Candidatos a la Bendición de Dios

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La Navidad es un momento para celebrar las tradiciones, desde la reunión con la familia hasta la entrega de regalos a los seres queridos. Muchas de estas prácticas navideñas comenzaron en la primera Navidad con el nacimiento de Jesús. En este mensaje, quisiera enfocarme en  las muchas maneras en que podemos aprender de la historia de Navidad y de aquellos a quienes Dios elige y usa. La Navidad es una historia de supervivencia, esperanza, paz, sanación y alegría. Y es que la historia original de Navidad nos enseña cómo celebrar la existencia de Dios, contemplar su Palabra, dedicar nuestros dones a Jesús y cooperar con su plan para nuestras vidas.

¿Qué tipo de experiencias podemos tener en este tiempo en nuestros contextos latinoamericanos que está llenos de contradicciones y desesperanzas? Veamos cuatro grupos de personas que nos muestra la forma en que Dios escoge y bendice. Cuando Dios escoge usa.  ¿A quienes Dios bendijo en la primera Navidad?

Veamos entonces cómo ser bendecidos por Dios en esta Navidad.

En primer lugar debemos  COMO JOSÉ: COOPERAR con el plan de Dios

“José era un hombre bueno y no quería deshonrar públicamente a María, por lo que planeó divorciarse silenciosamente de ella. Pero un ángel se le apareció en un sueño. . . Cuando José despertó, hizo exactamente lo que el ángel del Señor le había ordenado que hiciera, y se llevó a María a casa como esposa. “Mateo 1: 19-24. Es obvio que los planes de José se vinieron al suelo. Todo lo que está sucediendo a su alrededor no tiene una respuesta lógica. Es increíble, inconcebible. Sin embargo José dice que “la recibió”. Esa es la palabra clave.  ¿Qué tan dispuesto estamos a recibir el plan de Dios? Un plan que incluye lo incómodo, lo improbable y por encima la renuncia a nuestros propios deseos.

Las tensiones existentes entre lo que yo quiero, planeo o deseo se ven confrontadas por lo que Dios desea y planea para nosotros. ¿Cuándo estamos ante el plan de Dios? Hay tres cosas que desestabilizan mi plan cuando Dios irrumpe con el suyo. Primero, nuestras decisiones. “…desposada María…”.  Ya era una decisión tomada con anticipación. ¿Por qué Dios nos deja tomar decisiones, si las va a cambiar? Simplemente para ver que tan dispuestos estamos a renunciar a nuestras decisiones por las decisiones divinas. Segundo, nuestras relaciones. “…antes que se juntasen…” ¿Por qué interrumpe en este momento? Hay ciertas relaciones que Dios interrumpe porque el fruto de ellas pueden perjudicar el fruto de Dios en su vida. Así que Dios decide intervenir antes que echemos o contaminemos lo que el tiene en mente para nosotros. Tercero, nuestras acciones. “…quiso dejarla secretamente”. Muchas veces el cooperar con el plan de Dios implica esperar a una mayor revelación que controle nuestras acciones. Hay elementos en el proyecto de Dios que no nos gustan, que no entendemos y que la consecuencia básica es abandonarlos debido a nuestra confusión. El problema de dejar el plan de Dios es que aunque creas que nadie se está dando cuenta, Dios nos puede ver en el secreto. ¿Qué cosas estamos tratando de abandonar en secreto y no nos hemos dado cuenta que Dios sí lo sabe y no nos dejará abandonar? Es una buena pregunta para hacernos en esta mañana y en esta temporada.

 En segundo lugar COMO LOS PASTORES: CELEBRAR con la Presencia de Dios.

Los pastores se apresuraron a Belén y allí encontraron a María, a José y al bebé, que yacía en un pesebre. Cuando lo habían visto… volvieron a sus campos, cantando alabanzas y agradeciendo a Dios por todo lo que habían oído y visto, lo que sucedió tal como el ángel les había dicho. “Lucas 2:16 y 20.

Al analizar la historia de los pastores, podemos concluir que ellos era una parte de la sociedad que estaba en la parte baja de la pirámide social.  ¿Por qué Dios se manifiesta en los arrabales de la sociedad de Jerusalén? Porque allí se encuentran los elementos necesarios para que la fe puede crecer y expandirse. ¿Cómo se puede celebrar la presencia de Cristo en nuestras vidas?

Hay tres elementos importantes que debes entender con respecto al caldo de cultivo de fe en los pastores. Primero había una conciencia histórica. Booz y David habían recibido sendas noticias relacionadas con el Mesías en este mismo campo. Segundo había una herencia didáctica. La vocación de pastor estaba relacionada con Dios y el Mesías. David fue pastor de ovejas antes de ser designado como rey mesiánico. Tercero había una injerencia teológica. El cordero símbolo de la expiación y centralidad del sacrificio judío era el elemento con el que los pastores trabajaban a diario. Ellos estaban saturados de símbolos en cada uno de los actos laborales que hacían a diario. Por eso es que Dios los había preparado para recibir más claramente su anuncio de buenas de gran gozo. Sin embargo este tipo de experiencias no son reales si no actuamos como los pastores. Hay dos palabras claves en el vrs. 15: “pasemos y veamos y dieron (vrs.20). Tres elementos indispensables para que nuestra conciencia histórica, nuestra herencia didáctica e injerencia teológica  sea fresca. Debemos en primer lugar “debemos pasar” es decir movilizarnos, progresar, caminar, movernos. Sin este progreso espiritual no podemos tener una celebración de Dios en nuestras iglesias. “Debemos ver” y comprobar que lo que creemos, experimentamos tiene su razón de ser y existir ante la presencia de Jesús. Y finalmente debemos regresar con una palabra de alegría,  debemos dar más que recibir. “Debemos dar” las buenas nuevas del Jesús que se nos ha aparecido.

En tercer lugar  COMO MARÍA debemos CONTEMPLAR con la Palabra de Dios.

Entonces los pastores le dijeron a todos los que conocían lo que  sucedió y lo que el ángel les había dicho sobre este niño. Todos los que escucharon la historia de los pastores quedaron asombrados, 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas pero… “Lucas 2: 17-19

Hay tres dimensiones de contemplar la Palabra de Dios. La primera es con tu área intelectual y la segunda con tu área emocional y la tercera con tu área espiritual.  Muchas personas pueden lograr lo primero pero poco lo segundo y unos menos lo tercero. El área intelectual se refleja en la expresión “guardaba”. La expresión griega suntereo tiene implicaciones conceptuales.  Se puede traducir como velar, cuidar proteger. El uso de del prefijo “sun” la intensifica. Un experto dice que el uso de “sun” como prefijo denota:   Asociación, comunión, participación, unión, conexión; acuerdo, convenio, pacto; unidad, integridad. También denota: Juntos, conjuntamente, a la vez (varias personas o cosas).  De la realización de una acción: totalmente, completamente, (sólo para reforzar el significado de la palabra que acompaña.  Con uno mismo; interiormente, en la mente. Eso significa que María estaba tratando de evaluar lo que se le había dicho de una manera conceptual para tratar de darle un significado y así poder asimilarlo mejor o para cuando tuviera que testificar del milagro del nacimiento de Cristo. El área emocional se refleja en el hecho de que ambas palabras “guardaba” y “meditaba” conllevan en el griego el hecho de una gran lucha con lo que se está pensando. Es una reflexión agotadora y estresante la que María tenía en este momento. Y el área espiritual se refleja en la acción de obedecer a pesar de la lucha experimentada con la Palabra de Dios. María tuvo una obediencia a pesar de sus luchas mentales y emocionales.

En cuarto lugar como LOS HOMBRES SABIOS: debemos Dedicarnos a la Promesa de Dios.

  11 Cuando entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y se arrodillaron para adorarlo. Abrieron los cofres que llevaban y le regalaron al niño oro, incienso y mirra.[a]

12 Dios les avisó a los sabios, en un sueño, que no volvieran al palacio de Herodes. Ellos, entonces, regresaron a su país por otro camino.  Mateo 2:11

He llegado a la conclusión que los hombres sabios siempre andan en búsqueda de Dios. Solo los tontos no lo hacen.

Estos hombres son lo opuesto de los pastores. Son la escala social alta e intelectual. Me impresiona el hecho de que Dios se revela de manera diferente a las personas y sabe hablarles en su propio campo y lenguaje.  Tres elementos importantes en la búsqueda de Jesús. Ubicación.  Saben dónde buscar, llegan al lugar exacto del mover de Dios. Dedicación. De su tiempo, su mente, sus recursos y su adoración. Y finalmente Superación.  Es interesante notar que ahora se mueven por un nivel espiritual mayor que una estrella, ahora lo hacen por revelaciones. Y por otro lado dice el texto “que regresaron a su tierra por otro camino. Cuando nos enfrentamos con un Dios grande algo debe cambiar en nosotros, no podemos transitar los mismos caminos si nos hemos encontrado con un Dios glorioso.

¿CÓMO SER BENDECIDO POR DIOS ESTA NAVIDAD

COMO JOSÉ: COOPERAR CON EL PLAN DE DIOS PARA TU VIDA

“José era un buen hombre y no quería deshonrar públicamente a María, por lo que planeó divorciarse silenciosamente de ella. Pero un ángel se le apareció en un sueño. . . Cuando José despertó, hizo exactamente lo que el ángel del Señor le había ordenado que hiciera, y se llevó a María a casa como su esposa. “Mateo 1: 19-24.

¿Invitas regularmente a Dios a tomar decisiones? Trata de pensar en eso esta semana. Habla con Dios cada mañana sobre las decisiones que debe tomar, y durante todo el día trate de detenerse e involucrar a Dios.

COMO LOS PASTORES: CELEBRA QUE DIOS ESTÁ AQUÍ CON NOSOTROS

“Los pastores se apresuraron a Belén y allí encontraron a María, a José y al bebé, que yacía en un pesebre. Cuando lo vieron . . volvieron a sus campos, cantando alabanzas y agradeciendo a Dios por todo lo que habían oído y visto, lo cual sucedió tal como el ángel les había dicho. “Lucas 2:16 y 20

COMO MARÍA: CONTEMPLA CONTINUAMENTE EN LA PALABRA DE DIOS

 “Entonces los pastores le contaron a todos lo que había sucedido y lo que el ángel les había dicho sobre este niño. Todos los que escucharon la historia de los pastores quedaron asombrados, pero

Comprométete a memorizar un pasaje significativo de la Biblia esta semana (tal vez comience con Isaías 9: 6 para la temporada de Navidad).

COMO LOS HOMBRES SABIOS: DEDICAR MI TIEMPO Y LOS REGALOS A JESÚS

“Cuando los sabios vieron al niño con su madre María, ¡se inclinaron y lo adoraron! Luego abrieron sus cofres del tesoro y le obsequiaron con regalos de oro, incienso y mirra. Y al ser advertidos por Dios en un sueño, se dirigieron a casa por un camino diferente”. Mateo 2:11

 ¡Todavía hay muchas oportunidades para servir en este tiempo  de Navidad!

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Las Heridas de Dios…

En el evangelio de Juan ha quedado registrado un único incidente que no aparece en los demás evangelios. Es el momento en el cual Tomás es confrontado con Jesús por su incredulidad. Y la manera en que lo hace es simplemente utilizando sus heridas como evidencia de que en realidad el es el Jesús resucitado. ¿Por qué Jesús utiliza sus heridas como muestra de su deidad? Bueno primariamente porque fue una de las condiciones que el mismo Tomás puso. Sin embargo aquí cabe decir que la evidencia de un Jesús vivo es mostrar a un Dios herido. ¿Qué son las heridas al fin y al cabo?  Me gustaría que reflexionáramos sobre el tema de las heridas desde diferentes perspectivas.

 En primer lugar me gustaría que nos adentráramos en la en la realidad  de la herida.

Cuando en nuestro mundo interior –ya sea desde lo humano o desde la fe- hablamos de nuestras propias “sombras” o el “punto débil” o el “talón de Aquiles” o de lo “inconsistente” de nuestra propia personalidad, se utiliza a menudo la imagen de   la herida como esa zona de nuestra mayor vulnerabilidad, la fragilidad constitutiva que llevamos dentro y que en cada uno se expresa de manera distinta. Sin embargo el acercamiento desde este texto es hablar de la herida como  una metáfora, nombrando una realidad con una expresión alusiva a otra. Es decir la metáfora es la “herida”. Y la utilizaremos para reflexionar sobre nuestra propia herida del alma y de la vida y compararlas con las heridas de Dios

Así que la constitución de la herida parte de una contemplación de  la herida del hombre y la  mirada sobre Dios, ya que lo descubriremos –también a Él- como un Dios herido. En el Crucificado vemos abiertas todas las heridas de Dios. Nos acercaremos a la herida de Dios y al Dios herido: Encontrando a Dios -aunque “sea a tientas” (Hechos 17:27 en la herida del hombre y en las grietas del mundo.  Desde la metáfora de la “herida” sugeriremos relaciones entre la espiritualidad y el crecimiento en la madurez humana a partir de la fragilidad del propio yo intentando su propia consolidación y afirmación. Desde esta perspectiva miraremos al Dios Encarnado y herido; al hombre frágil, caído y redimido; al mundo lastimado y a la Iglesia necesitada siempre de purificación.

En segundo lugar me gustaría hablar sobre la espiritualidad de la herida.

Esta “mística de la herida” no es una espiritualidad pesimista y derrotista. Una exaltación del fracaso o una glorificación del “anti héroe perdedor”. Tampoco es una revitalización de la mortificación y el rigor. No es una tendencia masoquista y culpógena o una negación del cuerpo. Al contrario, la herida expone el cuerpo y su vulnerabilidad como lugar donde también se “refugia” Dios.

Y es allí donde nuestro texto tiene una extraordinaria relevancia, por que basta recordar la hermosa narración del Evangelio de Juan donde Jesús Resucitado muestra sus heridas a Tomás y lo invita a ingresar a ellas mediante el contacto físico que le suscitará la fe (Cf. Juan 20:24-31). La “herida” del Señor será el único “puente” entre su muerte y su resurrección.

¿Qué muestra esta narración con respecto a las heridas de Dios  y del hombre.

En primer lugar nos enseña lo realista de las heridas.  Observe que la petición de Tomás es respondida con la acción de Jesús.  La realista de las heridas es que no desaparecen. ¿No cree que hubiera sido muy fácil una vez que Cristo resucitó y tenía un cuerpo nuevo y glorificado deshacerse de las cicatrices que le recordaban lo que sufrió? Sin embargo las heridas de los clavos y de la lanza no desaparecieron del cuerpo de Cristo.  Además nos enseñan que las heridas trascienden. Es decir no respetan ningún tipo de personas, inclusive el mismo Cristo tuvo que aprender a sobrellevar sus heridas. ¿A veces me pregunto si esas cicatrices no eran molestas? ¿No eran símbolo de un tiempo malo para Jesús? ¿Un tiempo cruel? ¿Un tiempo en donde se vio reducido a lo más bajo? Cada cicatriz que llevamos trascienden en nuestras vidas con un recuerdo, un dolor, un sufrimiento, tiempos que no quisiéramos repetir o simplemente fuimos lo más vulnerables y reducidos a la mínima expresión humana y a la máxima expresión de vergüenza.  En ese sentido la espiritualidad de herida es – por lo mismo- realista, esperanzadora y dramática a la vez; asume los aprendizajes del sufrimiento y de las noches oscuras como caminos de luz sin que por eso se piense que el itinerario hacia Dios pasa de manera exclusiva por la arista aguda del dolor.

 En segundo lugar nos enseña la conquista de las heridas.

Por medio de la conversión de la herida. La “sabiduría de la herida” nos revela el amor de Dios y al Dios que es amor, el cual concede su gracia no “a pesar de” la herida sino “en virtud de” la herida que cada uno tiene. Sólo así la “herida mortal” se convierte en  “herida vital”: La “herida de muerte” se convierte y se revierte en “herida de gracia”. Por medio de la convicción de la herida. Aprendamos de Jesús que tiene en su misma carne la herida de Cruz, la herida cicatrizada que queda, como marca imborrable, también en su Resurrección. Y esa herida hará de Tomás ahora un creyente. Jesús le dice “no seas incrédulo, sino creyente”. Y es que Tomás al palpar las heridas de Jesús, estará confrontando sus propias heridas de incredulidad, de derrota, de  tristeza, ese tipo de heridas que no llevamos expuestas pero que simplemente se notan con lo que hacemos y decimos. La herida de Tomás es de desilusión, de pérdida, de retroceso y propósitos muertos al no haber estado en la primera oportunidad, cuando Jesús se apareció a los demás. De pérdida de convicciones. Pero Jesús reavivará nuevamente su creencia y su fe.

Por medio de la confesión de la herida.

Hay un poema muy bello del autor español Miguel Hernández (1910-1942) que dice: “Digan, ¿quién no fue herido? Mi vida es una herida… ¡Ay, de quien no esté herido, de quien jamás se siente herido por la vida, ni en la vida reposa herido! …”[1]

En este pasaje Jesús nos enseña que la conquista de la herida es una etapa en la cual nos damos cuenta que  la salud de las lesiones que brotan de la carne del Crucificado son increíblemente liberadoras en otras palabras las heridas del Hijo son “rendijas” por donde Dios, escondido, nos mira y nos da su oculta bendición. Me encanta el hecho de que Jesús confiesa sus heridas, las muestra sin ninguna reserva es un Jesús vulnerable que reconoce que si ha sido herido en su peregrinar  de este mundo.

El ensayista, novelista y poeta argentino, Santiago Kovadloff afirma: “Poder con la herida es no empeñarse en encubrir. El mundo se afana por ocultar. Hay mucho en nosotros que combate por un aspecto impecable. Uno se expresa para exponerse. Las palabras sufren los efectos de su trágico cotidiano. Si lo hace con la finalidad de exhibir la herida, puede ser que logre expresarse, pero si lo hace con la finalidad de encubrir la herida, entonces traslada un enmascaramiento que trata de sostener por adentro”.[2]

Para este autor, la herida de cada uno se expone en todo aquello que expresamos De nada sirve el ocultamiento o el enmascaramiento de simulación de la herida cuando la vida y Dios se encargan de hacerla visible. En Juan 20 Jesús Resucitado, el Señor de la Gloria expone sus heridas para ser vistas y palpadas. Ése será el camino de la Redención: Aceptar para transfigurar.

Finalmente por medio de la compensación de la herida.

Miguel Hernández dice que hay tres heridas fundamentales: “La de la vida, la del amor y la de muerte”. [3]  Creo que se debería agregar una cuarta: La de Dios. Excepto que la “herida de Dios” esté contenida también en la herida de la vida, en la herida del amor y en la herida de la muerte. Para encontrarse con Dios habrá que dar con la propia herida. En nuestra herida y desde ella hallamos al Dios herido de amor por nosotros. En el encuentro con Dios la herida de vida, muerte y resurrección no puede sino ser la “herida de amor”. Para nosotros la compensación de la  herida no es otra realidad que la vida misma -con sus filosas aristas- en el desafío constante de empezar de nuevo.

Esta “herida del amor” no es sólo para el amor con Dios, también es una experiencia que encuentra paralelo en el desgarramiento de muchos amores humanos.

El escritor español, Antonio Gala igualmente se cuestiona, afirmando: “¿Quién es el dueño de la herida: el que la causa, o el que la padece? ¿No son los dos acaso caras de una misma moneda? O quizá el dueño es el sentimiento que les clava su dardo. ¿Quién ama, quién es amado y el amor? : ¿Ese arquero que los llaga a ambos?; ¿Ese puente levadizo en que se encuentran y se desencuentran?… El dueño de la herida es el verdugo y es la víctima; es el idólatra y es su ídolo; pero, sobre todo, aquello que los vincula o los enfrenta, sea cual sea su nombre. Porque hay amores que no saben el suyo verdadero”[4]

Tal vez habrá personas heridas que leen esta reflexión, no han podido salir de su tristeza, no han podido manejar la realidad de su dolor. Simplemente no lo han superado  y no saben donde tener consuelo o como sanar. Déjeme decirle que hay sanidad de nuestras heridas en la herida de Dios.

La conquista de la herida en Juan 20 estriba que ella nos lleva  a arrodillarnos  y a expresar “Señor mío y Dios mío” de la herida a la victoria y la declaración de la esperanza teológica de un nuevo Señor y un nuevo Dios para nuestras propias heridas.  Tomás para dar con el nombre verdadero del amor, tuvo que bucear en su  propia debilidad y explorar la insondable herida del temor, de la incredulidad. Los duros momentos espirituales o los lastimados amores humanos pasan por la “herida” y, cada uno a su manera. En ese momento de conquista de la herida nos invita a acercarnos a las “fronteras” de Dios. Desde la herida descubriremos una renovada imagen de Dios: Un Dios débil, su omnipotencia es su impotencia; su misericordia es su vulnerabilidad. Pero es un Señor y Dios vivo. El Antiguo Testamento  habla del “herido de Dios”: “Eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba. Lo tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. Ha sido traspasado por nuestras rebeldías. Por sus heridas hemos sido curados.” (Isaías 53:2-5; 10-11). LBH

Por lo que podemos ver en este pasaje Cristo recibe una herida en su muerte, pero con ese acto  entrelaza su destino con el destino de todos. La gracia de su herida es pensada para nosotros…. Su herida es lo que Él, más allá de la muerte, dona a nuestra vida…”

Recuerde que las heridas del Hijo son “rendijas” por donde Dios, escondido, nos mira y nos da su oculta bendición

[1] https://www.poemas-del-alma.com/miguel-hernandez-el-herido.htm

[2] http://santiagokovadloff.blogspot.com.ar/

[3] http://www.diarioinformacion.com/cultura/2016/03/31/diez-poemas-imprescindibles-miguel-hernandez/1744803.html

[4] http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=388

4 Preguntas para evaluar mi crecimiento espiritual…

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Termina un año más, y es un buen momento para hacer un alto y evaluar nuestra propia vidas tanto personalmente como comunitariamente. ¿Qué tanto hemos progresado en este año 2018? Quiero dejarle cuatro preguntas importantes para hacer una evaluación de su vida.

Déjeme decirle que los logros en la vida espiritual no se logran por buenos deseos o por buenas intenciones. Los logros en mi vida espiritual se logran por buenas decisiones. Quiero que veamos de una manera muy devocional un pasaje que muchos conocemos y deseo que nos hagamos 4 preguntas para evaluar nuestra vida espiritual.  Cuatro preguntas que no orientan a un desafío de un nuevo año.

En la 2 Epístola de Pedro 1:1-11 encontramos  4 preguntas que nos desafía para hacer una evaluación de nuestra vida espiritual.

Para entender esta evaluación debemos averiguar qué es lo que Pedro ha venido pensando. Al leer los vrs. 1-4 lo que Pedro nos presenta es que tenemos todos los elementos necesarios para desarrollar una vida plena y exitosa de parte de Dios. Tenemos todo lo necesario para llevar una vida de rectitud y de piedad. Es decir Pedro les está recordando a todos los creyentes que ya tenemos todos los recursos para llevar una vida que agrada a Dios. Ahora si esto es cierto, entonces ¿qué hay que hacer? Allí es donde entra el vrs. 5: La  palabra  “poned diligencia” se puede traducir como “poner máximo empeño” y  es una palabra sumamente interesante en el texto griego. Así que la primera pregunta que Pedro nos hace es ¿cuánto me estoy esforzando? Es decir cuánto le estoy echando ganas a las cosas de Dios. Necesitamos ponerle empeño, dedicación a la vida. ¿Quién tiene su esfuerzo? ¿A qué le hecha ganas?  Ya tienen todas las promesas, ahora pónganle ganas y empeño a las cosas espirituales. Si ustedes es el que se esfuerza en crecer en la vida espiritual ¿entonces quien lo hará. Si entendemos la gracia de Dios en la vida y entendemos sus promesas y que hemos sido rescatados por él, la única respuesta es poner todo nuestro empeño en las cosas de Dios.

La segunda pregunta que Pedro nos hace es ¿Qué tanto me estoy estancando? El texto continua diciendo “añadid”. Esta expresión se puede traducir como incrementar, ganar intereses. ¿Me estoy estancando? Estoy igual en la vida espiritual que quien sabe hace cuánto tiempo? La pregunta es cómo sé que crecí? No si yo creo que así sea. Una pregunta pertinente sería ¿Cuándo fue que hice un cambio sustancial consciente? ¿Cuándo fu su último cambio consciente en su vida espiritual? Escuchar sin producir no es la vida cristiana. Si he llegado a ser hijo de Dios crezco, hacia ¿adonde? Hacia 7 indicadores.  El primer indicador es “virtud” que se define como excelencia moral. Es total, no ser bonachón o tener algunas cosas buenas. Debo preguntarme si estoy avanzando en excelencia moral. Muchos se quedan cortos, porque tienen mediocridad espiritual. El segundo indicador es “conocimiento”. A la virtud hay que añadirle conocimiento. Esto se refiere a la sabiduría bíblica. Esto es aprender a como tomar mejores decisiones. Debo aprender a avanzar de mi entendimiento de la voluntad del texto a través de la Palabra de Dios. Tengo que estar actualizado. Somos siempre muy olvidadizos. Si no viene del texto bíblico entonces ¿de dónde viene? No vamos a poder a tomar las decisiones correctas sino conocemos los textos correctos. No es lo que yo pienso, sino lo que la Palabra de Dios piensa. El tercer indicador es “dominio propio”.  Este indicador nos habla de “contener los instintos”.  No puedo hacer lo correcto sino sé lo que es lo correcto.  Dominio propio es contenerse. A muchos nos cuesta esta palabra de “contenerse” porque somos muy dados a concedernos todo lo que queremos. Lo hacemos porque “sentimos ganas de hacerlo”.  No crecemos en la vida espiritual sino no tenemos dominio propio cuando viene una tentación. Cuando no hay tentación no tenemos problemas. El problema cuando viene la tentación porque nos dan muchas ganas de desobedecer. El cuarto indicador es paciencia. Este tipo de palabra no es la que se refiere a lo que uno tiene cuando está metido en un tráfico muy intenso. La palabra paciencia en este caso no es estar esperando en la clínica a que lo pase el médico para atenderlo. Aquí la palabra paciencia  determina el concepto de constancia, perseverancia, etc. Tiene que ver con resistencia, mantenerse firme sin dar el brazo a torcer. Tiene que ver con el deseo de soportar las tentaciones. El quinto indicador es piedad. Esto es poder vivir con una reverencia a Dios. Esto es lo que se llama lealtad a Dios. Las personas no pueden vivir lealmente a Dios si no tiene los elementos anteriores. Piedad es lealtad a Dios cueste lo que cueste. Sexto indicador dice que es el afecto fraternal. La vida espiritual no es algo que se vive solo. Dios ha dejado el cuerpo de Cristo para salir adelante. No llegaré a ser la persona que Dios desea sino vivo en comunidad. Ese cariño tierno con el cual nos cuidamos unos a los otros en el Cuerpo de Cristo.

La tercera pregunta es muy interesante, observe ¿Qué tanto estoy abundando? El vrs. 8 dicen: “si abundan”. Otra versión lo traduce como “en forma eminente”. Si lo que doy en mi vida hay que buscarlo con lupa entonces no estoy abundando. Sí solo de vez en cuando hay destellos de fruto simplemente no estoy abundando, estoy estancando y no me estoy esforzando. ¿Qué produce mi vida espiritual? La vida espiritual no se trata de información sino de aplicación. Son gente que están trastornando las comunidades y no son iguales cuando me ven. Eso implica  que debemos reflejar el carácter de Jesucristo. Pedro dice que no seremos “inútiles” o improductivos. Somos estériles no le damos vida a nada. ¿Mi vida es útil para el Reino de Dios? ¿Lo está usando para dejar una huella en otra gente? ¿Qué está produciendo su vida para el honor y la gloria de Dios?

La cuarta pregunta de evaluación es ¿Qué estoy procurando? Al ver esta pregunta nos lleva a la idea de la motivación. ¿Qué me está motivando para querer este tipo de vida? Es muy triste pensar que la única motivación sea sentirme bien y para mi propia satisfacción. No quiero mejorar mi vida porque ya me hastié del pecado. El pecado me dejó pobre, me dejó heridas. ¿Es correcto esto? Y que si el pecado le hubiera dejado satisfacción hubiera buscado el mismo cambio? ¿Y que si el pecado lo hizo sentir bien? ¿Lo dejaría también? Desgraciadamente algunos quieren crecer en la vida espiritual por arrogancia, para que pueda lucir sus logros espirituales. Nuestra motivación no puede estar centrada en nosotros mismos. Nuestra única motivación (vrs. 9) es que alguien hizo algo por nosotros. Nuestra única motivación es Cristo. Cuando dejamos de crecer espiritualmente es porque hemos olvidado quién es Cristo y que ha hecho por nosotros. Cuando olvidamos esto, perdemos el sentido de seguridad porque pensamos que una vida que agrada a Dios depende de nosotros.

Déjeme recordarle algunas cosas importantes con respecto a la vida espiritual según 2 Pedro 1.

Quiero recordarle cuatro palabras claves que se asocian con las cuatro preguntas de evaluación.

Número 1,  ¿Estoy poniendo mi máximo esfuerzo?  La palabra es esfuerzo. Esta palabra clave

Número 2: ¿Me he estancado o paralizado? La palabra clave es crecimiento.

Número 3 ¿Qué fruto está produciendo mi vida? La palabra clave es fruto

Número 4 ¿Qué estoy procurando? La palabra clave es motivación

Dios nos ha llamado a crecer y dar frutos, es bueno que de vez en cuando nos hagamos las mismas preguntas para saber cómo ha evolucionado mi vida espiritual

Reflexiones en torno a la muerte de “Toby”

 

La mentalidad evangélica no deja de sorprenderme cada día. Simplemente no logro entender nuestros criterios de evaluación con respecto a lo que es importante y trascendente en esta vida y en la vida de un líder cristiano. Parece que medimos el nivel de espiritualidad y éxito por los logros realizados a costa del carácter ante Dios. No nos pareciera importar que lo más evidente en la Biblia es lo que somos y no lo que hacemos.

Si observamos hay hartos ejemplos de gente que hizo muchas cosas pero simplemente no seguían los principios de Dios en su vida. Y vemos otros que no hicieron grandes obras (humanamente hablando) pero destilaban un carácter genuino ante El Señor.

Recientemente murió el dirigente principal del Tabernáculo Bíblico Bautista de El Salvador, Edgard López Bertrand. Debo reconocer que escribir o hablar de él siempre será controversial. De hecho toda su vida lo fue. Para algunos héroe y para otros villano. Para algunos sincero en sus luchas y para otros, descarado en sus confesiones públicas. Sea lo que sea o lo que fue Toby, ha sido y será una gran enigma de la gracia de Dios. Sólo esa explicación nos queda. Sólo Dios sabrá si lo logró. Sin embargo si la gracia se lució y logró llegar, dudo que él sea “un general de Dios en el cielo”, porque si fuera así, entonces las evidencias bíblicas están equivocadas con respecto a la retribución de lo que fuimos e hicimos  en la vida acá en el presente siglo.

Al pensar en el evento de la muerte de este hombre, no me quedó en duda que en la Biblia hay un rey que  se le evaluó de manera parecida a la de López Bertrand. Es la historia de Omri.

Los registros y diccionarios bíblicos resumen sucintamente quién era:

Sexto rey de Israel (886 al 874 a. de J.C.). Omri, un hábil e inescrupuloso soldado y fundador de una dinastía, es el primer monarca hebreo que es mencionado en documentos no bíblicos: Mesha lo incluye en la inscripción de la Piedra Moabita.

Tres palabras interesantes: Hábil, inescrupuloso y fundador de una dinastía.

Antes de empezar a ver algunas características de Omri debo decir que gracias a la libertad que Él nos ha dado, Dios ha permitido al hombre destacarse, hasta cierto punto, aun fuera del círculo de Su voluntad y de Su familia espiritual. Este permiso de vivir con cierto nivel de éxito, sin Él, es una demostración de la gracia y la bondad de Dios así como del alcance del libre albedrío que nos ha dado. Así que  Omri en 1 de Reyes 16:23-28 constituye una ilustración de lo que es una vida de logros, en la cual Dios no fue tomado en cuenta. Estamos hablando del séptimo rey de Israel, que reinó del 885 al 874 a. C., período en el que hubo cuatro o cinco años de reinado dividido y seis o siete años en que él fue el único rey. Él fue el fundador de la tercera dinastía, que duró tres generaciones y cuatro reyes. Era ciertamente el rey más capaz y más agresivo que hasta ese momento había tenido el reino del norte. Si hay algo especialmente evidente y que invita a reflexionar acerca de Omri, es que vivió su vida con éxito pero en dirección contraria a Dios. Tres características sobresalieron:

Primero era habilidoso: Alcanzó un éxito extraordinario, pero lo alcanzó por medio del brazo de la carne, no por medio de la fuerza divina. Constituye una ilustración de los elevados logros que uno puede alcanzar sin tomar en cuenta a Dios, debido al libre albedrío del cual Este dotó al hombre. Usando a Omri como ilustración, eche una mirada a cuánto el legado de libre albedrío que Dios da al hombre, le permite a este hacer sin tomar en cuenta a Dios. La Biblia dice que  el desplegó una PODEROSA FUERZA. Omri, en cuanto a la carne, en cuanto a energía humana, adquirió gran fuerza. Llegó a ser un reconocido soldado, respetado por su destreza en el campo de batalla incluso fuera de Israel. La habilidad que había desarrollado se destaca con dos palabras que usó el Espíritu Santo: «las valentías». Note estas palabras que forman parte del resumen de su vida que se presenta en 16.27: Los demás hechos de Omri, y todo lo que hizo, y las valentías que ejecutó, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

Aun con su enfoque pagano de la vida, es probable que Omri fuera el medio de salvar de la destrucción a la nación. Después de la muerte de Tibni, el vigoroso liderazgo de Omri produjo estabilidad a una nación que estaba desesperada. Debilitada por la división, Israel era vulnerable a los reinos arameos y asirios que estaban emergiendo y que habían llegado a ser potencias dominantes en las cercanías. Si la fuerte dirección de Omri no se hubiera manifestado en seguida en Israel, no hay duda de que la nación habría sido vencida. Este rey aportó una guía esencial. Era tan poderoso el liderazgo de Omri, que los reyes asirios, Adad-nirari, Tiglat-Pileser y Sargón se refirieron a Palestina como «la casa de Omri», y esto, un siglo después, cuando ya había pasado mucho tiempo de que había sido derrocada la dinastía de Omri. Era, sin duda, el soberano más capaz que Israel había tenido hasta ese momento. No obstante, recuerde que la fuerza de Omri no era la fuerza del Señor, sino la de la carne.

Es erróneo decir, como algunos dicen, que todo logro humano se produce por la fuerza del Señor. Dios lo permite, pero no necesariamente lo proporciona. Omri era fuerte, pero no en el Señor. David era fuerte en el Señor; pero Omri lo era en la carne. Esté seguro de notar la diferencia.

Creo que al mirar la escena contemporánea y el caso que  analizamos, es muy posible entonces  ver imperios eclesiales que dominan el mundo, así como organizaciones exitosas y movimientos religiosos  poderosos que se han levantado por la previsión, la energía y la incesante labor del hombre. Estos no provinieron de Dios, sino de la fuerza del hombre. El hecho de que alguien lleve un ejército a ganar una batalla, conduzca un equipo a la victoria o guíe un grupo a constituir una leyenda, no es prueba de que Dios esté con él. Todas estas cosas pueden hacerse sin buscar que Dios forme parte de ellas. Dios le ha dado a la gente cerebro, energías y libertad para hacer progresos sin tomarlo en cuenta a Él, si elegimos hacer así.  No dejo de pensar que alabar una eficiente  administración, un mar de activismo administrativo  y  una organización impecable, no estaremos ante un Omri moderno? ¡Quizás! ¡A lo mejor!

La segunda cosa además de habilidoso, es que Omri era inescrupuloso.

Si se efectúa un sondeo entre la gente, la definición más probable de escrúpulos sería:   Esas cosas que nos hacen sentir culpables y que se encuentran en la moral o en la conciencia de cada individuo. No está mal, pues el término se escucha y se pronuncia, exclusivamente, gracias a ésta frase que lo contiene. ¿Qué son los escrúpulos? Unas piedritas muy pequeñas, esas que suelen introducirse en los zapatos provocando notorias molestias y que obstaculizan la marcha u obligan a detenerse. Pasando en limpio y acercándonos al sentido popular: si tenés escrúpulos, no vas a seguir adelante tan tranquilo. La incomodidad física se trasladó a otras esferas para designar aquella situación en la que alguien, al momento de hacer algo que está mal a la vista de la mayoría, o luego de ejecutarlo, no presenta el menor trastorno o el mínimo sentimiento de culpa. Obró sin escrúpulos, sin algo que lo frenara.

Omri fue este tipo de hombre. 1 Reyes 16:25-26 dice: “Omri desobedeció a Dios y cometió peores pecados  que los que había cometido los reyes anteriores. Cometió los mismos pecados que Jeroboam, pues también hizo pecar a Israel adorando dioses falsos, y eso hizo enojar a Dios.

Observe que al final de la narración se usan tres verbos, a saber, desobedeció, cometió e hizo.

El superó a sus generaciones en actuar mal. La expresión desobedeció es interesante porque se puede traducir como inferior en calidad a los estándares de Dios. Es alguien que queda incompleto a lo que Dios ha revelado como su voluntad. La expresión “cometió peores pecados” demuestra un deterioro en la calidad ética de Omri. Esta expresión no sólo demuestra la desobediencia, sino que la justifica y la promueve como una virtud. Es aquella persona que piensa que con aceptar públicamente lo que es, disminuye el hecho de lo malo que es.

Todos esos son pretextos. El hecho de que sea público mi pecado y asegure que al decirlo soy humano y débil no disminuye el hecho de que sigue siendo malo y que puedo ser mejor si lo dejo. En realidad debemos entender que el pretexto es desobediencia, porque se niega a aceptar la verdad. He escuchado decir que la mentira más destructiva es la que uno se dice a uno mismo. La justificación de los errores es una forma perversa de autoengaño. Comienza siendo pequeña, por lo general con algo inocente, y calladamente tuerce la mente para definir la verdad a su conveniencia. Al final, la mente auto engañada justifica todo de manera tan conveniente, tan automáticamente, que la persona no tiene idea de lo absurda que se ha vuelto su conducta. Nunca lo olvide, nadie es inmune.

Finalmente Omri fue habilidoso, inescrupuloso pero también fue engañoso. Si observamos la narración es clara en un contraste engañoso. El vrs. 27 en la TLA dice: “Todo lo que hizo Omri, incluyendo sus triunfos”. Que Omri tuviera triunfos es indiscutible. Y no sólo uno ya que la palabra aparece en plural. Cualquiera que mirara desde afuera podía decir que era un hombre de triunfo y éxito. ¿Pero era lo mismo desde adentro? Al final del vrs. 25 dice: “hizo enojar a Dios”. O sea, que puedes tener triunfo en la vida pero estar mal con Dios a tal punto que está enojado contigo.

La vida de Omri fue habilidosa, inescrupulosa y engañosa. ¿Será estos tres adjetivos lo mismo que para López Bertrand? Pues la evidencia parece mostrar que así ha sido. Ahora el peligro de esto es querer imitar esto como un modelo de vida para las siguientes generaciones. Lo curioso del caso es que el hijo de Omri fue Acab, y para serles franco Acab fue peor que su padre. ¿Se repetirá la historia aquí en El Salvador de esto? Quiera Dios que no sea.

¿Qué es lo que aspiramos al final de nuestra vida ministerial? ¿Qué es lo que buscamos para que se nos recuerde? ¿Queremos generar un movimiento a la personalidad Divina o construir un monumento a la personalidad humana?

Isaías 42, muestra que los elementos del versículo 8 contienen una fórmula para mantener nuestros ministerios moviéndose hacia adelante y no  crear un monumento: Recuerde Su nombre, refleje Su carácter y finalmente regocíjese en Su presencia. Por otro lado un ejemplo importante del cuál aprender es 2 Crónicas 26:1–21. Uzías hizo su entrada en las páginas de la Escritura con gran fanfarria. Su padre, Amasías, fue asesinado después de darle la espalda a Dios, y ahora el manto real caía sobre Uzías a la edad de 16 años. Del ejemplo del rey Uzías, Dios nos provee algunas señales de advertencia para ser cuidadosos en nuestro liderazgo ministerial y para evaluar el liderazgo de alguien: Debemos entender que  las mayores batallas se libran más en el interior que fuera de una Organización. Segundo hay un gran peligro cuando  la atención se centra más en el líder que en el Señor. Tres, es extremadamente peligros cuando  la ayuda del Señor ya no es considerada esencial o necesaria y finalmente es increíblemente engañoso el éxito de alguien cuando los exhortaciones y las advertencias se resisten, en lugar de aceptarse. Es totalmente nefasto en un líder cuando  las consecuencias del pecado ya no causan temor y se ignoran. Es aquí cuando los ministerios que se vuelven monumentos terminan en un desastre. Sin embargo, los ministerios que se vuelven un movimiento de Dios logran cosas maravillosas. Mantengámonos humildes y exaltemos únicamente a Dios dándole a Él la gloria que solo Él merece.

Isaías pinta un gran mural sobre la venida gloriosa de Dios a la tierra. La imagen visual de la gloria Dios: Su “kabod”, en el idioma hebreo, es muy colorida. En algunos contextos, la palabra “gloria” significa “estar pesado o cargado”. Dios está cargado de esplendor y magnificencia. En contraste, la grandeza humana es tan frágil como la hierba del campo que se marchita “bajo el aliento del Señor” (Isaías 40:7). Aun así, cuán tentador es llevarse el crédito por las poderosas obras que Dios hace en y alrededor nuestro. Y tal vez nadie sienta esta tentación tan fuerte que aquellos que servimos a Dios en el ministerio público, aquellos que hemos sido llamados a honrar sagradamente Su gloria y reflejarla en todo lo que hacemos. Sea que nuestro trabajo en el ministerio se convierta en un movimiento de Dios o se calcifique en un monumento a sí mismos depende de un solo factor crucial: quién se lleva la gloria.

Así que aquí habría que preguntarse ante la muerte de Edgard López Bertrand y su ministerio ¿a quién le están dando la gloria?

 

La Disrupción profética…

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Estoy inclinado a creer que la mayoría de iglesias, organizaciones cristianas (seculares también)  y sus líderes han entendido que el cambio es la única variable constante y que la mera adaptación al mismo se ha convertido en una característica no determinante. Se está llegando a entender que en estos tiempos ” la clave no es adaptarse al cambio, sino diseñarlo y provocarlo de acuerdo a la imagen y pensamiento de Dios. Tan sencillo y tan complejo al mismo tiempo.

Ahora bien, es curioso que “el cambio” resulta un término demasiado genérico en este tiempo convulso e impredecible que nos ha tocado transitar. Las iglesias y organizaciones cristianas  y las personas que las componen siempre han estado en permanente proceso de cambio. Sin embargo, son las condiciones del contexto en el que vivimos en la actualidad y la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos las que obligan a que las organizaciones a través de sus personas lleven a cabo planteamientos mucho más agresivos para poder impactar el mundo  diferenciándose de sus antepasados y tradiciones y ofreciendo una mentalidad renovada y una forma de ser cristiano  que provoquen la obsolescencia de los modelos  existentes; en definitiva generando disrupción.

Más allá de lo en boga que se encuentra el término,  disruptivo se utiliza como adjetivo para indicar una ruptura brusca, haciendo referencia por lo tanto a algo que ocasiona un cambio determinante… radical… transgresor respecto a los pensamientos , servicios y modelos existentes.  Para provocar un cambio de estas características,  las organizaciones y quienes las lideran deben de construir ecosistemas proféticos  en los que se manifiesten una serie de comportamientos… “evangélicamente  incorrectos”. Esto es lo que pretendo llamar la práctica disrruptiva de los profetas.  Me gustaría tomar el modelo de Ezequiel, podría ser otro pues todos tenían como costumbre dicha práctica. En Ezequiel (y en la mayoría de los profetas)  enocontramos a lo menos  cinco atributos básicos de la disrupción profética.

Curiosidad… estructurada 

Ezequiel parte del hecho de detenerse y observar con curiosidad su entorno y la relación que tiene con las circunstancias que el pueblo tiene. Por eso su forma de predicar es más al estilo de imágenes, sermones activos que despiertan la curiosidad de un pueblo totalmente apático. La clave de bóveda de cualquier proceso de innovación es la curiosidad. Un rasgo innato de todas las personas en su niñez y que qué se va mitigando y apagando con el paso de los años. La curiosidad es la llave de paso de cualquier cambio disruptivo.   La probabilidad de que un grupo organizado encuentre espacios para la disrupción es directamente proporcional al ancho de banda de curiosidad que los líderes de la misma son capaces de fomentar. Ezequiel era el padre de la curiosidad. Alimentar la curiosidad no es perder foco, sino focalizarse, eso sí, de forma estructurada, en la necesidad de descubrir e investigar. En el capítulo 15-17 Ezequiel vemos a lo menos cinco figura para despertar la curiosidad del pueblo. Ezequiel usa una viña inútil, una esposa infiel, dos águilas y tres renuevos para levantar la atención de su pueblo y lo logra magistralmente.

Honestidad… Radical

Otro elemento básico en la disrupciónprofética es la honestidad radical con que el profeta aborda los temas candentes. La falta de transparencia es uno de los principales enemigos de una cultura abierta al cambio. Cuanto más se oculta o maquilla la realidad más probable es que la comunidad  se convierta en un teatro en el que todos desempeñan un papel. Practicar la honestidad radical implica decir y presentar las cosas tal y como son, sin edulcorar la realidad. No se trata de practicar el “sincericidio” tanto como permitir que los líderes expresen su percepción de la realidad sin necesidad de embadurnar su discurso con perífrasis y otros recursos de estilo. Un liderazgo que practica y permite la honestidad radical sin castigarla es capaz de  provocar cambios desde el conocimiento nítido de la realidad. Ezequiel nos muestra que es honesto al cambiar el discurso de los falsos profetas y de los magos que tenían un discurso engañoso para el pueblo.  Es radicalmente honesto al decir que el templo caerá, que Israel será llevado en cuativerio y será destruido, pero también anticipa un buen futuro y una restauración de un remanente. Por su honestidad radical los profetas no eran querido ni son queridos en la actualidad.

Desobediencia… Inteligente

Una tercera cosa disitintiva en la disrupción profética era su esencia de desafío al statu quo o su desobediencia de una manera inteligente. Los profetas como Ezequiel simplemente sabían que desobedecer, como desobedecer y cuando desobedecer al sistema imperante. Lo vemos cada día desafiando la organización de Isreal, al rey en turno. Y es que comunidad sumisa es una comunidad inmovilista. Desobedecer inteligentemente no solo implica retar el status quo y la norma existente sino rebelarse contra ellos siempre y cuando esa desobediencia genere un beneficio espiritual a favor de la mente de Dios en forma de mejora de los procesos, agilidad en la ejecución o mayor reacción ante cualquier elemento nocivo para el ecosistema organizativo y para la desobediencia abierta de las instrucciones de Dios. Practicar la desobediencia inteligente no es practicar el boikot, sino desafiar al sistema para mejorarlo de forma constructiva. De esa manera Ezequiel en su actuar profético se convierte en un “boicoteador” de forma constructiva. Y es que una cultura es favorable a la innovación disruptiva cuando lo líderes de la organización practican y promueven la desobediencia inteligente.

Irreverencia… Constructiva

La capacidad disruptiva de una organización está reñida con los comportamientos políticamente correctos.  Si no se tolera cierto grado de irreverencia y provocación en los comportamientos de sus profesionales las posibilidades de que una organización genere un caldo de cultivo proclive a la disrupción son muy reducidas. Muchas organizaciones alimentan el concepto de retar lo pre-establecido, pero son muy pocas las que consiguen que se esa irreverencia  sea constructiva ya que en la mayoría de ocasiones la provocación es sinónimo de penalización, una reacción que supone un claro freno de mano a cualquier proceso de cambio mínimamente transgresivo. Por eso vemos a diario en la plataforma profética de Ezequiel sus debates y luchas con los líderes civiles y religiosos de su tiempo. Su constante confrontación con los falso profetas, a los cuales irreverencia con el propósito de construir un futuro realista y más apegado al pensamiento de Dios.

Descontrol… Organizado

Se sabe que el control y la fiscalización son los principales síntomas de la falta de confianza que existe en una  iglesia u organización cristiana . Cuantos más comportamientos asociados al control se pongan de manifiesto en una comunidad más agudo será su grado de complacencia. Y al contrario, erradicar la fiscalización es señal de confianza en el seno de la comunidad. Trabajar solo en  políticas,  procesos y  burocracia asociada a los mismos son mecanismos, que pese a ser necesarios, lapidan la capacidad de una comunidad que sigue a Dios   para innovar de forma disruptiva. De esa manera, la capacidad de construir momentos donde cristalice la disrupción es directamente proporcional a la capacidad del liderazgo para provocar el descontrol de forma organizada  en la estructura de poder, y los procedimientos y procesos asociados. Si vemos esta característica tanto en los profetas como en el mismo Señor Jesucristo, el descontrol que generaba en los ambientes fiscalizados y orientados a políticas religiosas era muy visible y odiado por los que controlaban el sistema. Por eso su descontrol del sistema no lo llevaba al caos sino al establecimiento de un nuevo orden, donde el de abajo era el primero, el último era primero y el primero postrero, donde el rico era pobre y el pobre era rico. Cuando los profetas tocaban al sistema se generaba un caos y muchas veces por la visión profe´tica no se entendía hacia donde llevaban su condena, pero eso sí, siempre había un destino diferente y controlado por Dios. Descontrolaban el sistema para organizarlo para Dios.

Los principios de predicar y compartir el mensaje de Dios  convencional han conducido a la mayoría de comunidades cristianas al lugar donde están hoy posicionadas; sin embargo, las circunstancias del contexto han cambiado radicalmente en los últimos años. De esta manera el control y la desconfianza asociada, los comportamientos políticamente correctos pero nada desafiantes, la obediencia ciega incluso hacia las normas más ineficientes, el dañino edulcoramiento de la realidad para no herir sensibilidades y la reducción hasta mínimos insospechados de la curiosidad de los líderes cristianos profesionales, se han convertido en peligrosos cepos que atrapan las opciones de supervivencia en el alcance del mundo hoy con el evangelio.

Lo que necesitamos hoy es una nueva disrupción profética que genere descontrol de forma consciente, que muestre cierto grado de irreverencia de forma constructiva, desobedecer las normas existentes cuando estás generan ineficiencia y burocracia y religiosidad en lugar de espiritualidad, presentar la realidad organizativa de la iglesia y de las comunidades cristians  desde la honestidad – aunque esta duela – y poner el foco en la necesidad de investigar y descubrir son rasgos y características políticamente incorrectos notablemente alejados de los cánones ministerialmente aceptados.

He aquí los cinco atributos de la disrupción profética, y por lo tanto, comportamientos que hoy en día se convierten paradójicamente en elementos esenciales para construir ecosistemas espirituales saludables donde tengan lugar innovaciones transgresoras y diferenciales,  a partir, como era de esperar, de un liderazgo desafiante, rebelde, provocador… pero con una clara causa… generar la disrupción que permita la supervivencia de la iglesia del Señor en un contexto tan complejo.

Recuperando el vigor…

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La falta de energía puede deberse a muchos factores. Algunos pueden ser físicos o químicos o anímicos. Cada vez más mucha gente se siente como sí la vida les hiciera arrastrar los pies. Se levantan y caminan sólo por un sentido de deber pero en su ser interno desearían renunciar y no levantarse de la cama.  ¿Por qué perdemos el vigor? ¿Por qué llegamos a momentos en la vida dónde simplemente seguir es cuesta arriba y con el viento contrario?

Parecía que Ezequiel en el capítulo 2 había perdido su vigor espiritual hacía mucho tiempo.  Así que Dios tiene que trabajar en la motivación interna de Ezequiel antes de mandarlo de nuevo al campo de batalla. Dios lo necesitaba para algo pero antes de enviarlo a hacer ese algo necesitaba fortalecerlo espiritualmente de tal manera que pudiera asumir el reto. ¿Qué cosas hicieron que el vigor de Ezequiel decayera?

Veamos entonces las cosas que hicieron perder el vigor espiritual a Ezequiel.

Pienso que una de las cosas que el libro refleja con respecto a su falta de vigor era  su situación.

Había una serie de contradicciones con respecto a su situación. Había habido una lucha entre tres tendencias o situaciones personales que lo habían complicado.  Era una contradicción entre Pastor, Prisionero, Profeta.  Se había preparado para ser Pastor (Sacerdote)  de Israel, pero Dios la había  cambiado a  Prisionero, que le imposibilitó para ser Pastor.  Pero luego Dios lo pasó de Pastor a Prisionero y lo llevó a Profeta. Es decir una etapa de lo que quiero (Pastor) a una etapa que no sé que quiero para entrar a una etapa a lo que Dios quiere. Muchas veces nos quita lo que queremos y nos pasa por lo que no queremos para terminar haciendo lo que el quiere.  La etapa de lo que queremos está asociada con la ilusión, la etapa que no quiero está asociada con la desilusión para finalmente entrar en la etapa de la iluminación.

Por otro lado la ilusión lidia con mi situación personal. La desilusión lidia con la situación circunstancial y la iluminación lidia con la situación espiritual.

Otra de las cosas que el libro refleja  con respecto a su falta de vigor es su condición. Observe que el vrs. 1 del capítulo 2 muestra cuál es la condición de Ezequiel.  También hay un estira y encoge con cuatro condiciones. Primero, está la condición ideal.Dios lo llama por su nombre. Es importante entender que su nombre significa: “Dios fortalece”. ¿Pero que tipo de fortaleza tenía Ezequiel a estas alturas? ¡Cero! Lo que menos tiene este hombre es fortaleza. Debido a su cautiverio y al estar asentado en una comunidad de refugiados, Ezequiel ni siquiera tiene un templo donde adorar. El hecho de que hayan cosas que Dios nos dice que somos, muchas veces es una idealidad que no ayuda en contraste con la realidad.  Segundo,está la condición real.Dios usa la expresión “Hijo de Hombre”. La TLA lo traduce así “hombre mortal”. Eso es lo que somos. Somos solamente gente mortal. Y usamos esta expresión desde dos perspectivas una mortal que viene de la muerte, es decir somos comida de gusanos todos y mortal de dañinno. Somos uan raza que estamos inclinados a hacer lo malo y dañar. Tercero, está la condición motivacional. Si uno observa parece ser que de alguna manera Ezequiel o estaba postrado o sentado. Por la frase que Dios le dice: “levántate”. Creo que la motivación de Ezequiel estaba en pausa y en un sentido relajado. Me imagino que lo que el Salmo 137:1-4 describe sería el ambiente que rodeaba la motivación de Ezequiel.  Cuarto, esta la condición ministerial.  ¿Cuál sería la motivación de alguien que se le dice que lo que haga no le van hacer caso? ¿Qué la gente que ministraría simplemente era gente reblede, dura y agresiva? A nadie le gusta que le prometan un ministerios sin resultados. Eso es porque el concepto que nosotros tenemos de resultado no es igual al concepto que Dios tiene de resultados.  O para mejor decirlo el concepto de éxito que tiene Dios difiere grandemente del concpeto de éxito que tiene el mundo. Así que se plantea esta pregunta ¿Cuál es el chiste de tener un ministerio con ese tipo de resultados? ¿En dónde estriba el éxito o la relaización de lo que hacemos como obreros de Dios?

En segundo lugar las cosas que hicieron recuperar el vigor espiritual a Ezequiel.

Ezequiel  ahora recibe su  comisión oficial  como profeta del Señor y Dios le dice que va a enfrentar una comisión muy difícil. En cualquier lugar donde se esté levantando una familia misionera, enseñando una Escuela Dominical, pastoreando una iglesia  o evangelizando en una nación distante, debemos aceptar  a la gente como es ella, antes de liderarlas hacia lo que Dios desea que sean.  Dios tenía  importantes órdenes que Ezequiel debía obedecer.

El primer mandamiento es párate y escucha. Es un mandamiento a  la reacción. Lo que podemos observar es que Dios, simplemente lo había dejado agotado por la visión de su gloria. ¿Qué le hace pararse? ¿Qué lo pone de pie?. El vrs. 2 dice que fue la acción del Espíritu dentro del que lo hizo reaccionar. Si observamos que ese Espíritu es el que se manifestó en la visión de la gloria de Dios. Observe que una vez se levanta y está de pie dice que “pudo ir” la voz de Dios. O sea que postrado y sentado es difícil escuchar mejor la voz de Dios. El tiempo de adorar es bueno, nos alimenta nuestras emociones, pero el punto es que quizás mucha adoración en postración nos hace perder escuchar mejor la voz de Dios para estar alertas y ponernos de pie.

El segundo mandamiento es ve y habla. Es un mandamiento a la acción. ¿Cómo llevamos la acción de Dios sin que nos desanimemos y estemos completamente convencidos de que agradamos a Dios? Es un accionar valiente. (2:3-4)  Observe que Dios le dice, tu tarea no es fácil vas contra toda un nación rebelde, apática y agresiva que no te harán caso. Debes hablar valientemente y no te preocupes por los resultados. La valentía en el ministerio no se basa en mi carácter y mi habilidad sino en el carácter y la habilidad del que me envía

Es un accionar consciente. (2:5-8) La expresión que usa Dios es “no tengas miedo” o “no te abatas” o “no te preocupes”. Debe entender su función. Su función no es producir resultados sino acumular evidencias en contra de la desobediencia de las personas. Es decir Dios le dice, te pongo en medio te hagan caso o no para que el día que les juzgue tu surjas como evidencia de que sí se los dije y no tengan excusa.

El tercer mandamiento es abre y come. Es un mandamiento a la asimilación.

Según Jean Piaget la asimilación, es un concepto psicológico que  explica el modo por el cual las personas ingresan nuevos elementos a sus esquemas mentales preexistentes[1]. Desde esta perspectiva la asimilación en Ezequiel se demuestra con el acto de abrir y comerse un librito dado por Dios.  Este proceso de asimilación tiene que ver con su llamamiento al mensaje que Dios le da a Ezequiel. Su mensaje es distintivo, tiene una particularidad asociada con la personalidad del profeta. En ese sentido la asimilación tiene que ver con la voz y la función profética. ¿Qué es la voz y la función profética? Es la denuncia del mal del pueblo de Dios y de las naciones , es el llamado al arrepentimiento, el anuncio del juicio para el pueblo de Dios y para los enemigos del pueblo de Dios,  el anuncio  de la restauración y el anuncio de una nueva realidad, identificada como Reino de Dios.[2] Ahora bien esta función profética o anuncio profético incluía tres elementos muy importantes. Primero estaba lo que se llamaba denuncia profética que era una crítica a los males del pueblo de Dios. Pero también había un anuncio profético que partía del señalamiento del mal  a un mensaje de buenas nuevas y restauración. Pero finalmente estaba la imaginación profética  que era la clara visión de lo malo en los contextos de negación y ceguera de un pueblo, pero que incluía la construcción utópica de los profetas basados en las interiorizaciones de la Palabra de Dios.[3]

Ezequiel al comerse el librito está siendo llamado a la función  profética, con su propia denuncia profética, su propio anuncio profético y con su propia imaginación profética.

[1]http://asimilacionyacomodacion.blogspot.com/2013/02/la-asimilacion-y-acomodacion-de-piaget.html

[2] Suazo, David.  La función Profética de la Educación Teológica en América Latina. Ed. CLIE, 2012 Pág. 13

[3] Ibíd.

Tres consejos para asimilar cambios

 

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Nadie puede negar el hecho de que el mundo está cambiando a una velocidad extraordinaria. Con el auge de la tecnología se ha acelerado la existencia humana, de tal manera que no se puede asimilar tan rápidamente los cambios que a diario se dan.

Vivimos tiempos en los que lo nuevo reemplaza y sustituye cada vez con mayor rapidez a lo viejo. Tiempos en los que aparecen nuevas reglas de mercado, nuevos procesos de negocio, nuevos consumidores y lógicamente nuevos competidores. Nuevas ideas sociales, nuevos paradigmas en contraposición de viejos paradigmas. Hay nuevos consumidores y competidores que invitan a pensar que el éxito o simplemente la supervivencia implican desarrollar nuevas competencias, comportamientos y, obviamente, un nuevo liderazgo acorde a estos tiempos.

Si esto ocurre en el mundo, ¿Qué está pasando en el ámbito de lo eclesial? ¿Cómo manejamos el cambio? ¿Qué hay que hacer ante esa vorágine de circunstancias? ¿Estará cambiando Dios rápidamente, de tal manera que nos ajustemos a su rapidez y caminemos con él? O simplemente ¿seremos dejados atrás? ¿Qué tan abiertos estamos a un cambio de Dios en nuestras vidas? Me temo que como iglesias lo estamos asimilando muy lentamente y seguimos aferrados a lo viejo sin arriesgarnos por lo nuevo de Dios.

En el libro de Josué en el capítulo 1:1-9 nos encontramos ante un enorme cambio, de modelo, de paradigma y de mover de Dios. Josué deberá asumir su rol de nuevo líder sustituyendo a Moisés, el más grande líder visto por Israel hasta ahora. ¿Cómo lo asimilará el cambio? ¿Qué hace Dios para que Josué entienda su nuevo reto?

Veamos los tres consejos que Josué recibe de parte de Dios para que él pueda hacer la transición de un liderazgo de Moisés a un liderazgo de Josué,  de tal manera que el pueblo lo acepte.

En primer lugar Dios le dice a Josué UBÍCATE en la realidad. “…aconteció después de la muerte de Moisés…” El texto nos da una noticia muy triste. Dios está anunciando y dejando por escrito que Moisés había muerto. Ya no está con ellos. Es un tiempo de luto, de hecho Deuteronomio dice que fueron 30 días de luto. ¿Pueden imaginar la gente “velando” a su líder? Me imagino que el tiempo se alargó  para que toda la gente pudiera darle tributo. Todos saben que Moisés está muerto. Los hechos lo corroboran. Sin embargo podría haber una esperanza de que Dios lo resucitara, que hiciera un milagro o que se arrepintiera y le diera un tiempo más. Me imagino que habría oraciones de ese tipo. Todavía había una esperanza de un retorno. Así que Dios va a declarar audiblemente y autoritativamente que deben dejar a un lado cualquier esperanza que tengan de vida o de retorno de su líder. Por eso el ubica a Josué en la realidad por medio de tres conceptos interesantes. La primera expresión aparece en el vrs. 1. Dios dice: “Josué servidor de Moisés  y Moisés siervo de Dios. Dios le está como mostrando que la primera realidad es sobre la obligación de Josué. Note que ahora ha pasado de “servidor” a siervo. Ha sido servidor de un hombre, pero ahora es siervo de Dios. Una realidad a la que debemos prestarle mucha atención es el hecho de que nosotros hacemos un servicio a los hombres, pero no somos siervos de esos hombres, no tienen potestad sobre nosotros, porque uno solo puede ser siervo de Dios. El servirle a una denominación no hace a esa denominación Dios en mi vida, sino que la puedo cuestionar, criticar y si se opone a Dios me debo oponer a ella.  La segunda realidad que podemos observar en el texto es el binomio muerto-vivo. La segunda  realidad es con mi promoción. Una vez que Moisés desaparece Dios toma a Josué como su nuevo líder. Y ¿porque? Porque Moisés está muerto. Y es una declaración de los labios de Dios, lo que viene a reafirmarle a Josué que se ubique en la realidad de lo que está muerto y no tiene remedio y de lo que está vivo y se va a desarrollar. La tercera realidad es con la expresión habló y dice. La tercera realidad es con mi devoción.  Dios quiere que Josué sepa que él continua hablando en el presente de la misma manera que habló en el pasado. Por lo tanto debe cultivar una relación con él, olvidando la manera en que Moisés habló con Dios. Dios tiene en mente una nueva forma de hablar con Josué. Spurgeon dijo una vez: “Cuando un hombre de Dios muere, nada de Dios muere con él.

Muchas corporaciones, empresas e iglesias están obviando poner los pies sobre la realidad. Cada vez son más las organizaciones que han comprendido que su supervivencia depende de su capacidad para gobernar de forma inteligente (y con rapidez…) un proceso de cambio y transformación cultural. Nadie se cuestiona ya la necesidad de adecuar la organización a un nuevo tiempo. Por lo tanto, el debate (si es que alguna vez debió existir…) sobre si  se debe llevar o no a cabo una transformación cultural está agotado, sencillamente resulta estéril. La cuestión esencial es ahora como ejecutar y liderar el proceso de cambio.

Y lo mismo sucede para la iglesia del Señor, que debe ajustarse a la realidad a la que Dios nos está llevando.

Esa realidad debe medir varios elementos importantes. Las organizaciones y la iglesia (que es un organismo) que puede aplicar a su existencia ciertas sugerencias de estas deberá entender que el cambio no se produce por pensar en innovar, sino por innovar en el  pensar. Pensar en innovar es una obviedad. La velocidad de transformación será directamente proporcional a la capacidad de la organización para pensar de forma diferente.

Por otro lado otra cosa que la realidad de hoy nos está marcando es que el líder del S.XXI no debe predecir el futuro, no puede predecir el futuro sino que debe  asumir que liderará una realidad impredecible. Y que sólo Dios sabe lo que hay por delante. Así que debemos confiar en ese Dios que sabe lo que viene en el futuro.

El famoso paradigma de “liderazgo visionario” es un modelo insuficiente hoy para liderar el cambio ante la complejidad. Lo razonable no es tratar de predecir el futuro, sino preparar a la organización para navegar en un contexto organizacional  impredecible, inestable e incierto…siempre. A diferencia de la iglesia que puede maniobrar en ese futuro impredecible teniendo a Dios como su capitán.

En segundo lugar Dios le dice a Josué NO TE PARALICES en tu realidad. El texto nos muestra la orden de Dios. “Ahora, levántate y pasa este Jordán” El hecho de que tu realidad ha cambiado te debe motivar a caminar y no a paralizarse ante los nuevos desafíos. Dios le da tres órdenes importantes a Josué para superar la parálisis. La primera expresión de Dios es párate. Esta expresión es un llamado a estabilidad. No te tambalees, no estés postrado, no estés en reposo. Toma una acción enérgica de pararte para poder comenzar a caminar. Esta estabilidad viene de la fuerza de Dios en nuestras vidas. Es importante entender que   una organización inicia su proceso de transformación y de estabilidad  cuando la cultura de la colaboración supera al paradigma del control y conexión se convierte en sinónimo de gestión. Josué debía buscar unir a sus hermanos en un gran abrazo de unidad y colaboración.

El control y la fiscalización son mecanismos que ralentizan profundamente la transformación. En un entorno organizacional global y conectado, la cultura de la colaboración es el principal acelerador de cualquier proceso de transformación.

 La segunda expresión de Dios es pasa. La segunda expresión es un llamado a la actividad. ¿Qué tipo de actividad tenía en mente Dios? Bueno lo primero que debían hacer era pasar el Jordán. Era un obstáculo grande pero que Dios iba a tratar con él. Y si observan por fe lo hicieron. Dios partió el Jordán en dos y al gente pudo entrar en su Canaán. No somos activistas, sino activos. La diferencia entre el activista y el activo, es que el primero siente satisfacción en estar en acción o actividad, en cambio el activo es aquel que hace la actividad de Dios, al estilo de Dios y en el poder de Dios. Nos han educado pensando que al equivocarnos estamos perdidos, cuando perderse es la mejor forma de encontrar nuevos caminos. La penalización del error es un freno para liderar el cambio. Desterrar la creencia de que el error es perjudicial resulta crucial para impulsar una transformación cultural. Equivocarse no es perderse, sino más bien encontrar nuevos caminos. Por eso ellos debían arriesgarse en el paso del río Jordán.

En las organizaciones del S.XXI un profesional no debe preocuparse por adaptarse al cambio, debe ocuparse de crearlo. La competencia “adaptación al cambio” es una reliquia del pasado. La competencia más valiosa que cualquier empresa debe fomentar en sus profesionales será la de crear, impulsar y dinamizar el cambio. Por eso somos creativos y dinámicos cuando Dios nos dirige.

La tercera expresión fue posee. “yo os he entregado”.  La posesión tiene tres elementos esenciales en este pasaje. Primero Dios es el agente de la entrega,(“…Yo…”) todo Israel e es recipiente de la entrega (“…os…”) y finalmente Israel es el confidente de la entrega. (“…entregado…”).

Debemos entender que un líder es genuinamente transformador cuando lo primero que pone en cuestión es a él mismo. El ejercicio más importante para poder impulsar el cambio en la organización es la autocrítica constante. El líder que mejor puede impulsar un proceso de cambio es el que tiene la capacidad de cuestionarse su propio estilo de liderazgo. Y que sabe que se le ha entregado algo para administrarlo. En tiempos de transformación el talento más valioso es el de poder identificar, saber reconocer y querer liberar el talento de los demás. Por eso Dios no dice que le entrega la tierra a Josué sino a todo el pueblo de Israel. Liderar un cambio no es una tarea individual sino colectiva. El éxito de un proceso de transformación reside en la capacidad de conectar el talento de toda la organización; por ello, el talento más valioso para liderar el cambio es identificar y liberar el talento de los demás.

El General Ulises S. Grant que según la historia era un devoto cristiano solía decir a sus tropas: “Confía en Dios pero ten seca tu pólvora”. Creo que es un consejo que sigue pertinente en esta época.

En tercer lugar Dios le dice a Josué CONFÍA EN DIOS en tu realidad. “…nadie te podrá hacer frente…”

Se pueden imaginar que gran promesa de parte de Dios para Josué. Ahora esa confianza tiene que ser en las promesas de Dios. Estas promesas tienen dos elementos, a saber, primero las dimensiones y segundo las intenciones. Veamos en primer lugar las dimensiones. La primera dimensión está en la frase “estaré contigo” es la promesa de su presencia. Dios promete caminar con Josué.  La segunda expresión es la expresión “no te dejaré”. Es la promesa de su paciencia. Es decir Dios no solo promete caminar con él, sino que va a caminar al ritmo de él. Tendrá la paciencia de esperarlo cuando se quede rezagado.  La tercera expresión es la expresión “ni te desampararé”. Es la promesa de su providencia. Dios no sólo iba a caminar con él, caminar al ritmo de él, sino proveer para que pueda mantener el ritmo.

El aprendizaje más importante en un proceso de transformación es aprender a aprender de otra manera y a la manera de Dios. Una de las claves para liderar el cambio en la iglesia no será aprender nuevos conceptos, procesos y metodologías,  sino comprender que la forma de aprenderlos será diferente porque Dios está moviéndose diferente. En las iglesias del S.XXI liderar el cambio pasa por aprender a aprender de otra manera. En la iglesia del  S.XXI las nuevas formas  de la conversación es una condición imprescindible para la transformación.  En un mundo  digitalmente conectado, liderar el cambio implica fomentar y multiplicar conversaciones. Para ello, los entornos en forma de tecnología social son vehículos esenciales para transportar las ideas y los comportamientos que aceleran la transformación.

Ahora en segundo lugar veamos las intenciones de las promesas de Dios.

Josué aprendió tres intenciones valiosas por medio de las promesas de Dios. La primera intención es que la voluntad de Dios es la que crece no la suya. La segunda intención es que la presencia de Dios es la que fortalece, no la suya. Y finalmente la tercera es la palabra de Dios es la que enriquece, no la suya.

Ahora bien debemos estar conscientes que si lo único que no cambia es el cambio no hay nada más “seguro” que estar en constante transformación.  La seguridad es la utopía del profesional del S.XXI. Cuanta más estática es la cultura de la iglesia  más inestable se muestra ante un mundo  que cambia a mayor velocidad. La seguridad es un falso llano que solo se puede ascender… cambiando. Y por eso es que debemos tomar los retos de Dios para ese cambio inevitable.

Un buen hace cualquier cosa con tal de llevar a sus pasajeros salvos a casa. Déjeme que le cuente una historia sobre ese principio. Unos pasajeros  volaban por algún lugar sobre el mar camino a Hawái. La auxiliar de vuelo  dijo a los pasajeros que volvieran a sus  asientos porque se aproximaban a una zona de turbulencias. Se trataba de un vuelo problemático y la gente tardó bastante en reaccionar; pero ella les advirtió de nuevo: «Vamos a movernos, así que por seguridad, es mejor que se sienten». Muchos lo hicieron. Pero unos pocos no, así es que ella cambió el tono: «Damas y caballeros, por su bien, ¡vuelvan a sus asientos!» Uno  pensaría que con esa advertencia todos estaría  sentados, pero era evidente que no, porque la próxima voz que se oyó  fue la del piloto: «Este es el capitán Brown», anunció. «Hay algunos pasajeros heridos por ir al baño en lugar de permanecer en sus asientos. Queremos ser bien claros en cuanto a nuestra responsabilidad. Mi trabajo es pasar con ustedes a través de la tormenta. Su trabajo es hacer lo que les digo. ¡Así es que tomen asiento y abróchense los cinturones!»

En ese momento se abrió la puerta del baño y apareció un tipo con el rostro rojo de vergüenza y con una sonrisita tímida se fue a sentar.

Le hago esta pregunta ¿Se equivocó el piloto en lo que hizo? ¿Fue demasiado insensible o poco cortés? No, todo lo contrario. Para él era más importante que el hombre estuviera a salvo aunque avergonzado, que no advertido y herido. Los buenos pilotos hacen lo que sea necesario con tal de llevar a sus pasajeros a casa.

Déjeme decirle que así es Dios. He aquí una pregunta clave: ¿Cuánto quieres que Dios haga para prestarle atención? Si Él tuviera que escoger entre tu seguridad eterna y tu bienestar terrenal, ¿qué crees que escogería? No te apresures en contestar. Piensa un poco. Si Dios te ve de pie cuando deberías estar sentado, si Dios te ve en peligro en lugar de verte a salvo, ¿cuánto quieres que Dios haga para que te preste atención?

¿Y que sí el quieres que cambies? ¿Estarás dispuesto a obedecer mientras te lleva en medio de la turbulencia del cambio? Espero que así sea…es mi oración para ti.