Cantares: La forma en que Dios habla de sexo V

Piense por un momento en esta escena: Usted ya eligiò a la persona que le gusta, ya tuvo las primeras pláticas, ya se hicieron amigos y luego està por decirle que quiere una relaciòn de noviazgo. Usted la cita para decirle que quiere que sea su novia. Està seguro de que le dirà que sì. Y usted como mujer tambièn quiere la relaciòn. Hablan y concluyen que si seràn novios. Estàn allì y la pregunta que viene en el aire es ¿Y ahora que? ¿Qué debemos hacer para que la relaciòn continùe? Es aquì en donde su corazòn deberà decidir sobre que valores y principios se basarà su relaciòn. Y solamente hay dos : La carne o Dios. El noviazgo es màs que una experiencia de amorìos es la base de un matrimonio y que si no se sigue bien, màs adelante se puede arrepentir en su matrimonio. Por eso hay que pensarlo bien. En Cantares 2:1-7 sobresale un tema muy importante, como se fortalecen las relaciones emocionales.

La primera cosa QUE FORTALECE UN RELACIÒN EMOCIONAL ES LA COMUNICACIÒN VERBAL (2:1-3) En este nivel quiero hablar de varios mitos y realidades en la comunicación verbal entre las parejas. La comunicación entre el hombre y la mujer son diferentes Un estudio de Harvard acerca de un ciento de preescolares, descubriò un interesante fenómeno. A medida que ellos grabaron a cientos de niños jugando y teniendo conversaciones unos con otros, se dieron cuenta de que todos los sonidos que provenìan de las niñas eran palabras reconocibles. Sin embargo el 60% de los sonidos provenientes de los niños eran palabras reconocibles. El otro 40% eran, gritos, sonidos como “vroooooom” “aaaaaghh” “Tooot…tooot”. Esta diferencia `persiste aùn en la edad adulta. Los expertos en comunicaciòn dicen que el promedio de hablar de la mujeres màs de 25000 palabras al dìa, mientras que el promedio de palabras del hombre es un poco màas de 10,000 palabras. ¿Qué significa esto en terminos maritales? En promedio la esposa dirà que necesita pasar 45 minutos a una hora cada dìa en un conversaciòn signficativa con su esposo. Y cual serìa un tiempo significativo de conversaciòn de sus esposo serìan 15 a 20 minutos una o dos veces a la semana. Este pasaje nos enseña que tanto Salomón y la Sulamita estàn hablando y estàn en el proceso de casarse.Podemos comenzar a observar que los dos estàn hablando. De hecho todo este capìtulo tiene que ver con un dialogo en diferentes niveles. La Sulamita comienza diciendo “yo soy la rosa de Saròn. Ella se compara a una flor delicada que se ha criado dentro de la quietud de la vida del campo. Saròn es una regiòn entre Tabor y el Mar de Galilea por el rumbo de Nazareth en donde Jesús se criò en el norte de Galilea (I Crònicas 5:16). La rosa de Saròn era una flor silvestre de color carne con un tallo sin hojas que, al cortar el pasto aparecìa por miles en las regiones màs calientes. Al describirse con humildad como una flor del campo, tenìa un temor lògico de estar fuera de lugar una flor tan comùn del campo dentro del palacio de Salomón. Tambièn la Sulamita se compara con “el lirio de los valles”. El lirio de los valles es una flor hermosa y roja que se encuentra mucho en la Palestina. Ella se considera humilde en comparación con el rey y se refiere a sì misma como una muchacha comùn del campo. A propópsito, si usted ha creído la teoría que la rosa de Saróny el lirio de los valles es Jesucristo, déjeme decirle que no hay una idea más extraña e importada para este texto. Ahora podemos pasar a lo que Salomón puede decir en su comunicación o en respuesta a lo que Sulamita està diciendo. El dice: “Como el lirio entre los espinos , asì es mi amiga entre las doncellas” Salomón sigue con esta comparación y le da un giro notable. El dice que todas las doncellas de Jerusalén son como espinos en comparación con ella. A entrar la Sulamita al esplendor del palacio, aparentemente se habìa impresionado con la belleza de las “doncellas”, las damas bonitas del palacio. Pero Salomón dice que su nobleza de carácter y pureza virgen la coloca por encima de todas las damas sofisticadas de la corte que han pasado su vida “cuidando sus propias viñas”.La comunicación entre el hombre y la mujer a un nivel romàntico Todos los hombres que estamos leyendo esto, estamos bajo la sombra de que la mayorìa de las mujeres quieren que seamos romànticos en el matrimonio. La primera cosa que me preguntè es que es ser romàntico? Bueno mi primera fuente fue ir a la Escritura. Busquè en todas las concordancias electrònicas que tenìa la palabra “romance”, “romàntico” y escuche, no existe ni una sola alusiòn a esta expresión. Y por sobre todo entre los esposos. Luego me fui al diccionario y escuche lo que encontrè de la expresión. Oiga lo que dice de romance: Aplicase a cada una de las lenguas modernas derivadas del latìn. Novela o libro de caballerìas. Combinación mètrica de origen español, que consiste en repetir al fin todos los versos pares a una misma asonancia y en no dar rima alguna a los impares. Composición poètica escrita en romance. Bachillerìas, excusas. Romance corto, el de versos de menos de ocho sìlabas. Romance real, el de versos endecasìlabos. Al tener tan claro el concepto decidì mejor buscar “romanticismo” y oiga lo que dice el diccionario: Escuela literaria de la primera mitad del siglo XIX, individualista y que prescindìa de los preceptos clàsicos; en muchas de sus obras se ajusta al espìritu y gusto de la civilización cristiana. Propensión a lo sentimental, generoso, fantàstico. Entonces que? Què es el romanticismo, es una cosa real? O traìda del mundo del cine y de la literatura? La Biblia nos enseña conceptos màs allà del romanticismo, a cada pareja se le asigna elementos de compromiso y volitivos. Por ejemplo al hombre se le dice en Efesios 5 que los hombres deben amar a la mujer, deben entregarse por ellas, deben ministrarla, deben presentarsela a si misma como una mujer gloriosa, sin mancha y arruga, amarla como a su propio cuerpo, sustentarla y cuidarla. En este sentido debemos despojar del concepto de romanticismo lo que el mundo nos enseña y ser màs bìblicos. En realidad lo que la Biblia nos enseña es tener una pasiòn fresca en el matrimonio. Si incluye los detalles, los regalos pero hay que incluir varios elementos. El primero es el realismo del romanticismo. Salomón y la Sulamita se describen con palabras hermosas, pero con un toque de realismo. Ella se considera que tiene limitaciones, algunas imperfecciones que podràn no gustarle a Salomón. No es una belleza total, se da sus limitaciones y por sobre todo conoce las limitaciones de su aspecto fìsico. Ella puede comunicarle a su futuro esposo sus temores. Por otro lado Salomón es honesto al responder y decir como el la percibe. El tiene un lugar especial para ella. Una cosa importante es que las figuras hablan de la femineidad y masculinidad de la pareja. Una vez Salomón usa la expresión “mi amiga”. Este trato cariñoso implica tambièn el aspecto fantasioso del romance.

La práctica del autoerotismo: ¿Más…turbados?

Estoy de acuerdo con las primeras afirmaciones de Geisler acerca de los tres casos en los que la autosexualidad es mala. Sin embargo, tengo problemas con su autorización (y la de otros autores) en cuanto a la misma como alivio para la lujuria. Primero, ¿debe convertirse la autosexualidad en un esposo o una esposa suplente? Como toda persona con un matrimonio feliz sabe, cuando se entra en una vida de profunda realización sexual con el ser amado, resulta aún más difícil cortarla de repente a causa de la enfermedad, la separación forzosa o la muerte.

En segundo lugar, ¿es la autosexualidad la única forma de evitar la lujuria? ¿No hay otras maneras mucho más en consonancia con las Escrituras y que no implican riesgo, como sucede con la masturbación, de convertirse en un hábito? Earl Wilson y Randy Alcorn, aunque por lo general coinciden con Geisler, hacen algunas observaciones importantes que dan equilibrio al tema que nos ocupa. Wilson defiende el énfasis bíblico en el autocontrol al decir que si la autosexualidad fuera el camino a seguir, el apóstol Pablo lo diría en su enseñanza sobre el autodominio sexual en 1 Corintios 7.89. ¿Por qué no expresa el apóstol que si alguien no puede controlar su instinto sexual se masturbe? Esto es lo que muchos autores parecen estar diciendo. Wilson comenta al respecto:
Hay una respuesta que parece evidente: la masturbación no es una forma de autocontrol, sino a menudo una falta del mismo. Las fantasías sexuales y la masturbación permiten a las personas entrar en una relación erótica con múltiples individuos, lo cual no parece compatible con la exhortación de Pablo a ejercer el dominio propio, como leíamos en 1 Corintios 6.1213 … Nos engañamos a nosotros mismos cuando decimos que no podemos vivir sin la masturbación. Ese mismo aserto raya en la obsesión. Necesitamos reconocer que somos personas amantes del placer y que la masturbación es una forma de escoger el culto a éste antes que a Dios.

Wilson sigue diciendo que el segundo de los principales problemas en cuanto a la autosexualidad es su despersonalización, y cita el título del excelente capítulo de John White sobre el autoerotismo: «El sexo en una isla desierta». Su argumento completo contra la autosexualidad como un estilo de vida sexual legítimo, es que el sexo lo da Dios para contrarrestar la soledad humana («No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él», Génesis 2.18). La autosexualidad, en cambio, produce mayor soledad. Aquello que fue creado para unir de por vida a un hombre y una mujer, se utiliza erróneamente generando el peor tipo de soledad y aislamiento que pueda darse.
Tus deseos sexuales están asociados con una necesidad más profunda: que alguien comparta tu isla y termine con tu soledad … La masturbación es estar solo en una isla. Frustra el mismo instinto que intenta gratificar.

Alcorn está de acuerdo con la línea general de pensamiento que siguen Wilson y White, y concluye su capítulo sobre la autosexualidad con dos asuntos importantes.El primero es que «la masturbación parece ser una parte natural del descubrimiento que el adolescente hace de sí mismo, particularmente los chicos». Y advierte a los padres cristianos que no deben alterarse si descubren a sus hijos adolescentes masturbándose; ni amenazarlos con que les producirá locura o algún tipo de desajuste físico o emocional posterior.
Y el segundo es que los individuos no deberían permitir que la autosexualidad se convirtiera en «el centro de su vida. Los sentimientos de culpabilidad, vergüenza y autoaborrecimiento, así como el resentimiento contra Dios por haber hecho del estímulo sexual una fuerza tan poderosa en la vida humana, pueden estropear la vida de un creyente», dice Alcorn.
Si hemos cometido pecado de autosexualidad, podemos ser perdonados. Si estamos atados a ese hábito, hay forma de salir de él. Como expresan todos los autores-consejeros mencionados: del mismo modo que uno elige masturbarse, puede también decidir dejar de hacerlo. Si la práctica es obsesiva y de mucho tiempo, tal vez el romper con ella implique una verdadera guerra espiritual; pero en Cristo podemos dejarla. Alcorn, Wilson y White sugieren algunos pasos sencillos que podemos dar a fin de obtener la victoria sobre este hábito potencialmente obsesivo.

La práctica del autoerotismo: ¿Más…turbados?

Tal vez la descripción más penetrante del hábito de la masturbación la encontramos en una carta de uno de mis autores preferidos C.S. Lewis, el dice :  “Para mí el verdadero mal de la masturbación consiste en que toma un apetito —que legítimamente usado hace salir al individuo de sí mismo para completar (y corregir) su propia personalidad en la de otra persona (y en último término en los hijos y nietos)— dirigiéndolo en sentido contrario, hacia la prisión interior de sí mismo, para crear un harén de novias imaginarias. Y este harén, una vez aceptado, se resiste a ser abandonado para salir y unirse verdaderamente con una mujer real. Porque tal harén se encuentra siempre a mano, siempre dócil, no exige sacrificios ni renuncias y puede ser adornado con atracciones eróticas y psicológicas con las que ninguna mujer real puede competir”. Esta cita puede aplicarse tanto a hombres como mujeres, y expresa la idea de la masturbación como una huida personal de la realidad hacia la prisión de la lujuria.

Sin embargo prefiero el término más limitado de la «autoestimulación sexual», que enfatiza la propia gratificación, una forma de narcisismo. Se trata de una actividad sexual totalmente egoísta, llevada a cabo mediante la autoexcitación, hasta conseguir el orgasmo. También me gusta la palabra : «autosexualidad». La definición dada por el diccionario implicaría que casi todas las parejas casadas practican la masturbación en diferentes momentos de su vida marital, cuando el coito completo no es posible o aconsejable para uno de los cónyuges por distintas razones. También significaría que algunos matrimonios utilizan con regularidad la masturbación, particularmente aquellas mujeres que no pueden alcanzar el orgasmo sin un estímulo manual de su marido. A menudo, cuando se da esta situación ya hay suficiente trauma personal como para añadir la idea de que se está practicando la masturbación. Algunos  especialistas dicen que «Para algunas parejas, la masturbación es necesaria a fin de alcanzar el máximo ajuste sexual».
En casos como este en los que la Biblia guarda silencio, deberíamos guiarnos por los amplios principios escriturales referentes al sexo. La sexualidad es un don de Dios, no sólo necesario para la procreación, sino también como acto particular por el cual el hombre y la mujer se convierten en «una sola carne» de la manera más significativa. El coito es una especie de matrimonio, dice  Norman Geisler: Si se produce fuera de un compromiso de amor de por vida, es un «mal matrimonio»; de hecho constituye el pecado que la Biblia llama fornicación (cf. Gálatas 5.19; 1 Corintios 6.18).  El coito inicia un «matrimonio». Si no se entra en el mismo con un compromiso de amor de por vida, entonces constituye una unión perversa, un acto de fornicación.
Geisler considera que la autosexualidad es en general mala y la masturbación pecaminosa: «(1) cuando su único motivo es el mero placer biológico; (2) si la persona permite que se convierta en un hábito compulsivo; y/o (3) cuando dicho hábito es el resultado de sentimientos inferiores y produce sentimientos de culpabilidad». Continúa el autor con una importante afirmación: «La masturbación es pecaminosa cuando se realiza en conexión con imágenes pornográficas, ya que Jesús dijo que la lujuria tiene que ver con los intereses del corazón» (Mateo 5.28).
Por último, escribe que la autosexualidad:[ ... ]puede ser correcta si se utiliza como un programa temporal y limitado de autocontrol a fin de evitar el pecado sexual antes del matrimonio. Si uno está comprometido a llevar una vida pura hasta el momento de casarse, puede ser permisible en ocasiones hacer uso de la autoestimulación sexual para aliviar la tensión. Siempre que no se convierta en un hábito o en un medio para satisfacer la lujuria personal, la masturbación no tiene por qué ser un acto inmoral (cf. 1 Corintios 7.5; 9.25) … La masturbación utilizada con moderación, sin lascivia, con el propósito de conservar la propia pureza no es inmoral.

Que piensan de esto?

La práctica del autoerotismo: ¿Más…turbados?

Hola, como estan? he recibido algunas preguntas sobre temas y varias veces me han escrito acerca de la masturbación, así que he tomado tiempo para escribir algo acerca de ese tema. Quiero ser lo más claro, bíblico y práctico. Me encontré este video que me pareció interesante, talvez nos ilustre algo acerca de lo que una gran cantidad de hombres y mujeres viven

Que opinan del tema? Por favor escríbanme, y entraremos enun dialogo abierto y cristiano