¿Y si Jesús era feo?

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Vivimos en la era del culto al ego y a la propia imagen. El hechizo de narciso siempre flota en los espejos, mostrando insobornablemente la belleza y la fealdad. Hay muchas personas que padecen una obsesión por encontrarse defectos cuando se contemplan en ellos. La cultura de la apariencia crea la necesidad excesiva y compulsiva de estar, sentirse y parecer bello. Muchos trastornos como la anorexia, la bulimia, la vigorexia -la obsesión por el aspecto físico- o la tanorexia, la afición compulsiva a las operaciones estéticas, nacen porque queremos adecuarnos al imperativo estético y social, deteniendo el ritmo biológico y natural del tiempo y del envejecimiento. Algunos se preocupan obsesiva y excesivamente, por algún defecto real o imaginado del aspecto físico que les genera un intenso malestar emocional. Hay personas que mantienen un conflicto con el espejo. No quieren verse. El descontento con la propia imagen física genera disminución de la autoestima, ansiedad, depresión y trastornos alimenticios. Nuestra sociedad de los espejos, ser -o simplemente verse- feo, gordo, bajo o viejo, puede resultar fatal. Hay personas que no son feas pero se sienten feas. Pareciera que en nuestra sociedad la fealdad “es una enfermedad”, una “exclusión”.

La estética y el gusto no se mantienen inmutables y estáticos a través de los tiempos y las culturas. Varían, son polivalentes, mutan de significado y apreciación. En general, consideramos la fealdad como un contravalor de la belleza, como su natural manifestación opuesta. Se considera que la fealdad es la antítesis de la belleza.

En nuestra cultura también hay un culto por lo que se llama “fealdad estética”. Existe una reivindicación social por lo feo, lo patético, lo denigrante, lo macabro y lo morboso. Las distintas manifestaciones de la fealdad -a través de los siglos- se han manifestado en pesadillas y terrores, donde los sentimientos de repulsión aparecen en primer plano estimulados por demonios, locos, enemigos terribles, presencias perturbadoras, seres repulsivos, deformidades, fantasmas y monstruos legendarios.

En la literatura, como en el arte en general -especialmente en la cinematografía y en la plástica- abundan los personajes célebres feos. Uno de los ejemplos más conocidos de fealdad se encuentra en la historia “El patito feo” de Hans Christian Andersen (1805- 1875). Un patito particularmente grande, torpe y feo que lleva una vida de burlas y penurias hasta que huye a un pantano con patos salvajes. En la primavera, el patito descubre, al ver su reflejo, que se ha convertido en un hermoso cisne. El cuento es metáfora de la autoestima humana y de los progresos que cada uno puede hacer en su propio crecimiento y transformación a través del sufrimiento y la superación.

“Nuestra Señora de París” es una novela del escritor francés Víctor Hugo (1802- 1885) donde se narra la historia de Esmeralda, la bailarina gitana y Quasimodo, un jorobado deforme, sordo y feo que se encarga de las campanas de la Catedral de Notre Dame en el París del siglo XV. Esmeralda simboliza la belleza y la gracia. Quasimodo, la monstruosidad física, aunque su corazón es bondadoso. Su protector despiadado –Frollo- igualmente atraído por la gitana Esmeralda, simboliza la perversidad moral. El caballero de esta historia, el capitán Febo, representa la dignidad y la nobleza. También está enamorado de Esmeralda. Todos los personajes masculinos sucumben ante el hechizo de la belleza de la gitana: Quasimodo, el feo; Frollo, el malo y Febo, el hermoso.

“La bella y la bestia” es un cuento tradicional que -en Europa a lo largo de lo tiempos- ha tenido diferentes versiones y autores. Todas coinciden, de alguna manera, en la metáfora de la animalidad integrada a la condición humana. Se cuenta la historia de un príncipe convertido, por arte de hechicería, en un animal salvaje y monstruoso que es redimido por el beso y el amor de una doncella. Es una metáfora del amor más allá de cualquier convención.

“El fantasma de la ópera” es una novela de Gastón Leroux (1868- 1927) en donde un fantasma enmascarado se descuelga desde las bóvedas del teatro de la Ópera de Paris y construye su propia morada en el subsuelo. Está profundamente enamorado de Cristine, la soprano del Teatro, prometida de el Vizconde de Chagny. El fantasma se siente celoso de la relación de Christine con su prometido y la invita a visitar su mundo debajo del edificio. Cuando ella baja, descubre que el fantasma es un genio musical que lleva una máscara para ocultar su cara aberrante. Chistine está dividida entre el amor del joven vizconde y su fascinación con la misteriosamente hermosa música del fantasma.

Mientras que el jorobado Quasimodo y el príncipe convertido en Bestia son feos por fuera -sin embargo- nobles y bellos por dentro; en cambio “el Fantasma de la Ópera” es un ser apasionado y ambiguo, capaz de amor, odio y venganza. Todos estos personajes feos son capaces de amor y de ser amados y que cada uno luchará por su amor, más allá de su aspecto, intentando doblegar el destino de cada uno.

Igual sucede en el cuento clásico “La princesa y el sapo” donde un príncipe apuesto es convertido por un médico brujo en sapo y sólo se romperá el hechizo para volver a ser un príncipe humano, si la princesa lo besa. El aspecto repugnante del sapo esconde una belleza que no se advierte a los ojos.

Hay otra fealdad –también testimoniada en la literatura y en el cine- que no tiene nada de bondad y constituye la monstruosidad en sí misma. Basta pensar en Frankenstein, obra de la escritora inglesa Mary Shelley (1797- 1851) que explora temas tales como el límite ético de las ciencias, el audaz y ambicioso conocimiento humano que intenta competir con el poder con Dios e imitar la creación a través de la vida artificial; además aparece también la destrucción de la vida por la insubordinación de la obra creada artificialmente como respuesta al abandono y al desprecio.

Otro texto inquietante de la literatura que nos trae la cara de lo monstruoso es el relato de Franz Kafka (1883- 1924) llamado “La metamorfosis” que narra la historia de Gregorio Samsa, un comerciante que vive con su familia quien un día amanece convertido en una creatura algo así como un insecto gigante. Esto le impide trabajar provocando la ruina de su familia. Él decide ocultarse en su propio cuarto para no asustar. Vive solitario y recluido comiendo desperdicios y ante el desprecio y el cansancio de su familia, se deja morir. Tras su muerte la familia, indiferente, sale alegremente a la calle con nuevas esperanzas de un futuro mejor, liberada del gran peso que les atormentaba.

“La metamorfosis”, nos muestra la cara más deshumanizada del entorno familiar y el drama de la incomunicación. La desaprobación familiar de ese integrante por el cual se sienten avergonzados. La sociedad despersonaliza a los sujetos, asilándonos y sometiéndolos a identidades desdobladas, víctimas de la incomprensión y la exclusión, condenados a una vida que se deshumaniza.

Otra obra literaria que aborda el tema de la monstruosidad del alma humana -en su bipolaridad de bien y de mal- es “El extraño caso del Doctor Jekill y Mister Hayde” escrita por Robert Louis Stevenson (1850- 1894). El personaje de su novela es Jekyll, un científico que crea una poción química con el objetivo de separar el bien y el mal de su persona. Este brebaje es capaz de transformarlo en un monstruo temible. Al comienzo, por su propia decisión y después incontroladamente donde su parte maléfica -personificada en Hyde atesorará cada vez más poder y Jekyll perderá el control de sus actos y de su vida. La obra habla de un misterio de bipolaridad y dualidad que es intrínseco al espíritu humano.

En cualquiera de estas obras literarias hay una profunda indagación sobre el misterio de la condición humana donde lo feo y lo terrible resulta inquietante. En todos estos relatos lo monstruoso es metáfora de la frialdad e indiferencia de una sociedad carente de inclusión, tolerancia, aceptación y comprensión.

Para descubrir la belleza y la fealdad no bastan los ojos. Hay que tener “alma”, capacidad espiritual para contemplar. Quizás lo feo sea aquello que no nos satisface, ni nos llena, lo que cada uno considera contrario a lo armónico. Tanto la belleza como la fealdad se miden subjetivamente. Belleza o fealdad interior y exterior, no necesariamente se corresponden. La belleza interior se cultiva con el tiempo, la exterior se destruye con los años. La interior refleja los sentimientos y hace que cada persona irradie una energía espiritual especial. La exterior es algo cultural. La belleza interior siempre será universal. Esa que nos hace definitivamente singulares. Una cosa es la belleza y otra la hermosura. Se puede ser bello sin ser necesariamente hermoso y viceversa. La belleza es siempre interior y esencial. La hermosura es exterior y apariencial.

Cada época tiene su propia fealdad y monstruos. Muchas veces lo feo y lo monstruoso aparece en nuestras pesadillas. Lo horrible de una pesadilla no consiste en las imágenes sino a ese sentir especialmente asfixiante y angustioso. La monstruosidad habita los sueños, los dramas y los cuentos. Incluso a veces se experimenta en cosas muy triviales una extraña sensación que nos invade, por ejemplo, cuando nos miramos al espejo. Lo monstruoso y la fealdad a menudo nos invaden en esas extrañas sensaciones internas pero para quienes tenemos fe, en última instancia, la verdadera fealdad es la que se causa o resulta consecuencia del pecado.

No hay mayor fealdad que la espiritual, la que está asociada a la oscuridad, al pecado, a los malos sentimientos y a la muerte. La vida espiritual y la actitud estética ayudan con su capacidad transfiguradora y transformadora a sublimar todo. Hoy hay una “estética de lo feo” en los medios: imágenes fuertes, avasalladoras, chocantes, repugnantes, agresivas, caóticas, desagradables. La morbosidad es una exageración social enfermiza y adictiva.

La belleza puede devolvernos la paz del corazón y de la mirada. Ayuda para calmar las laceraciones de tanto dolor, pobreza e injusticia. Redime y abre los caminos del alma. Sin embargo, la sola estética no alcanza para que el mundo sea mejor. Para que la estética sea realmente transformadora, transfiguradora y redentora, hace falta la gracia. La vida espiritual, en última instancia, es esa misteriosa alquimia de la gracia de Dios que transforma todo lo feo en hermoso para que la oscuridad se vuelva definitivamente esplendente luz.

El libro del profeta Isaías,  dice: “como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias. Nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades” (53: 2-5).

Este texto de Isaías adjudicado a Jesús como Siervo Sufriente de Dios, lo muestra sin hermosura, ni presencia, casi sin apariencia, de tan desfigurado que estaba por sus sufrimientos. Entre la hermosura y la desfiguración, entre la forma armoniosa y la deformación, en este caso hecho por la violencia y el maltrato, se encuentra, a medio camino, la fealdad.

Ciertamente la tradición espiritual y artística nunca ha querido considerar a Jesús como un hombre feo; al contrario, aún agonizante, flagelado y martirizado en la Cruz tiene cierta belleza y armonía. A menudo tenemos ideas preconcebidas que se nos ha transmitido tradicionalmente para con la imagen de Jesús: el semblante claro y sereno, rasgos firmes y belleza varonil, casi perfecta. ¿De dónde vienen esas imágenes que lo ensalzan como un hombre de gran belleza?, ¿acaso alguien retrató su verdadera imagen alguna vez?

Tal vez Jesús tenía el aspecto de un hombre típico judío, de aspecto común y normal, un varón de trabajo, rudo, pobre y sufrido, para quien la vida no le fue para nada fácil, un trabajador forzado con el duro oficio de su padre adoptivo. Hay una pregunta que podemos hacerla y puede que nos movilice: ¿y si Jesús era feo?

Seguramente se vestía y se peinaba como un judío de su época. Tal vez, con la apariencia de todos los de su tiempo. De hecho, los soldados romanos cuando fueron a capturarlo en el huerto de los olivos no sabían cómo distinguirlo en medio de todos. Judas lo identifica con un beso.

El Nuevo Testamento nos dice que “fue uno de tantos, como un hombre cualquiera” (Filipenses 2:7). Hasta es posible que haya querido, siguiendo una secreta ley de solidaridad, ser feo ya que la pobreza, la indigencia, la precariedad y la vulnerabilidad –muchas veces- se hermanan con la fealdad.

El Señor sufrió el desprecio y la humillación. Fue marginado y excluido. Tal vez Jesús fue feo y pobre para solidarizarse con el que sufre y para enseñarnos el valor y la grandeza que puede esconderse en lo que despreciamos. Tal vez fue bello sin ser hermoso para revelarnos así otra mirada de la realidad y de las personas, traspasando la máscara y la cáscara superficial con la que todos nos revestimos y nos cubrimos, ocultando nuestras fragilidades e indefensiones porque tenemos miedo que los demás nos vean tal cual somos y se asusten o nos dejen de querer o nos tengan lástima y compasión.

Ser feo es estar a la intemperie y conocer una desnudez y una exposición que todos queremos ocultar. Nos asusta la mirada y la reprobación de los otros. Nos da miedo la discriminación. Nos defendemos del otro y de su posible ataque. Queremos la belleza como protección y como aprobación social. No importa lo que llevemos dentro. Los seres humanos somos fácilmente engañables. Basta una apariencia hermosa para que creamos que adentro también es así. No siempre sospechamos que hay bellezas que no se ven y hay fealdades ocultas en disfraces hermosos. Hay personas desafortunadas en su aspecto físico y de una personalidad incomparable, verdaderamente talentosas e inteligentes.

Tenemos que aprender la sabiduría de la aceptación. Los jóvenes de la belleza que tienen. Los mayores del paso de los años con dignidad. Hay belleza en las arrugas si son los surcos de la vida vivida y atesorada. La piel tiene memoria de vida en sus arrugas. En realidad, la fealdad existe pero no existen los feos. Todo es una invención humana, un producto de nuestros prejuicios. Nos empeñamos absurdamente en clasificarlo todo y de comparar. Con falsas apreciaciones juzgamos a las personas, incluso por lo que de ella aparece a nuestros ojos. Cada uno tiene sus características particulares, cada uno es absolutamente singular y único, incluso desde el punto de vista físico, con sus particularidades y sus diferencias. Cada uno es exclusivo para Dios y para los que nos aman. Mirado cada uno en sí mismo y en su dignidad de persona, nadie es feo. Nunca nadie es feo a los ojos de la hermosura de Dios. Nadie es feo para el amor verdadero. Nadie es feo para aquél que lo ama. Nadie es feo si es amado.

En la película amor ciego Hal Larson (Jack Black) es un hombre superficial, cuya obsesión por la belleza física se interpone frente a la belleza interior de la mujer. Hal y su amigo igualmente superficial, Mauricio Wilson (Jason Alexander), pasan sus noches siendo rechazados por mujeres atractivas y fuera de su alcance en las discotecas. Por un giro del destino, Hal queda atrapado en un ascensor con el famoso orador motivacional, Tony Robbins, quien después de hablar con Hal lo hipnotiza con el fin de que éste pueda ver la belleza interior manifestada físicamente en una persona. Hal, más tarde conoce y se enamora de Rosemary Shanahan (Gwyneth Paltrow), hija de Steve Shanahan (Joe Viterelli), el presidente de la compañía en la cual Hal trabaja. Rosemary es obesa, pero su amable y generosa personalidad hace que Hal la vea esbelta y hermosa. Rosemary es acostumbrada a ser ignorada por los hombres debido a su apariencia, inicialmente interpreta el interés de Hal en ella como una burla, pero comienza a salir con Hal, y se da cuenta de que sus sentimientos hacia ella son auténticos. La película gira alrededor de la belleza superficial y la belleza interna. De tal manera que las mujeres bellas por fuera Hal las ve fea debido a su interior y viceversa. Al final y una vez pasado el hechizo Hal se enamora de la belleza interna y externa de Rosemary, ganando así el amor en un contexto de fealdad.

¿Y si Jesús fue feo? Lo hizo por amor y por todos los feos de este mundo que somos muchos.

 

Entre el ascenso y el descenso…navegando entre el éxito y el fracaso II parte

 

 

En segundo lugar el ascenso de los discípulos.

“…Ellos, entonces, lo adoraron y luego regresaron a Jerusalén con gran alegría. 53 Y estaban continuamente en el templo, alabando a Dios…” (Lucas 24:50)

Al sentir que el ascenso de Jesús era su descenso, los discípulos transformaron  el ascenso de Jesús en su propio ascenso espiritual también.  En realidad hubo un cambio de mentalidad.

Es sobresaliente que la expresión “regresar” es la expresión “hupostrefo” en griego. Esta palabra se puede traducir como cambiar, darle un giro a la dirección. En realidad implica el modo de pensar. El prefijo “hupo” que acompaña al verbo indica estar “debajo de”. Lo que viene a reafirmar el hecho de que los disípulos cambiaron de mentalidad y regresaron con esa nueva mentalidad a Jerusalén.

¿Que lograron entonces en su ascenso? Primero un espirítu de adoración. La expresión literlamente significa postrarse. Es por medio de la adoración y la postración que aceptan la nueva mentalidad y la acción de regresar a Jerusalén. Segundo, un espíritu de sumisión. Regresaron cambiados en obediencia a Jerusalén la ciudad conflictiva y peligrosa. Tercero, un espíritu de satisfacción. El texto dice que regresaron con gran alegría. En el original es “rebalzando de alegría”. Estaban satisfecho porque Jesús los había llenado de plenitud y gozo. Y finalmente un sentido de expectación.El pasaje dice que volvieron a un esquema que estaba caduco para esperar el nuevo. Pero lo hicieron gratitud y depenednecia de Dios. Mientras venía lo mejor estaban esperando en lo peor. Podían soportar un ambiente no grato por el hecho de que la promesa de Dios incluía una espera.

 Al terminar de reflexionar en esta porción de la Escritura reconozco que me  da miedo valorar mi vida según los parámetros de ascenso y descenso. Valgo más si logro los objetivos marcados. Si consigo llegar más alto que otros. Si soy reconocido. Si evoluciono. Si no me estanco. Y valgo mucho menos si nada de lo que emprendo me resulta. Si sigo igual que antes. Si no mejoro ni cambio. No lo sé muy bien. Me han metido en el corazón una idea de la vida que me hace daño.

Decía Victoria Braquehais, una monja misionera en África: “Siento que Dios ha triunfado en mi vida. La vida es otra cosa, es lo que es. No es tanto hacer muchas cosas o ser el mejor. La vida no está hecha para competir, sino para compartir.”[1] 

Y quizás la tendencia del mundo es la de competir, no la de compartir. La de llegar más alto, ser el mejor y lograr todas las metas. Una estrategia de conquista. Un plan a largo plazo para ser el mejor, el que más éxitos tenga. Formación, preparación, conquistas.

Y me privo de la alegría del descenso. De la sensación de ser acompañado en el fracaso. Tal vez el que vence descubre nuevos amigos. Y el que ha dejado de ser válido, útil o interesante, pasa al olvido. Pierde la fama. Deja de ser conocido. Pierde amigos.

El ascenso y el descenso. La encrucijada de la vida. Yo no me puedo quedar en un punto medio equidistante. O subo o bajo. No me quedo igual.

La naturaleza que es sabia me dice que mi cuerpo tiende al descenso. Pierdo facultades. Estoy más cansado. Pero mi espíritu sueña el ascenso.

Sé que mi vida no es una línea ascendente. Y eso que estoy llamado al cielo. Al lugar en el que Jesús me precede. Pero tal vez antes tenga que probar el descenso. Ser descendido de mi cruz. Ser ascendido al fracaso.

Ni yo mismo podré bajar solo de mi propia muerte. Harán conmigo lo que hicieron con Él ya muerto. Desciendo al olvido. Desciendo al juicio y a la condena. Desciendo a la muerte.

Reconozco que me da miedo esa pérdida paulatina de mis fuerzas. Me dan miedo la derrota y el olvido. Me asusta perder la vitalidad y no seguir avanzando. Quedarme al margen del río de la vida. Y pienso entonces en la mirada de Jesús.

Leía el otro día: “Para entrar en el reino de Dios es importante que todos sientan como suya la preocupación de Dios por los perdidos y su alegría al recuperarlos. Hay que aprender a mirar de otra manera a esas gentes extraviadas que casi todos desprecian”.[2]

Jesús se fija en los perdidos, en los descendidos, en los fracasados. Se fija en mí cuando no logro los resultados esperados, cuando no consigo lo que me propongo, cuando no triunfo. Se fija en mí caído.

Es como si en la vida la mirada de los hombres se posara sólo en los que triunfan, en los que vencen, en los que ganan. Mientras el olvido forma parte de los que han fracasado y han muerto en el camino.

Entonces comprendo que no importa tanto ascender o descender. Aumentar el número de mis éxitos o perder todas mis metas. Que lo importante es dar la vida. No si me sale bien todo lo que emprendo. No si logro ascender a la cumbre más alta.

El ascenso es obra de Dios en mí. Él me levanta habiendo yo caído. Y me eleva por encima de mis fuerzas habiendo yo bajado a lo más profundo. Y no se olvida de los perdidos, de los descendidos. Me recuerda siempre pase lo que pase.

Y entonces tengo ya otra actitud frente a la vida. Tengo menos miedo, más paz, más alegría. Miro con más pasión todo lo que hago. Y entonces valoro tanto el éxito como el fracaso. Y mi amor de compasión me hace acercarme al que no es valorado, al rechazado, al que no triunfa.

Mi compasión me hace mirar hacia abajo. Darme la vuelta para ver al que marcha más lejos. Fijarme en el anciano y en el enfermo. En el que no asciende. En esta cultura del descarte mirar así es un milagro. Mirar al que no avanza y valorarlo. Detener mis pasos ante el que nadie mira y caminar a su lado.

No es atractivo su rostro y yo lo quiero admirar. Tal vez no tiene nada que mis ojos envidien, pero yo quiero seguirlo. La compasión me hace capaz de amar lo que el mundo rechaza. Me detengo y desciendo.

Pudiendo ascender vuelvo a bajar la cuesta. Pudiendo ir más rápido detengo mis pasos para ir a otro ritmo. Deshago el camino recorrido. Y miro más lejos, atrás, ese lugar ya hollado. Y no me da miedo perder la senda de los triunfadores.

Quizás no soy mejor que antes, no evoluciono. La compasión  no tiene que ver con esos logros que el corazón desea.

Quiero dejar de envidiar a los que acumulan éxitos. Mi vida no es una línea recta hacia la meta. Acepto mis caídas y mis retrocesos.

Miro a Jesús que asciende ante mis ojos. Él conoció el descenso. Y ahora asciende al encuentro del cielo. Su ascensión me conmueve. No deja de mirar a los que miramos al cielo. No se olvida de mí que piso mi tierra. Se detiene sonriendo. Me abraza desde arriba. Abajándose. Deteniéndose.

Me gusta esa forma de vivir sin tener en cuenta que hay que aprovechar el tiempo. Sin desear siempre un poco más. Un paso más lejos. No me gusta vivir con miedo a los descensos.

Prefiero esa vida en la que la compasión es lo primero. Y esa mirada de misericordia me hace detenerme ante cualquier perdido, descendido, olvidado. Porque no es la gloria lo que sueñan mis pasos. Sino un día ascender, de la mano de Cristo, camino al cielo.

[1] http://www.alfayomega.es/author/vbraquehais

[2] http://www.biblia.work/sermones/asi-reacciono-jesus-cuando-una-mujer-de-mala-vida-le-beso-exageradamente/

Entre el ascenso y el descenso.. navegando entre el éxito y el fracaso

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“…vieron cómo Jesús era llevado al cielo…”

Hechos 1:9

 Creo que la vida oscila entre estos dos estados, algunas veces desciendo y otras veces asciendo. La pregunta que sobresale de esto es ¿Qué duele más?¿Descender o ascender? ¿Qué nos gusta más? ¿Estar arriba o estar abajo? La respuesta es obvia. ¿Por qué duele tanto descender? Creo que se debe a la manera en que la gente ve la vida, es decir como un camino que asciende. Una línea recta y en lo alto del monte la meta. Y yo mirando ese destino que anhelo.

Tal vez es parte de una mirada juvenil, idealista. Una mirada que ve todo como el ascenso al monte más alto y lleno de gloria. Un anhelo infantil que confía en llegar pronto lo más arriba posible después de un largo esfuerzo. Este día que comienza mejor que ayer. El nuevo año mejor que el pasado. Lo que ahora hago mejor que lo que hice antes. Siempre más, más alto, más lejos, mejor.

Y nos  turba al pensar en algo que esté peor hecho. Nos aterra un descenso en lugar de un ascenso. Un bache, una caída. La pérdida de prestigio en lugar de la ganancia. Un retroceso en lugar de avanzar.

Y es que como si subir a lo más alto fuera siempre mejor que descender. Superar metas pasadas mejor que fallar. Lograr mejores tiempos mucho mejor que seguir como antes. Ganar más dinero. Tener más éxito y fama. Siempre más. Nunca menos. Ser ascendidoes mejor que ser descendido.

Jesús fue descendido hacia la cruz y hacia la muerte. Y hoy asciende Él sólo ante los hombres. Fue ascendido al madero, signo del mayor fracaso. Y murió, fue asesinado. Cayó entre los hombres. Fue descendido. Pero luego asciende vivo, resucitado, victorioso. En Hechos 1 y Lucas 24 podemos observar dos breves relatos de la ascensión de Jesús. El tiempo de haber convivido en su descenso con los seres humanos ha terminado. Nuevamente regresa a casa. ¡Qué gran emoción debió haber sentido Jesús, al regresar a su hogar celestial! ¡Por fin se acababan las limitaciones!

Pero ¿Cómo manejó Jesús los descensos  y los ascensos de su vida?

Primero veamos qué aprendió, cultivó o encontró en los tiempos de su descenso.

En el texto podemos observar a lo menos tres cosas que Dios cultivó en su tiempo en la tierra., es decir su descenso en esta tierra. Quiero combinar los dos relatos de Lucas con respecto a la ascensión de Cristo.

50 Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo. 51 Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo. (Lucas 24)

 9 Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. 10 Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

 11 Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse. (Hechos 1)

 

Ellos, entonces, lo adoraron y luego regresaron a Jerusalén con gran alegría. 53 Y estaban continuamente en el templo, alabando a Dios. (Lucas 24)

 En primer lugar el vaivén en la vida de Jesús.

¿Qué ocurrió en el descenso de Jesús.

  • Cultivó un caminar. “los llevó afuera”.

 Si observamos, en este contexto Jesús sabe a dónde llevarlos y los lidera a esa visión. El pasaje dice que “los sacó”. La expresión “los llevo” o “los sacó”, en griego la expresión es “exo” de donde procede la palabra “éxodo”. Los va a llevar al lugar exacto donde está el mover de Dios. Si hay una cosa que debemos reconocer que Jesús reafirmó fue su visión del reino de Dios. Cada uno tendrá su éxodo personal en el cuál seguirá la visión de Dios. El uso que Lucas hace de la expresión “los llevó” es una palabra que denota dirigir, liderar. Llevar a alguien a una meta. La visión de Jesús le dio liderazgo pero a la vez le dio perspectiva. Parece ser que Jesús entendió que el propósito de Dios no era Jerusalén, o el templo. Cuando estamos en la etapa de descenso es cuando más abiertos estamos a reconocer realmente el mover de Dios en nuestras vidas y la vida de los que dirigimos. La visión de Dios siempre es hacia afuera, no hacia adentro. Es una visión del camino. Una visión del andar.La vida espiritual, desde sus orígenes, ha sido entendida como un “camino”, un sendero, un itinerario, una peregrinación. Incluso la vida humana ha encontrado en el “camino” una imagen universal para describirse a sí misma. La vida es caminar, peregrinar, transitar, andar, viajar, continuar, seguir. La dirección es siempre para adelante, de cara al futuro con las alas de la esperanza. En el Nuevo Testamento  está la imagen del camino. Juan Bautista es el que anuncia la preparación del “camino del Señor” (Cf. Lucas 3:4). Luego, el mismo Jesús, se proclama: “Yo soy el Camino” (Juan 14:6). La comunidad de los discípulos -en el Libro de los Hechos de los Apóstoles- es llamada simplemente, los “del camino” (Cf. 9:2; 18:25-26; 24:22). Así como en el Antiguo Testamento aparece repetidas veces la imagen de los dos caminos -el bueno y el malo como opción de la libertad- en el Evangelio de Juan y en su primera Carta se dice lo mismo, de otra manera, cuando se afirma que “la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la sofocaron” (Juan 1:5). A partir de la presentación de Jesús como Camino, en el Nuevo Testamento se sugiere que toda la existencia es entonces un “regreso”. Toda la vida es caminar de vuelta a la casa del Padre. A ese hogar tratamos insistentemente de volver sin extraviarnos, a través de riesgos de este mundo. La vuelta y el retorno a Dios son parte de un mismo camino. Estamos en el exilio, en el “éxodo” dirigidos por Dios, regresar a la Patria es uno de los motivos más profundos del encuentro definitivo con Dios. Como el hijo pródigo que vuelve a la casa y a la fiesta del padre misericordioso, así también nosotros estamos caminando en la vida. Siempre de paso y de regreso, aunque no nos demos cuenta.

  • Cultivó un vivir. “a Betania”

Cuando el Señor Jesucristo vino a este mundo, no fue recibido. El Creador del universo, el que no tan sólo lo creó todo, sino que también es el mismo para quien se crearon todas las cosas. Aún y así, fue rechazado por el mismo mundo que Él creó. No fue bien recibido ni aceptado. Sólo hubo una excepción. En toda su vida en este mundo, sólo fue bien recibido y aceptado en un único lugar: un pueblecito llamado Betania. Y fue una parte importante en la vida del Señor. Betania parece ser el único lugar en la tierra donde el Señor Jesucristo se sintió comprendido y reconocido. En donde Jesús es bienvenido allí se recibe la bendición y el respaldo de Dios. Betania el pueblito de su corazón. Sin ruidos, sin normas, sin reglas estrictras, sólo amor, aceptación y descanso para Dios. Jesús invirtió mucho en encontrar gente con la que relacionarse. A pesar de vivir en un estado de descenso eso lo hizo accesible a la realidad de su entorno, a las necesidades y luchas de la gente. Los autores bíblicos  luego comenzaron a hacer algunas clasificaciones según el grado de avance de cada uno en la vida espiritual. Después de muchas clasificaciones y denominaciones a lo largo del tiempo, se fue arribando a una división que designaba a los “incipientes” (los que comenzaban), los “proficientes” (los que avanzan) y los “eficientes” (los que llegaban a la plenitud). Incluso se comienza a hablar de “tres edades, etapas o estadios” del ser humano según su evolución interior. Ciertamente no es posible clasificar y cuantificar la vida espiritual. La vida toda -y especialmente la vida sobrenatural- es algo incesante e intensamente dinámico, móvil, progresivo, que nunca se detiene. La vida se expande y se prolonga, tiende a crecer según sean sus posibilidades y circunstancias. Además, si la vida espiritual –en sus alcances más hondos y maduros- se identifica con el amor, éste tiene constantemente la posibilidad de aumentar. La  vida espiritual que Jesús apreció y valoró nucho fue la de Betania, la de la casa y no del templo. Fue allí donde mostro una experiencia de vida más que en otros momentos. Era un descenso a lo sencillo y lo humilde.

Cultivó su  dar. “allí alzó las manos y los bendijo. 51 Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos…” La actitud de Jesús al ser llevado es una actitud de dar, estímulos, de bendecir, de dar palabra de ánimo. ¿Cómo se da Jesús en este contexto? Primero los bendice con su asistencia. “alzó las manos” Esto nos habla del respaldo de Dios, de sus manos extendidas para dárnosla en los momentos difíciles del caminar. Segundo los bendice con su influencia. El texto habla de bendecir  (2 veces): La expresión es eulogeo, de donde procede la palabra elogio. Es decir Jesús en su bendición les dio  palabras a los discípulos elogios de sus cualidades y de sus méritos. Los bendijo con su ausencia. Si observamos dice: “se alejó de ellos” y luego dice que les “fue quitado”. A veces nuestra forma de dar debe ser como Jesucristo. Unas veces nuestra presencia es importante pero otras veces la ausencia es más importante.  Jesús les había dado su presencia en su descenso y ahora en su ascenso les daría su ausencia.

Tres elementos trascendentales en el descender, un caminar, un vivir y un  dar.

 En segundo lugar el ascenso de Jesús ¿Qué cosechó en su ascenso Jesús?

 Ahora, una vez que termina el descenso que recibió Jesús en su ascenso. ¿Qué pasa cuando entramos en una época de ascenso?

 Primero somos leales. Jesús no ocultó su interés y preocupación por los suyos. Antes de partir aseguró que ellos tuvieran tranquilidad y se fijaran más en el cuadro mayor. Les haría falta, pero les explicaba que era necesario para el mejoramiento de su vida. No los dejó con dudas, sino con una gran seguridad. Segundo somos reales. Me parece importante notar que él es alzado, los verbos están en pasivo. Es un agente exterior quien lo toma. No hay engaño, sale enfrente de todos, se deja ver tal como es, ahora volverá a ser el hijo de Dios pero no deja de ser su amigo, el que estuvo con ellos. Aunque ahora puede optar nuevamente por ser el Dios grande, Jesús opta por conservar su imagen de siervo, aunque ahora sea el está sentado en el trono. Es el mismo hombre. El mismo Jesús muerto y resucitado. El mismo valor de aquel cuerpo sin vida. El mismo valor del Jesús glorioso que desaparece delante de mis ojos. Tercero somos radicales. Me gusta mucho la siguiente escena en el texto. La escena de la mirada triste de los seguidores de Jesús, y la manera en que los manda de regreso a Jerusalén. Jesús no vuelve aparecer para exhortarlos a que se vayan. Una vez determinada la decisión de irse nada lo detendrá de hacerlo. ¿Por qué las emociones no lo manejan a Jesús? Simplemente porque ahora en su ascenso ha llegado al nivel de su intimidad con el Padre y eso es superior. Amar a Dios por sobre los necesitados es superior a cualquier cosa.

En segundo lugar el vaivén en la vida de los apóstoles

Comenzaremos por el descenso  de los discípulos.

Los discípulos habían tenido varios vaivenes a lo largo de estos últimos días. Venían del descenso de la cruz, la muerte y resurrección a un ascenso de 40 días. Nunca antes había estado tan disponible la persona de Jesús.  Ahora entran en una nueva etapa de descenso. Hacerse la idea de que Jesús de una vez y por un tiempo indefinido ya no estaría con ellos. Este descenso ocasionó a lo menos tres cosas.

Primero les desvió su visión. El texto relata en cuatro ocasiones la expresión ver y mirar. Hay dos tipos de miradas y acciones en el relato. La primera cuando se está yendo y la segunda cuando ya se ha ido. La primera es una sensación de que algo estamos perdiendo. La “idealización” de la vida espiritual es un obstáculo a la hora de emprender un camino serio y profundo. El “realismo espiritual”, en cambio, es el mejor espejo que podemos tener para este camino. Algunos piensan que la experiencia espiritual es un retroceso o regresión, una inmadurez o un infantilismo respecto a la vida humana como si referenciarnos a Dios nos quitara autonomía, libertad, responsabilidad y adultez. Al contrario, la vida espiritual no es un “escapismo”, ni una “evasión”. Consiste en una integración madura del “yo” integralmente. Es un sentir que perdemos algo en el caminar y a veces esa sensación de que se nos está yendo el mismo Dios al que servimos.  Y es que los procesos de “pewrdida” son extraños y muchas veces largos. En estos procesos hay una primera etapa de búsqueda e inicio donde se percibe -consciente o inconscientemente- la necesidad interior de comenzar un proceso de crecimiento real. En esa etapa se tiene poca experiencia. Se busca el cambio y la renovación. Luego –en la segunda etapa- vienen los desafíos, los obstáculos, las crisis, comienzan un trabajo y una disciplina voluntariamente sostenida a pesar de todo. Empiezan las pruebas del ego y los apegos. Se requiere dar un salto al vacío. Es el momento en se elige todo nuevamente. Posteriormente –en la tercera etapa- viene el momento de sentirse más unificado y pacificado, se está más probado y se es más experto. Las primeras fases espirituales se caracterizaban por un progreso más o menos rápido. Después el avance se hace más lento y aparecen largos períodos de sequedad interior y de profundo silencio de Dios hasta que se va arribando a cierta plenitud y armonía, aunque nunca se está exento de ciertos altibajos. Esto es lo que experimentan los discípulos al observar poco a poco irse a Jesús.  Pero la segunda sensación en nuestra visión  es que no es el sentido de que algo se está yendo sino que algo está ocultando mi plenitud espiritual. El texto dice que Jesús fue llevado al cielo hasta que una nube les ocultó de su vista. Ahora ya no podrán ver la presencia de Jesúis. Algo lo que habían estado acostumbrados. Pero esa costumbre deberá ceder ante la nueva realidad espiirtual que se aproxima. La sabiduría de todo el itinerario espiritual que se va adquiriendo en el aprendizaje y en el crecimiento que -según el modo humano de entender- parecen “etapas” pero que, en verdad, no lo son. Nos vamos desarrollando en el tiempo, en una sucesividad progresiva, lenta y esforzada, paciente y paulatina. El aprendizaje es así. Se las compara con las etapas o las estaciones de un viaje. Un buen viajero sabe que un mapa, por más elaborado y exacto que sea, no es el territorio por donde está transitando. Cuando nos internamos en el territorio real, vamos formando nuestra propia visión del paisaje y de los hechos. La vida es un dinamismo temporal, continuo y progresivo. El ser humano se va perfeccionando, se va haciendo y va creciendo. Los discípulos deberán aprender esta lección en ese momento de la ascensión.

Segundo paralizó su misión.  La parálisis se debe a dos apsectos. Primero pérdida de una idealidad. Me parece muy interesante  observar que los discípulos tenían orden de rtegresar a Jerusalén.m Sin embargo se han quedado paralizados vuiendo hacia el cielo. No se sabe exactamente cuanto tiempo estuvieron  viendo fijamente al cielo. Ni que esperaban ver. Era un sentido de nostalgia, un sentido de esperanza tal vez volvía el Jesús que tanto amaban y habían visto y palpado. Segundo una pérdida de una identidad. Es curioso que los ángeles se refieran a los seguidores de Jesús como “galileos”.  Normalmente se piensa que aquí los apóstoles son llamados galileos a modo de reproche, porque vemos que los galileos no eran de gran reputación entre los hombres. Entonces, conforme a la opinión de ellos, es como si los ángeles dijeran: “Pobres ustedes, testarudos como son, ¿acaso no se dan cuenta que así como ha ido al cielo, así va a volver?”  Pero no vemos probable que esto haya sido dicho con tal sentido. No obstante, reconozcamos que los ángeles llamaron galileos a los apóstoles porque esa era la reputación que tenían, así como también Jesucristo llevaba ese nombre. Así que, aquí los apóstoles son llamados galileos porque eran considerados como gente del campo. La idea es: En lugar de ver el cielo vuelvan a la realidad que tienen por delante. Siguen siendo hombres limitados y galileos campesinos.  Tercero pérdida de una realidad.  Los ángeles les dicen que el ascenso de Jesús nuevamente tendrá un descenso. Ellos deberán confiar en que Jesús se moverá nuevamente en sus vidas, por lo tanto no deben perder el motor de su esperanza. Jesús volverá deben moverse y esperar ese momento. Cuando dice que él vendrá así como le vieron irse, es para mostrarnos que no necesitamos mirar Jesucristo aquí abajo hasta tanto él venga para juzgar al mundo entero. Y ahora, cuando miramos a él tenemos que hacerlo por fe, sobrepasando toda inteligencia humana. Ese es un  punto importante en este este pasaje, que bien es digno de ser observado. Pues, ya que por naturaleza siempre estamos inclinados hacia cosas menores, es muy difícil para nosotros no inclinarnos hacia alguna superstición cuando se habla de la ascensión de nuestro Señor Jesucristo. Realmente, aquí vemos lo que ocurrió. Si bien él ha subido al cielo, y está escrito que al volver a la tierra lo hará de manera similar a la que se le vio irse, todavía los que se dicen ser cristianos nunca han dejado de buscarlo aquí abajo. De esa manera ocurrió que buscaron a Jesucristo en el pan y el vino, y quieren ocultarlo en una caja, y quieren llevarlo de un lado a otro, y jugar con él como con una muñeca. ¿Cómo surgen tales supersticiones, si no fuera que nuestra naturaleza está tan dispuesta a hundir las cosas como una piedra? Y cuando digo que estamos inclinados a hundir las cosas, es porque quisiéramos constantemente bajar a Dios, con todo lo que sabemos de él, y quisiéramos que él fuera semejante a nosotros. Vemos entonces, por experiencia, que los hombres siempre han querido tener a Jesucristo con ellos en la carne, pero por otra parte vemos que los ángeles, queriendo librarnos de tales especulaciones, dijeron: “Hombres de Galilea, ¿por qué están parados allí, mirando al cielo?” Es cierto que buscando a nuestro Señor es muy necesario que elevemos nuestros espíritus al cielo, pero no debemos buscarlo conforme a nuestros sentidos y a nuestro entendimiento, sino que ahora debe controlarnos la fe. ¿Acaso no sabemos que la fe sobrepasa toda sensibilidad humana? Porque no es una facultad que los hombres hayan heredado, sino una gracia que Dios les da al corregir su naturaleza. Entonces, tenemos que buscar a nuestro Señor, pero no con los ojos, ni con los oídos

Publicación de mi nuevo libro

 

Saludos a todos los que leen el blog. Les comparto el link donde pueden adquirir el primer libro de una serie de seis temas. En este momento la Editorial otorga un 30% del precio que aparece. Espero en un tiempo breve usar otros medios y otras editoriales que puedan diversificar la adquisición de los libros.

Gracias por su respaldo y ayuda a expandir el reino de Dios.

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Los empleados no son cosas… cosas de amos y de Amós…

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Más de una persona  con los que he hablado últimamente me ha comentado que algunas empresas están aprovechando la difícil situación actual del mercado de trabajo para exprimir a sus empleados. Como ahora es muy difícil encontrar un puesto de trabajo muchos empleados están teniendo que aguantar situaciones indignantes y encima tienen que estar agradecidos a sus empleadores.

Donde esto sucede es una muestra de incompetencia directiva. Por supuesto si una empresa está pasando serias dificultades quizá tenga que pedir a sus empleados para mantener los puestos de trabajo un esfuerzo adicional e incluso una rebaja del sueldo. Pero esto tiene que ser muy a pesar de la dirección de la empresa. Lo que no es admisible es que una empresa que vaya bien aproveche la dificultad de encontrar un nuevo trabajo para machacar a su gente.

¿Con qué ilusión y compromiso van a trabajar estos empleados? Harán lo justo para mantener el puesto de trabajo y poco más. Y por supuesto en cuanto les salga una oportunidad se marcharán. Esta empresa está condenada a la mediocridad.

Más inteligente es ver que con las dificultades vienen las oportunidades. Supe de una empresa que, en el momento más álgido de destrucción de empleo en su país, una pequeña empresa de unos 25 trabajadores estaban pasando muchas dificultades. Al principio del año el director general y dueño de la empresa llamó a dos administrativas. Estas se temieron lo peor y cariacontecidas acudieron al despacho del jefe. Este les dijo: “ya ven ustedes las dificultades que estamos atravesando y la continua caída de las ventas. He estado haciendo números y después de darle vueltas he llegado a la conclusión que con un poco de esfuerzo podemos mantener sus puestos de trabajo“. Imagínense cómo se fueron estas dos mujeres a sus casas ese día. Cómo trabajarían ese año. Lo que estarían dispuestas a hacer por la empresa. Este es el modo de actuar para capear las dificultades.

La productividad de los empleados de las empresas que son capaces de generar compromiso con su gente es mucho mayor que las que tratan a su gente como sacos de patatas. Gracias a esta mayor productividad pueden pagar salarios mayores y todavía tener menores costes laborales. Imaginación al poder y piensa qué puedes hacer tú en tu empresa o en tu departamento para mejorarlo.

Sin embargo no sólo por razones lógicas es una muestra de mediocridad tratar a los empleados como cosas, sino por razones teológicas. Dios detesta esto.

En Amós 1 Dios lo deja bien claro. Para algunos las circunstancias excepcionales justifican medidas excepcionales y eliminan limitaciones convencionales. Puede que los hombres pensemos así pero Dios no. El personaje al que se refiere Amós en su libro Azael no está en la libertad  de tratar a las personas como cosas. Y esta es su cuarta trasgresión.  He aquí el primer principio moral  absoluto a favor del cual Amós se pronuncia: LAS PERSONAS NO SON COSAS. Supongamos que al decir que Azael  “trilló”a Galaad, Amós no lo diga literalmente, que  hayan usado animales  para arrastrar  pesadas plataformas  de madera con tachones de pedernal, vez tras vez por encima de los cuerpos postrados de Galaaditas vivos. Tómelo en sentido metafórico, pero pregúntese que significa la metáfora.  “Trillar” es algo que uno hace con una cosa, en este caso una cosecha de granos, para extraer de ellas ganancias personales. Así lo hizo Azael con Galaad. Trató a las personas como si fueran cosas. Pero no halló en absoluto simpatía, tolerancia ni perdón del cielo. Dios dice  “prenderé fuego a la casa de Azael y consumirá sus palacios de Ben-Adad. Note que hay bancarrota total de las ciudades y fortalezas de este hombre. Finalmente el será llevado en cautiverio. Una de las consecuencias de este pecado es pobreza, adversidad y cautividad. Es decir la gente es limitada en tres áreas personal, circunstancial y social. Habrá juicio y bancarrota para Azael. Aproximadamente 50 años más tarde Tiglat-Pileser marchó dentro de Siria con su ejército Asirio y destruyó Aram y llevó cautiva a la gente. La profecía de Dios llegó a cumplirse al pie de la letra. Cuán fácil se puede cometer este pecado. Pero que retribución tiene de parte de Dios…nunca lo olvide…las personas no son cosas.

Principios de Liderazgo de toda la Biblia: 1 Timoteo

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 La habilidad de reclutar hombres fieles  produce solidez organizacional.

 

“…es fácil ser heroico y generoso en un momento determinado, lo que cuesta es ser fiel y constante…”

El Che Guevara

Alguien ha dicho que una de las cosas más importantes que se  hace  en un negocio, organización o empresa es la contratación de empleados. Y es que si se tiene el personal adecuado, todo saldrá bien: las tareas se realizarán a tiempo, se cumplirá con las fechas y las ganancias aumentarán rápidamente. Pero, si se tiene un mal equipo, verás qué difícil es tratar de hacer crecer un  negocio. No se irá a ninguna parte, pues los malos empleados te detendrán y harán que perdamos  tiempo valioso. Esto quiere decir que el éxito de una empresa comienza con la contratación de las personas correctas.[1]

Lo curioso del caso es que la mayoría de los dueños de negocios contratan a sus empleados por sus aptitudes, pero los despiden debido a sus actitudes. O sea que, contrataron a alguien porque tenían buenas calificaciones, pero no sabían que esa misma persona tenía malas actitudes, y la despidieron cuando comenzaron los problemas. ¿Cómo puedes evitar que te pase esto? Si contratas a alguien que tiene buena actitud, será fácil entrenarlos para que obtengan las habilidades necesarias. Pero debes tener cuidado y conocer bien a los candidatos antes de contratarlos. Necesitas que tengan tanto habilidad como fidelidad, pues estos son los buenos candidatos. Debemos recordar siempre que es más fácil enseñar habilidad que fidelidad, técnica más que ética. Si sabes cómo identificar a este tipo de candidatos, tendrás éxito al contratar empleados.[2] ¿Cómo lo hacemos?

Hace años un aviso de reclutamiento salió publicado en él decía: “Se requieren hombres  para viaje peligroso,  se ofrecen salarios pequeños, frío amargo, largos meses de completa oscuridad, peligro constante, regreso seguro dudoso. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. Ese anuncio apareció en un periódico de Londres y ¡Miles de hombres respondieron! El anuncio fue firmado por el  famoso explorador antártico, Sir Ernest Shackleton, y eso fue lo que marcó la diferencia. Los hombres confiaban en El.[3]

Pienso que si Jesucristo se hubiera anunciado tratando de reclutar  trabajadores para su reino el anuncio hubiera sido más  o menos así: “Se buscan hombres y mujeres para la difícil  tarea de ayudar a  construir mi iglesia. Se garantiza que a  menudo serán  malinterpretados, Incluso por aquellos que trabajan con usted. Se  enfrentarán a un  constante ataque de un enemigo invisible. Puede que no vea los resultados de su trabajo, y su recompensa completa no venga hasta que todo tu trabajo esté terminado. Le puede costar su casa, sus ambiciones, incluso su vida”.

Y lo cierto es que a  pesar de las exigencias que Él hace, Jesucristo continúa recibiendo  las “aplicaciones” de muchos que con gran  gusto harían todo para El. Jesús  es  el mejor maestro con el que cualquiera podría trabajar, y la tarea de construir Su iglesia es sin duda el mayor desafío en el  que cualquier persona  podría gastar su vida.

Timoteo  era un hombre joven que respondió  el llamado de Cristo para ayudar a construir Su iglesia. Era uno de los asistentes especiales del apóstol Pablo. Junto con Tito, Timoteo abordó algunas de las tareas más difíciles en las Iglesias que Pablo había fundado. Fue extraído de un hogar religioso (2 Timoteo 1: 5) y fue  conducido a la fe en Cristo por el mismo Pablo. Esto explica por qué Pablo llamó a Timoteo “mi propio [verdadero] hijo en la Fe “(1 Timoteo 1: 2).

¿Cómo hizo Pablo para reclutar hombres fieles y mantenerlos en su visión? De eso se trata 1 de Timoteo. Pablo lo pasó por tres grandes filtros al reclutar a Timoteo.

Primero una evaluación de sus valores. En el texto se observa a través de una palabra: DEFIENDE la verdad. ¿Qué tanto Timoteo está dispuesto a defender la verdad? Hay tres elementos básicos que Pablo comprueba en Timoteo con respecto a sus valores.

La primera área de sus valores es a través del test: ¿Qué tanto protege la verdad? (1 Timoteo 1:1-11). La segunda área de sus valores es a través del test: ¿Qué tanto promueve la verdad? (1 Timoteo 1:8-20; 1 Timoteo 2:3-6; 1Timoteo 4:1-11). Y la tercera área de sus valores es a través del test: ¿Qué tanto practica la verdad? (1 Timoteo1:12-17; 1 Timoteo 2:19-25; 1 Timoteo 4:7-16). Así que Pablo examinó antes de incorporar a Timoteo cómo eran sus valores, específicamente en el campo de la verdad.

Los últimos años están marcados por una conciencia creciente acerca del daño sustancial que lleva consigo el comportamiento corrupto y no confiable mostrado por ejecutivos y empleados en las organizaciones.  Si alguna vez hiciéramos un listado de las cualidades que nos gustaría encontrar en los empleados, seguramente enunciaríamos la honestidad, porque garantiza confianza, seguridad e integridad. Un empleado honesto es aquel que aspira a observar los códigos de conducta y ética más elevados, que es leal a los principios de la empresa u organización en la que labora y cuyas decisiones se basan en discernir claramente entre lo que es correcto y lo que es erróneo[4].

Podemos concluir diciendo que una valoración adecuada de la honestidad y su apego a la verdad  de nuestros candidatos y empleados es fundamental en los procesos de selección y de evaluación, ya que contar con empleados confiables es la clave del éxito, debido a que ellos contribuyen a la rentabilidad, estabilidad, crecimiento y prestigio de la organización.[5]

En segundo lugar una valoración de su dirección. La frase que Pablo usa en 1 Timoteo a continuación es DIRIGE la organización. En este caso es obvio que Pablo le dice a Timoteo que dirija la iglesia. Hemos establecido que el liderazgo de la iglesia es diferente a la de una corporación, básicamente en esencia de naturaleza. Sin embargo hay principios que se pueden aplicar a las organizaciones expuestas en esta carta de Pablo. Dos elementos valoraba Pablo de la dirección. Primero él debe dirigir con criterio. (1 Timoteo 3:1-13; 5:17-25). Deberá tener criterio al elegir sus equipos de trabajo. Observe los criterios que debía usar para completar un equipo ganador. Integridad personal, estabilidad doméstica,  capacidad para dirigir, madurez espiritual, fidelidad doctrinal y responsabilidad pública. Segundo él debe dirigir con carácter. (1Timoteo 2:9-15; 1 Timoteo 5:1-2). El deberá establecer relaciones sanas con las personas de su organización.

En tercer lugar una actuación diligente. La frase que pablo usa es SÉ DILIGENTE tu gestión. Y para esa razón le da dos encargos. Primero esfuérzate… (2 Timoteo 2:1-13) y segundo desarrolla buenos hábitos.  En la relación con Dios y en la relación con el mundo alrededor.

Carlos Kasuga un empresario Nipon-mexicano establece  que una de las cosas más importante que el sueldo material en una empresa es “el sueldo moral”. Para Kasuga, es importante que los ejecutivos hagan sentir necesarios, útiles y respetados a sus empleados. Esto es lo que el empresario denomina el “sueldo moral”[6]

Pareciera ser que en la mayoría de las empresas en América Latina, la tendencia es todo lo contrario. Muchas empresas son promotoras de un “sueldo inmoral”. Si queremos mantener empelados fieles y honrados, debemos tener líderes humanos y honestos.

Henry Ford dijo: “No hay nada como la motivación de mis empleados. Es uno de los principales factores para lograr la fidelización y la lealtad hacia la empresa. Un empleado motivado no solo está comprometido con su trabajo, sino también con los valores y la filosofía de la empresa.”[7]

[1] http://www.coachlatinoamerica.com/blog/recursos-humanos/secretos-sobre-como-reclutar-candidatos-de-alta-calidad-en-tu-negocio-2/

[2] Ibid.

[3] Wiersbe, Warren W. Be Faithful – How to be faithful to the Word, our tasks, and people who need you. Wheaton, IL: Victor Books, 1984. Pág.  20

[4] http://amitai.com/es/que-es-la-honestidad-laboral/

[5] Ibíd.

[6] http://www.expoknews.com/10-frases-inspiradoras-de-carlos-kasuga/

[7] http://www.perfeccionamiento.es/el-buen-trato-hacia-los-empleados-mejora-los-resultados/

¿Porque los hombres se quedan callados?

¿Por qué los hombres se quedan callados?: El Silencio de Adán

Génesis 3

 A veces, el silencio es la peor mentira

(Miguel de Unamuno)

 

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Los cantantes Paul Simón and Garfunkel se dieron a conocer en los años 60 con grandes composiciones y majestuosas interpretaciones. Uno de sus más conocidos éxitos fue “El Sonido del Silencio”. La letra de “The sounds os silence” habla sobre la falta de comunicación entre las personas. Al haber sido escrita poco después del asesinato del presidente Kennedy, se quiso ver un intento de plasmar el sentimiento popular. Más tarde fueron muchos los que le pusieron un significado según el lugar y el momento. Hay quien afirma que, en la película “El Graduado”, la letra hace referencia al “silencio” en el que se esconden algunos personajes por miedo a hablar y no ser honestos consigo mismos, ni con los que les rodean. Un silencio que se puede también trasladar a nuestro modo de vida actual, un “silencio” típico de las grandes ciudades donde cada uno va ensimismado en sus propios pensamientos. Cada vez nuestras conversaciones son más superfluas, oímos pero no escuchamos.[1]

Miguel de Unamuno escribió que a veces el silencio es la peor mentira. Conocer a una persona silenciosa y que  no acostumbra  hablar es objeto de sospecha. Hay quienes valoran tanto el no hablar que son un eterno silencio en sus vidas. De hecho hasta se ha atrevido a decir de una manera popular que “el silencio es oro.”

Sin embargo según un estudio las mujeres reproducen al menos unas 20 mil palabras al día, mientras que el masculino no más de siete mil. Otro dato curioso de esta investigación es que las niñas aprenden a hablar antes y con mayor rapidez que el sexo opuesto, dicen las primeras palabras y oraciones antes y su vocabulario es más amplio que los niños de la misma edad. Eso implica que la mujer no sólo habla más sino que lo hace antes que el hombre hable.[2]

¿Qué tan bueno es el silencio? ¿Qué tan importante es guardar silencio? Me imagino que en muchas oportunidades es sabio guardar silencio, pero no siempre. Sin embargo cuando hablamos de hombría, es curioso que los hombres nunca los diseñó para estar en silencio. De hecho Dios los diseñó para hablar más y quedarse menos callado. Déjeme que se lo ilustre.

Estoy  convencido de que todo hombrelucha con un silencio profundo decidido por él mismo.

Todo hombre lucha contra la tensión que existe entre el diseño,del que no puede escapar, y su violación diaria del mismo.Todo hombre ha sido diseñado para hablar, y para que lehablen. Los hombres quieren amar y ser amados, pero sientenun bloqueo interno. Algo que no permite que sus emociones ysentimientos salgan.

¿Se nos puede ayudar? ¿Podremos cambiar? Por supuesto,que sí, pero el viaje de un hombre piadoso comienza de unaextraña manera, al enfrentar el fracaso, no al alcanzar el éxito.Comienza con una evaluación honesta sobre lo que anda mal.La solución a un problema siempre empieza por la valoracióncorrecta del mismo. Necesitamos entender claramente quéanda mal en nosotros, antes de que podamos cambiar y vivirde acuerdo con nuestro diseño. Las Escrituras nos ofrecen eseconocimiento, pues hablan de un hombre, el primero, quetenía el problema del silencio. Démosle una cuidadosa miradaa esa conocida historia, para ver cuál es el problema y dóndecomenzó.  Dice Génesis 3:

“Arrancó entonces uno de los frutos, y comió. Luego le dio a su esposo, que estaba allí con ella, y también él comió” (vrs. 7) TLA

 A lo largo de su historia, la Iglesia comúnmente ha culpado a Eva por la caída de la raza humana. La mayoría de la gente supone que mientras la serpiente y Eva conversaban, Adán estaba en otro lado. Supone que después de pecar, Eva encontróa Adán y lo tentó para que comiera del fruto prohibido. Y a menudo, es denunciada porque intentó rivalizar con el ingenio de la serpiente, pero en su debilidad, sucumbió ante su astucia.

Se ha enseñado que Eva dio el primer paso para pecarcontra Dios y que Adán simplemente siguió su ejemplo. Algunosintérpretes incluso han sugerido que Adán comió del frutopara que Eva no viviera sola en su pecado.En efecto, se hace que Adán parezca noble a la luz de lapetulancia de su “vaso más frágil”.

¿Pero qué si estaba ahí, con ella durante toda la conversación? ¿Qué, si estaba parado a su lado y escuchó la tergiversación de la verdad por parte de la serpiente?

¿Qué, si su desobediencia no comenzó al comer el frutosino al rehusarse a hablar con la serpiente o con su esposa?Si Adán estaba ahí, pero callado, eso arroja una nueva luzsobre el problema con los hombres. La interpretación que laIglesia hace de Génesis quizá les haya permitido a los hombresculpar a las mujeres por sus problemas así como Adán culpóaEva y no enfrentar sus fracasos. Pero si Adán estaba paradoal lado de ella, mientras la serpiente la tentaba, esto se torna enuna situación totalmente diferente. Entonces su silencio se convierteen pecado, con implicaciones mayores.

Para poder entender todo esto del silencio de Adán debemos  hablar de razones, reacciones y repercusiones.

Empecemos por las razones en el pasaje. Esto nos va evidenciar que Adán estaba  presente en el momento que Eva come del fruto prohibido.

Hay cuatro razones por las que creo que Adán estaba presenteen la tentación: (1) su silencio encaja con el contexto inmediatode Génesis 1-3; (2) Génesis 3:6 dice que él estabaahí; (3) el estilo del relato entero registrado en Génesis 3:1-7sugiere que Eva se volvió inmediatamente hacia él y le dio acomer del fruto; y (4) otros hombres de Génesis siguieron elmodelo de este antiguo problema del silencio de Adán, lo quesugiere que éste se convirtió en un patrón para sus descendientesmasculinos.

  • Hablamos de la razón ambiental.

Primero, veamos el contexto inmediato de este pasaje. Lo haremos comparando Génesis 3 con Génesis 1.

Allí hablaremos de lo idealidad de Dios. (Génesis 1)

En Génesis 1,Dios confronta la oscuridad y el caos: La tierra estaba desordenaday vacía. Ya hemos visto que Dios creó al mundo de una formasingular. Le habló a la oscuridad e hizo que surgiera orden,belleza y relación. La comunidad judía tiene una expresiónúnica para describir a este Creador: “Aquel que habló y el mundoexistió”. Él es un Dios que usa el lenguaje para estableceruna relación sin retirarse de la oscuridad y el caos. Por elcontrario, le habla. Después de su actividad creadora, guardael sábado.

Ahora hablemos de la realidad humana. (Génesis 3)

En Génesis 3, Adán —el hombre que representaría a suDios—- actúa de una forma muy distinta a Él. Al igual que enGénesis 1, la historia del Capítulo 3 comienza con caos.

“La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho. Él le habló a la mujer, ¿Es verdad que Dios les dijo…?”

La gente del antiguo Cercano Oriente creía que laserpiente simbolizaba el engaño y la confusión. En Génesis 3:1,vuelve a aparecer el caos en la forma de una serpiente que usael engaño para confundir a Adán y Eva.Pero, ¿qué sucede frente al caos? Irónicamente, es Eva quienrefleja con más claridad que Adán, la imagen de Dios, porqueella habla con la serpiente. ¿Pero qué pasó con Adán? Si se encontrabaahí, no estaba hablando. El caos había entrado en sumundo perfecto, y en la confusión y la oscuridad se quedómudo. Las Escrituras no registran instrucciones de Dios paraAdán acerca de lo que debía decirle a la serpiente. Así que él nodijo nada.Adán, entonces, era un hombre callado, pasivo.  Hay un contraste entre la idealidad de Dios y la realidad del Adán.

  •  En Segundo lugar las reacciones

 Dios aparece Adán desaparece. Al igual que muchos otros hombres de la historia, físicamente estaba ahí, pero emocionalmente no. Él aparece de manera progresiva en el trasfondo de la historia, en vez de estar de pie en el frente y centro del escenario En contraste, Dios apareció en el frente y centro de la escena en Génesis Capítulo 1, hablando para transformar en paraíso una tierra desolada. Adán, por otro lado,desapareció. Su pecado comenzó con su silencio.

Dios habla Adán escucha. Adán había sidodiseñado para hablar, y no lo hizo. Escuchó a la serpiente, escuchóa su esposa, aceptó el fruto, y luego lo comió.Antes de comer del fruto prohibido, Adán fue pasivo entres ocasiones.La palabra de Dios hizo que del caos surgiera la creación; elsilencio de Adán hizo que el caos volviera a la creación. Diosusó el lenguaje para establecer una relación. Adán usó el silenciopara destruirla. Dios descansó después de su obra creadora;Adán trabajó más duro como resultado de su silencio. Adánarruinó el paraíso al dejar de hacer algo.

 Hay una segunda base para creer que Adán estaba presente durante la tentación. El texto dice, en forma explícita, que Adán estaba ahí.

La mujer vio que el fruto del árbol era buenopara comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirirsabiduría, así que tomó de su fruto y comió. También le dio a suesposo, quien estaba con ella, y él comió (Génesis 3:6, traduccióny énfasis del autor).

Esta frase, simple, y a la vez acusadora, ha sido ignorada en gran parte, pero no debería ser así, ya que es importante.El hebreo es aún más directo. ‘Imha está compuesta por dos palabras que se traducen “con ella”.

La construcción hebreaes una combinación de la preposición ‘im, que significa”con”, y el pronombre femenino de la tercera persona, ha,que significa ella.Cuando se usa la preposición ‘im en la Biblia hebrea, denotauna gran proximidad, hasta el punto de contacto sexual. Sepodrían haber escogido otras preposiciones para mostrar asociaciónen este versículo, pero el uso de ‘im indica no sólo unaasociación estrecha, sino también proximidad física. Una correctatraducción de esta frase sería “exactamente ahí con ella”.Muchos versículos confirman esta interpretación de la frase”quien estaba con ella”.

Una evidencia del uso de imha aparece en Jueces 13:9,versículo que aparece en la historia de Sansón relatada en Jueces 13-16. Antes de que Sansón naciera, el ángel del Señor se le apareció a su madre. La mujer se apresuró a contarle a su esposo sobre la aparición y anuncio del ángel, pero como éste se mostró escéptico, le pidió al Señor que volviera a aparecer y le dijera a él lo que debían hacer con el niño. Dios escuchó a Manoa, y el ángel de Dios volvió a aparecerse ala mujer mientras ésta se hallaba sentada en el campo; pero su esposo Manoa no estaba con ella (Jueces 13:9, traducción y énfasis del autor). Aquí tenemos de nuevo la misma frase ‘imha—, sólo que esta vez se usa con el negativo lo.En Jueces 13, el ángel del Señor se le aparece a la mujer,pero su esposo, Manoa, está literalmente lo ‘imha —no con ella. Él no está ahí físicamente. En Génesis 3, la serpiente aparece y habla con Eva cuyo esposo Adán, está ‘imha —exactamente ahí con ella. Así que vemos esta palabra hebrea usada en dos instancias.En ambos casos, el significado implica claramente proximidad física: Manoa no estaba ahí con su esposa, pero Adán sí lo estaba. Con estos pasajes de las Escrituras claramente enunciados,la carga de la prueba recae sobre la interpretación tradicional para que pruebe que Adán, el portador dela imagen de Dios, no la reflejó.  ¿Cómo se vio esta deficiencia emocional?

Primero estaba presente pero ausente.

Segundo tenía que hablar y calló

Dios manda Adán desobedece. Tenía una revelación y se le olvidó.Así que el silencio de Adán y de todos los hombres nos hacen ausentes, callados y  olvidados.

En tercer lugar hablamos de las repercusiones.

La tercera razón por la  que Adán estaba ahí es que Génesis 3:1-7 se presenta como una unidad de tiempo narrativa. Nada del pasaje sugiere que haya habido un lapso de tiempo entre el momento en que Eva comió del fruto y el momento en que se lo ofreció a Adán. Y no hay nada en el versículo 6 que sugiera que Adán se encontraba lejos durante la tentación. Tampoco hay evidencia de que Eva comió sola del fruto, y después fue a buscar a Adán. Si leemos la narración según se presenta, no encontramos ninguna interrupción de tiempo en el versículo 6. En vez de eso, vemos a Eva tomar e!fruto, comer de él, y luego dárselo de inmediato a su esposo quien estaba con ella pasivo y callado. De nuevo la carga de la prueba recae en la interpretación tradicional, para que pruebe que hubo una interrupción de tiempo entre el momento en que Eva comió del fruto v su salida de la escena para buscar a Adán.Eso significa que tanto Adán y Eva decidieron llevar su relación con Dios y con la creación y ellos mismos a el caos.

Repercusiones emocionales.

Así que entonces tenemos que el silencio de Adán abarcó.

Su relación con Dios…No obedeció sus instrucciones

Su relación con el edén…No lo cuidó de acuerdo a las instrucciones

Su relación con Eva… No la lideró con sus instrucciones.

¿Qué sucede cuando los hombres olvidan a Dios y sequedan callados? ¿Cuál es el resultado cuando se niegan amoverse sacrificándose en respuesta a la promesa de Dios? Trágicamente, ellos conducen a otros a avanzar hacia el caosde su mundo. Adán no sólo se quedó callado ante la serpiente, sino tambiénante Eva, pues nunca le recordó la Palabra de Dios ni lallamó a una visión mayor. No se unió a su esposa en la batallaperspicaz contra la serpiente, sino que la escuchó pasivamente,en vez de hablar con ella con respeto mutuo.

No estoy diciendo que Adán debió hablar por Eva o a ella,como un padre le habla a su hijo o un superior al subordinado.Muchos hombres cometen ese error.

Tampoco estoy sugiriendoque los hombres tengan que hablar y las mujeres quecallar. Tanto hombres como mujeres son creados a la imagende Dios, para hablar. Fue exactamente en este aspecto que pecóel primer hombre.Adán desobedeció al no hablar con la serpiente y con suesposa. Estuvo ausente y fue pasivo. Su silencio era el símbolodel rechazo a mostrar compromiso con Eva. Dios lo castigó porsu silencio. Al hombre le dijo: Por cuanto le hiciste caso a tu mujer, ycomiste del árbol del que te prohibí comer, ¡maldita será la tierra por tuculpa! Con penosos trabajos comerás de ella todos los días de tu vida(Génesis 3:17).

Dios no sólo castigó a Adán por comer del frutoprohibido, sino también por escuchar a su esposa. Su desobedienciafue un proceso. Primero se quedó callado y luego comiódel árbol. Su desobediencia no comenzó cuando comió,sino cuando se quedó callado. La desobediencia a Dios fue elresultado de haberse retirado de su esposa. Fue un hombrecallado quien quebrantó el mandato claro de Dios.

Repercusiones espirituales.

En realidad en su silencio Adán

Escogió ser pasivo… ante el caos de su confusión

Escogió ser  silencioso… ante la ruptura  de su relación

Escogió ausentarse…ante la inminencia de su destrucción

 Como todo hombre, somos callados, al igual que Adán. Algunas veces nos quedamos mudó al enfrentar nuestra confusión y otras nos  erizamos cuando las  esposas nos piden que compartamos hasta la más mínima parte de nosotros mismos. Cuando llora, nos podemos  enojar.Sus lágrimas nos atemorizan porque no sabemos qué hacer. Cuando nos dicen que hemos hecho algo malo, nos defendemos  hasta el final. Si encuentran una falta en mí, encontramos diez cosas malas en ella.Nos  negamos a estar equivocados. Uso palabras, hablo; pero las uso para destruir relaciones  como hizo la serpiente en el jardín.Sin embargo, si mi esposa pudiera escarbar bajo la superficie de mi enojo, descubriría que estoy avergonzado de lo que llevo dentro. ¿Qué pasaría si le compartiera mis pensamientos,sueños y dudas más íntimos —y ella me rechazara? Soy un hombre que se siente como un impostor.Doy por sentado que no tengo nada que ofrecer. Pienso erróneamente que es mejor esconderme detrás de mi silencio.Pero el silencio no es oro —sino mortal.

El silencio de Adánfue letal. Produjo el rompimiento de una relación, y por últimola muerte.Qué le hace mi silencio a mi esposa? La señala con un dedoy la culpa por desear demasiado. Al igual que Adán, la quieroculpar por todo el caos de mi mundo. [Adán] respondió: Lamujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí(Génesis 3:12). Culparla me libra de responsabilidad. Mi silenciole pide que dé un paso hacia la confusión de mi vida.Requiere que ella me persiga en toda interacción. Cuántas veces,en total frustración, le he hecho esta pregunta: “¿Qué quieresque haga? ¡Si me dieras una lista exacta, entonces podríasatisfacer tus necesidades para tenerte contenta!” Dame unalista, y entonces nunca fallaré. Sabré qué hacer todas las veces.Por ser un hombre que se siente inadecuado e incompetente,es importante que nunca esté equivocado, que no se me echela culpa.Y así los hombres desaparecen en su trabajo, sus pasatiemposy sus deportes, en cosas menos importantes que sus relaciones.

El silencio o la desaparición se convierten en nuestramejor defensa contra el temor.En eso radica exactamente el problema. Mi silencio es unadefensa contra el caos, y no una entrada en él. Cuando nos negamosa entrar en el caos de nuestras vidas, perdemos una grandiosaoportunidad. Dios hizo a los hombres a su imagen paracrear, para hacer la diferencia, para dejar un legado. Los creópara llevar la redención a un mundo trágico. Los creó fuertespara proteger sus límites contra aquellos que los rodeaban,para que tuvieran una visión que transmitir a otra gente.Pero todo hombre ha sentido el toque de la tragedia. Hasido dañado por su padre, madre, abuelos, esposa, hijos, superioreso socios de negocios. Todo hombre sabe demasiado bienque su mundo es peligroso, y conoce el riesgo de exponerse, yasea en una relación o en el trabajo. Muchos están convencidosde que la confusión de las relaciones y la incertidumbre delfuturo pueden destruirlos. Así que permanecen callados. Noobstante, cuando callan niegan la existencia y bondad de Dios.Ese pensamiento me preocupa, porque me considero un creyenteen Dios. Pero cuando me quedo callado, vivo como unateo, dando así fe de mi creencia de que el caos es más poderosoque Dios.Hablar es la entrada a una relación. El silencio es el portero.La Biblia hebrea nos enseña que las palabras nos sacan delsilencio y nos conectan con Dios. Y al estar poderosamentepresentes en nuestras palabras tenemos una gran oportunidadpara llevar vida a esas áreas donde reina la muerte. Pero juntocon esa oportunidad, llega una advertencia aterradora: nuestrosilencio destruye. No hay punto medio.

En cada momento de mi vida, estoy haciendo equilibrioentre la creación y la destrucción. El silencio destruye. El hablarcrea. Aunque soy un hombre callado, quiero ser un hombreque habla, que está presente, que —como su Dios— hacealgo de la nada.

[1]https://eltrasterodepalacio.wordpress.com/2012/04/19/canciones-con-historia-los-sonidos-del-silencio-simon-garfunkel/

[2]http://www.salud180.com/salud-dia-dia/por-que-las-mujeres-hablan-mas-que-ellos

Principios de Liderazgo de toda la Biblia: 2 Tesalonicenses

 

2 Tesalonicenses: Un comentario breve

2 Tesalonicenses:  Una dinámica  comunicación organizacional produce un ambiente laboral estable.

 “…lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice…”

Peter Drucker.

 Alguien ha dicho que El 60% de los problemas en las organizaciones se originan por una mala comunicación. Lo que por consecuencia genera conflictos y situaciones que dañan la eficiencia, la productividad y el clima laboral. No resolver a tiempo estos problemas produce serios inconvenientes que trascienden el ámbito laboral y terminan por alterar las metas de la organización y los objetivos de negocio.[1] Uno de los síntomas de una mala comunicación es lo se llama “crecimiento del radiopasillo”. Y consiste cuando los flujos de comunicación deben transcurrir por canales formales con la transparencia y la velocidad como motores fundamentales, pero lamentablemente no  es así,  por lo tanto se producen vacíos de información que serán ocupados por el llamado “radiopasillo”, es decir una cultura de  rumor y  secretismo, conformando un entramado de conversaciones quizás verosímiles, aunque no oficiales, que desvían la atención de los colaboradores y contaminan el clima organizacional.[2]

El libro de 2 Tesalonicenses es un instructivo de comunicación organizacional. Es un intento de los líderes que fundaron la comunidad para aclarar. En realidad pretende alentar y solidificar el ambiente de los tesalonicenses, debido a que han sido bombardeados por mala información como con  una tergiversada información.

Ahora bien, cuando los cristianos de Tesalónica pasaron por tiempos sumamente difíciles, muchos de ellos creyeron que estaban viviendo esos tiempos de tribulación. Fue con el fin de responder a esta pregunta que Pablo escribió esta segunda epístola. En la primera, les había escrito con el propósito de consolarles en su aflicción por los seres amados que se les habían muerto, pero esta epístola fue escrita con el fin de corregir ciertos malentendidos que tenían con respecto al “Día del Señor y estos tiempos problemáticos.

Esta breve epístola tiene tres capítulos y cada uno de ellos está escrito para corregir una actitud muy corriente que tienen todavía muchas personas acerca de los tiempos difíciles. Tres problemas habían surgido con respecto a la mala información que tenían.

El primer capítulo está dedicado a corregir  el problema de que estaban desanimados. Estos cristianos estaban viviendo tiempos de “persecuciones y de “aflicciones y aunque estaban soportando con buen ánimo, en el fondo, muchos de ellos estaban empezando a sentirse desalentados. “¿Por qué seguir esforzándonos? se preguntaban. “No existe la justicia. Siempre se nos ponen las cosas en contra nuestra. El segundo capítulo toca el problema de que estaban derrotados. En el capítulo 2 tenemos otra reacción frente a los tiempos inquietantes: sentimiento de derrota. Leemos en estas primeras palabras (versículos 1-2): “Ahora, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no seáis movidos fácilmente de vuestro modo de pensar ni seáis alarmados, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, como que ya hubiera llegado el día del Señor.” Es evidente que estas personas había recibido una carta de alguien que la había firmado con el nombre de Pablo, diciéndoles que en ese terrible tiempo de aflicción todo cuanto podían esperar eran tiempo aún peores, pero Pablo les dice: “no seáis movidos…en vuestro modo de pensar. Literalmente, no os dejéis derrotar por lo que está sucediendo.  El tercer capítulo toca el problema de que estaban desmotivados.  Dice Pablo, recuerden que su responsabilidad es seguir viviendo normalmente y trabajando con sus manos, ocupándose en  sus  responsabilidades. La vida cristiana es una vida normal, natural, en la que es preciso cumplir todas las responsabilidades que Dios nos da. Por lo que Pablo rechaza la actitud de fanatismo y dice que debemos de llevar a cabo la tarea que Dios nos ha encomendado.

¿Cómo levanta el espíritu de una comunidad que está desanimada, derrotada y desmotivada?

Muchos problemas de las organizaciones son debidos a la falta o a la deficitaria comunicación interna. De igual modo, muchos de esos problemas podrían solucionarse de forma efectiva si existiese una buena herramienta de comunicación en el interior de la empresa. Observe como lo hace Pablo. Lo hace a través de una comunicación genuina y transparente con toda la gente. Usa el medio verbal como el medio escrito para poder comunicar bien las ideas y generan una nueva pasión en los tesalonicenses.

En cuanto a lo desanimado, Pablo usa una palabra de afirmación (Capítulo 1) El afirma que deben  perseverar a través de la aflicción porque esa desarrollará  la madurez. En cuanto a lo derrotado Pablo da una palabra de explicación. (Capítulo 2). El explica que: es importante  confiar en medio de la confusión porque produce estabilidad. En cuanto a lo desmotivado Pablo da una palabra de exhortación. (Capítulo 3). El exhorta que es que el esperar con disciplina cultiva responsabilidad.

Note el orden y la concordancia de los binomios. La palabra de afirmación es para levantar el ánimo. Los colaboradores deben tener el derecho a expresarse y deben sentirse escuchados, como mínimo. Desde ese lugar se construye el buen clima, sumado a una gran cantidad de acciones para que los colaboradores se sientan “cuidados” por la organización. De no ser así, cualquier acción derivará en negatividad y generará rumores. Por otro lado la palabra de explicación es para empoderar y dar los “porque”. Que la gente sienta que van en camino, que están haciendo logros y que no van a la deriva. Si hay claridad en lo que hacemos y ordenamos hacer, habrá un sentido de logro y victoria. Y finalmente la palabra de exhortación es para los desmotivados. Exhortar no equivale a regañar sino a estimular enérgicamente. La gente no necesita amenazas, cargas laborales agresivas para motivarlos a trabajar. Lo principal para desarrollar talentos en el marco de una organización y conservar a las personas clave es conocer y gestionar sistemáticamente el desempeño de cada una de ellas. La falta de información y de gestión de este potencial humano dificulta su desarrollo y, como consecuencia, el crecimiento de las personas y de las compañías.

Los latinoamericanos somos altamente emotivos y fácilmente nos desmotivamos. Nuestras organizaciones latinas deben generar una comunicación dinámica ya que eso ayuda a tener un ambiente laboral estable.

[1] http://mba.americaeconomia.com/sites/mba.americaeconomia.com/files/white_paper_zyncro_-_problemas_de_comunicacion_interna_en_empresas_y_como_solucionarlos_con_redes_sociales_corporativas.pdf

[2] Ibíd.

Principios de Liderazgo de toda la Biblia: 1 Tesalonicenses

 

 

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“…formular la pregunta correcta es más importante que dar la respuesta correcta a una pregunta equivocada…”

Alvin Toffler

1 Tesalonicenses: La estabilidad organizacional depende de la adaptabilidad al futuro.

El término shock del futuro, lo define Alvin Toffler como “demasiado cambio en un período muy corto de tiempo”. Según el autor la sociedad está atravesando por un gigantesco cambio estructural; la revolución de una “sociedad industrial” a una “sociedad super industrial”.[1]

Donde la acelerada transformación tecnológica y social nos deja desconectados de la realidad sufriendo un resquebrajamiento interior, desorientación y estrés.

El Shock del Futuro, libro de XX capítulos, habla sobre el cambio y sobre la manera y capacidad de adaptarnos a él. Trata de los que parecen medrar con el cambio y flotan alegremente en sus olas, así como de las multitudes que le resisten o tratan de evadirse de él. El “shock del futuro” es la desorientación producida por la llegada prematura del futuro, y puede ser la enfermedad más grave del mañana. El cambio cae como un alud sobre nuestras cabezas, y la mayoría de la gente está grotescamente impreparada para luchar con él.

Para sobrevivir y evitar lo que se ha denominado «shock» del futuro, el individuo debe convertirse en un ser infinitamente más adaptable y sagaz que en cualquier tiempo anterior. Debe buscar maneras totalmente nuevas de fijarse, pues todas las viejas raíces —religión, nación, comunidad, familia o profesión— sienten ahora la sacudida del impacto huracanado del impulso acelerador. Sin embargo, antes de que pueda hacerlo debe comprender más detalladamente la manera en que los efectos de la aceleración influyen en su vida personal, se deslizan en su comportamiento y alteran la calidad de la existencia.[2]

No cabe duda que la incertidumbre del futuro genera inestabilidad en el presente y trae culpa sobre el pasado. Lo curioso es que en América Latina hay una inmensa cantidad de personas y corporaciones que simplemente no se están preparando para el futuro. Ni siquiera se están preguntando cómo se verán en el futuro. Son adictas al pasado y estancadas en el presente.

En la carta a los Tesalonicenses Pablo se hace preguntas muy pertinentes con respecto al futuro. De hecho no sólo pregunta sobre el futuro, sino que las respuestas que encuentra le preparan para su presente y enriquece su pasado. De esta forma el orienta y alienta a la iglesia en Tesalónica a encarar el futuro  para adaptar el presente y a capitalizar su pasado.

Estas son las tres dimensiones de una organización que se adapta al cambio que le trae su futuro organizacional. Encarar el futuro, adaptar el presente y capitalizar su pasado.

La iglesia en Tesalónica tenía varias características importantes. Geográficamente estaba en Tesalónica, una ciudad hermosa y de gran desarrollo. Era una ciudad industrial y segunda en población en Grecia. Circunstancialmente estaba bajo persecución. Era una comunidad perseguida por las autoridades debido a su impacto y la calidad de vida transformada. Espiritualmente estaba en Dios. En 1:1 describe la posición extraordinaria de su valor y sus valores espirituales. Doctrinalmente estaba en confusión. La iglesia era nueva, no tenían mucho conocimiento, pero eran fuertes en espíritu y en El Espíritu. Debido a su poco conocimiento tenían muchas dudas, sobre todo en lo concerniente al futuro.[3]

Así que era una comunidad que tenía su ubicación (Tesalónica), poseía oposición (persecución), destilaba convicción (sus valores en Dios) y finalmente tenía confusión (en cuanto a su futuro)

¿Qué es lo que hace Pablo para poder fortalecer este grupo de personas para el futuro? Se resume en el vrs. 9 y 10 del Capítulo 1

“…y cómo ustedes se convirtieron de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero 10 y para esperar de los cielos a su Hijo…a Jesús, quien nos libra de la ira venidera…” (RVA2015)

En 1:3 encontramos tres valores importantes.  “Fe, esperanza y amor”. Estas tres  palabras ocurren muchas veces en el Nuevo Testamento. Por ejemplo en otra parte  Pablo dice “Ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor, y de estos tres,  el  más grande es el  amor. (1 Corintio 13:13)

Estas son tres convicciones que se unen a tres dimensiones. Estas palabras resumen lo que debe ser la actitud hacia el futuro.  Usted ve, todos vivimos en nuestras vidas en tres dimensiones. Cada uno de nosotros tenemos  un pasado, un presente y un futuro.

Algunos en este momento  podemos recordar dónde estábamos anoche y lo que estábamos  haciendo. Ese es tu pasado. Pero también tenemos un presente. Eres consciente de la gente que en este momento está alrededor tuyo. Y tercero, también tienes un futuro. Algunos se preguntan qué van a hacer  más tarde.

Así que tanto en lo personal como en lo organizacional  vivimos la vida en tres dimensiones. Ahora las tres convicciones mostradas anteriormente nos muestran cómo  impacta nuestra vida en las tres dimensiones.

Para poder capitalizar el pasado necesitamos la dimensión de la FE: Que mira al PASADO. Es decir en pocas palabras confianza. De que lo que hay en mi pasado fue de aprendizaje y de riqueza histórica. En ese pasado Dios ha obrado. Así que mi confianza parte de que ese mismo Dios estará en la siguiente etapa.  El pasado enriquece mi dependencia.  En segundo lugar para adaptar el presente necesitamos la dimensión del AMOR: Que mira al PRESENTE. Ya que Dios ha sido mi conductor en el pasado puedo confiar que lo será en mi presente por lo tanto genera pasión. El presente fortalece mi experiencia. Hace que mi presente tenga una experiencia enriquecedora. En tercer lugar para encarar el futuro necesitamos la dimensión de la ESPERANZA: Que mira al FUTURO. Cuando nuestro pasado está formado por la confianza en Dios y nuestro presente por la  comunión con Dios, es obvio que el futuro nos traerá la convicción de que hay un futuro sólido en nuestras vidas y organizaciones.  El futuro asegura mi permanencia. No hay bancarrota, hay estabilidad y presencia constante en el futuro.

Es obvio que las organizaciones para adaptarse al cambio deberán enriquecer sus filosofías, estrategias y procedimiento con los valores de Dios. Sólo una organización que depende de algo eterno y estable puede permanecer en el tiempo.

 Estamos en medio de ese “shock” del futuro que Alvin Toffler profetizó. Para poder tener estabilidad organizacional dependemos de la capacidad de adaptarnos al futuro. Muchos lo intentarán con proyecciones, otros con estadísticas, algunos con proyecciones mercadoténicas. Solamente aquellas organizaciones que apunten por los valores, sobre todo basados en el carácter de Dios podrán tener  confianza en su pasado, amor al presente y esperanza para el futuro.  Creo que la siguiente frase resume muy bien lo que está por delante.

Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender.

Alvin Toffler

[1] Toffler, Alvin. El Shock del Futuro. Plaza& Jane, S.A. Editores. Barcelona, España. 1973. 360 págs. Pág. 120

[2] Ibíd.

[3] http://www.unsearchableriches.org/wp-content/uploads/2016/10/13.-1-Thessalonans.pdf

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