Dios lo para y le detiene su apreciación como persona y sus perspectivas de grandeza. Dios parara así a todos aquellos siervos que son sensibles a la voz de Dios. Si el ministerio no ha resultado ser “tan grande” como usted lo esperaba, no se preocupe, Dios todavía tiene mejores planes para usted. Quizás Dios está destruyendo ese afán por ser grande y reconocido, y lo estaba llevando a una etapa más interesante en su vida y ministerio.

En tercer lugar quiero que veamos LAS FUENTES DE INSPIRACION MINISTERIAL (45:3)

Son pocos los hombres que han recibido un mensaje especial de parte de Dios; sin embargo, ¡Baruc fue uno de ellos!   Dios no solamente puede darnos un mensaje, sino que también puede ver lo que hay dentro de nosotros (Salmos 139.1–12). Conoce nuestros pensamientos y nuestras palabras (Jeremías 17.10; Mateo 12.35–37). Dios puede ser increíblemente personal. Su percepción personal se puso de manifiesto en el modo como identificó todas las palabras «mí, mi, yo» que Baruc usó en una sola frase. Al mirar dentro de su corazón, Dios detectó una actitud que rayaba en la auto conmiseración. Así que para recapitular lo dicho anteriormente Baruc tenía necesidad de cambiar su percepción de las cosas para poder estar preparado para días más difíciles que le aguardaban. Baruc puso de manifiesto cuatro señales de depresión en el versículo 3. 1. Estaba atribulado —«¡Ay [del hebreo ’oy] de mí ahora!». He aquí una lamentación y un clamor de desesperación. Jeremías había estado en esa misma situación (4.31; 10.19; 15.10). Tales inquietudes y clamores internos pueden ser para otros, pero los problemas de Baruc se relacionaban con la forma como veía su propia situación. 2. Tenía lágrimas —«… porque ha añadido Jehová tristeza a mi dolor».2 No era este sencillamente dolor sobre dolor, ni angustia añadida al dolor; Baruc estaba de un ánimo para culpar a Dios.3 Jeremías, llevado por la duda y la frustración, reaccionó a Dios cuando forcejeó con tribulaciones anteriormente en su vida. Había estado en la condición que Baruc estaba experimentando ahora. Dios estaba procurando ayudar a Baruc a alcanzar el mismo nivel de madurez que Jeremías había alcanzado. Debemos depender de la paciencia, la misericordia y la gracia de Dios cuando procuramos adoptar Su naturaleza divina. (Vea Hebreos 5.11– 14; 2a Pedro 1.2–4.) 3. Estaba cansado —«fatigado [del hebreo yaga’] estoy de gemir». En la KJV se lee: «Desfallecí en mi gemir». La palabra «desfallecí» significa estar cansado o agotado. ¿Se produjo esta expresión después de todas las pruebas y traumas que trajeron la escritura del mensaje y el tener que entregárselo por lo menos a cinco diferentes grupos, tan solo para verlo quemado por el rey? ¿Quién no habría estado cansado física y emocionalmente? ¡Su buena intención había dado como resultado únicamente la necesidad de esconderse! 4. Estaba cargado de tensión —«… no he hallado descanso». Su mente estaba demasiado ofuscada para conciliar el sueño. Fuera esto causa del temor, de la duda, de la confusión, del enojo, del agotamiento o de una imaginación descontrolada, lo cierto es que Baruc deseaba alivio. No podía descansar; ¡sus ojos cargados no podían tranquilizarse! Entonces el Dios de toda consolación vino a su rescate.

Dios deseaba que Baruc se mirara en Su  espejo y viera la situación como Él la veía. Baruc tenía necesidad de ver tres cosas que lo volvería a inspirar: Lo primero tenía que ver con EL PLAN DE DIOS. Dios destruiría lo que había edificado; lo que había plantado, estaba a punto de arrancarlo (verso 4). Había dos razones por las que Baruc  tenía necesidad de meditar en esto. La primera es que, toda angustia, dolor o depresión que Baruc pudo haber sentido en relación con estas tragedias profetizadas contra su tierra, Dios los estaba experimentando con un amor más profundo y una percepción más amplia que incluía a «toda la tierra». Dios había expresado esta misma verdad anteriormente para ayudar a Jeremías (12.7–11). La segunda razón es que si Baruc pensaba que estas tragedias se podían evitar o que no sobrevendrían (especialmente, si tenía alguna idea en el sentido de que él podría hacer que cambiaran las cosas), ¡Dios le estaba asegurando que el destruir y el arrancar iban a ocurrir con toda certeza! Esto habla que el plan de Dios es diferente a lo que nosotros podemos percibir.  La segunda cosa tiene que ver con LA PERSPECTIVA DE DIOS. La percepción de Dios detectó un problema que debía corregirse. Abordó el problema con esta pregunta: « ¿Y tú buscas para ti grandezas?» (Verso 5). Nuestra necesidad no consiste en saber cuáles eran las grandes cosas que Baruc tenía en mente para él mismo, sino en reconocer que Dios sabía. Es fácil detectar un espíritu y una ambición egoístas en Baruc a partir de la pregunta que le hizo Dios.

Las ambiciones del corazón humano a menudo se contraponen a los planes y propósitos de Dios. ¿Ha sido usted alguna vez culpable de esto? ¿Acaso el tremendo mensaje inspirado y el impacto obtenido por medio de cuatro presentaciones, habrían introducido en Baruc grandes ambiciones de sus destrezas para hablar en público? Si así era, después de una presentación más, su oportunidad desapareció. ¿Anhelaba él salir de su escondite con el fin de poder probar una vez más su poder? No lo sabemos, pero Dios vio algo que necesitaba ajuste. ¿Cómo lo ve Él a usted? El plan de Dios nos ubica en el contexto y la perspectiva de Dios nos ubica en nuestras ambiciones. La tercera cosa tiene que con la PRIORIDAD DE DIOS. Baruc tenía necesidad de entender que él no debía buscar grandezas para sí mismo, porque Dios iba a «[traer] mal sobre toda carne» (verso 5). El mal que Dios traía sobre toda carne le impedía a Jeremías tomar esposa o entrar en ciertas casas (16.1–8). ¿Qué debía evitar Baruc? No se nos dice, pero no hay duda de que Baruc sabía a qué se refería Dios. Al no ser concreto, Dios proporcionó sabiduría para que todos nosotros evitemos la búsqueda egoísta en cualquier dirección que seamos tentados. ¡No procure usted tomar ese camino —ninguno de ellos! Busque la prioridad de Dios, y su perspectiva y su plan. Ahora  tres preguntas pertinentes son dignas de plantearse en relación con esta observación hecha por Dios: ¿Está usted buscando? Algunas personas sencillamente no buscan, lo cual puede ser un problema. ¿Busca usted grandezas? Considere los siguientes pasajes que tienen que ver con grandezas: Mateo 6.33; 28.5; Marcos 16.16; 2a Corintios 12.14– 15. ¿Busca usted grandezas para sí mismo? El buscar lo suyo propio no puede jamás satisfacer verdaderamente. (Vea Filipenses 2.21; Juan 5.30, 44; 8.50; Mateo 20.20–28.) La cuarta cosa tiene que ver con las PROMESAS DE DIOS. Aunque Dios fue franco en Sus percepciones de los problemas de Baruc, también se mostró lleno de gracia y de misericordia en Su proyección del futuro de Baruc. Estas palabras fueron dichas por lo menos dieciocho años antes de que Judá cayera, y de que el pueblo entrara en Egipto. Muchas tribulaciones ocurrieron durante ese período de tiempo. Baruc, con la guía de Dios, pudo triunfar sobre el abatimiento y reducir sus propósitos ambiciosos de modo que se conformaran a la voluntad de Dios. A partir de ese momento no se hace ninguna referencia a Baruc que saque a relucir queja alguna. Lo vemos manteniéndose fiel al lado de Jeremías durante cada evento ofensivo o decepcionante. Lo que Dios le dijo a Baruc durante el cuarto año de Joacim, sin duda permaneció con él durante todas las tribulaciones relacionadas con la caída de Judá y el resultante viaje a Egipto. Lo que Dios le prometió a Baruc, cuando este veía la matanza y el conflicto a su alrededor, era valioso: «te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres» (verso 5). La seguridad que tenía Baruc en el sentido de que él continuaría viviendo bajo Dios y para Dios, tenía que ser una bendición. Fue un gran sacrificio el que hizo cuando se convirtió en el escriba de Jeremías, ¡pero se le concedió su vida! ¿Qué sucedió al final con Baruc? En realidad no sabemos nada después de su estadía en Egipto con Jeremías (43.1–7).Según cuenta cierta tradición recogida por Jerónimo, Baruc y Jeremías murieron en Egipto. Sin embargo el libro apócrifo de Baruc, lo ubica en Babilonia, adonde otra tradición lo lleva después de la muerte de Jeremías en Egipto. Es probable que estas leyendas sean solo intentos de una imaginación melancólica que busca rellenar los  espacios vacíos de la historia. El hecho es que Dios restauro a este hombre y lo animo a seguir adelante con su ministerio a pesar de toda la adversidad. Quiera Dios que estas palabras motiven a tanto siervo de Dios desanimado que necesita ser fortalecido y motivado a que siga dependiendo de Dios.

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