El peligro de confiar en lo que tengo II parte

No confíes en lo que tienes

No confíes en lo que tienes

Para continuar con el penssamiento del artículo anterior quiero que piense por un momento… La casa màs grande del mundo y màs cara es la Updown Court, en Winlesham , Inglaterra, esta casa cuesta 139 millones de dòlares. La casa tiene 103 habitaciones, 5 piscinas, cine con 50 asientos, pista de squash, pista de tenis y un pequeño teatro. La segunda es la Starwood State, Aspen Colorado. Le pertenece al príncipe Bandar Bin Abdul Azis tiene 5600 mts cuadrados vale 135 millones, tiene 15 habitaciones, 16 cuartos de baño, un establo, canchas de tenis, piscina interior. Ahora bien supòngase que este principe viene a El Salvador y llega a su casa. Usted lo quiere agradar, entonces le dice que le va hacer una casa. ¿Qué se necesitarìa para que quede impresionado? Que usted le pueda construir una casa que supere a lo que està acostumbrado. Es decir una casa de 300 millones de dòlares. Construir algo debajo a lo que està acostumbrado no lo impresionarìa. Ahora piense lo que Dios dice al mismo David que Dios le dijo estas palabras: “Porque no he habitado en casa alguna desde el dìa que saquè a los hijos de Israel hasta hoy, antes estuve de tiendas en tiendas, y de tabernáculo en tabernáculo. Por donde quiera que anduve con todo Israel, ¿Hablè una palabra alguna a los jueces de Israel, a los cuales mandè que apacentaran mi pueblo para decirles ¿porquè no me edificàis una casa de Cedro? (1 Crònicas 17:57; 2 Samuel 7:7 En Isaìas 66:1 dice: “Jehovà dijo asì: El cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies; dònde està la casa que me habèis de edificar y donde el lugar de mi reposo? Dios està acostumbrado a estar sentado en el universo, y usar la tierra como la gradita donde los reyes ponen sus pies. A eso està acostumbrado, ahora bien ¿Usted cree que lo que le construimos a Dios, es para que el que impresionado? Dios nos aprueba estos proyectos locos, por cortesía, o porque nos ama, pero no crea que se siente obligado a estar en estas casas. Lo curioso del caso es que Esteban en el libro de los Hechos repite este concepto pero añade algo màs, el lo pone en contraste con Salomón. Dice : “Màs Salomón le edificò casa, si bien el Altìsimo no habita en templos hechos de mano: el cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies ¿Qué casa me edificarèis? Dice el Señor o cuàl es el lugar d emi reposo? No hizo mis manos todas estas cosas? Saben lo que creo? Es como si Esteban nos dijera: “Bueno, sì Salomón construyò el templo, pero Dios no querìa eso! Solo era un deseo y antojo de David, y Dios permitiò que su hijo Salomón lo construyera. Ahora una cosa curiosa de esto es lo siguiente, el templo de Salomón se construyò en siete años y las casas de Salomón en trece años! Si notamos los pasajes en 1 de Reyes dice: “Esta es la razòn de la leva que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehovà (hasta aquì vamos bien, las ofrendas son para edificar la casa de Jehová, ¿o no?) (y luego añade) Y SU PROPIA CASA..!!!!! Ahora quiero que note lo que dice 1 Reyes 10:12 “Y de la madera de sàndalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehovà (una vez màs, que excelente, es para Dios)(pero luego añade) Y PARA LAS CASAS REALES”!!!!! (El que? Ahora son dos?) . Sabe lo que pienso? De todos estos “hombres de Dios” que han recibido “la visiòn de Dios” de construir una gran casa, a la par que hace su proyecto, tambièn tienen interès en construir su propias casas, vivir bien, después de todo son hijos del Rey ¿verdad?. No serà que el construir algo grande para Dios, es como el lugar donde voy a sacar para construirme algo grande para mi y levantar mis propios imperios? No mis amados hermanos, estamos mal. Dios ha establecido que El no habita en casa de humanos. El habita en HUMANOS y esa es la razòn porque no le gustan las casas de piedras ? Porque El querìa habitar en un templo mucho mejor! Sabe cuàl? USTED Y YO! Ahora sabe que, a ese templo es el que Dios me autoriza poder construirlo con oro, plata, piedras preciosas. (2 Corintios 3:9-23) Quiero que la gente pueda ser construida con ese material y no con “madera, heno, hojarasca”. Pero lo triste es que estamos construyendo con oro, plata y piedras preciosas lo que deberìamos construir con “madera, heno y hojarascas” Por otro lado estamos construyendo con “madera, heno y hojarasca” lo que deberìamos estar construyendo con “oro, plata y piedras preciosas! Como les dije, solo hay dos cosas en las que vale la pena invertir LA PALABRA DE DIOS Y LA GENTE En lo que a mi respecta me resisto a ser un constructor de templos! Quiero construir en la gente! Es irrelevante porque ME GENERA MAS PROBLEMAS A MI Una de las cosas que muestra este pasaje es que David empieza a mostrar varios problemas en su carácter. David muestra autosuficiencia Si uno mira el pasaje, no hay evidencia que èl consulte a Dios. Tampoco hay evidencia que consulte con sus lìderes. No hay evidencia que consulte a Natan, o a Gad . Simplemente es una orden directa. El pasaje dice : “Dijo el rey a Joab: recorre…haz un censo…para que yo sepa” ¡PARA QUE YO SEPA! Esa es la frase clave de esto. “yo sepa” . Ni siquiera dice, sepamos, sepan. No dice para ver como està el pueblo, etc. David muestra carnalidad El se hace insensible a la perspectiva espiritual del asunto, a pesar de que su General le dice lo malo de su decisión. Eso se llama insensatez. Joab le advierte que no debe hacer eso (1 Crònicas 21:2 usa una palabra muy fuerte “porque la orden era abominable” esta expresión es taab (בעַתָ ) «detestar o tratar como detestable, causar que sea una abominación, actuar en manera abominable». Este verbo aparece 21 veces, comenzando con Deu_7:26 «No traerás cosa abominable a tu casa». Es decir repugnante, asquerosidad, a veces se usa para describir a los ìdolos. ¿ y que hace David? No hace caso! David muestra necedad La Escritura comienza diciendo “pero la palabra del rey prevaleciò sobre Joab y sobre los capitanes del ejèrcito” Podemos decir que aùn sus capitanes del ejèrcito le dijeron lo mismo. La palabra “prevaleciò” en el original es azaq (קזַחָ) «fortalecer, ser fuerte, endurecer, sostener». Este verbo se halla 290 veces en el Antiguo Testamento.) Habla de tener mayor poder sobre otro. David ejerciò su posición de Rey y no tolero un no . Y ganò! El era el jefe! Es irrelevante porque ME GENERA PROBLEMAS CON MIS PRIORIDADES Joab hizo lo que se le habìa mandado de mala gana. El vrs 8 de 2 Samuel 24 dice: “después que hubieron recorrido toda la tierra, volvieron a Jerusalén al cabo de 9 meses y veinte dìas. Les llevò casi 10 meses contar, con el ùnico propòsito de saber ese dato y sentirse orgulloso. Dice que el censo fue de 800,000 de Israel y 500,000 de Judà, lo que da una suma de 1,300.000 hombres fuertes. 1 Cronicas 21:4-5 dice que habìan 1,100.000 en Israel y 470,000 en Judà. La aparente discrepancia es que Crònicas incluye los 300,000 mil príncipes que ya estaban al servicio de David (1 Crònicas 27:1-24) asì que 8000.000 mas 300.000 igual a 1,100.000 y tambièn 1 Crònicas no incluye los 30,000 que David tenìa en la frontera con los filisteos (2 Samuel 6:1) . Asì que 470.000 mas 30,000 igual 500,000. Asì que no hay contradicción. Todo casi un año. Este tiempo me habla de las prioridades que David tenìa. Noto usted que Dios le dio casi 10 meses para cambiar de parecer y evitar la disciplina (v.8). Dios incluso usò el consejo de Joab para desalentarlo, pero David no querìa escuchar. Es muy malo que los hijos de Dios a veces se obstinen en su corazòn e insistan en salirse con la suya. El pecado de David no fue algo apresurado; lo realizò con precisiòn frìa y calculada. ¡Estaba rebelàndose contra Dios! Hay una serie interesante de constrastes entre el pecado de Betsabè y este pecado. (1) Este fue un pecado del espìritu (orgullo) y su pecado con Betsabè fue de la carne. (2) actuò con persistencia deliberada, mientras que su pecado con Betsabè vino como resultado de los repentinos deseos incontenibles de la carne, (3) este pecado involucrò a toda la naciòn y setenta mil personas murieron, su otro pecado fue un asunto familiar y cuatro personas murieron. (4) Sin embargo, en ambos pecados Dios le dio a David tiempo para arrepentirse, pero el esperò demasiado tiempo. Tal vez pensemos que el orgullo y la rebelión contra la Palabra de Dios no son pecados serios, pero en la vida de David produjeron màs grande aflicción y tragedia que su adulterio. Debemos evitar los pecados “de la carne y del espìritu” (2 Corintios 7:1) Perder casi un año solo `para saber cuanto tengo? ¿No es muestra que estamos trastornados en cuanto a lo que es importante? Es irrelevante porque ME GENERA PROBLEMAS INCREDULIDAD Si hacemos un recordatorio de lo que fue el censo de Moisès en Nùmeros 26:51 resultò que eran 601730 hombres y ahora años después vemos que eran de 1,600.000 es decir 1,000.000 màs. Dios le habìa prometido a Abraham que multiplicarìa su descendencia como la arena del mar. Este censo de David solo saca a flote que Dios si habìa cumplido su promesa. Pero David no tenìan que contarlos para creer que Dios habìa hecho honor a su promesa. Era como dudar de su palabra. El honor y la reputaciòn de Dios estàn en juego cuando queremos señales visibles de su fidelidad. En segundo lugar este pasaje dice: QUE LO QUE TENGO ES TAN FRÀGIL SI DEJO A DIOS A UN LADO (2 Samuel 24:10-15) La reacción de Dios es de molestia. Notemos como es tan frágil saber lo que tengo, o tener mucho, si he dejado a Dios en este afàn de tener muchas guardadas para mi seguridad. Es frágil TENER Y SER MISERABLE Note lo que dice el vrs. 10 2 Samuel 24: “después de que hubo censado, el pueblo, le pesò en su corazòn”. La palabra “pesò” en hebreo es נָכָה naká; cuya raíz primaria es .; golpear (ligeramente o severamente, lit. o fig.):-abatir, afligir, asolar, atacar, azotar, azote, batir, castigar, causar, combatir, conquistar, cortar, dejar, derribar, derrota, derrotar, desbaratar, deshacer, destrozar, destruir, devastar, enclavar, extender, fatigar, golpe, golpear, heridor, herir, introducir, matanza, matar, hacer morir, muerte, muerto, sacar, sacudir, saquear, turbar, vencer. Asì se sintiò David después de saber el resultado del censo. Es frágil TENER Y ESTAR SOLO Sabe usted que ha de ser lo màs miserable en la vida de uno. Lograr tener mucho dinero, pero Dios no esta allì. O que Dios me castigue siendo rico y pròspero y de èxito, pero Dios estar altamente molesto con mi vida. Aquì se demuestra que no necesariamente el tener bastante le agrada a Dios, ni el estar contando nùmeros para cuan pròspero soy o cuan pobre soy. Dios se ha comprometido con sacarme adelante. No aspire a tener a costa de sacrificar una relaciòn genuina con Dios Es frágil TENER Y NO PODER DISFRUTARLO El vrs. 11 dice que a la mañana siguiente, Dios le respondiò y le enviò un examen de selección mùltiple. Las tres opciones son consecuencias. Una cosa curiosa, es que Dios no le dice: “oh, està bien David! No te preocupes, sè que eres alocado mi hijo! Sigue adelante! NO!. Dios le dice que le tiene tres opciones de castigo para enseñarle lo serio de sus acciones. Las tres cosas que le ofrece son maldiciones de la ley en Deuteronomio 28:15-68. Asì que Dios no se sale de lo que ha dicho en su Palabra. Pero por otra lado las tres cosas le demuestran a David cuàn frágil es confiar en lo que tiene y no en Dios. Notemos las tres opciones. Voy a utilizar una pregunta usando la cifra que acaba de recibir David. ¿Crees que 1,600.000 te pueden evitar que caiga lluvia o que deje de caer? Este es un asunto de productividad. Nada de lo que tiene en esa cifra puede controlar la naturaleza y los elementos externos. Solo Dios puede hacer eso. ¿Crees que 1,600.000 te pueden evitar que te toquen tus enemigos? Con 1,600.000 cuidandote, no te pueden ayudar si ten enviò un ejèrcito del triple que eso, o menor que eso si yo comando ese ejèrcito. Esto tiene que ver con la seguridad. ¿Crees que 1,600.000 te pueden evitar que te llegue la plaga? Si te mando el virus, o la bacteria o degenero tus tejidos, te pueden ayudar tu ejèrcito? De hecho Dios le quitò 70,000 hombres en menos de tres dìas. Dios le hubiera costado menos de tres mese quitarle lo que el habìa contado en 10 meses. ¡Que gran lecciòn! A todas estas preguntas la respuesta es NO! Entonces porque sentirse orgulloso de algo que es tan frágil, porque hacerse tan prepotente de algo que no te da nada de seguridad? Es frágil TENER Y NO TENER UN CORAZÒN SENSIBLE A DIOS Notamos que David, aprende la lecciòn y reacciona nuevamente y nos muestra de que està hecho su corazòn nuevamente. David acepta la disciplina Si notamos , David no le dice a Dios “Ninguno Señor”. Su silencio dice mucho. Dice, “me lo merezco” David vuelve a pensar espiritualmente Note que Gad le dice en vrs. 13 de 2 Samuel 24 “piensa ahora”. Y David piensa, pero de una manera espiritual. Su respuesta lo refleja “caigamos ahora en mano de Jehovà, porque su misericordia son muchas, màs no caiga yo en manos de hombre” David vuelve a sentir temor de Dios Cuando Dios le dice, que construya un altar, lo hace inmediatamente, sin discutir, y no sòlo construye el altar, sino que compra la parcela y luego el monte en donde està la parcela. Eso significa que vuelve hacer su mayor esfuerzo hacia el objetivo correcto. DIOS!!!! Pero tambièn dice en 1 Crònicas 21: 30 “pero David no pudo ir allà a consultar a Dios, porque estaba atemorizado a causa de la espada del àngel de Jehovà” En tercer lugar este pasaje dice: QUE LO QUE TENGO ES VALIOSO CUANDO LO INVIERTO EN DIOS (2 Samuel 24:16-25) Hay varias cosas que vuelven a poner en el juego a David. Una de ellas tiene que ver con la La perspectiva DEL PECADO Dios no es dèspota y malo, aùn cuando hemos hecho mal podemos ver su misericordia. Esta es una nueva perspectiva de Dios. David cree que el ha hecho la maldad, pero si vemos en el pasaje comienza diciendo que Dios estaba molesto con Israel. Eso implica que no toda la culpa es suya. Cada quien es responsable de su pecado. Israel tambièn habìa desagradado a Dios. La perspectiva DE LA OBEDIENCIA Gad hablò sobre lo que Dios le dijo: No hay respuesta a la petición de David que lo destruya, David està dispuesto a hacer todo lo que Dios le diga y màs aùn. El vrs. 19 dice : “subiò David… segùn habìa mandado Jehovà” . La perspectiva DE LOS RECURSOS Dios le dice a David que levante un altar, no le dice que adquiera el terreno. Sin embargo le dice en el vrs a Arau “ para comprarte la era” Y si vemos el podrìa adquirirlo gratis. Pero no lo acepta. El vrs. 24 dice: “No sino por precio, te lo comprarè, porque no ofrecerè a Jehovà, mi Dios holocaustos que no me cuesten nada” Entonces David comprò la era, los bueyes por 50 siclos de plata. David aùn se entusiasmo tanto que luego comprò el terreno en 500 siclos de oro, eso significa 650 siclos de plata y oro. Una bonita suma. Ahora David està dispuesto a dar y dar sin reservas. la perspectiva DE LA RECONCILIACION Dice que Dios oyò su oraciòn. Ahora Dios no oyò podió el dinero, sino porque el corazòn de David habìa vuelto a ser como el de Dios y recibiò la ofrenda de paz.

El orgullo es la semilla de la mayorìa de los pecados y Dios no lo tolera. El orgullo se evidencia por la obsesión de los nùmeros. Napoleón Bonaparte cometiò los dos errores. Se creyò mejor que Wellington, hasta se atreviò a levantarse tarde el dìa de la batalla, y luego creyò y confiò en que su ejèrcito era superior tácticamente y numéricamente. Craso error. Wellington lo derrotò en Waterloo. Proverbios dice: “Sies cosas aborrece Jehovà y aùn siete abomina su alma” y sabe cuàl es la primera? LOS OJOS ALTIVOS! 1 Pedro 5:5 dice: “Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes”. Quièn sabe quizàs tanta resistencia en su vida es de Dios. Haga como David , somètase y verà la exaltaciòn de Dios.

Los estorbos en la oración según Pedro

Pedro probablemente aprendió en cuanto a las oraciones estorbadas en una manera difícil. Imagíneselo llegando una tarde. Había sido un día excepcionalmente laborioso. Las presiones de la vida no son exclusivas de los tiempos modernos y ni siquiera los apóstoles estaban exentos de los efectos de la tensión. Cuando Pedro llegó no le dijo nada a su esposa, aunque ella lo esperaba ansiosamente para hablar con él. La trató como si no existiera, desplomándose en una silla y colocando su cabeza sobre una mesa. Cuando le preguntó qué andaba mal ni se molestó en responderle. Ya tenían invitados para la cena así que era demasiado tarde para tener una noche tranquila a solas. Ella había trabajado gran parte del día preparando una cena especial para las amistades de Pedro. Iban a comer pescado fresco, algo sumamente fino en aquellos días antes de la refrigeración. Cuando casi era hora de comenzar a cocinar le pidió ayuda a Pedro. Después de todo , él era un veterano pescador que no solo sabía como atrapar pescado sino como limpiarlo y cocinarlo también. Lo que más necesitaba era ayuda con la leña. Era demasiado pesada para cargarla, así que quería que él trajera y la arreglara. Al fin Pedro habló. Hubiera sido mejor que se quedara callado. Sus palabras fueron cortantes y poco bondadosas. “No me dejas descansar ni un minuto” ¿Acaso no puedes ver que he tenido un día duro y estoy exhausto? He realizado mi labor hoy y tú debiste hacer la tuya. La cocina es para las mujeres. A ti te toca encender el fuego. Estoy cansado de hacerlo todo por ti. ¿Qué pasa contigo? Muchas esposas habrían respondido. La de Pedro respondió con silencio. Arrastró la madera hasta el fuego. Limpió y cocinó el pescado. Casi no pronunció una palabra durante toda la noche. Cuando llegó la compañía Pedro se animó. Era un extrovertido que cobraba fuerzas al estar con otros. Los invitados eran grandes admiradores de Pedro. Cada vez era más famoso y sus relatos acerca de los años con Jesús siempre cautivaban a sus oyentes. Habló por horas acerca de todo lo que dijo e hizo Jesús en cuanto a la parte de Pedro y las alegrías de los “viejos y buenos tiempos”. Uno de los invitados de Pedro estaba sorprendentemente serio cuando dijo: “Pedro, me parece que estos son tus buenos tiempos! Tienes una buena vida con grandes recuerdos, una esposa maravillosa y una familia consagrada. Otros cristianos han sido perseguidos y muertos, pero, por su gracia, Dios ha permitido que ustedes dos vivan. Bendice al Señor, ¡amigo mío! Pedro tuvo que concordar; Dios le había dado vida cuando otros habían muerto y la vida de Pedro obviamente era bendecida por la mano de Dios. En muchas maneras fue una noche buena y memorable, excepto que Pedro actúo como si su esposa no estuviera allí. Jamás le habló. Reconoció su presencia solo cuando tuvo que hacerlo. Pedro estaba tan ensimismado en su conversación que ella no parecía importarle. Sin duda se sentía herida y rechazada, pero esta no era la primera vez. Pedro era Pedro. Es triste que un hombre tan poderoso en la predicación y en la realización de milagros fuera tan insensible con su esposa en el hogar. Pedro jamás pensó mucho en ello. Los invitados al fin se marcharon a la medianoche. Pedro debió estar exhausto y listo para la cama, pero se sentía lleno de energía. Mientras su esposa limpiaba para luego marcharse sola a la cama, Pedro fue a su jardín a orar. Era una noche clara y cálida con una luna casi llena. Había suficiente luz como para ver mejor el atardecer o al amanecer. Sobre sus rodillas, Pedro oró con elocuencia. Se dirigió a Dios como “Gran Señor del cielo y la tierra. El Dios de amor y perdón. El padre de nuestro Señor Jesucristo. Era como si tocara en una puerta que nadie respondía. Pedro no era un hombre paciente, así que lo repitió todo, solo que más alto. Entonces su oración se movió a través de la larga lista de peticiones que presentó en el nombre de Jesús, salvación para sus amistades judías en Capernaum; sanidad para la hija del rabino en Nazaret; dinero para enviarlo a los pobres cristianos que habían perdido la mayoría de sus hogares y trabajos en Jerusalén; ideas para un sermón que estaba planeando ofrecer en el patio del templo la mañana siguiente. Pedro oró y oró pero sabía que no estaba llegando a ninguna parte. Era como si algo estuviera en su camino. En cierto sentido, Dios le dijo que no a todo lo que pidió. En otro sentido era como si los cielos fueran de bronce y Dios ni siquiera estuviera escuchando. Nada ayudó. Pedro oró más y más alto. Se paró, se arrodilló, se tendió en el suelo. Recitó el Padrenuestro. Nada ayudó. Exhausto de nuevo, Pedro estaba listo para rendirse e irse a la cama. Pronto amanecería y enfrentaría otro día arduo con poco sueño. A medida que se acercaba a la casa le preguntó a Dios una cuestión sencilla: ¿Qué pasa? Esta vez sintió haberse comunicado con Dios. Así que Pedro se detuvo, se sentó y escuchó. Nada. Le pidió a Dios que guiara sus pensamientos mientras recordaba el día de ayer y los anteriores. Confesó cada pecado que pudiera recordar. Pensó en todos los que pudo haber ofendido. No parecía encontrar la clave. Deseó poder despertar a su esposa y pedirle su consejo, pero era demasiado tarde y había estado tan callada y tan cansada. Eso inició toda una serie de pensamientos acerca de ella. El la amaba. Le agradeció a Dios por ella. Pero reconoció que no le estaba mostrando mucho respeto. No usaba sus fortalezas para complementar sus debilidades de la manera en la que ella usaba las suyas para mejorar sus debilidades. En escasas ocasiones le pedía que orar con él. De pronto; Pedro percibió todo bajo una nueva luz. Al fin Dios respondió la oración preguntando qué andaba mal con sus oraciones. Pedro se percató de que sus actitudes y sus acciones hacia su esposa interferían sus oraciones. Se propuso cambiar y pronunció una oración más antes de irse a la cama, que Dios lo ayudara a tratar a su esposa como debía tratarla. No durmió bien ni por mucho tiempo. Cuando se despertó la saludó cálidamente y le pidió que los perdonara por la manera tan ruda en que la trató la noche anterior. Fue el comienzo de varios días de palabras más bondadosas, obras útiles y actitudes respetuosas hacia su cónyuge en la vida. Cerca de una semana después le pidió que orara con él y así lo hizo. Sus oraciones se enfocaron en el agradecimiento a Dios por sus vidas, especialmente su vida junta. La próxima vez que Pedro oró solo en el jardín fue varias semanas más tarde. No que no hubiera orado a menudo, pero esta era la primera oportunidad para una conversación extensa con Dios a solas en el lugar donde había intentado infructuosamente orar. ¡Qué diferencia! Era como aquellos buenos tiempos con Jesús. Pedro se sintió como si estuviera hablando con su Señor cara a cara. La oración era más bien un diálogo. Habló nuevamente acerca de sus amistades en Capernaum, de la hija del rabino y de los pobres cristianos en Jerusalén. Sabía que Dios había escuchado cada petición y entonces se dieron las respuestas celestiales o que venían en camino. El canal estaba limpio. El sábado siguiente Pedro predicó acerca de la relación entre esposos y esposas. Su sermón iba ser parte de un pequeño libro que estaba escribiendo. Sentado en su escritorio, escribió y reescribió palabras que un día fueron incluidas en el NT. Eran palabras tanto acerca de la oración sin respuestas como de las relaciones matrimoniales, palabras forjadas en la experiencia personal: “para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pedro 3:7).

Las relaciones son importantes para Dios. Cuando están mal, El es reacio a escuchar y a responder nuestras oraciones. Nuestras relaciones descompuestas podrían ser con nuestro cónyuge, un familiar, vecino o compañero de trabajo. La relación errónea más perjudicial para la oración es una relación errónea con Dios. Si esa relación está mal, Dios podría decirnos que no oremos hasta que comencemos a obedecer.

Cuando se muere una promesa de Dios II parte

. Empecemos por ver la antesala de esta promesa, por razones didácticas la llamaré LAS CONDICIONES DE LA PROMESA. (Vrs. 8-11) Quizás es muy probable que usted esté diciendo, estoy pasando por un momento de que algo que Dios me prometió, empezó a crecer, pero ahora se me está muriendo. Veamos como se generó toda la promesa en esta mujer. ¿Cuáles serían algunas cosas para incubar o “embarazarse” de las promesas de Dios. Está mujer tiene varias características.

Ella tiene un protagonismo espiritual. El texto dice que ella “insistentemente” buscaba al profeta de Dios. Cada oportunidad que se le presentaba para estar cerca de Dios, la aprovechaba. Me imagino que le encantaba escuchar las historias de Eliseo, su devoción a Dios, la entusiasmaban, de tal manera que cada vez que Eliseo se aparecía por su barrio, no desaprovechaba la oportunidad de llevarlo a casa. Esta mujer reconoce donde acercarse a Dios, y con quien hacerlo. Dice el texto que esta mujer era “una mujer importante”. La expresión puede traducirse “altanera, noble, orgullosa”. Es decir el texto deja bien claro que es una mujer de alcurnia. La palabra “insistentemente” no solo habla de perseverancia, sino también de fuerza, se puede traducir como “endurecer”. Lo que deja en claro el texto hebreo es que es una mujer de carácter, y que no aceptaría un no de parte de Eliseo. Por otro lado la mujer tiene percepción espiritual. Ella desarrolla entendimiento de quién es Eliseo y como es Eliseo. Ella usa esta palabra “entiendo”, la palabra hebrea habla de discernimiento, de percibir con los sentidos espirituales. La mujer ve algo diferente en Eliseo. “Es un varón santo de Dios” diría a su marido. En el hebreo el término “santo” va antes de varón de Dios, esto para dar énfasis en el carácter de Eliseo. Antes del carisma “varón de Dios” viene el carácter “santo”. La mujer sabe exactamente cuál es el orden de Dios. A diferencias de muchos pastores de nuestras congregaciones en El Salvador, en donde la gente admira el carisma, a costa del carácter. Pero la mujer también tenía una preparación espiritual. La mujer quiere más de Dios, para esto deberá preparar su casa, su corazón para que haya más de la presencia de Dios. El proceso de esta mujer es interesante, ella quiere que las cosas de Dios, ya no sean solo encuentros, ella lo quiere permanente en su casa. Una pieza en la entrada de la casa (2 Samuel18:33, 1 Reyes 17:19). Es decir un lugar agregado al frente de la casa, es la idea de la mujer. Este espacio podía dar al patio o a los departamentos interiores, por eso se le llama “cámara de paredes” ¿Qué implicación tiene esta casa para una preparación espiritual? ¿Por qué es necesaria la preparación espiritual para recibir una promesa? Note que hay varias cosas que sobresalen. La mujer incluye una cama, una mesa, una silla y un candelero. No es un cuartucho, es toda una instalación equipada, el propósito según ella es “para que se quede en él”. Entonces esta preparación implica la intención de hacer todo lo posible para que la presencia de Dios esté lo más cómoda posible. Si uno hace esto ocurrirá algo muy especial, dice el vrs. 11 “vino allí y se quedó”. Se “quedó”, no tuvo otra alternativa, era tan bien recibido que no se pudo ir. La expresión “durmió allí”. Habla ya de un proceso latente en su vida, ya tiene la promesa, sólo que “está dormida”. No se ha dado cuenta que sus condiciones ya están dando fruto, pronto verá el nacimiento de lo que había anhelado por muchos días, un hijo. Ahora pasemos en segundo lugar AL CRECIMIENTO DE LA PROMESA. (Vrs. 12-17). Me parece curioso, que una vez despierta el profeta, el está tan agradecido con la Sunamita, que ahora le va a preguntar que puede hacer por ella. ¿Como crece la promesa una vez que ha entrado a tu vida? Crece a través de varios conceptos que aparecen en esta porción. El crecimiento de una promesa depende de la iniciativa de Dios. “Llama…y vino ante el”. Eliseo toma la iniciativa, probablemente sintió de Dios, darle algo a su vida. Ella no está pensando en tener una promesa, sólo le agrada estar cerca del varón de Dios. Pero Dios es así, el quiere bendecir, el toma la iniciativa. Porque que conoce nuestro anhelo por su presencia. Ve usted la expresión de Eliseo “has estado solícita”. Esta palabra describe la pasión de esta mujer. El crecimiento depende del carácter de Dios. Llama la atención que cuando Eliseo le pregunta ¿Qué quieres que haga por ti? La mujer dice que nada. ¿Por qué? ¿Será que no necesitamos nada de Dios? Sí necesita un hijo, pero eso es tema antiguo y doloroso, no hubo respuesta, y ya no hay posibilidades de algo en esa área. Ella aprendió a vivir con esa carencia, así que dice “nada”. Otro detalle curioso es la pregunta de Eliseo. ¿Por qué le dice que el puede hablar con el rey o con el general? Es como si Eliseo dijera, oye tengo influencias, puedo hablar bien con mis amigos. ¿Por qué asume que ella desea ser beneficiada por los poderosos? Ahora bien la pregunta de Eliseo limita la respuesta de la mujer. Es decir sesgo la muestra. Otra cosa que me intriga, es si Eliseo era el profeta que sabía lo que ocurría en lo oculto y Jehová se lo revelaba (2 Reyes 6:12), porque aquí ¿no sabe que desea la mujer? O cuando ella llega llorando dice: “déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo y no me lo ha revelado”. Que golpe para el profetismo exitista que hay hoy en nuestro medio! En donde profetas y profetizas, proclaman que Dios les habla siempre, que son canales exclusivos del Altísimo, que se jacten de tener siempre una palabra profética. El gran Eliseo, puede reconocer que es limitado, que Dios a veces no le habla, ni que sabe lo que está pasando. Que habrán momentos, en que el deberá saber las cosas, sólo por interactuar con las personas, relacionarse con el dolor, tener manos atadas ante el que sufre, para hacerlo sentir humano y no un diocesillo fuera de este mundo. El crecimiento depende de la soberanía de Dios. Debemos notar que Eliseo está seguro que Dios quiere bendecir a esta mujer. El tendrá los medios, y siempre los tiene para saber que es lo que necesitamos, en lo profundo de nuestro ser. En lo que fallamos, sufrimos , cuáles son nuestros vacíos, de que carecemos aunque nos neguemos como la Sunamita . Quiero que entienda esto, una vez que Dios ha decidido bendecirlo nada, ni usted mismo lo detendrá para hacerlo. Ve la frase de Eliseo “llámala y la llamó” Aquí ya es un decreto, no hay preguntas, no le dice “quieres tener un hijo? No señor, toma la bendición mujer porque así Dios lo decreta. “a un año, tendrás un hijo”. Allí está el nacimiento de la promesa, y ahora va a crecer para sorpresa de ella y de su marido. La mujer no le creyó, pensó que se burlaba de ella. Cuando queremos dar esperanza por medio de la palabra profética, muchas veces seremos vistos como crueles porque hablamos a los corazones que han perdido la esperanza. La parte más importante de la siguiente parte del versículo es “mas” en hebreo es “a pesar de”. Sí, a pesar de ella, recibió la promesa de bendición, y se cumplió. Luego dice “y el niño creció”. Se pueden usted imaginar cuantos recuerdos tendría, su primer cumpleaños, su primer diente, sus primeros pasos. Su promesa crecía sin ningún problema, Dios era bueno. ¿Cuántos años habrán pasado desde que nació el niño? No se sabe, pero quizás llegaría a los 15 o 16 años. Pueden imaginar, disfrutar de esa bendición sin tener que preocuparse por algo? Sin embargo, la historia va a dar un giro inesperado

Cuando se muere una promesa de Dios

La palabra promesa no existe en el Antiguo Testamento, para el texto hebreo es extraño el concepto de promesa en la boca de Dios, aún la misma palabra en el Nuevo Testamento tiene una connotación muy diferente a lo que nosotros estamos acostumbrados a entender como promesa. Lo que la biblia en castellano traduce como palabra promesa, es una interpretación del verdadero concepto bíblico. Déjeme explicarle más detenidamente. En muchas de las palabras que se usan en el AT y NT para promesa realmente la traducción es “hablar” o “anunciar” o “proclamar”. Por ejemplo en Josué 21:45 dice “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió” en realidad el hebreo diría: “no faltó palabras de todas las buenas palabras que Jehová había dicho…” Aún el NT la palabra “eppangelia” que traduce promesa, en realidad tiene la connotación de anunciar, proclamar. Así que cuando dice en Hechos 1:4 “esperasen la promesa del padre” en realidad la traducción sería “esperasen lo anunciado por el Padre”. Esto significa que la palabra de Dios una vez pronunciada es verdad y Dios mantiene esa verdad hasta que se cumpla. Una vez que ha establecido lo que ha dicho se cumplirá por que es cierto. Su palabra es verdad, y cuando el dice algo, en realidad está prometiendo, y por lo tanto se cumplirá. Somos nosotros los que tenemos que prometer, porque muchas veces no cumplimos, y para convencer a otra persona entonces decimos “te prometo que lo haré, o lo llevaré, etc.” Pero repito, Dios no tiene que usar la palabra prometo, el solamente dice que será y es, el dijo sea la luz y la luz fue hecha. Porque ese es el Dios que nos ama. Cuando Dios llama a Abraham en Ur de los Caldeos, le dijo “haré de ti una nación grande y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y será bendito” Más tarde le prometió un hijo, que tendría en su vejez, le dijo “Sara te dará un hijo”. Note que no dijo “Abraham te prometo que te bendeciré o te prometo que te daré un hijo”. El apóstol Pablo aclara que El Señor Jesús, es el cumplimiento de la Palabra de Dios, es decir en Cristo se cumplen todas las buenas palabras que Dios ha dicho. Estableciendo esto, quiero que toquemos un tema, que me ha intrigado en estos días. ¿Será posible que una promesa de Dios muera? ¿Cómo es esto? Sí, así como lo oye quiero hablar de la muerte de una promesa de Dios, y que hacemos cuando eso sucede. Usted dirá ¿las promesas de Dios mueren? Si, pero déjeme explicarle como. Las promesas o las palabras de Dios tienen un proceso. Antes de que una promesa se tome directamente hacia mi vida, está lo que se llama las condiciones de la promesa, o los antecedentes, si los prefiere llamar usted, la segunda etapa de ese proceso incluye las cualidades de las promesas de Dios, es decir como es la promesa en sí, en tercer lugar viene la crisis de la promesa, el debilitamiento de la misma, y la muerte. Finalmente viene la culminación de esa promesa. Ahora note que de todas las etapas, de una promesa, la etapa difícil es cuando se ha entrado a la crisis y la muerte de su promesa. Piense en esto como ilustración, y véalo a la luz de la Biblia para captar rápidamente las etapas de esas promesas en la vida de algunos personajes de la Escritura. Antes que Jesús viniera estaban las condiciones de su promesa, la gente estaba pasando por momentos difíciles, antes de eso el hombre había caído, resultando en una situación crítica , el pecado había entrado, pero Dios promete un Redentor, un Mesías que enviaría. El Mesías descrito son las cualidades de la promesa de Dios, luego vino el crecimiento de esa promesa, Jesús nació, creció en Nazaret, se hizo hombre y fue capacitado por Dios. Creció fuertemente hasta que vino la crisis de esa promesa, la gente que le recibió con ¡Hosana, Hosana! Después le gritó ¡crucifícale, crucifícale! Así que la promesa de Dios muere. Los discípulos se desilusionaron tanto, porque pasaron por esa etapa. Y cuando pensaban que se había acabado todo, vino la culminación de la promesa y hubo una resurrección, es decir la promesa de Jesús volvió a la vida. Una cosa curiosa, es que la promesa ahora tiene una dimensión diferente, ya no es el mismo Jesús vulnerable, ahora es el glorioso Resucitado. Otro ejemplo es el mismo Abraham. Las condiciones de su promesa, era que el estaba viejo y su mujer Sara era estéril, y esa fue la antesala de su promesa y en medio de esa antesala Dios le promete un hijo, viene la promesa y el hijo es de gran bendición, se desarrolla y crece hasta los 17 años. Es decir su promesa va creciendo. Pero Dios comienza a debilitar la promesa, y un día Dios le dice a Abraham, quiero que me sacrifiques a tu hijo en un holocausto. ¿Cómo es posible, dice Abraham, me diste una promesa, se cumplió y ahora la estás debilitando la promesa hasta el punto de que puede morir. Sin embargo Abraham aceptó y su promesa resucitó, con más brillo y más bendiciones. Lo nota? Es el mismo proceso en todo lo que Dios promete! Probablemente usted, que lee tiene un hijo que está muy grave, está seguro que fue una bendición de Dios, pero ahora se está debilitando, y se pregunta ¿Por qué? No se desanime, probablemente viene una resurrección de su promesa, pero tiene que pasar por la muerte. Quiero que vayamos al pasaje que generó toda esta reflexión, aparece en el 2 libro de Reyes capítulo 4 versos 8-37, y veamos este ciclo experimentado por una mujer que recibe la promesa, se le muere, pero luego resucita

Sólo para los que se quedan cuidando el equipaje

Solo para los que se quedan cuidando el equipaje

Solo para los que se quedan cuidando el equipaje

Esta semana estuve meditando acerca de una frase que encontré en 1 Samuel 30 versos “¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje, les

tocará parte igual”. ¿qué es quedarse con el bagaje? Bueno el hebreo lo traduce “quedarse con los paquetes” o quedarse con el equipaje. Esto me inquietó, porque muchas personas están tristes y preocupadas porque no se han dedicado al ministerio y no están en la línea de batalla. Pero Dios no los mira así. Así que en el primer libro de Samuel, David y sus hombres volvieron a casa de la batalla y encontraron su ciudad quemada y devastada. Siclag, lugar donde David tenía su sede, había sido atacada por los amalecitas. Como si esto fuera poco, el enemigo se había llevado cautiva a la familia de David. Todas sus mujeres, hijos y ganado se habían ido. Cuando David y sus hombres vieron esto, cayeron llorando sobre sus rostros. Estaban convencidos de que sus seres queridos habían sido asesinados en un sangriento holocausto. La Escritura nos dice que todos lloraron hasta que ya no les quedaba fuerzas. Luego los hombres de David se levantaron airados contra él. Tomaron piedras, lo culparon por esta calamidad. Sin embargo, a pesar de ello, David cobró ánimo en el Señor. Llamó a Abiatar, el sacerdote, y le pidió que preguntara a Dios para saber lo que él debiera hacer. Abiatar le dio a David esta palabra de parte del Señor: “Anda, sigue a los amalecitas. Traerás de regreso todo lo que se llevaron. No te faltará ni una sola cosa. Todo será recuperado”. Así que David partió con 600 hombres en busca de los amalecitas. Cuando llegaron al torrente de Besor, hallaron un esclavo egipcio que estaba herido. Cuando el esclavo entendió la misión de ellos, los guió al campamento de los amalecitas .De los 600 hombres en el ejército de David, 200 de ellos no estuvieron en capacidad de ir al frente de la batalla. Quizás, estos 200 soldados estaban cansados por la batalla, o quizás estaban heridos o enfermos, pero no eran cobardes. Fueron, simplemente retenidos por las circunstancias. Mientras David se preparaba para avanzar, encargó, al cuidado de estos hombres “el bagaje” que el ejército debía dejar: equipo, utensilios, armas, ropas y demás. A medida que David marchaba con los otros 400 soldados, vieron que los amalecitas habían acampado en una gran llanura. Y se sorprendieron con lo que vieron: El enemigo tenía más de un millón de cabezas de ganado en su posesión, ya que los amalecitas también habían invadido a los filisteos y habían obtenido el botín. En medio de esta asombrosa escena, el ejército de David vio, aquello que habían venido a buscar: sus mujeres e hijos cautivos. Mientras David y sus hombres se acercaban, vieron a los amalecitas esparcidos por sus tiendas. Estaban bebiendo, de parranda, celebrando, por los grandes despojos obtenidos. Juntamente con el ruido de un millón de animales bramando, debe de haber sido una escena bastante ruidosa y caótica. David extendió a sus hombres para atacar, y los 400 soldados rodearon el campamento enemigo. Lo que siguió, fue una batalla sangrienta, que duró un día y medio. Cuando acabó, David había triunfado, y tal como Abiatar se lo había dicho, recuperó todo. Ni una sola persona, animal o pertenencia se perdió. David tenía un plan específico para los despojos de la guerra. Después de la batalla, al finalizar el conteo de los despojos de guerra, David reclama los bienes tomados por los amalecitas a los filisteos. Él declaró: “Éstos también son míos”, y tenía, para éstos, un propósito específico en mente. Ahora bien, mientras los vencedores retornaban hacia el torrente de Besor, los 200 soldados que se quedaron atrás, los vieron venir con todas sus mujeres e hijos. ¡Qué cuadro tan maravilloso debe haber sido verlos correr llorando, para abrazar a sus seres queridos! Sin embargo, este momento era por un lado dulce, y por otro, amargo. A pesar de que las circunstancias habían impedido a estos hombres ir a la batalla, ellos eran tan valientes, estaban tan calificados y tenían tanta pasión para pelear contra el enemigo, como los que fueron a la batalla. No obstante, ellos no se sentían dignos de celebrar la victoria. David sabía lo que estos hombres estaban pensando mientras abrazaban a sus familiares: “No me he ganado el gozo de este momento. No logré nada. Debí haber estado con los que fueron al frente de batalla”. Pero algunos de los 400 guerreros que habían ido a combatir, comenzaron a quejarse. La Escritura llama a estos soldados, “hombres malos y perversos”. Se decían unos a otros: “No vamos a compartir los despojos con estos vagos. Ellos no arriesgaron lo que nosotros arriesgamos. No aceptaron el desafío ni pagaron el precio” (ver 1 Samuel 30:22). Su murmuración estaba a punto de convertirse en un motín. Pero David tuvo, en ese momento, el corazón de Dios. “Y cuando David llegó a la gente (a los 200 hombres), les saludó con paz” (1 Samuel 30:21). En ese momento, con ese gran gesto, David establece la ley de los despojos, diciéndoles: “Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual”. Dicho de una manera sencilla, los 600 hombres compartirían el botín equitativamente. David no permitiría que ningún soldado en su ejército lamente el no haber estado en el frente de batalla. Así que convocó a sus líderes, a una reunión, y les instruyó: “No permitiré que esta división suceda. Compartiremos con igualdad. Este ejército de respaldo es tan importante como aquéllos que fueron a la batalla”. Cuando David saludó a estos 200 hombres, les estaba diciendo: “¡Bien hecho! Esta victoria es tanto de ustedes como de los que estuvimos al frente. Fueron útiles justamente donde se quedaron. Y, como su rey, yo declaro que ustedes recibirán la misma parte de los despojos de la victoria”. A partir de ese momento, todo rey en la historia de Israel guardó la ley de los despojos de David. Al leer este pasaje vino a mi mente, las famosas conferencias misioneras a las que asistía cuando era pastor de una iglesia misionera. Todos los años nos presentaban a todos los héroes que se habían ido al campo misionero. Que historias! más grandes, que extrarodinarias aventuras! Y sobre que superhombres y mujeres las que estaban allá! Por alguna razón siempre salia con la sensacion, que eran ellos los que estaban,haciendo el trabajo y que yo me había quedado cómodo en mi oficina de pastor, sin ninguna carga misionera, y por sobre todo , no estar en el campo misionero. Y luego vino este pasaje y me alentó mucho, pues nos habla de como Dios ve tanto a los que van a la batalla, como los que se quedan detrás de la batalla.

Portavoces de lo Eterno: Lati2 de Amós IV parte

Comenzaré por el modelo de ministerio de  Amasías: El operador político-religioso del status quo . En la figura del sacerdote Amasáis, el «capellán» del rey , se puede notar hasta que punto la religión se puede convertir en un instrumento político de la Institución y en qué sentido los religiosos pueden funcionar y actuar como una suerte de «alcahuetes» o como «sobones» de las autoridades políticas. Las acciones públicas de este personaje indican que la religión oficial de ese tiempo, uno de sus cuyos santuarios era Bet-el, estaba subordinada al poder político, a quien le convenía tener un «dios» títere del Estado, sujeto a los designios de las autoridades temporales y legitimador de sus acciones políticas. ¿Qué características marcaban la actuación pública del sacerdote Amasías? En primer lugar, del texto se deduce que como sacerdote de Bet-el, el santuario real o la catedral nacional del reino del Norte , Amasías tuvo que haber sido un personaje público de mucha influencia en Israel. Un personaje acostumbrado a codearse con lo más graneado de la sociedad de su tiempo, habituado a transitar en los pasillos del poder, y con acceso directo al rey Jeroboam II. Esto explica por qué, como se señala en el texto, envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras (Am. 7.10). Esto demuestra que siempre hay alguien que le refiere al “poderoso” lo que está diciendo el profeta en los pasillos.  El sacerdote Amasías, valiéndose de las relaciones y de los contactos que tenía en los niveles más altos del poder político, le comunicó al rey Jeroboam II del peligro que significaba dejar que Amós siguiera proclamando públicamente el juicio inminente de Dios sobre la casa real y sobre Israel: Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel… (Am. 7.1). ¿Qué pretendía Amasías? Aunque en el texto bíblico no se precisa cuales fueron las intenciones de Amasías, sin embargo, se puede deducir que él esperaba que el rey tomara alguna acción política en contra de Amós, como amenazarle, silenciarle, deportarle o simplemente comprarle. Sin embargo, como aparentemente el rey Jeroboam II no hizo nada o no reaccionó en contra del profeta Amós , Amasías tomó la iniciativa, ordenando a Amós que se fuera a otro lugar (huye a tierra de Judá), y que se gane allí la vida profetizando (come allá tu pan). Fue esa una manera directa de pretender silenciar al profeta y de intentar deportarlo, para que no siguiera incomodando con su mensaje a los que oprimían y explotaban a los pobres y a los desvalidos. Como en este caso, también en este tiempo, se pueden encontrar a personajes como el sacerdote Amasías, cuyo acceso a los niveles altos del poder les permite, además de disfrutar de ciertos beneficios materiales temporales, desacreditar a aquellos que no encajan en sus preferencias políticas o que –desde su punto de vista– son sus eventuales competidores en el terreno de las relaciones casi siempre cambiantes entre la religión y el Estado. Estos personajes acostumbrados a ser las únicas «figuras estelares» en la escena pública o los únicos «voceros autorizados» de Dios ante las autoridades políticas, casi siempre «mueven» sus contactos, para continuar siendo los únicos nexos entre el mundo religioso y los que detentan el poder político. Aunque para ello se tenga que desacreditar, acusar, silenciar o desaparecer de la escena pública, a las figuras religiosas que les resultan demasiado incómodas, porque atentan contra sus intereses personales.

Sorprendido por el poder de Dios: Cristo en la sinagoga de ellos

Estaba leyendo acerca de Lucas   4:14-30 sobre el primer mensaje de Jesús  y me preguntaba  porque un servicio religioso y una casa de Dios se convierte  en enemiga de Jesús, hasta el punto  de que lo quieren matar? Porque la casa de Dios  se vuelve hostil hacia Jesús. Hablaba con un amigo pastor  y lo oía decir  que la iglesia es el lugar  de sus más grandes frustraciones y decepciones. ¿Cómo lidió  Jesús con el rechazo de su propia casa? Como se puede pasar de “todos daban buen testimonio  de él y estaban maravillados de las palabras  de gracia  que salían de su boca” a “al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira… y le echaron fuera de la ciudad y le llevaron  a la cumbre para despeñarle.. ¿Cómo se puede pasar de la admiración al odio? En varias oportunidades los narradores del evangelio dicen la siguiente expresión “en la sinagoga de ellos”. Como dije anteriormente al principio del proyecto de Dios, no hay registro  de que el plan original de Dios incluyera  algo como la sinagoga. ¿De donde vino esta forma de reunirse? El término simplemente denotaba  el hecho de un grupo  de  gente congregado  (synagoge), pero luego se designó a un edificio y se le llamo “sinagoga”. Según el diccionario  significa originalmente tanto de  la comunidad en cuanto reunida (Ex. 16:1, Hechos 13:4) como a la comunidad o congregación en sí (Hechos 9:2), en tiempo posterior  se llama sinagoga al edificio en que los judíos celebraban  el culto. Sin embargo Jesús  iba a la sinagoga de ellos. La iglesia de hoy pasa por los mismos síntomas. El pasaje de Lucas 4:14-30 nos revela como era la sinagoga de ellos y como reaccionaban ante un Jesús, que llega a desafiar su sinagoga. Deseo empezar examinando las condiciones de la Sinagoga de ellos.  Quiero usar las frases del texto para sacar algunos principios. La primera frase es: “Nazareth donde se  había criado”, esto refleja que  era un Jesús rutinario, aquí vemos un problema, es el problema de la familiaridad vrs. La intimidad. Esto significa  que Jesús era conocido en ese lugar. Lo habían visto crecer, jugar y nunca lo habían visto más allá de ese Cristo familiar de su barrio. Esta gente estaba acostumbrada a Jesús. El que sepa de Dios, lo conozca no necesariamente tengo una intimidad con él. Creo que Jesús es familiar en nuestras asambleas, pero no íntimo. La gente sabe de él, ha oído de él, pero no viven con él. De allí el resultado del poco compromiso en nuestras reuniones. Una  segunda frase que se desprende del pasaje  es “entró en la sinagoga conforme a su costumbre” Es decir es un Cristo  presente pero no relevante, aquí vemos la paradoja de la  costumbre vrs. Convicción. La palabra describe  a un Jesús que asistía  puntualmente  a la sinagoga, es decir el no dejaba de asistir por ningún motivo.  La sinagoga  no tiene sus raíces  en ningún proyecto de Dios, fue una estrategia  humana ante la necesidad de congregarse, debido a que estaban en cautiverio y opresión y estaban lejos del templo. La sinagoga tenía todo un ritual  se reunían para leer la Escritura, exponer la Escritura y citar la Escritura. Esto se parece a lo que hacemos actualmente. Al pensar en esto, saltó a mi mente una pregunta: ¿será posible que la forma en que nos reunimos hoy,  sea un proyecto humano, y no de Dios, y que a pesar de eso Jesús visita “la iglesia de nosotros”? Nazareth  era el lugar donde Jesús se había destacado. La gente ya lo conocía, quizás como un líder o un rabí. El hecho es que le dio la oportunidad de leer la Escritura, eso significaba que de alguna manera Jesús tenía influencia. No hay duda que dejamos que Jesús participe de nuestras asambleas,  pero el control lo tenemos nosotros. Sino dígame de dónde salieron los programas del cultor por la mañana? Sólo dejamos 45 minutos para que la Palabra de Jesús pueda ser escuchada en nuestras asambleas, una vez termina el tiempo, le decimos: “hasta aquí Jesús, tenemos un programa que respetar”.  Una tercera frase es “los ojos estaban fijos en él” esta frase  nos habla que hay una gran diferencia entre escuchar y entender. La experiencia ahora es que Jesús  ha terminado y la gente estaba esperando, quizás  que explicara el texto de Isaías como cualquier profeta o rabí lo explicaría. Al principio tiene toda la atención y la admiración para El, por lo que la gente está diciendo. La gente estaba escuchando, pero no hay entendimiento  de los que está pasando. Jesús nos rompe nuestros hábitos, no hará lo que nuestros criterios desean, sino lo que el desee hacer.  Luego una cuarta frase  que me gustaría enfatizar es “Y todos daban buen testimonio…y estaban maravillados…y decían” Aquí encontramos  la paradoja del discurso vrs testimonio. La dinámica  de este culto fue que cada uno de ellos decían cosas buenas  y bonitas declaraciones. Se sienten bien  y hablan bien. El culto está reducido a decir cosas bonitas y a sentir cosas bonitas. Pero a la hora de expresarse, no pasan más allá de un asombro emocional de Jesús. Decían: “no es este el hijo de José. Esta es su percepción  y su visión de un Cristo reducido. No pueden sacarlo de su percepción humana reducida. Así que entonces la “la sinagoga de ellos” era un lugar donde pasaban cosas religiosas pero no tenían una experiencia íntima y fresca de Jesús, a pesar de tener su presencia no le daban el lugar que le correspondía como dueño de la sinagoga. Y tenían una cosmovisión de un Cristo reducido a sus esquemas y percepciones humanas religiosas. ¿Cómo desafiará Jesús esta situación? Lo plantearé en la próxima entrega.

Sorprendido por el poder de Dios: La sinagoga de ellos VI parte

Finalmente, la última evidencia que veo que respalda la idea que vivimos una generación de la “sinagoga de ellos” y que era la más parecida al tiempo de Jesús es el énfasis en el legalismo en lugar de la gracia de Dios. Lucas 15:1 dice que los pecadores y los publicanos venían a escuchar a Jesús.  Aquellos que eran lo peor de lo peor en los tiempos de Jesús, se sentían atraídos por él.  Cristo es atrayente e irresistible. Me pregunto por qué “lo peor de lo peor” de nuestras comunidades no se sienten atraídos a escuchar de él en nuestras iglesias.  Quizá sea porque nos hemos vuelto una especie de fariseos modernos que rechazamos con nuestras palabras, acciones y actitudes a los que se sentirían atraídos por las buenas noticias del evangelio. De muchas maneras hemos sustituido el mensaje de la gracia de Dios en Cristo por un mensaje humano, lleno de requisitos y reglas para que Dios nos acepte. Esta tendencia se ve reflejada de varias maneras. Por ejemplo, en las diversas reglas que implantamos para tener acceso a las instalaciones.  En algunos lugares se ponen letreros que indican qué tipo de ropa usar, qué tan largo debe estar el cabello o quiénes no son bienvenidos a las reuniones.  Las canchas deportivas de nuestras iglesias sólo pueden ser usadas por personas “dignas” de la santidad del lugar.  Todas estas actitudes farisaicas ahuyentan a los necesitados espiritualmente.   La tendencia también se refleja en la enseñanza y la predicación sistemática de nuestras iglesias. Muchas predicaciones se reducen a una serie de reglas que tenemos que cumplir para ser aceptados por Dios. Aunque predicamos la salvación por gracia, con nuestros mensajes cotidianos, pareciera que la gracia es algo que uno se gana a base de esfuerzo.  En vez de eso, debemos predicar el evangelio de la gracia de Dios que dice que somos peores de lo que pensamos, pero que Dios nos ama en Cristo más de lo que imaginamos.  Por su gracia somos salvos y vivimos cada instante la vida cristiana.  No obedecemos para ser hijos, sino porque Dios ya nos ha aceptado en Cristo como hijos es que deseamos agradar ahora a nuestro Padre. Cuando la gracia es predicada y vivida en una iglesia, los pecadores comienzan a acercarse porque escuchan las buenas noticias.  La gente empieza a comprender que no necesita arreglar primero su vida para poder acercase a Dios, sino que puede venir tal y como está, pues Dios nos ama tanto que nos recibe como estamos para transformarnos, por gracia, a la imagen de su hijo Jesucristo. He allí algunas evidencias de que al igual al tiempo de Jesús vivimos una época de “la sinagoga de ellos”. Habrán más y quizás muchos no estarán de acuerdo con ellas o conmigo. Sin embargo, no podemos cerrarnos ante el hecho de que algo pasa con nuestra iglesia. ¿Cómo podemos enfrentarnos a este tipo de sistema? ¿Cómo lo hizo Jesús? Essa será mi siguiente meta, reflexionar en la forma en que Cristo deafío la “sinagoga de ellos”. Por favor, escriban sus comentarios, necesito escuchar retroalimentacion, no dejen de hacerlo. Tomen tiempo para cuestionar, apoyar o aún criticar estos pensamientos. Bendiciones!

Sorprendido por el poder de Dios: La sinagoga de ellos V parte

Una séptima evidencia, es el énfasis en la tradición y no en la relevancia o el legado.

Para muchos evangélicos es de suma importancia conservar la tradición ministerial recibida del pasado.  De acuerdo con esta mentalidad, lo que se ha hecho en el pasado se vuelve la norma para definir lo que se puede o debe hacer en el ministerio presente.  El tiempo y la repetición van dejando la idea de que las prácticas ministeriales tradicionales son necesariamente la única manera aprobada por Dios para realizar el trabajo de la Iglesia. Toda propuesta que atente contra la tradición ministerial del pasado es considerada liberal, peligrosa y fuera del orden evangélico. No cabe duda que la tradición es importante porque nos conecta con los santos del pasado, provee el sentido histórico de nuestra identidad y es un freno amigable para nuestras tendencias extremosas.  Sin embargo, la tradición simplemente es unamanera en la que la Iglesia ministró en un contexto cultural particular, en cierta época de la historia, atendiendo necesidades y personas específicas.  No necesariamente es laúnica manera endosada por Dios para el ministerio. Por lo tanto, es necesario considerar el contexto cultural, social, político y religioso en el que ministramos para determinar cómo la herencia del pasado nos ayuda o nos distrae para servir en las circunstancias actuales.  No se trata de rechazar del todo la tradición, sino evaluarla y ajustarla al entorno presente para poder ser relevantes en nuestra cultura. Cómo seremos relevantes con nuestro ministerio femenil, por ejemplo, en una cultura urbana donde las mujeres forman parte activa de la fuerza laboral y tienen horarios tan variados. Cómo alcanzaremos con el evangelio a una juventud que está creciendo en la era del ciberespacio y multimedia. Cómo ministraremos en una época en la que la familia compuesta por papá, mamá e hijos es una especie en extinción. Cómo seremos relevantes a estas nuevas condiciones de ministerio. La tradición es muy buena, pero nunca olvidemos que somos llamados a ministrar relevantemente en un contexto diferente.  Los propósitos bíblicos para el ministerio nunca cambian, no obstante, las estrategias específicas para lograrlos pueden variar de cultura en cultura, de lugar en lugar y de época en época. Una evidencia más de la “sinagoga de ellos” es tendencia al trabajo individualista que al trabajo en equipo. Así como lo oye,

Estamos muy acostumbrados a trabajar individualmente en vez de buscar un equipo de trabajo.  Con esto, ignoramos el hecho de que Dios provee a cada iglesia de las personas con los dones necesarios para realizar el ministerio.  Las áreas de debilidad en el ministerio de una persona son las áreas de fortaleza de otra.  Dios distribuyo así los dones en el cuerpo para que formemos equipo y funcionemos coordinadamente para cumplir nuestro propósito.     Es triste ver a personas en la iglesia, inclusive pastores, que quieren hacerlo todo en el ministerio.  Ven a los demás como competencia en vez de complemento. Acaparan las posiciones, retienen el control, desplazan a los demás y no entrenan a otros para reemplazarse. Cuando hay dos o más pastores en una iglesia, establecen una jerarquía en vez de trabajar como equipo pastoral.  Comienzan los celos y las envidias que acaban por fraccionar a la Iglesia local.     Esto tiene que cambiar.  Debemos rodearnos de las personas que tengan los dones para ciertas áreas del ministerio, que nosotros carezcamos, para formar equipo con ellas. Debemos dar el lugar a las personas con los dones y no ser de estorbo para el desarrollo de su ministerio, sino de apoyo para que florezcan aun más. Nuestro propósito debe ser llegar a dedicarnos sólo a aquello que nadie pueda hacer mejor que nosotros en el cumplimiento del propósito del cuerpo funcionando como equipo. Por otro lado una evidencia más es tendencia al trabajo por puestos y no por dones. 

Solemos escoger personas para puestos en el ministerio sin considerar si Dios los ha dotado con lo que necesitan para desempeñar ese cargo.   Esta forma de trabajar lo que produce son resultados mediocres, personas frustradas y un ministerio rezagado.  La pregunta clave para elegir personas para los puestos es ¿A quién ha dotado Dios en esta comunidad para desempeñar este cargo?

En vez de elegir a las personas para los puestos usando criterios como la popularidad, la facilidad de palabra, el nivel académico o la relación familiar, deberíamos hacer un análisis concienzudo de los dones repartidos en la iglesia para elegir sabiamente.  Las personas que trabajan dentro de sus dones son personas eficaces, productivas y llenas de gozo en su cargo ministerial.      En algunos casos trabajar por dones en vez de por cargos implica reconocer que quizá tengo el cargo o el puesto pero que  no necesariamente tengo los dones.  Por lo tanto, debo rodearme de los que tienen los dones para ese ministerio. Lo importante no es que yo destaque, sino que el ministerio avance. Cuando permito que los que tienen los dones trabajen libremente, bajo mi responsabilidad, la iglesia avanza y el ministerio se realiza.

Solemos escoger personas para puestos en el ministerio sin considerar si Dios los ha dotado con lo que necesitan para desempeñar ese cargo.   Esta forma de trabajar lo que produce son resultados mediocres, personas frustradas y un ministerio rezagado.  La pregunta clave para elegir personas para los puestos es ¿A quién ha dotado Dios en esta comunidad para desempeñar este cargo?

En vez de elegir a las personas para los puestos usando criterios como la popularidad, la facilidad de palabra, el nivel académico o la relación familiar, deberíamos hacer un análisis concienzudo de los dones repartidos en la iglesia para elegir sabiamente.  Las personas que trabajan dentro de sus dones son personas eficaces, productivas y llenas de gozo en su cargo ministerial.      En algunos casos trabajar por dones en vez de por cargos implica reconocer que quizá tengo el cargo o el puesto pero que  no necesariamente tengo los dones.  Por lo tanto, debo rodearme de los que tienen los dones para ese ministerio. Lo importante no es que yo destaque, sino que el ministerio avance. Cuando permito que los que tienen los dones trabajen libremente, bajo mi responsabilidad, la iglesia avanza y el ministerio se realiza.  

Solemos escoger personas para puestos en el ministerio sin considerar si Dios los ha dotado con lo que necesitan para desempeñar ese cargo.   Esta forma de trabajar lo que produce son resultados mediocres, personas frustradas y un ministerio rezagado.  La pregunta clave para elegir personas para los puestos es ¿A quién ha dotado Dios en esta comunidad para desempeñar este cargo?

En vez de elegir a las personas para los puestos usando criterios como la popularidad, la facilidad de palabra, el nivel académico o la relación familiar, deberíamos hacer un análisis concienzudo de los dones repartidos en la iglesia para elegir sabiamente.  Las personas que trabajan dentro de sus dones son personas eficaces, productivas y llenas de gozo en su cargo ministerial.      En algunos casos trabajar por dones en vez de por cargos implica reconocer que quizá tengo el cargo o el puesto pero que  no necesariamente tengo los dones.  Por lo tanto, debo rodearme de los que tienen los dones para ese ministerio. Lo importante no es que yo destaque, sino que el ministerio avance. Cuando permito que los que tienen los dones trabajen libremente, bajo mi responsabilidad, la iglesia avanza y el ministerio se realiza.

Sorprendido por el poder de Dios: La sinagoga de ellos III parte

Una tercera evidencia de que es la “asamblea de nosotros” estriba en que hay énfasis en la liturgia y no en la adoración a Dios.  Las guerras litúrgicas son algo común en la Iglesia evangélica.  Las controversias son variadas. ¿Cantamos sólo himnos o cantos contemporáneos? ¿Expresamos corporalmente nuestra alabanza o nos quedamos inexpresivos? ¿Cantamos con órgano o con instrumentos contemporáneos? ¿Usamos el himnario o proyectamos la letra en la pantalla?  La lista sigue y sigue.  Sin duda, la liturgia y la adoración están ligadas.  La liturgia expresa al detalle nuestras convicciones en el área de la adoración pública a Dios.  La liturgia nos ayuda a crear una identidad como comunidad y provee un camino conocido para dirigir la adoración comunitaria a nuestro Dios.  Pero en muchas iglesias, la liturgia ha llegado a ser el objeto de culto, desplazando al único que debe ser adorado.     Se nos olvida que adorar es dejar de darnos la gloria y dársela a Dios.  Es exaltar a Dios por su carácter y sus obras. Es abandonar nuestros ídolos y confiar en el Dios vivo y verdadero (ver Salmo 115).  Se nos olvida todo esto porque estamos concentrados en los detalles litúrgicos que muchas veces obedecen a mandamientos de hombres.  Las formas y los modos vienen a sustituir la esencia y el fondo.  Las preferencias personales se anteponen a lo establecido en la Escritura. La tradición humana se prefiere a la libertad que otorga la Palabra de Dios. Debemos ser cuidadosos con la liturgia, pero nunca anteponerla a la adoración.  Dentro del marco establecido por la Biblia, los detalles litúrgicos pueden variar de acuerdo al contexto, la cultura, las generaciones, pero la adoración al Dios vivo y verdadero siempre debe ser la misma y nuestra prioridad.    Muchas de las guerras litúrgicas se acabarían si tuviéramos un claro entendimiento de la adoración bíblica y el lugar de la tradición litúrgica de nuestra iglesia. Una cuarta evidencia es que nuestro énfasis está en mantener y no en alcanzar. La preocupación de muchas iglesias es mantener a los que ya están. Esto, por supuesto, no está mal.  El problema empieza cuando los líderes no sueñan con los que podrían alcanzar, sino se conforman con mantener a los que ya están. Casi siempre las decisiones se toman con base en la comodidad y preferencias de los que ya son creyentes, sin desafiarlos a esforzarse a ser “todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles” (1 Co 9:22 NVI).  Se habla de evangelizar y de alcanzar al perdido, pero no somos capaces de cambiar nuestras cómodas costumbres con tal de acercarnos al que necesita de Cristo. No estoy sugiriendo que no evangelizamos.  Por supuesto que sí lo hacemos.  El problema está en que consideramos el evangelismo como algo más que hacemos en la iglesia, en vez de ser una actitud  que se refleje en todo lo que hacemos. Esta realidad es evidente en el descontento que producen algunos intentos de ser más sensibles con los invitados. Si proyectamos la letra de los cantos en la pantalla como una cortesía para todos los invitados que no tienen himnarios, algunos creyentes se muestran descontentos porque dicen que está mal ajustarse a los incrédulos.  Dicen: “Si quieren ser cristianos, tienen que ser como nosotros y hacer lo que nosotros hacemos”.  Algunos creyentes encuentran ofensiva la solicitud de ceder su asiento para algún invitado. Estacionamos nuestro automóvil en el lugar más cercano al edificio, en lugar de dejar ese lugar para algún invitado. Los sermones se preparan pensando sólo en los de casa y hablamos usando el “código” evangélico que sólo los de adentro comprenden. En fin, no sabemos ser anfitriones porque tenemos la mentalidad de que la iglesia es como un club para “santos”.  Nos interesa mantener el status quo del club; los pecadores vendrían a estropear nuestro club y sus prácticas tradicionales.  Necesitamos romper con este falso concepto de lo que es la Iglesia.  La Iglesia es la estrategia de Dios para alcanzar al mundo.  Debemos ser una comunidad que atraiga a los pecadores, que reciba a los que necesitan al Señor; una comunidad que se esfuerza por compartir, con sus palabras, acciones y actitudes, las mejores noticias jamás conocidas: el Evangelio.