“…Grandes niños…”

La segunda paradoja en este capítulo 10 es los grandes deben ser pequeños. O los adultos niños. Lo  primero el  matrimonio, luego  los niños; es  la secuencia  lógica.  A diferencia de muchos “modernos” hoy en día, los judíos de ese día  veían al niño como una bendición y no una carga, para ellos era un rico tesoro de Dios y no un “pasivo laboral” (Salmo  127- 128). No tener hijos generaba dolor y vergüenza. Era costumbre que los padres llevaran a  sus hijos a  los rabinos para recibir una bendición, así que era natural  llevar  los pequeños a Jesús. Algunos eran bebés en brazos (Lucas 18:15), otros eran jóvenes  y aún los niños capaces de caminar,  Jesús les daba la bienvenida a todos. ¿Por qué los discípulos reprendían  a la gente y trataban de mantener a los niños alejados de Jesús? (Mateo 15:23 y Marcos 6:36  muestran aparentemente la dureza de corazón de los discípulos.) Probablemente pensaron que le estaban haciendo un favor al ayudar a proteger su tiempo y conservar su fuerza. En otras palabras, ¡ellos no consideraban a los niños como alguien valioso! Su actitud era extraña, porque Jesús ya les había enseñado a recibir a los niños en su nombre y  tener cuidado de no causar ninguna ocasión de tropiezo para ellos (Marcos 9:36). Una vez más, se olvidaron de lo que Él les había enseñado.

¿Cuáles son los grandes errores que cometieron los discípulos con las nuevas generaciones y su relación con Jesús? He aquí una gran evidencia de como las generaciones mayores obstaculizan a las nuevas generaciones.

Creyeron en un Jesús excluyente.

Observe que el texto dice “que le comenzaron a llevar”…pero los discípulos los reprendían…” Los discípulos creían que el ministerio de mayor importancia y relevante era con los adultos. Es decir un Jesús para gente madura y no para infantes inmaduros. Esta mentalidad persiste en nuestras iglesias hoy. El grueso de la iglesia es para una mente adulta. Los jóvenes son un apéndice de esa mayoría a los que entretenemos con programas juveniles un día, pero de allí no hay ninguna relevancia. Y ya no digamos los niños a los cuales los entretenemos en programas superficiales en las iglesias.

Creyeron en un Jesús indiferente

Tres reacciones muy interesantes se ven en Jesús. “Dio cuenta”, “indignó” y “dijo”. Primero Jesús se da cuenta de cómo bloqueamos a las nuevas generaciones.  Segundo,  la frase “muy disgustado” es demasiado dócil en el español. Nuestro Señor realidad molestó de una forma muy fuerte. Realmente Jesús estaba muy molesto. Así que Jesús se da cuenta de nuestro trato y  también reacciona fuertemente a ese trato. Finalmente Jesús dijo una reprensión. El anunció que los niños eran el mejor ejemplo para los  adultos. Nosotros les decimos a los niños que se comporten igual que los adultos, pero Jesús les dice a los adultos que deben comportarse como niños.  ¿De qué manera los niños son un patrón? Primero en su humilde dependencia de los demás, su receptividad, su aceptación de sí mismos y su posición en la vida.  Un niño disfruta mucho, pero puede explicar muy poco. Los niños viven por fe. Por la fe aceptan su suerte, confían en los demás para su cuido. Entramos en el reino de Dios por la fe, como niños pequeños: impotentes, incapaces de salvarnos a nosotros mismos, totalmente dependiendo  de la misericordia y la gracia de Dios. Disfrutamos el reino de Dios por la fe, en la creencia de que el Padre nos ama a nosotros y va a cuidar de nuestras necesidades diarias. Sí, Dios ¡quiere que seamos infantes, pero no infantiles! Jesús tomó estos pequeños preciosos en Sus brazos amorosos y ¡qué experiencia más grata debió  haber sido!

Creyeron en un Jesús intrascendente.

La escena a continuación es muy ilustrativa. Para muchas generaciones, Jesús es irrelevante e intrascendente porque lo hacemos lejano, obstaculizado por una visión adulta. Muchas veces las nuevas generaciones son llevadas a un Jesús conceptual, sin una experiencia de sus persona, les informamos de Jesús pero no les enseñamos a experimentar a Jesús. Observe que lo que Jesús hace con ellos es más un sentido de experiencia que una clase o concepto teológico. Note lo que Jesús hace. Los abrazó. Que importante es que las nuevas generaciones sientan la aceptación de Jesús, su abrazo. El amor y el calor de su presencia. En el texto original se refiere a tomarlos en los brazos. El texto añade: “los bendecía”. La palabra “eulogeo” se refiere a que los “elogiaba”. Las nuevas generaciones no sólo deben experimentar el abrazo de Jesús, sino también deben experimentar su corazón hacia ellos. Para Jesús las nuevas generaciones son dignas de elogio, las ve con una tremenda posibilidad y potencial. Concluye el pasaje con la expresión “poniendo las manos sobre ellos”. Indistintamente de lo que era el significado tan variado de imponer manos, es obvio que Jesús los respalda, los inviste de autoridad para que puedan desarrollarse en sus propios caminos.

Mientras la generaciones adultas impiden el protagonismo de las nuevas generaciones, Jesús nos demuestra que el las aprecia, las estimula y las envía con su respaldo  y autoridad. Si viéramos a las nuevas generaciones y en especial los niños, tendríamos mejores programas para estimularlos a que sean seguidores de Jesús y experimente su presencia.

“…dos serán uno…”

una-sola-carne“cómo era su costumbre”. Esta expresión en Marcos 10:1  nos introduce a la extraordinaria habilidad de Jesús para enseñar. Jesús no podía parar de compartir la Palabra de Dios. La palabra “costumbre” es la palabra “ethos” de donde proviene la palabra “ética” lo que viene a mostrar que la ética de Jesús se basaba en enseñar. Esta costumbre es diferente a una enseñanza acostumbrada o acomodada. Ya que el capítulo 10 Jesús va usar el método de la paradoja para poder enseñar a lo menos cinco lecciones por medio de este método. Una paradoja es una declaración que parece contradictoria en sí misma pero que ilustra un principio o verdad.  Por ejemplo Pablo dice: “cuando soy débil soy fuerte” (2 Corintios 12:10).

La primera paradoja aparece en los versículos 1-12. El principio es declarado con la expresión “dos serán uno”. Y es un principio que está circunscrito al tema del matrimonio y del divorcio.  ¿Qué es la enseñanza de esta paradoja? La paradoja enseña cuatro principios.

El tema del matrimonio y divorcio es un tema complicado.

Jesús completó su ministerio en Galilea, dejó Capernaum, y vino al área de la Transjordania. Esto en su camino a Jerusalén. (Marcos  10:32). Este distrito estaba regido por Herodes  Antipas, lo cual explica por qué los fariseos  trataban de tenderle una trampa a Jesús preguntándole sobre el divorcio. Después de todo, Juan el Bautista  había sido asesinado porque predicó en contra del matrimonio adúltero de Herodes (Marcos 6:14–29). Así que era un tema complicado por la presión política.

El tema del matrimonio y divorcio es un tema delicado. Pero había más que los políticos involucrados en esta pregunta truculenta. El divorcio era un tema muy controversial entre los rabinos judíos de esa época.  Sin importar la respuesta que Jesús diera, de seguro que desagradaría a alguien, y esa hubiera sido una oportunidad para arrestarlo. Los verbos indican que los Fariseos  “se mantuvieron preguntándole” con el pensamiento o la esperanza que Jesús dijera algo incriminatorio. En ese día había dos puntos de vista conflictivos con respecto al divorcio. Cada punto de vista dependía en la manera que se interpretaba la frase “algo indecoroso” en Deuteronomio 24:1–4. Los seguidores del Rabino Hillel eran más abiertos  en la interpretación  y permitían a un hombre divorciarse de su esposa por cualquier razón, aún si ella quemaba la comida. Pero la escuela del Rabino Shimmei era más estricta y enseñaba  que las palabras “indecoroso” se referían sólo a un pecado premarital. Si un esposo recién casado  descubría  que su esposa no era virgen, él podía despedirla en divorcio.

El tema del matrimonio y divorcio es un tema condicionado. Como usualmente lo hacía Jesús, el ignoró los debates contemporáneos y se enfocó en la Palabra de Dios, en este caso en Deuteronomio 24:1-4. A medida que uno estudia este pasaje es importante notar cuatro  hechos que Jesús usó para condicionar el tema. Primero, era el hombre el que se divorciaba de la mujer, la mujer no tenía este derecho en Israel. (Las mujeres romanas si tenían ese derecho). Segundo  la carta oficial de “repudio”  era dada a la esposa  para declarar su estatus  y asegurar   a un nuevo prospecto a esposo que ella estaba libre para volverse a casar. Aparte de dar este documento, el único requisito era que la  mujer no regresara  con su primer marido si su segundo esposo  se divorciaba de ella.  Entre los judíos la pregunta  no era: “¿Puede una mujer divorciada casarse otra vez?” porque el nuevo matrimonio era permitido y esperado por ellos. La gran pregunta era: ¿Cuáles eran las bases legales por las cuales un hombre podía divorciarse de su esposa? Ahora hay que aclarar que la ley de Moisés no daba  al adulterio una base para el divorcio ya que el adúltero y la adúltera eran ejecutados por medio de la pena de muerte. (Deut. 22:22; Lev. 20:10; también ver Juan  8:1–11). Así que cualquier cosa que Moisés entendiera por “cosa indecorosa” en Deuteronomio 24:1, no podría haber sido adulterio.

Tercero, Jesús explicó que Moisés dio la ley de divorcio a causa de la maldad del corazón humano. La ley protegía a la mujer mediante la restricción de que el marido de forma impulsiva podía divorciarse de ella y que abusara de ella  como un objeto  no deseado, en lugar de tratarla como a un ser humano. Sin una carta de divorcio, una mujer podría fácilmente convertirse en una marginada social y ser tratada como  una ramera. Ningún hombre querría casarse con ella, por lo que  se quedaría indefensa y en la miseria. Al dar este mandamiento a Israel, Dios no estaba dando su  aprobación el divorcio o ni siquiera  alentándolo. Más bien, Él estaba tratando de contenerlo  y hacerlo más difícil para los hombres cuando se tratara de despedir a sus esposas. Dios había puesto  suficientes regulaciones alrededor del tema de la separación, para que las esposas no se convirtieran  en víctimas de los caprichos de sus maridos.

Cuarto,  después de aclarar lo anterior  el Señor los llevó de vuelta más allá de Moisés al  registro de la creación original (Génesis 1:27; 2: 21-25). Después de todo, en un principio, fue Dios quien estableció el matrimonio; y Él tiene el derecho de hacer las reglas. Según las Escrituras, el matrimonio es entre un hombre y una mujer, no dos hombres o dos mujeres, y la relación es sagrada y permanente. Es la unión más íntima en la raza humana, porque  los dos serán una sola carne. Esto no es cierto de un padre y un hijo o una madre y su hija, pero es cierto de un hombre y la mujer. Ahora bien, mientras que el elemento espiritual es de vital importancia en el matrimonio, el énfasis aquí es que el matrimonio es una unión física: los dos se hacen una sola carne, no solo espíritu. Así que dado que el matrimonio es una unión física,  sólo una causa física puede romperlo, ya sea la muerte (Romanos 7: 1-3.) o la fornicación (Mateo 5:32; 19: 9.). Macos  no incluye la “cláusula de excepción” que se encuentra en Mateo, pero tampoco dice que la muerte rompe la unión matrimonial.

Por último el tema del matrimonio y divorcio es un tema privado.

Es importante observar que el debate público del asunto generó dudas en los discípulos. Así que ellos decidieron evacuar sus dudas en privado con El Señor. Y es que al referirnos como algo privado, nos referimos al hecho de que cada caso es una situación diferente y que hay muchas cosas  que simplemente sólo lo podemos resolver en privado como pareja y en privado con El Señor. Note entonces que en privado, el Señor explica con más detalle el asunto a sus discípulos que cuestionan, que para entonces ya estaban convencidos de que era una cosa peligrosa casarse. Así que Jesús establece claramente que para volverse a casar después del divorcio, a excepción de romper el vínculo de una sola carne  sobre la base de la fornicación, haría a la persona culpable de cometer adulterio, y esto era una cosa seria. Ahora lo novedoso de esta aclaración es que  Jesús incluyó las mujeres en su advertencia, de que ellas podían divorciarse por la misma causa lo que ciertamente elevó  su estatus en la sociedad y les dio la igualdad de la responsabilidad con los hombres. Debe notar que los rabinos no habrían  llegado tan lejos.  Por otro lado Marcos 10: 9 nos advierte de que el hombre no puede separar a los que se han unido en matrimonio, pero Dios puede. Puesto que Él estableció el matrimonio, Él tiene la facultad de fijar las reglas. Un divorcio puede ser legal según nuestras leyes y sin embargo no ser adecuado a los ojos de Dios. El espera que las personas casadas que practican compromiso con el otro (Marcos 10: 7) y permanecer fieles el uno al otro. También muchas personas ven el divorcio como “una salida fácil”, y lo que hacen es no tomar en serio sus votos de compromiso  de cada uno y con  al Señor.

Así que la respuesta de Dios en privado tiene tres dimensiones. Jesús, primero habla de las acciones de Dios. “Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.” Los hizo de modo que fueran distintos y de diferente sexo y eso no fue un pensamiento posterior. Todo el proceso creativo comienza con el primer día de la creación, y su fin fue aquel gran hecho. Dios tenía la intención de tener una raza de humanos que estuviese dividida en dos sexos reconocibles, varón y mujer. No hay otro género. Segundo nos habla de los anhelos de Dios. “Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.” “Por esta causa” ¿por qué causa? Pues porque son hombre y mujer. Para eso fueron creados como varón y mujer, para que finalmente pudiesen unirse y ser una sola carne. Eso era lo que tenía Dios en mente al crearlos mujer y hombre en el principio. ¿Cuál es pues el anhelo de Dios para el matrimonio? Ser una sola carne, como dijo Jesús. Para eso son los matrimonios y de eso se trata.  Tercero, la advertencia de Dios. Por lo tanto, lo que Dios ha unido no lo separe el hombre. En casa sus discípulos volvieron a preguntarle acerca de esto. El les dijo: –Cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella. Y si la mujer se casa con otro, comete adulterio.” Con esto dijimos  que Jesús eleva todo el asunto por encima de la prevaleciente opinión judía del matrimonio. El punto de vista judío, tal y como se reflejaba en la ley, era que la iniciativa siempre la tomaba el marido. Solo el esposo podía divorciarse de su mujer, pero según las palabras de nuestro Señor en este caso, se encuentran en igualdad de condiciones. El hombre puede cometer adulterio contra la mujer y la mujer puede cometer adulterio contra el marido. E indica que el adulterio, la infidelidad sexual, destruyen la obra que Dios ha estado haciendo al hacer del matrimonio una unidad. La frase “lo que Dios ha unido” no se refiere a un enlace matrimonial, se refiere a lo que ha estado sucediendo en el matrimonio.

Sé que cuando escribo esto habrá  un público  numeroso que  han pasado por un divorcio y hasta es posible que se haya producido el adulterio. Mi intención no es la de transmitir un sentido de condenación de nadie, pero sí quiero dejar claro lo que dijo Jesús, que el divorcio es pecado, no hay “es que si” ni otros atenuantes posibles. El divorcio es una violación de la intención con la que Dios estableció el matrimonio. Siempre lo es y siempre conlleva alguna forma de pecado, pero gracias a Dios, a pesar de que eso es lo que dice la ley, la gracia nos dice que el pecado puede ser perdonado. Existe la posibilidad de la restauración, de la sanidad, de que Dios comience de nuevo y que produzca la unidad, o bien con la misma pareja, o haciendo que cada uno de los cónyuges establezca nuevas uniones, después de haber aprendido lecciones que facilitarán la belleza de la relación que tenía Dios en mente.

Pero también quiero dejar muy claro que aunque existe este camino para obtener el perdón y para que se produzca la restauración, debiéramos entender que para que Dios lleve a cabo la restauración es preciso que haya arrepentimiento. He oído a algunos cristianos decir: “Si no le gusta el cónyuge que tiene ahora, divórciese de él o de ella, y vuelva a casarse. Aunque esté mal, Dios le perdonará a usted si se lo pide y podrá usted seguir adelante y disfrutar la nueva unión.” Eso me hace sentirme muy preocupado, primero, porque es tomarse a la ligera lo que ha dicho Dios muy en serio, y segundo, porque no es verdad que las Escrituras enseñen que lo único que tenemos que hacer es pedirle perdón a Dios para que nos perdone. Lo que dicen las Escrituras es que cuando llegamos al punto del arrepentimiento, recibimos el perdón. Arrepentirse quiere decir que entendemos el terrible peligro en que hemos puesto a otras personas, el perjuicio que hemos ocasionado a otros y a nosotros mismos, sintiendo vergüenza por ello y estando dispuestos a ponerle fin y a que no exista mas en nuestras vidas, que le demos la espalda y que caminemos con Dios en su perdón y restauración, teniendo una nueva vida que lleva en una nueva dirección. Eso es el arrepentimiento y solo entonces está el perdón de Dios a nuestro alcance.  Por eso es por lo que Jesús habla con tanta claridad y al mismo tiempo con tanta amabilidad acerca de estos asuntos. Sí, el adulterio acaba con el matrimonio, pero no significa que no se puede producir el perdón y transformarlo en una nueva y refrescante experiencia, en la que Dios pueda comenzar de nuevo a obrar para crear ese milagro de la unidad que deseaba para nosotros. De eso se trata el matrimonio. Es la manera que tiene Dios de unir dos vidas para producir la unidad que se convertirá en un testimonio ante el mundo entero de la gracia y el poder de Dios para cambiar las vidas humanas. El puede enternecer nuestros corazones, quitar la dureza y cambiar a las personas para transformarlas en lo que él quiere que sean. Para eso son los matrimonios. Es la paradoja de dos serán uno.

 

 

 

“…obtenerla fue su eterno problema…”

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El himno de El Salvador dice “De la paz en la dicha suprema, Siempre noble soñó El Salvador; Fue obtenerla su eterno problema, Conservarla es su gloria mayor…” Es interesante que el himno de mi país dice que “la paz es un eterno problema”…o sea que quizás nunca la podremos alcanzar. Hoy en estos tiempos la gente habla de celebrar la patria, con desfiles, antorchas, exaltar los símbolos patrios. ¿Será que eso es realmente celebrar la patria? Lejos de esa exhibición la verdadera razón de hacer patria es influir en ella con los valores cristianos. Es allí donde entra este tema de la sal. Eso fue lo que Jesús desarrolla en esta sección de Marcos. Sin embargo, muchos de nosotros no tenemos un claro concepto de lo que es ser sal. ¿Cómo se aplica esta metáfora de la sal? Antes de decirlo debemos aclarar algunos conceptos.

¡No comas sal! Es el grito diario de mi hijo cuando esparzo más en el  plato de mi comida. Creo que como médico tiene en la sangre el don de “exhortación”. Y es que en su punto la sal es rica en la comida. Los alimentos sin sal, en realidad desde mi punto de vista son inservibles.  Ahora  bien, para nosotros, la sal es una sustancia barata y común que se utiliza principalmente para sazonar alimentos, y somos más conscientes de ella simplemente cuando  los médicos tratan de conseguir que la evitemos.

Sin embargo en la antigüedad, era mucho más raro su uso  y  por lo tanto mucho más valioso que hoy. Era tan valiosa que los soldados romanos recibían parte de su paga en sal, al cual se le llamaba  Salarium palabra  de donde obtenemos precisamente el término moderno de  “salario”[1]. Además, era más que un condimento, ya que se usaba  como una medicina y un preservante  de alimentos. En este sentido, el Señor lo usa aquí como una metáfora de algo importante en la vida del cristiano. Este enfoque de la sal nos muestra lo vital que es el cristiano en la vida no sólo presente sino en la eterna. En Marcos 9:43-50, Jesús se enfoca en el tema de la sal, como una metáfora de mantener nuestra esencia espiritual cristiana en medio de un mundo que nos quiere hacer perder el sabor y función para la que fuimos redimidos.  Hay tres elementos en estos versículos que mantienen nuestra calidad de cristianos. Son a base de exhortaciones importantes para cada área de la vida.  Al perder estos tres distintivos hacemos que la “sal de nuestro testimonio” pierda su pureza.

 En primer lugar sea PURO. Es mantener la calidad eterna. Observe como el texto dice: “43 Si tu mano te hace pecar, córtatela. Más te vale entrar en la vida manco, que ir con las dos manos al infierno, donde el fuego nunca se apaga.  La primera figura es la mano. Esto tiene que ver lo que tomamos. ¿Para qué se usan las manos? Son la mayor fuente de información del medio. Han sido diseñadas para tocar y para agarrar.  Así que la primera área donde nos podemos diluir es lo que tomamos con la mano. Eso tiene índole material, sexual y emocional. La segunda cosa tiene que ver con los pies. Esto tiene que ver donde andamos. Tiene que ver  cómo nos movemos. Simplemente alude al hecho de que tipos de caminos estamos llevando. La tercera área tiene que ver con la vista. Esto se circunscribe a lo que deseamos. Qué es lo que nos mueve, que nos motiva.

Es importante observar que la palabra ” vida ” aquí no es la vida presente,  que ya uno  está viviendo eso sino que se refiere a  la vida eterna  en el reino que está en contraste con el castigo eterno en el infierno.

En segundo lugar sea POTENTE. Es mantener la calidad externa. Observe que el texto establece un impacto positivo en otros para Cristo.  “La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué volverá a dar sabor?  Tened sal en vosotros”. La pureza se menciona por primera vez como el requisito previo para cualquier impacto positivo en el mundo. Nuestra influencia en el mundo no tiene posibilidades si no se ha hecho cargo de la base moral de nuestra  vida. Parece ser algo así como una metáfora relacionada  con lo que se acaba de referir anteriormente. La sal tiene  un concepto positivo. Ya hablamos que se usaba como moneda en el día de Jesús.   Ahora ¿En qué sentido es la sal “buena”? Sólo bueno cuando se está llevando a cabo su función prevista. Uno es preservativo contra la corrupción y la decadencia en el mundo. También como condimento, la Escritura dice que da  sabor de gracia y sabiduría. En cuanto a la conducta hacia los incrédulos – Col. 4: 6 “Sea vuestra palabra siempre con gracia, como sazonada con sal, para que sepan cómo responder a cada persona”.

¿Cómo se convierte la sal insípida:  Cuando no hay más efectividad como conservante contra la corrupción y la decadencia. Cuando no hay sabor positivo de la gracia y la sabiduría. Cuando ya no funciona como sal es cuando se ha mezclado. Muchos establecen que se refiere a los  depósitos de sal  en donde la  sal se mezcla con el yeso, o bien la lluvia  ha lavado la sal dejando sólo los minerales de mal gusto que no se pueden preservar.  Eso lo hace asumir que  no es diferente del mundo, hipócrita; insípido.

En tercer lugar sea PACÍFICO. Es mantener la calidad interna.  Un gran deseo de Dios en el reino es el hecho de respetar la diversidad.  La promoción de la paz entre los creyentes  “Y estar en paz unos con otros.” Existe un gran peligro cuando usted está siendo salando  con su plena potencia que le lleve a  atropellar los demás y dejar de ser considerado y amable. Este texto nos habla de dos aspectos. El primero es negativamente: Uno no se esfuerza por ser el mayor en un espíritu egoísta basado en la competencia. Es decir  los celos, la envidia – No se trata  de exaltarse  a sí mismo al obstaculizar el ministerio de otros creyentes que no están en su campo en particular. Evita la superioridad. En segundo lugar, positivamente: Se enfoca en el  ejercicio de paciencia y tolerancia. Es ser gentil y amable hacia los demás así como Cristo ha sido hacia usted. Es una búsqueda de la paz siempre que sea posible.

El Señor Jesús fue nuestro ejemplo en cada uno de estos aspectos: – Puro en su vida y conducta  – Potente en Su impacto en los demás – Pacífico en sus relaciones con los demás.

Si nuestra patria necesita recuperar su paz y tener una dicha de patria, debemos ser puros, potentes y pacíficos…eso es la dicha suprema…

[1] http://www.bibleoutlines.com/library/pdf/mark.pdf

“…no es de los nuestros…”

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A veces pienso que los creyentes somos adictos a clasificar o etiquetar. En asuntos espirituales o de doctrina es donde tenemos mayor debilidad de lo antes expuesto. Hasta el 2012 existían más de 33,000 denominaciones en el mundo[1]. Lo curioso es que cada una de ellas puede atribuirse el estatus de “lo mejor” por sobre todas las demás. En los  36 años que llevo ministrando   el evangelio en América Latina, 32 años han sido dentro del contexto denominacional. En esos años he colaborado con  iglesias Centroamericanas, Bautistas, Metodistas, Luteranas, Presbiterianas, Iglesias de Dios, Príncipe de Paz, Nazarenos, Iglesias Carismáticas. Básicamente he sido pastor de tres iglesias de las denominaciones Centroamericana, Bautista y Carismática. La experiencia de ministrar en la iglesia institucional ha sido cuesta arriba, cansada y frustrante. La mayoría de ellas son arrogantes, prepotentes y apegadas más a sus tradiciones que a la Palabra de Dios.

El pensamiento generalizado es que sólo Dios trabaja con nosotros. Pareciera que todas ellas se autoproclaman Emmanuel (Dios con nosotros). ¿De dónde nace esta actitud? ¿Por qué hay tantas denominaciones? Y si hay justificación para eso ¿Por qué no se puede trabajar en unión?

Creo que en esencia muchos líderes piensan tener la franquicia exclusiva de Dios. A veces son como Josué en el capítulo 5 de su libro. En el vrs. 13 al experimentar la presencia del Ángel de Jehová Josué pregunta: “¿es usted de los nuestros, o del enemigo?” Y la respuesta de Dios fue: “¡De ninguno! ¡Qué extraordinaria respuesta! Uno esperaría que Dios le dijera: “soy de los suyos”. Esto demuestra que Dios no está de parte de alguien, somos nosotros los que estamos de parte de Él. ¿Cuándo entenderemos eso? ¿Cuándo nos daremos cuenta que Dios es el Comandante Supremo y no nosotros?

Creo que Juan recibió una gran lección en este tema muy temprano en su ministerio. En Marcos 9:38  él dice: “…38 —Maestro —dijo Juan—, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos porque no es de los nuestros…” ¡Que tremenda arrogancia! ¿De dónde sacó Juan semejante idea? ¿Por qué creía que Dios estaba su lado y de su posición ministerial e incluso doctrinal? ¿No es de los nuestros? ¡Qué osada declaración! ¡Y sorpresa! El Maestro dice: “¡no se lo impidáis!

Es importante reconocer varios detalles acerca de la persona que Juan había enfrentado. Primero esta persona era un creyente y ministraba en el nombre de Jesucristo; bajo su autoridad; preocupado de su gloria; difundía su Evangelio, él apoyó  su causa. Sólo habían  2 grupos bajo la perspectiva de Jesús: creyentes y no creyentes. Ahora bien esta persona fue eficaz en la expulsión de demonios,  el no forma parte del reino de Satanás, pero evidentemente, es un ministro efectivo para el reino de Dios. Interesante, ya que los discípulos acababan de  demostrar ser ineficaces en el campo de expulsión de demonios. Entonces lo absurdo de los discípulos  es que están diciendo al exorcista independiente que deje  de hacer lo que ellos no pudieron hacer en 9: 14-29. Que quede bien claro que esta persona no estaba interfiriendo con el ministerio de los discípulos; por el contrario, era Juan  y sus compatriotas los que habían tomado la iniciativa de  meter la nariz en su negocio. Este creyente estaba actuando de forma independiente, no formaba parte de la élite, no se reunía en su campamento; no viajaba  con ellos; no comían  y tenía  comunión con ellos; no hacía planes  ministeriales y los ejecutaba en comunión con los 12.

El orgullo crea el exclusivismo. ¿Por qué es malo el exclusivismo? ¿Por qué es malo el sectarismo? Encuentro a lo menos tres  razones que se desprenden del texto. “…38 —Maestro —dijo Juan—, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos porque no es de los nuestros…”La primera razón porque es petulante.  “Maestro, dijo Juan”. Debemos observar que este tipo de comentario sería normal que viniera  de alguien como Pedro. Pero que Juan lo haga es bastante extraño. Sin embargo su comentario es arrogante, ya que ni siquiera se acerca a Jesús como pidiendo permiso sino que simplemente le está informando a Jesús de lo que han hecho. La arrogancia espiritual se manifiesta en la creencia que nosotros le informamos  a Dios lo que hacemos, sin ni siquiera consultarle. Es el peligro de ser más estrechos de mente que lo que la verdad es en realidad.  Ahora, debe entender que el liberalismo es la  levadura que hace que la gente sea más amplia que lo que en realidad es la verdad, sin embargo el legalismo es el polo opuesto. Hace que la gente sea más estrecha que la verdad. Y es muy  fácil  ser empujado hacia alguno de estos dos extremos. Es más, en el tiempo de Jesús los  Saduceos eran los liberales y  los fariseos eran los legalistas del día. Ellos estaban marcados por la intolerancia, la estrechez de mente, el elitismo espiritual, la actitud exclusiva, es ese espíritu partidista que incluso le  dispara a sus propios soldados, hace sus propias reglas para definir  la espiritualidad;  y muy a  menudo existe con aquellos que tienen un celo especial y se constituyen  guardianes de la verdad. La segunda razón porque es prepotente. “vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre”. La descripción de Juan es una de policía. Es un “andamos supervisando”. Es notoria la proliferación de la actividad demoníaca en los días de Jesús. Detalle importante es que este discípulo hacía  frente “demonios” (plural). Es obvio que esto no es un fraude o falsificación de un discípulo; no es un exorcista fingiendo sino alguien  sacudiendo las mismas puertas del infierno. Juan dice que ejercieron  gran esfuerzo para oponerse a él ya que según él no estaba siguiendo a “nosotros”. Esto es enfático en el texto original. Recuerde una vez más ellos habían sido incrédulos y además tenían algún problema con sus disciplinas espirituales de tal manera que habían sido ineptos e incapaces de echar fuera demonios en 9:14,  por lo que se asume que su orgullo estaba herido. No podemos dejar de señalar entonces que hay  algo de celos en juego aquí y además quieren proteger su propio territorio. Juan considera que ellos  están en un modo de recuperación. Es decir, tratando de recuperar el poder espiritual que han perdido. Así que para tener éxito donde alguien había fallado la respuesta natural  es  la carne. Una actitud carnal que se manifiesta en la  envidia y los celos y desarrolla una actitud de exclusividad muy estrecha. El prejuicio nos lleva a creer que si no es de nosotros entonces tampoco es de Dios.  La tercera razón porque es presionante.  “…se lo impedimos…”

El verbo “kolúo” es interesante, ya que da la idea de llamar a alguien para impedir.  Eso significa que este hombre fue llamado a una “rueda de prensa” y confrontado personal y agresivamente a dejar de hacer eso. Note que Juan habla en nombre de todos. Y es que la fuerza del grupo es muy intimidante. Sin embargo Jesús “rechazará” su rechazo, es decir el “prohíbe” su prohibición; Jesús no tenía ninguna simpatía por este tipo de espíritu exclusivista.

Luego el da la explicación. Primero hay una presunción.  El  asume que hubo un milagro poderoso legítimo que se había realizado; era imposible e incongruente estar en ambos campos al mismo tiempo. Segundo hay un principio. Su respuesta  se basa en  un principio general que se encuentra detrás de la prohibición. Es un efecto dominó  y lo  pone en forma proverbial, es decir usa  un axioma o máxima: “…porque el que no está contra nosotros, está a favor de nosotros…”, este es el principio rector y Marcos lo pone en sentido positivo; Sin embargo Mateo lo pone  en sentido negativo cf. Mt. 12:30. Este principio enseña que no hay término medio en cuanto a Jesucristo; Jesús no está hablando como un liberal y está diluyendo la verdad; no hay lugar para la neutralidad con respecto a las cosas espirituales.  Las 2 categorías son polos opuestos: en contra de nosotros o con  nosotros. Ahora esto no significa que no hay necesidad de rectificación con respecto algún área de la doctrina o de la verdad. Tercero hay una propuesta. Es obvio que después del incidente del exorcismo ellos quieren buscar el elogio de Jesús? ¿Pensó  Juan que Jesús aprobaría su acción agresiva y leal? ¿Es posible que Juan todavía esté  pensando en lo que los haría mayor en el reino? Ante su inseguridad por el aparente éxito de otro ministerio, se les ocurrió que una manera de poner ese ministerio bajo su cobertura era ejercer dominio sobre ellos. Es sorprendente que después de cada una de las tres grandes profecías de la pasión, Marcos  inserta la respuesta de cada uno de los tres discípulos que estaban más cerca de Jesús: Pedro (cap. 8: 32f), Juan (cap.  9:38), y Jacobo con Juan  (cap. 10: 35-37). Marcos muestra de esta manera que incluso los más privilegiados de los discípulos no entendieron lo que significaba la pasión de su vida y misión.  La propuesta de Jesús muestra que somos más rápidos en señalar las fallas en el ministerio de otros queriendo legitimar nuestras decisiones. Tenemos tanta confianza en nuestra interpretación de la verdad como si tuviéramos el  monopolio de la verdad. ¿Dónde está la humildad? ¿Dónde está nuestra preocupación por nuestros propios puntos de  ceguera y debilidad espiritual?

La insinuación  de Jesús nos enseña que no vamos por ahí haciendo enemigos innecesarios, ya que tendremos suficiente. Podremos estar en desacuerdo con los demás creyentes, pero no podemos  verlos en nuestra mente como en contra de nosotros. Estamos luchando en el mismo lado; todos tenemos puntos de vista erróneos en diferentes áreas. Tal vez los vemos como los que necesitan corrección y mejora de la enseñanza; pero no tenemos el derecho de prohibir su ministerio. Tenemos un papel en la enseñanza con ellos.

Este breve incidente representa una censura firme al espíritu de sectarismo. Condena la actitud exclusiva que insiste en que sólo aquellos que realicen su trabajo en armonía con nuestra propia opiniones y prácticas pueden ser aceptados como realmente está haciendo el trabajo de Dios. Si demuestran que se está del lado de Dios en la guerra con Satanás, a pesar de que sus puntos de vista pueden ser imperfectos, no deben ser condenado por este tipo de trabajo o considerado con repugnancia.

Este tipo de exclusivismo o prepotencia, victimiza a los que quieren realmente hacer la obra de Jesús, sin tener ninguna etiqueta. Y este es un tributo a ese hombre anónimo, ya que él representa a los miles que simplemente quieren vivir la fe fuera del estándar eclesial. Me he preguntado y me sigo preguntando si este hombre habrá hecho caso.  Lo habrán podido callar, o tal vez Jesús le encontró después y lo animó a seguir. Este hombre es un ejemplo de los muchos  que son victimizados por un status religioso denominacional que se atribuye la arrogancia de mantener sometido a los que no piensan como ellos y si ellos no se someten son vistos como enemigos y contrarios en el reino de Dios. Es un golpe frontal al tema de la “cobertura”, esa famosa doctrina que hace pensar que la única manera que se puede estar seguro es bajo la cubierta de una autoridad o una organización. Es increíble lo que ha hecho esta doctrina y lo aberrante que puede ser.

 Hace años, tuve la oportunidad de ayudar a un hermano a fundar una iglesia en un parque muy conocido en mi país El Salvador. Su vocación y llamado eran obvios y sus capacidades extraordinarias. Por seis meses pude acuerparlo y ayudarlo. Después de eso, mi deseo era dejarlo sólo con su llamado y Dios. La iglesia prosperó. Este siervo había sido desarrollado en el contexto bautista, y era obvio que él se sentía atraído por esa tendencia. De hecho creo que su iglesia tiene ese corte. Una vez que su ministerio iba avanzando, unos pastores de la iglesia bautista, le dijeron que para que su ministerio tuviera el respaldo apropiado, necesitaba ser ordenado por una comisión de pastores amigos. De esta forma estaría totalmente autorizado. Por la amistad que nos une, este hermano me invitó a ser parte de la comisión evaluadora y autorizadora. Al principio me negué, pues mi convicción era que no se necesitaba la autorización ni el reconocimiento de hombres para ser aprobado en el ministerio. Pero ante su insistencia, opté por aceptar. Se me indicó que me pusiera en contacto con el organizador de la comisión para ver cuándo, dónde y cómo sería la “ordenación”.  Al principio el que dirigía la comisión me explicó que se le haría un examen de “doctrina” y luego se haría la evaluación, y finalmente en un acto público se le declararía “ministro autorizado  y respaldado”. Aunque incómodo, acepté hacerlo. Dos semanas después, me llamó por teléfono el líder de la comisión, explicándome que los otros dos pastores que serían invitados, se negaban a compartir conmigo un espacio en la iglesia. De tal manera que el me prohibía me presentara en la ceremonia porque yo era una persona con problemas de integridad. Cuando le pregunté a qué se refería, simplemente no me dio ninguna explicación de “mi falta de integridad” y me colgó.  Lo curioso es que los otros dos pastores que él había invitado yo les había dado oportunidad de trabajar conmigo en una universidad local. Se pueden imaginar la arrogancia de este pastor. Exigirme no asistir o prohibirme mi acceso cuando yo había sido uno de los iniciadores de la obra. Así es el sectarismo, tiene tanta arrogancia y daña tanto. La única razón por la cual los otros pastores no estaban de acuerdo conmigo era porque no creía (creo) en el sistema que ellos usaban como código doctrinal. Así que al no creer como ellos era obvio que estaba mal. Por lo tanto estaba descalificado.

Fue Carl Henry, que dijo: “¿Cómo puede alguien ser arrogante cuando se coloca al lado de la cruz?[2] Ese es el problema con esta gente, no se paran al lado de la cruz.

Por último queda observar un detalle de la propuesta de Jesús. Observe que dice el versículo 41. A primera vista pareciera que no tiene nada que ver con el tema anterior, pero en realidad es parte de la respuesta de Jesús y de su propuesta.  Jesús va un paso más allá, no sólo no debemos oponer a este hombre sino que   debemos entender que tal hombre será recompensado por Jesús en el último día. “Cualquier” se refiere de nuevo a los  vrs. 37-38 el que reciba a un niño como éste en mi nombre  a mí me recibe.  Jesús no está dando  la introducción de un nuevo pensamiento en realidad este es el vagón de la cola en el tren anterior. Es obvio que el “ustedes” se refiere a los 12 discípulos,  aquellos en el círculo interior de Jesús. La  taza de agua se refiere al acto más pequeño de hospitalidad. La idea de la frase es que Jesús está diciendo que muchos están en pugna cuando obstaculizamos y oponiéndose a los que serán recompensados por él. En pocas palabras obstaculizar uno como este es obstaculizar Cristo. ¿Cómo se maneja cuando no son como nosotros pero hacen lo mismo que nosotros? Primero Jesús usa discernimiento.  Evalúa lo que hace  un verdadero creyente. Segundo Jesús usa deferencia.  No  se lo impidan a tal persona dice Jesús y pueden  darle un vaso de agua fría y recibir una taza de ellos no se dividan por diferencias de preferencia. Finalmente  usa una Decisión Podemos darnos  cuenta de lo que es primaria vs secundaria con la pregunta ¿estás a favor o en contra de Jesús? Y es que el asunto en sí tiene que ver con que el programa de Dios todo tiene que ver con el nombre de Jesús y no con nuestro nombre. Si  no se gradúan de nuestras escuelas o asisten a nuestra denominación o iglesia, entonces tendemos a expulsarlos, pero de lo que se trata es de creer en Jesucristo. Es obvio que no estamos excusando  la ignorancia o error doctrinal de una persona, recuerde Él está haciendo esto en el nombre de Jesús. Tampoco es un mandato para la colaboración ecuménica con cualquier persona que sólo menciona el nombre de Jesús, sino aquel que está sometido en todo a Jesús.

Si usted desentona en la “maquinaria eclesiástica” de hoy, si usted es una persona a la que le han sometido por ser diferente por no creerse todos los artilugios prepotentes de los Consejos Directivos denominacionales, déjeme decirle que Jesús está con usted. Siempre y cuando esté aferrado a él y viva su vida cristiana en amor a él. No se preocupe por los “sanedrines” de este tiempo, simplemente haga todo en nombre de Jesucristo y recibirá de él la recompensa.

[1] https://bibliaytradicion.wordpress.com/6protestantismo/65hechos-y-estadisticas-de-33000-denominaciones/

[2] http://www.preachtheword.com/sermon/mark42.shtml

“…no tuvieron fuerzas…”

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Honestamente, en estos días (¿meses?) simplemente he caminado más por “coraje” que convicción. A la fecha del año ha habido eventos en mi vida en los cuales simplemente he perdido la fuerza para seguir. Y aunque hacemos el esfuerzo por salir adelante, simplemente el “dunamis” de Dios no está allí o si está, alguien lo apagó. A veces el caminar ha sido simplemente para no dejar de existir, pero la dinámica de Dios se ha alejado. Hay mucha decepción personal, mucha frustración por el país en el que vivo. La crisis económica ha sido tan severa, que prácticamente sólo logramos ingresos para vivir 15 días y el resto de días del mes, simplemente de lo que caiga y de “no arrugar la cara” se vive.  Sí ya sé…no debería decir esto…Se supone que vivo por fe y que Dios está a cargo…bla…bla.. Pero en los últimos años este tipo de fórmulas no me ha servido.  No es que no crea en la obra de Dios, ni su control. Pero simplemente en este caminar muchas veces el silencio de Dios nos desconcierta y quebranta nuestras convicciones. A veces el enemigo es tan fuerte, que simplemente “no podemos” manejarlo. Se supone que deberíamos hacerlo, pero el fracaso ha entrado en nuestra cancha y va ganando el partido.  Sin embargo a veces es bastante consolador, el pensar que muchos pasan por la experiencia  de “no pudimos”…Observe que en la narración del incidente del niño poseído por un espíritu sordo y mudo en marcos 9:26-29 , el padre se refiere al accionar de los discípulos como  “no pudieron” echarle. A.T. Robertson traduce la palabra “ischjuo” como “no tuvieron fuerza”[1]. En cambio cuando los discípulos le preguntan a Jesús, “porque no pudimos” ellos cambian la expresión por “dunamis” que es diferente a “ischjuo”. Dunamis es una palabra que se refiere a un poder innato. En ese sentido para la gente no cristiana el sacar un demonio tenía que ver con  exterioridad pero para los discípulos es un asunto de interioridad. Por eso ellos cambian el verbo. Los discípulos sentían que había algo por dentro que no había respaldado el poder que Dios les había autorizado. Los discípulos estaban muy preocupados debido a que habían notado una falta de respaldo de Dios para hacer el exorcismo. Jesús les responde “porque este género” no sale sin oración y ayuno. Mucho se ha discutido con respecto a esta expresión. ¿A qué se refiere con éste género? Todos plantean que es con respecto al tipo de demonio al que se enfrentaron. Es decir debería tener un tratamiento especial. Un buen porcentaje de eruditos  afirman que la palabra “ayuno” no aparece en el texto original. Por lo que puedo percibir, me parece más lógico que se refiera al estado de incredulidad en el cuál habían caído los discípulos. Creo que la dirección de la reprimenda va en ese camino. Si la razón era que había carencia de oración (¿ayuno?) ¿Qué era los que les había hecho descuidar su tiempo de oración? ¿Era que ellos no oraban? ¿O era que no oraban de acuerdo al nuevo mover de Dios? ¿Es decir lo hacían como judíos o lo harían como discípulos nuevos de Jesús? No estoy tan seguro que ellos no oraban, sino que  su oración no había evolucionado a la altura de la nueva dispensación que se acercaba. Hay tres palabras interesantes para oración en el NT. Una de ella  es proseuche. Esta es  la palabra Griega más comúnmente usada para “oración”. El término  se deriva de las palabras pros y euche. La palabra pros es una preposición que significa cara a cara. El Evangelio de Juan usa esta palabra cuando declara, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios…” (Juan 1:1). La palabra “con” es tomada de la palabra pros. La idea transmitida por esta palabra es de intimidad. El Espíritu Santo nos está diciendo que el Padre y el Hijo tenían una relación íntima, cara a cara en la eternidad pasada. La segunda palabra, euche, es una palabra Griega que significa un deseo, anhelo o voto. Fue usada originalmente para describir a una persona que hace un voto a Dios debido a alguna necesidad o deseo en su vida. Este individuo haría un voto de darle algo de gran valor a Dios a cambio de una respuesta favorable a la oración. Esta palabra, proseuche, nos muestra dos cosas importantes acerca de la oración. Nos dice que la oración debiese ponernos cara a cara con Dios en una relación íntima. La oración es el vehículo para traernos a una relación íntima y cercana con Dios. Segundo, la idea de sacrificio también está asociada con la oración. Describe un altar de sacrificio y consagración en la oración donde nuestras vidas se hallan rendidas completamente a Dios. Es un lugar de decisión y rendición donde libremente hacemos votos de dar nuestras vidas a Dios a cambio de Su vida divina impartida a nosotros. Debido a que la palabra proseuche tiene que ver con este tipo de entrega, sacrificio y consagración, es obvio que Dios quiere hacer algo más que meramente bendecirnos. ¡Él quiere transformarnos! Él quiere que coloquemos nuestras vidas en Sus manos a medida que venimos ante Su trono.

Quizás la comodidad de tener a Jesús para la resolución de sus conflictos era un estorbo para que crecieran en el área de la oración y la intimidad con él. Es obvio que la presencia de Jesús los sacó del problema. Pero, Jesús no iba a estar todo el tiempo con ellos, así que les da una enseñanza para su ministerio. ¿Cómo podían orar estando Jesús presente? ¿Sería la instrucción una enseñanza anticipada cuando él ya no estuviera? ¿Qué implicaciones tiene este episodio en la vida espiritual de la iglesia o del creyente hoy? Más que un ejercicio académico quisiera simplemente sugerir pasos prácticos y a lo mejor más devocionales que otra cosa.  Quizás la primera cosa que los discípulos tenían como una forma de entender su fracaso aparece en el vrs. “entró en casa”. Aunque la batalla era recia e insistente, no pudieron averiguar que pasó en medio de la batalla. Así que lo primero que hicieron los discípulos fue un alto. Esto es lo que yo llamo una  acción de escenario. Nunca podremos reposar si seguimos constantemente haciendo cosas y por sobre todo si no paramos. A veces es necesario salir del lugar dónde hemos fallado por un momento para poder tener una perspectiva más tranquila. La acción  de escenario brinda tranquilidad. La segunda cosa que podemos tomar en cuenta es una acción de indagatorio. Los discípulos dicen que le preguntaron. A veces no tenemos el suficiente tiempo para indagar, averiguar, escudriñar el porqué de nuestros fallos. Una vida evaluada es una vida que vale la pena ser vivida. Los discípulos no se quedaron con la inquietud. Necesitaban respuestas a su fracaso y Jesús se las dio. La tercera cosa es lo que llamo una acción de auditorio. Me gusta pensar en la palabra que usa Marcos: “en privado”. Simplemente su auditorio era Jesús, y el era el que podía contestar y enderezar la senda del fracaso. Es en lo privado donde resolvemos nuestras dudas, es allí donde ganamos las batallas más fuertes. Casi no nos gusta estar en lo privado con Dios, pero es necesario porque sólo así podemos concentrarnos en la voz de Dios. Una cuarta acción es una acción revelatoria.  No es muy fácil reconocer que hemos fallado. En este mundo donde la gente nos concientiza hasta la saciedad con el asunto del éxito, pocas personas reconocen sus fracaso y buscan como avanzar a pesar de su ausencia de poder. Finalmente reciben una acción definitoria.  Jesús les revela que el secreto para poder ser efectivos y superar el fracaso y la incredulidad es la oración. Tendrían que reafirmar su cosmovisión de espiritualidad y estar listos en cada momento para batallar con el diablo y sus huestes. Pero debían llevar una vida de oración que enfrentara tales demandas.

Sea como sea Jesucristo les enseñó a que debían alejar la incredulidad de sus vidas con la oración. Era importante que ellos iniciaran una nueva forma de acercamiento a Dios, en esta nueva dispensación. Debían estar a la altura de los retos espirituales que venían por delante. Lo mismo que nosotros, hoy debemos entender que la incredulidad de los creyentes molesta y desconcierta a Dios.

Hay momentos en mi vida (más largos y numerosos) de los que he querido, en que simplemente he perdido la fuerza para seguir. He caminado por el “ischjuo” propio que por el “dunamis” de Dios. Simplemente la vida ministerial e incluso la vida cristiana es tan potente como el demonio del niño, que simplemente “no puedo” enfrentarlo. Ese sentido de derrota nos lastima y nos hace sentir inútiles en las manos de Dios. Sin embargo es obvio que Dios debe sacarnos de esa falta de fuerza con un cambio de escenario, con un espíritu indagatorio sobre lo que está pasando en mi vida, por otro lado es importante volver al principio de que nuestro auditorio es Dios. Este proceso traerá una acción revelatoria para llevarnos finalmente a una acción definitoria.

A veces quizás mi oración es como la del padre del niño…creo…ayuda mi incredulidad…esa frase me define, define mis días y mis sentimientos hoy por hoy…lo siento…

 

[1] http://www.hermanosunidosencristo.org/griego_p.htm#Poder

 

“…en el camino…”

¿Dónde será el mejor lugar para aprender las verdades de Dios? ¿Cuáles son las mejores maneras en las cuáles Jesús puede enseñarnos las más grandes verdades que tiene reservadas? Pues creo que la frase lo resume es cuando andamos “en el camino”.  Eso es lo que aparece en el pasaje de Marcos 8:27. El pasaje tiene tres inquietudes de parte de Cristo con respecto a sus discípulos, y tiene tres cosas que compartirles.

La primera inquietud tiene que ver con perspectiva. (8:27-30). La inquietud tiene que ver con averiguar que tanto les ha influido el pensamiento alrededor con respecto a su percepción de Jesús. Esta búsqueda se enfocaba en que tan correcto era el entendimiento de Jesús. Era un asunto de centralidad. Por eso en la primera parte él les pregunta dos veces. ¿Quién dice la gente que soy? Y luego se dirige a los discípulos para preguntar y ¿ustedes quién dice que soy yo? Lo importante de estas dos preguntas es que sacan a la luz un problema que existía con respecto a Jesús, y esto era confesión.  Cuatro confesiones se levantaban sobre Jesús. Unos creían que era Juan el Bautista, otros creían que era Elías, otro Jeremías (Mateo lo incluye) y finalmente lo asociaron con otro de los profetas. Eso significa que los discípulos conocían la cristología popular de su tiempo.  Sin embargo era simplemente las opiniones o tendencias del momento. Todas ellas se quedaban cortas con respecto a lo que era Jesús. El problema de estas comparaciones es que hacía de Jesús uno más de entre los buenos. Y eso mataba la singularidad y genuinidad de Cristo. La opinión que las multitudes se habían formado de Jesús era buena. Todos ellos lo asociaban con alguno de los grandes hombres de Dios que habían dejado huella en la historia de Israel.

Pero aunque estas opiniones manifestaban mucho respeto por la persona de Jesús, eran incompletas y no lo identificaban correctamente. Según el criterio de la gente, él era uno más de los que anunciaban la venida del Mesías, como lo hicieron los profetas, o Elías, o más recientemente, Juan el Bautista. Pero no habían llegado a comprender el hecho primordial de que él mismo era el Mesías esperado.

Esto es más triste de lo que parece, porque después de meses de ministerio entre ellos, haciendo grandes obras de poder, y enseñándoles de una forma nunca antes conocida por ninguno de ellos, sin embargo, no lograban ver en él más que un buen hombre de Dios.

Pero deberían haber notado la diferencia que había entre su obra y la de todos aquellos hombres con quienes lo estaban comparando. Cuando colocamos a Jesús al lado de alguno de ellos, encontramos diferencias abismales que ellos mismos deberían haber considerado. ¿Quién era Elías en comparación con Jesús? ¿No había dicho Juan el Bautista que él no era digno de desatar encorvado la correa de su calzado (Marcos 1:7)? ¿Por qué insistían ellos en verlos como iguales?

Desgraciadamente, las multitudes se habían atascado en su comprensión de Cristo hacía tiempo, y no lograban ir adelante. Sus opiniones eran las mismas que expresaron meses atrás y que vimos en (Marcos 6:14-15).

Y los tiempos no han cambiado en dos mil años. Todavía hoy la gente sigue lanzando mil hipótesis sobre la identidad de Jesús. Y aunque la mayoría valoran muy positivamente sus enseñanzas, su carácter, y en algunos casos, hasta sus obras milagrosas, sin embargo, Cristo y su Evangelio son tan poco comprendidos hoy como entonces. Ahora bien ¿Los discípulos compartían las mismas opiniones? A Jesús le interesaba no lo que otros pensaban de él sino los que lo seguían de cerca. En ese sentido ese era un seguir de opinión pero el buscaba un seguir de convicción. Por eso la segunda pregunta. Que nos lleva a una quinta confesión. “Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente”. (Esta respuesta está incluida en Mateo16) Es evidente que los discípulos conocían las variadas opiniones populares acerca de Jesús. Pero había llegado la hora de que revelaran cuánto habían sido influenciados por ellas, y a qué conclusión habían llegado por ellos mismos.

La respuesta no se hizo esperar, y Pedro, con el carácter impulsivo que le caracterizaba, expresó lo que todos ellos pensaban: “Tú eres el Cristo”.

Ellos habían llegado a la conclusión de que él no era otro profeta que anunciaba la venida del Mesías, sino que Jesús mismo era el Mesías. Los largos siglos de espera habían terminado, y ellos habían llegado a comprender que el cumplimiento de todo lo anunciado por los profetas estaba teniendo lugar allí mismo, en medio de ellos.

Este es el eje central sobre el que gira todo el Evangelio: ¡Jesús, el carpintero de Nazaret, era el esperado Hijo de Dios que se había humanado para llevar a cabo la Obra de la redención!

Pero la convicción a la que habían llegado los discípulos, inmediatamente les enfrentaba con el resto de los israelitas que no veían en Jesús nada más que a un gran hombre. Y esta tensión que ellos tuvieron que sufrir por mantener una convicción diferente acerca de Jesús, es la misma que nosotros somos llamados a tener en medio de nuestro mundo moderno. Es tiempo de mantenernos firmes en nuestra fe, a pesar de las influencias negativas a nuestro alrededor. Los discípulos lograron librarse de la levadura de los fariseos y de Herodes, y nosotros debemos de procurar lo mismo.

Así que la primera perspectiva tiene que confesión,  pero la segunda tiene que ver con confusión. (8:31-38) Esta segunda perspectiva buscaba indagar que tan completo era su entendimiento de Jesús. Era un asunto de mentalidad. Aunque el Señor aceptó este reconocimiento, sin embargo, les prohibió que lo hicieran público. ¿Por qué? Porque aunque habían llegado a comprender correctamente que Jesús era el Mesías, sin embargo, todavía no entendían qué tipo de Mesías era y cómo iba a llevar a cabo su obra. Eran como el ciego en el pasaje anterior; ellos también habían empezado a ver, pero su visión todavía no era clara, veían “los hombres como árboles”, y necesitaban un segundo “toque” del Señor para poder ver con total claridad. Así que, mientras no tuvieran una comprensión adecuada del Reino de Dios y la forma en la que se había de establecer en este mundo pecador, no era posible que comenzaran la “gran comisión”.

Por esta razón, a partir de este momento, todos los esfuerzos de Jesús se centraron en hacerles entender que él no era un Mesías político, sino un Mesías que sufre y da su vida por los demás. Sin duda, esto no iba a ser fácil, ya que ellos, como todos los judíos de su tiempo, esperaban un Mesías que vendría con poder y gloria para derrotar a sus enemigos. Por lo tanto, en sus mentes no había cabida para un Mesías derrotado que sufriera a manos de los romanos y muriera en una cruz. Ahora es importante observar que la confusión estriba en que fuente de revelación o autoridad tenemos para realizar la obra de Cristo. Y las dos fuentes se fundamentan en el vrs. 32.  La primera es o lo hacemos como Dios o como el Diablo. Allí Jesús dice que nuestra mentalidad de la obra o se hace pensando en las cosas de Dios o en las cosas de los hombres.  Parecía que los discípulos tenían todavía esa confusión. Los discípulos a estas alturas no entendían el concepto de sufrimiento  y precio a pagar por el seguimiento de Jesús. En el caso de Pedro y su consejo a Jesús sobre no ir a la cruz creo que el problema era más que teológico; un asunto práctico. Jesús había llamado a estos hombres a seguirle, y sabían que lo que iba a pasar a él les pasaría a ellos. Así que si había una cruz en el futuro de Jesús, habría una para ellos en su futuro. Eso sería razón suficiente para no estar de acuerdo con Él! A pesar de su devoción a Él, los discípulos seguían siendo ignorantes de la verdadera relación entre la cruz y la corona. Hay dos mentalidades entonces. Una segunda  es lo relacionado  con la gloria y el sufrimiento. La filosofía de Satanás (gloria sin sufrimiento) en lugar de la filosofía de Dios (el sufrimiento transformado en gloria). Qué tipo de filosofía se acepte determinará cómo se vive y cómo se sirve. Una tercera es la  confusión  entre abnegación y autonegación. Las  autonegación no es lo mismo que la abnegación. Practicamos la abnegación cuando, por un buen propósito, de vez en cuando renunciamos a cosas o actividades. Pero la autonegación es cuando nos entregamos a Cristo y determinamos a obedecer su voluntad. Así que en las demandas del seguimiento de Cristo en Marcos 8 no es un llamado a la abnegación sino a la autonegación. Una cuarta cosa tiene que ver entre gastar la vida o invertir la vida. El discipulado es una cuestión de pérdidas y ganancias, es un asunto de si vamos a perder nuestras vidas o invertir nuestras vidas. ¿Hay alguna recompensa para la persona que es un verdadero discípulo? Sí, hay: se vuelve más como Jesucristo y uno comparte un día en su gloria. Note que Satanás le promete gloria, pero al final, recibe sufrimiento. Por otro lado Dios promete sufrimiento, pero al final, recibe gloria.

Así que la primera perspectiva tiene que confesión,  pero la segunda tiene que ver con confusión, y la tercera tiene que ver con confirmación. (9:1-8) Esta tercera perspectiva busca indagar que tan consagrado era su entendimiento de Cristo. Era un asunto de espiritualidad.  En esta porción del pasaje se establece el orden de lo que conlleva la gloria y el honor. El mensaje es claro, primero el sufrimiento y luego la gloria. La expresión importante dentro de este grupo de versículos tiene que ver con la expresión “transfiguró”. La palabra transfigurar  describe un cambio en el exterior que viene desde el interior. Es lo opuesto de  una representación o mascarada, que se enfoca en un cambio externo que no viene desde adentro. En realidad lo que ocurrió es que Jesús permitió que su gloria  irradiara a través de todo su ser, y la cima de la montaña se convirtió en un manifestación del ¡Santo de los Santos!  Y eso es la espiritualidad que nace de adentro y que permite a Cristo irradiar su gloria alrededor y dentro de nosotros. Es importante entender que está espiritualidad se basa en la gloria y fidelidad de Cristo. Observe que Moisés y Elías aparecen como muestra de espiritualidad, pero la espiritualidad de Cristo es central y superior a la de ellos. Y están superior que el Padre la respalda, dándole toda la autoridad.  El Padre dice: “Este es mi Hijo Amado. “¡Escúchenlo!

Unida a la perspectiva de la confesión, la confusión, la confirmación está la corrección. (9:11-13). Esta cuarta perspectiva busca indagar que tan concreto era su entendimiento de Jesucristo. Esto era un asunto de actualidad.    En el pasaje uno puede observar que los discípulos tenían una confusión con respecto a lo que habían recibido de parte de Dios. Esto tenía que ver con la profecía de Elías. Es obvio que habían quedado impactados por la visión que acaban de tener en el monte con respecto a Elías. Los discípulos entendieron ahora mejor el plan de Dios pero estaban confundidos todavía  acerca de la venida de Elías y su preparación del camino para el Mesías. Sabían de  las profecías de Malaquías 3: 1 y 4: 5-6, y también que  sus maestros  esperaban  que estas profecías  debían  cumplirse antes de que el Mesías apareciera (Juan 1:21). Así que la pregunta que estaba en el aire era ¿si había llegado ya Elías y ellos se habían perdido esa llegada, o era aún por venir? Tal vez la aparición de Elías en el monte era el cumplimiento de la profecía. Jesús puso en perspectiva  dos hechos claros. En primer lugar, para los que  habían confiado en él, este “Elías” fue Juan el Bautista, porque Juan había preparado de hecho el camino delante de él. El mismo Juan había negado que él era Elías  (Juan 1:21, 25), sin embargo él se movía en el “espíritu y el poder de Elías.” (Lucas 1: 16-17). En segundo lugar,  habría ser de haber  futura venida de Elías, tal como  Malaquías lo había predicho (Mat. 17:11), antes de que el tiempo de gran tribulación llegara. Algunos estudiantes se conectan con esta Apocalipsis 11: 2-12. Sin embargo muchos concuerdan con que en los tiempos finales la iglesia desarrollará un  ministerio al estilo de Elías para preparar a la gente para la segunda venida de Cristo. Sea lo que sea, es obvio que Jesús tenía bien claro cómo se desarrollaba el plan de Dios y que a pesar de haber cosas que no entendemos, él tiene control total de toda la historia del mundo.

Así que en “el camino” aprendemos perspectiva. Jesús quiere revelar el secreto que enseña que el sufrimiento conduce a la gloria. Ese principio se establece en cuatro perspectivas. La primera es un asunto de confesión. Es decir que tan correcto es el entendimiento de Jesús. Es un asunto de centralidad. La segunda perspectiva es un asunto de confusión. Es decir que tan completo es el entendimiento de Jesús. Es un asunto de mentalidad. La tercera perspectiva es confirmación.  Es decir que tan consagrado su entendimiento de Jesús. Es un asunto de espiritualidad. Y finalmente la cuarta perspectiva es corrección. Es decir que tan concreto es su entendimiento de Jesús. Es un asunto de actualidad.

Hoy tenemos un gran reto de aprender en el camino. En una búsqueda apasionada de Jesús, en la cotidianidad y la sencillez. Somos caminantes en esta vida y Jesús nos acompaña en el caminar mostrando sus más grandes verdades.

“…Las ventajas de ser invisible…”

Hace unos meses tuve la oportunidad de leer el libro “Las ventajas de ser invisible”, escrito por Stephen Chbosky. Es la historia de un grupo de adolescentes, sobre sus problemas y relaciones en una escuela. El libro describe la forma en que muchos adolescentes lidian con la marginación y el abuso en las aulas. Una de las frases más interesantes del libro es la que el personaje principal Charlie comenta. Él dice: “Vivir al margen ofrece una perspectiva única. Pero siempre llega el momento de entrar en escena y ver el mundo desde dentro”. En varias ocasiones creo que hay muchas personas en la iglesia que tienen como pensamiento precisamente la idea de que hay una ventaja en ser invisible, sobre todo en las cosas de Dios. Sin embargo hay momentos en los cuales Dios nos desafía para que salgamos de ese anonimato. Y parafraseando la novela de Chbosky, “Vivir al margen ofrece una perspectiva única”…pero siempre llega el momento que Dios desea que entremos en escena  y veamos el mundo desde su perspectiva…”

El fin de semana pasado tuvimos una buena ministración de parte de Dios. Es obvio que Dios está interesado en mostrarnos su voluntad. Todos los que estuvimos aquí, recibimos algo de Dios. Incluso se nos mostró una palabra profética para la iglesia. Estoy convencido que está llegando el momento en que como iglesia debemos dejar de ser invisibles y ser visibles en el reino de Dios. Pero para eso necesitamos derribar mucho de nuestras corazas. Debemos permitir que Dios obre abiertamente en nuestras vidas.

Dios me ha estado hablando sobre un pasaje en especial, es un pasaje que simplemente muestra como Dios está interesado en romper las corazas de sus hijos y en especial su iglesia. El texto aparece en el libro de los Hechos 2: 1 y dice el texto: “… Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un solo lugar. Sin previo aviso se produjo un sonido como un viento fuerte, una fuerza,  nadie podía decir de dónde vino.” (The Message)

¿Cómo hizo Dios para que su gente saliera de su encierro? ¿Cómo hizo para que sus hijos dejaran la ventaja de ser invisibles? Creo que Dios lo hizo a través de tres cosas  que sacudieron los cimientos de la misma iglesia de Jerusalén. ¿Cómo hacemos para que Dios sacuda nuestros cimientos como aquellos hermanos del aposento alto en Jerusalén?

Estos tres eventos pueden ser descritos por las tres preguntas que aparecen en el texto mismo. La primera pregunta es ¿No son todos estos galileos los que están hablando? Esta pregunta nos habla de la esfera de lo elemental. La segunda pregunta es ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna? Esta pregunta nos lleva a la esfera de lo potencial.  Y la tercera pregunta es ¿Qué quiere decir esto? Esta pregunta nos lleva a la esfera de lo esencial. 

Así que Dios quiere que usted y yo podamos dialogar con esas tres preguntas para poder evaluar si en mi vida lo elemental, lo potencial y lo esencial son las cualidades que mueven mi involucramiento en el Reino de Dios.

  • Reflexionemos en primer lugar la pregunta sobre lo elemental. ¿No son todos estos galileos los que están hablando?

Sir. Ken Robinson, es uno de los más prestigiosos educadores de es este siglo. En su libro el Elemento, establece una teoría muy interesante. Él dice que las personas altamente efectivas en la vida es la que están en su “elemento”. Él dice: “El mundo cambia a una velocidad vertiginosa. Es imposible adivinar cómo viviremos en el futuro: lo único que sabemos es que hará falta mucha imaginación y creatividad para transformarnos y afrontar los nuevos retos. Descubrir el Elemento es recuperar capacidades sorprendentes en nuestro interior, y desarrollarlo dará un giro radical no sólo a tu entorno laboral, sino también a tus relaciones y, en definitiva, a tu vida.[1]

¿Cuál es el elemento de la Iglesia de Dios? ¿Cuál es el elemento de los hijos de Dios? ¿Nos movemos en esas capacidades esenciales que Dios le dio a sus hijos, de tal manera que se están desarrollan de una manera tan auténtica que es imposible dejar de afectar nuestro mundo hoy?

Observe según esta pregunta los discípulos en Jerusalén tenían tres cualidades elementales. En primer lugar tenían naturalidad. Observe la primera parte de la pregunta: “No son todos galileos” Galilea era la división del norte de Palestina en el lado oeste del río Jordán, y es un distrito variado y pintoresco. El nombre originalmente parece haberse referido al territorio de Neftalí. Estaba dividida en alta y baja Galilea, y era bien regada por los muchos manantiales que brotaban entre los montes. La población después del destierro era mixta: elementos arameos, fenicios y griegos mezclados con los judíos. Hablaban de maneras diferentes que los de Judea, y por eso eran menospreciados por ellos. Eran agricultores, rudos y sin cultura, pero esperaban la venida del Mesías con gran expectación. Aquí creció nuestro Señor; en su ministerio recibió la más cordial bienvenida y su apelación encontró una respuesta superior. En este lugar gastó más de la mitad de su ministerio público. Josefo calcula que la población de esta región era como de 3,000.000.  De ahí salieron los profetas Jonás, Eliseo y posiblemente Oseas. Once de los apóstoles eran galileos[2].

El acento del Galileo destilaba, ingenuidad, sencillez y transparencia. Jesús era Galileo. Así que ser Galileo es hablar como Jesús. ¿Uno se pregunta si el acento de lo que habla la iglesia hoy o los cristianos es un acento galileo, o un acento natural?

Observe la naturalidad de la iglesia en Hechos. Eran naturales en su presencia. Esta es la primera referencia a la iglesia. Considera el lugar donde Dios puso a su gente. No estaban aislados en un desierto o encerrados en un bunker. No estaban separados  de la sociedad, sino emplazados justo en el medio, en el corazón  de una de las ciudades más grandes y en el momento del mayor movimiento de todo el año. Y entonces, una vez que Dios los tuvo en el lugar donde los quería, allí los empezó a usar.  Eran naturales en su práctica. Su práctica era comunitaria, participativa, y llamativa. Observe el énfasis en la expresión “todo”.  Por otro lado la palabra “juntos” se puede traducir como una sola suma. Significa que la unidad producía un resultado. No estaban allí formando una masa sin producto. Estaban combinados de tal manera que al juntar los elementos se hacía una “suma” que resultaba en un producto mayor.  La tercera cosa es que eran naturales propiedades. Si observamos lo único que poseían era una “casa”. Era un lugar rentado, según el vrs. 12 es un “lugar donde se alojaban”. La RV describe que era “el aposento alto”. Esto implica muy probable que era el lugar donde Jesús pasó el último momento con sus discípulos. No edificios, no construcciones, no propiedades propias. Sin embargo, Dios los vio con una tremenda calidad. ¿Por qué hemos perdido de vista los elementos verdaderos para el éxito de una iglesia?

Así que la naturalidad en la presencia les hacía notables. La naturalidad en las prácticas les hacía inimitables.  Y finalmente la propiedad les hacía manejables.

¿Qué acentos tienen las iglesias hoy? Por lo menos tres acentos que tratan de sustituir la naturalidad antes  mencionada. Un acento profesional, que procura hacernos notables al estilo del mundo. John Piper en su libro “Brothers We are not Professionals” dice que la razón por la que la palabra “profesional” es extraña al ministerio es por el hecho de que la profesionalización lleva la connotación de una educación, un conjunto de habilidades, y un conjunto de normas y de estrategias definidas que son posibles sin la fe en Jesús o el poder de El Espíritu de Dios que mora en nosotros. El profesionalismo no suele llevar a la connotación de ser sobrenatural. Pero el corazón del ministerio es sobrenatural.[3] Y luego añade: “Hay una manera profesional para crucificar. Pero no hay ninguna manera profesional para  ser crucificado. Había profesionales en el Gólgota. Eran expertos en tortura. Pero Jesús no era uno de ellos.[4] Ahora debemos entender que ser no profesional es sinónimo de ser estúpido. Es decir el cristiano debe ser un buscador de la excelencia en todo lo que hace.  Un acento empresarial que procura sustituir nuestras prácticas. Este es el hecho de ver el ministerio como una empresa, que atiende clientes y que ofrece un producto. Usando las técnicas de comunicación y mercadológicas actuales. Si observamos la opulencia del templo al estilo  palacio en el  Antiguo Testamento enviaba un mensaje de “venga y vea la religión de Dios”. Era como la reina de Saba que vino a Israel y se quedó sin aliento al ver la construcción del templo de Salomón y su riqueza (1 Reyes 10: 5). Sin embargo en  el Nuevo Testamento no se tiene ningún  énfasis en la opulencia, ya que el mensaje era “ve y dí sobre  una relación con Dios”. Aquí te domina el impulso interno. No somos emporios exhibidos como monumentos del éxito. Somos viajeros que caminos como peregrinos en el mundo.  El pueblo de Dios no se inclinará a vivir en palacios ya que  la gran obra del reino sucederá principalmente en los puestos de avanzada en los lugares del enemigo. Un  acento denominacional. Que procura sustituir la propiedad. David Barret y otros, refieren “más de 33,000 distintas denominaciones en doscientos treinta y ocho países…” Estas se refieren a su definición de “denominación cristiana”, sin embargo no incluye a las pequeñas (congregaciones de un par de cientos de personas o menos), lo que incrementaría dramáticamente este número más allá de la imaginación[5]. El acento denominacional es superior a la cosmovisión bíblica. Esta cultura denominacional habla más fuerte con respecto a los dogmas, tendencias y criterios humanos más que la revelación de la Palabra de Dios. Como denominaciones se pretende ser visible a través de las estructuras y las edificaciones.

Aparte de su naturalidad, también encontramos su espontaneidad. Ellos dicen que los Galileos “están hablando”. Ellos no tenían un discurso articulado, sino una expresión espontánea, clara y llena de experiencias de vida.

Unida a la naturalidad, a la espontaneidad, estaba un tercer factor elemental. Esto era sobrenaturalidad. La historia de Hechos nos muestra que a pesar de que ellos tenían humanamente una lengua limitada como galileos, la gente dice “que oyen las maravillas de Dios” a través de la voz de los discípulos. El elemento sobrenatural se refuerza por el hecho sorprendente de que esos individuos, todos procedentes de la cercana Galilea, hablaban fluidamente y sin problemas los idiomas, lenguas y dialectos de trece regiones – o quizás más – siendo estos lenguajes desconocidos para ellos. Es un acontecimiento asombroso, que no puede soslayarse con el argumento de que dichas personas estaban borrachas, y al seguir en esa poderosa sucesión de hechos formidables un vibrante mensaje del apóstol Pedro, tres mil personas se vuelven seguidoras de Jesús de Nazaret, ausente ya, pero sobrenatural y misteriosamente presente. La noche del día de Pentecostés, tres mil personas formaban ya lo que Jesucristo llamó su “Iglesia”, y que más tarde se conocería como “Cristiana”. Pentecostés ha excitado la imaginación, y despertado profundos anhelos del corazón en cristianos evangélicos de varias generaciones, en los últimos poco más de cien años. La imaginación y el anhelo de una Iglesia Cristiana menos formal, menos ceremonial y menos dogmática; una iglesia sencilla y fervorosa, pero fundamentalmente dotada de poder espiritual sobrenatural, por el libre y soberano ejercicio de la voluntad de Dios por medio del Espíritu Santo en la vida cristiana individual y congregacional o colectiva; un poder espiritual que sea una realidad siempre presente, y que capacite a las sucesivas generaciones de cristianos para honrar – por una vida de santidad – su profesión de fe cristiana, y llevar adelante, en todo tiempo y todo lugar, la gran comisión de evangelizar al mundo. Pentecostés señala el inicio de una era, la era de la Iglesia Cristiana.

  • Reflexionemos en la segunda pregunta sobre lo potencial. ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna?

¿Qué fue lo que capacitó a un grupo de personas amateur para poder comunicarse con toda  una multitud de diferentes nacionalidades?  Primero su flexibilidad. La expresión importante aquí es “de repente”. En algunas traducciones se traduce con “sin previo aviso”. Eso significa que estaban abiertos al mover y la agenda de Dios. Ellos simplemente estaban esperando que Dios les diera instrucciones. No estaban siguiendo un esquema rígido. No ponían sus agendas y le decían a Dios que hacer. Así Dios se manifiesta de una manera repentina y de forma vigorosa. Es lo que se está diciendo con respecto a una iglesia líquida. Que es un  término para describir una iglesia informal, flexible, viva, capaz de adaptarse al medio, en contraste con la iglesia formal, estructurada, rígida y con poca capacidad de adaptase a las necesidades de un medio cambiante. También se utiliza como sinónimo de iglesia orgánica, en oposición a la iglesia organización. Las organizaciones, en tanto que construcciones humanas están sujetas a las leyes del tiempo, la cultura y la sociología. Los organismos, en tanto que son vivos, tienen la capacidad de adaptarse a los entornos y medios cambiantes. Las estructuras mueren, son simplemente medios al servicio de un fin, formas al servicio de una función. La vida siempre encuentra su camino en medio del caos, el desorden y el cambio. Es interesante que la iglesia es descrita en la Biblia como un organismo vivo, nosotros, continuamos insistiendo en describirla en términos de una organización. Por eso me sorprende la frase de Jesús, donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Una iglesia es, simple y sencillamente, un encuentro de gente en el nombre de Jesús. ¡Qué verdad tan simple y poderosa! ¡Qué capacidad puede tener una iglesia así de adaptarse a cualquier medio o entorno para servir y producir impacto! La iglesia no necesita definirse ni por estructuras, ni por edificios, ni por doctrinas, ni por su liderazgo, sino por el hecho de que allí donde la gente se reúne en el nombre del Maestro de Nazaret, allí Él está presente, santificando aquella asamblea y convirtiéndola en su iglesia. En segundo lugar está su sensibilidad. La expresión es “se les aparecieron”. La expresión es “optanomai”, esta frase implica una manifestación visible de la presencia de Dios. La iglesia era sensible a la labor del Espíritu Santo. Esa sensibilidad implicaba manifestaciones, expresiones, y sensaciones espirituales que hacían todo un conjunto de vida orgánica nueva en la iglesia de Jerusalén. El Espíritu Santo vino sobre ellos de repente. Bienvenido al mundo de los Hechos y al “repentino” Espíritu de Dios, libre y soberano, nunca subordinado  al calendario ni las formas. Fuego y viento ahora. Un terremoto que hace temblar las casa más tarde. El sonido agudo y rápido y susurrante del viento. Su disponibilidad. El Espíritu Santo vino, primero como viento, y después se apareció como lenguas pequeñas de fuego, “asentándose sobre cada uno de ellos”. No fue una gran antorcha para toda la habitación, sino llamas individuales  asentándose en cada una de las personas. Y entonces pasó lo inesperado. Andrés describiendo la gracia de Dios a un egipcio. Tomás explicando el amor de Dios a los romanos. Bartolomé citando el salmo 23 a los cretenses. Juan relatando la historia de la resurrección a los capadocios. La iglesia debe ser sensible para descubrir la lengua de Dios y traducirla a la audiencia para contar las maravillas del evangelio.

  • En tercer lugar reflexionemos la pregunta sobre lo esencial. ¿Qué quiere decir esto?

Esta es una buena pregunta. Una ciudad abarrotada. Seguidores persistiendo en la oración. Viento rápido y fuego que viene del cielo. Quince naciones representadas en una sola congragación. Los discípulos hablando como expertos traductores de las Naciones Unidas. ¿Qué podía significar esto? Al menos una cosa: Dios ama a todas las naciones. El ama los iraquíes, los somalíes, los israelíes, los neozelandeses, los salvadoreños, los pandilleros, etc. El siente una pasión al rojo vivo por cosechar a sus hijos  de cada jungla, de cada vecindario, pueblo y suburbio. Su visión para el final de la historia incluye “gente de toda raza, lengua, pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9 NVI). Dios desea proclamar su grandeza en todas las 6909 lenguas existentes hoy en el mundo. Dios nos enseña el vocabulario de las tierras lejanas, el dialecto de las personas desanimadas, la lengua vernácula del corazón solitario y el idioma de los jóvenes estudiantes[6]. Dios equipa a sus seguidores para cruzar culturas y tocar corazones. Pentecostés hace esta promesa: si estás en Cristo, El Espíritu de Dios hablará a través de ti. Deja que Dios te quite la coraza. Y cuando lo haga, no pierdas la oportunidad de descubrir  cuál es tu lenguaje.

Solamente hay que estar abiertos a Dios como creyentes y como iglesia para convertirnos en traductores de las maravillas de Dios.

Como poder dejar de ser invisible en el plan de Dios. Primero debemos regresar a lo elemental, descubrir nuestra vocación y pasión de la obra de Dios. En segundo lugar debemos desarrollar el potencial que Dios ha puesto en nuestras vidas y finalmente dedicarnos a una vida esencial, buscando complacer a Dios y dejando que el use nuestra vida y  permitiendo que nos de nuestro propio lenguaje para compartir las maravillas de Dios.

Wilhem quería predicar. A los 25 años tenía en la vida la experiencia  suficiente para saber que estaba hecho para el ministerio. Vendió objetos de arte, enseñó idiomas, se encargó  del comercio de libros, podía ganarse el pan de todos los días. Pero eso no era su vida. Su vida estaba en la iglesia. Su pasión estaba con la gente. Entonces esa pasión lo llevó a los yacimientos de carbón del sur de Bélgica. Allí en la primavera de 1879, este holandés  comenzó su ministerio  entre los simples  trabajadores de Borinage.   Un día su superior llegó a visitarlo. El estilo de Wilhelm lo impresionó. El usaba un sobretodo de soldado, sus pantalones estaban hechos  con trapos y vivía en una simple cabaña. Además Wilhem le daba su salario a la gente. “Usted luce más lastimosamente que las personas que bien aquí que les enseñe”, dijo. Wilhem le preguntó si Jesús no hubiera hecho lo mismo, pero su interlocutor consideraba que esa no era la apariencia apropiada para un ministro. Entonces despidió a Wilhem del ministerio.  El joven estaba devastado. Sólo quería construir una iglesia. Sólo quería hacer algo bueno. Solo quería honrar a Dios. ¿Por qué Dios no le permitió hacer ese trabajo?[7] Wilhem estaba muy dolido y con ira.  Estuvo semanas en una pequeña ciudad, sin saber qué hacer. Pero luego ocurrió lo más extraño. Un atardecer, notó a un viejo minero torcido bajo el enorme peso del carbón que acarreaba. Impresionado por la pena, Wilhem  tomó de su bolsillo  un trozo de papel  y comenzó a bosquejar la cansada figura.  Su primer intento fue tosco, pero después probó de nuevo. No lo sabía, el mundo no lo sabía, pero Wilhem en ese preciso momento, descubrió su verdadero lenguaje, su propia vocación. No a la ropa de un clérigo, pero sí a la camisa de un artista. No al púlpito de un pastor, pero sí a la paleta de un pintor. No al ministerio de las palabras, pero sí al de las imágenes. El hombre, el líder, no rehusó a convertirse en el artista que el mundo no pudo resistir: Vincent Wilhem Van Gogh.  Simplemente deje que Dios descuba su propia lengua para que lo use en relatar las maravillas de Dios.

[1] Robinson, Ken. El Elemento: Descubrir tu Pasión Lo Cambia Todo. Ed. Conecta. España 2010. Pág. 45

[2] https://csalazar.org/2010/01/20/galilea/

[3] http://document.desiringgod.org/still-not-professionals-en.pdf?1446648197

[4] Ibid.

[5] https://bibliaytradicion.wordpress.com/6protestantismo/6433000-denominaciones-protestantes-y-contando/

[6] Lucado, Max, Más Allá de tu Vida. Grupo Nelson USA, 2010. Pág. 31

[7] Lucado, Max. Enfrente sus Gigantes: Grupo Nelson. Usa. 2010. Pág. 163

“…Nunca ponga un punto donde Dios ha puesto una coma…”

“…estando yo entre los desterrados… los cielos se abrieron y contemplé visiones de Dios…”

¿Qué importancia tiene la vida cuando uno no logra lo que desea o ha llegado a lo que ha esperado o no está como deseaba estar? Creo que muchas personas a diario viven una vida por debajo de lo que esperaban. Pocos son los que alcanzan lo que deseaban. Y esto no es sólo en la vida secular sino también para la vida cristiana. ¿Ha escuchado usted esos famosos slogans sobre la vida? Por ejemplo “si la vida te da limones haz limonada”. ¿En serio? O sea que de sólido lo paso a líquido lo ácido. ¿Y eso de que me saca? Y que sí no tengo ni siquiera para azúcar. La idea es que muchos de nosotros las veces que nos enfrentamos a la desilusión, la insatisfacción  tenemos la tendencia a pensar que todo ha terminado. Difícilmente percibimos que vamos en pos de un nuevo comienzo. ¿Qué sacamos del cambio del rumbo en nuestra vida? ¿Cómo manejamos estas transiciones en nuestra vida? En la vida de Ezequiel hay tres etapas que marcan su vida. Esas etapas nunca imagino hacia donde lo llevaban. En realidad son tres etapas que tienen lucha entre sí. Creo que en la vida de las personas serán los mismos peldaños o etapas por las que Dios nos pasará. La primera etapa de Ezequiel era la etapa de presbítero. Esta es la etapa que se caracteriza por la idealización. La segunda etapa es la etapa del prisionero es la etapa de la realización. Y finalmente la etapa de profeta que es la etapa de la movilización.Creo que Dios nos pasará por esas etapas para poder entender la razón por la cual vivimos la experiencia que tenemos.

La primera etapa de Ezequiel es la etapa de sacerdote. Esta era una etapa idealización de su vida. Es importante observar que la etapa ideal de Ezequiel estribaba en que había nacido para ser sacerdote. Observe como el texto describe este punto. Dice “En el año treinta, al quinto día del mes cuarto estando yo”. ¿Qué implicaciones pueden dar estas palabras? Bueno es importante notar que un sacerdote era preparado para el sacerdocio toda la vida. Y el comenzaría a ejercer su ministerio a los 30 años. Toda la capacitación del sacerdocio comenzaba desde la forma de vestir, los ritos, observancia, aprendizaje de los otros sacerdotes.  Todo eso era preparación para su primer gran sacrificio, y el momento en que el pondría por primera vez toda esa experiencia acumulada era cuando cumplía 30 años y ofrecería su primer sacrificio. ¿Cuándo somos sacudidos en nuestra vida ideal? ¿Qué es lo que hace Dios para enseñarnos que lo que le interesa a él no es lo que a mí me gusta? Es decir ¿cómo se dio cuenta Ezequiel que ya no iba a ser sacerdote? Tres señales fueron reales para Ezequiel. Primero, momento. Dice que en el año 30 Es decir el año en que él ya estaba listo para entrar al sacerdocio. Segundo, el sentimiento. Observe que el está diciendo que incluso ya hay un sentimiento de frustración e incertidumbre. Uno lo percibe por el hecho que Ezequiel tiene datos exactos de fechas. Está experimentando un sentimiento de temor, debido a que ya se le pasó el tiempo para hacer lo que en todo momento de su vida había planeado.  Tercero, el convencimiento. Ezequiel hace una alusión al lugar donde está. ¿En dónde está Ezequiel?  No está en Jerusalén, ni en el templo ni con los judíos. Es decir todos los elementos que el necesitaba para su idealización de vida no están. De tal manera que no podrá cumplir lo que en su mente había proyectado. ¿Qué hacemos cuando estamos en un tiempo en que nos convencemos que aquellos grandes sueños y deseos que habíamos soñado ya no sucederán? Es obvio que hay frustración y desánimo.

En segundo lugar la etapa de Ezequiel como prisionero. Ezequiel va a pasar de lo ideal a lo real. Observe que el pasaje dice: “entre los desterrados junto al río Quebar…” Este pasaje demuestra que lo real es otra cosa. Después de vivir 30 años preparándose para ser sacerdote y ministrar la gloria de Dios termina en otra parte, sin imaginar que le espera.  Observe que la realización de Ezequiel ha tenido otro giro. Dios ha llevado a Ezequiel a una realidad caracterizada por tres cosas. Primero situaciones inimaginables. Observe que ahora de sacerdote ha pasado a prisionero. Él está entre los desterrados. Ya no es más el sacerdote Ezequiel, sino el prisionero Ezequiel. ¿Cómo se manejan estas situaciones inimaginables? Segundo lo lleva a relaciones impredecibles. Dice  que sus compañeros son los desterrados de Israel ¿Quiénes eran estos? ¿Qué tipo de compañía era esto? Bueno el Salmo 137 nos da una radiografía de la gente con la que estaba Ezequiel. Tercero lo lleva lugares inconcebibles. Junto al río Quebar. La expresión proviene de una raíz hebrea cuyo significado es  “el grande”). Río de Babilonia junto al cual el profeta Ezequiel tuvo varias visiones (Ez. 1:1, 3; 3:15, 23; 10: 15, 20, 22; 43:3). Tabletas cuneiformes encontradas en Nippur, provenientes del tiempo de Artajerjes I, mencionan este río con el nombre de Nâru Kabaru, “gran río”. En realidad era un canal que salía del Éufrates cerca de Babilonia y que se volvía a unir al mismo cerca de Uruk[1]Es un lugar sin templo, inhóspito y lejos de las metas de Ezequiel y de su familia y de su nación. Es un contexto de peligro y de gran tristeza nacional. No hay esperanza.

En tercer lugar está la etapa de profeta. El texto nos dice “los cielos se abrieron…y recibí  visiones de Dios… Esta es la etapa de la superación. Se debe comprender que en este momento en el cual podemos pensar que todo ha terminado, o que debemos acomodarnos a una realidad que no nos agrada e incluso una realidad en donde hemos comprendido que Dios mismo nos ha llevado, ¿cuál es nuestra esperanza? Observe como Dios usará precisamente esas circunstancias para llevarnos a una etapa de mejora y de superación e incluso movilización. Primero, vemos “los cielos abiertos”. Esto nos habla de un sentido de acceso. Ezequiel no podría ver los cielos abiertos como sacerdote, pero lo miraría como profeta. La expresión “cielos abiertos” se puede traducir “el universo visible”. Era cierto que la visión de un templo y de un sacerdocio era importante, pero tener acceso a una visión de universo era superior a una visión de sacerdote. En segundo lugar habla de “recibir visiones”. Esto se llama un sentido de suceso.La palabra visiones se puede traducir como “vidrio o espejo”. Y las visiones vienen de Elohim, que es el título que se refiere a la grandeza de Dios. Eso implica una serie de situaciones en donde se podía ver el reflejo de lo eterno y de Dios mismo. También dice que recibió “palabra y la mano de Dios reposo sobre él”. Esto se llama sentido de progreso.La expresión “recibió palabra” se puede traducir “palabra expresivamente”. Era algo vívido y majestuoso. Por otro lado dice que la mano de Dios reposó sobre él. Esto habla de aprobación y de respaldo de parte de Dios.

La verdad es que podemos resurgir desde el fondo de la frustración. Ezequiel pudo al final de su vida darse cuenta que su llamado era a ser profeta y no sacerdote. Lo entendió y lo vivió para la  gloria de Dios. Es importante entender que nunca debemos poner un punto donde Dios simplemente ha puesto una coma.

[1]http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/significado/quebar/

“…la fe de una perra..”

perra

En Marcos 7:24 se nos cuenta la historia de una mujer pagana que tenía grandes problemas con su hija. De hecho ella ya había identificado el problema, su hija definitivamente estaba bajo la influencia del demonio. ¿Cómo llegó a esa conclusión? Es obvio que había llegado a tener un discernimiento espiritual sobre su situación. No me puedo  imaginar que es tener una hija con un demonio adentro, pero ha de ser altamente traumática la experiencia. Esta mujer está tan desesperada que decide buscar a Jesús para que le ayude a solventar su problema. Mateo  15 que narra el mismo incidente agrega algunos detalles que Marcos omite. Pero si uno estudia los dos pasajes paralelos nota que las primeras intervenciones de la mujer es en favor de su hija. De hecho las peticiones tienen que ver con que Jesús salve a su hija. Y es en medio de este drama que Mateo incluye una petición que Marcos omite. Después de varias insistencias en favor de su hija la mujer cambia la petición. Aunque desde el principio mismo ella identifica su pena con la de su hija (“Ten misericordia de mí, mi hija…”), el proceso de identificación aumenta en intensidad, llegando a su clímax cuando la madre deja de mencionar a la hija, y simplemente exclama: “¡Socórreme!”. Es en esta súplica donde el dolor y el conflicto de dos personas (madre e hija) se convierten en uno. Lo que sufre la hija lo sufre la madre. ¡Ah, la bendita maternidad¡ Cuando leí el pasaje me di cuenta que el diablo tiene un plan destructivo para las nuevas generaciones. Son generaciones controladas por la obra de “el espíritu inmundo” ¿Cómo manejamos espiritualmente la problemática de nuestros hijos, de tal manera que podamos encontrar la cura en Jesús y no en otra cosa? ¿Cómo hacemos reaccionar a un Jesús escondido (…no pudo esconderse…vrs.24) para que El decida ayudarnos con nuestras necesidades familiares?

Hay tres acciones que la mujer realiza, para poder buscar una solución al problema de su hija.

Primero, buscaba. El texto dice “vino” (vrs. 25) Ahora bien el venir según el pasaje es un resultado de haber oído. Así como el haber llagado es un detonante para postrarse. Es muy común que cuando tenemos un problema con nuestros hijos lo primero que hacemos es buscar ayuda en todas las disciplinas y dejamos por último a Dios. Sin embargo no nos damos cuenta que la verdadera solución está en la verdadera búsqueda de los valores del Reino de Dios. Es bien importante que nuestra búsqueda debe ser consciente (…oyó…) pero también obediente (…se postró…) No buscamos a Jesús sólo como un botiquín o como una alternativa última sino porque la persona de Jesús nos inspira tal fe, que lo único que podemos hacer en esa búsqueda del Señor es postrarnos. Es importante entender que el problema de esta hija llevó a esta mujer a una búsqueda personal de Jesús y en esa búsqueda de solución ella progresó espiritualmente su relación con Dios.

Segundo,  rogaba. El pasaje continúa diciendo “y le rogaba”. Este verbo es un imperfecto, que denota constancia, insistencia y agresividad. Es un verbo que se puede dar la idea de pedir con intención de arrebatar. Su ruego es interesante. Primero su ruego  cuenta los hechos de su problema. El pasaje aclara “que tenía un espíritu inmundo”.  Me da la impresión que la descripción del demonio con la expresión espíritu inmundo, denota que esa era la conducta que manifestaba la niña de esta mujer. Ahora en el griego se usa  akathartos para describir la expresión inmundo. Es alguien moralmente sucio, ceremonialmente contaminado. Es curioso observar que un espíritu sucio o contaminado, el castellano utilice la palabra “inmundo”. Digo que es curioso porque está palabra está formada por el prefijo “in” y el sustantivo “mundo”. Así que un espíritu impuro, contaminado es aquel cuya mentalidad y actuar está programado por el hecho de estar “en el mundo” (inmundo). No necesariamente es una manifestación dramática o espectacular del diablo lo que nos hace concluir que este demonizado (aunque hay ese tipo de manifestaciones) sino una conducta simplemente saturada por el mundo en una persona y de sus valores es alguien que ha sito atado por el demonio. Por otro lado aparte de los hechos, también la mujer cuenta la historia. Aunque los hechos son reales la verdadera historia es que es una mujer pagana, y despreciada, y que su hija tiene problemas demoniacos. Muchos no les gustaría contar esta historia. Y aunque toda su historia está en contra, (es un perrillo…según Jesús) está dispuesta a que su historia cambie, por el accionar de Jesús.

Tercero, argumentaba. El vrs. 28 dice: “…respondió ella…” Cuando Jesús la desafía con su argumento, la mujer le da un argumento superior a Jesús. Mateo añade que Jesús dijo: “…grande es tu fe…”Eso significa que el mejor argumento que nosotros tenemos para que Dios haga algo por nuestros hijos es la fe.  Esa confianza que no se da por vencido, a pesar de tener todo en contra. Nuestros argumentos deben ser humildes y llenos de honestidad. Creo que la respuesta más impresionante de esta mujer es la que hace al inicio del vrs. 28. Ante la expresión directa y fuerte de Jesús, de llamarla “perrillos” (cualquiera se hubiera ofendido por esta expresión) ella le dice a Jesús: “¡Sí! ¿Lo nota? Simplemente reconoce que es una perrilla. Porque viéndolo bien, si Jesús dice eso es porque realmente lo somos. Ahora una cosa que me inquieta, es que en nuestro contexto el que se nos diga perros es un insulto serio. ¿Por qué? Porque simplemente nos enfocamos en la naturaleza diminuta de un animal y sus instintos de procreación, pero viéndolo bien, ¿no es el perro el animal más fiel que existe? Ahora, tengo la convicción que esta mujer no se dijo así misma que era una perrilla porque se consideraba un animal sino porque al igual que los perros aun cuando los tratan mal siguen amando a su amo. Así que  ella va a desarrollar la fe de un perro con Jesús, ya que ante la dureza de su expresión si es una perrilla, podrá disfrutar de las migajas de su amo. Eso es lo que se llama la fe de una perra. Se oye duro, pero es cierto. Así que debemos tener una fe y argumentar como perros. Trae resultados, créame.

Cuarto, experimentaba. El vrs. 30 dice “…y cuando llegó…halló…” ¡Qué cambio¡ Había salido de una casa llena de tormentos y presencias espirituales malignas y ahora en el transcurso de su regreso, cuántas ideas estarían en su mente. Jesús había decretado que la hija debía ser sana. Ahora observe una frase interesante. El Maestro dice: “Por esta palabra; el demonio ha salido”. ¿A qué palabra se refiere? Es obvio a la que ha dicho en el vrs.28. Todo lo relacionado con los perros y su condición. El texto dice “ve”. La expresión es interesante porque este verbo está relacionado con lo dicho anteriormente. En realidad se puede traducir “camina bajo lo que has dicho”. Ahora lo que me parece bastante disonante con respecto a nuestra cultura evangélica es que lo dicho por la mujer, no parece ser una oración “muy espiritual”. ¿Entonces porque tenía autoridad sobre la vida de la mujer y de la hija? No se parece mucho a las oraciones que hacemos en nuestros cultos de oración o en las invocatorias pastorales, o en los conciertos de oración. Allí sólo se oyen palabras autorizadas por la censura litúrgica o las palabras bien adecuadas. ¿Pero porque esas oraciones muchas veces no son tan efectivas como la de la mujer griega? Simplemente porque lo que da autoridad es la fe con la que decimos las palabras, y no las palabras que decimos. Es obvio que no se está promoviendo a expresar nuestras oraciones de una manera grosera y mal hablada, pero creo que en nuestras oraciones necesitamos un poco de realidad espiritual y no de una espiritualidad religiosa. A Dios le encanta la forma en usamos las palabras cargadas de fe. Así que está mujer experimentaba el éxito no por lo que dijo sino con lo que lo dijo.

Me encanta como termina la narración. No hay mejor cuadro para un padre y madre llegar a casa y ver que el problema de sus hijos ha sido sanado por Jesús. Pero se necesita salir a buscar a Jesús para que la presencia de Jesús llegue a mi familia.

Caleb, uno de los dos héroes que no se dieron por vencido en la conquista y que se diferenció de la muchedumbre. Vea lo que dice la Palabra de él:

 “Pero mi siervo Caleb, el es una historia diferente. Él tiene un espíritu diferente; me sigue apasionadamente.” (14:24 The Message).  ¿Sabe usted lo que significa el nombre Caleb?  ¡Perro¡ Y que dice el texto que ¡Caleb era un perro fiel! Si queremos impresionar a Dios con nuestra fe debemos, buscar, rogar, argumentar y experimentar. No importa que el proceso se dé cuenta que usted es un perrillo, si lo es (y estoy seguro que lo somos) anímese porque ese animal, es tan fiel que uno podría estar seguro de que lo seguirá hasta la muerte… a lo mejor es usted otro(a) Caleb…

“…Cuénteselo a Jesús y no al FB…”

confesionario

Estaba leyendo  Marcos 6: 30 en donde dice: “…Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron  todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado…”

Es común  en nuestra práctica evangélica la idea de compartir con otros lo que hemos hecho para el Señor o lo que el Señor ha hecho por nosotros. A eso lo llamamos “dar testimonio” o en sus implicaciones metafóricas “ser sal o luz” en este mundo. Deseamos por medio de esta práctica, que nuestro Señor se glorifique, o por lo menos esa es la intención, y la gente conozca a Dios. Añada hoy que los evangélicos ya llegamos a las redes sociales, y se han convertido en el púlpito donde desplegamos todos nuestros logros. Es notorio la cantidad de noticias, hechos, logros, videos, ministerios que son puestos en evidencia en FB por ejemplo. Muchos hermanos y hermanas postean  miles de fotos, noticias, eventos para demostrarnos lo mucho que están haciendo por Dios, dónde los ha llevado Dios, la gente que alcanzaron, etc. Pienso que la mayoría  lo hacen con buena intención y con una motivación correcta, sin embargo se corre mucho peligro con esta práctica. Un buen porcentaje  no se da cuenta cuando han cruzado la línea de la vanagloria personal a costa de la gloria de Dios.  Y es que parece ser que una de las obsesiones de los evangélicos es el deseo de querer ser notorios y conocidos. Por eso los medios de la pantalla tanto chica como grande son requeridos más y más por los pastores, y otro tipo de líderes. En lo particular le tengo bastante fobia a la televisión, quizás estimo más la radio que la televisión. Por un lado tengo esta fobia porque la biblia dice que la fe es por el oír…eso significa que el canal de mejor claridad es la voz. Y eso parece lógico porque si no te conocen, y lo único que tienen es tu voz no interrumpes la imagen de Dios. Y esa es la segunda razón, los medios visibles corrompen más rápido de lo que crees. Fácilmente te conviertes en un personaje famoso y una estrella y olvidas que la máxima estrella es Jesús.

Volviendo al texto me di cuenta que los apóstoles venían de una gira ministerial extraordinaria y tenían muchas cosas que contar. Sin embargo lo único que hacen es contar las experiencia pero sólo a Jesús. ¿Por qué hacen esto? ¿No necesitaban a esta hora la publicidad de sus logros? ¿No hubiera sido beneficioso para el ministerio de Jesús que conocieran los resultados y logros de los apóstoles? Desde la perspectiva actual, creo que sí.  ¿Por qué es más importante contarle a Jesús lo que hacemos y lo que somos más que a la gente? Bueno el pasaje parece indicar tres razones básicas. Primero, somos instrumentos.  Observe que el texto dice “los apóstoles.” Esta expresión indudablemente debe recordarnos que somos simplemente enviados. En este primer contexto la expresión apóstoles era un calificativo y no tanto un sustantivo.  Es decir, es una función que se describe y se realiza  y no un título que se otorga.  A diferencia de hoy que el término “apóstol” se ha convertido en un título y una posición, ser apóstol según este pasaje era una actividad.  Segundo, somos elementos.  “…Se juntaron…”Me parece muy puntual que sepamos que eran varios apóstoles y que estaban “juntos”, se veían elementos de un conjunto.  Nadie pidió una cita personal con Jesús para mostrarse y ganar puntos. No había héroes, no había competencia, simplemente un equipo de hombres llamados a servir a Dios. Muchas veces el testimonio que hacemos o decimos en el fondo lleva el hecho de hacer ver a otros lo superiores que somos, lo mucho que Dios nos usa, la pasión que tenemos sobre otros. Tercero, somos entrenamiento.  La vida cristiana es una serie de batallas y guerras que a veces ganamos y otras veces perdemos. No hemos logrado nada hasta que estemos ante nuestro Señor al final de la vida. Así que mientras vamos en el peregrinaje debemos tener mayor contacto con el Capitán que con lo que hacemos. Para mantenernos efectivos debemos desarrollar tres habilidades en nuestro entrenamiento. Primero intimidad.  Dice que “se juntaron con Jesús”. Y es que no debemos olvidar que lo que nos hace seguros y con influencia no es lo que hacemos sino lo que hacemos. Hay personas que confunden influencia con visibilidad. Es decir mientras más me veo más influencia tengo. No necesariamente. Es más a veces la mayor influencia viene de la poca visibilidad de uno, porque eso hace que Jesús sea más visible. Me encanta pensar que lo que ellos deseaban era saber qué opinaba Jesús de lo que habían hecho y dicho. La intimidad jamás no nos hace olvidar quién es nuestra audiencia.  Segundo, integridad. Me encanta el hecho de observar que el texto dice: “…le contaron todo…” La expresión “le contaron” es la palabra “appangelo” Esta expresión es un verbo aoristo que implica un reporte completo. El uso de “apo” implica dirección lo que demuestra que ellos le contaron a Jesús lo que habían hecho y dicho desde que salieron de su presencia hasta que llegaron a encontrarse nuevamente con él. Contar lo que hemos hecho más como una experiencia devocional que profesional es importante, porque a él no lo podemos impresionar, ni engañar ni alterar nuestros testimonios.  La integridad no nos hace olvidar a quien le rendimos cuenta.  En tercer lugar  el entrenamiento no sólo lleva intimidad, integridad sino que también integralidad. Hay dos dimensiones que muestran la integralidad de los apóstoles. La primera tiene que ver con el hacer. Es decir, sus actos, las obras y los hechos. Había una orto praxis (¡ah palabrita que me saqué¡) Es decir habían practicado bien el evangelio, pero en segundo lugar también una buena ortodoxia (aquí va de nuevo…) es decir una correcta enseñanza de las buenas nuevas. Ellos estaban dispuesto a que Jesús evaluara cualquier tipo de error. Ahora bien, será que no debemos decir lo que está pasando en nuestras vidas. Bueno creo que la respuesta es ¡sí y no¡ Pienso que hay tres preguntas  prácticas que se desprenden del texto que nos ayudarían.

Primero, ¿En quién pienso primero para contar lo que he estado haciendo? Si no es Jesús  entonces tengo el peligro de vanagloriarme. Esta pregunta evalúa mis emociones. ¿Es decir estoy emocionado porque hice algo o porque lo hice para Alguien?

Segundo, ¿Por qué quiero decir  inmediatamente lo que estado haciendo? Si lo quiero hacer para sepan lo “activo y espiritual” que soy con las cosas de Dios puedo acercarme a autopromoción y no la del reino. Esta pregunta evalúa mis acciones.  ¿Es decir lo que hago abona para el Reino de Dios o para mi propio reino?

 Tercero, ¿Por qué quiero que la gente sepa lo que estoy haciendo? ¿Si lo que comparto es para que tenga impacto en la gente, lo podría logra de otra forma? ¿Es decir quién impacta a la gente los hechos que cuento o la obra de Dios independientemente de mis hechos? Esto evalúa mis convicciones.  ¿Es decir impacto a la gente porque promuevo lo que hago o se impacta a la gente por lo que Dios hace sin promoción?

Creo que hoy tenemos un buen reto para impactar al mundo, pero difícilmente será por medio de lo visible y la publicidad que le demos a nuestros hechos y ministerios, ya que Dios se mueve en lo sencillo, callado y poderoso