Cuando Dios te devuelve el Equilibrio

Equilibrio Espiritual

Enfrentar los diversos y complejos problemas de la vida cotidiana no es tarea fácil y puede trastornar el equilibrio y la armonía que buscamos. Muchas personas buenas hacen grandes esfuerzos por mantener ese equilibrio, pero a veces se sienten abrumadas y derrotadas. El equilibrio es lo que mantiene todo en su lugar y lo mueve todo ordenadamente tanto en el mundo físico como en la vida humana. Una personalidad equilibrada es la clave para el éxito. De hecho, ser equilibrado en todos los aspectos es uno de los objetivos finales del desarrollo personal y espiritual. La naturaleza nos ofrece maravillosos ejemplos de equilibrio. Desde la mariposa que aletea y el pajarillo que vuela hasta los movimientos planetarios en el sistema solar, todo está operando sobre el principio del equilibrio. La tierra y el cielo, el fuego y el agua, todos los ciclos de energía operan sobre el principio del equilibrio. En términos espirituales, el equilibrio es la habilidad de posicionarse ante la vida desde una perspectiva clara y realizar la acción adecuada en el momento preciso. Una persona equilibrada será capaz de apreciar la belleza y el significado de cada situación, sea favorable o adversa. Ser equilibrado significa estar siempre alerta, plenamente enfocado y tener una visión amplia. El equilibrio viene a través de un entendimiento profundo, de la humildad y de la tolerancia. Viene de la comprensión de que aunque la vida está llena de altibajos, debemos mantener siempre una conciencia elevada. Así evitamos la reacción, las prisas o la excitación, y elaboramos una respuesta calmada, fácil y madura para cada situación. El estado de equilibrio más elevado es volar internamente con plena libertad y, a la vez, tener los pies firmemente en el suelo de la realidad.

Hemos estado hablando de las señales de Jesús en el evangelio de Juan. Y esta es la quita señal milagrosa. Ya ha convertido el aguan en vino, ha sanado al hijo del noble , para luego sanar al paralítico. Y luego desarrollar la cuarta señal que era la multiplicación de los panes. Ahora la quinta señal sería el milagro de caminar sobre las aguas.  La historia se registra en Juan capítulo 6:16-21  y dice de la siguiente manera en la versión El Mensaje: “16-21  Al anochecer, sus discípulos bajaron al mar, subieron a la barca y regresaron cruzando el agua a Cafarnaúm. Había oscurecido bastante y Jesús aún no había regresado. Sopló un gran viento, agitando el mar. Estaban tal vez a tres o cuatro millas cuando vieron a Jesús caminando sobre el mar, muy cerca de la barca. Estaban asustados sin sentido, pero él les aseguró: “Soy yo. Todo está bien. No tengas miedo. Así que lo llevaron a bordo. En poco tiempo llegaron a tierra, el lugar exacto al que se dirigían.”

En este escenario Juan va a desarrollar un hilo de pensamiento con respecto a la experiencia con la tormenta. Note que Juan omite detalles que Marcos y Mateo incluyen. Como por ejemplo que Pedro caminó sobre el agua. O que Jesús les dio la orden de ir al otro lado. También que Jesús estaba orando solo en el monte y que los vio remar con fatiga.

¿Por qué Juan omite estos eventos? Tengo la impresión de que Juan realmente quiere destacar una lección de vida para los discípulos. Ellos estaban en peligro de ser elevados con Jesús a un nivel de políticos ganadores y populares. Creo más bien que la experiencia del mar les volvió a dar equilibrio a la vida de los discípulos. Y ese es el tema que quiero realmente tomar en esta mañana. ¿Cómo nos devuelve el equilibrio Dios en nuestra vida? ¿Cómo recuperamos el balance en nuestra existencia?¿Cómo nos ubica Dios? ¿Necesitas tu recuperar el equilibrio?

Hay tres elementos que se destacan en la experiencia de la tormenta a la que fueron sometidos los discípulos. La primera tiene que ver con enfrentarlos con realidades espirituales, en segundo lugar tenía que confrontarlos con sus reacciones  espirituales y en tercer lugar tendría que orientarlos con varias revelaciones espirituales.

Observemos en primer lugar Jesús quería CONFROTARLOS CON SUS REALIDADES  espirituales. (6:16-18)

Un hecho que el pueblo de Dios debe considerar es que toda cuestión espiritual tiene su realidad delante de Dios. Si lo que tocamos es mera apariencia y no realidad, descubriremos que eso que tocamos no tiene ningún valor espiritual. ¿Qué es, entonces, realidad espiritual? La realidad de un hecho espiritual es algo espiritual, no material. A pesar de que la realidad espiritual es frecuentemente expresada en palabras, tales palabras – no importa cuántas – no son la realidad. Aunque la realidad espiritual necesite ser revelada en nuestra vida, las formalidades establecidas en nuestra vida no son la realidad. Aunque la realidad espiritual deba ser manifestada en la conducta, la pretensión humanamente producida no es realidad. Existe una fala realidad en la vida espiritual. Se nos ha enseñado estereotipos que simplemente no son lo que Dios quiere que experimentemos.

La primera realidad que se nos presenta en el texto se desprende de la palabra “al anochecer.” Esta es una realidad de dificultad. Cuando surgen dificultades ¿se sorprende de que el Señor las permita? Tal pensamiento presupone que ser un creyente obediente nos exime de problemas. Considere el pasaje de hoy: los discípulos hicieron justo lo que Cristo dijo al entrar en la barca y zarpar hacia el otro lado. Sin embargo, en poco tiempo, se encontraron golpeados y sacudidos por una poderosa tormenta. También están los creyentes que asumen de manera automática que si surgen dificultades, ellos son el problema. Aunque Dios usa de vez en cuando las pruebas para corregirnos, no todas las dificultades son el resultado de nuestros pecados y fracasos. Pero Él puede usar todas las situaciones para que maduremos y nos transformemos a la semejanza de Cristo. Jesús les manda a caminar y peregrinar en un tiempo quizás no muy oportuno. Por otro lado hay una realidad de claridad. Muchas veces nuestro viaje no sólo está lleno de dificultad sino que tiene que ver con claridad. No sabemos porque y para que nos dirigimos al lugar que vamos. Estamos conscientes que Jesús tiene que ver con el lugar donde estoy pero simplemente no veo lo claro del porqué estoy en este lugar o en esta circunstancia. Observe que ellos son discípulos de Jesús, pero están volviendo al mar. Aquí puede haber una confusión. Sigo a Jesús pero estoy “descendiendo” a los lugares que simplemente había dejado atrás. Observe que el texto añade que la condición se hizo más oscura. La expresión es “estaba ya oscuro”. A veces en lugar de ver más luz vemos mucho más oscuro. Por otro lado hay una realidad de soledad. Observe que dice “que Jesús no ha había venido con ellos”. Este tipo de expresión es alarmante. ¿Qué hacemos cuando Jesús no viaja con nosotros? ¿Habrá alguna oportunidad en la actualidad que la presencia de Dios se retrae de respaldarnos? Pienso que sí. Muchos relatan que Jesús estaba orando por los discípulos. Pero no estoy convencido de eso. Jesús estaba orando porque necesitaba estar en comunión con su Padre. El sabía de la tormenta, pero en su plan eterno y total muchas veces el permite que viajemos sin el, para demostrarnos lo vulnerables que somos y que la única manera de salir adelante es con Jesús en nuestra compañía. La cuarta tiene que ver con la adversidad. El 31 de julio de 2003 el aventurero Bear Grylls lideró un equipo de cinco personas en un viaje a través del océano Atlántico norte sobre un bote inflable. Salieron de Halifax, Nueva Escocia (Canadá) con rumbo hacia John o’Groats, Escocia (Reino Unido). Pero el 5 de agosto se desató una gran tormenta. Había olas de treinta metros. Perdieron contacto con el satélite. Ellos (y nosotros) temieron por sus vidas. Afortunadamente, sobrevivieron para contar la historia Toda la experiencia es contada en su libro “Facing the Frozen Ocean.” Según él ha sido la experiencia más traumática en su carrera. El vrs. 18 dice “se levantaba…un gran viento…” No sólo vas solo, no ves bien, y sientes dificultad sino que te hace falta que se levante una gran tormenta. El texto griego dice “mega” viento o tormenta. La quinta realidad tiene que ver con la movilidad. Es esa sensación de que le estoy echando ganas pero no avanzo, y no solamente no avanzo lo suficiente sino que me estanco. El viaje de los discípulos no se tardarían dos horas, en buenas circunstancias, pero están a la mitad del lago y no han logrado llegar. Es frustrante el poner todo tue esfuerzo “remar con fuerza” y simplemente no avanzas, y no llegas a la meta. Y por otro lado estás en peligro de hundirte.

Jesús entonces nos confronta con cinco realidades con las que deberemos lidiar y recuperar el equilibrio. Está la realidad de la dificultad, la realidad de la claridad, la realidad de la soledad  la realidad de la adversidad  y la realidad con la movilidad.

Si esto es así, entonces la vida cristiana perdóneme la expresión ¡apesta! Muchas veces nos frustramos y desanimamos porque no nos gusta las realidades de la vida. ¿Habrá alguna esperanza para nosotros? Creo que sí, pero debemos entender que la realidad nos lleva a las reacciones. ¿Cómo reaccionamos ante este tipo de realidades?

Observemos en segundo lugar Jesús quería ENFRENTARLOS CON SUS REACCIONES espirituales. (6:19)

Hay un concepto interesante que se llama el punto de no retorno. El punto de no retorno es un término de navegación aérea que define ese momento de un vuelo en el que, debido al consumo de combustible, el avión ya no es capaz de volver al punto de origen y no tiene otra opción que buscar un nuevo destino. A veces en nuestra vida estamos en un punto sin retorno. Los discípulos lo estaban. Ellos simplemente han llegado a la mitad de su travesía. Da lo mismo regresar  que llegar a su destino. Al ver el pasaje veo tres reacciones básicas con las que lucharon los discípulos, mismas con las que nosotros usualmente luchamos. La primera reacción está relacionada con la frustración. Un viaje sencillo se convierte en algo complicado. Simplemente debería haber viajado 2 horas y llevan más de seis horas remando y no están llegando a ningún lugar. Según la RAE frustración tiene dos connotaciones. Primero es una imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo.  Y en segundo lugar es un sentimiento de tristeza, decepción y desilusión que esta imposibilidad provoca. Es obvio que los discípulos estaban en esta condición. La segunda reacción está relacionada con la confusión. El texto dice que ellos “vieron acercarse a Jesús” pero es obvio que si visión estaba confusa, porque era Jesús ellos lo percibieron como una figura amenazante. De hecho las otras narraciones expresaron que era un fantasma. Confundir a Jesús con un fantasma es una reacción muy típica. A veces no sabemos que tipo de Jesús o Cristología creemos. Una popular y supersticiosa. Pero necesitamos que Jesús sea descubierto en medio de nuestra confusión. La tercera reacción está relacionada con la aflicción. Observen que el pasaje dice: “tuvieron miedo”. Es una histeria colectiva. Arraigada en las costumbres de la comunidad que no entiende a Jesús. Una comunidad que simplemente entiende a Jesús desde una mitología popular evangélica. La expresión que se usa para miedo describe una reacción descontrolada. No es un simple temorcito. Realmente ellos se sintieron muy afligidos.

Hemos observado entonces que en segundo lugar Jesús quería enfrentarlos con sus reacciones espirituales. (6:19) Estas fueron tres: frustración, confusión y aflicción.

Ahora bien, al final de todo el evento los discípulos recibieron un gran equilibrio con las revelaciones que Jesús les hace. Siempre habrá nuevas cosas que aprender y que nos llevarán de nuevo a un equilibrio.

Observemos en tercer lugar Jesús quería ORIENTARLOS CON NUEVAS REVELACIONES espirituales. (6:20-21)

Los discípulos deberán comprender que el equilibrio se conecta con cuatro poderosas revelaciones de parte de Jesús. Esto es el equilibrio entre la Palabra, la Persona, El Poder y el Plan de Jesús para nosotros.

La primera revelación tiene que ver con la Palabra de Jesús. Observe que el texto dice “pero él les dijo”. La palabra de Dios viene a contrastar en medio de nuestro miedo. Observe que los discípulos tienen una condición de terror. Sólo la Palabra de Dios tiene autoridad sobre nuestros miedos. La autoridad de la Palabra debe ser nuestro parámetro para enfrentar los momentos difíciles. Tenemos la promesa de que Dios hablará a nuestros corazones en momentos de gran aflicción. La segunda revelación tiene que ver con la Persona de Jesús. Los discípulos deberán refinar sus perspectiva Cristológica.  ¡Qué palabras consoladoras! ¡qué expresión del poder de Dios! Que Cristo diga “Yo soy” es una afirmación de que Él es Dios. Esas palabras son el nombre de Dios que los judíos evitaban pronunciar, por respeto y por el segundo mandamiento de la Ley de Moisés. En boca de Cristo significan “no temáis”. Soy Dios, soy el Hijo de Dios que vino al mundo a salvarlos, a protegerlos del mal. Estos problemas que tienes no son más grandes que yo. No tienen más poder que yo. Por lo que si confían en mí y me siguen, nunca más andarán en tinieblas. En el mundo de hoy hay muchas situaciones que me llenan de miedo, siento a veces que el mundo es un lugar muy hostil. El evangelio nos invita a que lo naveguemos, aunque tengamos miedo, sabiendo que Jesús está con nosotros. A veces los cristianos no nos fiamos del Señor cuando nos llega una “noche turbulenta” y le pedimos algo. Cuando eso que pedimos no llega, creemos que no nos ha escuchado.

El miedo distorsiona la realidad, nos impide ir en busca de la verdad y hace que nos quedemos en nuestra limitada y tempestuosa «zona de confort»; dudando de las soluciones y, por eso mismo, haciéndolas fracasar. ¿Qué miedos nos han impedido seguir a Jesús o dudar de su enseñanza?

Los discípulos se asustan y gritan llenos de miedo al ver a Jesús caminar sobre el lago. Lo ven como si fuera un fantasma. Dudan sobre la realidad de Jesús debido a su poca fe, como le dice Jesús a Pedro. Esto me lleva a preguntarme, ¿quién es Jesús para mí, es alguien real en mi vida o dudo de su existencia y pienso que esto de la fe es un engaño o una mera ilusión?

Jesús siempre es una mano tendida a la hora de atravesar dificultades, cuando los resultados no son los esperados. Me conmueve cuando Jesús sube a la barca. Nos ahorraríamos muchos sufrimientos si siempre lo subiéramos a la barca, con nosotros.

Estos tiempos de crisis e incertidumbre los estoy viviendo acompañado y fortalecido por la memoria y el testimonio de personas que han sido fieles seguidores de Jesús y que han sido testigos de una auténtica experiencia cristiana de Dios. La tercera revelación tiene que ver con el Poder de Jesús. El texto dice “caminaba sobre las aguas”. Es interesante que lo que está sobre la cabeza de los discípulos si ellos se hundían está bajo los pies de Jesús. Lo que me da temor y no controlo Jesús lo hace.  La cuarta revelación tiene que ver con el Plan de Jesús. Observe que el versículo 21 establece varios aspectos de lo que pretendía Jesús con sus seguidores. La expresión “ con gusto le recibieron” No sólo lo recibieron, sino que la expresión con “gusto” habla de deleitarse, tener placer, gustar y saborear de alguien. Los discípulos adquieren un nuevo gusto con su relación con Jesús. Pero también el texto que en seguida llegaron a donde iban”. O sea que el plan de Dios se cumple más rápido cuando nuestra relación con Jesús es más cordial, placentera y dinámica. El plan de Dios se acelerará si Jesús es invitado a nuestra barca.

Para terminar viene a mi mente la historia de aquel campesino que un día le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que -según él – le rindieran mejor sus cosechas. ¡Y Dios se lo concedió! Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc. Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes. Pero Dios le contestó – “Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan…”

Así nos pasa: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura y nada de problemas. El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas porque Jesús viaja con él, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que con Cristo las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer. Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros. No hay nada mejor que una tormenta para devolvernos el equilibrio en la vida.

La matemática divina…

La Matemátic divina

Los números de Dios son fascinantes; aparecen una y otra vez a lo largo de la Biblia: Siete días para finiquitar la creación (Génesis 2: 2). El día diecisiete del séptimo mes, el arca descansó sobre el monte (Génesis 8:4). Doce son las tribus que descienden de Ismael (Génesis 17: 20).Doce fueron los hijos de Jacob (Génesis 35:22). Doce son las tribus de Israel (Génesis 49:28). Moisés levantó un altar y a su lado puso doce piedras (Éxodo 24, 4). Cuarenta días y cuarenta noches le llovió a Noé (Génesis 7, 12). Cuando Isaac tenía cuarenta años, se casó con Rebeca (Génesis 25, 20); lo mismo que Esaú cuando se casó con Judit (Génesis 26, 34).Cuarenta años tomaron maná los hijos de Israel (Éxodo 24, 18). Cuarenta días y cuarenta noches pasó Jesús en el desierto (Mateo 4, 2; Marcos 1, 13; Lucas 4, 2). Cuarenta días estuvo Jesús hablando del Reino de los Cielos, después de su pasión (Hechos:1:3). Ciento cuarenta y cuatro mil los que se salvarán al final de los tiempos (Apocalipsis 7:4). Tres fueron los hijos de Noé que repoblaron la tierra (Génesis 9:19). Abraham vio a tres hombres cerca de él (Génesis 18, 2). Tres tiendas quiso plantar Pedro en el Tabor (Mateo 17, 4). Tres días le llevó a Jesús reventar el sistema de creencias establecido (Mateo 26, 61). Hacia las tres de la tarde, Jesús gritó aquello de “Elí, Elí, lamá sabactani” (Mateo 27, 46). Como decía, números por todas partes. El tres, el siete, el cuarenta… Y el más grande de todos ellos, el infinito, al que solemos escuchar como “eterno”. Eterna es la alianza de Dios con su pueblo (Génesis 17, 7), eterna la vida después de la muerte (Romanos 2, 7), eterna su misericordia (1 Corintios 16, 34)…

La verdad que como personas limitadas, erramos en los cálculos del Reino de Dios. A lo mejor es que se nos escapa la teoría, o tal vez la práctica economicista desvirtúa la puesta en práctica. Sea como fuere, los números de Dios no son los números de las personas.    Nuestra aritmética mundana trata de imponerse una y otra vez sobre la Matemática de Dios, que nos propone una solución desde lo sencillo, lo humilde y lo invisible. 

Los números humanos parece que fueron inventados para ser expuestos a la vista de todo el mundo y para hacerlos crecer sin límite. Luego nos pasa lo que nos pasa, claro; se nos acaban los recursos naturales, se idolatra al crecimiento ilimitado que mata y excluye, las amistades cercanas y escasas se pervierten con pseudo-amistades de números gigantes… Que no, que no estamos haciendo bien los cálculos. La ecuación del Reino de Dios se resuelve con números pequeños, escritos al margen, de los que casi nadie en la Tierra utilizaría para calcular nada. Esa es la esencia de la Matemática de Dios. Debemos tener claro que las matemáticas de Dios no siempre nos salen las cuentas tal y como las pensamos humanamente. Puesto que, la vida del cristiano, como la de Jesús, tiene una parte importante de fracaso y de cruz que sólo puede entenderse a la luz de la resurrección.

En el pasaje vemos que Felipe es un tipo práctico, miró el mar de rostros. Él escuchó los murmullos e imaginó los estómagos gruñendo y respondió sin dudarlo: “No tenemos lo que se necesita para enfrentar este desafío. Nuestro monedero no tiene las monedas suficientes. Nuestro presupuesto no tiene la capacidad. Tampoco tenemos  la habilidad para alimentar a tantos. Hay demasiadas bocas e insuficientes dólares”. Tenga en cuenta la frase repetida tres veces «toda esta gente». 1. La pregunta de Jesús: “¿Dónde podemos comprar suficiente pan para alimentar a todos ¿estas personas?» (v. 5) 2. La respuesta de Felipe: “Varios miles de dólares en pan no sería suficiente para dar incluso un pequeño bocado a todos estos ¡gente!» (v. 7) 3. La idea de Andrés de comenzar con el almuerzo del niño fue una reacción, pero luego: “¿Qué son estas cosas [panes y peces] cuando hay toda esta ¿gente?» (v. 9) Jesús reconoció a “toda esta gente”. Felipe no vio ayuda para «todos estas personas.» Andrés tuvo una idea, pero la sugerencia se marchitó en el rostro (o rostros) de “toda esta gente”.

Me preguntaba y te pregunto ¿Cuál es tu versión de “toda esta gente”? Podría ser algo tan pedestre como «todos estos pañales» o «todos esta tarea” o “todos estos largos días”. O podría ser tan disruptivo como “toda esta diálisis”, “toda esta depresión” o “todas estas facturas”. Sea lo que sea, la demanda supera la oferta y te quedas sintiéndose tan desesperado como Felipe  y tan pobre como Andrés. Nos gustaría pensar que los seguidores responderían con más fe. Después de todo, habían visto el agua convertirse en vino y a un cojo caminar. Nos gustaría ver más coraje, más agallas. Más “Nosotros no podemos, pero tú puedes, ¡Jesús!» Pero ellos y los otros silenciosos no mostraron ninguna chispa. Ellos contaron la gente hambrienta, el dinero en su bolsa, y la cantidad de pan y pescado. Sin embargo, no contaban con Cristo. ¡Y él estaba parado allí mismo! No podría haber estado más cerca. Podían verlo, oírlo, tocarlo, tal vez incluso olerlo. Sin embargo, la idea de solicitar su ayuda no se les ocurrió.

Así que si hay un pasaje dónde no salen las cuentas, es Juan Capítulo 6. No cuadran las matemáticas. Según la matemática poco no  suple a muchos. Pero en la matemática del reino lo poco si puede ser suficiente para mucho.

El pasaje nos va a llevar a un retrato muy humano. A esas reacciones que tenemos cuando nos vemos enfrentados con las imposibilidades en nuestra vida. Quisiera tomar algunas frases del texto para ver cuál es la senda por las que Jesús pasa a los discípulos cuando están superados por las circunstancias y no saben dónde encontrar la solución.

Trazaré cuatro preguntas que nos enfrentan con una situación específica y con un principio importante de vida.

La primera frase es la que aparece en el versículo 5 es la pregunta ¿de dónde? Esto nos confronta con la realidad. La segunda frase es la que aparece en el versículo 7 “no basta” plantearía la pregunta ¿Cuánto? Esto nos confronta con nuestra necesidad. La tercera frase es la que aparece en el versículo 9 ¿qué es esto? Esto nos confronta con la cantidad.  La cuarta frase es la que aparece en el versículo 11 “para probarle” plantearía la pregunta ¿para qué?. Esto nos confronta con nuestra seguridad.

Veamos entonces la primera frase del versículo 5 ¿de dónde?. Esto nos ilustra la realidad que los discípulos están viviendo. Es nuestra mentalidad lógica

Además de la resurrección de Jesús, la alimentación de los cinco mil hombres es el único milagro registrado en los cuatro relatos del Evangelio (vea Mateo 14.13–21; Marcos 6.30–44; Lucas 9.10–17). La señal tuvo lugar durante el ministerio galileo de Jesús. Las diferencias en el relato de Juan y los Evangelios Sinópticos son menores y se explican en gran medida por los énfasis que deseó dar Juan. A diferencia de los Evangelios Sinópticos, el Evangelio de Juan destaca el atractivo de las «señales» como el motivo de la reunión de la multitud (6.2). Además, la señal de la alimentación de la multitud proporcionó la ocasión para el increíble discurso al día siguiente, en el que Jesús explicó que Él era «el verdadero pan» del cielo (6.32–47). Por lo tanto, como se presenta en Juan, el milagro constituyó el trasfondo de la conversación sobre «el pan de vida». En el texto son evidentes otras diferencias. En su narrativa, Juan usó esencialmente el mismo patrón que vemos en el capítulo 5, dando el contexto, relacionando la señal en sí y luego registrando el discurso extendido de Jesús sobre el significado de la señal.

Jesús lanza una pregunta que es para probar la reacción de los discípulos. Ahora bien hay tres escenarios donde la realidad nos confronta con la pregunta ¿de dónde?

El primer escenario es el de la inoportunidad de la realidad. (vrs. 1) Parece que hubo tres motivos por los que se retiró Jesús, los cuales pueden extraerse de los Evangelios Sinópticos: 1) Necesitaba tiempo para llorar la muerte de Juan el Bautista (Mateo 14.12, 13) y tal vez tratar con Su propio destino que le esperaba en aproximadamente un año. 2) Deseaba proveerse descanso para Él y Sus discípulos, porque «eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer» (Marcos 6.31). 3) Quería evitar a Herodes (Lucas 9.9). En realidad Jesús y los discípulos no tenían en mente que era un tiempo para saciar el hambre de una multitud. Realmente la gente fue muy inoportuna en ese momento de la vida de Jesús y de los discípulos.

La inoportunidad es madre de ¿de dónde? Porque muchas veces se presenta cuando no estamos preparados, tenemos más necesidad y carecemos de muchas cosas. Si algo se te va a arruinar será cuando no tengas recursos para arreglarlo. Esa es la ley de la inoportunidad. El segundo escenario es el de la intensidad de la realidad. (vrs. 2)La sucesión de verbos en tiempo imperfecto en 6.2 indica una acción continua: «La multitud “se mantenía siguiendo” a Jesús porque “continuamente veían” las señales que “habitualmente hacía” en los enfermos». solo siete señales, esta declaración indica que Jesús realizó muchas otras. Las grandes multitudes que acompañaron a Jesús, como las de 2.23–25, quedaron impresionadas por las señales de una manera superficial, no porque las señales apuntaran más allá de sí mismas a Jesús. Las multitudes vieron partir a Jesús y a Sus discípulos, y llegaron al destino de Jesús antes que Él y Sus discípulos (Marcos 6.33)  Si bien Juan llama la atención sobre  Los discípulos recostaron a «la gente» ; el número de varones era de unos cinco mil. La primera expresión incluye a toda la «gente», hombres, mujeres y niños, mientras que la segunda incluye solo a los «varones».  El registro de Mateo enfatiza el punto diciendo «sin contar a las mujeres y los niños» (Mateo 14:21). No requiere que haya una gran cantidad de mujeres y niños presentes. Después de observar que el número total de personas podría haber superado los veinte mil, se puede decir que a la luz del versículo 15, donde la gente intenta hacer rey a Jesús a la fuerza, es fácil pensar que, al menos en Juan, la especificación de cinco mil hombres es una forma de llamar la atención sobre una potencial fuerza guerrillera de reclutas ansiosos dispuestos y capaces de servir al líder correcto.

Alguna vez ha dicho usted “estoy para que me den y para dar”. Se puede imaginar la cantidad de problemas que se les juntaron a los discípulos y a Jesús con tanta gente que complacer y atender.  A veces como que fuéramos imanes para los problemas. Sentimos que constantemente al igual que ésta multitud constantemente me “están siguiendo” que constantemente “me están apareciendo”. Sin embargo a pesar de esa realidad debemos entender que será el escenario de muchas obras de Dios.

El tercer escenario es la intranquilidad de la realidad. (vrs. 3-4).  La frase «un monte»  quiere decir exactamente eso, ningún monte en particular, «una elevación de tierra relativamente alta». Podría haber sido «la tierra alta» al oriente del mar de Galilea, conocida hoy en día como los Altos del Golán. Aunque el propósito principal del viaje de Jesús era probablemente descansar, era el tipo de lugar que buscaba con frecuencia para orar y enseñar. Jesús «se sentó» con los discípulos (no se menciona en Juan desde 4.33), que era la posición común para un maestro (vea 8.2; Mt 5.1; Marcos 4.1; 9.35; Lucas 4.20). Aunque aparentemente pretendía estar a solas con Sus discípulos, cuando vio la multitud, tuvo compasión de la gente y comenzó a enseñarles muchas cosas (Marcos 6.34). La ocasión fue justo antes de la pascua. Se mencionan tres pascuas en Juan, la primera en 2.13 y la tercera en 11.55. Un año después de este tiempo, en la siguiente pascua, Jesús sería crucificado en Jerusalén. Juan mencionó la pascua por razones tanto cronológicas como teológicas. La alimentación de la multitud estaba cerca de estos días, sin embargo, lo más importante fue la enseñanza sobre Jesús como el «pan» del cielo (6.41). La temporada de pascua era particularmente apropiada tanto para el milagro que realizó como para el discurso a seguir. El hecho de que Juan esperaba algunos lectores gentiles es evidente en la frase la fiesta de los judíos. Versículos 5, 6. El Evangelio de Juan no incluye muchos de los detalles registrados en los Evangelios Sinópticos. Por ejemplo, Jesús y Sus discípulos deseaban estar solos, sin embargo, la multitud llegó al destino antes que ellos. Querían prepararse para una experiencia espiritual que estaba cerca pero los llegaron a intranquilizar.

Hay días en que uno se quiere alejar de todo, y estar sólo con las personas que aprecias. No quieres nada, sólo paz y frescura emocional y espiritual. Te preparas para estar solo o con los que amas y de repente no te dejan tranquilo. No tienes la soledad que anhelas, hay que atender los problemas o las personas que se presentan de una manera inoportuna en tu vida.

Bueno estamos en la senda de la pregunta ¿de dónde? De dónde saco si hay muchas inoportunas que estoy viviendo y me están chupando las energías. ¿De donde saco si hay una intensidad de problemas que están desfilando y haciéndose presente a cada momento en mi vida, no parecen disminuir al contrario se multiplican cada vez más. ¿Cómo nos enfrentamos a este escenario de vida? ¿A esta realidad que no podemos escapar. Jesús enseña un principio y un atributo espiritual al enfrentarnos a la pregunta ¿de dónde?. Jesús va a enseñar que en tu realidad no está importante lo que está pasando sino lo que está sucediendo. Espiritualmente o bíblicamente hay una diferencia entre lo que estás viendo y lo que no estás percibiendo. Es decir lo visible puede disfrazar lo invisible. En la situación de los discípulos lo que estaba a la vista era el suceso (una multitud hambrienta que alimentar) pero no estaba a la vista el proceso de Jesús. Dice que  el lo hacía para probarle. Así que confío en el plan de Dios porque aunque estoy en medio de un suceso también estoy en un proceso de madurez.

La segunda frase es la que aparece en el versículo 7 “no basta” plantearía la pregunta ¿Cuánto? Esto nos confronta con nuestra necesidad. Esta es la mentalidad numérica. La mayoría de la gente por no decir toda tenemos mente cuantificada. Esa mente es a la que le damos más importancia que la mente espiritual. Observe que Felipe ya hizo cálculos y concluyó por medio de la matemática que están en una situación concreta imposible. ¿Qué características tiene la mente que siempre pregunta cuánto? Primero es una mentalidad de contabilidad. Me llama la atención que Felipe tiene cifras y números en la boca. Su reacción es calcular con exactitud ciertas cifras y aproximaciones matemáticas. Versículos 7–9. Lo mejor que podía hacer Felipe en respuesta a Jesús fue generar algunos cálculos aritméticos. En vista de que un denario (una moneda romana) era el salario de un día para un trabajador común (Mt 20.2), y dado que gran parte

del salario de un día era para comprar alimentos, un denario alcanzaría para las necesidades de una familia promedio para un día. Felipe dijo que incluso si se pudieran recoger Doscientos denarios (mencionados por los discípulos en Marcos 6.37), no sería suficiente para alimentar a tantos (6.7). Los «salarios de medio año» (NIV) no habrían sido suficientes para satisfacer las necesidades del día. Me imagino a  Felipe como «un

pesimista estadístico» que estaba muy seguro de lo que no se podía hacer, pero no tenía una visión de lo que se podía hacer. Como terco y práctico que era, pensó solo en términos del efectivo». Una mentalidad de probabilidad. Dice “no bastaría”. La expresión griega habla de faltar fuerza, de agotarse las probabilidades al alcanzar algo material. Esta es la mentalidad estadística. Se hacen las proyecciones con lo que tenemos y lo que necesitamos y concluimos no podemos. Unas mentalidad de rentabilidad. Alguien ha dicho que cuando hablamos de rentabilidad, nos referimos a la capacidad de una inversión determinada de arrojar beneficios superiores a los invertidos después de la espera de un período de tiempo. Se trata de un elemento fundamental en la planificación económica y financiera, ya que supone haber hecho buenas elecciones. Felipe dice que cualquier decisión no cubriría la necesidad que tienen. No pueden ser rentables porque el nivel de inversión que tenían era muy bajo. Una cosa que me preocupa es que muchas personas piensan que el cristianismo es un negocio rentable. Que la prosperidad resulta de las buena inversiones cristianas que hago. La rentabilidad del cristianismo es tan baja que muchas veces recibimos poco de lo que hemos invertido en este mundo. Esperamos recibir grandes cosas de Jesús si invertimos grandes cosas en el reino de Dios. Si bien no tiene nada de malo que la gente espere beneficios de su relación con Cristo, somos advertidos a no pensar en términos de contabilidad, ni de probabilidad ni de rentabilidad. Habrá recompensas para nosotros es indudable, pero nunca debemos movernos sólo por que los números están en contra nuestra.

¿Cómo nos enfrentamos a este escenario de vida? ¿A esta realidad que no podemos escapar?  Jesús enseña un principio y un atributo espiritual al enfrentarnos a la pregunta ¿de cuánto?. Jesús va a enseñar que en tu necesidad no es cuanto tienes sino a quién tienes. Jesús estaba preguntando para que Felipe dirigiera su atención a Jesús y no a los números o probabilidades estadísticas.  Parece que Felipe falló la prueba que le dio Jesús. Después de haber estado con Jesús y haber sido testigo de varias señales, ya debía haber sabido que Jesús podía hacer un milagro para alimentar a la multitud. La verdad es que es notable que Felipe, que había presenciado el milagro en Caná de Galilea cuando el Señor convirtió el agua en vino, no haya anticipado un milagro aquí. Así que confío en persona de Jesús porque el es la solución de mi necesidad.

La tercera frase es la que aparece en el versículo 9 ¿qué es esto? Esto nos confronta con la cantidad.

Se ha dado cuenta de que de acuerdo a la cantidad que tenemos disponible en nuestras bolsas así nos sentimos de seguros y poderosos. No es lo mismo tener 1 millón de dólares en la cuenta que tener 30 dólares al final de mes. La cantidad tiene varias implicaciones en nuestra forma de ver al mundo. La cantidad nos hace sentir limitados. Andrés, otro de los discípulos de Jesús, es presentado como el hermano de Simón Pedro (6.8), y una vez más se le presenta llevando alguien a Jesús. Para algunos Andrés era un ingenioso optimista porque  Felipe generó cifras para mostrar lo que no podía hacerse; Andrés trajo comida, esperando que se hiciera algo. Entre nosotros no hay salarios dice Andrés y Felipe, pero dependemos de un muchacho. Juan es el único Evangelio que revela que los cinco panes de cebada y dos pececillos pertenecían a un muchacho en la multitud, que probablemente los había traído para almorzar (6.9a). La palabra «muchacho» es de paida en el griego, que quiere decir «niño». La palabra se usa en Mateo 11:16  de «muchachos» que dan voces a otros muchachos en las plazas. Algunas versiones consignan «un niño», sin embargo, no debe concluirse que un niño pequeño es el significado inherente, ya que se usa en la LXX de José (Génesis 37:30) a los diecisiete años (Génesis 37:2) . Sentirnos limitados se da cuando lo que poseemos es insignificante a lo que nos enfrentamos. En ese sentido sino una persona tiene 10 dólares ante una necesidad de 300 se siente limitado, como también si una persona tiene 100.000 dólares pero su necesidad es de 1 millón de dólares se sentirá limitado. Por otro lado la cantidad te hace  sentir necesitado. Los «panes de cebada» eran el pan más barato, generalmente consumido por los pobres. Como alimento, la cebada era «adecuada para el uso de animales irracionales y hombres necesitados.   A diferencia de los escritores sinópticos, que usaron la palabra común para «pez» (ichthus), Juan eligió (opsaria), indicando que eran dos peces pequeños (quizás salados) para comer junto con los pasteles de cebada.  El objetivo de Andrés con llamar la atención sobre los panes y el pescado era señalar que una cantidad tan pequeña era increíblemente inadecuada para las necesidades de tantos (6.9b). En tercer lugar la cantidad te hace sentir frustrado. Algunas personas dicen que estar frustrado es un sentimiento desagradable que se produce cuando las expectativas de una persona no se ven satisfechas al no poder conseguir lo pretendido. Observe la frustración de Andrés ¿qué es esto para tantos? La frustración de Felipe se manifiesta a diario en nuestras vidas. ¿Qué es este salario para tanta obligación? ¿Qué es este espacio para tantas personas?¿Qué es este abono para todo las deudas que tengo? Es nuestra frustración diaria. ¿Cómo salimos de lo limitado, lo necesitado y lo frustrado?

¿Cómo nos enfrentamos a este escenario de vida? ¿A esta realidad que no podemos escapar?  Jesús enseña nuevamente  un principio y un atributo espiritual al enfrentarnos a la pregunta ¿qué es esto? Jesús va a enseñar que tu cantidad tiene gran potencial cuando la depositas en sus manos.  Entiende la ley del potencial espiritual. Dios no está limitado por la fuerza material sino por la dinámica espiritual de su reino. Así que confío en el poder  de Jesús porque el multiplica mis recursos en la necesidad.

La cuarta frase es la que aparece en el versículo 11 “para probarle” plantearía la pregunta ¿para qué?. Esto nos confronta con nuestra seguridad.

En el pasaje podemos observar a lo menos tres cosas que venían de esta prueba. Antes de verlas debemos enfatizar que  significa la palabra “probarle”. Para evitar que alguien piense que Jesús no sabía, Juan agregó el comentario entre paréntesis de que Jesús dijo lo anterior para [probar] a Felipe. Él ya sabía lo que había de hacer. El verbo «probar» es de peirazo, que transmite la idea de «tentar, probar o intentar». La palabra es una palabra neutral y puede usarse en un sentido bueno o malo. Aquí (el único lugar donde aparece la palabra en Juan además de 8.6) se emplea en un buen sentido, como al decir que Abraham «fue probado» por Dios (He 11.17). La misma palabra raíz se usa en Santiago 1.14, que habla de que cada uno es «tentado» y «atraído y seducido» «de su propia concupiscencia». En ese sentido, la palabra transmite «solicitud a hacer mal», que es la obra de Satanás. La idea es que es prueba si saca lo mejor de uno o es tentación si saca lo peor de nosotros. Lo primero que Jesús esperaba es que aprendieran a reposar. El vrs. 10 dice: “haced recostar a la gente”. Uno se pregunta ¿porque esta primera instrucción? Procediendo de manera ordenada, Jesús instruyó a Sus discípulos, diciéndoles: Haced recostar la gente. La palabra «recostar» es de anapiptō, que literalmente quiere decir «reclinarse». Marcos 6.39, 40 dice que Él «les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde» y que «se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta». El detalle de que la hierba era «verde» es testimonio de un relato de un testigo ocular y también indica que la época del año era marzo o abril (cerca de la época de la pascua), antes de los meses de verano, cuando la hierba se quemaría por el calor del día. A veces estamos tan preocupados por lo que no tenemos que no nos damos de los pequeños regalos que ya nos dio. Vivimos queriendo más, pero no disfrutamos de lo que ya tenemos. La gente disfrutaría del reposo en lo blando de una hierba fresca. Puedo darte un consejo ¡Tranquilo hermano! No puedes recibir bien la provisión de Dios en la ansiedad y activismo frenético. Lo segundo que esperaba Jesús es que aprendieran a contemplar. Y tomó Jesús aquellos panes [del muchacho], y habiendo dado gracias, […] repartió el pan y los peces. Quizás utilizó la forma común de acción de gracias judía: «Bendito eres, oh Señor nuestro Dios, Rey del universo, que traes el pan de la tierra». Mientras Juan usa eucharisteō, «dar gracias», los Evangelios Sinópticos tienen eulogeō, «bendecir». En Mateo y Marcos, eucharisteō aparece en los relatos de la alimentación de los cuatro mil (Mateo 15:36; Marcos 8:6)  Algunos han concluido que el uso de eucharisteō por parte de Juan vincula este discurso con la Cena del Señor. Aunque el término más tarde llegó a tener esa asociación, tal interpretación es innecesaria. De hecho, la misma palabra se usa en relación con la resurrección de Lázaro (11.41), un contexto que no puede conectarse con la Cena del Señor. No hay diferencia significativa entre eucharisteō y eulogeō; las dos palabras se usan indistintamente en el relato de la alimentación de los cuatro mil en Marcos 8.6, 7. Los Evangelios Sinópticos indican explícitamente que Jesús dio el pan y el pescado a los discípulos, quienes los distribuyeron entre la multitud (Mateo 14.19; Marcos 6.41; Lucas 9.16), mientras que el Evangelio de Juan solo supone lo que los Evangelios Sinópticos dejan evidente. Los panes y los peces fueron multiplicados para que todas las personas tuvieran tanto cuanto querían, no solo «un poco» (6.7).  La tercera cosa que Jesús esperaba es que aprendieran a disfrutar. La expresión “saciado” es muy ilustrativa habla de sobrepasar las necesidades. Dios les más de lo que esperaban. Así es Dios su mano es muy generosa.  La cuarta cosa que la prueba iba a manifestar es que Jesús esperaba que aprendieran a cuidar. Me impresiona la expresión “para que no se pierda nada”. Observe que Jesús nos da abundantemente, pero podemos cometer el error de desperdiciar su bendición. A veces nos volvemos loquillos cuanto tenemos abundancia. Nos vamos por los extremos, pero Dios no quiere que desperdicies su abundancia. Aprende a ser cuidadoso y agradecido con lo que Dios te ha provisto.

¿Cómo nos enfrentamos a este escenario de vida? ¿A esta realidad que no podemos escapar?  Jesús enseña nuevamente  un principio y un atributo espiritual al enfrentarnos a la pregunta ¿qué es esto? Jesús va a enseñar que  cuando llega la abundancia es resultado de seguir las instrucciones de Jesús. No podemos hacer nada aparte de la provisión de Dios. Así que confío en la provisión de Jesús porque el me da la oportunidad de disfrutar.

Felipe se enfrentó a un problema de matemáticas que no pudo resolver un día temprano de primavera en Galilea. Jesús miró por la ladera de una montaña para ver una multitud de vacíos Estómagos. Inmediatamente, desafió a Felipe con la tarea de alimentarlos. El el pobre discípulo no necesitaba una calculadora para darse cuenta de que no había una solución natural para el el problema existía. De hecho, una estimación rápida dio prueba suficiente de que Jesús El desafío no se pudo enfrentar con el dinero que tenían a mano. Tarde o temprano, cada creyente se enfrentará a una prueba que las matemáticas han declarado. imposible. ¿Cómo debemos responder? No olvidar el plan de Jesús, la persona de Jesús, el poder de Jesús y la provisión de Jesús.

Fresco como una palmera…

Alguien ha dicho que hay tres etapas en la vida: la infancia, la adolescencia y la época “al menos te ves bien».

Si de algo me convenzo cada que pasan los años es que no podemos dejar de envejecer. Pero no importa la edad que tengamos alcanzar debemos seguir creciendo en el Señor. Dice el salmo 92: 7-15 «Los justos florecerán como una palmera; crecerá como un cedro en el Líbano. Los que están plantados en la casa del Señor florecerá en las cortes de nuestro Dios. Seguirán dando a luz fruta en la vejez; serán frescos y florecientes» (vv. 12–14).

Cuando llegas a un tiempo de vida en que ya no se te va a poder medir por los locros que alcances, uno se pregunta ¿qué hago ahora en mi vida? Mi juventud se fue, los años ya son cortos. Entonces soy muy grande animado por esas palabras, porque a medida que envejezco, quiero que mi vida cuente más y más para Jesús.

Que atributos o prácticas debemos reafirmar en aras de ser viejos y viejas de fruto. Primero Dios nos dice que seamos como palmeras. Eso significa que debemos ser plantados, «plantados«. en la casa del Señor». Debemos permanecer en Cristo, cuyas raíces están en el espiritual. Qué tragedia es envejecer y mudarse al mundo y al pecado, abandonando lo que te enseñaron de la Palabra de Dios. Pero también debemos  ser productivos. «Serán frescos y florecientes» — fructíferos árboles para la gloria de Dios. Las palmeras soportan mucho abuso, tormentas y viento. El  viento que rompe otros árboles dobla la palmera, pero luego se vuelve a levantar. Palma los árboles tienen raíces que bajan profundamente para extraer el agua en la zona desértica. Ellos puede sobrevivir cuando otros árboles están muriendo. Y las palmeras siguen produciendo fruta. La fruta no disminuye; se pone mejor y más dulce. Finalmente, deberíamos estar floreciendo. Y esto según el texto  «en las cortes de nuestro Dios».

Cuando alguna gente envejece, se pone malhumorada, mezquina y crítica. No seamos así. Concédele al Señor la libertad para hacerte fresco y floreciente. Tener raíces que sean profundas. Puedes soportar las tormentas y seguir siendo fructífero, alimentando a otros de la bendición de la Señor. Dios quiere que crezcas como árbol fuerte y productivo que sostiene mucha fruta. Él quiere que tus raíces crezcan profundamente para obtener alimento de Su recursos espirituales ocultos. ¿Estás plantado y alimentándote de la Palabra de ¿Dios diariamente? ¿Estás produciendo fruto y trayendo gloria a Él? ¿Estás floreciendo y alimentando a otras? Todavía hay oportunidad en tus tiempos de vejez…

Contra todo pronóstico…

Kayla Montgomery era una corredora constante, fuerte, delgada y por sobre todo muy decidida. Fue una de las corredoras de larga distancia más rápidas de USA. Ojos entrenados tomaron nota de su zancada. Observaron su desempeño en la secundaria en Winston Salem de Carolina de del Norte. Si la hubieras visto correr, te habrías impresionado.

Pero esto es lo que nunca hubieras imaginado: ella corrió sin sentir las piernas. Le diagnosticaron esclerosis múltiple a los quince años. La enfermedad es un trastorno autoinmune que se dirige estrictamente a la vaina de mielina de los nervios, afectando el cerebro y la columna vertebral. La sensibilidad al calor es uno de los muchos síntomas posibles de la EM. Cuando Kayla se sobrecalienta, sus síntomas de esclerosis múltiple estallan y la dejan adormecida de la cintura para abajo.

Sin embargo todavía quería correr. Le dijo a su entrenador: “Quiero correr y quiero correr rápido”. Y  lo hizo. En un momento ocupó el puesto vigésimo primer lugar en la nación. El entumecimiento comenzaría a aparecer después de marcar  la primera milla. Estableció récords de distancia, ganó títulos estatales, compitió en nacionales y finalmente obtuvo una beca deportiva para la Universidad de Lipscomb en Nashville, Tennessee.

Su técnica es  confiar en impulsarse fuerte, y luego correr como si estuviera en piloto automático, para seguir moviéndose. Correr era factible. ¿Pero detenerse después de correr? Esa era otra historia.  Cruzaría la línea de meta sin capacidad para desacelerar. ¿La solución? Dependería por completo de un hombre, su entrenador. Era un permanente asistente en las carreras, gritando, alentando, pero su mayor contribución era atrapar y desacelerar la carrera de Kayla. El se comprometió a atrapa a Kayla. Simplemente se pararía en la línea de meta esperándola. Ella correría directamente a

sus brazos. Ella no disminuiría la velocidad. Así que él no se movería. Se imagina la escena . Nunca ha sido una colisión pequeña.

Cuando finalmente detiene su avance, su entrenador levanta su cuerpo y la saca de la pista. Luego la lleva a un lugar aparte le da agua y con bolsas de hielo reestablece la temperatura así vuelve a sentir sus pies. La prensa siempre la llamado la atleta contra todo pronóstico.

Phil Collins escribió una de mis canciones favoritas “Contra Todo Pronóstico” (Against all Odds). Es una canción que habla de una persona que no ve una solución a su relación emocional y menciona que simplemente su solución es contra todo pronóstico.

No dudo que tú al igual que yo y todos los demás, te hayas visto enfrentando determinadas situaciones de las que aparentemente y con tus ojos no hay salida ni solución viable. Son situaciones con un pronóstico de imposible, de estar contra la pared y no ver salida.

La historia que veremos hoy se trata de un hombre que su condición era contra todo pronóstico sana. Ya había vivido acostumbrado a su situación, no veía la salida porque las circunstancias y su condición humanamente no tenían solución. ¿Qué podía hacer?

Esta historia aparece en el evangelio de Juan Capítulo 5:1-9

Hasta este punto de la narrativa, Juan ha presentado a Jesús como interactuando principalmente con diferentes individuos y recibiendo respuestas mixtas. Si bien Jesús continuó teniendo encuentros con personas en general (como en Su sanidad del hombre paralítico en 5.1–9a), estas interacciones conducirían a un conflicto con los líderes religiosos a partir del capítulo 5. El conflicto surgió de las diversas afirmaciones que Jesús hizo de Él mismo. Era inevitable que estas afirmaciones dieran lugar a la oposición, especialmente de los fariseos, que se negaban a creer en Él. Por esta razón, la incredulidad se convierte en un tema dominante en el registro que hace Juan del ministerio público de Jesús. Su ministerio público termina en el capítulo 12, y ahora cada capítulo que lleva a eso menciona específicamente la incredulidad u hostilidad entre los oyentes de Jesús (5.38; 6.36; 7.47, 48; 8.45, 59; 9.22; 10.31; 11.53; 12.37). El relato del Evangelio muestra cómo la hostilidad contra Jesús se intensificó a lo largo de Su ministerio, llegando a ser tan grande que finalmente lo llevó a Su muerte.

Para poder hablar de los temas pertinentes de esta sección, me gustaría focalizarme en la pregunta que Jesús le hace al paralítico en el vrs. 6 al final. La expresión es ¿quieres ser sano? La expresión en griego que Jesús utiliza proviene de una raíz que se puede traducir mejorar, superar. La pregunta de Jesús se puede traducir ¿quieres mejorar? Y quién no quiere eso sobre en situaciones contra todo pronóstico.

Hay res elementos que debía involucrar la mejoría del paralítico de Bethesda. Lo primero tenía que ver con su situación, lo segundo tenía que ver con su condición y lo tercero tenía que ver con la solución.

En primer lugar ¿quieres mejorar tu situación? (5:1-3)

Cuando observamos la narración Juan se encarga de mostrarnos un escenario donde está sucediendo varias situaciones que rodean al milagro del paralítico. Situaciones contrastantes. El milagro tuvo lugar durante una fiesta de los judíos a la que subió Jesús.Es la única vez que la palabra «fiesta»  Este término aparece en Juan sin el artículo definido. El texto simplemente dice una fiesta». La narrativa de Juan está estrechamente vinculada a varias fiestas judías: «la pascua» (2.13; 6.4; 11.55); «la fiesta […] de los tabernáculos» (7.2); y «la fiesta de la dedicación» (10.22). Es imposible estar seguro de la identidad de esta fiesta. Juan aquí presenta una fiesta simplemente para dar cuenta de la presencia de Jesús en Jerusalén.» Jesús, como todos los hombres devotos de Sus días, seguía la práctica de subir a Jerusalén para observar los principales festivales. A veces la vida parece una ironía. Mientras hay gente que está de fiesta, viviendo la vida de una manera abundante viven los paralíticos cuyas existencias por años es de adversidad y limitaciones. No sé si te ha pasado por la cabeza las preguntas ¿Por qué, mientras a otros les va re bien a ti te ha tocado la parálisis de la vida? Las cosas se agudizan cuando los que disfrutan de abundancia sus vidas son cuestionables y con principios poco comprometidos con su cristianismo. He aquí una cantidad de gente gozando y disfrutando de la vida, mientras hay un buen grupo de gente pasándola mal en un lugar de enfermos y de carencia de prosperidad. Es probable que tu estés sintiendo lo mismo en este momento. No ves ni una, mientras tus compañeros de cuadra, de escuela aquellos que eran mediocres hoy viven la vida y la disfrutan. Tú has renunciado a la banalidad del mundo para seguir cien por ciento a Cristo sin embargo apenas tienes para sobrevivir. Esas son la ironías de la vida.

Pero no sólo hay situaciones contrastantes en la vida, sino que también hay situaciones frustrantes.  El milagro tuvo lugar cerca de un estanque llamado Bethesda. Varios eruditos mencionan que el nombre quiera decir «casa de misericordia», «casa de derramamiento» o «casa de [agua] derramada». Pero en realidad la lectura correcta del nombre es incierta. También surge alguna dificultad sobre la traducción de la expresión la puerta de las ovejas. La palabra griega para «ovejas» es probatikē, un adjetivo que literalmente quiere decir «tener que ver con ovejas». No está claro qué modifica la palabra. Podría modificar «estanque», dando como resultado «Hay cerca del estanque de las ovejas un lugar llamado Bethesda». Otra opción es proporcionar la palabra «mercado», dando como resultado «Hay cerca del mercado de las ovejas un estanque llamado Bethesda». La alternativa adoptada por la mayoría de muchas versiones es proporcionar la palabra «puerta», permitiendo la lectura «Hay cerca de la puerta de las ovejas un estanque llamado Bethesda». Parece ser el mejor punto de vista, ya que se menciona una «puerta de las Ovejas» en Nehemías 3.1, 32 y 12.39. Si Juan y Nehemías hablaban del mismo lugar, era una pequeña abertura en el muro norte de la ciudad, al oeste de la esquina noreste, no lejos de los terrenos del templo. Mi punto es que la vida puede ser frustrante por lo que se nos promete y por lo que realmente vivimos. Mientras estemos en esta tierra hay una sola realidad y es que el hombre siempre tendrá necesidades, de una o de otra forma. Hay personas que tienen mucha plata pero están enfermos, hay otros que están sanos pero no tienen plata, y lo que es peor otros están enfermos y no tienen plata. La única forma de poder vivir bien es con Jesús, pero vivir bien no necesariamente es no tener problemas, vivir bien con Jesús es tener la capacidad de sobrellevar los problemas. Vives en Bethesda pero estás hecho una desgracia. Alcanzaste un meta excelente pero te perdiste en el proceso de lograrla. Es frustrante no lograr desarrollar el potencial para encajar en el lugar que escogiste como lugar de vida.

No sólo hay situaciones contrastantes, frustrantes sino que también hay situaciones confrontantes. El refugio de los cinco pórticos era aparentemente el lugar de reunión para muchos de los discapacitados de Jerusalén: ciegos, cojos y paralíticos. Se reunirían en el refugio de los pórticos, esperando allí con la esperanza de ser sanados por el valor curativo que creían que poseía el agua. Las situaciones nos confrontan porque muchas veces ponemos la esperanza en lo limitado y no en lo ilimitado de Jesús. Observa que alrededor de ti hay mucha gente que está o peor o igual que tú. A veces debemos confrontarnos con la realidad. Por otro lado debemos confrontarnos con la posibilidad de nuestra situación. Es decir el pasaje dice que todos ellos “esperaban.” ¿Cuál era la fuente de su esperanza? Bueno una situación que tenía que ver con el movimiento del agua. Aunque quizás podía haber posibilidades de sanidad no eran completas ni absolutas. Probablemente si tus soluciones dependen de las circunstancias y de las posibilidades estadísticas, te verás superado por miles de “enfermos, ciegos, cojos y paralíticos.” Es decir no eres el único con problemas.

He aquí algunos consejos que sería bueno tomar en cuenta para mejorar tu situación, que se desprenden del pasaje.

  • Primero el hecho de que hoy tu estés de paralitico y otros de fiesta es temporal.  Debes convencerte en que habrá mejores tiempos y que Dios traerá un cambio a tu situación. Ahora tu situación temporal podrá haber sido por 38 años largos y puede haber sido desesperante, pero todo tiene un fin y vendrán tiempos de restauración y cambio. No te desanimes.
  • Segundo, el hecho de que tu estés de paralítico no debe impedir ver a tu alrededor. Hay otros igual que tú, y otros peores que tú. Es cierto que hay mejores que tú pero te podría estar yendo peor. Alrededor del paralítico había más paralíticos, había enfermos, había ciegos y cojos. No te victimices.
  • Tercero, el hecho de tú estés paralitico no implica que Jesús ya está cerca para ayudarte. Puede que estés rodeado de cosas que te hacen pensar que estás solo. Que nadie se preocupa por ti, que simplemente la carga ya ha sido muy larga. Pero precisamente en el momento que tu carga parece imposible, tu milagro va en camino, porque Jesús ya llegó a tu mundo y pronto verás su obrar en tu vida. No te desesperes.

En segundo lugar ¿quieres mejorar tu condición? (5:4-5)

Entre los reunidos alrededor del estanque estaba un hombre que había sufrido una enfermedad hacía treinta y ocho años y yacía allí indefenso. No se dice cuál era su enfermedad; sin embargo, aparentemente era alguna forma de parálisis o debilidad, ya que no podía meterse al agua lo suficientemente rápido sin ayuda (5:7). Lo que se insinúa en 5:14 es que su condición era el resultado de algún pecado de su parte. La duración de su aflicción lo hacía parecer un caso desesperado desde un punto de vista físico, y probablemente también desde una perspectiva psicológica. Probablemente se resignó a la idea de que pasaría el resto de su vida en esta condición. Así que su condición se enfrenta con una imposibilidad. Son aquellos momentos en que ten enfrentas a un callejón sin salida. Note cuáles son los indicadores de un callejón sin salida. Primero tu soledad. “Había un hombre”. La idea que da es que está solo en esta situación. No hay gente a su alrededor. De hecho si observamos el dice en el vrs. 7 “no tengo quién”. De hecho en el griego es enfático lo que el hombre dice. Es como que dijere definitivamente yo no tengo a nadie que vea por mí”. Segundo la durabilidad. Observe que el pasaje dice que “hacía 38 años”. ¡38 años por Dios! Son 456 meses, 1824 semanas, 12,768 días, 306,432 horas. Es un tiempo suficiente para cansarse, desalentarse y simplemente conformarse. Un tiempo para decir no hay nada para mí, todo está acabado. Renuncio a tener esperanza. Tercero la enfermedad. El pasaje continúa con la expresión “estaba enfermo”. La palabra se puede traducir como falto de fuerza, debilidad y enfermedad. La enfermedad constante y larga simplemente nos desgasta. Por un lado nuestra propia enfermedad o la enfermedad de otro si se alarga puede ocasionar grandes estragos porque simplemente creemos que nos enfrentamos ante una imposibilidad.

Sin embargo, las imposibilidades de nuestra vida pueden ser superadas si vemos las posibilidades que existen cuando Jesucristo entra en escena. Una situación de imposibilidad se convierte en una situación de posibilidad.

Observe como las posibilidades de este hombre aumentaron grandemente con la presencia de Jesús en su vida. Durante la fiesta, cuando Jerusalén estaba llena de gente, Jesús caminó por los pórticos junto al estanque, vio al hombre y supo que había estado en esa condición durante mucho tiempo. La palabra griega ginōskō puede referirse a conocimiento sobrenatural («supo») o al conocimiento adquirido mediante la experiencia («aprendió»). A Jesús no se le tenía que decir nada; «… pues él sabía lo que había en el hombre» (Juan 2:25). La primera y segunda señales de Jesús en el Evangelio de Juan se realizaron en respuesta a solicitudes (2:3; 4:47), sin embargo, Jesús tomó la iniciativa en esta sanidad. No hubo clamor pidiendo ayuda. La señal reveló Su misión (vea Lucas 4:18, 19). Tres elementos interesantes. Primero la atención de Jesús a tu necesidad. El pasaje dice que Jesús “lo vio acostado”. La expresión “vio” demuestra una acción única y completa. Así como una inspección terminada. Jesús hizo un diagnóstico completo. Lo que vemos aquí es que Jesús tiene tu atención y el sabe exactamente como estás. El pasaje dice acostado. La expresión puede dar la idea de tirado o postrado. Jesús sabe que estás tirado. Pero eso no le sorprende. Conoce tu condición actual. Segundo la reacción de Jesús ante tu necesidad. Me encanta el hecho de que Jesús no sólo sabe como estás sino cuánto hace que estás así. El conoce tu tiempo de agonía, de carencia. Ha contado tus días contigo. Su identificación con su necesidad le hizo reaccionar. Tercero la acción de Jesús ante tu necesidad. Jesús vio a este hombre, le conoció y le habló. Solo le habló al hombre tres veces, cada vez en oraciones cortas y penetrantes (5:6, 8, 14). En contraste con el paralítico que fue llevado a Jesús en su lecho y bajado a través de un techo (Marcos 2:1–12), este hombre no tenía a nadie que le ayudara. La pregunta de Jesús ¿Quieres ser sano? suena extraña al principio, ya que todos seguramente quieren estar bien y era la razón del hombre para estar junto al estanque. Sin embargo, es realmente una buena pregunta, la pregunta más importante que podría hacer Jesús. Si el hombre había de ser sanado, tendría que hacer cambios en su vida. ¿Estaba dispuesto a hacer esos cambios? ¿Se haría responsable de sí mismo y conseguiría un trabajo? ¿Estaba dispuesto a renunciar a su identidad como víctima? Al igual que con otros, Jesús no se impuso sobre este hombre, sino que le ofreció la sanidad como un acto de gracia.

Podemos parar un momento aquí para ver las cosas que te pueden ayudar a mejorar su condición.

  • Primero, el texto nos enseña que Jesús no pasa desapercibido la situación en que estás. El sabe exactamente como te encuentras. No menosprecies su persona.
  • Segundo, el texto también nos enseña que Jesús sabe como te sientes a lo largo de tu necesidad. El no ha pasado por alto los 38 años del paralítico ni pasará por alto los años que te tome tu prueba.  Aguanta . No desesperes ante su plan.
  • Tercero, el texto también nos enseña que Jesús sabe cuando es el tiempo adecuado para recibir tu sanidad. No te pierdas el poder de Dios.

En tercer lugar ¿quieres mejorar tu solución? (5:7-9)

Hay varias cosas que este pasaje enseña con respecto a como Jesús soluciona el problema del paralítico. La pregunta de Jesús es quiere realmente de este problema? Entonces en primer lugar deberá dejar de quejarse. La respuesta del hombre paralítico indicaba que no consideraba a Jesús como alguien con algún poder sanador. Ni siquiera sabía quién era Jesús (5:13). Él dijo: Señor, […] no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

Culpó a otros por su situación y admitió la creencia popular de que el agua tenían propiedades curativas. Desde su perspectiva, estaba en una condición desesperada y solo podía ver cómo otros entraban en el estanque antes que él. Se creía que las propiedades curativas del agua serían ofrecidas solo a la primera persona que ingresara al estanque; por lo tanto, el hombre se vio reducido a quejarse de su posición en la vida. Su sanidad no sería por ninguna fe en Jesús como sanador; porque, a diferencia del oficial del rey, no mostró ninguna. Segundo deberá dejar guiarse. Jesús le mandó al hombre lo siguiente: Levántate, toma tu lecho, y anda. Jesús pronunció las mismas palabras para el paralítico en Capernaum (Marcos 2:–12); sin embargo, a diferencia de ese paralítico, éste no recibió la seguridad de que sus pecados serían perdonados. Según el texto griego, Jesús le dio al hombre tres mandamientos distintos: «Levántate»; «toma tu lecho»; «anda». El «lecho»  la palabra griega  krabattos era «la cama del pobre». Probablemente estaba hecho de paja y una persona sana podía enrollarlo y transportarlo fácilmente. «Anda» es de peripateo, que quiere decir «ir de aquí para allá caminando». Es decir estás dispuesto a comenzar una nueva vida, un nuevo estilo de caminar. Tercero deberá dejar usarse.  Observe el hecho de que Jesús le dijera al hombre que cargara su lecho, era una indicación de que sería testimonio a la sociedad en la que vivía. De hecho los versículos 10 y 11 los fariseos precisamente le dicen: “no te es lícito llevar tu lecho”. El hombre deberá entender que lo que fue para el su atadura Dios la convertiría en bendición para otros y que simplemente sería un instrumento de referencia de lo que Jesús había hecho con sus 38 años de sufrimiento. Dios se glorificaría en el milagro de este hombre.

¿Qué cosas podemos poner en práctica en este punto del texto?

  • Primero, la queja no anula la bondad de Dios. Así que descansa la solución no depende de lo bien que te sientas en tu problema, ni cuanta fe tengas.
  • Segundo, la obediencia activa el autoridad de Dios. Así que  camina en el poder de su fuerza y no en tus propios recursos. El te sostiene ahora.
  • Tercero, los resultados promueven la actividad de Dios. Así que testifica sin reservas lo que Dios ha hecho por ti.

Esta sanidad difería de muchas otras en que no se menciona la fe por parte del hombre sanado. Entonces, ¿qué lo sanó? No fue nada más que el mandamiento del Señor Jesucristo, a quien fue obediente. Sin esta respuesta positiva al mandamiento de Jesús, no habría sido sanado. Su sanidad fue instantánea y completa. «Así como los treinta y ocho años prueban la gravedad de la enfermedad, el cargar la cama y el andar demuestran  la integridad de la sanidad».

No más Bethesda para ti. No más despertarse e irse a dormir en el mismo lío. Dios desmanteló el engranaje neutral de su transmisión. Él es el Dios del movimiento hacia adelante, el Dios del mañana. Él está listo para escribir un nuevo capítulo en su biografía. El hombre de la historia de Juan había esperado treinta y ocho años, pero, Dios lo bendiga, no estaba dispuesto a esperar un día más. Al escuchar su excusa, habría pensado que se quedaría atascado para siempre. Pero algo acerca de la presencia de Cristo, la pregunta de Cristo y el mandato de Cristo lo convencieron de no esperar otro día. Unámonos a él. Hágale al Señor esta pregunta: ¿Qué puedo hacer hoy que me lleve en la dirección de un mañana mejor? Sigue preguntando hasta que escuches una respuesta. Y una vez que lo escuches, hazlo. Levántate, levántate y camina.

Unos pocos recordatorios…

Acuérdate…

Esta mañana en mi oficina de trabajo pensaba sobre el hecho de que muchas veces las situaciones en la vida son extremadamente difíciles. Expresar lo que se siente cuando no se ve que Dios haga algo en una circunstancia específica es bastante deprimente. Mientras reflexionaba en mis luchas leía el salmo 89 y parece que el salmista se encontraba en mi misma situación. Observe que el vrs. 46 el salmista dice: ¿Señor? ¿hasta cuándo te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como fuego?» (v. 46).

Estas preguntas provienen del corazón roto de un hombre que se preguntaba por qué el pueblo de Dios estaba pasando por tantos problemas. Y eso a veces son las preguntas que sobresalen en el contexto que me ha tocado vivir hoy. ¿Hasta cuándo? Es una pregunta que cala hasta adentro del alma.

En el salmo vemos varias veces  la palabra recordar en estos versículos. Por ejemplo el salmista dice  «Recuerda cuán efímera es mi vida! Al fin y al cabo, ¿para qué creaste a los mortales?» (v. 47).

¿Qué es lo que el salmista posiblemente le recuerda a Dios acerca de su experiencia? Primero él le recuerda la fragilidad de la vida. Es decir le hace ver a Dios que la vida es corta. También reconoce que Dios no nos hizo en vano. A veces podemos recibir Su gracia en vano. A veces lo que Él hace por nosotros lo tornamos en cosas vanas. Pero eso es nuestra culpa, no la suya. Hoy a medida que envejezco y que ya los años que restan por vivir no son tanto, uno recapacita más que nunca que la vida es corta. Estos días los recuerdos de las oportunidades desaprovechadas, las decisiones erradas han sido mi compañeras de cama. Le gustaría a uno retroceder en el tiempo y querer hacer diferentes cosas de las que se desaprovecharon. Y un sentido de nostalgia y tristeza embargan el corazón. Sin embargo eso ya no es posible dar vuelta atrás. Así que es bueno recordar la próxima vez que estés tentado a pecar que la vida es tan corta. ¿Por qué perder el tiempo desobedeciendo a Dios?

Segundo le recuerda la inutilidad de la vida. Nuestra vida es inútil sino tenemos asideros reales y absolutos para vivirla. ¿Cuál son esos asideros que el salmista tenía? Las promesas de Dios. Es decir el salmista después de pensar en la fragilidad de la vida le recuerda a Dios Sus promesas. Observe que dice: «¿Dónde está, Señor, tu amor de antaño, que en tu fidelidad juraste a David?» (v. 49). Esto se refiere al pacto que Dios había hecho con David. Parecía como si Dios lo hubiera quebrantado. Pero esto es una  promesa. Él no rompe Sus promesas, pero le gusta que  se las recordemos.

Tercero le recuerda la debilidad de la vida.  Vemos que el salmista a continuación le recuerda a Dios la vida de reproche a la que está siendo expuesto. «Recuerda, Señor, el reproche de Vuestros siervos, cómo llevo en mi seno el reproche de todos los muchos pueblos, con lo que Tus enemigos han reprochado, oh, Señor» (vv. 50-51). Recuerda nuestro reprochar. ¿Por qué? Porque resta valor a la gloria de Dios. Recordémonos a nosotros mismos que estamos aquí para traer gloria a Su nombre. El quiere transformar sus ataques y reproches en una canal para mostrar la gloria de Dios. Este último acto le hace ver al salmista lo débil que es, y que su vida podrá ser vulnerable. Que muchas cosas, circunstancias y personas lo pueden querer dañar, pero espera que todo esto se pueda transformar en una canal de glorificar  a Dios. Así que vemos ahora que el salmista termina en las montañas: «¡Bendito sea el Señor para siempre! Amén y Amén» (v. 52). Comienza con cargas y termina con bendiciones. Comienza con suspiros y termina cantando, porque eleva su corazón quebrantado al Señor en oración. Cuando pases por tiempos difíciles, recuerda las promesas de Dios y recuérdale a Él de ellos. Él es fiel a Su Palabra.

Del Plan A al Plan B..

Del Plan A al Plan B

Existe en los Estados Unidos lo que se llama el sendero de los Apalaches. Es una caminata entre ríos, arroyos y montañas de dos mil cien millas. Es una jornada donde se soporta la nieve, el calor y la lluvia. Se duerme en el suelo incómodo y tiritando de frío durante la mayoría del recorrido. Uno de los hombres de hierro que lograron acabar con la caminata fue un hombre llamado Bill Irwin, por cierto  no fue la única persona en recorrer el sendero de los Apalaches. Bill Irwin no fue el primero en lograr esta hazaña. Pero fue el primero en este sentido: estaba ciego cuando lo hizo. Tenía cincuenta años cuando, en 1990, emprendió la marcha. Alcohólico en recuperación y cristiano comprometido, memorizó 2 Corintios 5:7 y lo convirtió en su mantra: “Porque por fe andamos, no por vista”. Y eso es lo que hizo. No usó mapas, GPS o brújula. Era solo Irwin, su pastor alemán y el terreno accidentado de las montañas. Calculó que cayó cinco mil veces, se desolló las manos y las rodillas más veces de las que podía contar. Pero lo logró. Hizo el largo camino por fe y no por vista.

A veces la vida, o mejor veces la mayoría de las veces la vida es así. Una pregunta ¿Estás haciendo lo mismo? Probablemente no en los senderos de los Apalaches, sino en las pruebas de la vida. Estás caminando, no en el camino entre Georgia y Maine. No, estás caminando por un camino aún más empinado y más largo: el camino entre la oración ofrecida y la oración contestada. ¿Conoces el camino? ¿Cómo se oscurece con dudas? ¿Cómo la desesperación se presenta como un compañero no invitado? Si puedes relacionarte, encontrarás esta historia inspiradora.

La narración se encuentra en Juan capítulo 4:43-54. En ella encontramos tres senderos por el cuál este hombre tuvo que caminar en esa caminata de fe. Primero caminó por el sendero de la confusión, luego llegó al sendero de la convicción y finalmente llegó al sendero de la confirmación.

Después de su encuentro con los samaritanos, Jesús regresó a Galilea, donde él estaba llegando a ser una figura cada vez más popular. Cuando regresó a Caná, el lugar donde había hecho su primera señal, Jesús tuvo un encuentro con un oficial del rey que había venido a rogar por la vida de su hijo. El intercambio que se dio entre estos dos hombres constituye otro modelo para nosotros los que estamos andando por el camino de la fe.

Podemos observar que el primer sendero que este hombre comenzó a caminar es lo que llamaremos el sendero de la confusión.

Según el diccionario confusión se define como la incapacidad para pensar de manera tan clara y rápida como uno normalmente lo hace. Es sentirse desorientado y tener dificultad para prestar atención, recordar y tomar decisiones. Me parece que el estado de este hombre podría encajar en lo que esta definición describe.

¿Cuáles eran las condiciones que este oficial del rey tenía en sus manos que lo llevaron a su confusión?

Primero este hombre estaba cargado con lo que le pasaba. Son pocos los detalles específicos que conocemos acerca de la posición o política del oficial del rey. Lo que sí sabemos es que debió haber sido parte de la administración de Herodes, el Tetrarca, mejor conocido como Herodes Antipas, el inicuo gobernante que había dado órdenes de decapitar a Juan el Bautista. Dadas las conexiones especiales que él poseía con los que estaban en las altas esferas del poder, también podemos especular que él debió haber sido un hombre de gran influencia. Es probable que Caná, el lugar donde este oficial se encontró con Jesús, estuviera situada a unos treinta y seis kilómetros de Capernaum, donde el muchacho guardaba cama por causa de la enfermedad. Cuando el hombre oyó que Jesús estaba en Caná, viajó hasta ésta a pedirle a aquél que regresara con él a Capernaum a sanar a su hijo, el cual estaba “a punto de morir” (4.47). No es mucho lo que sé acerca de este hombre, pero lo que sí sé es que cuando un padre tiene un hijo gravemente enfermo, ¡no hay otra cosa en el mundo que importe! En el texto griego hay un juego de palabras importantes que nos demuestra cuán cargado estaba este hombre. Lo carga su debilidad. El vrs. 46 dice “cuyo hijo” La palabra que se usa aquí para hijo es “juios”. Este es el termino más general y común que se puede traducir para hijo. Luego en el vrs. 47 dice “y sanase a su hijo”. Una vez más se vuelve a usar la expresión griega “juios”. Sin embargo  en el vrs. 49 cuando el noble dice “mi hijo muera” El noble utiliza la expresión “paidío” que es un término cariñoso. Se debería traducir como “mi niño, mi muchachito”.

Lo que viene a demostrar que los que viven los problemas en carne propia los sufren más de cerca que los que están alrededor del problema. Una cosa es explicar el problema que no estoy viviendo a explicar el problema que estoy viviendo en carne propia. Por ejemplo no es lo mismo aconsejar a alguien que tiene un pariente con Alzheimer desde lejos a tener ese pariente viviendo con él. Este hombre está abatido porque mientras otros declaran que su hijo está enfermo el simplemente dice que está a punto de morir de perecer.

Otra cosa que lo carga tendrá que ver con su capacidad.  Al enterarse de que Jesús vino a Galilea desde Judea, el funcionario real viajó desde Capernaum a Caná, localizó a Jesús, y le rogó que descendiese y sanase a su hijo. El verbo jorao, que se traduce como «rogó», es tiempo imperfecto, expresando acción continua en el pasado. Juan habló de la urgencia de la situación al decir que el hijo del funcionario estaba a punto de morir. Aparentemente, este hombre se había acercado a Jesús por desesperación, habiendo agotado todos los demás esfuerzos para encontrar una cura para su hijo. Su fe no estaba en Jesús como persona, sino en el poder que creía que Jesús podía ejercer para sanar a su hijo moribundo. No fue sino hasta después del milagro que su fe superó la desesperación.

Otra cosa que lo está cargando es su identidad. El padre del texto que estamos estudiando, trabajaba para Herodes, lo cual lo convertía en una especie de embajador político. . En otras palabras, este oficial, el cual es probable que fuera un hombre importante a los ojos del pueblo, ¡le estaba rogando a Jesús que salvara la vida de su hijo! Ésta era su última esperanza, así que hizo a un lado su orgullo y le suplicó a este polémico y pobre rabí por la vida de su hijo.

En segundo lugar este hombre estaba siendo confundido con lo que esperaba. Esto tiene que ver con el proyecto que este hombre llevaba en mente y que quería sugerirle a Dios. El conoce que Jesús es poderoso pero desconoce que Jesús es soberano. Es decir a Dios no se le dice no sólo lo que tiene que hacer sino como lo tiene que hacer. 

Así que muchas veces nos confundimos con creer que sabemos lo que Dios tiene que hacer. Es un asunto de visión. El tema de la naturaleza de la fe no era algo que el oficial del rey deseaba conversar; quería que Jesús sanara a su hijo, pues dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.

Por otro lado nos confundimos cuando no sólo le decimos a Dios que cosas  hacer, sino cuando le decimos como hacer las cosas. Es un asunto de planificación. A diferencia de la súplica del centurión (Mateo 8:8, 9; Lucas 7:6–8), el llamado del oficial a la acción inmediata destacó al menos dos suposiciones de su parte: 1) que Jesús tenía que estar presente para sanar y 2) que Jesús no tenía poder para resucitar a los muertos. No se debe criticar demasiado la fe de este hombre; la creencia de otros, como María y Marta, tenía los mismos dos defectos (vea Juan 11:21, 22, 32, 39). Es decir el noble creyó que Jesús podía curar a su hijo, pero cometió dos errores en su pensamiento: que Jesús tenía que ir a Capernaum para salvar al muchacho, y que si el muchacho moría mientras tanto, era demasiado tarde.

En tercer lugar nos confundimos cuando le decimos porque hacer las cosas. Es un asunto de motivación. El argumento poderoso tiene que ver con la muerte de un niño. Quién no se moviliza inmediatamente cuando se trata de salvara un niño. Sobre todo si se tiene la capacidad de salvarlo. Es vital entender que la desesperación y la muerte de alguien o de nosotros mismos puede ser algo final y dramático para nosotros pero para Jesús nunca lo ha sido ni será. Mi gran necesidad de sanidad o de alivio no tiene nada que ver con que Dios se mueva para hacer algo. Muchas veces esto parece cruel e insensible, sin embargo debemos recordar que estamos en presencia del dador de la vida y el que resucita muertos.

El hombre había dictado la agenda a Jesús así que esperaba los resultados planificados. Sin embargo que Jesús está sujeto a planificación. Debería quitarle el impulso a todos aquellos administradores que pretenden hacer de la iglesia una empresa de planificación.

En tercer lugar el hombre estaba siendo confrontado con lo que esperaba.  Cuando Jesús oyó la petición del padre del muchacho, su primera respuesta fue reprender a la gente que estaba allí cerca. Esto fue lo que dijo: “Si no viereis señales y prodigios, no creeréis” (4.48). Una vez más, nos vemos escandalizados por la respuesta abrupta de Jesús. Era ternura, apoyo y esperanza, lo que esperábamos del Señor. En lugar de ello, hallamos reprensión. Una vez más, hallamos a Jesús motivando a la gente a tener fe, e insistiendo en que no se conformen con sustitutos inferiores de ésta, los cuales son tan comunes. La reprensión de Jesús debería llevarnos a pensar en lo que hacemos en el nombre de ayudarles a otros. ¿Estamos más dedicados a la búsqueda de la verdad, o a la búsqueda de la comodidad? ¿Estamos más preocupados porque las personas crean, o porque sean libradas de sus trastornos emocionales? Pienso que Jesús estaba profundamente preocupado por este afligido padre y por el hijo moribundo de éste, pero también pienso que él estaba más preocupado por la relación de ellos con Dios. Jesús deseaba que el niño fuera sano y que el corazón de aquel padre no siguiera destrozado  pero su deseo de que la gente perdida fuera salva era aún mayor. Jesús vio que la necesidad más grande de la vida que aquel oficial del rey tenía, no era de que se le librara de la muerte física; sino ¡necesidad de Dios! Jesús también veía que la posibilidad de que un hijo se le muriera era lo que le había abierto el corazón de este hombre a su más grande necesidad. Antes de seguir con esta historia, es necesario que todos hagamos una pausa para preguntarnos cuál es nuestra preocupación más grande en este momento. ¿Qué asunto es el que está ocupando su mente ahora mismo? Aunque es importante para usted, es probable que tal asunto no constituya su más grande necesidad. Sin embargo, ello puede servirle para reconocer esa más grande necesidad ¡abrirle su corazón a Dios! Cuando las palabras de sanidad por fin fueron dichas, ellas fueron simples y directas. Esto fue lo que Jesús dijo: “Ve, tu hijo vive” (4.50). No fue necesario recorrer la distancia de treinta y seis kilómetros que lo separaba de Capernaum, para poder cumplir con su misión. Simplemente pronunció la palabra y el muchacho fue sano. Sin embargo el noble no lo ha visto sólo lo ha creído sin ver.

Podemos observar que el segundo sendero que este hombre comenzó a caminar es lo que llamaremos el sendero de la convicción.

El noble será llevado a diferentes esferas de convicción. Primero lo iba a llevar al camino del poder de Jesús. Ese camino iba dar respuesta a un Jesús ilimitado o limitado. Observe que el milagro de Jesús en la boda de Caná fue un milagro del dominio de Jesús sobre el tiempo, el milagro del noble en Caná fue un milagro del dominio de Jesús sobre el espacio. La respuesta de Jesús: Ve, tu hijo vive, tuvo que haber sido una completa sorpresa para el oficial. Había estado instando a Jesús a ir a Capernaum, aparentemente pensando que Su presencia era necesaria para que Él hiciera un milagro y efectuara una sanidad. Las palabras de Jesús fueron un desafío para la fe del hombre. Jesús no le dio ninguna señal visible, solo Su palabra. Segundo lo iba llevar al camino de la Palabra de Jesús. Ese camino iba a dar respuesta a una Palabra suficiente o insuficiente. El oficial creyó en la palabra de Jesús y se fue, evidenciando la progresión de una fe basada en señales y prodigios a una fe que confiaba en la palabra de Jesús. Es la clase de fe que busca Jesús: la aceptación de Su palabra sin reservas y sin validación empírica. Tercero, lo iba llevar al camino del Plan de Jesús. Ese camino iba a dar respuesta a un Plan predecible o impredecible. Con una palabra de Jesús, la pesadilla del padre llegaba a su fin —¿o no? Eran treinta y seis kilómetros los que todavía le separaban del momento de ver con sus propios ojos que su pequeño hijo ya se había recuperado. Por alguna razón (tal vez porque era tarde o porque el hombre estaba cansado) él no pudo regresar a casa aquella noche. No fue sino hasta el día siguiente que él se pudo encontrar con sus siervos, los cuales vinieron para decirle que su hijo estaba, de hecho, sano y salvo. Ese el detalle que fascina en esta historia es que el padre del chico esperó una noche desde el momento en que recibió la promesa de la sanidad de su hijo y el momento en que se le confirmó el milagro. Él “creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue” (4.50). En la NIV4 se lee: “El hombre aceptó la palabra de Jesús y se fue”.

Lo experimentado aquella noche, en la vida de aquel padre, es una poderosa imagen de cómo vivimos la vida todos nosotros; la vivimos esperando con paciencia que pase la noche que separa a la promesa del cumplimiento de ella. La noche tiene algo que vuelve los problemas y los temores, más amenazadores de lo que son cuando vistos a plena luz del día. Las películas de terror casi siempre se programan para la noche, pues es la oscuridad lo que nos aterroriza. !Como él se encontraba a treinta y seis kilómetros de su casa, podemos suponer que este oficial pasó la noche poniendo esperanza contra esperanza, y batallando con sus temores. Me pregunto si él pasó de la confianza llena de optimismo en un momento, a las oscuras dudas en el siguiente. Ni siquiera sabemos su nombre, pero todos nosotros podemos identificarnos con este hombre; pues todos nosotros conocemos las luchas de la noche que transcurre entre la promesa y el cumplimiento de ella.

Cuarto, lo iba llevar por el camino de la Persona de Jesús. Ese camino iba a dar respuesta a la persona de Jesús como emergencia  o vivencia. Este es el proceso de la madurez espiritual es creer en el poder, luego en la palabra y finalmente en la persona de Jesús. La experiencia del preocupado padre nos sirve de modelo a todos nosotros para que crezcamos en nuestra fe en Jesús. Al comienzo de la historia, este padre tenía suficiente fe en Jesús, como para venir y rogar por la vida de su hijo. Es probable que su fe fuera la del que piensa que “nada se pierde con pedir”. Luego, después de hablar con Jesús, él “creyó la palabra que Jesús le dijo” (4.50). Por último, cuando oyó de testigos oculares, que su hijo vivía, “creyó él con toda su casa” (4.53). Observe cómo su fe progresó, pues, siendo ésta al comienzo, la esperanza de uno al borde de la desesperación se transformó más adelante en la seguridad de uno que está lleno de confianza. La fe, como él lo demostró, es un proceso difícil, a menudo agotador, el cual consiste en depositar nuestra confianza total en Jesús.

Podemos observar que el tercer sendero que este hombre comenzó a caminar es lo que llamaremos el sendero de la confirmación.

Cuando Dios nos introduce en el desafío de la fe, y logramos creerle a Dios, el nos llevará a esferas importantes en nuestro desarrollo espiritual. Dios nos introduce en una nueva etapa o temporada. Son tiempos de confirmación de que el ha estado, está y estará obrando siempre en nuestras vidas. El primer tiempo en que Dios introdujo a este noble fue un tiempo de comprensión. El vrs. 53 usa la expresión “entonces el padre entendió”. El griego utiliza la palabra ginosko para referirse al proceso mental que ocurrió en el padre. Este verbo significa comprender, tener conocimiento, entender algo. Significa que el noble percibió señales de lo que realmente había pasado. Ahora la comprensión de este hombre no tiene que ver con una explicación de Dios sino con una confirmación. No vivimos de explicaciones sino de promesas. El hombre entendió que Jesús siempre tiene un plan mejor, que el sabe lo que hace y cuando el dice algo es porque sabe que recibimos lo que deseamos y el recibe la gloria. El segundo tiempo en que Dios introdujo a este noble fue un tiempo de relación. Es decir su relación con Dios tuvo un desarrollo mayor. Se puede ver una progresión de la fe en el oficial. «El noble creyó primero en el poder de Jesús, luego en la eficacia de su palabra y finalmente en el Señor mismo. Antes, creía acerca de Jesús; ahora creía en Jesús.(Vrs. 53). Finalmente lo introdujo en un tiempo de manifestación. Dice que el milagro se convirtió en una segunda señal. Eres una señal de que Dios todavía actúa con poder. Eso somos. Jesús había obrado una curación a distancia. El milagro no estuvo solo en la vida del niño sino en la fe salvadora de toda la familia. ¿No es eso lo que Jesús deseaba? La curación física fue un regalo indescriptible, seguro. Pero el niño finalmente murió. No conozco a ningún galileo de dos mil años. El milagro dador de vida de Jesús fue a corto plazo. El milagro de fe de Jesús fue eterno. La familia creía en Jesús. Esta creencia resultó en vida eterna.

Este es el tema de la oración aún no contestada. O la oración no respondida en la manera que pediste. Cuando solicitamos el plan A y Cristo responde con el plan B, ¿cómo debemos reaccionar? ¿Cómo encontramos la fuerza para hacer en nuestras vidas lo que hizo Bill Irwin en los Apalaches? Hizo su elección. “El hombre tomó la palabra de Jesús y se fue” (Juan 4:50 NVI ). Él creía en la palabra hablada de Cristo. La buena noticia de los sirvientes fue recibida con una buena pregunta del padre: ¿A qué hora se mejoró? Respuesta: la una. El mismo tiempo que Jesús había pronunciado la palabra.

¿Y tú ? ¿Te encuentras en algún lugar entre Caná y Capernaum? Al igual que el funcionario, ofreciste una sentida oración. Le suplicaste a Jesús que te ayudara. Y al igual que el funcionario no recibiste la respuesta de la manera que querías. En consecuencia, aquí estáis, esforzándoos por poner un pie delante del otro, recorriendo el camino de la obediencia. ¿Fue contestada la oración del padre? Por todos los medios. Fue respondido de una manera mayor de lo que había pedido. El tuyo también lo será. Quizás la respuesta vendrá de este lado del cielo. Quizás te espera al otro lado. De cualquier manera, esta historia nos insta a ti ya mí a seguir caminando y creyendo en nuestro Dios, quien es nuestro “socorro siempre presente en las tribulaciones” (Salmo 46:1 NVI ).

Fuerza para seguir caminando…

Una de las metáforas que más veo en la Biblia con respecto a la vida, es verla como una peregrinación. Un viajero que camina por las carreteras de la vida encontrando todo tipo de alto y bajos. Es la espiritualidad del camino y no del balcón como el teólogo Mackay lo decía. El mismo dice que  con el camino se busca un fin, se corre el riesgo, se derrama a cada paso la vida. Es el lugar de la vida real. Hemos sido llamados a caminar o como la porción que analizo hoy a un peregrinaje. ¿Qué se hace durante ese peregrinaje? ¿Cómo caminamos en la vida sin tropezar?

En el momento en que se escribió el salmo 84:5-7, cada hombre judío estaba obligado a ir a Jerusalén para celebrar la fiesta tres veces al año. Pueblos enteros harían su peregrinación juntos, cantando en el camino. “Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas. Cuando pasa por el valle de las Lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle.Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Siòn se presentan ante el Dios de dioses. (vv. 5–7).

Mientras viajaban por el camino, los hombres miraron en tres direcciones diferentes. Primero, miraron hacia adentro (v. 5). «Bienaventurado el hombre cuya fuerza está en Ti, cuyo corazón está puesto en peregrinación», o «en cuyo corazón están los caminos a Siòn». Todo el mundo tiene una hoja de ruta en su corazón que lo lleva a donde realmente quiere ir. Mira dentro de ti mismo hoy. ¿Qué tipo de hoja de ruta tienes? ¿Dónde te dirige? ¿Hacia dónde te conduce? ¿Te has limitado a ti mismo, o estás entrando en toda la plenitud de ¿caminando con el Señor?

Segundo, miraron hacia atrás (v. 6). Pasaron por un valle, Baca, que significa «llorando». Al pasar por Baca, dejaron una bendición para alguien más. A veces en nuestra peregrinación pasamos por el valle de llanto. Cuando lo atraviesas, ¿dejas una bendición para alguien? ¿haces algo más? ¿O esperas que otros te den una bendición?

Luego miraron hacia adelante. «Van viento en popa; cada uno aparece delante de Dios en Siòn» (v. 7). Esperaban con interés reunirse con el Dios vivo al momento de celebrar la fiesta. Nosotros también vamos de fuerza en fuerza. Puedes mirar hacia adelante y decir: «Nunca lo lograré». Pero lo harás. Él te da la fuerza para seguir adelante mientras haces tu peregrinación. Tú también miras en tres direcciones en tu peregrinación. A menudo es un difícil viaje, pero Dios te dará la fuerza para continuar y veas tu progreso. En tu corazón tienes una hoja de ruta hacia Siòn. Síguelo, y un día te encontrarás con el Dios vivo cara a cara.

Anatomía de un milagro en tu vida…

Todo aquel que tiene conocimiento de las Escrituras, no puede poner en duda el poder de Dios, y lo que él puede hacer en su vida. El poder es entendido como la habilidad o la capacidad de actuar sobre alguien, algo o un acontecimiento. Asimismo, se puede entender como poder la capacidad de producir un efecto o ejercer poder o autoridad sobre otros. En este contexto, el poder de Dios ha manifestado su capacidad durante la creación. El Señor tiene la autoridad de asignar dominios a quién y cómo desee. Dios reveló su Poder al librar al pueblo israelita de la esclavitud de Egipto. Asimismo, acompañó a su pueblo durante la conquista de la tierra de Canaán. El poder de Dios se manifiesta en sus juicios, pero también en el acto de perdonar nuestros pecados. El poder de Dios se ha manifestado en las profecías y su cumplimiento. Ahora bien, en el Nuevo Testamento podemos apreciar el poder de Dios a través de los milagros de Jesucristo en acción. No obstante, es importante destacar que la máxima expresión del poder de Dios fue en la cruz de calvario.

¿Esta accesible ese poder para nosotros hoy? Algunos creen que sí y otros creen que no. Algunos dicen que en un tiempo se necesitaron, pero que ahora la Palabra es la fuente única de ese poder.

Al ver el milagro de las bodas de Caná en Juan 2 vemos una realidad para que Jesús ejecute su poder.

¿Qué se necesita para que Dios se manifieste en nuestras vidas? ¿Está esperando que Dios haga algo y no sabe cómo ni cuándo?

Antes de entrar en detalle con respecto al milagro de Jesús déjeme mencionar que ningún acontecimiento familiar mueve a propios y extraños como una boda. Son familias enteras que se unen para la creación de una familia. La alegría es grande en todas las épocas y en todos los continentes. Todos los pueblos tienen sus propios rituales y sus liturgias familiares para obsequiar a los novios que se preparan para emprender toda una vida juntos. Israel tenía su propio ritual, su liturgia propia, donde se mezclaba la alegría humana, y la religiosa, que eran como dos rostros de una misma alegría religiosa. En el pueblo sencillo, las gentes arreglaban con mucho tiempo la fiesta de bodas. En la vida monótona y gris de los pueblos alejados de la gran capital, Jerusalén, la boda era un momento aparte. Era sentirse gentes, sentirse amados, sentirse unidos, sentirse hombres, y hombres amados de Dios porque les confiaba su amor y su cariño. En la fiesta de bodas se entremezclaban los cantos, el baile, la comida y también el vino, que no era propiamente una bebida de placer, sino un alimento, propio de estos días. La fiesta duraba 7 días poco más o menos, según el poder económico de las familias. Se hacía en el patio comunitario de varias familias, y podían participar propiamente todos los moradores del pueblecito. Es allí donde el Evangelio de Juan nos habla también de una boda, y comienza diciendo sencillamente: “Al tercer día, hubo una boda en Caná de Galilea… fue una boda muy especial… pues a ella estaba invitada María, la Madre de Jesús. Ella fue invitada a servir, a atender a los invitados, era una familia pobre, sencilla… y también asistió Jesús, que llegó acompañado de los primeros discípulos que fue eligiendo en el camino. Ahí volvieron a encontrarse María y Jesús que ya tenía varias semanas de haber dejado el pobladito de Nazaret. Fue grande la alegría del encuentro, sobre todo para María que no sabía si permanecer en Nazaret, o seguir discretamente a su hijo por los caminos de Israel. Los hombres estaban aparte, en pequeños grupos, entre los que destacaba el de Jesús, por su alegría y su cálida apertura. Las mujeres ocupaban los lugares cercanos al fogón, para atender las necesidades de los comensales. Y ocurrió que con esa intuición y esa mirada que sólo tienen las mujeres y las madres, María se dio cuenta de que los comensales eran más de la cuenta y que el vino no iba a alcanzar para todos. Era un gran problema para los novios, pues por muchos años serían recordados como los pobretones que no habían atendido adecuadamente a sus invitados que venían de lejos al festejo. Y ese es el escenario para ver como Jesús va a manifestar su poder.

En primer lugar dice  “se les acabó el vino”. Mientras tuvieran vino en la fiesta de bodas, Jesús no necesitaba hacer un milagro. Pero cuando se acabó Él dijo: “Ahora, mira y observa lo que voy a hacer”.

Alguien puede decir: «Todo lo que me queda es un dólar. Será mejor que me quede con él». ¡Eso es pensar mal! Nunca obtendrán nada si no lo sueltan. Hay que reducirlos a un mínimo irreductible hasta que parezca que no tienen nada. Entonces, cuando su espalda está contra la pared, están parados en el lugar donde la fe comienza a moverse y lo sobrenatural toma el control. Entonces Dios hará un milagro. La Biblia dice que no había vino en Caná. Habían llegado al lugar de la frustración, el lugar donde comienza la fe. Para que Dios obre debemos llegar al punto cero y ese punto es el lugar de la carencia.

¿Se ha acabado algo en tu vida? ¿Cómo te llegó a pasar eso?

En el pasaje has dos cosas que habían originado la carencia de este hombre en su fiesta de matrimonio. Primero fueron sus acciones. Es decir no calculó bien lo que iba a dar con lo que iba a venir. Uno no hace eso, porque después se la verá en problemas. ¿Qué tipos de acciones estás haciendo que te han llevado a perder algo importante en tu vida? Pueda ser que tu falta de amor y presencia en tu casa te esté llevando a una ruptura matrimonial.

Puedes haber tomado acciones financieras que te ha llevado a la carencia económica. Es importante entender que aunque muchas de nuestras acciones pueden generar una carencia, Dios puede transformar esa carencia en bendición.

Dios no consulta tu pasado para trabajar en tu futuro. Puede hacer algo con tus acciones equivocadas. Equivocarse no es el final de nuestra vida sino una plataforma para que Dios trabaje mejor en vida.

En segundo lugar debes llegar al  lugar donde se te acaban las opciones. Es no hay ningún lugar donde puedas ir que Dios. Es el lugar de la impotencia. Por eso el texto dice “haced todo lo que él os dijere

Note que María decide enfocar todo el problema en Jesús. ¿En dónde te enfocas cuando hay una gran necesidad de tu vida? Cuando te enfrentas a una situación de impotencia a dónde te enfocas?

En el texto podrían haberse enfocado en que el novio solucionara el problema. Este es el enfoque en el hombre. Y sabes es peligroso buscar la solución en lo humanos. Es peligroso seguir a un hombre. Si sigues a un hombre, terminarás como esos cientos de personas en Guyana. Seguir a un hombre como Jim Jones te llevará al infierno. De la misma manera, no tienes derecho a seguir a un evangelista. No tienes derecho a seguir a un pastor o incluso a una iglesia. Pon tus ojos en Jesucristo quien es el Autor y Consumador de tu fe. Pones tus ojos en un hombre y te desilusionarás. El hombre te fallará. El hombre te defraudará. El hombre te decepcionará, pero Jesucristo nunca te defraudará porque Él es el Autor de tu fe. Jesús es el objeto de nuestra adoración. Por otro lado pudieron enfocarse en el recurso material. Simplemente tomar dinero e ir a comprar más vino para suplir la necesidad. Mucha gente cree que puede solucionar sus problemas con dinero o con bienes materiales. Se creen autosuficientes porque tienen en el banco. Pero el recurso material es temporal y destinado a acabarse. También pudieron enfocarse en lo social. O las relaciones que el novio pudiera tener allí en la fiesta. Podrían haber sido sus padres, su familia, gente conocida.

Muchos al verse impotentes buscan soluciones en las personas, los amigos. Por eso es tan importante la sugerencia de María. El enfoque en Jesús es importante porque es el enfoque espiritual. Ese acercamiento a Jesús es importante porque tiene tres dimensiones. Primero el acercamiento de la acción. No es una espera pasiva sino activa, Dios siempre te mandará hacer algo para poder cumplir su perfecta obra en nosotros. Por otro lado está el acercamiento de la instrucción. No es sólo una parte la que debes hacer, sino dice “todo”. Esto implica la totalidad de tu vida y la totalidad de las instrucción. Finalmente el acercamiento de la atención. Podemos obtener el milagro de Dios si prestamos atención a lo que el dice. Es su Palabra la que nos sostiene en tiempos de adversidad. Debo tener un oído atento para poder saber que es lo que Dios nos está ordenando hacer. Por eso es tan vital que podamos tener una vida de interacción con la Palabra de Dios.

En tercer lugar no se distraiga con lo natural sino vea lo sobrenatural. Este es el lugar de la evidencia. Dos acciones son relevantes en el texto. Primero está la esfera de la evidencia natural. La frase “llenad estas tinajas de agua” establece el ámbito de lo que vemos, de lo natural, de lo palpable. Es en palabras del apóstol Pablo “las cosas que se ven”

La versión The Message lo pone de esta forma “ 2 Corintios 4:16-18  Así que no nos vamos a dar por vencidos. ¡Cómo podríamos! Aunque por fuera a menudo parece que las cosas se nos están cayendo a pedazos, por dentro, donde Dios está haciendo nueva vida, no pasa un día sin que su gracia se despliegue. Estos tiempos difíciles son pequeños comparados con los buenos tiempos venideros, la lujosa celebración preparada para nosotros. Hay mucho más aquí de lo que parece. Las cosas que vemos ahora están aquí hoy, se habrán ido mañana. Pero las cosas que no podemos ver ahora durarán para siempre.

Esta evidencia natural muchas veces son nuestros propios recursos. Es decir la tinajas las había hecho alguien y las había comprado alguien. Por otro lado Esta evidencia natural se relaciona con lo cotidiano. Nadie se pudo imaginar que un instrumento que era usado para lavarse las mano podría ser una esfera para lo sobrenatural de Dios. Dios siempre nos sorprende de donde vendrá mi milagro y mi bendición. Por otro lado también lo natural muchas veces parte de lo común. ¿Cuál es el milagro con el agua? ¿Cómo puede sorprendernos un elemento que a diario usamos? Muchas veces nos acostumbramos sólo a ver la función natural de algo pero no nos damos cuenta que  será la plataforma para la manifestación de Dios.

Hemos sido adiestrados o domesticados para vivir sólo por lo que vemos o palpamos. No se nos capacita para buscar alternativas más allá de lo natural. Provengo de un trasfondo denominacional que me enseñó a ser más racional cuando se trataba de las manifestaciones espirituales que emocional. Y eso me moldeó por muchos años. Sin embargo a medida que he ido experimentando el cristianismo después de 42 años de seguir a Cristo me he dado cuenta que las experiencias de la Biblia deben ser vistas con un lente sobrenatural.

En segundo lugar está la esfera de la evidencia de lo  sobrenatural. La frase que se relaciona con esto es “sacad ahora y llevadlo”. Lo que se va a sacar es vino ya no agua. ¿Cómo funciona lo sobrenatural según este pasaje? Lo sobrenatural no es una plataforma para la exhibición. Primero lo que se ve es que Jesús hace el milagro en silencio. No hay gritos, no hay palabras pomposas, actos extremos. Dios le encanta obrar en el silencio. No hay publicidad, no hay reconocimiento del yo. No es exhibición. En segundo lugar lo sobrenatural no es una plataforma de actuación. Jesús se descentraliza de lo que hace. No explica ni llama a la gente para que sepan que él es el ungido y hacedor de semejante milagro. Hoy existen demasiadas estrellas de lo milagroso. Se ponen en el centro de algo que sólo le pertenece a Dios. Jesús pudo haber tenido la tentación de actuar porque era su primer milagro. El que le daría su entrada a la farándula del estatus de Israel. En tercer lugar lo sobrenatural es una plataforma de glorificación. Observemos que el pasaje demuestra que en lugar de glorificar a Dios se da una explicación. El encargado usa la lógica para decirle al novio que debió haber dado el buen vino. Por otro lado en vez de glorificar a Dios se da una calificación. Observe que el encargado dice que es un “vino de lo mejor”. Podemos tener lo mejor de Dios y sin embargo ser totalmente ignorantes que Dios lo ha provisto. Podemos ver lo que se nos da pero no agradecemos de viene. Observe que el esposo es involucrado en el milagro, pero este desconoce totalmente su procedencia. Lo que viene  a mostrar en este hombre y su silencio que en lugar de glorificación existe una gran omisión.  También en vez de glorificar se podía caer en una argumentación. Esta omisión espiritual llega a nuestras vidas cuando dejamos a Dios como la última explicación de lo que nos está pasando. Pero también podría existir una argumentación. Si quieres un milagro, tienes que seguir lo que Él dice. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen el tinajo de agua”. ¿No pueden escucharlos decir: «No, señor, no nos quedamos sin agua, nos quedamos sin vino»? Puedes entrar en una discusión con Dios cuando necesitas algo, pero debes hacer exactamente lo que Él te dice que hagas, aunque parezca una locura. El milagro de Dios fue para glorificación. Observe  que dice “manifestó su gloria”.

He allí el rastro de la manifestación del poder de Dios en la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

Hay varias cosas que  me gustaría observar para finalizar esta reflexión.

Primero la relación que existe entre sobrenaturalidad y cotidianeidad. Observe que el ámbito en que se manifiesta el poder de Jesús es en una boda, una ceremonia cotidiana de las personas. No es en el templo o en el sanedrín. Es en lo común y cotidiano que podemos esperar el poder de Dios.

Segundo la relación que existe entre sobrenaturalidad y bondad. Dios siempre que actúa opta por lo mejor y por lo excelente. Dios siempre hace una obra de bondad con nosotros cuando actúa en su poder.

Tercero la relación  que existe entre sobrenaturalidad y variedad. El poder de Dios actúa de varias formas y muchas veces bendice a los que están alrededor de nosotros sin que estos lo merezcan o se den cuenta. Los invitados fueron bendecidos con el vino que hizo Jesús.

Tal ves estás pasando por tiempos de carencia o de impotencia y necesitas la evidencia de lo sobrenatural en tu vida. ¿Quieres que Dios haga algo en tu vida? Bueno, sigue el consejo de María: “Haz todo lo que el dijere”.

Miel de la Peña…

Miel en la Peña

En estos días he estado pensando en lo que me ha pasado en mi vida. Hay muchas cosas que no me esperaba y que por supuesto no me gustan. Para ser honesto la mayoría no me gustan. A veces siento que no he logrado mucho en esta vida. Luego me puse a pensar que la vida está hecha de cosas que fueron, cosas que son y cosas que podrían haber sido. Y curiosamente encontré las tres en el Salmo 81. Lo primero vi en mi vida  las cosas que fueron (vv. 1-10). El salmista habla del Dios de Jacob y dice: «Reunamos a nuestra orquesta. Vamos a conseguir nuestras trompetas y cantemos al Señor. Nos dio un estatuto. Él nos libró de Egipto». Él reflexiona y se regocija en el pasado. Pero las cosas que fueron no duraron mucho, porque el pueblo se rebeló contra el Señor. Quizás mucho de lo que pasado ha sido cuesta arriba, sin embargo  para las cosas que fueron el salmista tiene una medicina. Lea usted cuantos verbos de acciones de gracias hay en los 10 primeros versículos. ¿Cuál es la medicina para las cosas que fueron? Bueno, adoración. Adore a por todo lo que ha pasado y pasó. No se pueden cambiar, pero si puede estar seguro que Dios lo controló todo.  A continuación ví en la vida las cosas que son. «‘Pero Mi pueblo no prestaría atención a Mi voz, e Israel no tendría nada de Mí. Así que los entregué a sus propios tercos. corazón, andar en sus propios consejos» (vv. 11-12). Las cosas que fuero trajeron gratitud. Pero la vida cambia y Las cosas que son hablan de rebelión. El pueblo de Dios se rebeló contra Él. No lo escucharían, no lo invocarían ni obedecerían Su Palabra. Así que perdieron todo lo que Él tenía para ellos. ¿Cuál es la recomendación del salmista a las cosas que son? Bueno, reflexión. La versión The Message dice en el vrs. 12: “Así que solté las riendas y les dije: ‘¡Corran! ¡Hazlo a tu manera!  ¡Qué tremendo juicio! Dios ya no los iba a detener, los dejó a que corrieran bajo su propio riesgo. Debía reflexionar de porque Dios no estaba.  Finalmente, ví en mi vida las cosas que podrían haber sido (vv. 13-16). El Salmista añade la petición de Dios “Oh, querida gente, ¿me escucharán ahora? Israel, ¿seguirás mi mapa? Dios establece que las cosas que podría venir a tu vida depende de cómo cambies las cosas que son en tu vida. Dios les dice a Israel que pronto sometería a sus enemigos, y volvería Su  mano contra sus adversarios. El establece que los que odian al Señor fingiría sumisión a Él, pero su destino perduraría para siempre. Es decir Dios les ofrecía que podría venir a su vida protección. Por otro lado los habría alimentado también con el trigo más fino; y con miel de la roca te hubiera satisfecho'». ¿Qué pudo haber sido? Victoria, satisfacción, alegría, el trigo más fino y miel de la roca. Bajo los emblemas del trigo más fino y la miel más pura de las colmenas de abejas en las rocas, donde abundaban en Judea, les muestra que sus seguidores deben tener tantas bendiciones terrenales y espirituales, que deben estar satisfechos y decir , es suficiente. No sólo vendría protección a su vida sino también bendición. ¡Pero Ay! Israel no sería obediente y, por lo tanto, Israel estaría  bajo maldición. ¿Cuál debe ser la acción ante las que podrían ser? Bueno, exhortación. Dios los llama a poner atención con sus oídos lo que el les manda hacer. Igual usted y yo.

La vida la divide el salmista en las cosas que fueron y se acerca con adoración, luego las cosas que son y se acerca con reflexión y finalmente las cosas que podrían ser las enfrenta con exhortación.

No te rebeles contra Dios y así te pierdas las bendiciones que Él quiere darte. Detenerse en los fracasos pasados solo convierte la vida en arrepentimiento. Si le has fallado al Señor, vuelve a Él y ora por el perdón. Dedica nuevamente tú vida a Él y comienza a experimentar esas cosas que podrían haber sido. Dios tiene el mejor plan para ti. Puede sacar miel de la peña.

Capeando tiempos difíciles…

Capeando tiempos difíciles

Lamento decirlo pero hay días en que miramos a nuestro alrededor y parece que la adversidad ha ganado. En realidad así es como Asaf se sintió cuando escribió el Salmo 79. Primero vió calamidad. Miró a su alrededor y vio la contaminación de su realidad. Observe lo que dice: «Oh Dios, las naciones han entrado Su herencia; Tu santo templo que han profanado; han puesto Jerusalén en montones» (v. 1).

Asaf se refiere a la destrucción del templo y la ciudad de Jerusalén. Nosotros también podemos mirar a nuestro alrededor hoy y ver la calamidad en la mente de las personas. y corazones. El panorama alrededor no es nada prometedor. A veces nuestros ojos se acostumbran tanto a las malas noticias, a la calamidad que terminamos con una sensación de derrota. Parece que Asaf se hallaba bastante deprimido por las circunstancias que lo rodeaban. Y quién puede echarle la culpa. Todos nos sentimos así, con una sensación de derrota.

Pero también vio adversidad. Entonces Asaf vio la muerte. «Los cadáveres de Tus siervos los han dado como alimento para las aves de los cielos. . . . Su sangre la han derramado como el agua toda alrededor de Jerusalén» (vv. 2–3). Nuestro mundo es básicamente un cementerio. Los salarios del pecado es la muerte. Lo vemos dondequiera que miremos. Vivimos tiempos muy extraños con una energía destructiva a nuestro alrededor.

En los últimos días, no he dejado de sentirme mal por situaciones familiares. Vivimos como familia tiempos de extremada adversidad. Parece que la promesa de Dios para los que servimos ha sido olvidada mientras vez a tu alrededor personas con una relación muy carnal con Dios disfrutando del dinero, paseo y confort y simplemente no te explicas porque pasa eso.  

Asaf también vio maldad «Nos hemos convertido en un reproche a nuestros vecinos, un desprecio y burla a los que nos rodean» (v. 4). La gente de hoy no magnifica al Señor; se ríen de Él. Se ríen de la iglesia, del pueblo de Dios. Somos un pueblo ridiculizado porque muy a menudo parece que estamos perdiendo y han ganado la batalla.

En cuarto lugar,  Asaf vio  impiedad. El describe al enemigo devorando. «Porque han devorado a Jacob, y arrasó su morada» (v. 7). Sí, la mano devoradora y destructora de Satanás estaba obrando.

Finalmente, Asaf vio libertad.  Pero Asaf dice: «Ayúdanos, oh, Dios de nuestra salvación». ¿Por qué? «Para la gloria de Tu nombre; y líbranos». ¿Cómo? «Y provista expiación por nuestros pecados, por el amor de Tu nombre!» (v. 9).

Asaf no está tan preocupado por su  propio consuelo como él es acerca de la gloria de Dios. Así que ora: «Ayúdanos». Dios ayuda purgándonos de nuestros pecados. Además, los versículos 11 y 12 nos dicen que Él vendrá y nos salvará. Qué maravilloso será ese día cuando Jesús ¡Cristo viene a librarnos! Mientras tanto, en el mundo vemos la contaminación, la muerte, burla, destrucción y devoración. Ahora es el momento de llorar y decir: «Oh Dios, por la gloria de Tu nombre, ayúdanos a hacer Tu voluntad.» Satanás está obrando en el mundo, pero un día Dios será glorificado, y Él liberará a Su pueblo de este mundo. Dios promete estar contigo y ser tu Salvación. Descansa en esa promesa.