La misión como bendición: Una alternativa para la iglesia

Me gradué del seminario hace 22 años. En esos 5 años de capacitación teológica nos tocaba pensar seriamente acerca del concepto de misión integral[1]. Con el correr de los años ha habido gran debate acerca de que es la misión de la iglesia y que implica esa misión. Como fiel admirador del AT siempre había oportunidades en que, me tocaba pensar seriamente en el aporte del Antiguo Testamento para la base bíblica de la misión de la iglesia en el contexto de América Latina y en aquel tiempo de Guatemala. Este reto me asustaba un poco. En esa época ( y en esta por supuesto) nos tocaba leer literatura teológica de una gama de posturas y a dialogar con personas que, al igual que muchos , tenían una pasión por ese tema tan inquietante de la misión del pueblo de Dios en América Latina. Era una época muy rica para la reflexión. Durante la década de los 1980 y la primera parte de la década siguiente, por todo el mundo y particularmente en América Latina había un despertar del interés entre los evangélicos en cuanto a repensar lo que debía ser la identidad y razón de ser de la iglesia. Esta preocupación incluía una interacción crítica con otras corrientes teológicas, especialmente el pensamiento ecuménico y la opción liberacionista, y una reconsideración de algunos modelos históricos de lo que hoy llamamos la misión integral u “holística”. Por cierto el concepto de Misión Holística ( que no es más que una palabrita rebuscada para hablar de “integral) la discutimos hasta la saciedad por aquellos días en aquellos contextos chapines. En los estudios bíblicos más académicos que se han hecho hasta la fecha sobre la misión ha habido mayor énfasis en el Nuevo Testamento que en el Antiguo. Hasta cierto punto, esta tendencia es natural. Obviamente, los compromisos y actividades de Jesús y de la Iglesia emergente nos enseñan mucho en cuanto a nuestro deber cristiano. Sin embargo, el Antiguo Testamento también puede arrojar luz sobre el tema. Hay varias maneras de presentar la información que se encuentra en el Antiguo Testamento. Una sería desplegar todo un panorama de la gran variedad de material, señalando brevemente muchos puntos. En este artículo escogemos otra opción, la de profundizar en algo mucho más específico. Nos limitaremos al libro de Génesis, y a uno de sus temas principales, la bendición. El tema de la bendición es importante por varias razones. Nos ayuda a superar la dicotomía que a menudo se ha hecho en discusiones sobre la misión de la iglesia entre lo “espiritual” y lo “material”. Siempre la gran discusión ha sido por un lado a la crítica de que la iglesia es “demasiado espiritual” no cumple su función social y por otra lado que es demasiado social que no cumple o inhibe lo espiritual, limitando a la misión a una cosmovisión humanista, desarrollista y sociológica. Por otro lado también, nos revela que la misión para el cristiano no se puede separar de otros temas claves, como la formación del carácter y el desarrollo de la fe. Es decir para la Biblia y sobre todo el AT, no existe tal separación. La separación la hizo la iglesia histórica. Pero asumimos por esta herencia histórica que la Escritura la tiene. Además, lo que es llamativo para nosotros en América Latina es que el pueblo de Dios en Génesis tiene que aprender cómo encarnar la misión en contextos difíciles de hambre, guerra y graves conflictos familiares. Así que la propuesta es que La Misión INTEGRAL EN REALIDAD ES un Llamado a Ser DE Bendición. y El pasaje fundamental de esta propuesta es: Génesis 12:1-3 Es decir Las discusiones sobre la misión en el Antiguo Testamento comúnmente mencionan Génesis 12:1-3. Parte de la atracción que tiene este pasaje es el alcance y amplitud de su visión, expresados por la frase “todas las familias de la tierra” (v. 3). Pero, aquí encontramos mucho más de lo que tal vez imaginemos a primera vista. No es un pasaje aislado y sin contexto. Primero, la palabra “familias” (heb. mišpāHôt) se conecta con el capítulo diez, donde aparece varias veces en la enumeración de los descendientes de los hijos de Noé, la “Tabla de las Naciones” (10:5, 18, 20, 31, 32). Como mínimo, esta conexión léxica indica que el llamado de Abram está diseñado para alcanzar a “todas” esas familias, o sea, a toda la humanidad que nace después del juicio del Diluvio. Segundo, la oración “engrandeceré tu nombre” (12:2) nos hace recordar el famoso relato de la torre de Babel (11:1-9). Lo que la humanidad buscaba en esa construcción se ve en el 11:4: “hagámonos un nombre”. Es decir, buscaban la fama, pero una fama basada en la rebeldía (rehusaban llenar la tierra; cp. 1:28) y en el deseo de llegar hasta donde estaba Yahweh (la cúspide de la torre supuestamente llegaría al cielo). He aquí, un eco de la tentación de ser como Dios (3:5). En contraste, Abram y el pueblo que surgiría de sus lomos no deberían manifestar la desobediencia de los de Babel ni tener las mismas aspiraciones arrogantes. La grandeza de su nombre vendría por la gracia de Dios y por cumplir su misión, no por las pretensiones humanas. Tercero, la centralidad del tema de la bendición para la misión se hace evidente por la repetición de la raíz “bendecir” (heb. bārak). En 12:2-3 el verbo “bendecir” aparece cuatro veces y el sustantivo “bendición” una vez. También es obvio que esta actividad de bendecir tiene su origen en Dios; los verbos en primera persona predominan en estos versículos. Un análisis cuidadoso de 12:1-3 nos lleva a una cuarta observación. Estos tres versículos se pueden dividir en dos partes simétricas. Cada parte empieza con un imperativo, el cual es seguido por tres promesas:

12:1-2a Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

Y haré de ti una nación grande,

y te bendeciré,

y engrandeceré tu nombre.

12:2b-3 Y sé bendición.

Y bendeciré a los que te bendijeren,

y a los que te maldijeren maldeciré;

y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Esta estructura nos señala otra verdad fundamental relacionada con la bendición. Para que el pueblo de Dios sea una fuente de bendición para con los demás (12:2b-3), primero tiene que recibir y experimentar la bendición (12:1-2a). El mandato de ser bendición no viene sino hasta después de la promesa de convertirse en una nación grande, bendecida y con gran nombre. En las siguientes narrativas, siempre hay cierta tensión precisamente en este punto—es decir, entre la experiencia de ser bendecido y la naturaleza de la interacción de los patriarcas con quienes los rodean. En resumen, hemos hecho cuatro observaciones basadas en Génesis 12:1-3: la misión es para beneficiar a todas las familias de la tierra, el renombre que se logrará se basará en servir a la humanidad y no por la ambición, la misión se define por la bendición, y se puede ser canal de bendición hacia el mundo solamente después de haber experimentado la bendición. Lo que nos toca ahora es tratar de entender a la luz de Génesis cual es el significado de “bendecir” y “bendición”. Si la misión del pueblo de Dios es ser bendición, es imprescindible definir en qué consiste la bendición. Seguiremos en la otra entrega.


[1] Este documento tiene como base las reflexiones de mi profesor del AT Dr. Daniel Carroll. El ha estado escribiendo libros acerca de este concepto, he tenido el privilegio de leerlos, así como sus ponencias y artículos. Es una voz autorizada cuyos escritos combinan la nitidez académica pero también el corazón pastoral y misionero. Considero que su concepto de Misión Bendición, será de mucha influencia sobre todo en el siglo XXI

Di-lemas de Jeremías: Evidencias de una vida alejada de Dios 3 parte

 En los versículos 26-28, allí Dios declara que la quinta evidencia del alejamiento de Israel es  cambio de su fuente de autoridad. Note que el pasaje está enfatizando que Israel ha puesto en lugar del Dios viviente a un palo al cual el le rinde culto. Es este leño, al que le pide su instrucción. Israel tenía un palo como autoridad, porque este ídolo es fácil de manejarlo, se puede manipular.¿Qué ídolos tenemos como pueblo evangélico, al cual nosotros les rendimos pleitesía más que a Dios? Cuáles son hoy nuestras fuentes de autoridad, para ser oídos y escuchados? Pienso que el primer ídolo es lamentablemente el oficio de pastor. La gente quiere más a su pastor que a Cristo. Le hace más caso a él que al Señor. La centralidad de la figura del pastor es una de las cosas más idolátricas hoy en día.  Y que de los “números”. Si hay mucha gente entonces tenemos la autoridad para decir cualquier tontera. La gente asume que si una iglesia tiene tanta gente, entonces indudablemente Dios tiene que estar allí. Pero esto no es cierto! La gente tiene la tendencia a escuchar a los famosos en los púlpitos, y les creen porque manejan bastantes números. Ya sea de miembros, construcciones, dinero, carros. Aquí en El Salvador mucha gente asiste y le cree a un pastor, sólo porque es buen administrador, porque tiene buses, colegios, cultos toda la semana. El diablo es buen administrador y no por eso le creo! Y el problema es que a la gente le sucede como a Israel, cuando se ven en apuros Dios les dice “y en el tiempo de su calamidad dicen (a Dios): levántate y líbranos. Que los libren sus dioses, no son ellos a los que adoran? Mucha gente está herida, y pasando por tantas calamidades, y viven dependiendo que su ídolo, llámese pastor, los saque de apuros. Ya no viven la fe para Jesús y para confiar en él.  Viven para sus pastores, denominaciones, iglesias, estatutos. Así que la respuesta de Dios es, “ya que ellos son tus dioses, pídele a ellos que te libren y no a mí”. La gente viene a los templos a escuchar que es lo que Dios le dijo al pastor y con eso viven, no escuchan a Dios personalmente y luego llegan a la iglesia a verificar si lo que Dios les dijo en privado lo reafirma a través del siervo de Dios. Somos tan idólatras como los judíos en tiempo de Jeremías. La sexta y última evidencia en este capítulo 2 de Jeremías  aparece en los vrs. 29-37. Dios dice que la sexta evidencia es que una vida alejada de Dios es frustrante.  Dios les advierte que pelearse con él y alejarse de él causará frustración a su vida. Hay una expresión al final de verso 37 “no prosperarás por ellos”.  En el, se resume todo el mensaje de estos versículos. Dios les dice que el no prospera a los que se apartan de él. La palabra prosperar es«triunfar, prosperar». Este vocablo se encuentra tanto en hebreo antiguo como moderno. Aparece unas 65 veces en el texto del Antiguo Testamento hebraico y por primera vez en Gen_24:21 (RVA): «Para saber si Jehová había dado éxito a su viaje o no». El término expresa la idea de una empresa de «éxito» (lo contrario de fallida). La fuente de tal éxito es Dios: «Mientras buscó al Señor, Dios le prosperó» (2Ch_26:5 LBA). Pese a ello, las circunstancias de la vida a menudo suscitan la pregunta: «¿Por qué prospera el camino de los impíos?» (Jer_12:1 RVA). La prosperidad de los impíos se limita a lo pasajero, mientras que aquí se refiere a saber que tenemos el respaldo de Dios. Tener logros sin el respaldo de Dios (ver mi artículo “el éxito sin Dios”) no es tener éxito, es simplemente, logros en la carne y que al final son perecederos. Así que hemos visto  las evidencias de una persona que vive su vida lejos de Dios. Ese es el primer mensaje de Jeremías, su mensaje de inauguración. Se imaginan como habrá reaccionado la audiencia en ese momento? Se imaginan dando su primer mensaje en la iglesia donde acaba de ser contratado  y que sea como este? No de balde Jeremías sería “columna fuerte y torre edificada en medio de este pueblo rebelde”  Y que de nosotros hoy? ¿Cómo estaremos?  Espero que Dios tenga misericordia de nosotros.

Di-lemas de Jeremías: Evidencias de estar lejos de Dios 2 parte

 

La segunda gran evidencia del alejamiento del pueblo de Israel de Dios aparece en los versículos 13-19. Nutrirse del mundo en lugar de los preceptos de Dios. La argumentación se establece en el vrs. 13 “dejaron la fuente de agua viva” y “tomaron “de cisternas rotas”.  Ellos estaban bebiendo de “las aguas del Nilo” y de “las aguas del Eúfrates”. Entonces implica que en lugar de estar llenando su vida y su mente de la información de Dios, lo estaban haciendo de las naciones paganas. Esto es un serio problema, y nos vuelve a traer a la discusión anterior acerca del decisionismo. Cuantas prácticas de la iglesia hoy vienen de la sabiduría del mundo y no del Señor. Estoy asqueado de ver tantas cosas que no tienen ni una tan sola base escritural. Note usted cuál es nuestro criterio de crecimiento, compararnos con los demás y creer que somos cristianos porque nos parecemos a los que están en la iglesia, pero la base de comparación no debe ser los otros asistentes, sino la Palabra de Dios. Ya en otras ocasiones he hablado del concepto  de cobertura, del diezmo, de la liturgia en la iglesia, del rol del pastor, de la forma en que leemos la Escritura, etc. Por esa razón, nos encontramos con adversidad. Los sacerdotes estaban bebiendo de la sabiduría de Egipto, de Asiria. Algo tenían que estar enseñando, pero no enseñaban la Palabra de Dios. La respuesta de Dios es “ve cuan malo y amargo es haber dejado tu a Jehová tu Dios” (vrs. 17 y 19). Estamos en tiempos que la gente camina por sendas malas y de amargura, porque han estado bebiendo de otras fuentes y han dejado a Dios.

La tercera evidencia es perdida de identidad espiritual, (20-21), puede usted notar que hay varias expresiones de parte de Dios que son muy fuertes. Una vez más la metáfora de “romper tus ataduras y tus yugos” implica independencia de Dios. Una versión dice: “Hace mucho tiempo rompiste tu yugo y te quitaste las cadenas que te ataban a mí. Dijiste que ya no me servirías y como una prostituta te tendiste en cada colina y bajo cada arbusto. Pero yo te planté como una vid seleccionada, toda ella de la mejor semilla. ¿Cómo es que te degeneraste tanto que ante mi te has convertido en una vid extraña?  Pero esa independencia automáticamente la hizo perder sus distintivos. Dios la llama “ramera” su actitud idolátrica, la lleva a la prostitución. ¿Cómo un pueblo que ha sido redimido por la sangre de Cristo y es llamado su esposa “se convierte en una ramera”? Una prostituta ofrece su cuerpo para sostenimiento, es la forma más baja de comercio. Porque va en degradación tras degradación. En este momento al escribir, me pregunto ¿será la iglesia evangélica de El Salvador en el tiempo actual una ramera? ¿Qué creen ustedes? Bueno pregúntele a los televangelistas famosos, pregúntenle a Cash Luna para que necesita un Jet de medio millón de dólares, a Jessie Duplantis tres jets, a Kenneth Hagin dos jets de 20 millones de dólares (para mayor información, lean mi artículo de pastorcitos, aviones y bicicletas), López Bertrand sus motos de lujo, con sus tres divorcios, sus carros. Pregúntenles a los adoradores de moda, a los “salmistas “que viven tan bien y tan llenos de lujos. Que hacen sus canciones tan “genéricas” que se pueden usar para cantarle a Dios como para cantarle a una mujer o a un hombre” Pregúntenle a Morris Cerrullo que no  puede usar  un carro normal sino  un mercedes porque como hijo del Rey, no es digno de un Nissan sino de un mercedes. Pregúntenle a los pastores que adoraron a Tony Saca presidente de El Salvador  y que corrían cada vez a donde él para sacarse una foto, y ponerlas en su oficina, para demostrarnos que importantes eran. Pregúnteles a todos aquellos pastores e iglesias que lo invitaron en sus congregaciones y dieron palabras proféticas que no venían de Dios sino del ofrecimiento barato como ramera, del evangelio de Jesucristo. Pregúntenle a los que ahora se están vendiendo con Mauricio Funes, actual presidente de El Salvador, a los Carlos Rivas que construyen grandes templos e imperios en tiempos donde la gente no tiene ni para comer. Pregúntele al pastor de una iglesia en Miami, que dijo que la poligamia era aceptada por Dios, y que el tenía siete mujeres en su iglesia y que había intercambio de parejas todas ellas miembros de la iglesia. Entonces sabrá que sí, somos una ramera barata vendiéndonos al mejor postor. Lamentablemente los somos! Así que lo único que nos queda  La otra figura que Dios utiliza por boca de Jeremías es “que era vid y se convirtió en sarmiento”. Si la primera tiene que ver con la conducta, la segunda tiene que ver con los frutos. Es decir era esposa y su carácter se transformó en ramera. Ahora se esperaba frutos de vid, pero terminó siendo un sarmiento. Oiga lo que traduce esta versión: “Yo te había plantado de la cepa selecta, toda entera de simiente legítima. Pues ¿cómo te has mudado en sarmiento de vid bastarda” Y en realidad ese es el sentido del texto. La idea es que ella dio frutos extraños, independientes de su origen. Por eso la llama “bastarda”. Que fuerte ilustración de parte de Dios! El énfasis está en que ella fue la que se transformó en vid extraña. ¿Qué tipo de frutos estamos dando hoy? ¿Qué era lo que Dios esperaba? Grandes templos? Gente importante en los medios? Ese era el fruto que Dios quería de su iglesia hoy? Creo que no. Nuestra iglesia está produciendo ciertos frutos que ante los ojos del Señor son “totalmente extraños”. Y me imagino que para la mayoría que queremos ver a un Señor real y verdadero. Ahora paso a la cuarta evidencia del alejamiento de Dios, es una vida carnal.  (22-25). La expresión que respalda esta idea aparece en el vrs. 23 ¿cómo puedes decir  no soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Una vez más, lea lo que dice esta versión: Jer 2:23 »¿Cómo te atreves a decir: “No me he corrompido ni he adorado dioses falsos”? Observa tu comportamiento en el valle y reconoce lo que has hecho, camella que anda a la ligera, de aquí para allá; Jer 2:24 burra salvaje, que tira al monte, que ardiendo de ganas olfatea el viento. Cuando está en celo, no hay quien la controle, y el macho que quiera aparearse con ella no tendrá que buscar mucho porque es fácil de encontrar cuando está en época de celo. Jer 2:25 No andes corriendo con los pies descalzos, ni dejes que se te reseque la garganta. Pero tú dices: “¡Ni modo, no hay remedio! Me gustan los extraños y me iré tras ellos. Esta traducción está más apegada emocionalmente al texto. Dios compara la convicción de este pueblo como una dromedaria y una burra que andan en celo! Esto es fuerte! Dios le dice que no tienen convicciones, que su discurso puede hablar de pureza “no soy inmunda, nunca anduve tras los baales”, y sin embargo correr de un lado para otro para satisfacer sus deseos lujuriosos. Indudablemente Dios está hablando aquí metafóricamente y del pueblo de Israel. Sin embargo no perdamos de vista que la “conducta lujuriosa” es una conducta que Israel tenía en toda la gente. Su vida carnal está asociada con sus pasiones, con el sexo, la lujuria, la lascivia.  Esta vida carnal es una de las predilectas y favoritas de todos nosotros. Vivimos en un mundo sensual y sexual, y la iglesia ha sucumbido a ellos. Aunque muchos predicadores estaremos diciendo un buen discurso acerca de estos temas, me temo que por dentro Dios nos estará diciendo “como puedes condenar lo que tú mismo estás haciendo dentro de mi pueblo”. He participado de grupos juveniles, en donde las muchachas está dorando a Dios en el culto y luego se acuestan con los directores de alabanza, con los hijos de los pastores. Hemos llegado a ser como los hijos de Elí que usaban las puertas del templo para acostarse con las mujeres. Somos “dromedaria ligera que busca amantes”. Somos un iglesia consumida `por los caldos de la sensualidad y la pornografía. ¿Cómo están sus pasiones? ¿Cómo las maneja? Dios le echa en cara que no debe negar con su discurso lo que está viviendo en la realidad nacional.

Di-lemas de Jeremías: evidencias de estar lejos de Dios

Este blog, tiene como nombre “La Casa del Padre” y lo hice con el propósito de recordar la huida del hijo pródigo del hogar. He creído que muchos de nosotros a veces nos alejamos de la casa del Padre, y el está esperando que regresemos para hacer una fiesta. Precisamente de este tema trata del capítulo 2 de Jeremías. Es la acusación de Dios que su pueblo, su amado pueblo estaba lejos de él y ni siquiera se había dado cuenta. ¿Qué síntomas presentaba el pueblo de Israel, cuando Jeremías es llamado y llevado a ministrar? Bueno veremos  por lo menos siete evidencias que demostraban que Israel estaba lejos de Dios y al borde del juicio. El capítulo se podría bosquejar reduciéndolo a diecisiete preguntas que Dios planteó a Judá (versos 5, 11, 14 [3  preguntas], 17–18 [2 preguntas], 21, 24, 28–29, 31 [3 preguntas], 32 y 36). Los versículos 6, 8 y 23 mencionan tres preguntas más que hizo Judá, o que debió haber hecho. Estas preguntas demuestran la preocupación de Dios por los pecados de Judá, incluyendo una advertencia acerca de dónde los llevarían tales pecados si no se arrepentían. Entonces el énfasis está en esas tres preguntas para señalar el contraste entre fidelidad y alejamiento. La primera pregunta aparece en el vrs. 5 y es ¿en que falló Dios? Dios  pasó después a razonar con Judá sobre por qué debía cambiar la relación entre Él y ella. Por el momento, se nos presenta el maravilloso cuadro en que se mira a Dios tomando el camino superior del argumento en que supone la lealtad de Su pueblo, y Su propia deslealtad: Si ustedes se apartaron de Mí que les amé tanto, si Me dejaron y se fueron lejos, los que una vez se ampararon en Mi seno, y se apoyaron aquí con fuerza; ¡alguna razón deben de haber tenido para actuar así! ¿Se encuentra esta en Mí? ¿Qué pacto he quebrantado? ¿Qué engaño he practicado? ¿Qué promesas he incumplido? ¿Qué injusticia han encontrado en Mí? Era el desafío que planteaba el amor herido. Era el desafío que lanzaba la fidelidad conciente. Era el desafío que presentaba el Dios de integridad y fidelidad absolutas a los pactos. ¿Por qué me han dejado?. La segunda pregunta aparece en los versos es porque deben recibir misericordia si no desean la presencia de Dios? Y finalmente ¿Por qué los líderes no tenían una relación buena con Dios?  Por un lado no había peticiones para el pueblo: «los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová?».  No se hacía énfasis en preceptos para preparar al pueblo: «los que tenían la ley no me conocieron».  No había pureza en los pastores o (soberanos) que «se rebelaron contra» Él. No había percepción entre los falsos profetas «que profetizaron en nombre de Baal». Y finalmente no había provecho al andar por ese camino: «anduvieron tras lo que no aprovecha». Así que Jeremías comienza con estos cuestionamientos. A partir del versículo 10 hasta el 37 (final del capítulo) se dan seis pruebas irrefutables de lo que es estar alejado de Dios.  En realidad desde 2:1 a 3:5  aparecen 24 preguntas que usan 7 veces el interrogativo en hebreo. Veamos la primera evidencia, es enseñanza sin vivencia (vrs 10-12).  La argumentación tiene que ver que ni los paganos cambian sus dioses, pero Israel si lo ha hecho. Porque nos alejamos de Dios? Porque Israel se había alejado de Jehová? Supongo porque había encontrado otra fuente de satisfacción. Hay más estabilidad en el mundo religioso que en el mismo pueblo de Dios. Dios había sido bueno con ellos, pero a Israel se le había olvidado esa benevolencia de su Señor. ¿Por qué olvidaría Israel los beneficios de Dios? La cosa básica aparece en  vrs. 8 había una superficialidad en cuanto a la obra que se hacía. Note el contraste del vrs. “y los que tenían la ley no me conocieron”. Una versión lo pone de esta manera “Los sacerdotes no se preguntaron: “¿Dónde está el Señor?” La gente que maneja la ley no me reconoció. Los líderes se pusieron en mi contra; los profetas se convirtieron en voceros de Baal* y se fueron tras ídolos que no sirven para nada.”  Podemos notar que había enseñanza, Dios no está acusando que no la hay, el problema es que tipo de enseñanza es la que hay. Los sacerdotes no tenían una relación con Dios, de tal manera que lo que enseñaban era simplemente un discurso religioso.  Este domingo estuve en una iglesia, pudimos oír al predicador, pero lamentablemente su discurso era tan superficial, que mi esposa y yo salimos tan decepcionados, de lo que escuchamos es día en una iglesia  de El Salvador. Lo más patético de estos pastores, es que han ido a seminarios, han aprendido herramientas de interpretación, griego etc. Pero siguen siendo tan superficiales como que si no hubieran asistido a alguna escuela.  El problema de nuestra superficialidad evangélica hoy, es que “los sacerdotes manejan la ley pero no tienen un relación íntima con Dios”. Sólo somos discursos. ¿Qué nos ha pasado? ¿Dónde empezó esta mediocridad? Hay algunas ideas que me gustaría introducir aquí. Creo que uno de los grandes problemas de raíz en nuestra cristiandad es la teología del decisionismo ( si se le puede llamar teología).  Denominamos así a la práctica que tiene como propósito que las personas que escuchan el “evangelio” tomen una decisión para “salvación” por medio de una oración de “confesión sincera”, reconociendo o aceptando algunas verdades de las Escrituras superficialmente. El decisionismo es contrario al evangelismo bíblico, es la obra del hombre para alcanzar indebidamente al perdido. No descansa en el poder del Evangelio sino en las estrategias y artimañas que el hombre ha añadido al mensaje del Evangelio verdadero, con el fin de que el incrédulo haga una oración y deposite en ello toda su confianza para salvación y no en la obra redentora de Jesús en la cruz. Aquí hay una iglesia que se define en términos de ganar almas, es muy grande, reporta grandes estadísticas de personas convertidas, sobre la premisa de que hizo una oración con el que le presionó para que la hiciera.  Aunque esto lo negarán a gritos quienes lo practican y lo hemos practicado, es la verdad porque lo siguen haciendo. Voy a demostrar esto más adelante. A mi entender esta práctica ha llevado a muchos a una falsa fe, a depositar su confianza en una práctica anti bíblica, y por lo tanto a crear una raza de falsos creyentes, que han encontrado un lugar donde pueden disimular su vida pecaminosa llevando una Biblia bajo el brazo, llamándose “cristianos”. Tome por ejemplo la misma iglesia que mencioné antes. Es una de las más grandes de El Salvador, todos saben de la corrupción de los pastores, padre e hijo no sólo viven en fornicación y adulterio, sino que se jactan desde los púlpitos con todo tipo de chabacanería. Analice su iglesia, la mayoría de los pastores asociados reproducen el modelo de prepotentes, fornicarios, mal hablados etc. Pero ellos “ganan almas”. Así que  los que practican esta forma de evangelismo, (yo lo he hecho, en mis inicios, ahora ya no más) dicen que lo hacen con buena intención, pero no por eso son justificados. Es cierto que no podemos juzgar las intenciones, hay uno solo que lo hace, Dios, y él nos ha dado su Palabra, la espada del Espíritu para que por medio de ella podamos “discernir los pensamientos y las intenciones del corazón”. Usemos entonces las Escrituras para discernir las intenciones del corazón de todos los que hemos practicado y siguen practicando el facilismo en la predicación del Evangelio. Hay un hecho del Antiguo Testamento que poderosamente me llama la atención en cuanto a este asunto, es el de un hombre llamado Uza que tocó el arca cuando David la traía a Jerusalén, y murió al hacerlo. ¿Tuvo buena intención este hombre? Muchos afirman que sí, pero si discernimos a la luz de la Biblia, este hombre pecó, por eso murió. Dios no lo mató por su buena intención, lo mató porque transgredió la Palabra de Dios intencionalmente. El sabía que no tenía que tocar el arca de Dios, eso solo le estaba permitido a una familia dentro de los levitas. Sabiendo esto o no, cayó muerto, sino lo sabía ahora lo sabe y es muy tarde para arrepentirse de su presunción. Tomemos esto para nuestra enseñanza, porque para esto se escribió ¿Es buena nuestra intención cuando estamos “engendrando” hijos para Dios por medio de una decisión? Porque esto es en el fondo lo que el decisionismo pretende hacer, llenamos tarjetas de “decisiones”, todas las que podamos,  no lo podemos negar. Pero no importa en absoluto cuan buena es nuestra intención si con ella transgredimos la Palabra de Dios. El mundo está lleno de personas que dicen tener “buenas intenciones”. Los que están propugnando por un mundo lleno de valores, ¿no creen que tengan buenas intenciones? Claro, dirán, ‒no robes, se honesto, ayuda a los demás, cuida el medio ambiente‒ parece que viene de un buen corazón, pero el hombre al no conformarse a la justicia y voluntad de Dios lo hace todo para sí, buscando su propio bienestar, su intención no es agradar a Dios ni buscar su gloria, es por eso que todo lo que hace está viciado. El Señor declara en Isaías “vuestras justicias son como trapo de inmundicia”, entonces nos preguntamos, ¿por qué será que lo mejor del hombre es suciedad ante Dios? Porque no se conforman a su voluntad y “todo aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado”. Así que no importan nuestras buenas decisiones si no se conforman a la verdad de Dios, son inmundicia delante de Él.  Yo creo que hay muchas personas engañadas con “buenas intenciones”, y si están engañadas sus intenciones son incorrectas, son pecado. Y si dicen eso es lo que me han enseñado, siempre lo hemos hecho así ‒, no hay excusas delante de Dios, si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán. El que sigue a una persona equivocada, también está equivocada y acabarán en el mismo lugar. “…caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una” (Is. 31:3)  El decisionismo tiene el propósito de que la gran mayoría de personas tome una decisión, y para eso utiliza métodos y estrategias en las cuales descansa. Entendiendo por estrategia, el arte de dirigir un conjunto de disposiciones para alcanzar un objetivo. Estas estrategias son aprendidas y perfeccionadas año a año, y han encontrado un patrón de práctica, que es el mismo en la gran mayoría de los grupos evangélicos, carismáticos, pentecostales, y aún no cristianos como los adventistas y católicos.  Para llevar a la persona a una confesión de labios se utilizan recursos estratégicos de ambiente y pseudo espirituales. El mensaje en algunos casos contiene verdades de las Escrituras, y en otros muchos se apela incorrectamente a los sufrimientos de Cristo para conmover a una persona y hacerla sensible con el fin de que acuda al “llamado”. Lo mismo que se hace en la herética película de Mel Gibson, “La Pasión”, la cual muchas denominaciones cristianas y no cristianas han usado para este propósito. Las personas, se conmueven, lloran y se tornan muy sensibles, no por el poder del Evangelio sino por ver el sufrimiento de una persona que finge ser Jesús Cristo, y que en muchos casos es un actor pervertido al igual que aquellos que lo acompañan en el reparto y producen estas blasfemias, queriendo pervertir el Evangelio de la gloria de Cristo. Cuando se realizan estas actividades en lugares cerrados, la preparación del ambiente es muy importante para obtener los resultados que se persiguen. Tiene que haber música apropiada, personas para la bienvenida, cómodos lugares, casi siempre por las noches y lo infaltable, personas para la consejería. Todo tiene que estar calculado, hasta el más mínimo detalle. Hay personas encargadas para todo esto, nada debe faltar, porque de eso dependen los “frutos” que se obtendrán. En el movimiento G12 de “Agua Viva”, hacen para que una persona no olvide “que recibió a Cristo en su corazón” y que ahora es salva; le hacen orar hasta cuatro veces en una misma noche, y si en otro momento vuelven a dudar de su salvación, entonces vuelve a orar todas las veces que sea necesario. No se diferencian en nada de los Bautistas, Hermanos Libres, Metodistas, Presbiterianos, Pentecostales, y aun adventistas y católicos carismáticos. ¿Por qué será que todas estas denominaciones, movimientos y sectas usan las mismas estrategias, cuando no confiesan la misma fe? ¿Por qué están unidos en práctica similar de llevar a las personas a hacer una oración? La respuesta es porque es tan fácil de imitar, no el Evangelio del poder de Dios, sino los estratagemas de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. Algunos me han dicho que la diferencia está en el mensaje, yo les pregunto: si la diferencia está en el mensaje ¿por qué no confías en él? ¿Acaso no es el Evangelio poder de Dios para salvación? ¿Son nuestros métodos y estrategias los que engendran hijos para Dios? Justamente esto sucede cuando no se cree que en el Evangelio como poder de Dios para salvación, creemos que uno tiene que ayudar a Dios o que el evangelio no es suficiente para que Dios obre, pensamos que Dios necesita una ayuda de nuestra parte. Nos hemos preguntado acaso alguna vez, cómo predicaron nuestros antepasados cristianos, por qué los predicadores de antaño no usaron las mismas artimañas y métodos que nosotros, y por qué los que se convertían en su gran mayoría si eran verdaderos cristianos. La razón es que ellos confiaban en el Evangelio, esperaban ver la obra de salvación en la vida de los que escucharon el mensaje de salvación, que punto aparte, era predicado en su esencia y verdaderamente. Esto lo podemos ver cuando leemos los mensajes por ejemplo de Jonathan Edwards, Spurgeon, Whitefield, Hudson Taylor, etc., etc. Nunca usaron de estrategias humanas, ellos confiaban en la gracia soberana y no tenían un Dios que requería del brazo humano para realizar su obra.    Lo que persigue toda obra decisionista es un gran número de “convertidos”. Ahora, si eso se lograra verdaderamente por medio de los métodos ya citados, sería formidable, y todos buscaríamos ser los mejores estrategas. Buscaríamos entrenarnos en los mejores lugares, ya que de eso dependería la gran comisión. Algunos lo hemos hecho y en el momento que nos ha tocado estar en el campo, las hemos usado a pie juntillas, para lograr los propósitos que nos han enseñado a buscar. Hay que usarlas, hay que conseguir el propósito, y es así porque creemos que el fin es bueno, y si el fin es bueno entonces los medios están justificados, dicen. La máxima comunista, “el fin justifica los medios” tiene lugar en esta filosofía humana.  Grandes cantidades, números para compartir en los informes misioneros, fotos con los que más puedan entrar, no importando quién esté en ellas, es uno de los motores motivadores de esta práctica. Los alcances evangelísticos en esta filosofía son evaluados por los números de manos levantadas, tarjetas de decisión, personas que asistieron y escucharon o vieron algo. Si no hay números va a ser casi imposible levantar apoyo o sustento económico, y en el fondo esto es lo que mueve a muchos, aun a los que empezaron bien. Y a la verdad, a quién no le gustan los números, se ven tan lindos los lugares de reunión llenos, realizar actividades con buena concurrencia y al final tener una buena cantidad de tarjetas de “decisiones”. Compartir de esto es fácil cuando los números nos acompañan. ¿Pero será esto lo que el Señor nos mandó hacer, buscar números y escribir cifras que agraden a los que ofrendan para el ministerio, sin importarnos realmente si en verdad son salvos o no? ¿Cuáles son nuestras motivaciones? ¿Qué perseguimos con todo esto? ¿Agradaremos a los hombres antes que a Dios? Como alguien ya lo calificó, el decisionismo es el “becerro de oro” de la obra evangelística, y lo único que vamos a conseguir es el enojo de Dios, si es que ya no lo hemos hecho. Hay que reconocer que para lograr estos propósitos se hacen grandes esfuerzos, grandes inversiones, grandes sacrificios, pero ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas,  como en que se obedezca a las palabras de Jehová?  Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios,… (2 S 15:22). A veces escucho las mismas palabras que Samuel le dijo a Saúl dirigida a los evangelistas decisionistas ¿Por qué,  pues,  no has oído la voz de Jehová,  sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? (1 S 15:19). “Por sus frutos los conoceréis” dijo el Señor. Una obra es conocida por sus frutos y logros verdaderos más que por sus intenciones, ya que estas solo pueden ser conocidas por el Señor realmente.  Ahora, si juzgamos por el número, esta práctica evangelística tiene millares para contar, pero “si juzgamos con justo juicio y no según las apariencias”, como nos lo pide el Señor, entonces encontraremos una trágica verdad: Primero, que un gran porcentaje de aquellos que tomaron una decisión no están en los caminos del Señor, esta es una verdad innegable. A donde quiera que veamos hay gente que un día fue llevada, por cualquier razón, a “confesar” con su labios que Cristo es el Señor y que hoy le están negando con sus hechos. Lo trágico de esto es que se creen salvas, porque alguien usando equivocadamente la Biblia les aseguró lo que solamente puede hacer el Espíritu Santo a través de su Palabra y guía. Algunos me han dicho lo siguiente: ‒nosotros no le decimos a nadie que es salvo‒  yo les pregunto ¿entonces para qué le haces orar? ¿Por qué llenas una tarjeta de decisión con su nombre? ¿Por qué le enseñas seguridad de salvación, si no estás seguro que pasó de muerte a vida? y ¿Por qué en muchos casos hacemos una recepción de nuevos “convertidos”? ¿Sabes que se convirtió realmente? Segundo, que aquellas pocas personas que están “siguiendo” al Señor, esforzándose en ello, están confiando para su salvación en algo que ellos hicieron y no en la obra redentora de Cristo en la cruz como sustituto por sus pecados. Este es el corazón herético del decisionismo, quita la mirada del Salvador y la coloca en la “sinceridad de una oración”. Tercero, que esta práctica antievangélica genera un discipulado basado también en estrategias. Tiene que haber una visita dentro de las cuarenta y ocho  horas de la “decisión”, o una llamada telefónica para hacerle recordar lo que hizo, porque se puede enfriar. Luego tiene que haber un seguimiento exhaustivo para no “perder” al que recién se salvó. El discipulado pasa hacer una tarea permanente y agresiva. En lo que ahora se denomina programa de conservación de frutos, se les fuerza a hacer cosas que un verdadero creyente hace por naturaleza. El pastor ahora persigue a las ovejas y no las ovejas al pastor (Jn 10:27). Muchas veces logramos que inconversos se comporten y “crean” como creyentes, los hacemos dos veces hijos del infierno; primero, porque ahora será casi imposible predicarles el Evangelio verdadero ya que se consideran salvos, y segundo, porque comienzan hacer lo mismo con otros y ahora tienen que arrepentirse, no solo de haber creído una mentira sino porque la han compartido. Y finalmente es trágico porque los frutos del decisionismo son congregaciones llenas de personas que se creen salvas, tratando de ser fieles a un Señor que no conocen. Lo mismo que los sacerdotes de Jeremías. Reconsagrándose cada conferencia, campaña, campamento o actividad especial que se realice. Nunca avanzando, nunca creciendo en la gracia y el conocimiento del Señor. “Estos siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Ti. 3:7). Estos son los frutos que he visto en mí andar dentro del ministerio, si alguien ha visto lo contrario por favor le pido que me desmienta, que me muestre los frutos de su práctica evangelizadora. Yo tengo muchas estadísticas para mostrarles.   Qué va a pasar cuando seamos juzgados por Dios y no veamos en su presencia a aquellos que hicieron un oración con nosotros. Cuando veamos a muchos de ellos siendo apartados para condenación y arrojados al infierno. Personas a las que llamamos hermanos y les aseguramos su salvación basada en la “sinceridad” de su oración. Podemos hacernos la pregunta todos los que hemos practicado y siguen practicando este tipo de evangelismo ¿Dónde está la mayoría de personas que tomaron una “decisión para salvación” en nuestras actividades evangelísticas? La respuesta es obvia, ya la dimos. Otra pregunta ¿Por qué insistir en una práctica que ha generado una multitud de falsos creyentes? ¿Acaso no tememos al Dios que predicamos? ¿Tanto nos cuesta arrepentirnos y reconocer nuestra culpa? ¿Tan orgullosos somos? ¿Vale más nuestra reputación ante los hombres que la Gloria de Dios?  No es mi intención pelear, nada ganamos con eso, mi deseo es que reflexionemos y temamos al Dios que predicamos, él es un juez justo y no tendrá por inocente al culpable, y nosotros somos culpables de reducir el glorioso Evangelio de Jesucristo a un decisionismo infructuoso y estéril, que ha resultado en el engaño de miles de personas, y no es cualquier engaño, estamos hablando de la eternidad de cientos de miles que les dijimos que reciban a Cristo como su Salvador por medio de una sencilla oración, que repitan estas palabras, que solo les llevará cinco minutos de su vida, y en muchos casos les llevará a una eternidad de condenación, ¡Arrepintámonos de esto! y ¡Qué Dios se apiade de nosotros y volvamos a su reprensión!  Regresaré con Jeremías en la próxima entrega.

Di-lemas de Jeremías: ¿Voluntario u obediente? 2 parte

Ahora quiero que continuemos con III. Los distintivos de su llamado Su llamado tiene dos elementos . El elemento verbal de su ministerio y el elemento vidente de su ministerioñ. La primera dimensión se debe entender que todo vocero de Dios haría bien en examinar sus esfuerzos y eficiencia en dos campos críticos de la asignación de Jeremías. Dos figuras poéticas se funden en la declaración del profeta: la figura de lo que se planta, y la figura de lo que se edifica; y el método que se usa es el de la alternación. ¿Está plantado? Entonces lo arrancarás. ¿Está edificado? Entonces lo derribarás. ¿Está plantado? Entonces lo arrancado arruinarás. ¿Está edificado? Entonces las piedras destruirás. Este es el trabajo destructivo de la palabra. Luego siguen las palabras «para edificar y para plantar», que sugieren el aspecto constructivo del ministerio profético. Ciertamente, «el destructor parece el constructor también». Esta es siempre la doble actividad de la palabra de Dios. La palabra de Dios es para arrancar y arruinar las plantas que no sembró Dios. La palabra de Dios es para derribar y destruir los edificios cuyo fundamento Él no puso. Pero la palabra de Dios no es para destrucción o ruina irreversibles. Es para construcción; es para plantar según Su voluntad, y para edificación según dictan Su cuerda y Su plomada.El segundo es la fase del vidente, y al comenzar el ministerio de Jeremías, Dios lo introdujo en su obra presentándole dos visiones. Después de cada visión, Dios preguntó a Jeremías: «¿Qué ves…?» (vers.os 11, 13). Dios quería cerciorarse de que Jeremías entendiera su misión. La pregunta de Dios era pertinente porque hay quienes tienen ojos, pero no ven (Mateo 13.10–16). En cada caso, Dios elogió a Jeremías porque vio la visión, tal como Dios se lo propuso. Dios después le dio una breve explicación y aplicación. Si yo veo la visión como Dios la propone, entonces recibiré las explicaciones de parte de El. Lo primero que vio Jeremías fue «una vara de almendro» (verso 11). En la visión del almendro ocurre un juego de palabras, que no se vierte a nuestras traducciones al [español]. La palabra hebrea que se usa para almendro es shaked, y la palabra que se traduce por «apresuro» es shoked. «El almendro lleva este nombre que se le da aquí porque, al florecer en enero, es el primero en despertar a nueva vida después de la inactividad del invierno. La flor de almendro le sugería a Jeremías el estado de vigilia de Dios. Durante los años inicuos de Manasés, no parecía que Dios iba a hacer algo (Sofonías 1.12). Pero Él estaba vigilando y a punto de poner por obra la palabra que había hablado por sus profetas (1.12) La visión tranquilizaba a Jeremías con que Dios estaba vigilante con preocupación, reprensión y fidelidad en circunstancias difíciles. Dios, el Guardador de Israel, no se adormecería ni se dormiría (Salmos 121.4). Estaba vigilando los malos pasos de Judá, y en cuanto al castigo que esta mereciera, Dios así lo pondría «por obra»22 (1.12; 31.28). La segunda visión ilustra cómo estaba evaluando Dios los asuntos de los hombres y detectando una situación que se ajustaba a Sus planes de castigo. Jeremías vio una «olla que hierve, y su faz se volvía del norte» [NASB] (1.13). En los países que estaban al norte de Judá se estaba desarrollando una atmósfera que naturalmente se derramaría hacia el sur. No había nada más apropiado para describir las condiciones políticas de los tiempos de Jeremías que una olla que hierve. La totalidad de la Media Luna Fértil estaba hirviendo con planes de revueltas a raíz de la muerte del rey asirio Asurbanipal en el 627 a. C. El Imperio Asirio estaba tambaleante. El Imperio Neobabilonio se levantaba sobre el horizonte.

Dentro de no mucho tiempo el calamitoso contenido de aquel hervidero político se soltaría sobre los habitantes de Judá. La palabra que se traduce por «soltará» (ASV, «se romperá sobre») significa literalmente «abrirá». Esta sugiere que la olla tenía una tapa que al quitarse o caer, ello sería el «abrirá» al cual alude el profeta. El «mal» (ASV) o calamidad que es el tema del versículo 14, es la invasión de Judá llevada a cabo por multitudes de soldados babilonios. Si bien Babilonia estaba mayormente al este deJudá, la ruta de las caravanas obligaba a las personas y a los ejércitos a aproximarse a Judá y a Jerusalén por el norte. Observe en el versículo 15 que si bien las fuerzas vendrían del norte, era Dios quien estaba llamando a esta acción, y más adelante se referiría claramente a Nabucodonosor, soberano del Imperio Babilónico, como Su «siervo» (25.9; 27.6; 43.10). El augurio divino daba a entender la idea de conquista total al afirmar que estas familias de los reyes del norte (2o Reyes 24.1–2) «[pondría] cada uno su [trono] a la entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Judá» (1.15). Una acusación triple (1.16) resumía para Jeremías las razones por las que Dios dictó este decreto: «Me dejaron» —su apostasía. «Incensaron a dioses extraños» —su devoción. «La obra de sus manos adoraron» —la deificación de sí mismos. Ruego a mis lectores que me disculpen porque quizás pueda ser muy técnica alguna de esta información,pero es importante debido a que nos establece históricamente de una manera correcta y así sabemos las implicaciones del llamamiento deJeremías. (Les prometo que más adelante seré más práctico, así que pierdan la lectura) IV . El ánimo para su llamadoDios le dijo a Jeremías: «Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande…» (1.17). La expresión «Tú, pues…» era una típica llamada a la acción para Jeremías. Su misión sobre las naciones y su comisión sobre su propio pueblo estaban a punto de comenzar. Dios le estaba encargando que actuara. La palabra pues es la que deseo recalcar en este capítulo. Es la palabra que yo destacaría con letras en rojo si pudiera, de modo que cada vez que la vean mis ojos, sea yo atraído. «¡Tú, pues!». ¿Pues qué? ¡Que Dios está vigilante sobre el mundo que Él creó, y preside sobre el tumulto y el conflicto de las naciones! «¡Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate y habla!».No sorprende que Jeremías no captara al comienzo todo lo que Dios dijo: Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, del hebreo ‘asah —«… laborar, trabajar en algo […] producir […] preparar, alistar […] completar, ejecutar algo […] hacer algo con alguien o a alguien» y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte (vers.os 18–19). Cada palabra y frase tenía implicaciones importantes para el futuro de Jeremías. La siguiente enumeración puede ayudarle a apreciar cuán importantes eran:Prepárese —«ciñetus lomos». Actúe —«levántate» (por lo general temprano; vea 7.25; 25.4). Proclame —«habla». Exija y dirija —«háblales» (vea Hechos 5.19–20). Magnitud —«todo cuanto» (vea Hechos 20.20, 26–27). Órdenes dadas por Dios —«cuanto te mande» (vea 1era Pedro 4.11). Dependiente delante de Dios —«te» (vea 1era Corintios 9.16). Peligro —«no temas delante de ellos» ¿o de Dios? (vea 15.19–21). Preparación realizada por Dios —«yo te he puesto» (vea Marcos 1.17). Fundamento sólido —«ciudad fortificada». Posición estable —«columna de hierro». Protección resistente —«muro de bronce».Estas últimas tres figuras literarias aseguraban a Jeremías que él iba a estar a la altura de la tarea. Debemos estar concientes de la Enormidad de esa tarea con el fin de entender por qué Dios habló a Jeremías de este modo. Cuando diferentes personajes de Judá atacaran a Jeremías, Dios le daría refugio como en una ciudad fortificada (36.24–26). Cuando enfrentara las multitudes que procurarían destruirlo a él y su mensaje, el profeta todavía iba a poder hablar como alguien que era columna de hierro (26.4–16). Cuando fuerzas externas derribaran los muros de Jerusalén, apresando o masacrando las masas de Judá, Jeremías tendría la fortaleza para mantenerse sereno y seguro, como muro de bronce (39.11–14). En verdad que las promesas de Dios jamás fallan. Capte usted la seriedad de este ambiente. A Jeremías se le anunció que haría frente a reyes, a príncipes, a sacerdotes y a todo el pueblo. ¿Ha enfrentado usted un auditorio así? Jeremías lo enfrentó, y Dios le advirtió que pelearían contra él (verso 19). ¿Ha hecho frente usted a alguna persona o grupo que se le opusiera ferozmente? Jeremías lo enfrentó una y otra vez! Si Jeremías hubiera captado todo lo que Dios le anunció en el capítulo primero, él habría reconocido su seguridad en las palabras «no te vencerán; porque yo estoy contigo […] para librarte». No obstante, Jeremías ni entendió todo lo que enfrentaría de parte de Judá, ni dependió totalmente de la liberación de Dios —por lo menos no hizo así sino hasta después del capítulo 20:30 Antes de reprender a Jeremías por sus dudas y temores, mejor preguntémonos sinceramente si nosotros mismos hemos dado cabida plenamente a la promesa de Cristo para los Suyos (Mateo 28.20). ¿Vivimos por el principio de Pablo de aceptar todo lo que venga? (Vea 1era Corintios 10.13; Filipenses 4.13). ¿Nos hemos empapado del espíritu que expresa el autor de Hebreos 13.5–6? Hoy día deberíamos apreciar el beneficio que significa el hecho de que Dios haya preservado este capítulo para nosotros. Si este primer capítulo de Jeremías nos ha de hacer lo que Dios quiso que nos hiciera, no nos desanimará, sino que más bien nos dará aliento […] Es de la boca de los niños y de los pequeños que Dios hace salir su poderosa fortaleza. No es a los sabios y prudentes, sino a las almas concientes de su incapacidad, que Él comunica habilidad, para la proclamación de Su Palabra. Por lo tanto, el derecho permanente de proclamar la Palabra de Jehová reside en la convicción de que se tiene autorización divina […] al oír estas palabras habladas a nuestra alma, entonces no nos aventuramos a salir validos de nuestra propia fuerza; ¡sino que osamos salir aferrados a la Suya!

Ahora que cosas prácticas se pueden desprender de este capítulo, veo por lo menos 10 cosas importante para usted mi queridolector, que quizás está luchando con el mismo dilema de Jeremías. La primera encuentro, Dios prepara a una persona para enfrentar una crisis espiritual mucho antes que esta se desarrolle. Dios ubica en sus oficinas a reyes y mandatarios y les permite desarrollar sus malos intentos, el sabe quienes serán buenos o serán malos, aún antes que asuman sus posiciones. Así sólo Dios sabe mejor que tipo de persona podrá levantar para que lidie con esa crisis. En este capítulo dos jovencitos son preparados para intervenir en contra de la maldad. Josías fue el hijo de un mal padre, y aún nieto de un peor rey, pero en la misericordia de Dios , el levantó a Josías, con la influencia de Hilquías, llevó a un avivamiento al reino. El otro jovencito era Jeremías, nacido en un hogar de sacerdotes, pero que no lo dejó que fuera sacerdote, sino profeta. La segunda cosa que encuentro Algunas personas dan su más grande servicio a Dios entrenando a los niños para un futuro servicio. Mientras la historia del entrenamiento de Hilquías hacia Jeremías y Josías, es una aplicación directa del texto, pero también está basado mientras otros pueden hacer cosas sorprendentes para Dios, hay otros que pueden dedicar su vida mejor a equipar los niños. Una tercera cosa que encuentro nuestras personalidades determinan como responderemos a un encuentro con Dios. La sencillez de Jeremías se muestra en la autodescripción de niño y su miedo a hablar en público. Esta debilidad lo gui a las lágrimas, de tal manera que a el se le llama el profeta llorón. La tercera cosa que encuentro es que el llamado de Dios para nuestro ministerio es más grande que nuestras elecciones o las elecciones de nuestros padres. Jeremías nacio de la línea sacerdotal, pero Dios tenían un llamamiento superio para su vida. El llamado de Dios es más grande que las opciones que nuestros padres tienen para nosotros. Nuestra mejor opción es someternos a su voluntad. En cuarto lugar nuestras personalidades determinan como será nuestro ministerio por Cristo. La sensibilidad de Jeremías fue usada para comunicarle a Israel la misericordia de Cristo. El les amaba a pesar de que los estaba disciplinando. Jeremías trajo un mensaje de juicio, pero no lo hizo sin tener un corazón quebrantado. La mayoría de los profetas siempre fueron una metáfora viviente que Dios usó para ilustrar como se sentía él con relación a su pueblo. Un quinto principio que encuentro es que algunas veces cuando nos encontramos con Dios, lo hace para animarnos y no para confrontarnos con nuestro pecado. Isaias fue un profeta brillante, esta es la opinión de los estudiosos de la Escritura en la actualidad. Por su gramática, su arreglo profético y exactitud profética, pero Dios tuvo que quebrantarlo para poder usarlo. En el caso de Jeremías fue lo opuesto, Dios tuvo que animarlo antes de que pudiera usarlo. Un sexto principio es que la mayoría de los encuentros con Dios es solamente con su Palabra, no con visiones o con tro tipo de fenómeno físico. Dios usa visiones para llamar a ciertas personas a su servicio, a otros con representaciones físicas, pero a Jeremías fue solamente la palabra de Dios. Una de las frases claves que aparecen por todo el libro de Jeremías es” La palabra del Señor vino a mí” (Jeremías 2:1) Un encuentro con Dios nos conduce más allá de nuestra cultura y nuestro transfondo. Dios dirigió a Jeremías a que no se limitara solamente a ministrar a los judíos. Y también un mensaje no centralizado en el templo. Dios deseaba que el fuera un profeta y ministrara a las naciones. El sexto principio que encuentro en este pasaje es que no tenemos la idea la cantidad de lo que sufriremos por un encuentro con Dios y por escuchar su llamado. Algunas personas son llamadas a una vida de paz y prosperidad, mientras que otros son llamados a una vida de sacrificio y sufrimiento. Nadie sabe la voluntad de Dios para ellos cuando responden a su llamamiento. Finalmente nuestro encuentro con Dios nos puede llevar a influir en el destino de las naciones. Jeremías influyó en Judá, Babilonias, Egipto, Moab, más otras naciones alrededor de su tierra.El no tenía idea de cuan extensivo sería su ministerio una vez que se hubiera sometido al llamado de Dios.

Así que , he aquí ese primer llamado en la vida de Jeremías, de este llamado dependerá toda su estabilidad más adelante cuando enfrente la adversidad. Recuerde que Dios no tiene voluntarios sino obedientes!

Di-lema de Jeremías: ¿Voluntario u obediente?

Supongase que usted es hijo de un médico, el cual es también hijo de otro médico. Toda su vida ha girado al hecho de que sus parientes desean que usted continúe con la tradición familiar. Usted está de acuerdo con eso y se me te a la escuela de medicina. Estudia por 8 años y se gradúa. Es misma noche en la que usted está celebrando , usted recibe una instrucción de parte de Dios, que le dice: “Oye, no vas a ejercer como médico, es más ni se te ocurra trabajar como tal, serás maestro porque ese ha sido mi plan original para ti. ¿Cómo reaccionaría usted? ¿Cómo le diría a su padre y a su abuelo que no va a seguir la tradición de la familia de convertirse en médico? ¿Cuál cree que sería la reacción de sus padres?… Bueno no lo se´, pero sabe algo similar le ocurrió a Jeremías con su llamamiento, en realidad Dios le está llevando a una decisión radical y a una renunciación de las prácticas de sus ancestros. Muchas veces he escuchado en las iglesias el llamado que se necesitan voluntarios para acá voluntarios para allá. He buscado la palabra voluntario en la Biblia y sabe que? No existe! La única palabra que existe es obedientes. Jeremías no se enlistó, fue reclutado por Dios, es decir cuando Dios le da la comisión a Jeremías no le está pidiendo su opinión, le está diciendo que debe renunciar a todo lo que el pensaba que iba a ser. Jeremías 1 nos habla de esa lucha entre la palabra voluntario u obediente. Veamos como se desarrolla este capitulo. Empecemos por el trabajo al que estaba siendo llamado Jeremìas. Está claro que se nos presenta [en el capítulo 1] la introducción del autor a la totalidad del libro; y para que nosotros pudiéramos tener una idea correcta del significado de la actividad del profeta, tanto para su propio tiempo como para el nuestro, debemos sopesar bien la fuerza de estas palabras preliminares. La carrera de un verdadero profeta […] implica sin duda un llamado o vocación especial para el cargo. En este prefacio que le hace al relato resumido de la obra de su vida, Jeremías representa ese llamado como un singular y definitivo evento de la historia de su vida. I. A que era llamado a ser el Profeta de Dios Podemos decir que los profetas eran poderosos dirigentes de la vida religiosa, social y hasta política de la historia antiguo testamentaria. Eran hombres con un mensaje de parte de Dios. El nombre profeta en sí es significativo. Hay tres palabras hebreas que se traducen por profeta. Las primeras dos de ellas proceden de los verbos Ro’eh, que se usa once veces, y Chozeh, que se usa veintidós veces. Estas palabras significan “ver” y dan la idea de un hombre visionario. Así, al profeta se le llama “vidente”. Esto significa que puede recibir conocimiento de realidades espirituales, conocimiento que no está disponible para los demás. La tercera palabra, Nabhi, que se usa unas trescientas veces, y significa “anunciar”, o tal vez “burbujear”, representa al profeta como “vocero”. Así, el profeta es alguien que recibe de una manera especial un mensaje vital, el cual debe declarar o decir. Durante el curso de la historia antiguotestamentaria, se aplicaron otros términos a estos líderes religiosos. Se les conoce por expresiones tales como “atalaya”, “varón de Dios”, “siervo de Jehová”, “mensajero de Jehová”, “intérprete” y “varón del Espíritu”. Jeremías tenía amigos en puestos altos, al observar que tanto el tío de este (32.7) como el esposo de la profetisa Hulda (2o Reyes 22.14), se llamaban Salum. Si estos dos Salum fueran la misma persona, también por ese lado estaría Jeremías relacionado con parientes muy influyentes durante el tiempo de los esfuerzos de reforma y restauración de Josías.Entonces la profetiza Hulda sería su tía política. Por lo tanto, haya sido el padre de Jeremías sumo sacerdote o no, es evidente que Jeremías formaba parte de una prominente familia de Judá. Fue a este hijo de Hilcías que le vino «Palabra de Jehová» (vers.o 2) durante más de cuarenta años. Jeremías comenzó su ministerio profético en el año decimotercero del rey Josías (627 a. C.), y continuó durante los reinados de Joacaz (Salum; 2o Reyes 23.30–31; Jeremías 22.11), de Joacim (Jeremías 35.1; 36.1; 45.1), Joaquín (Conías; 2o Reyes 24.6–16; Jeremías 22.24–30), y Sedequías (2o Reyes 24.17; Jeremías 1.3; 39.1–7).6 Aún después que estos reyes terminaron su reinado, Jeremías continuó su obra profética entre el pequeño remanente que lo obligó a entrar en Egipto con ellos (Capítulos 40 al 44). Fue un ministerio de más de 40 años. Ahora en segundo lugar II. Como sería su llamado Las afirmaciones inspiradas de la planificación providencial de Dios para la salvación de Su pueblo. Los planes de Dios precedieron a nuestro nacimiento. En vista de que Dios jamás ha hecho acepción de personas (Hechos 10.34–35), podemos tener la tranquilidad de que Él tiene un plan para cada uno de nosotros, ¡en el cual estamos incluidos usted y yo! Su planificación no terminó con los gemelos que estuvieron en el vientre de Rebeca, ni con Jeremías, ni con Jesús, ni con Pablo. Note la planificación especial que hizo Dios en relación con Jeremías. «Te [formé]9 en el vientre» —formado por Dios «Te conocí» —discernido por Dios «Te santifiqué»10 —deseado por Dios «Te di11 por profeta a las naciones» —enviado por Dios (1.5). ¡Qué deliberado y determinado fue Dios con Su profeta! Si bien las anteriores son palabras que expresan claramente las intenciones de Dios, no deben interpretarse que anulan la voluntad humana. De hecho, precisamente en el versículo que sigue, ¡Jeremías comenzó a ejercer su voluntad al resistirse al encargo de Dios! Preste especial atención a la respuesta de Jeremías a la asignación de Dios: «¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño» (1.6). ¡Uno podría criticar la respuesta de Jeremías declarándolo como uno que vino afirmando que no podía ir! ¡Fue como alguien que de la forma más enérgica nos enseña que no puede enseñar! Fue como alguien que dedica tiempo a afirmar que no tiene tiempo. Aun la expresión de Jeremías en el sentido de ser niño no lo eximió de responsabilidad. ¡Cuán a menudo ha dependido Dios de los jóvenes para realizar Sus propósitos! (Vea 1o Samuel 17.42–53; Isaías 11.6; Mateo 18.1–3; 1a Timoteo 4.12–16.) Más adelante, Jeremías afirmó: «Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud» (Lamentaciones 3.27). Ese fue el clamor de la debilidad, no de la indisposición. Dijo que no sabía hablar; no que no hablaría. Fue un clamor nacido de la conciencia que tenía de la tremenda dignidad del cargo al cual lo llamaba Dios, de la suprema y abrumadora majestad de tener que llevar la Palabra de Dios a las naciones. Era el reconocimiento de un destino del cual no podía haber escape, y de la sollozante declaración de incapacidad para cumplir el destino. Para Jeremías el llamado de Dios era el llamado del Supremo Señor, que era el poderoso Dios. En el mismo nombre que usó había una revelación de su sentido del destino: «¡Ah! ¡ah, Señor Jehová!». Esta fue la respuesta de la disposición que se expresa en un clamor casi angustioso de debilidad. Pero como le contestó Dios a su respuesta?(1:7-9) Cuando Moisés no quiso cumplir el llamado de Dios en el sentido de liberar a Israel de la esclavitud en Egipto, la ira del Señor se encendió contra Moisés (Éxodo 4.14); la reacción de Dios a la respuesta de Jeremías fue, en cambio, con palabras de aliento y confianza. A todo lo que te envíe —irás tú, y dirás —todo lo que te mande. No temas delante de ellos, —porque contigo estoy para librarte (1.7b–8). Jeremías jamás se hubiera enlistado como profeta. Fue reclutado». No obstante, Dios conocía la naturaleza interna de Su profeta, el cual crecería, hablaría y estaría preparado para responder cada vez que Dios le pidiera entrar en acción. Muchos han tratado de representar a Dios y la palabra de Este sin estar debidamente preparados (vea Isaías 29.13–14; Mateo 15.8–9). Es mejor mostrarse renuente y prepararse, antes que precipitarse a la acción, enseñando sin la autorización de Dios, y tener necesidad de arrepentirse (Jeremías 14.14; 23.21, 32; vea Romanos 10.2–3). Es decir corren los que Dios jamás ha llamado, corren motivados por la honra y los emolumentos [ganancia monetaria] del mundo. Los demás, en cambio, oyen el llamado con temor y temblor, y no pueden ir sino en el poder de Jehová. «¡Cuán presto está a ir el hombre,¡ A quien Dios jamás envió! ¡Cuán temeroso, cohibido y lento, El instrumento que Dios sí escogió!».La buena disposición de Jeremías no se explicaba por su edad, ni por su carismática personalidad, ni por su capacidad mental; sino, como más adelante se comprobaría, por el hecho de que Dios estaría con él para librarlo y porque Dios puso Sus palabras en la boca de él (vers.os 8–9). Cuando Jeremías escribió que Dios «“extendió su mano y tocó [la] boca” de él, es evidente que se estaba acordando del serafín que tocó la boca de Isaías con un carbón encendido tomado del altar celestial (vers.o 7). Son las mismas palabras […] y bien podrían considerarse una cita [de ese profeta]». Durante todos los años de la actividad profética de Jeremías, cuya extensión se describe en los versículos 2 y 3, él estuvo comprometido con la Palabra de Jehová. Cada una de estas palabras tomo posesión de él, formo su opinión, sus emociones, su carácter, su vida, la totalidad de su ser. (Cf. Jeremías 15.15–21; 20.7–18; 23.29; Amós 3.8b.) Esta divina Palabra lo fortaleció y sustentó en el desempeño de esa casi sobrehumana tarea que le impuso el llamado de Dios. Aunque a veces la lucha se enconó, al final salió más que vencedor de toda batalla con sus enemigos, de todo conflicto con su propia carne y sangre, de toda lucha con su Dios, porque la Palabra de Dios lo poseía, lo retenía en su poderoso, amoroso y persuasivo abrazo, dándole fortaleza, resistencia, paciencia e incesante fidelidad. Bueno seguiremos en el siguiente artículo.

Estabilidad espiritual en un mundo de debilidad: La reacción al rechazo

Hemos visto que el mensaje de Jeremías fue rechazado, y que el profeta mismo fue

objeto de rechazo y de maltrato. ¿Cómo le afectaron estas reacciones? La respuesta nos lleva otra vez a través del libro para examinar lo que hemos llamado «las confesiones de Jeremías».1 En estas reflexiones, el siervo de Dios hallará una de las lecciones que más invitan a reflexionar y de mayor valor práctico, de todas las que el siervo de Dios alguna vez estudiará. Jeremías fija un nuevo nivel para todos los que han sido maltratados por sus hermanos y por sus propias familias. Si alguna vez le han agobiado tales condiciones, ¡entonces usted necesita leer la porción que sigue! Aunque fue tentado a renunciar, ¡Jeremías jamás lo hizo! Aquellos de ustedes que se hayan visto enfrentados a la injusticia a tal grado que sintieron que ya no lo soportaban más —¡lean esta porción! Si usted ha tenido que estar mirando lo desagradable, lo injusto y lo indeseable a tal grado que sintió que ya no lo soportaba más —¡lea esta porción! Si usted ha sido atacado, y se sintió tan solo que tuvo deseos de alejarse —¡lea esta porción! Si usted ha luchado con los problemas hasta que las lágrimas mancharon su almohada —¡lea esta porción! Si usted ha luchado contra la falsedad por tanto tiempo que estuvo a punto de dejar de declarar la verdad —¡lea esta porción! Si el rechazo le ha causado dolor que no tiene alivio —¡lea esta porción! Jeremías anduvo por los anteriores caminos, y es probable que hiciera frente a más tribulaciones que las que nosotros alguna vez enfrentaremos, pero él nunca desaprovechó una oportunidad para declarar: «Así dice Jehová». Recuerde los diferentes campos en que él predicó y a todos a quienes predicó. No olvide cuánto lo rechazaron. Recuerde que él sirvió a las mismas almas por más de cuarenta años y básicamente fue rechazado por todas las naciones. Jeremías no era un autómata sin sentimientos; para todos los que vivían en Judá él era un hermano bondadoso que se preocupaba. Le dolía cuando procuraba ayudar. Predicó heroicamente la voluntad de Dios, sabiendo que la respuesta solo le produciría dolor. Luchó valientemente en una batalla por la nación, a pesar de que ya sabía por revelación de Dios, que su pueblo estaba destinado para la derrota. SU REPUESTA A LA CAÍDA DE JUDÁ ¿Cómo afectó todo esto a Jeremías? ¿Titubeó alguna vez? ¡Claro que sí! En las porciones autobiográficas de su libro hay expresiones manifiestas de su dolor y depresión. necesitamos considerar con atención este aspecto intensamente humano de su relato, porque contiene enseñanzas especiales sobre cómo andar por los valles de la vida sin fracasar, cómo lidiar con nuestras debilidades sin abandonar el puesto del deber, y cómo ver más allá de la carne para servir a Dios. La lección más importante para nosotros es que Jeremías experimentó debilidad y depresión, ¡pero aun así llevó a cabo la tarea que su Creador le encomendó! Tan seguro como que Pablo aprendió a vivir humildemente y a tener abundancia, a estar saciado y a tener hambre (Filipenses 4.11–12), Jeremías soportó todo la gama de las emociones humanas. ¡En el proceso, aprendió acerca de la verdadera fidelidad y dedicación! ¿Le gustaría usted ser así? ¡Entonces siga leyendo, aprendiendo la lección que él aprendió! SUS CONFESIONES

Si nosotros pudiéramos hablarle a Jeremías acerca de su vida como gran profeta antiguo testamentario, él podría respondernos como leí una vez a un poeta cristiano: Deseara que no piense usted que soy tan santo. Parece usted imaginarse que no tengo mis altibajos, sino que ando por un terreno elevado y nivelado de logros espirituales, de gozo y ecuanimidad continuos. De ninguna manera es así. A menudo me siento completamente desdichado y todo me parece tenebroso. A menudo siento como si mi vida religiosa apenas ha comenzado, y que me encuentro en la etapa del jardín de la infancia ¡Jeremías tuvo sus luchas, pero por la gracia de Dios siguió siendo Su siervo fiel! La historia de las luchas de Jeremías ha hecho que su libro se convierta en un recurso de singular valor para los que han servido en medio de la murmuración y la resistencia. A medida que la personalidad de Jeremías se manifiesta para que nosotros la estudiemos, podemos aprender algunas de las lecciones más prácticas de la vida y que más invitan a reflexionar. Jeremías imprime su sello a una época de la historia de la profecía. Isaías y los demás profetas de su generación están totalmente absorbidos en su mensaje, y no dan cabida a la demostración de sentimientos personales. En Jeremías, en cambio, el elemento del sentimiento humano está constantemente teniendo dominio sobre lo profético […] la trasparencia de Jeremías no es propiciada únicamente por los problemas personales, sino por los del pueblo de Dios. Las palabras de Jesús, cuando dijo: «¡… y no quisiste!» y «Mas ahora está encubierto de tus ojos», bien podrían, ser dados como lemas al libro de Jeremías. Jeremías nos dejó esta constancia inspirada de su agitación interior. Al ser enfrentados nosotros con frustraciones parecidas, sus palabras pueden ayudarnos a mantenernos firmes y a hacer lo correcto. El tormento de su alma puede abrir nuestros ojos a lo obvio, facultándonos no solo para evitar algunos errores, sino también para obtener su victoria. SU DESEO DE RENUNCIAR Los problemas llegaron, y Jeremías escribió: «¡OH, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!» (9.1). Cuando usted dice: «Lloré hasta que ya no pude más», ha alcanzado uno de los más dolorosos niveles de la experiencia humana. Jeremías lo alcanzó. Su dolor se intensificó por la fuente de su preocupación, que él identificó como su pueblo. Es preocupante ver la pecaminosidad de cualquier persona, pero el dolor es más profundo cuando la maldad la hace el propio pueblo de uno. Mientras Jeremías observaba sus caminos malos y deseaba redimirlos, otra parte de sí mismo clamaba por alejarse de ellos: ¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que dejase a mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores. Hicieron que su lengua lanzara mentiras como un arco, y no se fortalecieron para la verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron… (9.2–3). Hay varias expresiones que declaran el deseo del hombre de alejarse de la escena: «Haga que el mundo se aleje»; «¡Diga que no es así!»; «¡No! ¡No! No lo voy a creer». Ninguna de estas describe mejor el profundo dolor y depresión que el deseo de Jeremías de contar con un albergue junto al camino donde pudiera estar lejos de la enfermedad de su propio pueblo. Medite por un momento. ¿Ha experimentado algún lector una escena tan sórdida, que todos eran adúlteros y mentirosos, y procedían de mal en mal? Solo uno o dos casos en una familia o congregación constituyen suficiente devastación. ¿Cómo maneja uno tal desilusión y disgusto? El llanto de Jeremías y su deseo de alejarse son emociones naturales, pero ¿serán correctas? En el momento de su aflicción se imagina que le gustaría romper con el pueblo que no merece nada de él. ¡Qué placentero es ser aliviado de toda responsabilidad e irritación! Literalmente le causaba náuseas el observar que habían sustituido la religión por un rito vacío, impío y formal. Todos los días oraba, amaba, predicaba y advertía, tan solo para recibir la clase de indiferencia que le quemaba el alma. Este pueblo estaba condenado de todos modos. ¿Por qué seguir adelante a un ritmo que lo podía matar? Es bueno saber que cuando Jeremías tuvo el privilegio de abandonar a estos mismos vecinos traidores, él eligió quedarse con ellos y darles el resto de los días de su vida haciendo lo mejor que podía con ellos. El hecho de que Jeremías se quedara nos produce admiración por su constancia, fortaleza y valentía. Que Dios nos conceda la sabiduría para saber cuándo quedarnos y cuándo irnos. Si usted alguna vez lucha con este dilema, recuerde a Jeremías. También, busque la sabiduría de Dios y pregunte: «¿Qué desearía Dios que hiciera?». Durante seis mil años Dios ha seguido al lado del hombre, derramando Su gracia y misericordia, haciendo «salir su sol sobre malos y buenos, y [haciendo] llover sobre justos e injustos» (Mateo 5.45). ¿Adónde puede ir Dios? ¿A algún remoto rincón del universo a crear un nuevo mundo, mientras este se acabe de arruinar? ¡Por supuesto que no! Tampoco puede un hombre dedicado darse el lujo de alejarse. Muchos hombres abandonan una situación difícil tan solo para volver la espalda a la grandeza. El momento para que un ministro se aleje, si es que está dentro de su potestad, es cuando ha tenido éxito, no cuando ha fracasado. Recalcamos, por supuesto, si es que está dentro de su potestad. Si uno está en una situación en la cual no solo es obvio que ha fracasado, sino que continuará fracasando, mientras que hay otro que puede hacer mejor la obra, la mejor decisión será reconocer la derrota y seguir adelante a una situación donde pueda sacar provecho de los errores del pasado Cuando uno ha pecado contra otro, o tiene algo contra otro, estas almas necesitan reunirse (Mateo 5.23–24; 18.15). No obstante, cuando Pablo y Bernabé tuvieron diferencias, uno fue en una dirección, y el otro sirvió en otros lugares (Hechos 15.36–41). No hay nada que indique que las acciones de ellos causaran daño a la iglesia. Con el tiempo, Marcos llegó a ser un hermano, con quien Pablo pudo trabajar (Colosenses 4.10; 2a Timoteo 4.11). Aunque no hay un método fijo para resolver toda situación, este estudio acerca de cómo Jeremías se mantuvo con el pueblo de Judá debe ser considerado seriamente. Antes de salir de una forma apresurada, dejando atrás un desastre de hermanos heridos y de problemas no resueltos, piense en cuánto soportó Jeremías. ¡Él se quedó porque Dios lo quería allí! Maquinaciones personales contra Jeremías (11.18–25) Nos causa profundo dolor cuando vemos a los demás en pecado, pero cuando los que son corruptos maquinan y conspiran en contra de uno, ¡el impacto de su pecado es mayor! Pareciera que el primer conflicto de Jeremías con el pueblo de Judá provino de su propio pueblo en Anatot. En vista de que los esfuerzos de reforma del rey Josías comenzaron a los doce años de sureinado (2o Crónicas 34.1–5), y en vista de que Jeremías comenzó su obra profética en el año decimotercero del reinado de Josías (Jeremías 1.2), no hay duda de que el profeta formó parte del diligente esfuerzo por purificar a Judá y a Jerusalén de su idolatría. En Jeremías 11, Dios le informó a Jeremías de la intensa reacción a sus profecías encontra de los que quebrantaban el pacto. Jeremías describió su impactante descubrimiento con las siguientes palabras: Y yo era como cordero inocente que llevan a degollar, pues no entendía que maquinaban designios contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no haya más memoria de su nombre (11.19). La actividad de Jeremías a favor de las reformas de Josías, atrajo sobre su cabeza la ira de sus vecinos. La prohibición de todoslos sacrificios fuera de Jerusalén puso fin al santuario de Anatot, afectando seriamente el prestigio de la ciudad y violando las tradiciones por largo tiempo atesoradas de ella. ¡Y la reforma fue apoyada por uno de sus ciudadanos e hijo de un sacerdote! ¡Cuán frecuentemente los hombres con intereses locales y sentimientos personales pesan más que los principios eternos ¿Cómo reaccionó? (12.1–4) Jeremías respondió de tres maneras a las acciones del pueblo de Anatot. En primer lugar, felicitó a Dios y buscó la ayuda de Dios (12.1). Este habría de ser el comportamiento de Jeremías en los meses y años venideros a medida que sus problemas se intensificaban. En segundo lugar, Jeremías le preguntó a Dios: «¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?» (12.1b). Estas preguntas también habrían de repetirse. En tercer lugar, Jeremías mostró algo de autocompasión. En 12.2 Jeremías trató de «educar» a Dios, describiendo cómo era el pueblo en realidad. En los versículos 3 y 4, Jeremías le recordó a Dios de su buena actitud para con el pueblo, dijo que Dios debería castigarlos, y ¡recalcó la necesidad de que lo hiciera rápidamente! La motivación detrás de estos ruegos para que Dios actuara, no debería pasarse por alto: «… porque los hombres han dicho: “él [Jeremías] no verá nuestro fin”» (12.4; NASB). cuando Jeremías declaró la condenación de ellos si no se arrepentían, el pueblo respondió con una réplica egotista en el sentido de que ellos todavía iban a estar vivos después de que la vida de Jeremías acabase. Jeremías le recordó a Dios esto (como si Dios no lo supiera), ¡e instó a Dios que hiciera algo al respecto de inmediato! Cuando la presión se nos viene encima, nos alteramos y nos apresuramos. Cuando las cosas se echan a perder, una de las reacciones más seguras es la autocompasión. El autor recuerda la letra de una canción de su juventud que a menudo expresaba sus más tristes pensamientos: Nadie me ama, todo mundo me odia Iré al jardín y comeré gusanos. La adversidad por lo general hace que sintamos autocompasión como si fuéramos las personas más desdichadas de toda la tierra.7 Aunque Jeremías cayó momentáneamente en la autocompasión y el miedo y se desesperó urgiendo a Dios a actuar, él no faltó a un solo compromiso de predicación. ¿Cómo reaccionó Dios? (12.6; 13.1–27) Jeremías presentó sus cargas delante de Dios, y Dios preparó a Su profeta para lo que venía (1era Pedro 5.5–7). Dios planteó dos preguntas a Jeremías. En lugar de alimentar la autocompasión de Jeremías, animó a Su profeta a prepararse para las dificultades que se aproximaban. «Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz no estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán?» (12.5). Tal vez usted haya oído el cliché que dice: «¡Anímese! ¡Las cosas podrían ser peores!», con la sarcástica respuesta: «¡Así que me animé, y de veras las cosas empeoraron!». Pero aun así, «¡Anímese!» fue el mensaje básico de Dios para Jeremías, aunque de hecho su situación empeoraría. Ya Dios había proclamado por medio de Jeremías que el poder del norte vendría con caballos «más ligeros […] que las águilas» a atacar a Judá y a Jerusalén (4.11–13). Estos ataques ni siquiera habían comenzado. Si Jeremías se había cansado haciendo el bien a estas alturas de los conflictos, ¿qué iba a hacer cuando el creciente ejército y la matanza lo rodearan? Dios estaba en efecto diciéndole a Su profeta: «Jeremías, en lugar de hundirte en la autocompasión, levántate y prepárate para tiempos más angustiantes». ¡Qué mensaje más tremendo es el que da esto en relación con la percepción que tiene Dios de lo que podemos resistir! Dios le había dicho anteriormente a Jeremías: «… porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande» (1.7). Jeremías creía que estos primeros conflictos ameritaban que Dios respondiera de inmediato —pero Dios sabía que con el tiempo crecería la fe de Jeremías, no su temor. ¿Cuán a menudo huimos llenos de temor cuando Dios está a punto de ayudarnos a permanecer firmes y a crecer en la fe? La mayoría de nosotros usamos solo una parte de nuestra capacidad mental, rara vez conocemos nuestra fuerza física, y cedemos a los temores que podíamos haber superado. ¡Muy a menudo, comenzamos a titubear antes que la verdadera guerra haya comenzado! En lugar de rendirnos, deberíamos escuchar a Pablo cuando dice: «Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos» (1era Corintios 16.13). La lección aquí es tan real y tan básica como el descubrimiento que hace Pablo en 2a Corintios 12.7–10, donde declara: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo […] porque cuando soy débil, entonces soy fuerte». Es en el valle de nuestras debilidades que podemos aprender la lección por la cual ganamos las victorias más grandes de la vida: «Ceda usted el lugar a Dios».

El cambio según el profeta Isaías 1 parte

En la década de los 40 el reloj Suizo era el reloj más prestigioso  y de mayor calidad en el mundo. Por consiguiente el 80% de los relojes vendidos en el mundo eran fabricados en Suiza. Al final de la década de los 50 fue presentado el reloj digital  a los líderes de las compañías relojeras suizas. Estos rechazaron la idea  porque sabían que tenían el mejor reloj  y los mejores fabricantes de relojes en el mundo. Entonces el hombre que había desarrollado  el reloj digital lo puso en exhibición en una feria de tecnología, y un hombre japonés  de apellido Seiko compró la idea.  Y de allí toda la historia que conocemos. En 1940, los fabricantes de relojes empleaban a 80,000 personas. En la actualidad emplean 18,000. En 1940  el 80% de los relojes vendidos  en el mundo se fabricaban en Suiza. Ahora el 80% son digitales. Lo más triste de esto es que, quien diseñó la idea de los relojes digitales fueron los mismos suizos. Esto demuestra lo que sucede con muchas organizaciones y personas: prefieren morir antes de cambiar. Gabriel García Márquez dijo: “No hay nada más difícil que hacer, más peligroso que llevar a cabo, o más incierto de su éxito que tomar la dirección para introducir un nuevo orden de cosas” . Y aunque en cierta parte tiene razón, sin embargo estoy convencido que cuando ha llegado el tiempo de Dios para una persona, institución o iglesia, es El mismo quien dirige ese cambio. Pero cómo nos abrimos a estas nuevas experiencias, como sabemos lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas personales y como iglesia? Siempre existe el temor hacia donde fijar nuestros nuevos modelos. En esta serie de reflexiones quiero centrarme en el libro de Isaías en el capítulo 40: versos 26-31. Allí a mi criterio, encontramos pautas que nos desafían a una busqueda del cambio en nuestras organizaciones y porque no decirlo en nuestra propias vidas.En reiteradas ocasiones me he topado que este versículo es de la predilección de los predicadores cuando van hablar a los jóvenes pero creo que no le hacemos el honor suficiente a este pasaje. Leamos pues los vrs. De ese capítulo. (Isaías 40:26-31) y acompáñeme en esta serie de artículos a un desafío para el cambio. En primer El desafío a UN CAMBIO SE INICIA CON UN NUEVO VER (40:26) Primeramente el profeta llama a los creyentes a una acción espiritual  y dice el profeta: “Levantad en alto vuestros ojos”. La visión del cristiano muchas veces está detenida en la superficie del mundo, otras veces en el valle de sombra y de muerte, otras veces en las olas encrespadas del mar de su vida, otras veces en sus hermanos y otras veces en si mismo, aquí el profeta dice: “ Dejen por lo menos una vez  o en una ocasión de mirar a otras cosas, Levantad vuestros ojos a lo alto, la vida cristiana no puede ser llevada a cabo  mas que de esta manera. Eso significa que la renovación espiritual y el cambio produce un encuentro  vivencial con el Dios de la Escritura. Notemos que esa experiencia comienza con nuestra visión, nuestra manera de ver. Pero muchas veces no vemos bien, pero porque es que no vemos bien? Isaías nos dice varias cosas aquí 1. No vemos bien porque estamos ensimismados Si observa usted detenidamente  la expresión “levantad”, implica que el profeta llama a los creyentes a una acción espiritual. La visión del cristiano muchas veces está detenido en muchas otras cosas menos en las demandas que Dios hace. Estamos viendo otras cosas, que no son importantes, ni trascendentes. Estamos atascados por una falta de visión. A veces el centro de nuestra atención somos nosotros mismos y no lo que Dios quiere. Sin una visión personal de Dios para nuestras vidas jamás tendremos ese avivamiento espiritual. 2. No vemos bien porque le hemos perdido interés a Dios Si observamos detenidamente la frase en “alto”  expresa que es allí nuestro foco de atención. Si tenemos interés por una cosa la veremos. La frase aquí en alto, tiene una raíz de satisfecho, erguido. La LXX la traduce como “ufano”, y el diccionario dice de “ufano” como arrogante , presuntuoso, engreído. También se traduce como satisfecho, contento alegre. Que procede con resolución y desembarazo. Esto implica que el ver a Dios no es un concepto teórico o escrito. Una persona que estaba viendo a Dios se enorgullece de ello, se siente creído por que tiene un Dios maravilloso. Lo que el mundo necesita , lo que el cristiano necesita es un concepto renovado de Dios, como creyentes conocemos mucho de Dios, especialmente si nos jactamos que tenemos la sana doctrina, e indudablemente eso es importante , el que desconoce la doctrina  entre otras cosas pierde el gozo, si no observemos que los tesalonicenses estaban tristes porque estaban ignorando la venida del Señor, la iglesia no puede renunciar a ello, pero el creyente necesita conocer a un Dios no teológico, sino a un Dios vivo y la renovación espiritual  se produce en el creyente cuando comienza a experimentar  la realidad de Dios en su vida, cuando el creyente comienza a  conocer que Dios no solamente existe, sino que funciona, y cuando esto se produce , el creyente comienza desarrollar una auténtica y genuina renovación espiritual.3. Por otro lado Isaías dice que No vemos bien porque no vemos reflexivamente Isaías usa la expresión  “mirad”  Esta expresión habla de percibir , de notar los detalles, ponerle interés a las cosas que tiene algo o alguien. Para mí es la forma en que usted debe leer los contratos o los papeles que le da su abogado, es decir antes de firmarlo debe fijarse detenidamente. Dios viene a decirnos “mira es posible que Dios haya pasado desapercibido a tus ojos en ocasiones que has venido al culto, es posible que Dios haya estado en nuestros labios pero que no haya estado claramente revelado en tú mente y en tú corazón. Al contrario de lo que el mundo puede decir de nuestro Soberano, el Dios de la Biblia es grande . A veces la forma en que damos a conocer a Cristo en nuestra sociedad  es una caricatura. La gente no ve al verdadero Cristo de la Biblia porque sus hijos no lo reflejan bien.  El apóstol Pablo decía que en sus problemas Cristo era magnificado! Pero como un ser humano puede magnificar al Hijo de Dios? Bien las estrellas  son mucho más grandes que el telescopio, y sin embargo el telescopio las magnifica y las acerca. El cuerpo del creyente debe ser como un telescopio , el cual acerca a Cristo a la gente. Para la persona común Cristo es un personaje nebuloso  que vivió hace siglos. Mas, cuando un no creyente observa la vida de un creyente en sus momentos de éxito, de lucha o de crisis, puede ver a Cristo magnificado y mucho más cercano. El telescopio acerca las cosas  distantes, y el microscopio hace que las cosas pequeñas se vean grandes . Para el no creyente , Cristo no es muy grande . Otras personas y otras cosas son mucho más importantes. Mas cuando el inconverso observa al creyente pasar una crisis debe ver cuan grande es Cristo en realidad. LA VIDA DEL CREYENTE ES UNA LENTE  QUE HACE A UN CRISTO PEQUEÑO  VERSE GRANDE Y A UN CRISTO DISTANTE VERSE CERCANO! 4.También Isaías dice que No vemos bien porque no vemos el modelo correcto El pasaje continúa narrando el objeto de nuestra renovación. Es interesante que Isaías llama la atención a enfocarnos en un Dios totalmente diferente a las caricaturas que tenemos hoy de Dios. A veces cuando se habla de renovación espiritual algunos entienden que renovar es cambiar el sistema de manera que si antes se cantaban himnos muy solemnes , muy clásicos y tradicionales, dejamos de cantarlos  y vamos a coros más informales , con música más dinámica, más rápida , ¡Ya nos hemos renovado! Pero seguimos igual, eso no es renovación eso es un  cambio , yo no digo que la renovación espiritual  no produzca ciertos cambios, pero el cambio de sistema no va a traer  ningún resultado espiritual , es preciso que El Espíritu de Dios renueve a cada persona, que el Espíritu de Dios actuando libremente  en el creyente  cambie su propia estructura, mental, personal, y espiritual, revelándole de forma clara la gloria de Dios, y cuando el creyente contempla a Dios de esta manera  se produce sin necesidad de otra cosa la renovación espiritual. En los últimos años se ha presentado los temores y las tensiones acerca de cuando se plantea un cambio. Por lo general me he dado cuenta que existen unas cuantas tendencias que pelean por atribuirse que una iglesia realmente se ha renovado. Hay personas que tienden a pensar que la renovación de una iglesia tiene que ver con convertirnos en pentecostales. En nuestro medio hemos visto exageraciones en el área de los Hnos. pentecostales. Hemos llegado a creer, incluso que si aplaudimos, o decimos un fuerte amén o un gloria Dios, estamos perdiendo la sana doctrina que hemos heredado. Hay gente que le tiene terror y obsesión a este tipo de experiencias, ya sea porque no entendemos las excentricidades de ellos, o por los tremendos abusos que hemos percibido. Pero no todos son así, hay muy buenos creyentes, hay gente sincera expresando su cristianismo a su estilo, hay gente honrada, que Dios la usa y con un deseo muy ferviente de hacer la voluntad de el. NO debemos confundir gustos con errores. Mi pensamiento es que nosotros no somos renovados porque imitemos a los pentecostales, no soy pentecostal, respeto sus expresiones, tengo buenos amigos y he trabajado con ellos. Estoy convencido que El Señor los usa y los usará. En lo que no estoy de acuerdo es que su modelo sea el único en el que Dios esté trabajando! Dios no es pentecostal está libre de ese esquema! Otros piensan que la renovación viene cuado las iglesias despiertan su carga misionera, y comienzan a salir fuera de sus puertas, entonces ya hay una renovación. Pero tampoco estoy de acuerdo con eso, es parte de la experiencia pero no es lo único. Hay muchas iglesias que están alcanzando al mundo y descuidando su casa. Otros piensan que una renovación viene de una iglesia nítidamente administrada. Con grandes estructuras y proceso finos y muchos recursos. Si notamos aquí Isaías plantea que la renovación comienza cuando nuevamente le damos al Señor el lugar que le corresponde en la vida de la iglesia.  Que grande es el Dios de la Biblia, mira un momento al Dios que Isaías presenta, cuando levantas tus ojos  te encuentras como dice el profeta que el Dios personal nuestro, el Dios de la congregación, el Dios de cada uno de los creyentes  no es un Dios pequeño , no es un Dios limitado, no es un Dios raquítico, no es un Dios mezquino , no es un Dios pobre, es el Creador del cielo y de la tierra  vrs. 26”El saca y cuenta su ejército , a todas llama por su nombres, ninguna falta, tal es la grandeza de su fuerza y el poder de su dominio. Aquí hay varios conceptos vivos acerca de Dios. El primero que veo es que el es amplio. Dios no está limitado, puede hacer nuevos modelos. Y estoy convencido que la iglesia del siglo xxi es un nuevo modelo que debemos descubrir. Segundo Dios es sabio dice que el sabe los nombres de cada estrella y galaxia. El universo es tan vasto  que un rayo de luz  (que viaja a la velocidad de 700 millones de millas por hora) (1080 millones de Km./h) tardaría más de 100,000 años en cruzar de punta a punta nuestra galaxia, llamada la vía láctea. Pero nuestra galaxia es solo una entre muchos millones que existen en el universo conocido. A fin de tener una idea del tamaño  de nuestro universo , digamos que el grueso  de una hoja de papel representa la distancia entre el sol y la tierra (93 millones de millas). Para representar la distancia a la estrella más cercana necesitaríamos una pila de papel  de 20 metros de alto. Para representar el diámetro de la vía láctea se necesitaría una pila  de 490 Km.. Y para llegar al borde del universo conocido se requeriría una pila de papel de 31 millones de millas.  Y vemos aquí que Dios conoce el nombre de todo esto. Este es el Dios de la Biblia a el debemos pedirle que nos diga su propósito. En tercer lugar es Dios poderoso, Dios tiene la capacidad de para hacer todo lo que se plantea. Y En cuarto lugar Dios es soberano, el hace lo que quiere, cuando quiere y como le de su regalada gana! Nunca olvidemos eso. SI QUEREMOS RENOVARNOS TIENE QUE EMPEZAR CON UNA NUEVA VISION, Como iglesia haremos esto. Que es lo que Dios quiere para la iglesia bíblica. Mi interés es hacer los intereses de Dios, no mis gustos, ni mis propias ideas, ni los gustos o presiones de otro. Hay una tremenda necesidad en esto aquí en la Bíblica. Quienes somos, como nos definimos, hacia donde vamos, como nos expresamos, estamos satisfechos que el modelo después de 56 años. Estará tratando Dios de llevarnos a un modelo nuevo para el siglo XXI SI QUEREMOS RENOVARNOS LO VAMOS HACER DESCUBRIENDO LA NUEVA IDENTIDAD EN EL MODELO DE DIOS Y NO IMPORTANDO O COPIANDO MODELOS. Yo no creo que Dios esté llamando a la iglesia a ser pentecostal, o carismática, o centroamericana, o bautista o presbiteriana. Si pertenecemos a una organización es por asunto de autoridad y rendir cuentas. Si nos ha tocado ser CA vamos a respetar eso, pero nuestra experiencia es única, debemos descubrir sin temor a que nos está llamando el Señor. Y si en esa búsqueda nos muestra cambios en la alabanza, en la forma en que servimos, en la manera que poondremos nuestrso dones al servicio de la gente, en la evangelización, en la administración, etc. Es nuestra obligación hacerlo.SI QUEREMOS RENOVARNOS DEBE EMPEZAR POR CADA UNO DE NOSOTROS EN NUESTRA VIDA PERSONAL, porque cada uno de nosotros somos el reflejo de la iglesia . En los 10 años que vive en Guatemala tuve que entender la forma de hablar Guatemalteca. A veces había términos que no entendía, pero que tienen un tremendo significado. Por ejemplo no me acostumbraba a decir patojo (que para los guatemaltecos es un niño), porque para mi un patojo es una persona que tiene un impedimento en las piernas. Y cuando decimos “anda patojeando” significa que camina renqueando, pero en Guatemala “patojear” significa mujeriego.   Escuché palabras como culebra, pastelero, colazo, y aún unos dos que en mi contexto son insultos muy  fuertes. Sin embargo creo que parte de la experiencia es adquirir un nuevo hablar. Me ha costado despojarme del acento que adquirí en Cambridge en mi niñez cuando solía jugar con Dianita y Philip a orillas del Támesis.(Para los que no entendieron , esto fue una broma) Si queremos renovarnos debemos aprender a hablar como Dios lo hace. Y renovar nuestro vocabulario!

Como enfrentar una situación “cerrada, bien cerrada” parte 1

Al pensar que compartirles este día, Dios me llevó a una frase que aparece en Josué 6:1 dice “Jericó estaba cerrada, bien cerrada”. Y me puse a pensar que mucho de estos años para mí y mi familia ha sido así! “ Un tiempo , cerrado, bien cerrado”. Pero, volviendo a la frase “cerrada bien cerrada” me pregunte como podrìa una persona, abrir algo que està tan cerrado? Y eso me llevò a estudiar el capìtulo 5 de Josué, porque es allì donde Dios ya le dio las intrucciones a Josué de cómo tener un rompimiento de su Jericò. ¿Quizàs le ayude a usted para poder enfrentar esa situación tan difìcil que vive? ¿Quizàs eso es lo que quiere Dios para usted en esta serie de artículos, ojalá que así sea. Leamos Josué capìtulo 5:1-15 y veamos los principios que Dios le dio a Josué para enfrentar Jericò, su problema “bien cerrado” En primer lugar DEBEMOS TENER VISION ESPIRITUAL DEL PROBLEMA. (5:1-8) En toda circunstancia que los hijos de Dios atraviesan, siempre debemos mantener dos tipos de miradas, para que no tengamos problemas mayores al enfrentar “nuestro bien cerrado” problema. Debemos ver LO VISIBLE DEL PROBLEMA Si observamos, hay varias cosas visibles en el problema de Jericò. Esto tenìa que ser visto, porque estaba a simple vista. Note algunas cosas que estaban allì. Las gigantescas murallas Jericò tenìa una de las murallas màs grandes del tiempo antiguo. Algunos dicen que estaba rodeada por unas seis o siete torres. Y quizàs unos 5 a 6 kilometros. Esto era lo visible ante Josué, y los israelitas. Un ejèrcito feroz Debemos recordar que el ejèrcito de Jericò era grande. Josué se vuelve a enfrentar con el reto de 40 años donde los demàs espìas habìan dicho que ellos eran como langostas. La actitud de Josué A propòsito no se ve en Josué amargura porque sus otros hermanos lo obligaron a irse al desierto, por su rebeldìa, a pesar de haber seguido fielmente a Jehovà. Ahora 40 años después se vuelve a enfrentar a un viejo reto, en donde fue derrotado hace años. Es tiempo de la revancha. La actitud de su pueblo Debemos recordar que Israel a estas alturas no es un pueblo guerrero o con grandes estrategias militares. Hoy consideramos a los israelitas como un pueblo altamente efectivo en lo militar, pero a estas alturas era una nueva generaciòn, de esclavos y de nòmadas por 40 años. Cuyo mayor experticia era saber acerca de còmo dar vueltas en el desierto. Debemos ver  lo INVISIBLE DEL PROBLEMA Si notamos, hay varias cosas que estàn pasando en este capìtulo y que se circunscribe al pasaje. Es un asunto de confiar Note lo que dice el vrs. 1 del capìtulo 5 “Cuando todos los reyes de los amorreos…todos los reyes de los cananeos…oyeron còmo Jehovà…desfalleciò su corazòn…y no hubo màs aliento delante de los hijos de Israel…” Esta parte es invisible, porque nadie se lo dijo a Josué, ni a los israelitas. Dios trabajando a favor de su pueblo, sin que ellos lo vean, pero actuando poderosamente. Es un asunto de limpiar Si nos fijamos no hay evidencia, que Josué estuviera preocupado por algo que a Dios le preocupaba. El estaba interesado en los logros, batalla, ejèrcito, recursos, estrategias, etc. Sin embargo Dios estaba interesado en la santidad. ¿Porquè? Mire lo que le dice Dios a Josué , inmediatamente que entra a la tierra, después de pasar el Jordàn. “En aquel tiempo Jehovà dijo a Josué: “Hazte cuchillos afilados y vuelve a circuncidar, la segunda vez a los hijos de Israel” Ha notado, que a Dios no le preocupan las cosas que a nosotros nos preocupan? ¿Qué le interesa a Dios? Que usted y yo seamos santos y fieles, y que no estemos a costa de nuestros logros personales perdiendo nuestra santidad. Dios le recordò que ellos no estaban siendo fieles con el pacto de Abraham y su promesa. Ahora bien, esta circuncisión no era sòlo asunto de manifestación teològica, sino tambièn pràctica. Recuerda usted que los Israelitas, entrarìan en Canàan, cuya cultura era idolàtrica y pagana. Serìa como que un hijo de Dios fuera a Suecia, o a Holanda. Tendrìa implicaciones sexuales. La circuncisión era una señal en el pene, que era símbolo de reproducción y bendiciòn para el pueblo Israelita. Piense por un momento, si un israelita entraba a un pueblo cananeo, y se encontraba con una prostituta o con una simple mujer cananea. Supongase que esta mujer le decìa al Israelita que tuvieran sexo. Y este hombre aceptaba. Los dos se iban al lugar para tener relaciones sexuales. Cuando se desnudaban, la mujer, era obvio que por ser cananea, y porque la circuncisión era un símbolo exclusivamente hebreo desde niños, y no paganos,(aunque hay alguna mìnimas evidencias, que la practicaban otras naciones, pero no dentro del contexto de los cananeos, y no en esta època) tendrìa que preguntar que serìa eso? ¿Cuàl serìa la explicación de un hebreo, al estar teniendo relaciones sexuales con una pagana? Dios dijo que nosotros somos pueblo apartado y que tenemos esa circuncisión. ¿Qué explicación tendremos ante Dios, por usar nuestros òrganos en cosas prohibidas? Volvamos la circuncisión, ¿no se ha puesto a pensar usted, porque razòn, Moisès dejò de circuncidar a los israelitas en el desierto, siendo que no habìa ninguna instrucción para que lo dejara de hacer? El omitir este mandamiento, resultò en un problema más adelante en esta nueva generaciòn. Antes que Dios lo utilizara para establecer una naciòn en Canàan, querìa que todos los hombres portaran el signo fìsico de Su pacto con ellos. Por otro lado, implica de alguna manera dolor fisico. Dios le dijo prepara cuchillos afilados, en una època sin anestesia. Segùn la Internet, el sanar de una operación de ciruncisiòn en esta època entre 5 a siete semanas, en los adultos. Esto en un contexto de todos los adelantos mèdicos. ¿Quizàs entre los judìos y en esta època serìa el doble? No lo sè, pero si tomarìa un buen tiempo. Es un asunto de obedecer Desde una perspectiva pragmàtica , este no parece ser el mejor tiempo para tal ejercicio de la obediencia. Circuncidar a todos los adultos varones después de acabar de entrar en el territorio del enemigo habrìa dejado al ejèrcito vulnerable a cualquier clase de ataque. Josué podrìa haberse excusado a esperar un tiempo màs seguro y conveniente en el cual pudieran encargarse de este asunto; sin embargo, su preocupación principal no era la seguridad o la conveniencia, sino la obediencia. Sabiamente concluyò que el mejor lugar en que podìa estar su ejèrcito era en el centro de la voluntad de Dios. Desde que Dios estableciò su pacto con Abraham (Gènesis 17:10-14), la circuncisión significaba que un varòn hebreo pertenecìa al pueblo de Dios. Los descendientes de Abraham debìan ser todos circuncidados desde niños y habìan de crecer con ese recordatorio fìsico de que le pertenecìan a Dios. Antes que invadieran la tierra prometida, todos los hombres debìan representar su total compromiso con Dios. Es seguro que Josué debe haber encontrado oposición al exigir la circuncisión de cada varòn, pero tratàndose de seguir los mandamientos de Dios, Josué tenìa una sola forma de pensar. Que le està preocupando a usted en este momento? No se ha puesto a pensar que a Dios no le està preocupando eso? ¿Probablemente Dios quiere que vea el aspecto invisible de su problema, para que le rompa lo visible del mismo? ¿Por qué no hace una evaluaciòn de cómo esta, por un lado su confianza en Dios, en que confìa usted? Serìa bueno que evalùe que tan apartado del pecado està? Y que tan comprometido? No serà tiempo que tome una decisión radical y aùn dolorosa y se circuncide, para demostrar que se ha apartado para Dios? ¿Qué tanto està dispuesto a obedecer a Dios, aunque no sea estratégicamente competitiva, o lògica o sensata su decisión? ¿Quizà pueda ser que en lugar de despedir a sus empleados, Dios le estè diciendo ¿Por qué no les aumentas su salario? ¿Quizàs en vez de cerrar, Dios te està diciendo, compromete conmigo y dame lo que es mìo y da hasta que te duela y te saco de la bancarrota? No lo sè usted sabrà que es lo absurdo de Dios en su vida. ¿Pero quiere un consejo? Serà mejor que lo obedezca!

¿Desde cuando los pastores deben ser gerentes?

La pastoral, sea en el grupo religioso que sea, es un tema complejo. Esto a pesar que, dentro de un contexto cristiano, la enseñanza de Cristo pareciera ser categórica y suficiente como patrón a seguir en el desarrollo de la relación con las personas y el trato con respecto a su crecimiento cristiano, problemas personales y su relación con el Creador de todo. En los últimos años, el crecimiento de la iglesia evangélica en todos los países de Latinoamérica ha sido explosivo. Esto ha generado iglesias más y más grandes y una organización eclesial más sofisticada debido a los grandes eventos que existen hoy en día, la formación de redes de iglesias interdependientes, nuevos centros de capacitación y la atención de miles de nuevos conversos. Si soy optimista, puedo sugerir este proceso como uno de los provocadores de un cambio en la pastoral evangélica. Pastores, valga la redundancia, con la influencia de algunas tendencias aparecidas en la moderna bibliografía, empezaron a trastocar el ejemplo de Cristo y se empezaron a convertir en gerentes de la fe. Despachando en oficinas, coordinando actividades mediante el fax y el correo electrónico, viajando a muchos lugares para participar en diversos eventos, dirigiendo múltiples organizaciones especializadas, han cambiado todo. Lo más serio viene a la hora del trato hacia la gente. Nos olvidamos del pasaje bíblico aquel que cuenta del pastor que busca a la oveja perdida y lo cambiamos por la secretaria que te reserva una cita. Se ha modificado la visión del pastor que busca a la persona y la trae de regreso por el esquema de la persona que busca al pastor cuando tiene un problema. El gran peligro de esto es que la persona que se pierde se da cuenta de esto cuando ya está hundida hasta la coronilla, y recién pide ayuda. ¿Tarde? En ocasiones, sí. Y no es que esté mal eso. En ocasiones las iglesias crecen y es complicado para el pastor atender a todas las personas y hay que poner un orden, delegando o estableciendo un liderazgo que empiece a asumir algunas funciones que por el tamaño de la iglesia no puede hacerlas una sola persona. Sin embargo, el gran problema es la actitud. La prioridad ya no es la atención de la gente sino es hacer reuniones, grandes eventos, enseñar clases o gestionar el material humano del que se compone el liderazgo, como un gerente de una empresa, haciendo el trato con la gente completamente impersonal. El pastor, simplemente recibe, escucha, dice lo que hay que hacer. Pero si la oveja se pierde, no hace nada. O muy poco. Pueden pasar años sin que el pastor converse personalmente con un miembro de la iglesia. Lamentablemente cambiamos el principio bíblico del lavado de pies de Cristo a los discípulos invirtiéndolo completamente. ¿Cuántos pastores y líderes de corazón repetirían lo que hizo el Maestro dos mil años atrás? Que contraste con el perfil de Dios para los pastores. En Jeremías 3:15 habla de que Dios iba proveer pastores de la siguiente forma:” Os pondré pastores según mi corazón que os den pasto de conocimiento y prudencia. Que promesa, la de Dios para el pueblo de Israel. De acuerdo al perfil de Dios, el quiere primero pastores que sean como David, ya que el es ejemplo viviente de lo que es ser un hombre de acuerdo al corazón de Dios. Lo segundo que uno mira es que la función principal del pastor es dar pasto. Eso significa la tremenda importancia de alimentar bien a su congregación. Dice “pasto de conocimiento” esta palabra habla de generar en la persona una opinión. La palabra hebrea no habla de datos, sino de generar en la persona criterio para decidir. Que interesante alusión a la labor docente de un pastor. El pastor debe usar el conocimiento para que la oveja pueda tener la información y tener su propio criterio. La palabra final es la palabra “prudencia”. El diccionario de la Real Academia Española dice de la prudencia: Cualidad que consiste en actuar con reflexión y precaución para evitar posibles daños, también añade, “Moderación al hablar o actuar.”. La palabra Sakal que se usa en el texto hebreo, también da la implicación de alguien que tiene éxito, sabiduría y que le va bien en la vida. Los pastores que Dios promete a Jeremías, eran aquellos que debían promover en sus oyentes, el tipo de calidad de vida, de tal manera que tuvieran discernimiento, capacidad de reflexión, y precaución en su vida, de tal manera que su existencia fuera sabia y exitosa. Si notamos el énfasis del pasaje recae en las personas. El ser pastor gerente es un imposición de los gerentes y administradores que han entrado a nuestra iglesia. La gente exige que los pastores sean gerentes. Vuelvo a ser optimista y diría que quizá se toleraría esto con pastores de alto rango. Quizá. Pero es más complicado cuando este comportamiento aparece en pastores del primer nivel, o sea, que dirigen iglesias pequeñas, que guían jóvenes en iglesias medianas o aquellos recién egresados de seminario Pero siendo realistas, en verdad es intolerable en todos los casos. El pastorado es un don que se siente como la vocación o el amor por la pareja, incontenible y claramente definido, y quien lo tiene no puede desligarse de aquel regalo hermoso de Dios. La gerencia en la iglesia va en contra de él, lo mata, lo tritura, lo desmenuza sutilmente, sin darnos cuenta y peor aún con una apariencia de piedad. A Dios gracias que hay muchos líderes que aún conservan la esencia del ejemplo de Cristo, pero no es en todos los casos. Y esto debe cambiar.