Desenterrando tesoros en el hebreo y el griego: Sodoma y Gomorra

Sodoma y Gomorra

Sodoma y Gomorra

Como en los días de Noe, los días de Ezequiel y los días de Jonás, se levantó un lamento al Señor. Él lo escuchó y decidió traer juicio sobre la tierra. Pero a diferencia de nuestras ideas erradas sobre el pecado de Sodoma, el clamor que escuchó Dios no era sobre inmoralidad sexual. Nuestras escuelas dominicales no enseñan sobre el verdadero pecado de Sodoma. No fue homosexualidad, libidinosidad, lujuria o cualquier otra perversión sexual. Fue mucho mayor. Y todo está envuelto en la palabra hebrea “tse´aqah” y su acompañante “ze´aqah”. Esta primera palabra la encontramos en éste versículo (clamor) y la segunda en el versículo anterior (lamento), pero como puedes ver, existen dos palabras diferentes en hebreo. No obstante, el impacto de estas dos palabras se funde en una sola ofensa tan grande que Dios derrama ira sobre aquellos que la abrazan.¿Qué significan “tse´aqah” y “ze´aqah”? Estas dos palabras describen “el lamento angustioso de los oprimidos, la plegaria agonizante por ayuda de la víctima en alguna gran injusticia.”Esta es la indignación moral por la indiferencia total por la compasión y civilidad humana. Esto es lo opuesto a lo que cualquier humano consideraría justicia. Esta no es una simple deshonra a Dios. Es la deshonra de aquellos como nosotros, una manifestación lasciva de la insensibilidad humana hacia otros seres humanos. Si deseas ver como se ve, no tienes que descender a los burdeles ni a las tiendas de pornografía. Puedes ver las noticias sobre “limpieza racial” en todo el planeta. Puedes recordar la historia del Holocausto . Puedes comprender que vivimos en el siglo más brutal, más inhumano, más despreciable que ha visto el mundo. Y no existe evidencia que las cosas mejorarán. El potencial de genocidio en nombre de Allá que surca el horizonte tienen la posibilidad de palidezcan todos los otros actos de crueldad. La destrucción de los seres humanos en nombre de la religión, política y economía nos hace ver como si no sólo vivimos en Sodoma, sino que también nos hemos expandido sus límites de la ciudad hasta los confines del planeta. ¿Realmente creemos que Dios no repetirá su  ira expurgatoria en un mundo enloquecido con el apetito desmedido por poder, posesión y ganancia personal? ¿Realmente creemos que Dios puede encontrar un justo entre nosotros? Da terror contemplarlo. Por cuánto tiempo superará la misericordia de Dios a Su juicio es una apuesta que ningún hombre debe desear tomar. Así que haz a un lado la idea que el pecado de Sodoma tenía que ver con sexo. La perversión sexual solo fue uno de los síntomas de una cultura a la que no le importaba ni un poco aquellos que eran usados y abusados. Ezequiel coloca la culpa donde necesitamos escucharla: “Pues ésta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al necesitado, y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de Mí. Y cuando lo vi las hice desaparecer” Ezequiel 16:49-50 ¿Qué ve Dios hoy? ¿Qué harás al respecto antes que El venga a ver si el lamento es grande?

Desenterrando tesoros en el hebreo y griego: El caso de Agar

Agar y El Angel de Jehova

Agar y El Angel de Jehova

Hola, mis estimados lectores, quiero parar por un momento la serie de Cantares, después la retomaré. Quiero agregar esta sección en donde intento hacer análisis del griego y del hebreo para una mejor comprension de nuestro pensamiento. Es algo que he estado haciendo ultimamente y ha sido una gran bendición porque me orienta hacia una interpretación más fresca y fuera del ropaje religioso evangélico. Así que de cuando en vez tomaré algún pasaje que Dios me muestre y descubriremos los secretos exegéticos del idioma original. Empecemos pues por un pasaje que ha causado mucho impacto en mi estudio y en mi vida personal.

Y le dijo: “Agar, sierva de Saraí, ¿de dónde has venido y a dónde vas?” Génesis 16:8

Quiero compartir que hay una diferencia entre “´ayyeh” y “´eypoh”. “´ayyeh” (diminutivo de ´ay) , donde “donde” es una declaración de sorpresa, como “¿Por qué no estás donde espero que estés?” “´eypoh” es el “donde” como “¿Dónde queda la salida?” es decir las dos palabras establecen una diferencia una es de sorpresa versus la otra que es de ubicación. A menos que reconozcamos la diferencia, nuestra traducción nos esconde algo. En este pasaje, el Ángel del Señor encuentra a Agar en el desierto. Esta es la primera aparición del Ángel del Señor (por nombre) en las Escrituras. Solo eso le da importancia a este evento. Adicionalmente, esta es la primera conversación entre el Ángel del Señor y una esclava egipcia. Empero, Agar, la esclava no Israelí, le responde al Ángel del Señor con fe que pocos creyentes pueden producir. Ella obedece a pesar de la dureza evidente y crueldad inmerecida. Ella confía en Dios cuando todo le dice que huya. Ella tiene más fe que su ama, Saraí. Ahora veamos la pregunta. ¿Cuál es la palabra que supones que usó el Ángel del Señor? ¿Acaso El pide la ubicación del punto de origen de Hagar? No, no lo hace. Usa la palabra “´ayyeh”. ¿Qué nos dice esto? El Ángel del Señor expresa su sorpresa que Hagar se encuentre aquí en el desierto. Ella debería estar en el campamento con Abram y Saraí. Pero esa no es toda la sorpresa. “¿Qué haces aquí?” se convierte en “¿Por qué has huido de tu dolor?” Lo único que Hagar sabe es que huye. La sorpresa que expresa el Ángel del Señor es sobre la necesidad de intentar escapar del dolor como método de resolución de un problema. Hagar corre al desierto para alejarse de sus problemas, pero las personas mueren en el desierto. Ella solo ha cambiado una serie de problemas por otro. Quizás “´ayyeh” expresa sorpresa que cualquiera escogería esta solución cuando la respuesta real es de encontrar a Dios en medio del dolor. La respuesta correcta es la confianza, no el escape. El Ángel del Señor se sorprende que Hagar decida que sus problemas son tan malos que prefiere arriesgar la muerte en vez de confiar en la soberanía de Dios. Al final, el Ángel del Señor revela a Hagar que debe regresar porque Dios hará algo en esta situación que ella no puede ver. Esta es una lección para todos nosotros. Pero existe otro “donde” en este versículo. Hagar podría ser capaz de responder la primera pregunta. “Huyo de mi dolor. Huyo de Saraí.” Pero no puede contestar la segunda pregunta porque ella no sabe dónde va. El texto hebreo lee “veana telechi”. Podría ser “¿Dónde vas?” pero la traducción esconde algo que debemos saber. Las dos palabras aquí son “anah” y “halak”. La primera es un verbo sobre buscar: la segunda es un verbo sobre caminar. Así que la intención de la pregunta (¿es una pregunta?) realmente es “¿Dónde buscas caminar?” y es muy cercano a la expresión idiomática sobre la forma de vida que debería llevar una persona. Caminar no es solo tomar los pasos en el camino hacia algún lugar. Es más sobre el camino que toma tu vida al alcanzar tu destino. Ella no va a ningún lado porque no busca caminar según el Señor. El debe darle otro camino, el camino de regreso a su dolor para que pueda cumplirse Su propósito. Ella podrá creer que deambula en el desierto, pero el Señor sabe que ella debe caminar en SU camino para encontrar la ruta. Así que la envía a casa. Dos preguntas críticas, escondidas de nuestros ojos traducidos. “¿Por qué estas allí cuando deberías estar en otro lugar? ¿Por qué corres cuando debes buscar? ¿y que de ti? ¿De dónde vienes y  dónde vas?

Una evaluación de los cinco ministerios IV parte

El sentido del olfato es comparado con el don de pastor

El sentido del olfato es comparado con el don de pastor

Ahora pasemos al sentido del olfato. Aparentemente este sentido es inferior a los otros, sin embargo, el apóstol Pablo nos advierte que los miembros más débiles y delicados son los más necesarios. En que forma contribuye el olfato a equipar al cuerpo? Imagínese despertar un día y salir a caminar por el campo por la mañana ; ver las flores de distintos colores y tamaños, tocar los verdes árboles y quizás unas cuantas frutas; pero no sentir ningún olor? Siente la brisa soplando suavemente, pero que no trae ninguna fragancia consigo. Qué difícil sería vivir con esas limitaciones. Pero ahora vayamos a otra situación: supongamos que se va a dormir y se le olvida cerrar la llave del gas; usted lo ve todo normal, no oye ninguna advertencia, sin embargo usted está a la puerta de la muerte, puede ser su fin. A juzgar por la vista, el oído, y el tacto no hay ninguna razón por la cual no tener como mascota ese animalito tan mono con su pelo negro y esa franja blanca sobre sus lomos y esa cola tan amplia y bonita que tiene el zorrillo. Sin embargo el olfato no está de acuerdo. La condición de no poder oler, se llama “anosmia” y es un daño entre la comunicación del cerebro y con el nervio o “lámina cribosa”. Y desde luego , como cuando un miembro se duele todo el cuerpo se duele, usted sabe que la ausencia del olfato ya sea por daño físico o enfermedad, afecta también el sentido del gusto, lo cual ampliaré más al llegar a ese sentido. Una característica muy especial del sentido del olfato es que es el más rápido que se cansa o se acostumbra a una sensación, a tal grado que es como que ya no oliera. Por ejemplo, si camina hacia un basurero, el olfato inmediatamente detecta el mal olor, y lo reporta a la cabeza, pero si sigue caminando hacia el lugar y se queda allí por un cierto período de tiempo, el olfato se cansa de reportar el mal olor y lo ignora. Se acomoda, se acostumbra a él, aunque sigue capaz de discernir nuevos olores aún en es mismo lugar. ¿Cuál es el sentido del olfato en el Cuerpo de Cristo? Lo adivinó. Es el don de pastor. Es un ministerio muy especial, pues va más allá de lo que puede ver, oir y sentir. El pastor tiene una gracia especial para discernir lo que hay detrás de las apariencias; en cierto modo, se puede decir que así como la mujer tiene un discernimiento mayor que el hombre, el llamado sexto sentido, el pastor tiene también una gracia especial. Puede entrar a la congregación un lobo con piel de oveja; se mira como oveja, se siente como oveja, pero no huele como oveja. El pastor sabe cuando algo huele mal o cuando se está tramando algo. En un cuerpo local donde no funciona el ministerio pastoral, el cuerpo carece de esa habilidad de apreciar la fragancia y el olor grato a Dios que producen las cosas pequeñas y sencillas. Como el testimonio de gratitud de una ancianita, el canto desentonado que brota de un corazón lleno de amor, la fidelidad constante y silenciosa de los hermanos que no dicen mucho pero están siempre allí donde se necesitan. De no ser por el olfato, el cuerpo carece de advertencia contra esos aires de superioridad y arrogancia que enferman y dividen al cuerpo, y esos perfumes artificiales que aunque huelen fuerte no suelen subir a Dios como ofrenda grata. El olfato es el sentido que más rápido se cansa. Al entrar en un cuarto con mal olor, el olfato lo resiente y uno desea abrir la ventana. Pero si no se hace, después de un rato ya no se resentirá el olfato, que, cansado de repelerlo, se acostumbra a ese específico olor. Y aunque sigue capacitado y dispuesto a captar cualquier nuevo olor que surja, como alguien que entra al mismo cuarto con un poco de perfume. El del pastor es el ministerio más cansado, en cuanto pasa más tiempo con el cuerpo, con la iglesia. De ahí, cuando no se tratan debidamente ciertas actitudes o circunstancias con el tiempo puede acostumbrarse a ellas y tomarlas como normales; sin embargo cualquier otro puede llegar a notar la situación y sabrá que está mal y podrá apoyar o exhortar al pastor. El hecho de que el pastor se acostumbre a una circunstancia no le excluye el poder discernir otras que comienzan. Eso provoca que unas personas resienten que el pastor les llame la atención a ellas por algo que no corrige en otras. Por ejemplo , hay un hombre que no está educando bien a sus hijos y el pastor se lo dice una y otra vez, pero este hombre no cambia; es probable que el pastor lo vaya a ignorar o considerar como uno de esos malos olores que hay que acostumbrarse. Pero llega otra familia y el hombre tampoco está educando bien a sus hijos; el pastor se le acercará y tratará de exhortarlo a que los eduque bien. Esto puede que al segundo padre le parezca que el pastor esta sesgado, pues a el le llama la atención y al otro no.

Una evaluación de los 5 ministerios

La vistas es igual al don de apóstol

La vistas es igual al don de apóstol

Muchas personas me preguntan cuando doy algún tipo de conferencia: ¿Romeo crees en los cinco ministerios de la Iglesia? A lo que les contestó sí y no. Primero déjeme decirle porque no. Porque creo que la idea de que los apóstoles, profetas, evangelistas y pastores maestros son títulos ministeriales es una invención post-bíblica. De hecho ni siquiera son cinco sino 4. Pues el don pastor y maestro es uno solo. Y no solamente eso, sino que es una invención antibíblica. En otra oportunidad haré una exégesis de Efesios 4 y veremos como se comprueba lo que estoy diciendo. Lo que hoy quiero hacer es dar una aproximación más práctica de cómo entiendo yo los dones ministeriales de Efesios 4 y para eso déjeme comenzar diciendo que la comparación con cosas o situaciones conocidas es la mejor manera de entender las no conocidas. Jesús usaba magistralmente este recurso de enseñanza; lo podemos ver en sus parábolas. Por ejemplo, cuando él se sugiere como la vid y a nosotros nos compara con los pámpanos, con la intención que comprendiéramos el cómo y porqué de llevar fruto. Recurre a algo que conocemos, los pámpanos (ramas) no producen el fruto, sólo lo dejan crecer y desarrollar, pues es la savia que viene desde el tronco de la vid la que lo produce. Gracias a eso hemos logrado entender que, aunque no tenemos en nosotros mismos la habilidad de producir fruto, al estar en Cristo, él nos capacita por su Espíritu para llevarlo o manifestarlo. Conociendo esta ventaja de las comparaciones, un día mientras meditaba en cómo el ministerio quíntuple se supone equipar a la iglesia, mi mente recordó que la iglesia es comparada a un cuerpo. Por tanto me pregunté: ¿Cómo es que el cuerpo humano recibe su capacitación, su información para funcionar armoniosamente como uno, bajo la dirección de la cabeza? Y se me ocurrió que de la misma manera que el cuerpo humano recibe supersección y equipamiento a través de los cinco sentidos, pues toda la información que poseemos viene a través de alguno de ellos, de igual manera el Cuerpo de Cristo, recibe su equipamiento a través de los cinco dones ministeriales. Por eso los consideré “LOS CINCO SENTIDOS ESPIRITUALES”, y la comparación me resultó fascinante e informativa. Estoy seguro que esta comparación nos ayudará a entender mejor la función de los dones ministeriales y su importancia en nuestras vidas.

El sentido de la VISTA. Este es el sentido de más largo alcance. La vista nos permite apreciar las cosas y fenómenos que los otros sentidos no pueden captar, proporcionándonos de esta manera, una meta que podemos alcanzar, y un sentido en el cual movernos. Nos muestra un cuadro más amplio de nuestras circunstancias y del lugar de acción en que nos hallamos, y nos mantiene en rumbo correcto para que no tengamos que vacilar sin destino, dudando cuál será el final de nuestra jornada. Por medio del sentido de la vista, conocemos la realidad que nos rodea y la meta que nos espera, de modo que nos capacita a prevenir algunas circunstancias y eventos que en la trayectoria encontraremos. Por ejemplo si entre mi meta y yo hay un río, el sentido de la vista me permite considerar las opciones para vencer el obstáculo y conseguir la meta. Me enfrenta la opción de edificar un puente, si es que deseo que otros puedan seguir mi camino. O un barco, si tan sólo necesito cruzar con unos pocos a la vez. O, si es necesario y hay tiempo, me presenta la opción de aprender a nadar. Y, desde luego , es la vista la que me permite ver los elementos a mi disposición para conseguir o formar los medios, o herramientas que me auxilien en mi propósito. Una de las cualidades excepcionales del sentido de la vista, es que es el único sentido que puede hacer uso de la luz; es el único capacitado para recibir luz y transformar su influencia en una amplia y necesaria información. La vista sin embargo capta los objetos al revés, y se requiere de un proceso directo de la cabeza para presentarnos una imagen clara y correcta. En su sabiduría , Dios diseñó para el sentido de la vista dos ojos. Una de las razones es que se necesitan dos ojos para discernir profundidad y relieve, de lo contrario las cosas se verían planas o superficiales. Con esta información en cuanto al sentido de la vista, podemos entender el don de apóstol. Este don es el de más largo alcance; el tiene el propósito y la visión de Dios. Muchas veces los otros dones no pueden captar experimentalmente lo que el don de apóstol está viendo, pero él recibe la luz de Dios y la transformación en información vital para guiar al cuerpo de Cristo. Esa percepción lo capacita para aclarar el resto del cuerpo, su condición actual y los pasos necesarios para llegar a la meta, manteniendo así todos los miembros unidos con el mismo fin y propósito. Por tener una amplia percepción el don apostólico entiende que instrumentos serán necesarios o más apropiados para llevar a cabo los planes de Dios. Y ya sabiendo lo que busca, le es más fácil descubrir en los miembros del cuerpo, aquello que mejor puede desarrollar esa función. Un ejemplo de este principio es Moisés recibiendo la visión del tabernáculo y luego encontrando a los que fuesen idóneos para llevar a cabo el trabajo, y también el entrenamiento de otros que pudieran hacerlo. Donde el don apostólico no es reconocido, se carece de esa visión de largo alcance, y la obra tiende a centrarse en el mismo grupo. Como le ocurre a un ciego, otros ministerios se desarrollan más y toman preeminencia pero no pueden proveer al cuerpo la motivación e información adecuada para alcanzar la meta, pues ellos mismos están seguros de lo que implica alcanzarla. Proverbios 29:18 “sin profecía (visión, sueño,etc.) el pueblo se desenfrena, se queda sin restricciones, se descarría y , se desune.” 1 Corintios 4:1: “Así pues, ténganos los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios” La palabra misterio es una verdad no conocida y los que tienen el don de apóstol como los administradores de los misterios de Dios, son los que reciben la luz y la transforman en información para el cuerpo (Efesios 3:3-5). El ojo es en realidad un instrumento del cerebro. Un lente que capta las cosas al revés, y es el cerebro el que las normaliza. De igual manera, el apóstol a veces parece presentar la visión al revés, pero Jesús que es la cabeza, derrama gracia para que los resultados sean en armonía con su visión. Aún el ministerio del apóstol necesita de otros apóstoles, pues cada uno tiene perspectiva, un entendimiento y revelación complementaria (no distinta) de la misma visión . Así como dos ojos producen el relieve los apóstoles dan solidez y profundidad a la visión de Dios. Se necesitan dos ojos para producir el efecto de profundidad o relieve en las cosas, con un solo ojo se verían planas. Se necesita más que un don apostólico para comprender a mayor profundidad “los misterios de Cristo”, pues también se puede sufrir de miopía espiritual, o sea ver sólo las cosas que están próximas que es casi prevenir sucesos o planear mejores formas de actuar. La Biblia nos presenta que el primer sentido que el diablo atacó fue la vista. Génesis 3:5: “Sino que sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Antes de que Adán y Eva quisieran ver sí mismos” dependían de Dios para decidir que era bueno y malo. Una vez tomaron para sí la potestad de escoger su visión, cayeron víctimas del enemigo y se convirtieron en ciegos espirituales. De igual manera el enemigo continúa atacando la vista del cuerpo de Cristo, diciéndole a cada parte del cuerpo (o sea iglesias locales, denominaciones) “Ustedes decidan por si mismos, ya no confíen en que hay ciertos dones de Cristo a la Iglesia, esos se acabaron con el Nuevo Testamento. Ahora ustedes son sus propios ojos. Esa mentira tiene a la mayoría de iglesias enfermas de miopía y hasta ciegas. 2 de Pedro 1:9 dice: “Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta: es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados”. Dios desea restaurar la visión de su iglesia, y así como tuvo que trabajar con Abraham hasta que llegó a creer a Dios y fue llamado amigo de Dios, el desea que nosotros creamos y le permitamos restaurar una visión global de la iglesia. Así que el don de apóstol no es un título o una posición sino que un ejercicio de una disciplina que ayuda a la iglesia a recuperar la visión de Dios a su iglesia. En ese sentido, siendo un don también las mujeres pueden tener el don apostólico. Seguiré en la próxima entrega con el sentido del oído y su paralelo con el don de profecía

La Matemàtica de Amos: X+1 IV parte

A continuación, Dios se mueve  mas abajo del mar Rojo, a la region de una de las montñas rojizas.Monte Seir, y va directamente a Edom. Y el le habla al medio pariente de Israel. Una amigo y colega del lugar donde trabajo me comentò este dìa que en la institución donde estudio habia la condicion que se llamaba 3-3-3. Es decir tres fallas, hacian un sanciòn (algo asì), y tres sanciones hacian un demerito  y tres demeritos hacian una expulsión. Asi que cuando alguien llegaba a 3-3-3 estaba el tope y a punto de ser expulsado. Creo que Amos siendo un campesino estaba llevando a estas naciones a un estado de 3-3-3.  Empecemos nuevamente por el contexto del pecado. El segundo aspecto de las relaciones fraternales  (cuarto principio de conducta) surge en contraste con el pecado de Edom.Es notable que Edom ya implicado en dos ocasiones  enla abominación de tràfico de esclavos, es ahora acusado  de otra suerte de transgresiòn completamente nueva y distinta. En verdad el Señor no actùa en forma arbitraria  para con ninguna de sus criaturas. Lo que en un caso la imperdonable cuarta transgresiòn, es en otro evidencia  puramente incidental  de pecaminosidad y un paso hacia el temido punto desde donde no hay retorno, arrepentimiento, bien selo busque, nunca puede volverse a encontrar. En el caso de Edom  el pecado estab oculto en el corazòn. Veamos ahora a consumación del pecado. Este pueblo tenìa  una larga historia de antagonismo contra el pueblo de Dios y esa historia aùn habrìa de alcanzar su culminaciòn  en el diabolico gozo de los  edomitas, ante la caida de Jerusalén (Salmo 137:7). Detràs de todo esto , Amos discierne un furor que desgarraba a Edom perpetuamente  y un rencor atesorado para que no se evaporara (1:11). Dios veìa y conocìa  esta fuente oculta de donde fluìan los actos  visibles de agresión y malevolencia  y no podìa pasarla por alto. En contraste con este pecado de Edom, ¿Qué principio puede extraerse en cuanto una vida que arremete a Dios? Y es que Dios no admite que atesoremos odio en nuestro corazòn. Si en la Escritura  hay un candidato obvio  para el tìtulo de pecado imperdonable  es este, pues nada puede resultar  màs claro que el hecho de que ante la ausencia  de una salida de perdon, al nivel humano, tampoco haya entrada de perdon otorgado por Dios. El odio de Edom era irracional (y hasta donde sabemos sin causa), pero aunque procurara justificarlo con cualquier racionalizacion, los edomitas  no hallabancomo librarse de el y alli yacia envenenando las fuentes  de su vida con amargura y enojo. En principio  Dios les dijo, por medio de Amos, lo que a nosotros nos dice Jesús: “Si no perdonàis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre  os perdonara vuestras ofensas(Mateo 6:15). En verdad ¿Cómo pues pueden pedir perdòn? Además los que guardan la memoria  de viejas ofensas proclaman que el perdon no les interesa, no ven que el perdon  pueda aportar nada, no les importa; ¿Cómo puedes pedir perdón. Así que el odio que se guarda en el corazon contra el hermano es la cuarta transgresion de Edom. ¿Cuáles fueron las consecuencias de este pecado? Edom habia ido a la guerra  en contra de su hermano .Años más tarde Dios  destruyó a Edom totalmente. Edom siempre estuvo asociado con la raíz de la amargura. Esa ha sido una de las consecuencias de su pecado . Dios hace referencia a esto en Hebreos 12:15-17.

La Matemàtica de Amòs: X+1

Deseo continuar con el tercer pecado en la predicación de Amós. La tercera nación que Amos menciona es la gente de Tiro, y su pecado  es uno de los mas comunes  y populares en nuestro tiempo, es tan común que muchas veces no se considera pecado. Empecemos por el contexto del pecado. El análisis de Amos  de las obligaciones  en las cuales nos comprometen nuestra común humanidad  se hace ahora mas especifico, y se torna algo mas personales  los principios que surgen de los ejemplos  que el ofrece . Dentro de la familia  humana como un todo hay algunas personas con las cuales tenemos una relación  mas cercana: tal relación  puede haber surgido deliberadamente  y sellada con un pacto (1:9) o puede depender de lazos sangre (1:11). De la primera de estas relaciones  Amos extrae el  tercer principio  de sus seis principios  de la conducta humana: el carácter inviolable de la palabra empeñada. Es el elemento del pacto  o promesa que distingue la acusación contra Tiro de aquella que se dirige a Gaza. Los dos pueblos estaban sumergidos igualmente en el tráfico de esclavos. Ese es el contexto del pecado. Ahora veamos la consumación del pecado. En el caso de Tiro había un factor adicional. La tercera transgresión de Tiro pudo haber sido su voraz indiferencia  ante el sufrimiento humano, pero su cuarta transgresión, la que Dios no estaba dispuesto a pasar por alto, era la violación de las obligaciones  de un tratado de trafico de esclavos. Habiendo dado su palabra de honor, falto a esa palabra. Con esto no quiero decir  que estamos obligados infaltablemente a cumplir nuestra palabra. Algunas promesas deben ser honradas únicamente arrepintiéndonos de ellas. Desde el momento  en que nos es imposible  predecir el futuro, bien podría  ocurrir que prometiéramos  hacer o aprobar  determinadas cosas  que mas adelante  pudieran perjudicar o dañar al punto  que resultara preferible no cumplir la promesa que llevarla a cabo. ¿Acaso Herodes cometió mayor pecado, por el hecho de cumplir su promesa, que si hubiera faltado a ella? (Marcos 6:26). Sin embargo la palabra  empeñada nunca debe ser considerada como negociable por los intereses o ventajas egoístas. Este acto de parte de Tiro constituye la cuarta  e imperdonable transgresión. Finalmente veamos las consecuencias del pecado. Dios dice que enviara fuego en el muro de Tiro. Años mas tarde Alejandro Magno marchó a través de la región y destruyò la isla y las ciudades principales. Serìa un buen momento para preguntarse ¿Cómo esta su palabra empeñada? ¿La mantiene? O sera como alguien que me dijo  hace algunos meses qué vivimos en una cultura ambigua. Seguire en la proxima entrega con el cuarto pecado y la cuarta nacion.

La matemática de Amós: X+1 II parte

Amós nombra el segundo país, listando sus ciudades principales. En realidad el país es Filistea, uno de los enemigos acérrimos de Israel. Me imagino que los  judíos al oír este nombre comenzaron a decir amén, amén, pues estaban escuchando  el juicio de Dios sobre una nación que siempre había odiado a Israel. Comencemos nuevamente por el contexto del pecado. Amós comienza  con  Gaza y luego va a Asdod, luego a Escalón y finalmente Ecrón. Estas eran cuatro  de las cinco ciudades principales de filistea. Y comienza usando nuevamente  la fórmula X+1: “Por tres pecados no por el cuarto”. El principio conexo en este par de oráculos que tienen que ver con las relaciones humanas en general, es la prioridad del bienestar humano sobre las ganancias comerciales. Esa es la cuarta trasgresión de Filistea.  Veamos como  desarrolla este pensamiento Amós. La consumación del pecado. Ahora Amós nos ha trasladado desde el campo de batalla a la sala de junta de directores, desde las barracas a wall street. Gaza fue una colmena  de actividad comercial, un gran centro mercantil. La compra y venta fue su sangre vital, mantenida al costo de muchas vidas humanas. Pero, por cierto como bien se sabía en Gaza, nadie se dedicaba a los negocios por razones  filantrópicas. Donde el dinero hablaba más fuerte lo más prudente para uno era callar, y donde el margen entre la solvencia y la bancarrota dependía diariamente  del margen de ganancias personales en comparación  con la del competidor  más cercano o de hallar un mercado  para el producto que  no había considerado vendible, lo mejor era hacerse  de la vista gorda y seguir adelante. Si la vida es dura, en el negocio es más duro todavía. Y como bien podemos imaginar, en ninguna parte de esta filosofía se conocía y practicaba mejor que en los emporios  del tráfico de esclavos. “Ves esta mujer de acá? Decía el mercader en Filistea. “se puso de rodillas para implorarme que la dejara con su esposo lisiado, dijo que moriría si lo abandonaba. Mala suerte niña, dije, tu representas un precio demasiado elevado. Dice el texto: “llevaron cautivo todo un pueblo”. Es decir jóvenes, ancianos, mujeres, casados, solteros, ricos, pobres, niños, niñas… Se hacían una sola pregunta ¿Estos podrán venderse? Y Dios estuvo observando, como en cada ocasión en que se valora más a las cosas que a las personas. Finalmente veamos las consecuencias de este pecado. Dios dice que va a destruir la nación filistea, y El hace una afirmación mencionando simplemente la destrucción  de sus ciudades principales. Los filisteos fueron destruidos por los asirios y luego sitiados por los egipcios bajo el liderazgo del faraón Necao. Finalmente Alejandro el Grande los destruyo de tal manera que nunca más existieron como nación. La profecía se cumplió en totalidad. Seguiré con el tercer pueblo en la siguiente entrega.

La matemática de Amos: X+1

En la Biblia encontramos  muchas veces conceptos de todo tipo. Encontramos conceptos médicos, botánicos, geológicos, etc. Uno de los que más me impresiona  es el del área de las matemáticas. En la disertación de Amós encontramos la fórmula X+1. Como todo problema matemático, se trata de despejar la variable que está oculta, mediante procesos, que a lo mejor son complicados. (Nunca me gustó la matemática). En el capítulo 1 al 2 encontraremos esta ecuación. El estilo de Amós es que declara  en los primeros 2 capítulos 8 pecados y menciona 6 naciones. Menciona Siria, luego Filistea, luego Tiro, luego Edom, luego Amón, sigue con Moab,  luego Judá y finalmente  Israel el Reino del Norte. Lo interesante del estilo de  predicación de  Amós es que si uno mira un mapa, su discurso empieza desde lo más lejano del pueblo de Dios. El usa una especie de espiral que se mueve como un tornado o remolino y finalmente alcanza al pueblo de Dios. Esto hizo que la gente al escucharlo, prestara al principio mucha atención, porque estaba hablando del juicio de Dios a gente que siempre había sido enemiga de Israel. Lo nerviosos que se debieron haber puesto cuando vieron que el juicio de Dios se iba acercando a ellos y a su tierra. Así que la manera que voy enfocar estos artículos es tomar la ciudad, luego especificar cuál fue su pecado, seguido por el contexto de ese pecado, la consumación del pecado y finalmente cuáles fueron las consecuencias del pecado. Curiosamente, ustedes notarán que los pecados que Amós condena, no son en realidad pecados que generalmente se consideran pecados, en la manera tradicional, en realidad están más enfocados  en los pecados de la injusticia, el abuso, el robo y el aprovechamiento de los débiles y pobres. Es sorprendente ver que los pecados por los cuales Dios  condena a estas naciones  son pecados que toleramos a diario. Por otro lado el pecado que Dios señala a su pueblo no son los típicos  pecados que nosotros hoy consideramos como los más groseros. Amós nos muestra  que Dios tiene una manera distinta de evaluar  los pecados de la gente y de aborrecer cosas que quizás nosotros no aborrecemos.

Pasemos entonces a la primera fórmula X+1 de Amós. Empezaré por el contexto de este pecado, La fórmula de de Amós “por tres pecados no por el cuarto” implica que Dios fue tolerante con los tres primeros pecados y luego fue que paciencia se colmó con el cuarto pecado, de tal manera que Dios tuvo que juzgar a la nación que menciona. Eso habla mucho de la misericordia de Dios. En este pasaje específico, para Amós la ley escrita en la conciencia se expresa en términos de relaciones humanas. Sin duda algunas de las naciones  paganas sostenían  creencias religiosas paganas y practicaban ritos espantosos. Pero Amós  ni siquiera habla de ello al pasar su diagnóstico. El reflector no se enfoca sobre lo que estas naciones  hayan hecho o no a Dios, sino sobre lo que han hecho  a los hombres. La barbarie (v.3) durante las campañas militares de Azael, medio siglo antes, el despiadado tráfico de esclavos que involucraba poblaciones enteras (v.6b), la violación de un pacto (v.9) el odio antinatural y persistente (v.13) y los muertos (v 2:1). Al examinar esta lista de relaciones rotas, hallamos que no se trata de una fortuita colección de acusaciones, sino una enunciación cuidadosamente estructurada. Amós examina violaciones  a las relaciones generales de la vida, es decir, entre un ser humano y otro, las responsabilidades particulares de a vida entre hermano y hermano; finalmente las obligaciones especiales de la vida, a saber, la actitud de los fuertes hacia los débiles. De esta manera el profeta se pronuncia a favor  de seis principios de conducta humana. Ahora veamos la consumación del pecado. Escuche las palabras  de Dios, el ruge desde Sión y truena desde Jerusalén. Damasco era la capital  de Siria o Aram. Ninguno era tan grande  enemigo de Israel como esta nación. Siempre había luchado  contra Israel. Siria estaba ubicada  en el noroeste del Jordán. Note particularmente que el pecado de esta nación es “trillaron a Galaad con trillos de hierro”. No es difícil ubicarnos dentro de la mentalidad cultivada por el esfuerzo bélico de Azael y sus sirios. (1:3-5). De habérsele hecho una entrevista, sin duda el comandante  en jefe de las fuerzas reales habrían dicho: “Hay una sola forma de hacer la guerra: debes golpear al enemigo  con todo lo que tengas, en todas las formas que puedas” Y si alguien hubiera levantado  su voz de protesta, en medio de la humanidad contra la idea de llevar la guerra al extremo, de la deliberada tortura  de los cautivos, tarde o temprano habrían respondido: “estamos en guerra ¿acaso no lo sabías?.Para algunos las circunstancias excepcionales justifican medidas excepcionales y eliminan limitaciones convencionales. Puede que los hombres pensemos así pero Dios no. Azael no está en la libertad  de tratar a las personas como cosas. Y esta es su cuarta trasgresión.  He aquí el primer principio moral  absoluto a favor del cual Amós se pronuncia: LAS PERSONAS NO SON COSAS. Supongamos que al decir que Azael  “trilló”a Galaad, Amós no lo diga literalmente, que  hayan usado animales  para arrastrar  pesadas plataformas  de madera con tachones de pedernal, vez tras vez por encima de los cuerpos postrados de Galaaditas vivos. Tómelo en sentido metafórico, pero pregúntese que significa la metáfora.  “Trillar” es algo que uno hace con una cosa, en este caso una cosecha de granos, para extraer de ellas ganancias personales. Así lo hizo Azael con Galaad. Trató a las personas como si fueran cosas. Pero no halló en absoluto simpatía, tolerancia ni perdón del cielo. Finalmente veamos las consecuencias de este pecado. Dios dice  “prenderé fuego a la casa de Azael y consumirá sus palacios de Ben-Adad. Note que hay bancarrota total de las ciudades y fortalezas de este hombre. Finalmente el será llevado en cautiverio. Una de las consecuencias de este pecado es pobreza, adversidad y cautividad. Es decir la gente es limitada en tres áreas personal, circunstancial y social. Habrá juicio y bancarrota para Azael. Aproximadamente 50 años más tarde Tiglat-Pileser marchó dentro de Siria con su ejército Asirio y destruyó Aram y llevó cautiva a la gente. La profecía de Dios llegó a cumplirse al pie de la letra. Cuán fácil se puede cometer este pecado.  Pero todavía Amós tiene mucho que decir, lo plantearé en el siguiente artículo.

El León ruge: El Dios del profeta Amós

 

El Dios del profeta Amós

El Dios del profeta Amós

El ser humano  tiene una capacidad prácticamente ilimitada para experimentar escalofríos, ¡siempre que la sensación se perciba desde un sitio totalmente seguro! De no ser así, ¿por qué organizar nuestra visita al zoológico para llegar justo a la jaula  de los felinos  en el momento en que se está alimentando al león? Ni siquiera la segura protección de vidrios irrompibles o fuertes barras de hierro alcanzan  para disminuir el efecto  del rugido y del zarpazo, la flexión de los músculos y las uñas desgarradoras. Pero quitemos las barras, restauremos al león  en su ambiente natural, sustituyan un cadáver por una presa viva, revitalicen la ferocidad enjaulada hasta que alcance nuevamente su intensidad desencadenada y original y ¡ahí tienen el cuadro  de Dios con que Amós ha escogido  dar comienzo a su libro. “El Señor rugirá” nos dice Amós. Wow! Este mensaje ya no se oye desde nuestros púlpitos evangélicos latinoamericanos. Sólo descubre el campeón que hay en ti.  Rugir? Es una palabra, salvaje, maligna. ¿Puede guardar  alguna relación con la naturaleza divina? ¿Puede Dios ser así? Es una palabra que anticipa  un sufrimiento inminente, la destrucción, la muerte. ¿Pueden ser estos los actos de Dios? Estas preguntas son importantes porque Amós se presenta delante de nosotros como un profeta, un hombre  con una palabra que proviene de Dios, y si el Dios en cuyo nombre Amós habla  no es Dios a quien nosotros adoramos, entonces su mensaje no puede ser pertinente para nuestra época. Pero sí lo es. Así que la primera palabra que Amós quiere que escuchemos  decir es el nombre de Dios: “El Señor ruge”. En el hebreo  la frase sigue un orden fijo. Primero viene el verbo y luego el sujeto. En este caso entonces, el orden normal de las palabras sería: “Ruge El Señor”. Amós invierte el orden: primero coloca al sujeto (el nombre divino: Yahweh) para darle un énfasis especial. De modo que en primer término  nuestra mirada es atraída hacia el Agente, y solamente cuando  lo hemos contemplado, se nos permite considerar lo que el ha de hacer. Así que Amós divide las secciones principales de su libro mediante el artífice literario de retomar al final algún pensamiento que dio prominencia al comienzo. La primera parte se enmarca entre dos referencias al león rugiente. (1:1;3:8). Cada una de las subdivisiones  (excepto 3:3-8) puede interpretarse como un nuevo rugido, el león divino  primero denuncia los pecados  del mundo de los gentiles (1:3-2:3) y después de los del mundo israelita, dirigiéndose primero al reino del  sur, Judá (2:4,5) la tierra nativa de Amós, y luego a Israel, el reino del  norte (2:6-16) el pueblo al cual el profeta fue enviado. Luego Dios habla a los dos pueblos conjuntamente en una predicación final (3:1-2). La metáfora del león, por supuesto, se refiere al juicio, y a serie de exhortaciones sirve para mostrar, uno tras otro, las cosas que caen bajo el desagrado divino. Sin embargo, en este momento todavía el juicio es una amenaza futura, y sobre el final de la manera más sutil, Amos pasa del rugido del león a la voz del profeta (3:8), su propia voz llamando en nombre de Dios al pueblo para que preste atención antes de que sea demasiado tarde. Así es, esa es  la historia de Amós y como lo explicaba en la serie anterior, es el portavoz de un mensaje que no es oficial ni de agrado de la institución religiosa. He estado oyendo algunas o quizás muchas de las predicaciones que se escuchan por allí, provenientes de los gurus actuales. Y hay palabras que se han desaparecido de sus púlpitos, como juicio, pecado, arrepentimiento, Dios severo.  Pero Amós no es de esa clase.  Les dejo un video y vean lo que escuchamos actualmente. Y evalúen si encaja en el perfil de Amós. Seguiré con Amós en el próximo artículo

 

Portavoces de lo Eterno: Latidos de Amós VI parte

En primer lugar, del análisis del texto bíblico, se deduce que Amós tenía conocimiento de primera mano de la realidad histórica en la que estaba situado como ser humano de carne y hueso. Conocía no solamente los pecados sociales de Israel, sino también, tenía conocimiento directo de la escena mundial de su tiempo , particularmente de las prácticas de injusticia de los países extranjeros (Am. 1.3-2.5). En tal sentido, Amós no fue un profeta desubicado o desenchufado del entorno de misión, ajeno a las relatividades de su tiempo, alienado del marco temporal en el que le tocó vivir. Lo que se nota en sus palabras y en su conducta social, es que articuló un discurso público basado en un fino análisis de la realidad social, política, económica, jurídica y religiosa de su tiempo. Todo el libro de Amós da cuenta de ello. De esa manera, con su mensaje y con su práctica profética, Amós articuló todo un modelo de conducta social y política. Modelo en el que se subraya que aquellos que quieren incursionar en la plaza pública, deben tener un conocimiento de primera mano de la realidad histórica en la que están situados y deben ser capaces de traducir esa información en acciones sociales y políticas orientadas a una transformación radical de las estructuras de pecado y de las prácticas corrientes de injusticia. En segundo lugar, de una lectura del texto bíblico, queda claro que Amós tenía una profunda conciencia de su llamado y sabía quien le había enviado como profeta al reino del norte. Amós no se había auto-convocado o auto-designado, ni se había auto-enviado o auto-comisionado. Él sabía cual era su tarea específica, su misión concreta y, por eso mismo, no se distraía en otros asuntos o en ocupaciones secundarias. No confundía los papeles. No tambaleaba frente al peligro. Así, cuando el sacerdote Amasías, le dijo: …Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allí tu pan, y profetiza allá; y no profetices más en Bet-el… (Am. 7.12-13). Amós fue capaz de responderle con estas palabras: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres (Am. 7.14). Las palabras de Amós al sacerdote Amasías dan cuenta de que él sabía quien era y cual era su misión en la sociedad de su tiempo. Amós tenía plena conciencia de que Dios mismo le había llamado y comisionado como su profeta en un contexto histórico específico, y estuvo dispuesto a pagar el precio que esa tarea exigía. Como en el caso de Amós, la misma conciencia de llamado y de envío se le exige a los profetas de Dios de este tiempo, para que no capitulen frente al peligro y para que no rebajen ni acomoden el contenido de su mensaje, cuando tengan que enfrentarse públicamente a los que tienen en sus manos el poder político, económico y religioso. Se los digo por experiencia, serán desafiados por  la institución y quizás hasta amedrentados por ella. En tercer lugar, de la respuesta de Amós a los requerimientos políticos de Amasías en Am. 7.13 (…no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino), se deduce que para el profeta, el Dios a quien él representaba, era Señor incluso del Estado y de las autoridades temporales: Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel (Am. 7.15). La comprensión que tenía Amós de la Soberanía de Dios, explica por qué habló claramente, por qué no subastó su mensaje, y por qué no se vendió al poder político de ese tiempo. En tal sentido, Amós no era de aquellos que convertían a la religión en instrumento político del Estado, ni de aquellos que se vendían al sistema o se acomodaban al mismo, como en muchas ocasiones a lo largo de la historia lo habían hecho los profetas espurios que a menudo se vendían por un «plato de lentejas». En cuarto lugar, Amós habló directamente, no disfrazó ni maquilló el mensaje que tenía que anunciar. Amos no contemporizó, no se alquiló al poder de turno. Amós no retrocedió, no pactó con el poder, no rebajó su mensaje, no fue un timorato, no «mariconeó», (perdón por la expresión, no es muy evangélica que digamos)cuando tuvo que hablar de parte de Dios: Ahora, pues, oye la palabra de Jehová. Tú dices: No profetices contra Israel ni hables contra la casa de Isaac. Por tanto, así ha dicho Jehová… (Am. 7.16-17). Por qué actuó así Amós y por qué no le tuvo miedo al representante de la religión establecida? Porque, como ya se señalado, teniendo conciencia de su llamado y la seguridad de que Dios mismo le había enviado, sabía que su fuerza para la misión le venía de Aquél que lo había sacado de su trabajo habitual para convertirlo en su vocero autorizado, sabía que estaba en las manos de Dios, sabía que Dios le guardaba y le sostenía. ¿Tenemos la misma seguridad nosotros? ¿Denunciamos, sin hacer concesiones de ningún tipo, las distintas formas de injusticia institucionalizada que despedazan la dignidad humana de los pobres y de los oprimidos? Finalmente, el mensaje de Amós fue un mensaje que enjuiciaba y que denunciaba las acciones sociales y políticas injustas de los opresores y de los explotadores, dentro y fuera de Israel. Esto está sumamente claro en las palabras que Amós pronunció, de parte de Dios, delante del sacerdote Amasías: Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra (Am. 7.17). Sobre estas palabras de Amós, al sacerdote Amasías,  vemos el terrible juicio que Dios pronuncia sobre Amasías: Tendría el dolor de ver a su esposa violada por los asirios, sus hijos muertos, sus posesiones repartidas, y él mismo llevado al exilio. Juntos, templo y sacerdote y todo lo que simbolizaban, serían arrastrados a la ruina juntamente con la nación impía. Eran parte integral del  «orden establecido» y correrían la misma suerte que éste .Años después, cuando Asiria derrotó al reino de Israel y capturó su capital Samaria entre los años 722-721 a.C. (Padilla 1993:23), se cumplirían las palabras del profeta Amós. Así, las palabras de justicia y de juicio del profeta de Tecoa, no demoraron mucho tiempo, ya que, finalmente, Dios castigó duramente a Israel que conoció la traumática experiencia del exilio.   Amós no claudicó, entonces, del encargo que había recibido de parte de Dios. No cedió ni un milímetro cuando rondaba sobre él el peligro de muerte. No aprovechó las «condiciones objetivas favorables» para venderse al poder de turno. No amordazó la palabra de Dios. No se amoldó al status quo ni se convirtió en un «legitimador» religioso de las acciones sociales y políticas de los explotadores y de los opresores. Amós apostó por el Dios de la justicia y sacó la cara por los pobres de la tierra. ¿No es ésta la ruta por la que tenemos que transitar también nosotros?