“…Jesús y el Gordo Max…”

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En estos días hemos visto nuevamente la historia y los sucesos alrededor del personaje de la televisión el “Gordo Max”. Voy usar la expresión “Gordo Max” para que se pueda identificar bien de quién estoy hablando y no de forma despectiva como muchos lo usan.

Para aquellos que no son de El Salvador, es un presentador de televisión y radio muy conocido y ahora ha sido acusado de pegar favores sexuales con menores. Hay todo un circo mediático alrededor de esto. Hoy al escribir esta reflexión, me he puesto a pensar que a pesar de los errores que este hombre haya cometido, de que si es verdad que ha cometido esos delitos, la gente (todos incluyéndome) muchas veces condenamos con una celeridad increíble. Pero esta noche me pregunté ¿cómo verá Dios al “gordo Max”? ¿Sabía Dios de lo que él había hecho aun cuando no había salido al público? Y la verdad es que Dios lo sabe, e incluso sabe todo y más de lo que los hombres podamos encontrar. ¿Cómo trataría Jesús al Gordo Max si lo llevaran ante su presencia? ¿Con quién nos identificaríamos nosotros? Con el acusado con los que levantan el dedo acusador? De hecho en las últimas declaraciones el Gordo Max dijo: “Mi imagen está hecha pedazos”. Y tiene razón. Pero el Gordo Max tiene dos problemas mayores con su imagen. La primera es enfrentarse a los que lo odian y la segunda es enfrentarse a los que lo aman. Ahora ¿Cuál de las dos cosas es más complicado cuando uno está envuelto en un escándalo sexual? ¿Cómo hace para enfrentarse a estas dos áreas?

El relato de la mujer sorprendida en adulterio en Juan 8:11 es todo un clásico de narración y es tan relevante como el escándalo del Gordo Max. Miles de reflexiones se han escrito sobre él. Y en casi todos los acercamientos nuestro enfoque está en la manera en que Jesús trata el tema del apedreamiento de ella. Es todo un duelo de titanes este relato. Y creo que es importante no pasar por alto todos esos detalles tan llenos de riqueza espiritual en la cual la mayoría de expositores se han enfocado. Sin embargo hay un detalle que me ha estado inquietando últimamente. Y es un detalle que se enfoca en dos perspectivas. La primera tiene que ver que cuando la mujer se debe enfrentar con los que la odian, la presencia de Dios es vital y es crucial para su defensa. Y que precioso que Jesús está presente, defendiéndola. Esta mujer sintió esa presencia de Jesús. Así que no hay nada más excelente que ante los que nos odian, Jesús mismo nos defienda. La segunda parte del detalle ya no tiene que ver con los que la odian, sino que tiene que ver con los que la aman. Y es aquí dónde me ha entrado la comezón. Una cosa es que Jesús te acompañe con su presencia ante los que te odian, pero otra cosa es que te deje solo cuando tienes que enfrentarte con los que te aman. ¿Porque hace eso Jesús? Observe, que una vez que ha pasado todo la efervescencia del incidente, Jesús la despide después preguntarle dónde estaban sus acusadores. Jesús le dice: “Ni yo te condeno, ahora vete y no vuelvas a pecar.” Y el relato parece terminar allí. ¿Qué pasaría por la mente de esa mujer? ¿A dónde debe regresar? Debe regresar a su casa, pues si era adúltera debe haber un esposo. ¿Y será posible que el esposo haya sido informado de todo el incidente? ¿Cómo explicará a sus seres queridos su falta? ¿Tendría hijos? Ahora recuerde que ahora va sola, Jesús no está y ni siquiera sabemos si lo hizo o no, pero la pregunta que me he hecho es ¿cómo enfrento a los que me aman cuando he cometido pecados sexual? ¿Qué sostendría a esta mujer para enfrentar a los que la amaban?

Creo que la mujer contaba con la presencia de Jesús ante los que la odiaban, pero ahora va a contar con la Palabra de Dios ante los que la aman. ¿Qué hizo esa palabra de Jesús que le daría el valor a la mujer para hablar con los que había traicionado? Así que la Presencia de Jesús va ayudar con la restauración y la Palabra de Jesús va ayudar con la recuperación.

Quisiera tomar la Palabra de recuperación que Jesús le da a la mujer y extraer allí por lo menos tres principios que debo tomar en cuenta cuando me enfrento a los que he herido y me aman.  Repitamos una vez más esa palabra: “Ni yo te condeno, ahora vete y no vuelvas a pecar” Tres dimensiones obtendría de esta palabra la mujer. Primero tendría una condición, tendría una  convicción y finalmente una conversión.

Observemos detenidamente como ella va con una Palabra de condición. Después de haber resuelto magistralmente el dilema que le plantearon, Jesús pasó a demostrar cómo se trata a una persona. Después de que los hombres hubieron salido, Jesús se enderezó y miró a su alrededor. Luego le preguntó a la acusada: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?” (8.10). A estas alturas del relato, nos damos cuenta de cuán poco es lo que sabemos acerca de esta mujer. Aunque a menudo se le ha idealizado como una persona de buen corazón, que fue víctima de una terrible injusticia, no se nos dice nada acerca de ella, ¡excepto de su pecado! ¿Era ella dulce y agradable o, por el contrario, ruda y detestable? Cuando se encontraba “en medio” de sus acusadores (8.3, 9), ¿estaba ella sollozando con las lágrimas propias de la persona

que busca que le tengan lástima porque se siente oprimida bajo el peso de su vergüenza o, estaba ella mirando desafiantemente a los que se atrevieron a traerla de rastras al templo? Todo lo que sabemos es que ella fue sorprendida en el acto de adulterio, y que el pecado de ella era exhibido públicamente por todos los atrios del templo. No es la mujer la que vuelve maravilloso este relato, sino la forma como Jesús le respondió a ella. Ahora cambiará su condición.

Tres elementos vitales hace Jesús para que su condición cambie ante Dios.

Se restauró su identidad.   Su primera acción  fue ponerse a escribir en tierra. ¿Suena extraño esto? Imagínese la escena nuevamente. Esta mujer fue llevada de rastras hasta los atrios del templo, donde Jesús estaba enseñando. Los escribas y los fariseos le anunciaron en voz alta a Jesús y a todos los presentes, que ella había sido sorprendida en el acto de adulterio. Todos los ojos debieron haberse fijado en esta desgraciada mujer. ¿Qué trato más humillante que éste podía haber? Cuando a Jesús le preguntaron qué hacer con ella, él se inclinó hacia el suelo y comenzó a escribir en tierra. A partir de este momento todo mundo comenzó a observar el extraño comportamiento de Jesús. ¿Qué estaba escribiendo? ¿Tendría algún sentido? ¿En qué momento comenzaría a hablar? ¿Habrían logrado, los líderes judíos, poner de manifiesto alguna contradicción en las enseñanzas de Jesús? De repente, todo mundo había dejado de mirar a la mujer. El haber logrado que las miradas de la multitud dejaran de posarse en la mujer y se fijaran en él, fue la primera y preciosa muestra de recuperación de su identidad. La recuperación de la identidad se basa en que Dios quita la mirada de ella para ser posada en Él.  No se trata de decir lo que hemos hecho sino lo que Dios ha hecho con lo que yo he hecho.

Luego, oímos las palabras que Jesús le dijo a la mujer después que sus acusadores se hubieron marchado: “Ni yo te condeno;…” (8.11b). Estas palabras constituían una expresión legal, la cual significaba: “Ni yo te condeno a muerte”. Aunque Jesús pudo haber sacrificado la vida de esta mujer, con el fin de preservar su popularidad entre las multitudes, él se rehusó a hacer tal. La única persona presente ese día, que tenía todo el derecho de arrojar la primera piedra, fue la que dijo: “Ni yo te condeno”. La anterior fue la muestra más grande de compasión que se pudo haber dado para que una mujer recuperara su identidad.

Se recuperó su dignidad. ¿Ha estado usted presente cuando otras personas hablaban de usted? Tal vez siendo niño, o paciente de hospital, tuvo la terrible experiencia de oír a otros hablar de usted, como si usted ni siquiera estuviera allí. Es una experiencia deshumanizante. A eso fue a lo que la mujer fue sometida cuando cayó en manos de los escribas y los fariseos. Fue tratada como un objeto, como un problema, no más que eso. Después que Jesús hizo que los acusadores de ella tuvieran que bajar su rostro, él se volvió a ella y le habló. Su dignidad se restableció con el hecho de que Jesús le  hablara a ella, y no sobre ella, fue tal vez el regalo más precioso que esta mujer alguna vez recibió. Jesús no la vio como un humillante fracaso ni como una irritante dificultad; la vio como una persona, como una creación de Dios, a la cual él concedía enorme valor. El hablarle a la gente es algo habitual de Jesús en los evangelios. También es habitual del modo como Jesús nos mira hoy día. Él nos tiene en alta estima a cada de uno de nosotros, y nos ama profundamente. En un mundo en el que a menudo nos sentimos desvalorizados, Jesús nos trata con dignidad. Su encuentro con la mujer sorprendida en el acto de adulterio, es un eficaz recordatorio de esa verdad.

Se recordó su responsabilidad. Los que se sienten inclinados a hacer de este relato una narrativa sentimental, indiferente al pecado, pasan por alto esta importante parte de él: Cuando Jesús despedía la mujer, él le dijo: “… no peques más” (8.11c). Fue amable, pero a la vez franco, cuando tocó el tema del pecado de ella. El pecado de ella debía ser confrontado. La identidad, la dignidad y la responsabilidad serían tres herramientas que sostendrían a la mujer cuando se enfrentara a los que había herido.

Pero en segundo lugar no sólo lleva una palabra de condición  sino que llevó una palabra de convicción.  La palabra que Jesús usa para “vete” es interesante en el texto griego. La palabra griega es poreuo. Esta expresión es un imperativo presente con sentido de urgencia. La expresión poreuo procede a la vez de la palabra peira que se traduce como estrecho, prueba, aprender a conocer por medio de una experiencia[1]. También en una modalidad de la palabra se puede usar poros que significa estrecho, camino senda, valle, puente[2] En ese sentido el regreso a casa debía llevar la connotación de aprender, de aceptar la situación por la que se está pasando y de alguna manera en sentido metafórico como un puente estrecho de aprendizaje. Eso implicaría que la mujer debería enfrentar a los que la amaban con la convicción de que su experiencia era dura, era dolorosa pero que al final sería algo que beneficiaría su propia vida y la de los demás. Observe que esa convicción tiene tres dimensiones. Primero es indispensable.  Es decir por la forma imperativa no es una sugerencia, sino un mandamiento a hacer las cosas que ayudaran a la recuperación. Segundo, es impostergable. Observe que la acción es presente. Es decir debe ser hoy. Hoy mismo tienes que enfrentar el problema en tu casa, no hay que huir, hay que ir y esperar que la palabra prometida por Dios te sostenga. Sin embargo aquí hay algo que quiero mencionar. Debemos recordar que nada de esto se podía atrasar porque ya había sido descubierto el pecado. Es decir el escándalo ya había explotado en la plaza. Así que ya había un nivel de afectación más amplio y al que se debía mostrar el arrepentimiento. Queda aquí en el aire la pregunta si una persona que ha cometido un adulterio y no ha habido escándalo debe ir y confesarlo. Pienso que sí y no. Pienso que sí, siempre y cuando Dios le de la pauta para hacerlo y deberá hacerlo en dependencia con él. Y digo no si cuando lo va hacer no es ni el momento y ni la forma en que Dios quiere que lo haga y lo haga simplemente para expiar el remordimiento. De todas manera cada quién que se ha embarcado en un problema como este deberá buscar el consejo de Dios para hacer su confesión. Y tercero es imparable. La orden de Jesús, lleva la connotación de no te pares aquí, ni con los que te odian ni conmigo. Salte de esto. Camina hacia la restauración. Es imparable la obra de Dios y la sanidad de la persona que entiende con convicción que debe restaurar lo que ha dañado. No se puede restaurar a los que hemos dañado a lo lejos.

Así que  no sólo lleva una palabra de condición  sino que llevó una palabra de convicción pero en  tercer lugar lleva una palabra de conversión. Son muchas las maneras como hoy día tratamos de eludir la confrontación con nuestro pecado. Tratamos de pasarlo por alto (“no pensaré en ello”), de negarlo (“negaré ello”), e incluso, de justificarlo (“me obligaron ellos). Jesús, en cambio, insistió  en que la mujer reconociera su pecado. Le llamó al pecado “pecado”. Hoy día estamos teniendo necesidad constante de que se nos trate igual. Jesús no responde a nuestro pecado diciéndonos: “¡No te preocupes, no es tan grave!”. Más bien, nos dice que el pecado es su más seria preocupación, ¡tan seria como para tener que ir a la cruz por él! Para que la redención se pueda llevar a cabo, debemos primero reconocer que nuestros pecados son reales y que somos culpables de ellos. Aunque jamás podremos saldar la deuda que nuestros pecados nos acarrean, debemos ser sinceros acerca de nuestra pecaminosidad. De otro modo, el arrepentimiento jamás tendría lugar. ¡No es sino hasta que apreciemos cuán malas son las nuevas de nuestro pecado, que podremos apreciar las buenas nuevas del evangelio!

Jesús todavía insiste en que su pueblo sea sincero en el reconocimiento de sus propios pecados y acepte la responsabilidad que le cabe por sus propios actos.  No hay nada en este pasaje que indique que Jesús le perdonara a la mujer su pecado, sin embargo, se rehusó a condenarla a muerte. Sus palabras de despedida nos recuerdan de lo que le dijo al cojo que había sido sanado junto al estanque de Betesda: “Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor” (5.14).

En este relato no se nos cuenta de qué modo pudo haber sido influenciada la mujer por lo que Jesús le hizo. ¿Llegó a creer? ¿Fue ella movida al arrepentimiento de su pecado? No podemos tener certeza de las respuestas a estas preguntas. De los que sí podemos tener certeza, es que Jesús le ofreció esperanza para el futuro. La frase “vete, y no peques más”, encierra la idea de futuro. Cuando alguien a quien conocemos, ha sido asociado con un pecado en particular (¿No estamos todavía refiriéndonos a ella, dos mil años después, como “la mujer adúltera”?), la tendencia nuestra es siempre a volver nuestra mirada hacia el pasado en lugar de mirar hacia el futuro. Demasiado fácilmente, el pecado forma parte de la personalidad del que lo comete. Las palabras que Jesús le dijo a la mujer proclaman este mensaje: “¡Tu vida está hecha de algo más que tu pecado. Puedes apartarte de tu pecado!”. Este fue el mensaje que la mujer adúltera más necesitaba oír; es el mensaje que más necesitan oír todos los seres humanos de todos los tiempos. ¡Jesús, el que está “lleno de gracia y de verdad”, nos ofrece a cada uno la oportunidad de comenzar de nuevo!

Y para serle honestos, este es el mensaje que necesita hoy el Gordo Max…y es que en realidad el mensaje de Jesús es tan pertinente para él como lo fue para la mujer adúltera. Su vida está hecha más allá de su pecado, el puede apartarse del pecado ya que Jesús está lleno de gracia y verdad y siempre nos ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo. Ojalá que Dios nos permitiera decirle esto a Max, ojalá que Dios llevará a un ángel e cuerpo de un cristiano para que Max recupere su identidad, su dignidad y asuma su responsabilidad ante el Dios que lo ama… Mis oraciones van para contigo Max…espero que la presencia de Dios te defienda ante los que te odian y espero que la Palabra de Dios te sostenga ante los que te aman…max-gonxalez-pnc-gordo-max-1-770x438No sé porque escucho a muchos diciendo que estoy loco, que se merece eso por cochino…ok. El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra…entonce

[1] https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?strongs=G3984&t=KJV

[2] http://etimologias.dechile.net/?poro

“…La teología de la interrupción…”

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Me he preguntado  ¿en la Biblia habrá algún tipo de teología llamada la teología de la interrupción? Y me di cuenta que es más frecuente de lo que creía. De hecho esa teología de la interrupción estuvo presente en los discípulos, en  José y María, en Juan el Bautista, en el apóstol Pablo, en Abraham en muchos personajes de la biblia. Y es que a Dios le encanta interrumpir más de lo que nos gustaría a nosotros.

Jesús contó la historia del buen samaritano: un hombre va en su camino desde Jerusalén hacia Jericó cuando es asaltado, despojado de sus pertenencias, golpeado y abandonado medio muerto al lado del camino. Tres personas se detienen. Primero, un sacerdote. Pasa por allí, finge no verlo y sigue de largo. Luego un levita, quien hace caso omiso del hombre (no salen muy bien parados los amigos religiosos). Por último, pasa un samaritano (el “enemigo” de los judíos), lo ayuda y se asegura de que quede a recuperarse en buenas manos. Solo el samaritano estuvo dispuesto a interrumpir su día. Leyendo nuevamente Vida en comunidad, Dietrich Bonhoeffer explica:

Debemos estar dispuestos a permitir que Dios nos interrumpa. Constantemente Él se cruzará en nuestro camino y cancelará nuestros proyectos humanos enviándonos personas que vienen con sus propios reclamos y peticiones. Puede que, absortos en nuestras importantes ocupaciones diarias, pasemos de largo […]. Es curioso que los cristianos e incluso los ministros con tanta frecuencia consideren que su trabajo es tan importante y urgente que no están dispuestos a permitir que nada los interrumpa. Con eso creen servir a Dios, pero al hacerlo en realidad desprecian el camino de Dios, que es torcido y aun así es recto[1].

Así que esa teología de la interrupción producirá un tipo de espiritualidad diferente y por lo tanto un discípulo diferente.

Si hay alguien que es hijo de la interrupción divina ese sería Simón de Cirene. Alguien ha dicho que algunas veces encuentro la cruz, pero muchas la cruz me encuentra. Y esa premisa se ve reflejada  en la narración de los últimos eventos de la vida de Jesús, es decir hubo discípulos que encontraron la cruz y hubo discípulos que la cruz los encontró. Ahora bien, uno no puede dejar de pensar que en el momento que Jesucristo cargaba  la cruz y ya no podía, los que debieron ayudarle a soportar la faena  hubieran sido sus discípulos. Aquellos con los cuales había convivido 3 años. ¿Pero qué pasó? Simplemente esos discípulos brillan por su ausencia. Así que lo que hace Dios es desarrollar otro tipo de discípulo al cuál la cruz lo encuentra. A este tipo de discípulo se refiere Marcos cuando nos introduce a Simón, el que venía de Cirene. Y para mí es un discípulo de la interrupción.

No es muy difícil imaginar la escena. Un día tranquilo, común, como tantos otros, un hombre volvía de sus tareas en el campo. Mientras su mente se detenía en sus pensamientos, permitía que sus pies lo condujesen por el conocido camino hacia la ciudad. Todo parecía indicar que este sería simplemente un día más. Sin embargo no fue así. Simón, un extranjero de la ciudad de Cirene, se desconectó de sus pensamientos al oír la multitud que se acercaba por el camino. Se oían risas mezcladas con llanto, gritos de burlas pintadas con sarcasmo y por encima de todos, la voz del soldado que decía: ‘abran paso al Rey de los judíos’. Curioso con tal espectáculo, Simón de Cirene se detuvo frente a la multitud. Sin darse cuenta, ni haberlo planificado estaba en medio de una terrible escena que se fijó en su mente para siempre. Absorto en sus pensamientos en busca de una respuesta, no advirtió las palabras de compasión que salieron de sus labios. Un soldado romano buscaba entre la multitud, escuchó sus palabras, se le acercó, lo tomo por el brazo y lo arrojó junto a Jesús. Y sin dar explicaciones lo obligó a cargar la cruz de Jesús. Sin dudas para Simón esta no fue una jornada común. Sobre sus hombros soportaba el peso de la cruz.

Al ver la narración de Simón de Cirene uno no puede más que admirar como Dios siempre tiene la persona correcta en el momento correcto para involucrarse en la actividad correcta por medio de la interrupción correcta.  Siempre me he preguntado qué tipo de llamado y conversión es aquella que nace de la “obligación” y no de la devoción. ¿Se puede seguir a Jesús obligado por las circunstancias y no necesariamente por las decisiones emocionales? ¿Cómo se es un discípulo de Jesús obligado? ¿Cómo es uno un discípulo de la interrupción?

Hay tres elementos importantes en la interrupción de  Simón de Cirene. El primero es lo que llamaríamos “casualidad”. Es un elemento que se asocia con la soberanía de Dios.   La expresión que respalda esta situación es “pasaba por allí”.

Entre tantas personas que estaban ahí, ¿por qué el soldado lo eligió a él? ¿Simple casualidad? En el trayecto de nuestras vidas, todos tenemos marcado un encuentro con Jesús, para algunos es más temprano para otros más tarde. Pero todos de una forma o de otra estaremos frente a frente con Jesús.  Usted puede pensar que ‘por casualidad’ cierto día llegó un libro a sus manos, sintonizó una emisora de radio, encontró un canal de TV, navegó hasta un sitio web o alguien lo invitó a participar de una reunión especial. Pero no es por casualidad. En los planes de Dios no hay espacio para la casualidad.  Él nos creó, nos formó con sus manos. Por el pecado le fuimos arrebatados. Pero la sangre de Jesús dejó una marca de esperanza en la cruz, por la cual hoy podemos ser salvos. Ahora desde la perspectiva evangélica hoy, no parecería que alguien recibe un llamado por medio de un policía corrupto. Simón “entró” al ministerio obligado por un representante de la ley injusta y corrupta de Roma. La interrupción se nutre de esas casualidades divinas, que no son coincidencias sino como alguien dijo son “Dioscidencias”.

El segundo elemento es “causalidad”. Esto tiene que ver con la sincronía de Dios  La frase “venía del campo de trabajar” Este  hombre descendía de su trabajo bien entrada la mañana. Había salido a trabajar al amanecer, y todos sus pensamientos se concentraban en la necesidad de llegar pronto a casa y comer con su familia. De pronto ve una gran muchedumbre y duda. No sabe si seguir por dónde va, lo que le llevará directamente al centro de los gritos y el revuelo, o dar un pequeño rodeo para no verse mezclado en todo aquel tumulto. Simón era un hombre trabajador, no tenía tiempo para ver ejecuciones públicas ni para interesarse en las noticias de los últimos días. Sólo quería trabajar, ayudar a su familia y seguir su camino. Los soldados le vieron pasar, y comprendieron que era un hombre fuerte, esforzado… pensaron que tenía la fortaleza necesaria para ayudar a llevar la cruz del llamado rey de los judíos. Casi sin tiempo para pensarlo ni para tomar una decisión, Simón de Cirene, se encontró muy adentro de aquel tumulto de pasión y odio. La cruz que cargaba el nazareno está ahora sobre sus propias espaldas. Ellos, los romanos, los que siempre mandan, obligan y desprecian al pueblo, son los que se lo han pedido. Comprobaron que las espaldas de Simón estaban muy acostumbradas a llevar cualquier tipo de peso, y sus manos encallecidas demostraban su lealtad inquebrantable al trabajo duro. Le obligaron a llevar la cruz del condenado, y Simón no pudo hacer nada. Simón quería seguir con sus planes y su trabajo. A nadie le gusta que le coloquen una cruz en los hombros, aunque sea de manera circunstancial y momentánea. Quiso oponerse y decir que no, pensó en gritar o escapar corriendo, pero algo más allá de su propia voluntad le arrastró a los pies del maestro para recoger el madero y mirar durante unos segundos interminables el rostro de quién iba voluntariamente a la muerte.

Simón pasó de la casualidad a la causalidad de su vida. Lo que causo que pudiera llevar la cruz y fuera candidato a ella fue precisamente su labor diaria. Para él no existía un trasfondo religioso o de templo, simplemente su labor “secular” fue su razón de llamamiento. Dios quiere enseñarnos lecciones trascendentales a cada uno de nosotros: Cuando Él nos busca, hay que obedecerle. No hay otra salida. Aunque en principio parezca un inconveniente o una obligación lo que Él nos pide, o aunque no entendamos lo que está ocurriendo. Dios escoge a quién aparentemente no tiene importancia, un hombre que trabaja en el campo y que no conoce casi nada del evangelio. Cada vida tiene un valor supremo para Dios, y nosotros no podremos comprenderlo hasta que no aprendamos a verlo todo desde el punto de vista de Dios. Lo máximo que nosotros llegamos a comprender es lo que ocurre en una vida, Dios ve mucho más allá: cada decisión que tomamos tiene repercusiones eternas. Cada acto de obediencia nuestro, por muy simple que parezca, queda escrito en la eternidad. La interrupción se nutre de la causalidad de Dios. Todo lo que hemos hecho y hemos adquirido, será usado por Dios a su debido tiempo.

El tercer elemento es lo que llamo cautividad. Este es un asunto con la sintonía de Dios. Me entusiasma la frase “llevar la cruz”. En ese momento este Simón se identificó de una manera práctica y concreta con lo que Jesús había venido hacer.  Cuando Simón volvió a casa, vio como la tierra se oscurecía y temblaba con la muerte del llamado Mesías. Sólo él sabe lo que pasó por su mente en esos momentos, sólo Simón podría explicarnos qué fue lo que transformó su corazón: si la mirada del Mesías, sus palabras, su entereza ante la muerte, o la reacción de la propia naturaleza. El caso es que Simón jamás volvió a ser el mismo. La Biblia nos enseña que creyó en el Señor, él y su familia. Marcos nos da algunos detalles que sólo se conocieron más tarde. Dios quería que nos diéramos cuenta de que siempre hay una razón para todo, y en este caso lo más importante no es la razón sino las consecuencias… “Y obligaron a uno que pasaba y que venía del campo, Simón de Cirene, el padre de Alejandro y Rufo, a que llevara la cruz de Jesús. Le llevaron al lugar llamado Gólgota, que traducido significa: Lugar de la Calavera” Marcos 15.21-22

Simón era el padre de Alejandro y Rufo. Nadie los conocía en el momento en el que el Señor subía el camino al calvario, pero ellos dos sí eran muy nombrados en la comunidad romana dónde Marcos escribió el evangelio. El apóstol Pablo nos muestra un detalle importante en la historia de la familia cuando escribe “Saludad a Rufo, escogido en el Señor, también a su madre y mía” Romanos 16:13 La madre de Rufo había sido como una madre para Pablo cuando toda su familia le abandonó por causa del evangelio. No fueron los soldados los que obligaron a Simón a cargar con la cruz, fue Dios mismo el que movió los hilos de la historia, porque estaba buscando a Simón y a su familia. Los amaba y por eso escogió a Simón para que cargase la cruz.  Al final quedó cautivo de la cruz. La interrupción produce esclavitud a un nuevo Señor, estamos cautivos por la obra de Cristo para siempre, en nuestra generación y en las generaciones futuras.

Y es que para Simón resultó una bendición llevar la cruz al Calvario y desde entonces estuvo siempre agradecido por esta providencia. Ella le indujo a tomar sobre sí la cruz de Cristo por su propia voluntad y a estar siempre alegremente bajo su carga.

Si usted quiere ser un discípulo debe entender que su vida será interrumpida. No le gustará se lo aseguro, pero la interrupción es una invitación de Dios. Dios nos invita a verlo en todas partes a nuestro alrededor, en la vida de los demás, en nuestras conversaciones, en nuestro servicio a los más necesitados. La interrupción no es simplemente una cuestión de que nuestro corazón desarrolle paciencia; es experimentar la verdadera vida. Es una de las maneras en que Dios nos despierta a lo que hay a nuestro alrededor, para ver que hay mucho más que hacer más allá de las tareas diarias autoimpuestas, por importantes que parezcan. La interrupción es la forma en que Dios fortalece nuestro oficio y trabajo, y su manera gentil de alentar a sus criaturas a ser parte del reino que ha de venir. Esa interrupción de su salud, de su trabajo, de su familia, de sus sueños, sus planes deben ser bienvenidas porque están llenas de casualidades en su vida, pero a través de ella  usará causalidades  para que sea más eficiente y finalmente sus deseos estarán controlado por su cautividad a Cristo. En pocas palabras ser un discípulo de la interrupción es estar en medio de la soberanía de Dios (casualidad) en medio de la sincronía de Dios  (causalidad) y finalmente en medio de la sintonía de Dios (cautividad).

¿Qué tal si aprendiéramos a experimentar las interrupciones de una forma distinta? ¿Y si en lugar de considerar que toda interrupción externa es enemiga de la productividad y la creatividad viéramos nuestra vida como un medio comunicativo para el beneficio de los demás? Si nos abrimos para abrazar una teología de la interrupción santa, eso podría marcar la llegada de la novedad, la revelación, la vida e historias que enriquezcan nuestro trabajo, oficio y vida de una forma que, de otra manera, simplemente no sería posible lograr

Usted puede estar caminando al encuentro de las responsabilidades que le presenta la vida, puede ser que alguna vez escuchó de un cierto Jesús que obra milagros. Pero entre el trabajo y las ocupaciones el tiempo desvanece. Pero recuerde que el Cielo nunca lo perdió de vista, y que en cierto punto del mapa de su existencia, está marcado su encuentro con Jesús. No piense que hoy es un día más en su vida, un día común. Hoy es el día del encuentro, el día que marcará su futuro, cambiando su historia como Simón de Cirene.

[1] Bonhoeffer, Dietrich. Vida en Comunidad. Ediciones Salamanca, España 2003 pág. 87

El 2017 es usted

2017.gifEn esta época del año  muchas personas desean un “feliz año nuevo”, o a Happy New Year a la gente a su alrededor. La palabra “happiness” en el idioma inglés procede de la raíz “happens” que se pude traducir, lo que acontece, lo que sucede. De ahí que según esta palabra la felicidad proviene de lo bueno que me pueda ocurrir. Así que cuando decimos “feliz año nuevo” estamos pensando que eso sucederá de todas las cosas buenas que me ocurran en el 2017. Pero ¿es valedero ese mensaje?  ¿Cómo se comienza un nuevo año? Muchos esperan lo que trae, y lo esperan con mucha esperanza, algunos dirían fe. ¿Cómo podemos esperar que no se repitan las cosas malas y solo tengamos coas buenas que vivimos? Simplemente debemos entrar al nuevo año con un pensamiento claro. No depende de lo que traiga el año nuevo sino de lo que llevemos nosotros a ese nuevo año. Y ahí creo que está la clave. Así que quiero compartirle una pregunta que le hice a Dios sobre mi año que termina. ¿Por qué fue un año tan malo este año? ¿Qué pasó? Y Dios me respondió con una de esas frases bíblicas demoledoras. Me hizo detenerme en Job 19:28.  Vea lo que dice al final del texto: “Mas debierais decir: ¿Por qué le perseguimos? Ya que la raíz del asunto se halla en mí. En una serie de acusaciones de sus amigos, Job se ve abrumado por las palabras hirientes de quienes deberían consolarlo. Es obvio que él está luchando con todo lo que le acontece. Citando sus palabras Job, les hace ver que lo que están sugiriendo es que su problema se debe a su pecado. Y es precisamente cuando el levanta su defensa ante estas acusación que declara el vrs. 28. Esa declaración “la raíz del asunto se halla en mí” me hace ver lo que al inicio de esta reflexión mencioné. No depende de lo que traiga el año nuevo sino de lo que llevemos nosotros a ese  año nuevo. Para poder experimentar una mejora este año hay a lo menos cuatro cosas importantes que dimensionar.

En primer lugar entienda la dimensión invisible de lo que lleva a este año. Esta es el área imperceptible. Observe que dice “la raíz”. Y esta expresión hebrea “sheresh” habla de lo profundo, lo que está enterrado, lo de más abajo. Por ser oculta no es perceptible, y por otro lado es la fuente, pues la raíz es lo que sostiene lo externo. Por otro lado la expresión es singular. Lo que viene a demostrar que una y única “raíz”.  ¿Cómo se sabe cuál es la raíz de mi problema? Observe que me dice que existe pero no la califica, no me dice que es en realidad. Es importante hacer una evaluación de lo que hay en la profundidad de nuestra vida y detectar qué tipo de raíz tenemos. En segundo lugar entienda  la dimensión visible.  Esta es el área perceptible. La palabra hebrea “dabar” se puede traducir como negocio, cosa, asunto, situación, práctica. Ahora que ¿es un asunto? Se refiere a una forma genérica, pero también es específica. Esta es la parte visible del problema. Es con esto, con lo que estoy lidiando, lo que percibo, lo que duele, lo que me molesta, lo que me turba. ¿Qué es mi asunto hoy? Me encanta que no lo define, solo lo describe. Porque hay tantas personas como asuntos en el mundo. Pero sería bueno que me preguntara al entrar en este año ¿cuál es mi asunto? No es el asunto de los demás, de lo que me rodea. Lo que está alrededor no es el “asunto” ¡yo soy el asunto! Y de hecho el “asunto” es en realidad mi problema.  En tercer lugar entienda la dimensión previsible.   Esta es el área medible. Observe la expresión “se halla” en hebreo es “matsa´” esta expresión se puede traducir como encontrar, búsqueda, punto de investigación. El verbo está en modo niphal y en tiempo perfecto. El niphal es un modo que debe ser traducido como con una causa. Y el perfecto demuestra algo que con certeza se ha hallado. La traducción debería ser “obligado a encontrar” por el modo niphal, y al ser obligado a buscar, existe la certeza que se halla lo que se busca, esto debido al tiempo perfecto. Es decir no cabe duda que encontramos la situación del problema en nosotros. Eso significa que hay que buscar, investigar nuestra propia vida con una actitud de buscar cosas que fallan, y de seguro encontraremos más de alguna. Se debe hacer una introspección. El pronombre “se” habla de una búsqueda de uno mismo, es una auto búsqueda que es previsible y certera.  Finalmente entienda la dimensión perfectible. Esta es el área sensible. La frase termina diciendo “en mí”. El uso de la preposición “en “demuestra que es lo que te sucede adentro lo más urgente. Es en “mí” no en el otro, no en la empresa, no en la iglesia, no en mi trabajo, no en mi familia. Simplemente las cosas pueden hacerse mejor cuando ponemos en las manos de Dios lo que sucede dentro de mí.

Tal vez su cambio tiene que ver con Dios, El no es el problema, usted es el problema. Tal vez su cambio tiene que ver con la familia, quizás ella no es el problema sino usted, quizás su cambio tiene que ver con la iglesia, ella no es el problema, a lo mejor es usted. Quizás el cambio tiene que ver con su resentimiento, no es que ellos lo hirieron sino que usted no lo deja ir.

El General Ríos Montt expresidente de Guatemala tenía un dicho muy interesante. Cada vez que se hablaba a Guatemala por la radio en su tiempo como presidente decía: “¿Quiere usted que Guatemala cambie? Pues ¡cambie usted! Porque usted es Guatemala” Y creo que este pasaje precisamente quiere comunicar ese principio. ¿Quiere que el 2017 cambie? Pues, ¡cambie usted! Porque el 2017 es usted! Dios le ayudará.

“…El Dios sin Techo…” III parte

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¿Cómo recibimos el plan de Dios? ¿Cómo actuamos cuando Dios dice que traerá nueva vida a una virgen? Pienso que debemos ser como José en el vrs. 24. He aquí un llamado como cristianos de esta generación. Observe lo que dice: Cuando José despertó, hizo como el ángel del Señor le había ordenado y recibió a María por esposa, 25 pero no tuvo relaciones sexuales con ella hasta que nació su hijo; y José le puso por nombre Jesús.

 Primero vea el énfasis en el verbo despertar. “…cuando José despertó…”Esto nos habla de levantarnos del sueño humano y pasarnos al sueño divino. Habla de volver a la realidad que tenemos enfrente y estar conscientes que soy parte del sueño de Dios y no al revés. Yo no hago a Dios parte de mi sueño. Es hora de dejar de soñar con nuestros imperios y con nuestro protagonismo y ceder al sueño limpio y sencillo de Dios. Debemos despertar de esas fantasías que nos hacen creernos dueños de la obra de Dios. Segundo la expresión en el verbo hacer. José se puso en marcha para hacer lo que se le había ordenado. Pero note que este hacer no es independiente del mandato divino. Es un hacer como “…se le había ordenado…” es decir mantener en sintonía los mandatos de Dios, sus distintivos y sus programaciones. No vamos a inventar nada. No podemos violentar lo que se nos ha ordenado hacer y pedirle a Dios que nos respalde. Y en tercer lugar la expresión vivir. El la recibió y la cuidó y la trató con suma fragilidad y respeto el proceso ya diseñada para María. Recibir es aprender a vivir  la iglesia del Señor y  es respetar lo orgánico de su función. Es simplemente no agregar nada que dañe la fragilidad de su embarazo de Cristo. ¿Qué significa la iglesia un lugar para que Dios viva? La Biblia dice :“Acercándoos a Él, Piedra Viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo.” -1 Pedro 2:4,5ª Durante muchos años nos acostumbramos a visitar un lugar llamado iglesia una o dos veces por semana, en el cual esperábamos que Dios nos visitara desde el cielo. Teníamos la ilusión de que Su visita sería de Su agrado. Con los años entendí que Dios no está buscando un lugar para visitarlo. El Señor quiere un lugar para vivir. Las páginas de la historia nos cuentan que Dios no está presente en los lugares que alguna vez visitó. Si observamos los lugares donde hace años ocurrieron manifestaciones de fe importantes, descubriremos que es historia pasada y hoy en día apenas queda el recuerdo. Si nos preguntamos: ¿Por qué Dios se fue de allí? Seguramente la respuesta sería porque en el fondo no era completamente aceptado. Se le permitió visitarnos, pero no le permitimos ser la cabeza, y no le dimos el derecho de tomar las decisiones. Las visitas del Señor nos bendicen por un corto periodo de tiempo. Pero un lugar estable donde vivir, es para nuestro Señor Jesús Su gran interés y Su mayor deseo. Sus bendiciones son simplemente un sub-producto. No son el producto principal de Su voluntad. Debemos verlo de la siguiente manera: Si Dios “visita” la Iglesia, demuestra que ella no le pertenece. El dueño de la casa no “visita” su hogar. El dueño vive en ella. En una “visitación” divina, Dios bendecirá a su gente. Pero, eventualmente, Él se marchará y buscará un hogar donde pueda sentirse en casa. Cuando no nos sometemos totalmente al liderazgo de Jesucristo, lo mejor que el Señor puede hacer con nosotros es “visitarnos”. Él jamás podrá tomarnos como Su Hogar y Su Residencia. Nuestro Señor sigue buscando un lugar donde recostar Su cabeza. Un lugar donde su autoridad es operativa, un hogar donde El hace lo que desea, un hogar donde se siente aceptado, donde está confortable, y encuentra reposo. Esa es la marca indiscutible y la prueba irrefutable para saber si nuestra Iglesia es en realidad la casa de Dios. Todo lo demás son lugares de paso. Como cualquier dueño de Su casa, Dios construye la suya a Su manera. Si nuestra Iglesia es la Suya, Él distribuirá los muebles como le plazca, y tomará decisiones con los miembros de Su Familia, porque es el dueño de Su casa. El mayor deseo en el corazón de nuestro Señor Jesús es tomar todas las piedras vivas y construir con ellas Su Hogar. Imaginamos todas esas piedras vivas desparramadas por toda la tierra. Imaginemos todas esas piedras vivas viviendo su vida en Cristo de forma individual. El sufrimiento de todas esas piedras vivas que aman a Dios pero que están separadas y viven de forma individualista, fuera de la unión y la hermandad de la Familia en Cristo. Quizás acuden a un “servicio” religioso cada semana, pero no son edificados juntos como miembros de la Familia de Dios, no son “edificados como casa espiritual y sacerdocio santo.” Esta es la situación en la que nos encontramos hoy en día, y el resultado es que nuestro Señor sigue siendo un extraño entre nosotros, sigue siendo el Dios sin hogar.  El deseo ardiente en el corazón de nuestro Dios es ver a todas Sus Piedras vivas unidas en Su Nombre, formando Su Hogar. No es un hogar para ellas, es un Hogar para Su Dios. Un Hogar vivo, el Hogar de Dios, por Dios, y para Dios. Porque en definitiva, no se trata de nosotros, todo, absolutamente todo se trata de Él. “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican.“ –Salmo 127:1ª “De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” –Efesios 4:16

Jesús no murió y resucitó solo para perdonar nuestros pecados y salvarnos, Él murió para que Su Padre tuviera un Hogar en nosotros. El Señor te salvó a ti, y me salvó a mí, por ese supremo y alto propósito. Si Su pueblo está dividido y esparcido, el Espíritu de Dios deambula sin tener u Hogar propio, fijo, y permanente. Y también nosotros deambulamos separados, independientes y sin hogar. Nuestro Señor desea construirse a Sí mismo en Su gente, y Él desea construir a Su gente en Sí mismo. Su deseo es vivir en un Hogar unido, no en piedras vivas esparcidas. Él quiere Su Hogar, y no se conforma con grupos de piedras divididas entre ellas y grupos esparcidos y separados en una misma ciudad. Nuestro Señor Jesucristo está buscando vasijas dispuestas a abandonar su estilo de vida individualista occidental, y quieran abrazar y compartir su vida con otros bajo el exclusivo liderazgo de nuestro Señor. Ese es nuestro más alto llamado. Un Hogar donde el Señor nos guiará de la mano a Su Eterno Propósito. Haz un Hogar para Jesús en tu vida. Que Él sea tu Líder y te guíe cada día en Su Camino. Permite que el Señor destruya las murallas que te separan de Él y de tus hermanos en Cristo, para que con Su Amor y Su Espíritu podamos compartir y formar juntos, en unidad, el Hogar para nuestro Dios.

“…El Dios sin techo…” II parte

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Lo segundo tiene que ver con el rechazo. Es la historia de José. El rechazo de José también tiene tres elementos vitales. El primero tiene que ver con la etapa de la decepción. La expresión tiene que ver con la frase “…decidió romper el compromiso…”o como la RV60 dice “…quiso dejarla…” ¿Por qué José quiere dejarla? Simplemente porque no entiende lo que está pasando y porque de esa manera se sale de su control la situación. ¿Y quién puede culpar a José por sentirse así? ¿Quién no haría lo mismo ante algo tan decepcionante? Y es que cuando no podemos entender lo que Dios hace con nuestra planificación simplemente optamos por renunciar y decepcionarnos. Pensaba en tantos hombres de Dios, que son buenos y tienen buenas intenciones pero que están completamente cerrados al mover de Dios, simplemente porque han sido hechos a un lado y no se les ha dado el control de la situación. ¿No será que al enfrentarse con un verdadero mover de Dios nos quita el protagonismo y por eso no nos gusta ese mover? Creo que la decepción viene cuando nosotros vemos un mover de Dios y no somos el centro de ese evento. Por eso es que hay tantos pastores con sus propias visiones y que se las atribuyen a Dios porque al ejecutarlas ellos serán los héroes de los logros que produzcan esa visión. El segundo elemento vital es la reflexión. Observe que Marcos dice: “…y pensando en esto…” La expresión en el texto es enthueomai, esta palabra compone la raíz de la palabra en castellano  entusiasmo. La implicación es que José estaba muy decidido y motivado a tomar la decisión de dejar a María. ¿Por qué se “entusiasmo” tanto con la idea José? Simplemente no veía una alternativa de lo alto en su situación. Veía todo el concepto de una manera muy humana, muy horizontal. Cuando se pierde la perspectiva vertical de la iglesia y sólo se ve desde una perspectiva humana, es cuando simplemente renunciamos a seguir con el plan de Dios. Lo humano genera control , lo divino genera caos. No estamos dispuestos a tener caos en nuestras espiritualidad, queremos explicarla plenamente y si no podemos simplemente pensamos en abandonarlo. José tenía una mentalidad muy humana, no había entendido lo que pasaba. La reflexión humana que anula la sobrenaturalidad de Dios y de su plan termina convirtiéndonos en escapistas. Debemos retomar una reflexión de la espiritualidad provista por Dios para que no perdamos la perspectiva.  Y es que es muy fácil abandonar lo que nos dificulta nuestra visión humanista.  Por eso es que aunque nuestras estructuras y sistemas hoy ya no funcionan, somos reacios a abandonarlos, porque ellos nos dan control y seguridad.

El tercer elemento es revelación. Observe que el texto dice “…un ángel…se le apareció…” Creo que tenemos claro que cuando usamos la palabra revelación la usamos dentro del contexto de una ampliación de lo que Dios ha determinado. No estamos implicando al usar esta expresión, que se recibe hoy una revelación con autoridad de la Palabra de Dios. Esta “revelación” implica soñar nuevamente. Note que el método utilizado por Dios fue “en sueños”. Lo que implica que José se fue a dormir con la determinación de abandonar el sueño de Dios al día siguiente. ¿Qué tipo de sueño necesitamos hoy? Hemos visto a la saciedad que hombres supuestos de Dios se levantan con sueños, que según ellos, Dios se los entregó. La mayoría de ellos es con grandes imperios, mega estructuras, y viajar a las naciones. De ser conocidos como profetas y apóstoles de la prosperidad. ¿Cómo son los sueños que Dios estará impartiendo a  esta nueva generación? Observe las tres descripciones de este sueño que Dios le da a José. Es un asunto de recibir.  Observa usted que Dios le dice “no tengas miedo de recibir”. Así es, no se trata de hacer o de levantar, simplemente se trata de recibir. ¿Y qué implica recibir? Simplemente aceptar y unirse a lo que ya está diseñado por Dios. José no tiene que hacer nada para levantar el proyecto de Dios, simplemente él debe cuidar, obedecer y ayudar en ese proyecto. El no será dueño del embarazo ni menos del niño. Eso le pertenece a Dios. Segundo es un asunto de percibir. Observe que José debe experimentar que el proyecto es del Espíritu de Dios. La percepción de su obrar, su sentir y hacer es demasiado importante hoy para la iglesia. No se trata de dones del Espíritu, sino la percepción de los derechos de autor y paternidad del Espíritu Santo. Es simplemente reconocer como Dios se mueve y unirse a él. Alguien dijo que no hay que pedir a Dios que bendiga lo que estamos haciendo, sino hacer lo que Dios está bendiciendo. Es reconocer donde  y como obra y unirse simplemente a él. Finalmente el sueño es desistir.  Me parece sumamente impresionante que se le diga a José quién será, como se llamará y lo que hará. Es decir en realidad el mensaje es: “cuidado con ser, llamar y hacer mi proyecto con tus propias definiciones”. Me parece mentira los años que pasé en varias iglesias inventando visiones y misiones empresariales eclesiales, simplemente porque las iglesias a las que servía, estaban llenas de planificadores y burócratas de la fe. Cuando simplemente ya está dado todo en la Biblia, y lo único que había que hacer era seguirlo. Este es un llamado para los pastores, líderes, Consistorios, Directivas, Juntas de Diáconos para que dejen de ponerle nombres y actividades a la iglesia del Señor. En lugar de eso deberíamos gastar el tiempo en conocerlo, amarlo y respetar su identidad y misión bíblica. ¡Por favor cesen de violentar el proyecto de Dios con sus propios sueños! ¡Respeten el sueño de Dios dado hace miles de años!

“…el Dios sin techo…” I parte

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Siempre me he preguntado la razón del porque a la iglesia se le tipifica género femenino. ¿Qué implicaciones tendría para el ministerio pastoral, el estar consciente que el  proyecto  de Dios posee  distintivos de mujer?

No sé la razón por la que en los últimos días me ha estado inquietando los modelos de mujeres en la Biblia. He comenzado a estudiar el libro Ester y aunque el libro históricamente tiene sus principios relevantes para este tiempo, no me ha dejado tranquilo el pensar que tanto el carácter de Ester y el de María son historias verídicas que pueden ilustrar principios para el funcionamiento de la iglesia en tiempos de adversidad. Antes de compartir lo que me inquieta quiero aclarar que tanto Ester como María fueron personas reales, y sus historias fueron reales. En ningún momento se puede concluir que ellas representan a la iglesia o que ellas son la iglesia. Esa sería una hermenéutica bastante disparatada. Lo que quiero mencionar es que al igual que ellas, sus circunstancias, decisiones y soluciones pueden ser aplicadas al mover de Dios en la iglesia en esta generación. Así que no se trata de espiritualizar lo que la biblia no espiritualiza sino simplemente tomar sus modelos como ejemplo de principios aplicables en esta generación.

Comenzaré por la historia de María. En esta historia hay tres situaciones que me parecen bastante interesante en lo concerniente a José y María.

La primera tiene que ver todo lo relacionado con el embarazo. Es la historia de María. El embarazo de María tiene tres elementos vitales. Primero, es disruptivo. La palabra disruptivo se utiliza como adjetivo para hacer indicar a una ruptura brusca. Por otro lado, el término disruptivo hace referencia a algo que ocasiona un cambio determinante.[1] Observe que todo estaba programado en la vida de María. La palabra que refleja un orden y control se resume en la palabra “desposada(Mateo 1:18). Sin entrar nuevamente en los detalles repetitivos del desposorio judío, es obvio que la vida de José y María estaba planeada. Segundo, es sorpresivo. La narración de Mateo nos explica lo sorpresivo del momento del embarazo. El texto dice “…embarazada…siendo virgen…” (Mateo 1:18) ¡Esto sí que es una sorpresa! Es tan sorpresivo que la pregunta de María  es “… ¿cómo podrá suceder esto?…” (Lucas 1:34). ¿Cómo se puede producir vida humana sin semilla humana? Eso es lo sorpresivo, María será madre sin intervención humana. Podrá fructificar por el poder de Dios y no por el poder humano. Será a través de un proceso sobrenatural y no natural.  Tercero, creativo. Lucas añade una frase muy interesante. Él dice: “…El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra…” (Lucas 1:35) Esta expresión es muy interesante. Me llama la atención la expresión “su sombra”. La palabra griega que se utiliza para “sombra” es episkiazo. Esta palabra se puede traducir como  arrojar una sombra sobre (epi, sobre,), cubrir. Y se ha usado para describir la nube de luz en la transfiguración, traducido «los cubrió», (Mt 17.5); «que les hizo sombra» (Mc 9.7); «que los cubrió» (Lc 9.34); metafóricamente en este texto sobre el poder del Altísimo sobre la virgen María (Lc 1.35: «te cubrirá») y una última alusión a la sombra del apóstol Pedro sobre los enfermos (Hechos 5.15: «cayese sobre»)[2]. Este poder creativo de Dios está asociado con su poder y su presencia. Lo que me parece interesante es el asocio que se hace con el poder de Dios y la sombra de Dios. Es obvio que la sombra es figura de protección, de cobertura y de refrescamiento. Sin embargo nos deja también con el sabor de lo oscuro. Dios obra en la sombra, Dios crea vida en lo oscuro, cuando el sol no está. Es obvio que los procesos de vida en Jesús en el seno de María serán ocultos, a la sombra y no al público. ¿Todavía obra así Dios en la vida personal y en la vida eclesial? Pienso que sí, y con mucha frecuencia.

Así que el embarazo de María es disruptivo, sorpresivo y creativo.

Al pensar en estos elementos y asociarlos con la venida de Jesús y el proyecto de Dios para la humanidad, no deja de inquietarme que estos tres elementos están presentes hoy en la necesidad de la recuperación del verdadero Cristo en la iglesia de hoy. Todas las personas que estén dispuesto someterse a estos tres factores podrán ver florecer plenamente el plan de renovación para la iglesia.

Estoy plenamente convencido que Dios trae y traerá mayor disrupción a la iglesia hoy. El necesita quebrantar todos nuestros planes y cortarlos para echar andar su proyecto. Si la iglesia sigue con un proyecto de “desposorio” con la iglesia bien planificado me temo que no llegará a ningún lado. Por eso es que Dios tendrá que embarazar a la esposa, la iglesia, con un proyecto diferente de vida. Ya no programado sino espontáneo. El nuevo proyecto se gesta en los vientres de la iglesia cristiana hoy, pero es un proyecto que devastará nuestros ambientes administrados y controlados. Es un proyecto que traerá caos y destruirá todos nuestros formalismos. Eso significa entonces que si no estamos abiertos a la disrupción nos perderemos lo mejor de Dios en esta generación.

Por otro lado no sólo trae y traerá disrupción a la iglesia sino que sorprenderá a la iglesia. La sorpresa será el resultado de que este nuevo proyecto es de él y no del hombre. Es un proyecto engendrado por El Espíritu Santo y no por aporte humano. Será un proyecto sobrenatural que no tiene ninguna intervención del hombre. Es decir por muchos años el verdadero esposo asumirá su control de su esposa, y no el agente humano que solamente está para administrar a la esposa de Dios. Este nuevo nacimiento espiritual pretende devolver a Dios el control, el producto de la iglesia. Dios estará cansado hasta la saciedad de las visiones y misiones humanas que le han impuesto su esposa. Ha llegado el momento en que los reinos eclesiales humanos serán desbaratados por la hermosura y sencillez de la obra del Espíritu Santo en la vida de la iglesia.

Por último, habrá disrupción, habrá confusión y finalmente habrá creación.

Este nuevo proyecto, el único proyecto de Dios será hecho por el poder de Dios pero a la sombra. Cada vez más me convenzo que Dios no es Dios del protagonismo público. Él es un Dios que hará las cosas en lo callado y en lo oscuro. De allí que la imagen de éxito de la iglesia hoy cambiará radicalmente. No es la que se exhibe y tiene grandes portentos estructurales  la que se está gestando en esta nueva era de Dios. No es en las megas corporaciones cristianas, no son los conocidos en los medios, los que son famosos por los programas, no los que se exhiben en FB. Sino los que están a la sombra, los uno a uno con Dios, los dispuestos a decir como María “hágase lo que tú quieras”. Es precisamente en esa sombra desconocida donde los desconocidos conocerán lo mejor de Dios y donde Dios mostrará su proyecto majestuoso. A propósito, ha notado usted que esta María apenas tendría unos 14 años máximo cuando la sombra del Altísimo la cubrió. Eso nos lleva a concluir que no es la historia o alcurnia histórica de alguien la que se necesita para que Dios se manifieste. Será una iglesia joven, novata, sin pedigrí evangélico, sin historia y códigos teológicos la que podrá percibir a Jesús. Una iglesia si ataduras históricas ni jactancia de reformador o de iglesia históricas será la capaz de soportar el embarazo de Dios y dar a luz un Cristo tan necesario para el mundo hoy. Será una iglesia novata y campesina la que podrá entender a Dios y traducirlo a esta nueva generación. Será una iglesia “virgen”, joven y campesina. Virgen porque no ha yacido con mentes humanas ni caricias humanas. No ha experimentado la cultura humana, simplemente es ingenua y abierta más a las caricias de Dios que a la de los hombre. Será una iglesia joven, porque como joven podrá ser más receptiva a la voz de Dios, y sentirá el amor de un Dios que lo ama por su juventud y no lo rechaza por su inmadurez y campesina porque simplemente no será profesional de la teología, de la idea urbana sino que podrá contarnos a Dios desde la perspectiva del campo, de la creación, de las metáforas, de la belleza y de la actividad de Dios encarnada en su belleza natural. Me temo, que también el tiempo de las instituciones teológicas, seminarios y universidades teológicas está llegando a su fin a menos que cambien su mentalidad de élite.

[1] https://www.significados.com/disruptivo/

[2] http://estudiodegriegobiblicoexpositivo.blogspot.com/2015/01/s-2-parte.html

…Ayuda del cielo…

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Al analizar la primera navidad, uno no deja de asombrarse cuántas situaciones se dieron y que pudieron a contribuir a perder el gozo del nacimiento. Para muchos la historia de la navidad representa un tiempo lindo, de reflexión, de alegría y de compartir. Sin embargo si somos honestos, la realidad fue otra. Si analizamos todas las melodías e himnos que se han compuesto por la navidad, podemos encontrar que el cristianismo y el nacimiento de Jesús han desarrollado toda una cultura de gozo por el advenimiento de Jesús al mundo. Hay tantas canciones del gozo y de Jesús en la historia  y muchos están de acuerdo que ha producido más canciones que ningún otro en la historia de la humanidad. Lo curioso de esto es que la palabra gozo es mencionado 8 veces de manera diferente en la historia de navidad. (Lucas 1:14; 1:58; 2:10; Mateo 2:10; Lucas 2:34;). Así que de eso se trata esta historia. ¿Pero qué significa para nosotros hoy? ¿Qué pensamos cuando pensamos en la palabra gozo? Y es que el gozo es una gran emoción, pero va mucho más allá de una emoción. El gozo es una elección y una cualidad del carácter. Uno lo puede desarrollar en la vida. La Biblia dice que es uno de los frutos del Espíritu Santo. Observe un detalle semántico y es que la palabra en inglés para felicidad es “happiness” y  la palabra está asociado con la palabra “happen” que se puede traducir como “lo que sucede” o lo que “pasa”. De ahí que los americanos entienden que la felicidad está asociado con lo que pasa en la vida de alguien. Si algo bueno sucede entonces estoy “feliz”. En contraste con esto, uno se pregunta si la felicidad equivale a gozo. Sobre todo desde la perspectiva de la Biblia. La verdad es que no necesariamente la felicidad equivale a gozo. Alguien ha dicho que el gozo es: La plena certeza de que Dios está controlando todos los detalles de mi vida, es la tranquila confianza de que en última instancia todo estará bien y la decisión de alabar a Dios en todas las cosas. Entonces la felicidad es algo que pasa y el gozo es algo que decido. La felicidad es externa mientras que el gozo es interno. Uno puede tener gozo en medio del dolor, de la angustia. Puede tener gozo bajo una gran presión y prueba. ¿Cómo se puede tener gozo cuando uno no se siente muy feliz? Comenzaré diciendo que uno debe luchar por el gozo. No sucede automáticamente. ¿Pero cómo nos sobreponemos a las barreras u obstáculos que desean asesinar mi gozo? Y de eso me gustaría que reflexionáramos con la historia que a continuación relato. ¿No sería hermoso que tuviéramos gozo todo el tiempo? Pero es imposible, simplemente porque es natural en nosotros. Por todos lados aparecen barreras que obstaculizan y desean destruirnos. Quiero que veamos tres barreras y tres maneras de romper esas barreras para recuperar el gozo.

  • Veamos que la primera barrera muy común que se opone al gozo es la ansiedad.

Cuando está nervioso, temeroso, aprehensivo, estresado es difícil tener gozo. La ansiedad  y el gozo no pueden coexistir. Si hay alguien que debió haber estado temerosa y aprehensiva fue María. Por un lado debió haber tenido a lo más unos trece a catorce años cuando recibió la noticia. No es una mujer madura es apenas una niña. Y piensen en lo afligida que pudo haber estado. Va a tener un niño a pesar de ser virgen. ¿Cómo explica eso a su entorno? Nadie le creería. ¿Cómo se lo explica a su prometido? Imaginen los chismes, los rumores, las sospechas. Es soltera cuando queda embarazada. Por otro lado más adelante ella tendrá que viajar varios kilómetros sentada en un burro en sus últimos días de su embarazo. Suficiente para estar ansiosa. Y por último tendrá que parir en las circunstancias más anti higiénicas y adversas que cualquier mujer puede enfrentar. Y finalmente esta niña de 13 ó 14 años da a luz a su hijo sin ayuda de su padre, su madre y resto de la familia. Ella tiene suficientes razones para estar temerosa y ansiosa. Y finalmente María debía lidiar con la idea que va a ser la madre de un niño perfecto, al que tendrá que cuidar. ¡Tremendo paquete tiene en sus manos! Me creerán que la palabra “temor” aparece siete veces en la historia de la navidad.  Y es que todo el mundo estaba temeroso y con miedo. Herodes tiene miedo, los pastores tienen miedo, José tiene miedo, los magos tienen miedo, Jerusalén tiene miedo. De hecho la primera palabra que los ángeles dicen es “no temas”. Porque el miedo es lo opuesto del gozo. Pero curiosamente María experimenta gran gozo. Vea como lo registra la narración bíblica. “…Mi espíritu se regocija  en Dios mi Salvador…” Lucas 1:47 ¿Cómo es posible esto?

Bueno he aquí el principio: Cuando María estaba temerosa para recuperar su gozo ella decidió confiar en Dios y aceptar su plan. Se rindió a la voluntad de Dios. Esto lo podemos observar en Lucas 1:26-30. He allí toda una actitud de sometimiento al plan de Dios. Todo el relato está lleno de niveles de ansiedad. La noticia del ángel comienza con la visión de él mismo. Sería temeroso ver un ángel, pero que el ángel le diga que va a tener un hijo, cuando ella ni siquiera ha estado con el que ama, es otro nivel de ansiedad. Pero hay más todavía, no sólo será embarazada y tendrá un hijo sino que el hijo que va a tener es único en condición y misión. A estas horas el corazón de María estaría latiendo de una manera indescriptible.

Ahora, yo no sé qué es lo que le tiene ansioso este día, no sé si está leyendo este texto con un corazón agobiado por la angustia y la ansiedad, pero déjeme decirle que María tenía grandes razones para estarlo y sin embargo pudo regocijarse a pesar de sus obstáculos. Puede ser el futuro, una deuda, lo que sea que lo mantenga tenso. ¿El antídoto? Lo mismo que hizo María confíe en Dios y acepte su plan. Póngalo en las manos de Dios como María lo hizo en Lucas 1:38 “…he aquí la sierva del Señor…que hagas conmigo tal como lo has dicho…” Si usted hace lo mismo que María le garantizo que su gozo aumentará grandemente.

Bueno, el temor es una barrera que obstaculiza el gozo, pero hay otro. Y son  las heridas o el resentimiento. Cuando uno ha sido lastimado y herido por alguien y entonces se amarga grandemente. Cuando alguien te traiciona, dice algo a tus espaldas, te apuñala, eso se convierte en un verdadero asesino del gozo. Y lo digo claramente, no se puede tener resentimiento y gozo al mismo tiempo. Bueno, todo mundo es herido alguna vez o muchas veces por alguien. Y para serle sincero lo herirán muchas veces más. Algunas veces intencionalmente otra veces sin intención. Pero lo que haga usted con esas heridas determinará si vivirá con resentimiento o con gozo. Y si no lo deja ir, entonces usted jamás tendrá gozo en su vida.

Hablemos de José por un momento. Acostumbramos a deslizarnos más en María que en este hombre. ¿Se pueden imaginar lo difícil que fueron estas noticias para José? ¿Escuchar que su futura esposa le había engañado y que la explicación era que lo que había en su vientre era fruto de Dios? Recordemos que la ley judía establecía que el desposorio ya era un matrimonio técnicamente hablando. Así que José se ve envuelto en una situación sumamente complicada, que lo hubiera llevado al resentimiento. Desde pensar que era una mentira de parte de María hasta creerle y resentirse con Dios por complicarle su vida y echarle a perder su plan de boda con su amada.

Ahora bien, siempre me he preguntado la razón por la cual el ángel no se le apareció a la pareja y les dijo la noticia a los dos al mismo tiempo. ¿Por qué Dios sólo  le dice a María y María se lo dice a José? ¿Por qué Dios le complica más la situación a José? Simplemente Dios estaba probando el carácter de José. ¿Se pondrá amargado, tendrá resentimiento, será receptivo? ¿Se pondrá defensivo? ¿Tratará de pagarle con la misma moneda?

Así que el segundo principio que podemos ver es cuando José fue herido decidió ofrecer gracia y dejó ir el dolor.

Él pudo hacer un espectáculo con la situación y apelar a las consecuencias legales del a situación. Pero es interesante que la Biblia describe a José como un hombre bueno. En Mateo 1:18-19 describe a José como un hombre justos y de Dios. Y que no quería exponer a vergüenza a María. Ahora bien, si usted no percibe el corazón de un hombre quebrantado y herido en esta porción no ha entendido el drama de José. José tiene todas las razones para estar molesto, tiene todas las razones para amargarse y retribuir a María. Pero él no explota en ira, no hace un show en el pueblo. Simplemente el trata de protegerla y mostrarle gracia. Es decir, al divorciarse de ella, simplemente está diciendo que aunque la quiere ya no confía en ella así que mejor deshacen su relación. Este es un bello ejemplo de gracia y perdón. Ahora la pregunta evidente es ¿Qué es lo que le han hecho a usted que todavía está molesto por ello y lo ha amargado? ¿Qué heridas lleva cargando con usted que no ha estado dispuesto a dejar ir? Incluso le hicieron algo hace meses, años, hasta puede ser que la persona que lo hizo ya ha muerto y usted sigue rumiando con amargura la situación. ¡Eso es lo más tonto que uno puede hacer! El resentimiento no daña a nadie más que uno mismo. Así que usted debe escoger en su vida o gozo o resentimiento, no puede tener ambos. Recuerde que usted perdona no porque la persona se lo merezca sino porque usted se merece vivir en paz y libertad. Afortunadamente Dios no dejó a José en la oscuridad y se le presentó con un sueño. Y le dijo que no tuviera miedo, ya que el sería el tutor del hijo de Dios. Y le dijo que su hijo ese que parecía que lo había esclavizado en realidad lo salvaría. Ya que le dijo que se llamaría Jesús, que en hebreo significa salvación.

Hay una tercera barrera que vemos y está con los magos se llama confusión. Cuando usted está confundido en la vida, no puede tener gozo. Cuando no sabe que es primero, ni a donde va, ni que hacer difícilmente estará gozoso. Si uno lee la narración completa de la navidad uno se da cuenta de que todo mundo está confundido.

Y es que como seres humanos lo que deseamos de Dios es que nos muestre claramente lo que va a pasar en nuestras vidas desde el nacimiento hasta la muerte. Y lo que deseamos es que Dios nos dé un mapa. Y que ese mapa refleje cada uno de los detalles de mi vida. Le tengo malas noticias, eso no va a suceder jamás. Dios nunca nos va a dar un mapa por dos simples razones. Primero nos asustaría hasta morir porque no podemos manejar los hechos. Porque para cada momento hay una medida de gracia diaria. Y la segunda razón desea que confiemos en él. Paso a paso, día a día, centímetro a centímetro. Así que Dios jamás le dará un mapa para su vida, eso nunca sucederá. Lo que le va a dar es una brújula. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? Un mapa señala todos los puntos en la línea, mientras que la brújula sólo señala que va en la dirección correcta. La Palabra de Dios es la brújula por excelencia. Y mientras más permanezca cerca de este libro mayor dirección tendrá. Y mientras más se aleje de este libro, más vagará sin rumbo y dirección en la vida. Y cuando usted hace eso, no tendrá confusión y su gozo será restablecido.

Este problema lo encontramos en los magos. Cuando los magos salieron del oriente, viajaron por meses, su historia no es la de una noche como los acostumbramos a ver. Estos hombres andan en una búsqueda.  Y ellos viajan confundidos, ni siquiera saben para donde van. Tanto que debieron parar en Jerusalén para preguntar la dirección. Así que está el tercer principio ante esta barrera.

Cuando los magos estaban confundidos decidieron seguir la luz de Dios un paso a la vez. Y es así como obtiene usted el gozo ante la confusión. Exactamente de la misma manera que los magos. Siguieron la luz de Dios. Les alumbraba un poco caminaban ese poco. Paso a paso. Ahora bien debe observar que la palabra que el texto original usa Mateo es la palabra “magos” de donde procede la palabra magia. Es paradójico entender que a pesar de que eran magos la magia no les alcanzó para entender las verdades espirituales a las que ese estaban enfrentando. Aunque el término se refiere más a personas académicas, estudiosos e intelectuales. Eran filósofos, eran maestros y científicos. Y llegan buscando a Jesús en la misma presencia de Herodes, que era uno de los personajes más funestos de esa época. Y cuando lo entrevistan observe como de describen los magos: “vimos levantarse su estrella, hemos venido adorarlo” (Mateo 2:2). Quiero que le preste mucha atención a las frases de este pasaje. Vimos…Venimos…Adoramos. Tres verbos claros. Y esto es una realidad para aquellos que buscan a Dios. Hay personas que ven a Dios, hablan de él, son buscadores visuales de la información de Dios. Toman la decisión por Dios. Son los espectadores de Dios. Estamos acostumbrados a escuchar el villancico Noche de Paz. Pero déjeme decirle que esa noche lo menos que fue, es una noche de paz. Porque todos se turbaron. A propósito déjeme decirle que todo aquel que busca acercarse a Dios o a las cosas de Dios siempre incomodará a alguien. Siempre hay gente que se incomoda cuando hay verdaderos buscadores de Dios. Y es que cuando uno empieza a buscar a Dios de corazón irrita a las personas sin saber por qué razón. Y tratarán de robarle su gozo y su alegría de la búsqueda. Pero la narración continua diciendo que ellos siguieron su búsqueda hasta que al final la luz de Dios los llevó a la meta de su búsqueda. Y ¿Qué dice el texto? “…se llenaron de alegría…” (Mateo 2:10) La palabra griega describe un extraordinario y desbordante gozo. Y al verlo le dieron sus presentes. Ahora observe que dice el texto “cuando vieron al niño”. Y hay dos cosas que suceden cuando te encuentras con Jesús. Y déjeme hacerle una pregunta ¿alguna vez en realidad se ha encontrado con Jesús? No le estoy diciendo si sabe acerca de Jesús, ¡no! Le estoy preguntando si ha conocido a Jesús. ¿Cuál es el significado real de conocer a Jesús en este pasaje? Bueno son dos. La primera déjeme preguntarle si usted conoce a Jesús ¿alguna vez ha caído de rodillas en humildad y agradecimiento por lo que es Dios para usted? Si usted jamás ha caído sobre sus rodillas en gratitud y amor a Dios…usted jamás ha conocido a Jesús. Porque no puede conocerlo sin cambiarlo a usted… La segunda cosa que sucede cuando usted realmente conoce a Jesús tiene que ver con que los magos inmediatamente abrieron sus cofres… a lo que le pregunto ¿Qué hay en su cofre? Pues simplemente lo que es importante para usted… Si su trabajo es más importante  para usted, está en su cofre…si sus hijos son más importantes para usted está en su cofre…si su negocio es más importante para usted está en su cofre…si sus aficiones son más importantes para usted  están en su cofre…en su cofre está lo que es más valioso para su vida…es algo como decir ¿que hay en su cartera? Si usted realmente ha conocido a Jesús cuando ve que tiene un pasado perdonado, que tiene un presente productivo y que tiene un futuro prometedor es imposible no abrir el cofre del tesoro para Jesús… Si eso no ha pasado en su vida, me temo que no ha conocido a Jesús todavía. Porque cuando lo conoce cae postrado ante él, cuando lo conoce abre su cofre del tesoro y cuando lo conoce es llenado con un gozo extraordinario.

Si usted quiere recuperar su gozo, si está cansado de no tener gozo en su vida necesitará una ayuda del cielo. Deberá superar las barreras del temor, del dolor y de la confusión. Necesitará una ayuda del cielo…

Matt Redman  en su canto lo pone de esta manera:

Hay un momento, cada corazón necesita un rescate

Hay una temporada, cada alma necesita un descanso

Ayuda del cielo, todos necesitamos ayuda del cielo

Hay un susurro, una voz de esperanza dentro de ti

Hay una respuesta, un nombre arriba para guiarte

Ayuda del cielo, todos necesitamos ayuda del cielo

Ayuda del cielo, ayuda

¿Ha perdido su gozo? ¿Qué se lo robó? ¿Temor, dolor, confusión? ¿Está herido y molesto y se quiere desquitar? ¿O confusión? ¿No sabe a dónde va? Sabe que necesita…necesita ayuda del cielo…y sabe cuál es esa ayuda…Jesús, El Salvador. Dios sabía la solución a su problema aún antes que usted lo tuviera. Eso es lo que es esencialmente el mensaje de la navidad…

Matt Redman termina su alabanza diciendo:

Cuando el mundo está sobre nuestros hombros

Y necesitamos una mano para sostenernos

Cuando no se encuentra ningún milagro, sigue creyendo, oh

Cuando el mar de la noche nos rodea

Y todas las preguntas tratan de ahogarnos

Sólo cree, sólo cree en la ayuda del cielo

Ayuda del cielo…

Los regalos para Jesús…

oro-incienso-y-mirra

Es interesante notar tantas cosas hermosas en un episodio bíblico tan corto. Pero lo más relevante de todo este suceso son los presentes puestos a los pies de Jesús: Oro, incienso y mirra.  Estos tres elementos son esenciales para darle al Señor la más sublime y excelente adoración. Será necesario tomar cada uno de éstos y analizarlo con el deseo profundo de incorporarlos cada día más a nuestra vida de comunión e intimidad con Dios. Amén.   .-

  1. El Oro: Nos habla de nuestra seguridad.

El oro es uno de los metales (sino el primero) más valiosos del mundo. Bíblicamente hablando, el oro es símbolo de las cosas más preciadas del carácter y personalidad de Dios, de Cristo, la Iglesia y el hombre.  El oro es símbolo de: realeza, dignidad, autoridad y soberanía. Representa gobierno, posición, absolutismo y dominio. Este metal es una representación del carácter firme del hombre, y de su reinado.  El oro da seguridad, influencia e identidad al que lo posee. En el libro de Mateo vemos a los Reyes de Oriente abriendo sus tesoros a Jesús. Ellos le darían de lo mejor que poseían. Esto es profundamente bello. Trajeron desde lejos todos sus tesoros para adorarle y al verlo, pusieron a sus pies lo más significativo, valioso y profético: El Oro, que en el contexto señalado representa la rendición total de su influencia, poder, autosuficiencia y dominio a los pies de Jesús. El oro como presente a los pies de Cristo significaba que los Reyes tomaban su realeza, posición y dignidad y la sometían al GRAN REY. Toda su identidad, rango, seguridad e influencia la cedían a Cristo. Dicho de otra forma, ellos se sometían, se sujetaban y en obediencia total rendían sus coronas a Jesús. Aleluya. Existe hoy un craso error en la Iglesia del Señor Jesucristo al considerar livianamente que adoración es sólo música y cantos a Dios. No. La música y el cántico son parte de nuestra devoción a Él y deben ser la consecuencia continua de nuestra comunión personal con el Todopoderoso.  Adorar implica más que cantar; es rendición total, entrega, sometimiento y reconocimiento de la máxima Autoridad en Jesús. Todo lo que implica el oro debe ser puesto a los pies del Mesías; sólo así nuestro cántico será aceptado por el Padre. El acto de los magos de oriente al tomar el oro y adorar con éste al Señor, yo lo resumo en una sola palabra: “Obediencia”. Este es el ingrediente esencial en la vida devocional de un adorador. Sin la obediencia a Dios, a su Palabra y Autoridad y a su Santo Espíritu, nuestras ofrendas y alabanzas, sólo son fuego extraño que se disipa antes de llegar a Su Trono. Obediencia es el oro rendido a los pies del Creador. Jesús nos muestra este factor trascendental de la adoración excelente con su  vida rendida y sujeta al Espíritu. Él, Jesús, es el Máximo Adorador, la Máxima Ofrenda aceptada por el Padre y Él es el Cordero Inmolado. Por lo que padeció, aprendió la obediencia, afirmó Pablo. El mismo apóstol nos provoca a vivir bajo el mismo sentir que guio la vida de Cristo (Filipenses 2), la obediencia al Padre. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz…” (Vrs.  5-8). Hay miles de personas que se acercan todos los días ante el Señor para adorarle, creyendo que esto sólo tiene que ver con entonar algunos himnos o Salmos, aunque sus corazones estén llenos de rebelión, altivez y soberbia. Sus vidas son un reservorio de murmuración a la autoridad delegada por Dios y no tienen la menor intención de someter sus vidas a las autoridades de una Iglesia, menos al Espíritu Santo. Lo triste de todo es que creen que porque cantaron, adoraron. Esta lamentable equivocación se repite con líderes de alabanza, músicos y predicadores. Ellos no miran su carácter ni su corazón al exaltar al Señor. Cuando Jesús moría en la Cruz del Calvario, antes de entregar su espíritu al Padre dijo: “consumado es”. Esta expresión previa a su muerte implicaba que todo lo que Dios Padre le encomendó hacer, lo hizo obedientemente. La obra fue perfecta por su obediencia total. Aleluya. La mayor y mejor ofrenda a Dios por el hombre fue Su Sangre derramada. Él llevó sobre sí el pecado de todos los mortales. Murió por ellos y por Su Obediencia salvó a los humanos.  Si tan sólo entendiésemos este secreto de adorar a Dios con oro; obediencia plena, rendición total, veríamos miles de propósitos divinos cumplirse por doquier. Como los reyes de oriente hoy, abramos nuestros tesoros y pongamos a sus pies, en obediencia, nuestro oro.

2.INCIENSO: Nos habla de nuestra Intimidad.

 El incienso era la sustancia aromática que se quemaba en el Tabernáculo de Moisés y en el Templo de Salomón sobre el altar de oro del incienso. Sólo podía ser preparado a través de la fórmula dada por Dios a Moisés según Éxodo 34-36 y era para uso exclusivamente sagrado. Tenía un simbolismo en sí mismo muy profundo y espiritual. Tenía que ser quemado en el santuario cada día y cada noche como ofrenda agradable al Señor. El incienso acompañaba necesariamente a cierto tipo de ofrendas al Señor como parte de ellas (símbolo de la adoración), a las ofrendas de harina, primicias y a los panes de la proposición (Levítico 2:1, 2, 15; 24:7). El incienso era ofrecido una vez al año en el Lugar Santísimo en la Fiesta de la Expiación (Día del Perdón) Levítico 16:12-13.  Dios, como medida disciplinaria, castigaba a los que no ofrecían el incienso ante Él, según sus ordenanzas. Recordemos la muerte de Coré y sus seguidores y la lepra del rey Uzías por ofrecerle mal a Dios, al igual que Nadab y Abiu (Levítico 10:1-2). El incienso ofrecido era sólo para Jehová, el cual se encendía en ira cuando Israel lo ofrecía a otros dioses paganos en los lugares altos. Tanto Isaías (Isaías 66:2-3) y Jeremías (Jeremías 6:19-20), señalaron que Jehová rechazaba el incienso ofrecido si el corazón del ofrendante no era recto. El incienso era un símbolo de la oración, según ambos Testamentos (Salmo 141:2; Apocalipsis 5:8) y era algo muy preciado y costoso. El incienso también era obtenido a alto precio para perfume, de árboles de Arabia y África (Jeremías 6:20; Cantares 3:6). Era un buen símbolo del amor o del enamoramiento entre dos personas.  Este incienso era colocado en una vasija llamada incensario, en la cual también se colocaba el fuego para que ardiera en el culto judío. Este incensario era de bronce y se usaba diariamente y también en el día de Yom Kipur (Día del Perdón), en el Santísimo Lugar.  El fuego y el incienso juntos, eran portados en diversos incensarios en los rituales hebreos y eran hechos por los más finos artífices en metales, acabándolos con finos labrados. Cada día era necesario tomar carbones encendidos del “fuego perpetuo” del Santuario para llenar el incensario y así entonces quemar el incienso colocado allí y con ello provocar la difusión del preciado perfume por todo el tabernáculo o Templo. La fragancia característica del incienso llenaba de esta manera toda la Casa del Señor. Este incensario recogía el fuego o carbones del “altar de oro del incienso”, el cual debía tener continuamente ardiendo el fuego, como un recordatorio del arder continuo del amor de Jehová por Israel y de la imperiosa obligación del pueblo de orar ante Él cada día y de adorarle siempre. El altar del incienso, el incensario de oro y el incienso simbolizaron la mediación de Cristo, su posición sacerdotal, su intercesión por el hombre y su continua entrega, adoración y sacrificio redentor. Estos tres elementos también hablaron del creyente y de la Iglesia en su tarea de oración, alabanza y sobre todo, de adoración.  El incienso simboliza el amor del adorador, su conciencia de adorar continuamente a Dios y su anhelo por una cercanía e intimidad con Él. El incienso representa nuestra alabanza o gratitud, nuestro aprecio y amor por la Presencia Divina y la oración intercesora por el hombre caído.  El incienso quemado cada día señala la necesidad y responsabilidad de orar cada día a Jesucristo, que tiene Su Novia, la Iglesia.  Este incienso quemado ante el altar de oro del incienso y de frente al velo que separaba el Lugar Santo del Santísimo, representa la preparación y deseo de la Iglesia de tener comunión con Dios (ante el Arca de Su Presencia). El incienso es símbolo de santidad, comunión, pero sobre todo de intimidad.

Por estos detalles es que el regalo del incienso por los magos de oriente a Jesús, cobra relevancia. Este regalo implica que adoración verdadera para Dios es Intimidad. Adoración de excelencia es tiempo dedicado a Él; es un corazón enamorado de Su Gloria y dispuesto a dejar a los mortales para tener en lo íntimo, en lo secreto, comunión y amores con el Esposo amado.  Abramos hoy, querido pueblo cristiano, nuestros tesoros ante Él y démosle lo mejor de nuestro amor, el incienso aromático de nuestra adoración.

3. MIRRA: Nos habla de  nuestra Humildad.

La mirra es la traducción de tres vocablos hebreos y dos griegos que aparecen en el Antiguo y Nuevo Testamento.  En Génesis 37:25, lo correcto hubiese sido colocar la palabra ládanio y no mirra (el término hebreo Lot) que hacía alusión a la gomorresina fragante de la estepa (cistus Cretius), planta muy abundante en Palestina y cuyo producto es muy apreciado en Oriente.  En el libro de Ezequiel aparece la palabra “quiddha”, que en realidad es casia y no mirra (Ezequiel 27:19).  En el libro de Apocalipsis, en el capítulo 18 y verso 13, la palabra que aparece es “Myrón”, que significa ungüento.   Las palabra Mor (en hebreo) y smyrna (en griego), son las que se traducen apropiadamente “Mirra”. La mirra es la gomorresina fragante de la “Commiphra myrrha”, planta que abunda en el sur de Arabia, Etiopía y Somolilandia. Si la mirra se extrae de árboles nuevos, puede ser líquida (Cantares 5:5:13), o puede ser sólida, en cuyo caso es cristalina, roja, semitransparente y frágil. La mirra era usada en perfumería y medicina; también para embalsamar cadáveres. Según Éxodo 30:23, debería ser un componente importante del aceite de la unción, el cual era sagrado y cuya fórmula provenía de Dios mismo a Moisés. Lo importante de la mirra en dicha fórmula es que debía ser “mirra excelente”. Era para el aceite de la santa unción, para uso santísimo.  También desprendemos del pasaje narrado en Mateo 2, que la mirra se contaba entre los elementos valiosos de los magos de oriente. Era parte de sus tesoros reales. La mirra fue usada también aprovechando sus cualidades soporíferas, mezclándola con diversas bebidas ofrecidas a personas torturadas. Jesucristo mismo, rehusó el vino (vinagre) mirrado antes de morir (Marcos 15:23). Él quería tomar la copa de sufrimiento por los mortales a plenitud. Su vida fue ofrendada hasta la muerte.  Algunos comentaristas del Nuevo Testamento ven en la mirra una alusión al reinado de Cristo, basado en sus padecimientos en la muerte de cruz. Bajo el lente con que estamos mirando el pasaje: adoración, la mirra tiene un hondo significado. Es importante recordar que los Magos o Reyes de Oriente venían para adorar al niño Jesús. El término más correcto desprendido del texto original es “vinieron a rendir homenaje”. Su homenaje no era sólo político o civil, sino un alto homenaje espiritual. El gozo expresado al encontrar al niño con su madre es la expresión de una exuberancia de sentimientos, tuvieron sumo gozo. Ellos abrieron sus tesoros y ofrecieron sus dones u oblaciones. La palabra traducida por dones aparece sólo siete veces en el Nuevo Testamento y es la correspondiente a ofrendas u oblaciones que muchas veces se menciona en el Antiguo Testamento. En cada ocasión, se menciona con relación a Dios. Los Magos de Oriente reconocieron en Jesús al Dios encarnado. La mirra vino a ser el regalo que anunció proféticamente momentos muy amargos en la vida del Mesías. El sufrimiento y la negación continua de sí mismo sería la constante en su peregrinar por la tierra.  La mirra es entonces representativa de aflicción, dolor, angustia, tiempos de amargura, sufrimiento y muerte. La mirra vino a ser el símbolo de “humillación plena” en la vida de Cristo. Curiosamente era un componente obligado en el “aceite de la santa unción”. La humildad como fruto y la humillación continua ante Dios eran los grandes símbolos encerrados en la mirra aromática; ambos necesarios en la vida del adorador. David el rey, conocedor de música y alabanza, tuvo que experimentar diversos tratos del Espíritu en su vida, hasta llegar a comprender que adorar no era sólo traerle ofrendas al Señor. David dijo: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” Salmo 51:16-17. El salmista entendía con claridad que la más excelente adoración que demos a Dios, debe estar impregnada de humillación total ante Él. La verdadera adoración requiere de quebrantamiento genuino en Su Presencia, de actitudes sumisas y no vanagloriosas. Aceptar Su voluntad y someterse día a día es la mirra que perfuma nuestro cántico al Señor. Dios anhela la adoración de adoradores con corazones humildes, que reconozcan su gran necesidad de Él y que estén siempre contritos y humillados. Dios siempre vendrá al encuentro de un adorador humillado. Por eso la Iglesia debe añadirle mirra a su adoración. La mirra es el ingrediente que faltaba para hacer de la adoración una ofrenda y oblación agradable al Padre. Es el ingrediente que indica que el adorador debe siempre tener una actitud de humillación y sujeción a los designios soberanos de Dios.

Así que entonces podemos concluir que el oro entregado por los magos a Jesús eran un reconocimiento de su realeza; el incienso un reconocimiento de su belleza y la mirra, un reconocimiento a su fortaleza.

Es decir un anuncio a sus padecimientos como Redentor de la humanidad. Estos tres regalos expresaron proféticamente su naturaleza divina y humana, así como sus funciones de Rey, Profeta y Sacerdote (tres unciones) de Jehová.

¿entra o sal de tu aposento para orar?

orar

Ok, estoy de vacaciones por tres semanas. Y me he propuesto buscar un poco más intencionado y abierto al Señor. He decidido buscarlo a puertas cerradas en la intimidad para encontrar que quiere decirme para el 2017. Sin embargo me he encontrado con una tremenda dificultad, al estar a solas en mi pequeño cuarto (en realidad no puedo llamarlo estudio). ¿Sabe cuál es? Bueno déjeme darle una pequeña explicación de lo que he descubierto.

Recuerda usted que Jesús nos dijo: “cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mateo 6:6). Ahora bien,  usted debe entender que él dijo esto a modo de corolario para evitar ser muy llamativos y “como los hipócritas” cuando oramos (Mateo 6:5).

Sin embargo, aun así, este versículo ha sido considerado un manifiesto sobre cómo evitar distraernos en la oración: orar detrás de una puerta cerrada. Y en realidad no es una mala idea. Funcionó por dos mil años. Y eso he querido seguir en estos días de búsqueda de Dios. Pero  me temo y lo digo en voz alta que ahora ya no me funciona mucho esta práctica. No me mal entienda  la verdad que por dos mil años, el lugar más íntimo y con menos distracciones fue el cuarto con la puerta cerrada. Sin embargo tengo las sospechas  que ahora, el ruido se ha reubicado bajo techo.  Y es que si somos honestos si nuestras computadoras y dispositivos están cerca, es el peor lugar para tratar de orar y buscar a Dios como centro de nuestra búsqueda. Pienso que ahora caminar a través del parque central de la ciudad distrae menos que sentarse solo en una habitación rodeado de tecnología. ¿Y sabe  lo que más preocupa? Que esta pérdida de la oración en la intimidad está afectando a la iglesia. Así que ¿Por qué no reflexionamos sobre algunas “ideas despeinadas” de lo que me está agobiando el alma ¿lo hacemos?

Ok, empecemos. Se ha dicho que si uno quiere humillar a un pastor, tiene que preguntarle sobre su vida de oración. La triste verdad es que la mayoría de los cristianos, incluso los pastores, pasa más tiempo leyendo artículos, viendo ESPN o jugando juegos en su teléfono inteligente que orando. Así que cuando comparo mi vida de oración con la de los grandes espirituales de la historia, a veces me pregunto si en verdad conozco al mismo Dios. Lo digo con honestidad.

A la verdad que los Evangelios están llenos de relatos sobre la increíble vida de oración de Jesús. La vida de oración de Pablo sobresale en cada parte de sus cartas. Santiago, el pilar más prominente de la iglesia primitiva, fue llamado “el hombre de las rodillas de camello” debido al precio que su interminable vida de oración demandaba sobre la piel de sus rodillas. Los escritos de Ignacio, Policarpo e Ireneo están empapados de oración. Uno se pregunta si San Agustín o Aquino en algún momento dejaban de orar. Lutero oraba tres horas al día. Calvino oraba cinco veces al día en momentos dedicados exclusivamente a la oración. George Müller oraba entre dos y tres horas al día y registró más de cincuenta mil oraciones respondidas en sus diarios personales. Hudson Taylor se despertaba en medio de la noche para orar desde las dos hasta las cuatro de la mañana, ¡para que no lo molestaran!

Pero si soy sincero me cuesta mucho orar siete minutos en mi lugar de trabajo. Tengo que usar el cronómetro y, si no pongo el teléfono en silencio para que nadie me interrumpa, buena suerte. Tengo que poner la computadora en modo de hibernación para evitar googlear la primera pregunta que me venga a la mente. Ups, me olvidé la Tablet. Parece que mi amigo del blog está en Guatemala hoy. Debería enviarle un mensaje de texto para recomendarle mi cafetería favorita allí… Luego encuentro un artículo relacionado con una palabra que encontré en mi texto, eso me llevó a otro enlace y ahí encontré una páginas de libros cristianos para descargar gratis, veo la lista…luego encuentro una frase muy buena en un libro y digo: debe ser publicado en FB… y… ¡un momento! Dije sin distracciones. Y así por el estilo.

Estoy haciendo lo que dijo Jesús, ¿no? Cierro la puerta y luego intento —en vano— cerrar todas las puertas digitales que asaltan mi mente. ¿Por qué es tan difícil?

Simplemente porque vivimos en un mundo totalmente tecnológico. Verán, durante ocho horas al día conecto mi mente a la máquina y salto de tarea en tarea, interconectándome interminablemente con los dispositivos que tengo frente a mí. Día tras día, año tras año. ¿Cómo podría esperar sentarme en ese mismo espacio y apagar todo después de haberlo acondicionado tanto para que funcione así? No puedo. Tengo que cambiar de ambiente. Así que el problema es que la habitación con la puerta cerrada, que en el primer siglo era un lugar privado, en la era moderna suele ser el lugar con más distracciones para orar. ¡Así de simple!

Usted debe entender que en el primer siglo, las personas pasaban mucho tiempo al aire libre cuando no estaban durmiendo. Afuera, encontraban distracciones. Veían a las personas que habían conocido toda la vida. Veían el mercado, que era el centro de la antigua vida cívica. Pero hoy en día, si salimos en una gran ciudad, suburbio o pueblecito, probablemente encontremos muy poca gente caminando. Si vemos a alguien, lo más probable es que no lo conozcamos. Así que, ¿por qué no orar afuera? Salgan a dar un paseo de oración. Sí, incluso en medio de un invierno torrente. Como dicen los noruegos, no existe el mal clima, solamente la mala indumentaria.

Y es que si somos honestos hoy es afuera donde estamos solos, pero puertas adentro nuestros dispositivos suenan hasta el hartazgo llamándonos al sinsentido constante, haciendo que nuestro cerebro se distraiga con una cosa u otra hasta que nos damos cuenta de que ni oramos ni disfrutamos el tiempo que pasamos distrayéndonos. Así que el reto es oren sin distracciones. El mensaje es el mismo, pero los medios se han invertido. Creo que una de las mejores formas de cerrar la puerta en el siglo XXI es abrir la puerta y dejar nuestra casa atrás para dar un paseo en oración. Es lo opuesto a encerrarse en una habitación, pero cumple el mismo propósito en nuestra era. Dejen el teléfono en casa, o encendido pero en silencio en el bolsillo. Oren. Comiencen por pequeños ratos y pronto hallarán que es reconfortante caminar por veinte o treinta minutos mientras oran. Puede que empiecen a tener una comunión con Dios que no han tenido en años. No se distraerán nada en comparación. El aire fresco y el ejercicio también les harán bien. Además, su mente se desconectará del ruido. Al monito de la obsesión por la dopamina que llevamos sobre la espalda no le gusta el clima: se quedará en casa. Creo que es un llamado urgente para buscar el mejor lugar donde podamos estar en secreto con nuestro padre, y ahora lamentablemente estar en lo secreto es estar en lo público. ¿O quizás ahora al entrar en secreto y cerrar las puertas sean todas la puertas de los móviles, las Tablets, y dispositivos electrónicos? (Que conste que no estoy cambiando el texto, no soy hereje…pero necesito concentrarme…y la verdad es que adentro me está costando un mundo…) De hecho estas sólo son “ideas despeinadas”…el que tiene oído para oír que escuche…mañana me voy al parque a buscar al Padre…

 

“…lo espiritual de lo pagano de la Navidad…”

 

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La lucha en contra de Cristo y su nacimiento se intensifica aún más cada año también durante esta época navideña.  Ya me imagino que alguno de Uds., por ejemplo, han oído de algunos comerciantes que en las publicaciones de sus catálogos de productos han sustituido discretamente frases tradicionales como “Feliz Navidad” y los han reemplazado por otros términos políticamente correctos: “Felices Fiestas.”  Todo esto a pesar de que son estos mismos negocios los que siempre tratan de explotar comercialmente la Navidad promoviendo sus mercancías no solo en los llamados “viernes negros” sino como si fuera poco, ahora también hay “lunes cibernéticos” (que aquí en los E.E.U.U. ocurren después del Día de Acción de Gracias)[1].

Es muy triste ver lo que está pasando con el cristianismo en nuestros días.  No solo otras sectas y religiones de una forma u otra degradan la Persona de Cristo y su nacimiento, sino que aun nuestros propios líderes comunitarios y políticos ahora están también promoviendo estos y otros cambios seculares.   A la vez es muy lamentable  ver cómo, poco a poco, los cristianos estemos comenzando a celebrar una Navidad sin Cristo. Ahora bien, el ataque contra la Navidad no es solo comercial sino también filosófico.  Algunos argumentan inclusive que la Navidad tiene que ver más con celebraciones “paganas” que con el nacimiento de Jesús de Nazaret, el Niño Dios.  Si bien es cierto que uno no puede negar que el solsticio de invierno como evento astronómico ocurre cerca de la Navidad, también es verdad que este evento ocurre en diferentes fechas, entre el 20 y el 23 de diciembre todos los años en el hemisferio norte, pero esto no significa que al celebrar la Navidad el 25 de diciembre nosotros estemos adorando al sol.  Esto sería ridículo. Estas son realmente ideas o conceptos promovidos por sectas religiosas y grupos ateos que realmente tratan de desacreditar todo lo que es cristiano y tiene que ver con Cristo, el Hijo de Dios, el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2: 5). Sin embargo a pesar de todas las evidencias de que es ridículo que la Navidad no se celebre por tener matices paganos, es importante entender que la idea es precisamente el poder rescatar en medio de una mentalidad pagana una mentalidad cristiana.  ¿Cómo se puede percibir a Dios en medio de una cultura secular y pagana? ¿Cómo podemos ser cristianos, celebrar a Cristo en medio de una cultura pagana? Se podrá ser espiritual en lo mundano de la navidad?

Permítame usar unos principios que encontré en el libro de Ester. Es un libro que no aparece el nombre de Dios, no aparece referencia alguna a la ley o los principios de Dios, no hay mención del templo, rituales, etc. Pareciera ser que el libro de Ester es un libro mundano y que no tiene nada de espiritualidad. Sin embargo está lleno de espiritualidad no al estilo tradicional sino al estilo vivencial. Y es que en toda la trama de esta historia maravillosa, encontramos hasta aquí por lo menos tres lecciones perdurables de espiritualidad en un contexto pagano.

La primera tiene que ver con el plan de Dios. La segunda, con los propósitos de Dios. Y la tercera, con el pueblo de Dios.

En primer lugar, debemos tener muy claro los cristianos en un mundo pagano que los planes de Dios no son obstaculizados cuando los acontecimientos de este mundo son carnales o no espirituales. Dios está en actividad. Él se está moviendo. Él está tocando las vidas. Él está dando forma a los reinos. A Él nunca le sorprende lo que la humanidad pueda hacer. Solo porque las acciones o las motivaciones resulten ser carnales o no espirituales o injustas, esto no significa que Él no está presente. Es posible que los involucrados no le estén dando la gloria, pero nunca dude de que Él está presente, de que está en acción. Observe todo eso en el libro de Ester.  Él es un Dios de  actividad admirable.

En segundo lugar debemos tener muy claro los cristianos en un mundo pagano que los propósitos de Dios no son frustrados por las fallas morales o  sociales¿Por qué lo sé? Porque Él es un Dios que aplica la gracia a toda la perspectiva de la vida. El mal lo aflige, y después hay consecuencias serias, ¡pero ninguna cantidad de mal frustra sus soberanos propósitos! Él es un Dios de fidelidad admirable. Vasti es destituida por un rey borracho, Ester es obligada a ir un palacio lleno de intrigas y pasiones, Mardoqueo es acosado por un enemigo dentro del palacio.

En tercer lugar, el pueblo de Dios no está excluido de los lugares de autoridad por las desventajas o las dificultadesÉl es un Dios habilidad admirable.  Ester era una exiliada en un país extranjero. Era también huérfana. Estaba a años luz de nobleza persa. Pero nada de esto impidió que Dios la exaltara a la posición en la cual Él la quería usar. La mano de Dios no es tan corta que no pueda salvar, ni su oído tan torpe que no pueda escuchar. Él está en acción en su vida en este mismo momento, ya sea que usted lo vea a Él o no. Dios se especializa en transformar lo mundano en significativo. Dios no solo se mueve de manera sorprendente, sino que también lo hace en momentos que no tienen nada de particular. El Señor está tan involucrado en lo mundano como en lo milagroso.

Él es un Dios soberano que está en acción en medio de los vastos escenarios de los estados e imperios de nuestro mundo. Y nosotros, aun en medio de nuestros días habituales, debemos permanecer puros y dedicados a las cosas de Dios y de su obra en nuestras vidas, manteniéndonos sensibles a su mano que se mueve en medio de lo carnal, de lo secular, e incluso en medio de la embriaguez. Solo entonces podremos traer a este mundo destrozado la esperanza que tanto necesita. Así que aunque los paganos hagan de la Navidad algo mundano eso no implica que los cristianos podemos ser espirituales en medio de lo pagano.

[1] https://carloschapa.wordpress.com/2011/12/21/una-navidad-sin-cristo/#more-428