“…El peligro de una mala influencia…”

herodías y salomé

En Marcos 6:20 se usa esta expresión “pero le escuchaba de muy buena gana”. Haciendo alusión a la actitud de Herodes con respecto al mensaje de Juan. Una cosa que me llamó la atención en este pasaje es que la actitud de Herodes es de búsqueda, de acercamiento, y de apertura. Aunque en público fuera diferente. ¿Por qué cambió su actitud Herodes? ¿Por qué terminó matando a Juan y alejándose de Dios y de su proyecto? La verdad es que este pasaje demuestra la influencia que tiene una mujer en la vocación espiritual de un hombre. ¿Por qué Herodías tenía una gran influencia? ¿Porque hay personas que son capaces de influir para mal en la vida de otros y tienen la capacidad de alejarlos de Dios? Un hombre puede alejarse de Dios por la influencia de una mujer, cuando ésta logra controlar o conquistar a lo menos cuatro áreas en el hombre. La primera área una mujer puede controlar y hacer que un hombre se aleje de Dios es el área de las emociones. Al controlar el área de las emociones hace que el hombre se aleje de la revelación. Observe como se cumple esto en el caso de Herodes y Herodías.  El primer dato curioso con respecto al control de las emociones es la afinidad. No le parece interesante que el hombre y la mujer tengan básicamente los mismos nombres. Es como si se cumpliera el dicho de “hechos el uno para el otro”. Importante detalle a resaltar es que aunque hubiera grandes similitudes y afinidades, la relación no necesariamente era de Dios. Lo que nos lleva a la segunda idea sobre el control de las emociones. Una segunda  cosa tiene que ver con la identidad. Wikipedia  dice sobre Herodías que  fue una princesa idumea de la Dinastía herodiana de Judea durante el tiempo del Imperio romano. Estuvo casada primero con Herodes Filipo, su tío, y después con el hermano de éste, Herodes Antipas. Lo que implica que tenía una marcada experiencia para relaciones ilícitas y complicadas[1].  Sin embargo era del mismo status social y de la misma raza. Esto los podía hacerse entender mejor, y no habría tantas diferencias culturales. La tercera cosa con respecto a las emociones está relacionada con su estabilidad. Es importante resaltar que ellos habían seguido todos los pasos sociales y rituales para consumar su matrimonio. La historia establece que ellos habían contraído matrimonio. Lo que nos viene a demostrar que el matrimonio no necesariamente nos da estabilidad, sobre todo cuando lo hacemos en forma desobediente hacia Dios.

Así que la primera cosa que una mujer puede usar para alejar a un hombre de Dios, son sus emociones. Pero también debe controlar sus pasiones.  El hombre es  un apasionado de tres cosas. ¿Qué es lo que hace que un hombre se sienta hombre? Su necesidad de producción. Observe que Herodes era tetrarca de una cuarta parte del Reino de Dios. Esta capacidad de logro muchas veces riñe con la capacidad de logro de Dios. Muchas mujeres les interesa tener un hombre que produzca y las haga sentir estables económicamente que las haga sentir cerca de Dios. Muchos hombres de Dios se han alejado de Su Señor por el simple hecho de que las mujeres deseaban tener plata o grandes recursos, o status social o viajes, etc.  Es apasionado  en su necesidad  de direcciónAparentemente en el pasaje Herodes es el Rey, y como Rey tendría la última palabra, sin embargo uno observa que un simple objeto de los designios de dos mujeres. Simplemente termina siendo un títere sin voluntad. Tercero su necesidad de satisfacción.  Observe que en el pasaje  Herodes gira alrededor de comida, fiesta, sensualidad, sexo, etc. Cuando la mujer busca llevar a un hombre sólo a través de la satisfacción emocional, o sexual y con esos recursos tenerlo sujetado, entonces el hombre ha sucumbido ante el designio de una Jezabel que tarde o temprano lo alejara no sólo de Dios sino de las cosas relacionadas con Dios.

Así que no sólo tiene que ver con el control de las emociones, sino que tiene que ver con sus pasiones, pero también tiene que ver con sus convicciones. Nuevamente es pertinente observar a Herodes en cuanto a sus convicciones.  Hay tres convicciones en el caso de Herodes. La primera convicción es con respecto a su convicción espiritual. Observe que dice que Herodes sabía. El verbo saber habla de profundidad y conocimiento de primera mano, basado no sólo en la teoría sino en la observación. Parece ser que para Herodes era una clase de modelo a seguir.  El problema que muchos tienen convicciones que proceden del saber. Por otro lado Herodes hay convicciones que vienen del sentir. Herodes guardaba a Juan y le protegía porque sentía que eso era lo correcto, sin embargo sentir lo correcto no es igual que obedecer lo correcto.  Dice que él se quedaba perplejo y le escuchaba de muy buena gana. Parafraseando esto el sentir de Herodes era bonito pero estéril. La palabra perplejo, implica que la persona no sabe qué hacer con la información que se le da. Hay una generación de evangélicos hoy que son como Herodes, es una generación “perpleja”, no sabe qué hacer con la revelación de Dios. Otra expresión que es interesante es la que se ve en el vrs. 26. El texto dice: “se entristeció mucho”. La palabra en el original griego es “perilupos”.  La palabra griega “perilupos”, es usada por  Mateo al referirse a Jesús en el huerto de Getsemaní  y da cuenta de un estado encerrado de abatimiento para el que no hay salidas… una especie de prisión del alma. Es curioso que ese sea el estado de Herodes también.  Es obvio que Herodes se siente mal…pero termina matando a Juan.  Hay convicciones que vienen del temer.   Es importante notar que en el texto Herodes tiene tres fuentes de temor. La primera es su mujer, la segunda es su sobrina y la tercera es  Juan. Las dos anteriores lo comprometen a tal momento que termina haciendo lo que ellas querían. Sin embargo temer más a la reacción de las mujeres y desechar el temor a Dios acarrean grandes problemas.

Finalmente tiene que ver con sus decisiones. Note que las decisiones de Herodes se convierten en una espiral que lo termina alejando de Dios.  Sus decisiones son afectadas por las circunstancias. El texto dice “un día oportuno”. La palabra griega está en superlativo. Se debe traducir un día “super oportunísimo”. Es decir Herodes no se imaginó que su fiesta de cumpleaños sería el escenario de su caída espiritual. Porque será que no nos damos cuenta que las “fiestas” al estilo Herodías siempre son campos fértiles de ceder ante nuestras convicciones.  También son afectadas nuestras  audiencias. Recuerde que un ambiente sumamente secular y  sensual será un lugar en que podrán suceder las peores decisiones. También son afectadas por nuestra condescendencia. El pasaje dice “no quiso desecharla” (vrs. 26). La expresión implica no hacerle daño, no avergonzarla, no hacerle indispuesta. Esta escena es fuerte, porque no quiere indisponer a la “niña bailarina” pero no le importa dañar a Juan. ¿Cómo un  hombre puede ser tan estúpido? ¿Por qué el ruborizar a una mujer y decirle no es más fuerte que decirle no a Dios?

¿Cómo puede una mujer alejar a un hombre de Dios? Primero trabajará en sus emociones. Es decir cómo se siente con respecto al placer o sentimiento que la persona ejerce. ¿Qué era la herramienta que Herodes (y Juan?) tenían para someter a sus emociones. Ante la manipulación de la emoción estaba la revelación de Dios. Juan le dice “No te es lícito tenerla” y él está citando Levítico 18. Es decir es una lucha con la autoridad de la Escritura y su influencia en cómo me siento y no lo que otra persona me hace sentir. Segundo trabajará en sus pasiones. Es decir buscará llenar el fuego de un hombre con placer, adulación, manipulación. ¿Cuál era la herramienta que Herodes tenía en esta área vulnerable? Ante la satisfacción de la pasión está la devoción por Dios. La devoción a Dios es la correcta pasión del hombre. Es la dirección correcta hacia donde encaminar todas sus frustraciones  y vacíos.  En tercer lugar ante la confrontación de la convicción está la misión de Dios. Qué triste es observar que Herodes cambia la oportunidad de ser recordado como alguien que amó y sirvió a Dios por una especie de “Hugh Hefner” (fundador de la playboy) de esa época. La historia establece que  por instigación de Herodías, acudió a Calígula, recién nombrado emperador, a reclamar la corona de Judea, en manos de su sobrino Agripa I. En respuesta, Agripa escribió al emperador Calígula, acusando a Herodes de haber concertado una alianza secreta con los partos contra Roma. Calígula entonces ordenó deportar a Herodes Antipas y su mujer, en 39, a Lugdunum Convenarum (Saint-Bertrand-de-Comminges), donde Herodes murió ese mismo año[2]

Pienso que esta reflexión es una advertencia doble. Primero para aquellas mujeres cuya consigna ya sea consciente o inconscientemente sea alejar a los hombres con los que conviven de Dios. Y segundo un llamado a aquellos hombres que quieren seguir a Dios pero terminan haciendo lo que sus mujeres desean que hagan.

He sido testigo de muchos casos en donde muchachos con una gran vocación ministerial, al igual que mujeres con la misma vocación se alejaron de Dios por la pareja que escogieron. Y luego sufren en secreto y se deleitan en las cosas de Dios pero no son lo suficientemente “hombres” para enfrentar a sus parejas  y decidirse por Dios.

La verdad es que nunca es tarde para regresar a la senda de Dios.

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Herod%C3%ADas

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Herodes_Antipas

“…Millonarios de lombrices…”

ombrices

La letra de la canción de protesta decía: “…niños color de mi tierra…con sus mismas cicatrices…millonarios de lombrices…y por eso que triste viven los niños en las casas de cartón.[1]

Me llama mucho la atención la expresión “millonarios de lombrices”, ya que describe plenamente la diferencia entre lo que es rico un pobre y lo que es rico un rico.  Hablar de pobreza y de riqueza en nuestro contexto es un tema muy conocido, y por sobre todo muy polarizado. Vivimos en una nación que ha sido el resultado de una lucha precisamente entre los ricos y los pobres. Al ver esta nueva iglesia me doy cuenta que los seres humanos miden la riqueza con el criterio del valor de los bienes materiales  que una persona posee.  El criterio divino es diferente.  Se puede ser rico materialmente, y pobre delante de Dios.  También se puede ser pobre en la tierra, y rico con respecto al cielo. Y eso era precisamente el contraste entre la ciudad y la iglesia, es decir en términos económicos era enorme. La ciudad era materialmente próspera, pero espiritualmente pobre; mientras que la iglesia era materialmente pobre, pero espiritualmente próspera. Es curioso observar que esta es la carta más breve de las siete.   Es dirigida “al ángel de la iglesia en Esmirna”. Esmirna era una ciudad próspera, ubicada 56 Km. al norte de Éfeso; su nombre significa “mirra”.  Estaba ubicada sobre la costa del mar Egeo.  Durante el primer siglo, era una ciudad hermosa, con magníficos edificios públicos.   Tal era la belleza de Esmirna, que recibió el apodo de “La Dorada”.  En el primer siglo, Esmirna contaba con una población de 200,000 habitantes. Había en Esmirna, una colonia de judíos, atraídos a la ciudad por el movimiento comercial. La carta indica que ellos eran fanáticos contra la Iglesia, y que fue a manos de ellos, que los creyentes iban a sufrir mucha persecución (v.9b). No sabemos cómo llegó el evangelio a Esmirna, pero quizá fue desde la ciudad de Éfeso, donde Pablo permaneció varios años, y seguramente motivó a los hermanos a llevar el evangelio a lugares aledaños[2].

Una vez más necesitamos enfocarnos en los tres elementos importantes y repetitivos en las cartas a las iglesias. Primero, se verán LAS RAÍCES, luego se verán LOS RESULTADOS y tercero se verá EL REMEDIO.

Comencemos entonces por las RAÍCES  del problema en la iglesia (2:8-9)

Para entender qué tan ricos somos a pesar de ser pobres, debemos observar algunas raíces que nos podrían dañar tanto emocionalmente como espiritualmente. Ya que a  nadie le gusta ni la pobreza ni la carestía. Es obvio que magnificar la pobreza ante la riqueza como una cosa agradable, simplemente no es humano. En este caso la pobreza de la iglesia era un designio de Dios pero que era causado por las condiciones sociales en las que se encontraba Esmirna. Es decir una cosa es que Dios nos pruebe con la pobreza y otra cosa es que el contexto social sea el instrumento de esa prueba y por lo tanto ese contexto debe ser condenado por su actuar injusto con los necesitados y los pobres.  Había varias tensiones a ser resueltas en la iglesia de Esmirna.

La primera tensión a resolver era la relación entre la temporalidad y la eternidad. “El primero y el postrero”: Esta frase habla de la eternidad de Cristo (ver Apocalipsis 1:11). Con ella existe la identificación que Dios hace de sí mismo al dirigirse a Israel: «Así dice el Señor, el Señor Todopoderoso, rey y redentor de Israel. Yo soy el primero y el último; fuera de mí no hay otro Dios» (Isaías 44:6; 48:12; ver también 41:4). Con la expresión «el primero y el último», Jesús define su divinidad como igual en poder y autoridad a la de Dios. (A propósito, aparte de las palabras «por diez días» en el versículo 10, que son un eco de Daniel 1:12 y 14, no hay ninguna otra alusión al Antiguo Testamento en la carta a Esmirna). Al identificarse Dios de esta manera, está dando a entender que aunque la realidad o temporalidad en la que viven pueden estar primero, no lo serán cuando llegue lo postrero y viceversa. ¿Qué es más importante en la realidad histórica de una iglesia o de un hijo de Dios? Indudablemente debemos estar conscientes que la eternidad es más importante con respecto a los recursos, y debido a eso debemos invertir para la eternidad.

La segunda tensión a resolver era la relación entre probidad y prosperidad. Jesucristo se identifica con una iglesia sufriente como quien sufrió el trauma de la muerte, pero venció de manera contundente. «El que estuvo muerto y vivió» sugiere que aun cuando los creyentes pudieran sufrir muerte, vivirían de nuevo en virtud de la resurrección de Cristo (véase Juan 14: 19; A p. 1: 18; 2 Ti. 2:8). Esta frase seguramente fue muy alentadora para una iglesia que iba a pasar por mucho sufrimiento, incluyendo la muerte. Su Señor también había sufrido, muerto y resucitado. Esta descripción de Cristo animaría a la iglesia a serle fiel en medio del sufrimiento que le sobrevendría muy pronto. La frase viene de Apocalipsis 1:18. A lucha entre estos dos extremos estriba en que la adversidad es siempre parte del hijo de Dios sin embargo su destino final es de prosperidad. ¿Ahora como se plantea apocalipsis desde la perspectiva de la pobreza y riqueza en nuestros contextos sociales latinoamericanos? Se dicho que no sólo vivimos en un mundo profundamente desigual y empobrecido, sino que sabemos que cotidianamente hay seres humanos que viven con hambre y que mueren de hambre. Todos los ciudadanos del mundo somos conscientes, en menor o mayor medida, de ello y, sin embargo, continuamos con el desarrollo de nuestras vidas haciendo abstracción de estas situaciones desesperantes.[3]   En estos días ha habido un vuelco sobre las esperanzas del cambio de esa pobreza. Hace años las esperanzas estaban cifradas en los movimientos revolucionarios y su acceso al poder. Las sociedades latinoamericanas esperaban un cambio profundo con respecto a las realidades sociales y se valoraba la esperanza de que un día estos “revolucionarios” llegaran al poder, la pobreza tendría su días contados. Sin embargo es de todos sabido que lejos que la pobreza fue erradicada, apareció una nueva pobreza y una nueva casta política adinerada. Es decir las “izquierdas” han perdido credibilidad y han demostrado que una vez llegados al poder se olvidan de las razones históricas por el que lo buscaron. Eso significa que la realidad latinoamericana será siempre de pobreza y explotación. ¿Cómo ve esto Apocalipsis? Las ve desde la perspectiva de Dios y no de una manera escapista, sino desde la perspectiva triunfalista. Al final los necesitados que tengan una relación con Dios serán los ricos y herederos en el reino de Dios. ¿Y qué de la desigualdad económica entre los evangélicos? ¿A qué le podemos llamar una iglesia rica y una iglesia pobre? ¿Qué será lo más importante ante los ojos de Dios? Es obvio que Dios alaba la riqueza interna más que la externa.  Es decir debemos más ser probos que prósperos.

La tercera tensión a resolver es la relación entre adversidad y realidad (vrs. 9)  El Señor menciona 3 cosas de la Iglesia en Esmirna: Primero era una Iglesia que Padecía “tribulación” La palabra en griego es “thlipsis”, que significa literalmente “una presión”.  La palabra se usaba de pesos que se ponían sobre personas, para forzarlas a confesar algún crimen. Esta palabra se usa con frecuencia en el Nuevo Testamento para describir la experiencia del creyente en este mundo (Juan 16:33; Hechos 14:22), cuando las circunstancias de la vida parecen ser “aplastantes”, y nos causan mucho dolor emocional.  En los últimos tiempos, habrá lo que la Biblia llama “la gran tribulación” (Mat 24:21; Apocalipsis 7:14). Segundo era una Iglesia Materialmente Pobre. La palabra “pobreza” es “ptochos”, que significa “una pobreza total”.  En el idioma griego, había una palabra para describir a la persona que tenía poco dinero – era la palabra “penes” (de la cual se deriva la palabra “penuria”).  Pero “ptochos” se utilizaba para describir a una persona totalmente indigente; es decir, una persona que no tenía ningún recurso económico, y que por lo tanto corría el riesgo de morir de hambre.  Frecuentemente, tal persona tenía que ganarse la vida mendigando (ver Marcos 12:42; Lucas 14:21). Indudablemente, la pobreza material de la Iglesia estaba relacionada con su fe en Cristo. El ambiente de antagonismo hacia la fe cristiana, que evidentemente existía en Esmirna, hacía difícil que un creyente pudiera ganarse la vida, y de ahí que estuvieran económicamente destituidos[4]. El Nuevo Testamento indica que frecuentemente los hijos de Dios experimentarán pobreza material en este mundo.  Sin embargo, debemos reconocer que la pobreza material no es un factor que limita o impide la vida cristiana; más bien, muchas veces la fortalece.  En este contexto, es interesante notar que la única iglesia que ha sobrevivido hasta el día de hoy es la de Esmirna.  En realidad, muchas veces el tener abundancia de bienes materiales es un impedimento en la vida espiritual (ver Apocalipsis 3:17). A pesar de su pobreza material, Cristo dice de la iglesia: “pero tú eres rico”. Indudablemente, la riqueza a la cual el Señor se refiere era una riqueza espiritual (Santiago 2:5; Efe 1:3). Los seres humanos miden la riqueza con el criterio del valor de los bienes materiales  que una persona posee.  El criterio divino es diferente.  Se puede ser rico materialmente,  y pobre delante de Dios.  También se puede ser pobre en la tierra, y rico con respecto al cielo[5]. Tercero, era una Iglesia que Sufría a Manos de los Judíos El rechazo que Cristo experimentó a manos de los judíos, fue también la experiencia de Su Iglesia.  El libro de los Hechos indica claramente la oposición de los judíos al mensaje del evangelio. En esta carta el Señor habla de “la blasfemia de los que se dicen ser judíos…”.   La palabra “blasfemia”, en griego, significa “hablar mal de”, “calumniar”, o “vituperar”.  En castellano, el verbo “blasfemar”, siempre conlleva la idea de hablar mal de Dios; pero no es así en griego. Por lo tanto, dado a que el v.9 indica que eran judíos quienes estaban “blasfemando” (y es difícil creer que ellos literalmente estarían blasfemando a Dios), la implicancia es que la “blasfemia” era dirigida hacia la Iglesia o el Señor Jesucristo. En una forma irónica, el Señor indica que aunque las personas que estaban “blasfemando” eran literalmente judíos, ellos en realidad no podían ser considerados verdaderos judíos (ver Romanos 2:28,29),  sino “sinagoga de Satanás”. La palabra “sinagoga” significa “congregación”, y se usaba tanto del lugar físico, donde se reunían los judíos fuera de Jerusalén (Lucas 4:16), como de una asamblea de personas (ver Hechos 13:43; Santiago 2:2). Una cosa importante es el hecho de resaltar que la palabra blasfemia es una ofensa contra Dios, significa que calumniar a la iglesia se considera calumniar a Dios y por lo tanto una blasfemia. En el contexto del v.9, parece que lo que el Señor está diciendo es que los judíos que se oponían a la Iglesia en Esmirna, lejos de ser “la congregación de Dios”, eran “la congregación del Adversario”. Es interesante notar que en el año 155 d.C., cuando Policarpio fue arrestado por las autoridades romanas en Esmirna, los judíos fueron los más vocíferos en exigir su muerte[6].

En segundo lugar enfoquémonos en LOS RESULTADOS. (2:10ª)

La primera cosa que se desencadena en este momento es guerra espiritual. Esta guerra espiritual tiene varios elementos importantes que notar. Primero es una guerra diversa. La primera gran batalla es interna. En esta frase el Señor exhorta a los creyentes a dejar de temer» a pesar de los inminentes sufrimientos que les sobrevendrían. Es decir significa que ellos ya estaban con temor, pero la exhortación es que paren de temer.  El Señor nunca esconde de los suyos el costo del servicio y el testimonio cristiano (véanse Mt. 5: 10-12; 16:24, 25; Hechos 9:1 6; Fil. 1:29).  La segunda es externa. Los cristianos eran acusados de ser desleales al emperador porque adoraban al Rey Jesús. También se les acusaba de ser ateos, porque adoraban a un solo Dios, en contraste con los romanos que eran politeístas. Además se les acusaba de inmoralidad, porque celebraban ágapes o fiestas de amor cristiano a las que no se permitía la entrada de los inconversos.[7] La guerra espiritual también era intensa. Con estas palabras el Señor advierte a la Iglesia de los sufrimientos que pronto vendrán.  Juan había sufrido en Éfeso, y era de esperarse que la persecución pronto llegara también a Esmirna.   La palabra “diablo” significa “acusador” o “calumniador”.  Como lo mencioné anteriormente en las persecuciones romanas, los creyentes eran acusados de diferentes crímenes: de ser inmorales, ateos, desleales al imperio, etc.  Por todas estas acusaciones, ellos sufrían grandemente. Además de advertir a la Iglesia de los sufrimientos que pronto vendrían, el Señor también explica la razón por esto sufrimientos: En primer lugar, el Señor dice que era el Diablo mismo quien motivaba a la gente a atacar a los creyentes. En otras palabras, el sufrimiento de la Iglesia es parte de la guerra espiritual. En segundo lugar, el Señor aclara que Dios iba a permitir este tiempo de sufrimiento para probar a la Iglesia. Por lo tanto, el sufrimiento tendría un resultado positivo en  la vida de la Iglesia (ver 1 Pedro 1:6-9). Una cosa curiosa es el cambio de los nombres del Diablo y su forma de actuar en medio de dos pueblos es diferente. Observe que para los religiosos el demonio actúa como Satanás. Lo que demuestra que los contextos religiosos la mayor obra del demonio es que resistan y se opongan a la obra de Dios. Y en la segunda parte dice que es el “diablo” el que echará a los cristianos en la cárcel. La palabra Diablo es calumniador, lo que significa que detrás de cada persecución el diablo convence de mentiras a los perseguidores con respecto a los hijos de Dios y por eso son ejecutados y asesinados. Y eso continúa hoy.

El segundo resultado es prueba espiritual. «Para que seáis probados» indica el propósito de ser echados en la cárcel. El verbo «Seáis probados» (peirasthete) está en la voz pasiva y no expresa la identidad del agente que ejecuta la prueba. Sin duda, la voluntad permisiva de Dios juega un papel importante en las pruebas de los creyentes. En este caso, aunque Satanás actúa de instigador para que los cristianos sean falsamente acusados, no puede negarse que Dios de manera soberana supervisa y controla lo que ocurre. Tal como sucedió con Sadrac, Mesac y Abeg-nego en Daniel 3, debió ocurrir con los creyentes de Esmirna.

El tercer resultado es un proceso espiritual.   «Y tendréis tribulación por diez días.» Hay quienes alegorizan la expresión «diez días» y afirman que significa diez diferentes persecuciones imperiales. Debe observarse, sin embargo, que el texto no habla de diez persecuciones, sino de una sola. Además, el sustantivo «días» debe tomarse en el sentido literal. Por supuesto, la frase tampoco se refiere a la tribulación escatológica que ha de preceder a la venida de Cristo en gloria. La interpretación más sensata es la que da a la expresión «diez días» su sentido más normal. Dicha frase está en el caso genitivo de tiempo, indicando no que la persecución duraría diez días, sino que ocurriría dentro de ese espacio de tiempo. La duración no es lo importante, sino los acontecimientos que tendrían lugar dentro de ese espacio de tiempo.[8]

En tercer lugar observemos EL REMEDIO.  (2:10ª-11).

Un llamado a insistir. «Sé fiel hasta la muerte, y yo te dará la corona de la vida.» El verbo «Sé»  es el presente imperativo, voz media y sugiere la idea de continuidad: «Continúa siendo fiel (incluso) hasta el punto de la muerte (violenta). La promesa del Señor es: «Y yo te daré la corona de la vida.» El Señor se refiere a un galardón o premio. «La corona de la vida» no es la vida misma. Recuérdese que la vida eterna es un regalo de Dios que se recibe sólo mediante la fe en Jesucristo (véanse Juan 6:47; Ro. 6:23; 1 Juan 5:12). La corona de la vida parece ser el galardón que el Señor dará a todos los  creyentes que padecen martirio. La palabra «corona» (stéphanos) se refiere al collar de laurel con el que se premiaba al ganador de las competencias atléticas tan populares en Esmirna. Las competencias sugieren agonía y conflicto para los participantes. La promesa de «la corona de la vida» sugiere, además, que habrá grados de remuneración en el cielo. Cristo, como Juez y como el poderoso Conquistador de la muerte, está eminentemente calificado para otorgar tales galardones. En toda la historia de Esmirna sus ciudadanos habían sido fieles primero a los griegos y luego a los romanos. La fidelidad a Roma era una característica bien conocida del pueblo de Esmirna, pero ahora Jesús invita a estos seguidores a que le sean fieles a él. A Jesús se lo llama «el fiel» (1:5; 3:14; 19:11), y también lo es Antipas, el mártir en Pérgamo (2:13). Ahora se les pide a los santos en Esmirna que paguen el sacrificio de ser fieles hasta la muerte. En vista del plano de la ciudad de Esmirna, los comentaristas no encuentran problema en relacionar la corona de la ciudad con la corona que se promete a los fieles seguidores de Cristo. Pero las palabras de Jesús son «la corona de vida», lo cual las hace diferentes y significativas. Es probable que la expresión fuera idiomática (también se encuentra en Santiago 1:12) y puede traducirse como «la corona, es decir, plenitud de vida». Es emblemática del «gozo y felicidad más elevados y de gloria e inmortalidad». Los santos en Esmirna pagan con su vida por el testimonio de Jesús, recibirán vida imperecedera en la gloria eterna[9].

Un llamado a resistir. 2:11 La carta a la iglesia de Esmirna termina con una promesa. En primer lugar hay una llamada de exhortación, semejante a la que aparece en 2:7. La aplicación es tanto individual como colectiva. «Aquel individuo que tiene oído, oiga… », Es decir, quien esté dispuesto a prestar atención al mensaje de manera personal. «Lo que el Espíritu dice a las iglesias», o sea, no sólo a la iglesia de Esmirna, sino a todas las asambleas cristianas en general. Estamos tan acostumbrados a escuchar otras cosas menos el Espíritu Santo y lo que está diciendo. La iglesia debe ser los oídos de Dios en medio de este mundo sordo a la voz de Dios.

Un llamado a persistir. La promesa al vencedor es la siguiente: «No sufrirá daño de la segunda muerte.» La expresión «no sufrirá» es enfática. En el texto griego hay una doble negativa que generalmente se traduce al castellano como «nunca», «jamás» (véase Juan 10:28). El verbo «Sufrirá daño» es el aoristo subjuntivo, voz pasiva del verbo adikéo, que significa «actuar injustamente». Aquí significa «lesionar físicamente o hacer daño a alguien» (véase 6:6; 7:2, 3; 9:4, 10, 19; 11:5). De modo que el Señor promete al vencedor, de la manera más enfática posible, que «nunca sufrirá daño» concretamente «de la segunda muerte». Esa última expresión es también enfática y pudiera traducirse de la manera siguiente: «de la muerte, es decir, la segunda.» La Biblia habla de una muerte física o terrenal  (M t. 1 0:28) y una muerte eterna (A p. 20:6). La muerte eterna es «la segunda muerte», que significa la separación eterna entre la persona y Dios. La segunda muerte tiene lugar en el lago de fuego (A p. 20:14, 15).

Los Guaraguo hicieron famosa la canción “Las Casas de Cartón” se cantó en un tiempo que ese tipo de mensaje alimentaba el fervor revolucionario. Describía una realidad de la niñez latinoamericana. Eran niños “millonarios de lombrices”.  Sin embargo hoy los de las “Casas de Cartón” siguen cantando en las casas de la Escalón[10] y todavía hay niños millonarios de lombrices… no ha habido cambio a pesar de las promesas de estos “redentores revolucionarios”…!qué diferencia a las promesas de Dios…el ´promete que a pesar de estemos atribulados y pobres y sin esperanza llegará un día en que eso cambiará y seremos ricos para Dios y  heredaremos todas las promesa

[1] La canción es del grupo venezolano Los Guaraguo, de corte revolucionario en los años 70-80

[2] http://www.freewebs.com/predicaapocalipsis/

[3] file:///C:/Users/Pastor/Pictures/wp24.pdf

[4] Carballosa. Apocalipsis, pág. 66

[5] Ibíd.

[6] http://www.freewebs.com/predicaapocalipsis/

[7] Carballosa, Apocalipsis, pág. 66

[8] Carballosa, Apocalipsis pág. 66

[9] Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento. Apocalipsis. Pág. 113

[10] La colonia Escalón es una residencial de personas históricamente ricas y poderosas en el país de El Salvador. La alusión es que los guerrilleros de El Salvador ahora viven en esas casas.

“Bolsa de mendigo”

alforja

En Marcos 6:8 Jesús envía a sus discípulos a ministrar y les dijo que simplemente  tomaran lo que ya tenían y que no salieran  a comprar equipo especial para sus viajes  itinerantes. Ellos no debían cargarse con  equipaje adicional. (Uno no se puede perder la nota de urgencia en esta orden “de ponerse en marcha”).  Jesús quería que estuvieran  dotados suficientemente, pero no hasta el punto de dejar de vivir por fe. Es curioso que la palabra para “alforja” signifique “bolsa de mendigo.” La bolsa era definitivamente para pedir comida o dinero. Ellos debían mantenerse moviéndose de un lugar a otro, y al desplazarse de esa forma se encontrarían tanto hospitalidad y hostilidad, amigos y enemigos. Jesús les sugiere que deben alojarse en una casa en cada comunidad y no a “elegir” a la casa por la  comida y el alojamiento. Debían entender que después de todo, ellos estaban allí para ser servidores rentables, no huéspedes consentidos. Por otro lado si una casa o un pueblo no los recibían tenían su autorización para declarar el juicio de Dios sobre esas personas. Ahora recuerde que era costumbre de los Judíos de sacudir el polvo de sus pies cada vez que dejaban territorio gentil, así que  los Judíos hacer esto a sus compañeros  Judíos sería algo nuevo (Lucas 10: 10-11; Hechos 13:51). Al ver este pasaje me pregunto muy internamente ¿qué es realmente caminar en el Señor? ¿Para qué estamos en este viaje? ¿Vale la pena seguir viajando esta aventura de la fe? ¿Qué pasa si mi camino me ha llevado por un destino que jamás me imaginé y que si siquiera me agrada?

El momento del viaje de este grupo de discípulos implicaba varias cosas importantes. En realidad era una combinación elementos basados en duplas. Tanto como los integrantes, como el contenido de lo que iban hacer.

Es una combinación de condiciones. Observe que iban de dos en dos. En esta oportunidad no se nos dice quienes iban con quienes. Simplemente fue un momento histórico donde dos trabajaron en equipo. Por otro lado ellos volverían y sería disuelta esa relación temporal. Las condiciones del momento también son especiales. Era un momento en el cuál Jesús usaría la estrategia de dos en dos, debido a la incredulidad con la que se había encontrado en Nazaret.  Es una combinación de capacitaciones. Por un lado no debían equiparse externamente, pero sí darse cuenta del equipamiento que tenían internamente. Era una combinación de cosmovisiones. Jesús les advierte que en su viaje encontrarán tanto amabilidad como hostilidad. Las dos cosas se encuentran mientras Dios nos envía a servirle. Finalmente es una combinación de convicciones. Debían quedarse si los recibía o debían salir si no eran amables al mensaje. Esa convicción era importante porque la estancia en la casa no dependía de los recursos que iban a encontrar sino de la disposición de la gente al mensaje del reino de Dios. Finalmente  es una combinación de comisiones. El pasaje establece que los discípulos deberían  predicar “el cambio de vida” y por otro lado debían demostrar el cambio de reino y finalmente el cambio de poderes. La vida, el reino y las señales eran importantes en este momento en la etapa de los seguidores de Cristo.

Al pensar en estos detalles, debemos entender nuestra vida y obediencia a Jesús como una caminar con compañeros de viaje. No serán los mismos siempre pero sí será el Señor que nos acompaña durante el viaje. También es importante estar consciente que no sólo son múltiples compañeros de viaje sino que serán diferentes condiciones del viaje. Algunas veces será con cosas y otras veces sin cosas. Algunos días tendremos y acarrearemos pocas cosas. Hay períodos en que el llamado es simplemente a una vida austera y sencilla y otras veces será ostentosa y llena de cosas.   Tercero no sólo habrá compañeros de viajes o condiciones del viaje, sino que también habrá consecuencias del viaje. Es decir hay momentos y lugares en que nuestro ministerio y llamado será aceptado, popular y bien recibido. Pero luego habrá momentos en los cuales seremos despreciados y rechazados.  Finalmente habrá compensación del viaje. Observemos que dice el texto que predicaron, liberaron y sanaron. Esto hizo que ellos se sintieran más motivados a servir a Jesús. El sentirse utilizados por Cristo generó en ellos grandes compensaciones.

Pueda ser que en este momento los compañeros de su viaje no sean los mejores o los más adecuados para usted, pero es muy posible que para Dios sí. Ya que él es el que lo ha permitido.  Para otros las condiciones hoy por hoy de su viaje no son las más cómodas y se siente abandonado por Dios. Sin embargo toda condición cambia. No se permanece para siempre en una condición. Algunos no les está gustando las consecuencias del viaje. Están en lugares donde no quisieron estar, o por el contrario están en el lugar que desearon estar. No importa las consecuencias del viaje, siempre ha estado Dios en control. Tenemos un Dios amplio.

Me parece muy interesante la manera en que Dios se revela poniendo diferentes nombres a diferentes personas. Por ejemplo, Jacob llegó a considerar a Dios como Jehová-raah, Jehová mi pastor.« Dios», le dijo Jacob a su familia, «me pastoreó toda la vida» (Génesis 48.15, La Biblia al día). Sin duda, la frase fue un cumplido hacia Dios, porque Jacob había sido u na oveja poco cooperadora. Sin embargo pídele a Jacob que te describa a Dios en una palabra y su palabra sería Jehová-raah, Jehová mi Pastor…y todavía hay más. Abraham tenía otro nombre para Dios: Jehová-jireh, Jehová proveerá. Es irónico que Abraham llamara a Dios «proveedor», dado que ya que estaba bien provisto de todo. Vivía en una tienda de dos plantas con garaje para cuatro camellos. La vida era buena en Ur. Como que el recordatorio para Abraham es para todos aquellos que viven en gran prosperidad. Y es aunque tengan resuelto sus necesidades y estén bien provistos…jamás se debe olvidar que Jehová es y seguirá siendo el Proveedor… Luego tenemos a Gedeón…¿cómo se dio a conocer Dios? Jehová Shalom… Déjeme que le cuente porque es relevante este nombre para Gedeón. Debe saber que el Señor fue a Gedeón y le dijo que debía guiar a su pueblo a una victoria contra los madianitas. Eso era como si Dios le dijera a un ama de casa que detenga a su marido que la maltrata o a un alumno de secundaria que capture a los traficantes de drogas o que un pastor le predique la verdad a una congregación de fariseos.

«E-e-es m-mejor que busques a otro», le decimos tartamudeando. Pero entonces Dios nos recuerda que Él sabe que no podemos, pero que Él sí, y para demostrarlo da un maravilloso regalo. Da el espíritu de paz. Paz antes de la tormenta. Fue tanta la paz de Gedeón que levantó un altar para “el Dios Shalom” (Jueces 6:24). Él también es Jehová-nisi, Jehová es mi estandarte. En el fragor de la batalla, los soldados temían que se les perdiera su ejército. Por esa razón llevaban a la batalla un estandarte, y si uno de los combatientes se hallaba solo, el estandarte en alto era señal de un lugar seguro. Moisés en la batalla contra los Amalecitas edificó un altar para Dios y cinceló un nuevo nombre sobre una piedra: Jehová-nisi, Jehová es mi estandarte (Éxodo 17.8–16). Así que cuando estés confundido en cuanto al futuro, ve a tu Jehová-raah, el pastor que te cuida. Cuando estés ansioso por tu provisión, conversa con Jehová-jireh, el Señor que provee. ¿Es demasiado grande el desafío? Busca la ayuda de Jehová-salom, Jehová es paz. ¿Estás enfermo? ¿Estás débil emocionalmente? Jehová-rapha, Jehová sana lo resolverá. ¿Te sientes como un soldado extraviado tras las líneas enemigas? Refúgiate en Jehová-nisi, Jehová es mi estandarte. Toma estos nombres y estúdialos…debes observar también que cada crisis nueva desató un nuevo nombre de Dios…quién sabe si la crisis que estás pasando está a punto de darle un nuevo nombre a Dios…solo mantente alerta…

Lo que demuestra es que Dios tiene una compensación para cada circunstancia que  vivimos. Ahora en el texto se sobreentiende una última dupla. Creo que es la más importante. Y esa es la dupla de Dios y usted. Debemos recordar que Dios camina con nosotros todos los días de nuestra existencia. Es precisamente por esa dupla que podemos batallar y resistir. La Palabra de Dios establece entonces que “nuestra vida está escondida en Cristo” y por medio de Él somos más que vencedores.

“…Tu primer amor…”

ens_sencilla2_corazonSi observamos en Apocalipsis 2:4  los creyentes en Éfeso  habían perdido su “primer amor”. Esta frase ha causado muchos comentarios de muchos maestros.  ¿Pero qué es en realidad este primer amor? ¿A qué se refiere? ¿Qué significa? ¿Cómo se mide? Antes de explicar eso, necesitamos ver cuáles eran los resultados de una forma global para entender luego la frase en su totalidad. Este “primer amor tiene que ver con varias cosas importantes.

En primer lugar  tiene que ver con  decisiones. “has dejado”. Es una decisión personal. “Tú” has dejado. Cada quién había establecido su decisión con respecto como se vincularía con Cristo.

Lo segundo es que tiene que ver con  situaciones.  La expresión «has dejado» (aphekes) es el aoristo voz activa de “afeimi” y se refiere a un abandono definido y triste. El aoristo señala a un momento concreto, especifico, en la vida de la asamblea de Éfeso. La idea es: «Abandonaste tu primer amor.» Ese primer amor, prueba de la nueva vida en Cristo (1 Juan 3: 13ss), se había enfriado a pesar de la pureza doctrinal. Habían permanecido ortodoxos, pero se habían vuelto desamorados en parte a causa de las controversias con los Nicolaítas.  La rutina cede a la espontaneidad; los conceptos tópicos, frases, suplantan a Cristo mismo. La obra de Dios cobra más importancia que el Dios de la obra; la Iglesia de Cristo, que el Cristo de la Iglesia. ¿Cómo es posible? A veces el enfriamiento es apenas perceptible. Un proceso lento. Mucho trabajo, falta de tiempo, pocas atenciones, poca oración, etc.

Lo tercero  tiene que ver con vinculaciones.  El texto dice “tu primer”. Cuando Jesús dice que los efesios han perdido su primer amor, no quiere decir que estén viviendo y trabajando sin amar a Dios o a su prójimo. Es decir no se está refiriendo al área emotiva de la relación. En realidad en el texto griego se enfatiza el adjetivo primer. En efecto, la traducción literal dice, «Has dejado tu amor, el primer [amor]».  Para decirlo con otras palabras, la iglesia que Jesús se dirigió no consistía de creyentes de primera generación sino de cristianos de segunda y tercera generación. Estas personas carecían del entusiasmo que habían demostrado sus padres y abuelos. Es decir había perdido el vigor de los primeros creyentes y su dinámica. Para Jesús ellos funcionaban no como propagadores de la fe sino como cuidadores y custodios. Había una deficiencia obvia en expansión evangelística como consecuencia de una forma conservadora de pensar. Amaban a su Señor pero ya no con el corazón, alma y mente. La primera generación hizo esfuerzos extraordinarios de modo que en Éfeso «la palabra de Dios crecía y se difundía con poder arrollador» (Hechos 19:20). En años posteriores, Pablo les dirigió una carta y los alabó por su fe en el Señor Jesús y su amor por los demás cristianos (Ef. 1:15). Los hijos y nietos de estas personas se oponían a la herejía y demostraban que perseveraban en satisfacer las necesidades de  la iglesia, pero se quedaban cortos en cuanto al entusiasmo genuino por el Señor. Cuando nos vinculamos originalmente con Cristo hay como una especie de una primera experiencia. Esa experiencia primaria no tiene que ver con lo que sentimos sino con lo que aprendemos y vemos, ya que estamos cerca del original amor de Dios. A medida que la gente se va alejando de ese primer modelo, implica entonces que se pierde la esencia de la relación porque se ha perdido el rumbo de la ética absoluta.

En cuarto lugar tiene que ver con relaciones. ¿Qué tipo de amor se refiere aquí? ¿Cuál es el amor que se pierde?  La palabra amor es un concepto tan universal que a veces borra el sentido que nosotros queremos darle al pronunciarla. Después de ser empleada universalmente, la palabra ha sido despojada de su sentido primigenio, se ha vuelto un molde donde ya no podemos verter nosotros nuestro propio sentido; el “amor” se ha reducido a meras sílabas y sonidos. Los sentimientos que despierta el amor son particulares en cada uno de nosotros, y una palabra no debería constreñir su sentido. Esto lo sabían los griegos, quienes tenían distintos tipos de palabras para nombrar los diferentes tipos de amores que, según ellos, experimenta el ser humano.

Hay una combinación de varios conceptos pero es importante por lo menos definir cinco de ellos que a mi criterio pueden darnos cierta luz con respecto al amor que se pierde según el texto de Juan en este versículo.  La primera que me gustaría resaltar es la que se describe como el amor ludus. La idea de los griegos del amor lúdico refiere al afecto entre los niños y los jóvenes amantes. Era como el amor primario, que se somete al descubrimiento del enamoramiento.   Un segundo tipo de amor es el amor filia. La segunda variedad del amor era la filia o amistad, que los griegos valoraron mucho más que la sexualidad del eros. Filia refiere a la profunda relación de camaradería que se desarrolló entre hermanos de armas que habían luchado uno al lado del otro en el campo de batalla. Se trataba de mostrar lealtad a los amigos sacrificándose por ellos, así como compartiendo sus emociones . El tercer tipo  amor es el amor  eros.  Representaba la idea de la pasión y el deseo sexual, aunque los griegos no siempre pensaban en ello como algo positivo. De hecho, el eros era visto como una forma peligrosa, ardiente, e irracional de amor que podía apoderarse de ti y poseerte.  El eros implicaba una pérdida de control que asustó a los griegos, lo cual es extraño, ya que la pérdida de control es precisamente lo que muchas personas ahora buscan en una relación. El cuarto es el amor ágape.   Es la palabra para el amor más radical,  la que se refiere al amor ágape o desinteresado. Este tipo de amor refiere a aquel que se extiende a todas las personas, ya sean familiares o extraños. Ágape fue traducido al latín como caritas, que es el origen de nuestra palabra “caridad”. Dentro de este amor se desarrolla un quinto concepto que se llama  el amor Pragma   que se refiere al amor maduro. Este fue el profundo conocimiento que se desarrolló entre las parejas que llevaban largo tiempo unidas. El psicoanalista Erich Fromm dice que gastamos demasiada energía en “enamorarnos” y necesitamos aprender más de cómo “se destaca en el amor”. Pragma es precisamente “estar de pie” en el amor, haciendo un esfuerzo para darlo y no sólo concentrándonos en recibirlo.  El amor pragma es la etapa madura del amor ágape. En ese sentido el amor que reclama Apocalipsis que los cristianos han perdido se refiere a este último.

Así que debemos entender que la palabra amor no es compleja por naturaleza; todo se resume en un sentimiento de afecto, interés, afinidad y atracción hacia algo o alguien. La verdadera complicación se encuentra en las múltiples formas de aplicar la palabra: en el contexto y en el mensaje, la manera en la que la escribimos en una canción o en el deseo impulsivo de poseer o ser poseídos. El amor ágape  es el concepto que resalta el lado más profundo de la palabra, es el que se  refiere a un amor incondicional y reflexivo, en el que la prioridad siempre es el bienestar del ser amado. Esta definición le da más un tono un espiritual  al amor, ya que lo podemos asociar con el cristianismo y la fidelidad a  Dios.

Resumiendo esta porción de Apocalipsis que se refiere “al primer amor” se refiere a un amor que no tiene que ver con sensación de alegría (amor ludus), tampoco tiene que ver con una relación de compañía (amor filia), tampoco tiene que ver con una excitación de  armonía (amor eros) y si tiene que ver con una expresión valentía basado en el compromiso de una relación desinteresada (amor ágape), que da a la persona con la que me relaciono la prioridad y se enfatiza el dar más que recibir (amor pragma)

En ese sentido cuando Jesús recalca que el amor ágape es el que se ha perdido se refiere al hecho de que ellos se habían apartado de los orígenes revelados (primer) por Dios con respecto a su relación con los hijos. Pero que también al apartarse del modelo original del amor ellos habían sucumbido a que su amor (ágape) desinteresado había dejado de ser la ruta para sus situaciones, decisiones, vinculaciones  y relaciones. En otras palabras ahora se amaban ellos mismos más que a Dios.

Lo que demuestra que seguir a Dios y perder su amor no tiene que ver con sentirme alegre con Dios (ludus), es decir que he perdido  mi alegría. Tampoco tiene que ver sentirlo como mi compañero (filia) Es decir no siento su compañía. Tampoco sentirme realizado por el placer que me da al relacionarme con él (eros)Es decir no siento su respuesta sino que tiene que ver con la obediencia y la voluntad de estar vinculado a una relación que a la larga me traerá grandes satisfacciones a pesar de que los otros tipos de amor estén ausentes.  El primer amor que se pierde es el que se aleja de la obediencia inmediata de Dios. Es decir su primera autoridad que debería ser Dios simplemente ya no la es.

Note que cada uno de los amores superficiales ha generado en este tiempo prácticas y cosmovisiones teológicas que son muy populares. El vincularse con un Dios lúdico ha traído una teología de la superficialidad.  El vincularse con un Dios filial ha traído una teología de la emotividad. El vincularse con un Dios eros ha traído una teología de la practicidad. Sólo me asocio con Dios por lo que me da.

Pero vincularse con un Dios ágape y pragma nos muestras una teología de la realidad. Que nuestro vínculo con él no es por lo que hace sentir, ni porque está conmigo, ni por lo que le saco, sino porque lo que él es y lo que ha dicho, me hace ser obediente y responsable de agradarlo en todo momento. ¿De qué sirve tener emociones de Dios si cuando me da instrucciones no es mi primera voz autoritativa?

Lo curioso es que en América Latina nuestros cultos están diseñados para tener una experiencia lúdica con Dios, en nuestros cultos muchas veces buscamos una experiencia filia porque insistimos que la presencia de Dios está con nosotros, que sentimos a Dios moverse, o decimos: “qué lindo experimentar la compañía de Dios”, sin embargo muy en el fondo salimos con un corazón de desobediencia a la hora de terminar la experiencia filial. ¿Y qué decir del culto dedicado al eros? Cantamos, ambientamos y disertamos para generar lo que nos agrada, lo que nos satisface y simplemente vamos a ver que obtenemos de Dios y lo usamos para nuestro propio hedonismo. Profetizamos sólo prosperidad, lo que Dios va a hacer, como nos va a rescatar, en fin lo que sacamos de Dios, pero difícilmente decimos lo que Dios demanda de nosotros. Y es allí donde entra el amor ágape, que se enfoca en el compromiso, en lo que yo le doy al ser amado y como ese ser amado es “lo primero” para mí. Por esta razón es que nuestros cultos generan poco compromiso y amo ágape hacia Dios, porque simplemente vivimos un cristianismo de “pasárnosla bien”. Tengo grandes sospechas que si Dios hiciera una evaluación de los creyentes latinoamericanos hoy, sería el mismo diagnóstico. Lamentablemente así sería.

Primero el espejo y luego la ventana…

espejo y ventana

Sería bastante risible esperar que la pintura aerosol pueda  corregir el óxido. Tampoco podemos creer que una curita  quite un tumor. Nadie se puede imaginar que aplicar cera  al capó  curará la tos de un motor.  Es importante entender que si el problema está en el interior, deberás entrar allí.

Hace años aprendí algo acerca de lo anterior. Por alguna razón un amigo pastor me permitió quedarme en su casa. Estaba en uno de los barrios bastante lujosos de San Salvador. Sin embargo me advirtió que la casa estaba cuidada por sistemas de alarma modernos. Así que me instruyó como quitar la alarma, el tiempo que tenía para hacerlo o de lo contrario las alarmas sonarían  y la policía acudiría inmediatamente al lugar. Creyendo haber entendido las instrucciones esa noche llegué al lugar para pernoctar. De modo que decidí ser cuidadoso.Entré a la casa donde se encontraba la oficina, desactivé la alarma y la volví a activar para que sonara si alguno intentase entrar.Brillante, pensé.Había estado sentado en ese  escritorio sólo unos segundos cuando las sirenas chillaron.¡Alguien intenta entrar! Corrí por el pasillo hasta la alarma, la apagué, volví corriendo hasta la  oficina y marqué el número de emergencia de la policía. Luego de colgar el receptor, vino a la mente que los  ladrones podrían entrar antes de la llegada de la policía. Crucé nuevamente  el pasillo a la carrera y activé de nuevo el sistema.Cuando giré para regresar a la oficina, las sirenas volvieron a sonar. Desactivé la alarma y la reactivé.Caminé hasta una ventana para ver si llegaba la policía. Cuando lo hice, la alarma sonó por tercera vez. Espero que la policía llegue pronto, pensé al volver a desactivar y activarla alarma.Me dirigía otra vez a la oficina cuando, la alarma sonó otra vez. La desactivé e hice una pausa. En ese instante era lógico pensar que el  sistema de alarma estaba descompuesto.Volví a la  oficina para llamar a la compañía de alarmas. Qué suerte la mía,de todas, tenía que ser esta la noche que se descompusiese el sistema de alarma.Nuestro sistema de alarma detona a cada rato -le dije al hombre que contestó-. O tenemos unos ladrones decididos o un mal funcionamiento.Disgustado, tamborileé mis dedos sobre mi escritorio mientras él buscaba la cuenta.-Es posible que haya otra opción -aportó él.-¿Qué más?-¿Sabía usted que su edificio está equipado con detector de movimientos?

¡Oops! Quién se imaginaba eso.En ese instante  las luces del automóvil policial se vieron. Salí.Un poco avergonzado les dije, creo que el problema es interno, no externo.Tuvieron la amabilidad de no pedir detalles y yo estaba demasiado avergonzado paraaportarlos.

Esa noche aprendí una lección: No se puede corregir un problema interno desdeafuera.

 Pasé un buen tiempo  ocultándome de ladrones inexistentes, culpando a un sistema que no había fallado y solicitando ayuda que no precisaba. Pensé que el problema estaba allá afuera. Siempre estuvo aquí adentro.

¿Soy el único que alguna vez hace eso? ¿Soy el único que culpa de un problema internoa una fuente externa?

Déjame preguntarte ¿Las alarmas suenan en tu mundo también? Quizás no con campanas y cornetas, pero conproblemas y dolor. Su propósito es el de señalar el peligro inminente. Una rabieta es unaroja bengala. La deuda descontrolada es una luz intermitente. Una conciencia culpable esuna señal de advertencia que indica turbación interna. Relaciones heladas son carteles deanuncio que comunican cosas que van desde la negligencia al abuso.Tienes alarmas en tu vida. ¿Cómo respondes cuando suenan? Sé sincero. ¿No ha habidoalguna vez que fuiste afuera buscando una solución cuando debieras haberte dirigidoadentro?¿Alguna vez le echaste la culpa de tu condición a al Gobierno? (Si bajaran las tasas delos impuestos, mi negocio tendría éxito.) ¿Culpaste a tu familia por tu fracaso? (Mamásiempre quiso más a mi hermana.) ¿Acusaste a Dios por causa de tus problemas? (Si Él esDios, ¿por qué no sana mi matrimonio?) ¿Inculpaste a la iglesia por tu fe frágil? (Esa gentees un montón de hipócritas.)Tus circunstancias pueden serdesafiantes, pero echar las culpas no es la solución. Tampoco lo es ignorarlas. El cielo sabeque no se apagan las alarmas de la vida pretendiendo que no chillen. Pero el cielo sabetambién que es sabio mirar al espejo antes de espiar por la ventana.

Lee el consejo de Pablo: “…No tan bien adaptados a la  cultura de este mundo en la que encajamos sin ni siquiera pensar. En su lugar, fijemos nuestra  atención en Dios. El cual nos  cambió desde adentro hacia afuera. Y así fácilmente podrás  reconocer lo que quiere de ti, y responder rápidamente a ello…”  Romanos 12:2 (The Message)

En esta paráfrasis libre de Romanos 12:2 podemos observar cuatro grandes alarmas que suenan, y que deben ser apagadas desde adentro y no desde afuera. La primera alarma está descrita por la expresión  “adaptados a la cultura”.Es la alarma que tiene que ver con copiar.Según el apóstol Pablo una persona que desea solucionar sus conflictos no debe adaptarse al pensamiento popular o mediocre de las masas. En general, la cultura es una especie de tejido social que abarca las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada. Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales, los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura[1]. Es un copiar la cultura, tal como nos viene.  Al fin y al cabo las culturas sonproducto de la creatividad humana, lo cual es una característica propia del ser humanoque refleja la imagen de Dios. Todas las culturas tienen elementos que reflejan elcarácter creativo de Dios mismo. Lo desafiante de esto para la iglesia cristiana esdeterminar cuáles son esos elementos, pero primero hay que conocerlos. Hay bastantesejemplos bíblicos de esto, tanto en la vida y ministerio de Jesús como de los apóstoles[2]. La segunda alarma tiene que ver con condenar la cultura. La expresión de “este mundo”. Tiene que ver con el hecho de que si nuestra cultura sólo procede de la perspectiva material, mundana es obvio que mucho de lo que este mundo enseña es condenable. Aunque no todo pero es importante observar que muchos de nuestros problemas provienen precisamente de una visión muy mundana.

La tercera alarma es la expresión “encajamos sin pensar”. Esta alarma tiene que ver con consumir. Observe que el texto establece que somos nosotros los que encajamos en el molde de la cultura reinante, sin ni siquiera pensar lo que estamos consumiendo. La Reina Valera utiliza la expresión “conformarse” es la palabra “sistematizo” que implica una forma de pensamiento esquemático y sistemático que nos impide pensar con los valores del Reino de Dios. Ese consumo sin reflexión puede acarrear serios problemas en nuestra vida. La cuarta  alarma tiene que ver con criticar la cultura. El pasaje establece que debemos fijar nuestra atención en Dios. La manera en que filtramos la cultura es teniendo un estándar basado en valores que van más allá de este mundo. Si tenemos la visión de Dios la crítica será saludable y genuina.

Si en mi vida están sonando las alarmas, quizás se deberá a que no hemos podido establecer una diferencia entre lo que este mundo transitorio ofrece y lo que el reino de  Dios establece. Quizás estamos copiando la cultura, consumiendo la cultura, si ni siquiera una crítica y una condena de esos valores humanos. ¿Cómo se apagan las alarmas?

Volviendo al principio antes establecido que no se puede corregir un problema interno desde afuera.

Observe las directrices de Dios. Primero debemos fijar, segundo cambiar, tercero responder.

Primero  debemos fijar nuestra atención en Dios. Esto es un asunto de mi visión. Debemos ver hacia arriba. Si nuestra vida no busca la ayuda de Dios entonces nuestra vida será demasiado horizontal sin propósito y rumbo. Segundo debemos fijar nuestra atención dentro de nosotros. Debemos ver hacia adentro. El texto nos ordena  cambiar de adentro hacia afuera. La expresión que el texto usa es “metamorfosis”. Que implica un cambio total de adentro hacia afuera.  Pero, por sobre todo escucha la explicación de Jesús: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios» (Juan 3:3).El cambio verdadero es un trabajo interno. Es posible que logres modificar las cosas por un día o dos con dinero y sistemas, pero el meollo del asunto es y siempre será, el asunto del corazón. Permíteme aclarar. Nuestro problema es el pecado. No las finanzas. No los presupuestos. No las prisiones atestadas ni los comerciantes de drogas. Nuestro problema e sel pecado. Estamos en rebelión contra nuestro Creador. Estamos separados de nuestro Padre. Estamos desconectados de la fuente de la vida. Un nuevo presidente o política no  corregirá eso. Sólo Dios puede resolverlo.Es por eso que la Biblia utiliza términos drásticos como conversión, arrepentimiento, y perdido y hallado. La sociedad puede renovar, pero sólo Dios transforma.Tercero debemos fijar nuestra atención afuera. Debemos ver hacia alrededor.El texto de Romanos 12:2 insiste que eso mejorará nuestro “entendimiento” (RV60) La expresión renovar en el texto es anakainosis que implica un cambio completo tanto del contenido como del envase de ese contenido. No podemos cambiar nuestro mundo alrededor sino ha habido un cambio primero en nosotros. Es como lo mencioné antes, primero debemos ver el espejo y luego la ventana. Eso nos llevará a poder estar en el mover de Dios y su voluntad.

He aquí un ejercicio práctico para poner en marcha esta verdad. La próxima vez que suenen alarmas en tu mundo, pregúntate tres cosas.1. ¿Hay en mi vida algún pecado sin confesar?

  1. ¿Hay en mi mundo algún conflicto sin resolver?
  2. ¿Hay en mi corazón alguna preocupación no rendida al Señor?

Las alarmas cumplen un propósito. Señalan un problema. A veces el problema está allá afuera. Pero con más frecuencia está aquí adentro. De modo que antes de espiar hacia afuera,echa un buen vistazo para adentro.Primero el espejo y luego la ventana.

[1]http://definicion.de/cultura/

[2] Teologiaycultura.com.ar/arch_rev/vol_14/009%20DAVID%20SUAZO%20Iglesia%20y%20cultura.pdf

¿Cómo está tu bosque?

bosqueEn Costa Rica conocí a alguien que sabe sobre árboles. Se gana la vida por medio de ellos. Heredó un bosque en una bella parte de San José y  que ha pertenecido a su familia durante dos siglos. Es  interesante que los árboles que cosecha los plantó su bisabuelo hace ciento ochenta años. Y también los árboles que planta no estarán listos para comerciar hasta que nazcan sus bisnietos. En realidad él es parte de una cadena. «Cada generación debe tomar una decisión», me dijo. «Pueden hacer pillaje o plantar. Pueden violar la tierra y hacerse ricos, o pueden cuidarla, cosechar sólo lo que les pertenece y dejarle una inversión a sus hijos». Este hombre  cosecha semillas sembradas por hombres que jamás conoció. Siembra semillas que cosecharán descendientes que nunca verá. Uno puede concluir que es un dependiente del pasado, responsable del futuro: es parte de una cadena.

Esos días de conocer este hombre y su singular herencia me di cuenta que su actividad es como todos nosotros. Somos hijos del pasado. Padres del futuro. Herederos. Benefactores. Receptores del trabajo realizado por los que nos precedieron. Nacidos en un bosque que no sembramos. Lo cual me lleva a preguntar, ¿cómo está tu bosque?

 Al pararte sobre la tierra legada por tus antecesores, ¿qué aspecto tiene? ¿Cómo te sientes? ¿Orgullo ante el legado? Quizás. Algunos heredan tierra con nutrientes. Árboles de convicción de raíces profundas. Hilera tras hilera de verdad y herencia. Es posible que te apoyes en el bosque de tus padres con orgullo. Si ese es tu caso, da gracias, pues muchos no pueden hacerlo. Muchos no están orgullosos de sus árboles familiares. Pobreza. Vergüenza. Abuso. Tales son los bosques con que se encuentran algunos. La tierra ha sufrido pillaje. Las cosechas fueron levantadas, pero no fue realizada siembra alguna. Quizás te criaron en un hogar de prejuicios e intolerancia, lo cual te hace intolerante de las minorías. Tal vez te criaron en un hogar de avaricia, de allí que tus deseos de posesiones sean insaciables. A lo mejor tus recuerdos de la niñez te causan más dolor que inspiración. Las voces de tu pasado te maldijeron, te rebajaron, te ignoraron. En esa época, pensaste que tal trato era típico. Ahora ves que no es así. Y ahora intentas darle explicación a tu pasado.

A propósito de esto quiero contarles también de otro hombre que debe haber tenido pensamientos de esa naturaleza. Su legado era trágico. Su abuelo fue un asesino y un místico que sacrificaba a sus hijos en abuso ritual. Su padre fue un gamberro que destruía casas de adoración y se burlaba de creyentes. Lo asesinaron a los veinticuatro años de edad… sus amigos. Los hombres eran típicos de su era. Vivieron en un tiempo cuando las prostitutas ofrecían su mercadería en las casas de adoración. Los magos trataban las enfermedades con hechizos. Las personas adoraban las estrellas y se guiaban por los horóscopos. Se pensaba más en la superstición y el vudú que en la educación de los niños. Era un momento tenebroso para nacer. ¿Qué se puede hacer cuando tu abuelo era seguidor de la magia negra, tu padre era un hombre vil y tu nación corrupta? ¿Repetir la historia? ¿Qué se supone que se puede hacer con un bosque de esa forma?

Algunos suponían que sería igual que sus antecesores. Lo calificaron de delincuente antes de nacer, de tal palo tal astilla. Casi puedes escuchar cómo gimen las personas cuando él pasa: «Será igual a su padre».

Pero se equivocaron. No lo fue. Revirtió la tendencia. Se enfrentó a lo improbable. Se elevó cual dique contra las tendencias de su época y le imprimió un nuevo cauce al futuro de su nación. Sus logros fueron tan notables que seguimos relatando su historia dos mil seiscientos años después.

Y es que la historia del rey Josías es una historia de un bosque heredado y como transformarlo.

El mundo ha conocido reyes más sabios; el mundo ha visto reyes más ricos; el mundo ha sabido de reyes más poderosos. Pero la historia nunca ha visto un rey más valeroso que el joven Josías. Nacido unos seiscientos años antes de Jesús, Josías heredó un trono frágil y una corona deslucida. El templo estaba en desorden, la Ley se había perdido y el pueblo adoraba a cualquier dios que se le ocurriera. Pero al finalizar su reinado de treinta y un años, el templo se había reconstruido, los ídolos destruidos y la Ley de Dios nuevamente se había elevado hasta ocupar un sitio de prominencia y poder. El bosque se había reclamado.

Hagamos un retrato de los bosques anteriores. El abuelo de Josías, el rey Manasés, fue recordado como el rey que derramó «mucha sangre inocente en gran manera, hasta llenar a Jerusalén de extremo a extremo» (2 Reyes 21:16). Su padre, el rey Amón, murió a manos de sus propios oficiales. «Hizo lo que Dios dijo que estaba mal», dice su epitafio. Los ciudadanos formaron una comitiva y mataron a los asesinos, y Josías, de ocho años, asumió el trono. A principios de su reinado Josías tomó una valiente decisión. «Anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda» (2 Reyes 22:2)

He aquí la primera cosa que caracterizó el bosque de Josías. Se puede enunciar en este principio: No podemos escoger nuestros padres, pero sí podemos elegir a nuestros mentores. Es decir podemos escoger quienes pueden influir para bien en mi vida.  . Hojeó su álbum familiar hasta encontrar un antepasado digno de emulación. Josías saltó la vida de su padre y pasó por alto la de su abuelo. Dio un salto hacia atrás en el tiempo hasta encontrar a David y determinó: «Voy a ser como él».  Y como Josías escogió a David (quien había escogido a Dios), comenzaron a suceder cosas. La gente derribó los altares de los baales según las directivas de Josías. Josías destrozó los altares del incienso. Josías… despedazó las imágenes de Asera y… las redujo a polvo. Quemó los huesos de los sacerdotes. Josías derribó los altares. Destrozó todos los altares de incienso por todas las tierras de Israel (2 Crónicas 34:4–5, 7 , Biblia de las Américas). No se puede decir que fuera un recorrido turístico. Pero, por otro lado, Josías no tenía la intención de conseguir amigos. Tenía como finalidad hacer una declaración: «Lo que enseñaron mis padres, yo no enseño. Lo que ellos abrazaron, yo rechazo». Y aún no había acabado. Recuerde entonces que usted no puede escoger sus padres pero sí puede escoger sus mentores.

Un segundo principio que caracterizó el bosque de Josías es uno puede seguir buenos ejemplos pero es más importante seguir el mejor ejemplo.

Cuatro años después a la edad de veintiséis años, dirigió su atención al templo. Estaba en ruinas. El pueblo había permitido que se fuera desmoronando. Pero Josías estaba decidido. Algo había sucedido que le echó fuego a su pasión por la restauración del templo. Se le había entregado un bastón. Una antorcha se había recibido. A principios de su reinado decidió servir al Dios de David, su antepasado. Ahora elegía servir al Dios de otro. Nótese en 2 Crónicas 34.8 (Biblia de las Américas): «Y en el año dieciocho de su reinado, cuando había purificado la tierra y la casa, envió a Safán […] para que repararan la casa del SEÑOR su Dios», el Dios de Josías (énfasis mío). Dios era su Dios. La fe de David era la fe de Josías. Había encontrado al Dios de David y lo había hecho suyo. Cuando el templo se estaba reconstruyendo, uno de los obreros encontró un rollo. En el rollo estaban las palabras de Dios dadas a Moisés casi mil años antes. Cuando Josías oyó las palabras, quedó impactado. Lloró al ver que su pueblo se había alejado tanto de Dios que su Palabra no formaba parte de sus vidas. Le envió palabra a una profetisa preguntándole: « ¿Qué le sucederá a nuestro pueblo?» Ella le dijo a Josías que por haberse arrepentido cuando oyó las palabras, su nación se salvaría de la ira de Dios (véase 2 Crónicas 34:27). Increíble. Una generación completa recibió gracia debido a la integridad de un hombre. ¿Es posible que Dios lo haya puesto sobre la tierra por ese motivo? ¿Es posible que Dios te haya puesto sobre la tierra por el mismo motivo?

Un tercer principio en el bosque de Josías puedes haber heredado los genes de tus padres pero puedes heredar la gracia del Padre.

Tal vez tu pasado no sea algo de lo cual jactarte. Tal vez fuiste testigo de horrible maldad. Y ahora tú, al igual que Josías, debes tomar una decisión. ¿Te sobrepones al pasado y produces un cambio? ¿O permaneces bajo el control del pasado y elaboras excusas? Muchos escogen lo último. Muchos escogen los hogares de convalecientes del corazón. Cuerpos saludables. Mentes agudas. Pero sueños jubilados. Se hamacan sin cesar en la mecedora del remordimiento, repitiendo las condiciones de la rendición. Arrímate y podrás escucharlos: «Si tan solo». La bandera blanca del corazón. «Si tan solo…» «Si tan solo hubiese nacido en otra parte…» «Si tan solo me hubiesen tratado con justicia…» «Si tan solo hubiese tenido padres más amorosos, más dinero, mejores oportunidades…» «Si tan solo me hubiesen enseñado a usar el baño más pronto, castigado menos o enseñado a comer sin hacer ruidos molestos». A lo mejor has usado esas palabras. Quizás tengas motivos sobrados para usarlas. Tal vez tú, al igual que Josías, hayas escuchado contar hasta diez aun antes de entrar al cuadrilátero. Para encontrar un antepasado que valga la pena imitar, tú, al igual que Josías  debes hojear tu álbum familiar saltando hasta muy atrás. Si tal es el caso, permíteme que te muestre a dónde recurrir. Echa a un lado el álbum y levanta tu Biblia. Busca el Evangelio de Juan y lee las palabras de Jesús: «La vida humana nace del hombre, mientras que la vida espiritual nace del Espíritu» (Juan 3:6, NVI). Medita en eso. ¡La vida espiritual nace del Espíritu! Tus padres pueden haberte dado tus genes, pero Dios te da gracia.

Un cuarto principio en el bosque de Josías es que es posible que tus padres sean responsables de tu cuerpo, pero Dios se ha hecho cargo de tu alma y espíritu.

Es posible que tu aspecto venga de tu madre, pero la eternidad te viene de tu Padre, tu Padre celestial. De paso, Él no está ciego ante tus problemas. Es más, Dios está dispuesto a darte lo que tu familia no te dio. ¿No tuviste un buen padre? Él será tu Padre. A través de Dios eres un hijo; y, si eres un hijo, ciertamente eres también un heredero (Gálatas 4:7, traducción libre). ¿No tuviste un buen modelo? Prueba con Dios. Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos amados (Efesios 5:1). ¿Nunca tuviste un padre que te enjugara las lágrimas? Reconsidera. Dios ha visto cada una de ellas. Tú llevas la cuenta de mis huidas; tú recoges cada una de mis lágrimas. ¿Acaso no las tienes anotadas en tu libro? (Salmo 56:8, Versión Popular). Dios no te ha dejado a la deriva en un mar de herencias.

Un quinto principio del bosque de Josías es que al igual que este rey, no puedes controlar la manera en que respondieron tus antepasados a Dios. Pero puedes controlar tu forma de responder ante Él.

No es necesario que el pasado sea tu prisión. Puedes tener una voz en tu destino. Puedes expresarte con respecto a tu vida. Puedes escoger el camino por donde andarás. Escoge bien y algún día, muchas generaciones después, tus nietos y bisnietos agradecerán a Dios por las semillas que sembraste. ¿Cómo está tu bosque? ¿Estás sembrando bien para las futuras generaciones aunque no  las veas físicamente. !Espero que sí¡

¿Quién se cree que es?

jesus en la sinagoga de nazaret

La  narración de Marcos  6:1 describe que después de un año, Jesús regresa a Nazaret su tierra. Hace un año se registró un primer incidente en donde sus paisanos lo habían querido despeñar por el mensaje que predicó en la sinagoga. Así que si lo vemos así lo que hace Jesús es un acto de gracia al  darles una nueva oportunidad. La versión The Voice parafrasea lo que a mi criterio es la esencia del sentir de la gente de Nazaret. En el vrs.3 esta versión traduce el pensamiento de los nazarenos diciendo: “¿Quién se cree que es? Y la Reina Valera 60 dice “Y se escandalizaban”. Sin embargo creo que en esencia ellos cuestionan la persona de Jesús por el simple hecho de que creían conocerlo. Sin embargo era todo lo contrario.  Pienso que los nazarenos adolecen de la enfermedad llamada “familiaridad espiritual”. Ahora bien si uno observa Jesús repite básicamente el mismo mensaje que predicó hacia un año antes. En Lucas 4:16 él dice: “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra y entres sus parientes, y en su casa”. La centralidad de su mensaje insiste en: Que la familiaridad con  Jesús se niega a reconocer su autoridad resultando en incredulidad. Usemos cuatro palabras de esta frase para analizar el texto.

Primero veamos el concepto de la familiaridad. En esencia la familiaridad como problema espiritual es creer que uno ya conoce bien a Jesús. Observe que los de Nazaret  describen su persona con burla: (Descripción) “…No es este…”  Luego describen su labor: (Designación)“…el carpintero…” Luego describen su origen: (Definición) “…hijo de María…” Que por cierto esto era un insulto, ya que es una afrenta  llamarlo como hijo de la Madre en su tiempo, lo honorable era siempre ser llamado como el hijo del padre[1].   Luego describen a sus parientes. (Delimitación) “Jacobo, José, de Judas y de Simón?…”No están aquí  también con nosotros sus hermanas…” Lo que nos viene a demostrar que la familiaridad puede describir a Jesús.  También la familiaridad puede designar los actos de  Jesús. Incluso puede definir  los detalles sobre Jesús o aún todavía más peligroso puede delimitar la centralidad de  Jesús. Sin embargo a pesar de todo esto lo más increíble que aun así con esos rasgos no tenemos una relación personal con Jesús.  Esto es una lucha con la familiaridad vrs. La singularidad de Cristo.

En una  fábula  que escribió Esopo, narra como  un zorro no  había visto nunca antes un león.  Cuando se reunió por primera vez con  el rey de los animales, el zorro, estaba  casi muerto de miedo. En su segunda reunión, el zorro ya no lo asustó bastante como antes; y la tercera vez que se reunió con el león, el zorro se acercó y conversó con él! “Y así  acabó su vida[2]” Concluye Esopo, que la familiaridad hace que incluso las cosas más aterradoras parecen bastante inofensivos.” Esta fábula enseña que en la medida que vayas conociendo algo, así le irás perdiendo el temor. Pero mantén siempre la distancia y prudencia adecuada. Sobre todo si trata de Dios.

En segundo lugar veamos concepto de la autoridad de Jesús. “La familiaridad engendra desprecio” dice el dicho[3]. Y eso es cierto. No obstante, es importante decir que la familiaridad engendra desprecio, solamente con las cosas despreciables o entre las personas despreciables.”¿Por qué les costaba tanto aceptar la autoridad de Jesús? Creo que el principio fundamental está en la idea de que las personas que escucharon a Jesús tenían demasiadas preguntas hacia la persona de Jesús. En la porción hay por lo menos 5 preguntas. Y he aquí el principio: Cuando tu relación con Dios se basa en tratar de definirlo o tratar de explicarlo entonces lo que te ocurre es que no puedes, así que lo que no se puede entender se rechaza. Observe como es su cuestionamiento de Jesús. Una persona que rechaza la autoridad de Jesús es el examinador en lugar de examinado. Note que ellos son los que lanzan todas las preguntas a Jesús. Ellos básicamente están tomando el control. Segundo, una persona que rechaza la autoridad de Jesús ve lo irrealidades en lugar de realidades. Es obvio que las preguntas son lícitas pero carnales, ya que sólo describen respuestas de cosas visibles y que tienen una apariencia. Pero no era la visión racional la que importaba con Jesús aquí. Simplemente ve las evidencias pero no las incidencias de parte de Dios. Por ejemplo menciona a María y no a José era obvio que ellos consideraban algo sospechoso lo de esta pareja. Pero eso sólo era una evidencia pero no la incidencia. Lejos de ser sospechoso era el acto más extraordinario de Dios. Ven que era carpintero y no rabino. Para ellos era una persona limitada pero esa era la evidencia la incidencia era que él era Dios con una sabiduría ilimitada.  Hablan de sus parientes, como expresando la evidencia de que ellos no eran tan especiales tampoco y que ni siquiera creían en él. Pero la incidencia sería que estaban en un proceso de crecimiento. Y que la relación no era por filiación de carne sino por experiencia del Espíritu.  Tercero una persona que rechaza la autoridad de Jesús se refugia en lo popular en lugar de lo personal.  Observe que todas las expresiones son plurales. Los verbos “oyéndole”… “…admiraban…” “…decían…” “…escandalizaban…”. Así que la opinión mayoritaria era igual. Simplemente la autoridad del grupo es superior a la autoridad de Jesús. Es una lucha de lo tradicional vrs lo real.

En tercer lugar veamos el concepto de la incredulidad. ¡El desprecio mostrado por los nazarenos no dijo nada acerca de Jesucristo, pero dijo mucho acerca de ellos! ¿Qué fueron las consecuencias de su incredulidad? Primero, hay una confrontación con el Mensaje Profético. La expresión del profeta en su propia tierra Jesús la usó cuatro veces. El la instituyó haciendo un resumen de lo que fue la experiencia profética del AT. Observe Jesús que el usa el oficio de “profeta” porque este es el oficio que más puede llegar a ofender a la gente incrédula y que tiene una fe muy familiar. Esa confrontación fue para todos incluyendo a su propia familia y casa.  Segundo, hay una contención de la Manifestación Dios. La expresión más dramática es la expresión “no pudo”. ¿Dios no puede? Cuando lo evidentemente sobrenatural no procede de Dios, debe proceder del Diablo. Esta es la esencia de la incredulidad, la obstina negativa a aceptar la evidencia y admitir la presencia y el poder de Dios. Y ninguna otra cosa como la incredulidad impide el poder de Dios. El que no pudiera hacer milagros allí es una de las declaraciones más valerosas de los evangelios, pero muestra claramente que los milagros de nuestro Señor Jesucristo no eran mera magia, estaban más bien relacionados vitalmente con la condición moral de la gente. Aunque es omnipotente, Dios en su soberanía no obrará para bendecir cuando enfrenta la rebeldía humana.[4]  Tercero, hay un cambio de la Misión de Dios. Dice que estaba “traumado” de la incredulidad de ellos. Así que se fue para otro lugar a enseñar y donde habría mayor receptividad. “Aldeas, alrededor,enseñando”. (vrs.6)

[1] Wiersbe, Warren. The Wiersbe Bible Commentary NT. Colorado Springs, U.S.A. David C. Cook Distribution Canada. Pág. 105

[2] http://www.primeraescuela.com/themesp/fabulas/zorra-leon.htm

[3] Wiersbe, Warren. The Wiersbe Bible Commentary NT. Colorado Springs, U.S.A. David C. Cook Distribution Canada. Pág. 105

[4]  Guthrie, J. Alec Motyer, Wiseman, Alan M. Stibbs Nuevo Comentario Biblico. Marcos. Casa Bautista de Publicaciones. El Paso Tx. 1996. Pág. 647

“…fueron también invitados…”

bodas de caná

Me parece muy curiosa esa expresión. Jesús fue a las bodas de Canaán simplemente porque lo habían invitado. (Juan 2:2) ¿Qué implicaciones posee esta acción de parte de los anfitriones? Imagínate seis hombres caminando por un estrecho camino. El dorado amanecer irrumpe a sus espaldas, haciendo que se alarguen las sombras hacia el frente. El fresco de la madrugada obliga a ceñirse firmemente las ropas. La hierba resplandece por el efecto de los diamantes de rocío. ¿Hacia dónde se dirigen? ¿Al templo para adorar? ¿A la sinagoga para enseñar? ¿A las colinas para orar? No se les ha dicho, pero cada uno tiene su idea al respecto. Y que tal si la respuesta de Jesús simplemente diría: “Vamos a un casamiento” ¿? Y es que cuando los novios hicieron la lista de invitados, incluyeron el nombre de Jesús. Y cuando Jesús se presentó con una media docena de amigos, no fue revocada la invitación. Quienquiera que fuese el anfitrión de esta fiesta estaba feliz de que Jesús estuviese presente. -Asegúrense de anotar el nombre de Jesús en la lista -quizás haya dicho-. Él verdaderamente le da vida a una fiesta. Jesús no fue invitado por ser una celebridad. Aún no lo era. La invitación no la motivó sus milagros. Todavía no había efectuado ninguno. ¿Por qué lo invitaron? Supongo que se debía a que lo querían.  ¿Gran cosa? A mí me parece que sí. Creo que es significativo que la gente común de un pequeño pueblo disfrutara de estar con Jesús. Creo que vale la pena destacar que el Todopoderoso no se comportaba de manera arrogante. El Santo no era santurrón. Aquel que todo lo sabía no era un sabelotodo. El que hizo las estrellas no tenía la cabeza metida en ellas. El que posee todo lo que hay en la tierra nunca la recorrió con altivez. Nunca. Pudo haberlo hecho. ¡Ciertamente podría haberlo hecho! ¿Me permites declarar una opinión que tal vez produzca el arqueo de una ceja? ¿Me  permites que te diga por qué pienso que fue Jesús al casamiento? Pienso que fue al casamiento para… agárrate fuerte, presta atención a lo que digo, permíteme que lo diga antes de que calientes la brea y desplumes la gallina… creo que Jesús fue al casamiento para divertirse. Considéralo. Había sido una temporada difícil. Cuarenta días en el desierto. Nada de comida ni agua. Una confrontación con el diablo. Una semana dedicada a la iniciación de  unos novatos galileos. Un cambio de trabajo. Se ha ido de casa. No ha sido fácil. Un descanso sería bienvenido. Una buena comida con buen vino acompañados de buenos amigos… pues bien, suena bastante agradable. Así que hacia allá se dirigen. Su propósito no era el de convertir el agua en vino. Eso fue un favor para sus amigos. Su propósito no era el de demostrar su poder. El anfitrión del casamiento ni siquiera supo lo que hizo Jesús. Su propósito no era el de predicar. No existe constancia de un sermón. Realmente queda sólo un motivo. Diversión. Jesús fue al casamiento porque quería a la gente, le gustaba la comida. Así que, perdónenme, diácono Polvoseco y hermana Corazontriste. Lamento arruinar su marcha fúnebre, pero Jesús era una persona amada. Y sus discípulos debieran serlo también. No hablo de libertinaje, borrachera y adulterio. No apoyo la transigencia, la grosería ni la obscenidad. Sólo soy un cruzado a favor de la libertad de disfrutar de un buen chiste, dar vida a una fiesta aburrida y apreciar una noche entretenida. Así que ¿Qué podemos aprender sobre la forma en que un cristiano se divierte? Primero, honre sus  relaciones. Jesús tenía amigos y conocidos más allá del círculo religioso que después construyó. Segundo, honre  sus decisiones  a la invitación recibida de sus amigos y conocidos. Si dice que va a llegar, llegue y haga su aparición como muestra del afecto y del cumplimiento de su palabra. Tercero, honre sus convicciones. Jesús si bien es cierto que llegó con un simple propósito para divertirse, en un momento determinado que necesitaron de sus convicciones espirituales las puso en evidencia y sirvió a los esposos de la boda. Y cuarto, honre sus acciones. Tal vez estos pensamientos te sorprendan. A mí también. Hace bastante que no tildo a Jesús de amante de fiestas. Pero lo era. ¡Sus adversarios lo acusaban de comer demasiado, beber demasiado y de andar con el tipo menos adecuado de personas! (Véase Mateo 11: 19 .) Debo confesar: Hace rato que no me acusan de divertirme demasiado. ¿Y a ti? Solíamos ser buenos para eso. ¿Qué nos ha sucedido? ¿Qué le pasó al gozo puro y a la risa sonora? ¿Será que nos atoran nuestras corbatas? ¿Será que nos dignifican nuestros diplomas? ¿Será que los bancos de iglesia nos ponen tiesos? Jesús hace el milagro un poco presionado por la madre, pero también con el propósito poder ayudar a la boda, para que no se convirtiera en un fracaso. El quería que la diversión siguiera y por eso ejecutó el milagro de las bodas de Caná. Aunque su motivación simplemente era divertirse, también combinó esa acción con acciones que le daban la gloria a  Dios. De tal manera que una fiesta se convirtió en la primera señal e inauguración del ministerio de Jesús.

“…Llegó pero no entró…”

juan y pedro corriendo

Hace años que viene sonando una canción mexicana llamada “el rey” del compositor José Alfredo Jiménez. Es una canción que intenta comunicar el mensaje de que una persona es lo que es no por lo que tenga o por lo que lo aprecien, sino que simplemente el existe por existir sin dar cuenta a nadie. En la primera estrofa dice: “Yo sé bien que estoy afuera…” Y sigue con su disertación sobre el hecho de que aunque alguien lo menosprecie o lo deje a un lado siempre será el rey.  No me imagino a Pedro cantando e identificándose con la letra, pero al parecer una etapa en su vida cómo hubiera sido una estrofa de esta canción. Sobre todo cuando se trata del relato de la resurrección.  Y es que ese relato , me parece muy jocoso este relato. Juan era más joven que Pedro y Pedro por ser más viejo era más lento que Juan.  En términos de desplazarse a la tumba Juan fue mucho más efectivo que el viejo pescador. Me imagino a Pedro quedándose atrás de Juan…esperando que el apóstol muchacho no fuera a terminar mal.  ¿Por qué Juan dejó atrás a Pedro? ¿Por qué no correr al ritmo del viejo líder? ¿Qué había en la mente de Juan? Es obvio que la adrenalina corría de una manera acelerada en las venas de Juan.  Sin embargo aunque Juan no necesito a Pedro para correr a su ritmo, sí lo necesitó para entrar a la tumba. ¿Por qué se detuvo allí? Ya cuando vio de cerca el desafío necesitó del viejo pescador para poder entrar. Es más allí lo espero y lo dejó que entrara primero, y después cuando ya vio seguro  entro segundo. Llegó primero…pero entró después… ¿Qué se podría aprender de esta experiencia y narración del evangelio? Primero, la experiencia cristiana siempre se comienza igualitaria. “…Corrían los dos juntos…” dice el evangelio. Lo que demuestra que tanto Pedro como Juan comenzaron la carrera juntos desde el mismo lugar. Segundo la experiencia cristiana tarde o temprano se hace solitaria. “…Pero el otro discípulo corrió más aprisa…”Es obvio que tanto Juan como Pedro corrieron juntos por algún tiempo. Sin embargo hubo un momento en que Juan decidió seguir solo sin Pedro que lo retrasaba y Pedro se quedó solo rezagado. Hay momentos en la vida en que pareciera ser que los demás nos superan, se nos adelantan y uno se queda rezagado, cansado y temeroso de que ya no podrá llegar más rápido como antes. En el caso de Juan pienso que fue una actitud bastante egoísta el dejar a un lado a Pedro, eran equipo, Pedro era su líder, habían estado juntos en grandes experiencias, pero ahora Juan traza una separación y lo abandona. Esa experiencia de superado, rezagado y agotado puede ocasionar una gran desilusión a los seguidores de Jesús.  Ya sea que vayas adelante o atrás siempre vas solo. Tercero la experiencia cristiana tarde o temprano se hace compensatoria.  “…llegó pero no entró…” La narración contempla el hecho de que aunque Juan llegó primero, simplemente se quedó afuera y contempló de lejos.  Es cierto que las nuevas generaciones podrán ser más rápidas y efectivas en cuanto al logro de metas y propósitos en la vida cristiana. Las generaciones hoy son más veloces, y su tecnología les hace llegar más rápido a los logros y las metas, sin embargo a pesar de llegar primero no pueden manejar los retos que esa rapidez les ha dado. Porque simplemente no han desarrollado del carácter para enfrentar con convicciones los desafíos generacionales que enfrentan. El pasaje dice “…que no entró…” ¿Por qué no entraría? ¿Miedo? ¿Cansancio? ¿Cautela? Me da la impresión que no lo hizo por miedo.  ¿De qué sirve llegar primero? ¿Si simplemente tu experiencia con Jesús es de lejos? Y es que eso es lo que hace la nueva generación tiene una fe rápida y efectiva pero simplemente despersonalizada de la centralidad de Jesucristo en su vida.  Así que rápida, efectiva y concreta la fe de Juan necesitará la fe del viejo, del lento, del que llega después y que es tardo  para lograr la meta deseada. Sin embargo Pedro aunque rezagado ahora es el que pasa adelante, por la despersonalización de la fe de Juan, Pedro no se conformará con ver de lejos, el se arriesgará, no tiene nada que perder, tiene las agallas para no detenerse por miedos y buscar de primera fuente a su Señor. Creo que la historia es un llamado a las generaciones anteriores, que están corriendo lentas pero seguras. Que toman decisiones basadas en las convicciones, que no escatiman el precio y el riesgo que hay que pagar para poder ver las evidencias de su fe en Jesús. Que testifican que son lentas pero seguras y efectivas. Pedro no sólo quiere ver, quiere participar y quiere experimentar de la resurrección de Jesucristo. La fe de Pedro es una fe contemplativa quiere ver, es una fe participativa  va al lugar del mover de Dios, y es una fe altamente reflexiva. El aparte de Juan que sólo ve los lienzos, Pedro ve todo el panorama completo, no sólo ve los lienzos sino el sudario. Su fe es una fe integral, no es reactiva solamente, ni emotiva sino tremendamente reflexiva.

Observe bien que cuando Juan  llega, se asoma hacia la tumba para ver, pero no entra a la tumba (v. 5). Pedro, siempre impetuoso, lo pasa y entra a la tumba, donde ve los lienzos (v. 6) “Y el sudario (griego = soudarian, lienzo facial), que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte” (v. 7). Algunos eruditos proponen que estos lienzos están en su lugar como si el cuerpo de Jesús de alguna manera se hubiera desmaterializado, dejando los lienzos en el lugar donde su cuerpo había estado. Sin embargo, Juan no nos dice nada de eso. En su lugar, nos dice que el soudarian está en un lugar aparte del resto de los lienzos y ha sido enrollado. Si Jesús se hubiera desmaterializado, el soudarian estaría bastante cerca del resto de los otros lienzos y no habría estado enrollado. Los lienzos sirven tres funciones en esta historia: Primero, proveen una evidencia visual de la resurrección de Jesús. El cuerpo ya no está, pero los lienzos nos recuerdan que el cuerpo de Jesús estuvo ahí.  Segundo, los lienzos proveen evidencia de que el cuerpo de Jesús no fue robado. Los salteadores de tumbas no habrían dejado atrás un lienzo de lino valioso, y ni los salteadores ni las autoridades judías hubieran tomado el tiempo para quitar los lienzos del cuerpo, retrasando así su escape e incrementando el riesgo de ser descubiertos. De hecho, la ordenada escena que Juan describe aquí no es lo que esperaríamos en la escena de un robo o un secuestro. Tercero, sirven para una función teológica. Cuando Jesús levantó a Lázaro de los muertos, Lázaro salió de la tumba todavía envuelto en los lienzos fúnebres. Jesús tuvo que mandar a los presentes que lo liberaran para que Lázaro pudiera reasumir su vida terrenal normal (11:38:44). Sin embargo, cuando Jesús salió de la tumba, lo hizo desatado, tal vez simbolizando “su resurrección a la vida del orden eterno de Dios.[1] En ese sentido Pedro al acercar se al sepulcro y al entrar en él se separa de la experiencia de Juan que sólo ha visto los lienzos de lejos. Al estar dentro su fe experimentó tres grandes dimensiones. Pedro experimentó que Jesús estuvo muerto. Por los lienzos. Es un Jesús que funciona ya que su muerte provee la expiación del pecado del mundo. Segundo Pedro experimentó que Jesús está vivo. Porque sólo él pudo quitarse esos lienzos y el sudario.  Eso le demostró que es un Jesús reacciona  con Su presencia de una manera  dinamizadora y que en medio de la cultura de muerte él puede traer vida. Y tercero es un Jesús que acciona en la historia de la humanidad, ya que él logró vencer la muerte y su promesa de vida eterna es accesible al que cree.

Finalmente la narración nos enseña que la experiencia cristiana es revolucionaria.

La generación representada en Pedro es una generación que debe volver a la fe contemplativa es decir,  que ve las evidencias del obrar de Dios en la historia de la humanidad, debe volver a una fe participativa, que no se queda estancada en los logros del pasado, que no se queda en el Gólgota con la visión de un Jesús inmóvil y sujeto a los designios del hombre sino que está en el  centro del mover de Dios, y  que participa del mover de Dios a pesar de los riesgos, que corre lento pero seguro, sabiendo que al final se encontrará con las evidencias de una fe totalmente victoriosa, dinámica enmarcada en un Jesús que no está muerto sino que al contrario está vivo. Participar del lugar dónde Dios se está moviendo es refrescar la fe en un Dios vivo, a pesar de las evidencias de muerte alrededor. Y finalmente debe ser una fe reflexiva. Que ve las evidencias, las interpreta y ve en los detalles más singulares los portentosos mensajes de la cruz de Cristo y de su poder de transformación. Observe que el texto dice que Juan una vez que Pedro entró se animó a entrar también. Y que dice el texto “vió y creyó” La versión The Voice lo pone de esta manera la frase anterior: “Y por lo que vio, la fe comenzó a funcionar muy bien en él”[2]. Eso es lo que necesitamos con esta generación representada en Juan. Que los retemos a entrar a tomar el riesgo, a dejar su fe de lejos y palpar las realidades de Jesucristo. De tal manera que ellos puedan comenzar a funcionar bien con su fe. Debemos entender que la pareja formada por Pedro y Juan, que corren al sepulcro en la mañana de aquel domingo de Pascua en la que todos parecen correr. Por un lado se  ve en el discípulo que llega antes al sepulcro la metáfora, de  la intuición de las cosas de Dios, la clarividencia de las realidades divinas. Por otro lado Pedro es el ministerio, el gobierno, ocupado en muchas cosas. En realidad es una combinación de ambas visiones las que necesitamos ya que cuando alguien se ocupa de muchas cosas, pierde la clarividencia sobre las cosas singulares como podría haber sido Juan. Pero cuando alguien se ocupa de las cosas visibles, pierde la sensibilidad para las cosas invisibles como lo pudo haber sido Pedro. Juan, que se sabe amado, que conoce los caminos del amor, que corre con impulso por estos caminos, se convierte en la metáfora  que tiene ojos penetrantes para intuir con agudeza y sugerir las cosas relacionadas con Dios.

La verdad que la letra de la canción mencionada al principio  de esta reflexión, habla de alguien que es rey a pesar de las circunstancias adversas es una historia bastante jocosa. En la canción El Rey una parte  dice lo siguiente: “…después me dijo un arriero que no hay que llegar primero pero hay que saber llegar…” Creo que es una buena descripción de lo que le pasó a Pedro.  Juan llegó primero, pero no le sirvió mucho, y luego Pedro supo cómo llegar y se encontró con que Jesús seguía siendo el Rey sobre la vida y la muerte. Este es un llamado para todos para que podamos vivir la vida cristiana en la dimensión que Pedro y Juan la vivieron.

[1] http://www.lectionary.org/EXEG-Spanish/NT/04-Juan/Juan%2020.01-18.htm

[2] https://www.biblegateway.com/passage/?search=Juan%2020&version=VOICE;TLA

 

El valor de una decisión en la vida…

Jesus Crucificado 12

Edwin Thomas era un maestro del escenario. Durante la segunda parte de los años 80, este hombre bajo de estatura y con una voz tremenda tenía muy pocos rivales. Después de debutar a los quince años en Ricardo  III, rápidamente se ganó la fama como el mejor intérprete shakesperiano. En Nueva York presentó Hamlet durante cien noches consecutivas. En Londres se ganó la aprobación de la ruda crítica británica. Cuando se trataba de tragedia en el escenario, Edwin Thomas estaba en un grupo muy selecto.

En materia de tragedia en la vida real, podría decirse lo mismo de él. Edwin tenía dos hermanos, John y Junius. Ambos eran actores aunque nunca llegaron a su estatura. En 1863, los tres hermanos unieron su talento para hacer Julio César. El que John, hermano de Edwin hiciera el papel de Bruto fue un presagio misterioso de lo que esperaba a los hermanos -y a la nación- dos años más tarde. Porque este John que hizo el papel del asesino de Julio César es el mismo John que cumplió el papel de asesino en el Teatro Ford. En una fría noche de abril de 1865, penetró subrepticiamente a un palco en el teatro de Washington y disparó un tiro a la cabeza de Abraham Lincoln. Sí, el apellido de los hermanos era Booth: Edwin Thomas Booth y John Wilkes Booth. Después de aquella noche, Edwin no volvió a ser el mismo. Avergonzado por el crimen de su hermano, optó por el retiro. Quizás nunca habría vuelto a los escenarios si no hubiera sido por un golpe de suerte en una estación del tren en Nueva Jersey. Se encontraba esperando su tren cuando un joven, muy bien vestido, presionado por la multitud, resbaló y cayó entre la plataforma y un tren en movimiento. Sin dudarlo un momento, Edwin puso un pie en el riel, agarró al joven y lo haló para ponerlo a salvo. Después de respirar aliviado, el joven reconoció al famoso Edwin Booth. Edwin, sin embargo, no reconoció al joven que acababa de rescatar. Tal conocimiento llegó semanas después en una carta, carta que llevó en su saco a la tumba. Una carta del general Adams Budeau, secretario en jefe del general Ulises Grant. Una carta en la que le agradecía el haber salvado la vida al hijo de un héroe de los Estados Unidos, Abraham Lincoln.

Qué irónico no creen  mientras un hermano mató al presidente, el otro salvó la vida del hijo de ese presidente. ¿El nombre del joven al que Edwin Booth arrancó de la muerte? Robert Todd Lincoln. [1] Edwin y James Booth. Del mismo padre, madre, profesión y pasión. Uno escoge la vida, y el otro, la muerte. ¿Cómo pudo ocurrir algo así? No lo sé, pero ocurre. Aunque la historia es dramática, no es la única.  Dios permite elecciones eternas, y tales elecciones tienen consecuencias para la eternidad.

¿No es esto lo que nos dice el trío del Calvario? ¿Te has preguntado alguna vez por qué hubo dos cruces cerca de Cristo? ¿Por qué no seis o diez? ¿Y te has preguntado por qué Jesús estaba en el centro? ¿Por qué no a la derecha, o bien a la izquierda? ¿No será que las dos cruces en el cerro simbolizan uno de los regalos más grandes de Dios, el don de elegir? Los dos criminales tienen mucho en común. Condenados por el mismo sistema. Condenados a una muerte idéntica. Rodeados de la misma multitud. Igualmente cerca del propio Jesús. E incluso, comienzan ambos con el mismo sarcasmo: «Los dos criminales también dijeron cosas crueles a Jesús» (Mateo 27.44). Pero uno cambió y el otro no. Al entrar en el diálogo íntimo de estos tres hombres no puede más que admirarse de las grandes lecciones que Dios dejó estampadas con respecto a la vida y a las decisiones que podemos tomar. ¿Qué aprendemos de las decisiones en la vida?

Primero,  hay decisiones espirituales con Jesús que no dependen de la evidencia sino de la carencia. Uno de los criminales sobre una cruz empezó a gritar insultos a Jesús: « ¿No eres tú el Cristo? Si es así, sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros. Pero el otro criminal lo hizo callar, diciéndole: «Deberías tener temor de Dios. Tú estás recibiendo el mismo castigo que Él. A nosotros nos están castigando justamente, dándonos lo que merecemos por lo que hicimos. Pero este hombre no ha hecho nada malo». En seguida le dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». Jesús le dijo: «Te digo la verdad, hoy estarás conmigo en el Paraíso»    (Lucas 23:39–43). El hombre sabía de su gran carencia espiritual. No se detuvo al querer más evidencia de Jesús, tuvo la suficiente para entender su necesidad. Y este el gran problema de muchos cuando están cerca de Jesús, simplemente no se sienten en bancarrota y carentes de la vida plena.

Segundo, hay decisiones espirituales con Jesús que no dependen de la imposición sino de la disposición.

Y es que mucho se puede decir acerca de la actitud  del ladrón penitente, y ciertamente merece toda nuestra admiración. Sin embargo muy poco se ha dicho con respecto al ladrón que cambió, ¿podemos olvidarnos del que no cambió? ¿Cuál es la acción de Jesús? ¿No hubo una invitación personal para él? ¿Una palabra oportuna de persuasión? ¿No era que el pastor dejaba a las noventa y nueve para salir en busca de la perdida? ¿No fue que la dueña de casa barrió hasta que encontró la moneda perdida? Sí, el pastor lo hace, la dueña de casa también, pero el padre del hijo pródigo, recuerda, no hace nada. La oveja se perdió inocentemente. La moneda se perdió irresponsablemente. Pero el hijo pródigo se fue intencionalmente. El padre lo dejó decidir. A los dos criminales, Jesús les dio la misma oportunidad. Hay veces cuando Dios manda truenos para que nos conmuevan. Hay ocasiones cuando Dios manda bendiciones para convencernos. Pero también hay ocasiones cuando Dios no manda sino silencio con lo cual nos está dando el honor de escoger con libertad el lugar donde habremos de pasar la eternidad. ¡Y qué honor es ese! En muchas áreas de la vida no tenemos chance de escoger.  Pero cuando Dios plantó un árbol en el Jardín del Edén, las medidas de la vida fueron inclinadas para siempre hacia el lado de la justicia. Todas las protestas fueron silenciadas cuando a Adán y a su descendencia se les dio libre voluntad, la libertad de hacer cualquiera decisión eterna que quisieran. Cualquiera injusticia en esta vida está compensada por el honor de escoger nuestro destino eterno. El asunto es que Dios no te impone la decisión sino que acepta la disposición de tu decisión.

Tercero, hay decisiones espirituales con Jesús que no dependen de la realidad  sino de la eternidad. Es decir se puede haber caminado en una realidad triste y sin sentido, pero en un momento la fidelidad de Dios cambia tu destino en un abrir y cerrar de ojos para una vida de eternidad con él.

Cuando llegaste a la vida, lo hiciste sin derecho a voz ni a voto. Pero en lo que dice relación con la vida después de la muerte, sí que tienes derecho a decidir. ¿No te parece? ¿Se nos habrá dado un privilegio de elegir mayor que ese? Este privilegio no solo compensa cualquiera injusticia, sino que el don de la libre voluntad puede compensar cualquiera falta. Piensa en el ladrón que se arrepintió. Aunque sabemos muy poco de él, sabemos que en su vida cometió muchas faltas. Escogió las muchedumbres, la moralidad errónea, la conducta equivocada. ¿Pero podría decirse que su vida fue un desperdicio? ¿Estará pasando la eternidad con todos los frutos de sus malas decisiones? No. Todo lo contrario. Está disfrutando del fruto de la única decisión buena que hizo. Al final de todas sus malas decisiones fue redimido por un hombre solitario. En tu vida tú has hecho algunas malas decisiones, ¿no es cierto? Te has equivocado al escoger a tus amigos, quizás tu carrera, incluso tu cónyuge. Miras tu vida hacia atrás y dices: «Si pudiera… si pudiera librarme de esas malas decisiones». ¡Puedes! Una buena decisión para la eternidad compensa miles de malas decisiones hechas sobre la tierra. Tú tienes que tomar la decisión.

¿Cómo puede ser posible que dos hermanos, nacidos de la misma madre, que crecieran en el mismo hogar, uno de ellos haya escogido la vida y el otro la muerte? No sé cómo, pero lo hacen. ¿Cómo dos hombres que ven al mismo Jesús y uno escoge mofarse de él mientras que el otro decide orar a él? No sé cómo, pero lo hicieron. Y cuando uno oró, Jesús lo amó lo suficiente como para salvarlo. Y cuando el otro se burló, Jesús lo amó lo suficiente como para permitirle hacer eso. Lo dejó que decidiera. Él hace lo mismo contigo.

[1] Paul Aurandt, El resto de la historia de Paul Harvey (New York: Bantam Press, 1977), 47: