Como reclutar gente comprometida III parte

Hablemos de ministerios mediáticos. Es decir que se sostienen en la imagen y no en el carácter. Así que  la tercera presuposición errada es confundir lo que está delante del hombre con lo que está delante de Dios. Note lo que Dios dice: “El pueblo que está contigo es mucho” ¿Cómo así? ¿No eso es lo que queremos? ¿Que muchos estén involucrados? Es interesante la expresión  hebrea “rab” que la versión en castellano traduce “muchos” se pueda usar tanto como adjetivo y como adverbio en la gramática hebrea. Por ejemplo si se usa adjetivalmente la traducción podría ser: abundante, grande, exitoso. Así que el término puede causar una evaluación de Dios, acerca de lo agrandado que se podían creer todos los que estaban juntos. Es decir el “mucho” se refiere a la jactancia de los que están con Gedeón. Si lo usamos adverbialmente se debería traducir como excedente, abundantemente, y curioso es que se puede traducir como “capitán”. Es decir una forma adverbial hebrea que en castellano no tiene traducción sería “capitaneando”. Quizás una expresión a fin sería “liderando”. En ese sentido el adverbio es diferente al adjetivo ya que  modifica el verbo, y sería que la acción de ellos es más de ser líderes, de mandar que obedecer y ser siervos. Así que Dios evalúa que ellos quieren más protagonismo y deseo de ser victoriosos en lugar de ser siervos. ¡Qué interesante evaluación de Dios! Las personas quieren un puesto para sobresalir, para  ser importantes y ser notados en la congregación. Pocos quieren servir en lugar de mandar.  Les encanta el ministerio mediático que el de servicio. Por eso Dios los debe reducir para que a la hora de la victoria sólo el Dios Todopoderoso se lleve la gloria.

Hablemos de ministerios limitados. Esta es la cuarta presuposición que la falta de apoyo de la gente es falta de apoyo de Dios. Cuando todos se alejan y nadie nos apoya, esto también proviene de Dios y tiene que ver con el plan de Dios. Debemos actuar como Dios nos manda. Muchas veces los cristianos enfrentarán oposición y soledad en sus misiones y visiones. Eso no es motivo para desalientos ni auto-compasión… es motivo para depositar toda confianza únicamente en Dios y fortalecerse en el poder de su fuerza!!!  Note que esa noche el ministerio de Gedeón se vio diezmado en un 70%. Perdió un 70%  de su fuerza para enfrentar la batalla. Eso pudo haber desanimado a cualquiera y podría haber enviado una señal que Dios no estaba con ellos. Pero Gedeón sabía que esta reducción venía de Dios. Por eso estaba tranquilo. En realidad Dios le había reducido  el 70% de problemas con esa gente. Pero Dios sabe lo que hay dentro de esos supuestos seguidores de nuestros ministerios. MATEO 10:32-33 dice: A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 10:33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. Cuando hacemos lo que Dios dice, aún pareciendo locura o algo peligroso, Dios nos respalda. Cuando hablamos la verdad en el nombre de Jesús, duela a quien duela y ofenda a quien ofenda, Dios nos respalda. Jesús enseña esta dura verdad a los que querían seguirle: “El que se avergüence de mí y de mis palabras, yo me avergonzaré de él…” (San Lucas 9:26) De la misma manera que Gedeón tuvo que enfrentarse a su familia y a su pueblo, hoy día una persona que se vea obligada por el Espíritu Santo a enfrentarse a la oposición de los demás, deberá hacerlo bajo cualquier riesgo y prejuicios de los demás, sabiendo que quien salva y tiene todo bajo control es Dios. Ya basta mis queridos  pastores a depender de la gente “que están con ustedes y que los apoyan”. Nunca pierda la perspectiva que nuestro único interés es que Dios sea nuestro apoyo.

Hasta aquí He hablado de cuatro presuposiciones erradas al tratar de encontrar gente comprometida con el ministerio.  La primera es un diálogo con la tendencia a los ministerios familiares. El hecho de pensar que automáticamente mi familia está comprometida con mi compromiso con Dios. La segunda presuposición  tiene que ver con un diálogo con los ministerios de éxito. Aquí cometemos el error de pensar que cantidad igual fuerza y aprobación de Dios. Que mientras más estén involucrados más impacto será del ministerio, pero es totalmente errado, porque nunca podremos medir el compromiso de la muchedumbre. La tercera presuposición es un diálogo con los ministerios mediáticos. Es decir creer que lo que ve el hombre de Dios es lo mismo que Dios ve. Dios ve a los seguidores con serias deficiencias, Dios no está por los voluntarios que se suman a la masa y que hacen lo que les da la gana. Dios quiere gente comprometida con su obra y con él. Que se parezcan a Él en su carácter. La cuarta presuposición es que la falta de apoyo de los hombres  implica falta de apoyo de Dios. Este es un diálogo con los ministerios limitados. El hecho que deserten 22 mil en una sola noche no es de abatirse, en realidad Dios lo que está haciendo es  disminuyendo 22000 problemas en el ministerio de Gedeón. Ahora pasemos a los procedimientos para reclutar gente comprometida en la obra de Dios.

Como reclutar gente comprometida II parte

I.      Las presuposiciones erradas al reclutar gente comprometida. (Jueces 6:33; 7:1-2)

Hablemos de los ministerios familiares. Comencemos por el vrs. 33 del capítulo 6 de Jueces. Allí dice: “Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando este tocó  el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él”. En primer lugar  asumir que la familia automáticamente está comprometida con el ministerio. Se debe notar que los abiezeritas eran de la familia de Gedeón. Es obvio que los que acudieron al llamado fueron inmediatamente sus parientes. Me imagino que había un compromiso familiar, que era más fuerte que el compromiso con la causa de Dios.  He visto que este error es muy común en el ministerio. Hay fundadores que tuvieron un llamado especial en una determinada iglesia y luego sus hijos son puestos (impuestos) sólo porque se asume que el compromiso del padre es el de la familia. Y muchos de estos familiares están allí perseverando e incluso sirviendo a la sombra de un familiar, pero no tienen un carácter personal ni entrega a Dios, y mucho menos están comprometidos con la misión de la iglesia. Lo he visto con pastores a los cuales se les presiona a que sus esposas de facto sean pastoras. Y asumen porque el esposo es pastor ella es pastora. Sin embargo muchas de ellas no sólo no quieren ese título sino que aborrecen ese tipo de trabajo. Una cosa típica en este país en el Salvador (sospecho que no sólo aquí) es la famosa tendencia de los gurús del evangelio (y sus mega iglesias) a dejar de herencia sus imperios a sus siguientes generaciones familiares no porque Dios los ha llamado sino porque su imperio, que tanto les ha costado es un imperio familiar que debe quedar en manos de sus herederos. Usted verá en esas iglesias como los juniors ahora son portavoces del eterno no porque tengan un llamamiento (pienso que más de alguno quizás Dios si lo ha llamado) sino porque como sus padres son los dueños, la gente asume que se le debe reconocimiento de ministro.

Hablemos de los ministerios  de éxito. La segunda presuposición errada es   pensar gran cantidad  involucrada en el ministerio es señal de mover de Dios.

El pasaje dice en el vrs. 3 del capítulo 7 que la gente que Gedeón logró reunir fueron 32 mil hombres. Pero nunca dice que Dios le diera una orden de que juntara al pueblo. Pero ¿Quién no estaría alegre de tener una congregación de 35000 apuntados para echarle ganas en la iglesia? Muchos asumiríamos que Dios está de tras de eso. No se supone que mientras más estén involucrados, más es el mover y avivamiento de una iglesia? Hay una tendencia entre los siervos de Dios,  que cuando Dios los  llama ” para un propósito definido, muchos salen a “buscar” quien los “apoye”. Este es un común y grave error en los hijos del pueblo de Dios. Esto ocurre nada más que por la falta de conocimiento de Dios y falta de comunión con Dios. Cuando alguien recibe una misión, Dios dirá exactamente qué hacer, cómo hacer, dónde hacer y con quién hacer…. si Dios no habla, entonces hay que esperar, orar más y buscar la guía del Espíritu Santo. El que se impaciente, se equivocará, no estará actuando espiritualmente sino carnalmente (por sus instintos humanos) o emocionalmente (por el deseo de su alma).  En todas las cosas buenas y malas, pequeñas y grandes Dios prueba nuestra fidelidad y nos hace ver lo que hay en nuestros propios corazones.  El hombre necesita entender que para que Dios lo use, él debe dejarse usar. Dios dispone las personas que van a estar juntos en la tarea, lo que hay que hacer es orar que Dios nos muestre quienes son, y cuando recibimos nombres y caras, pedimos confirmación, como hizo Gedeón en cada situación. No debemos “confiar” en la primera oportunidad ni en los candidatos que aparecen, porque también será un gran error. Satanás coloca sus “ayudantes” en nuestro camino disfrazados de “luz” y se comportan como los mejores, pero Dios tampoco los mandó. Nadie que sale a buscar “seguidores” le irá bien, si Dios no lo mandó. Nadie que se apresure a elegir sus “ayudantes” le irá bien si Dios no lo confirma. Seguramente se meterá con personas que después le causen problemas. Dios mismo siempre nos coloca en gracia delante de los hombres, y donde estemos habrá personas con corazón dispuesto a apoyarnos y respaldarnos con sus acciones, sus recursos y su oración. El problema que muchas veces enfrentamos los pastores cuando llegamos a una iglesia es que de por sí ya nos imponen las personas que deberán estar con nosotros en el ministerio. Y muchas veces no han sido las mejores o las de mejor carácter. Aunque siempre encontramos buenas personas también.

¿Qué ve un hombre santo? III parte

¿Así que ve un hombre santo?: Ve la gloria de Dios.

  Imaginemos lo contradictorio de esta situación, las piedras caían y Esteban veía la gloria de Dios, un encuentro con la gloria de Dios provoca la muerte del hombre. Es indefectible, cualquiera que se encuentra con su gloria cae a tierra, la gloria de Dios es el peor punto opuesto de la naturaleza humana, pues la gloria de Dios es el conjunto de sus atributos perfectos de santidad, justicia, verdad, etc.. Isaías tuvo una experiencia con la gloria de Dios. La visión de la gloria de Dios hace al hombre tener conciencia de su mal, de su precariedad, de su incapacidad,  cuando un ser humano ve esa gloria, clama, Ay de mi…que soy muerto…ay de mi no soy nada comparado con Dios. No tengo esperanza a menos que él sea movido a misericordia por mí. La gloria de Dios ante los ojos de Esteban era un consuelo, pues si bien la muerte ya le había alcanzado el tenia presente que esa gloria divina le seria compartida. Él tenía los ojos puestos en el cielo con fe; de allí viene su socorro y allí tiene la puerta abierta. No pueden ellos interrumpir la comunión que tiene con Dios y el ofrecimiento que de sí hace a Dios. Los que están llenos del Espíritu Santo miran al cielo porque allí está su corazón. Dios le comparte su gloria le deja ver aquello que Moisés rogo por contemplar pero le fue negado en parte, pero para Esteban le fue concedido completamente Somos capaces de ver lo glorioso de Dios en medio de las dificultades, cuando un hombre puede comprender lo glorioso de su Señor, nada le puede sacar de esa comunión con él, nada interrumpirá esa visión maravillosa, podremos mantener nuestra mirada y nuestra capacidad de maravillarnos fija en Dios, su gloria se deja ver a los hombres fieles. Que ve un santo, un santo ve que su Dios es grande, bueno, perfecto, poderoso, en toda circunstancia aun cuando está muriendo. Un testigo verdadero testifica en todo tiempo lo grande que es su Dios.

¿Así qué ve un hombre  santo?:   Ve a Jesús a la Diestra de Dios.

Ahora en el punto culmine de esta experiencia Esteban tiene una visión producto de que los cielos se abrieron para él, para permitirle observar una imagen maravillosa, el vio a Jesús, vio al maestro a la diestra de Dios, le vio exaltado, glorificado, le vio reinando, con un nombre sobre todo nombre, lo vio como el juez del mundo y el intercesor de los santos, le vio como rey, ya no como carpintero, aunque sus enemigos pensaban que se habían desecho de Él, no era así, el estaba de pie al lado del Padre viendo a su siervo ser martirizado. Consideremos algo glorioso como un dato literario pero trascendente en este minuto crucial de la vida de Esteban, Lucas el escritor de este libro uso un método de recopilación de información científico, unió los relatos con las evidencias y los testimonios de muchos testigos, sus informes eran documentos serios, prácticos y literales, el no se abstraía a lo onírico sino que el registro hechos reales, por lo tanto la afirmación de que Esteban vio a Jesús, era una afirmación literal…Gloria a Dios!! Si Esteban veía con los ojos de la carne a su Señor, el maestro del cual había oído, y que amaba estaba presente frente a sus ojos, que privilegio para un santo testigo como él. Le vio vivo, le vio presente, los judíos pensaban que nadie más volvería ver al hijo del carpintero, pero con ira y frustración constataban, que no pudieron deshacerse de Jesús, pues ese Esteban literalmente le veía y se encargaba de gritarles a todos que así era, cuanta, rabia provoco en ellos pero cuanta gloria y paz broto en el corazón de Esteban. Esa es la gloria de cada hombre y mujer que está muriendo por la causa de Cristo, que los cielos se abren para ellos y ven que aunque el mundo entero le odie, su Señor, su Jesús, su maestro está vivo y reinando y le ama, y esta a su favor,  que le recibe que le dice ven buen siervo, entra a la gloria de tu Señor, ¡qué fuego, que balas, que hacha, podrá empañar esa gloria!!   Qué razón tenía Pablo al escribir luego: “ La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Efesios 1:20-23. Y recuerde que este Pablo fue el primer convertido de ese testimonio de Esteban.  Un testigo verdadero ve a Cristo exaltado y a su lado en los momentos más apremiantes de su existencia, cuando el horno está más caliente, uno semejante al hijo de los dioses se pasea entre las llamas al lado de sus hijos, y sabe que no está solo, por eso cuando te sientas oprimido y triste por causa de tu fidelidad a Dios gózate, Cristo el hijo del hombre está presente ante tu sufrimiento. Pero si hasta aquí no hemos sido un buen testigo, si solo hemos sido tibios nominales, sin poder, secos de la presencia de Dios, no podremos avanzar por el supremo galardón. Pero si quieres convertirte en un testigo fiel de Cristo…nada podrá detenernos las puertas del hades no prevalecerán, el mundo será trastornado por el amor de Dios y el poder del Espíritu Santo en su iglesia…

¿Qué ve un hombre santo?

En este tiempo de búsqueda me he preguntado  cómo puedo recuperar una visión más celestial, más de lo otro, de lo eterno que de lo material y mundano. A veces mi visión está tan llena de carnalidad, de humanidad. Entiendan que no estoy pensando en un aislacionismo y abstraerme de la realidad. Pero es que en los últimos años he estado rodeado de  personas que ven las cosas tan humanas, tan de aquí, tan racionales, tan normales. Su compromiso es tan mediocre, estoy rodeado de actividades religiosas tan de nosotros, para nosotros y por nosotros que nos olvidamos del Otro, del que realmente vale la pena servir.  Por ejemplo no sé ustedes pero en la iglesia que ministro, tenemos dos cultos entre semana y son tan  escasos en cuanto a asistencia. Aunque hace mucho he entendido que no puedo medir el éxito de la reunión por la cantidad de gente que llega,  sin embargo no cabe duda que la poca asistencia sea indicador del estado espiritual de una congregación. Cuando observo la vida de Esteban, puedo ver la vida de un hombre santo. ¿Pero que ve un hombre santo? ¿Cuál es su visión? Lea lo que dice la Escritura: Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.  ¡Wow! ¡Qué visión! Es obvio que el precio de la fidelidad a Dios, es grande, no es algo que un pusilánime hombre carnal pueda pagar, porque no tendrá ni las agallas ni el valor en sus bolsillos para cancelar del precio exigido. Esteban el joven diácono, el sirviente de las mesas de la primera iglesia, era un hombre peligroso, peligroso para un mundo perdido, pues tenía las características propias de un mártir. Tenía la visión de un testigo. Su perfil criminal era terrible: era un varón de buen testimonio, lleno del Espíritu santo, y de sabiduría. Un peligro, una afrenta a la cultura y la inmoralidad. Un insulto al infierno.  Cristo antes de ascender a los cielos, dijo que debían esperar en Jerusalén hasta que se cumpliera la promesa del Espíritu Santo, para dar a los discípulos el poder de ser testigos, el poder de ser mártires. Por eso nadie sin el Poder del Espíritu Santo puede ser un testigo eficaz, y no habrá testigo inútil cuando ha sido investido de ese poder Glorioso, cuando ha aceptado la compañía del glorioso paracletos, el consolador prometido.

Sin embargo el texto que leemos es un cuadro doloroso, triste, y desafiante en extremo, un joven muriendo, un joven terminando sus días, mucho antes que cualquiera lo quisiera, quizás con proyectos inconclusos, pero con una visión que lo llevo más arriba del dolor, más allá de la muerte una visión propia de un hombre santo. ¿Que ven los hombres santos?, ¿que ven los verdaderos mártires, cuáles son sus metas? Analizaremos estas preguntas y espero que al terminar nosotros también estemos dispuestos a tener la visión de un santo. Y a considerar el fin de nuestra vida.

Creyentes cautivos: Libertad de la opresión

En el libro de Jueces he encontrado varias raíces de una adicción o repetición de una conducta. El libro de los jueces establece ese patrón de un ciclo de ataduras que no se rompía totalmente. El pasaje de Jueces 6 nos habla de una forma particular en que nuevamente el pueblo de Israel volvía y caía en la misma cosa. ¿Qué son los principios de una adicción o atadura? Muéstrame Señor libertad en este estudio por favor. ¿Cómo rompemos esa adicción?

1.      Primer principio: la realidad de la adicción

Dice Jueces 6:1: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años”. ¿Qué revela este pasaje con relación a la opresión? Dice “Los hijos de Israel”. “Ben Yishrael”. Esto revela la condición o materia prima donde se puede desarrollar una opresión que me someta. Primero implica que la realidad es colectiva. Es decir no es algún hijo de Israel sino que la implicación es “todos” los hijos de Israel. El que sea colectivo nos muestra que hay situaciones colectivas que son más propensas a una manifestación de la opresión y de las ataduras. ¿Cómo se desarrolla en toda una nación una actitud tan mala que los lleva a la destrucción?  Por otro lado son hijos de Israel. En segundo lugar es contradictoria.  Esto habla de una contradicción en términos de identidad. El término Israel es “el que pelea con Dios  o el príncipe de Dios”. ¿Cómo se puede ser príncipe y ser esclavo a la vez? ¿Cómo hace el enemigo para someter mi autoridad de príncipe y convertirme en un simple esclavo sin poder?

Luego el texto dice “hicieron lo malo” “asah rah”. Este verbo imperfecto implica un estilo de vida y por otro lado la palabra “rah” implica lo maligno, lo no placentero y se puede usar como “lo peor”. ¿Cuál será la implicación de esta frase? Así que esta frase en tercer lugar  nos habla de la carnalidad del pueblo. La implicación es que toda atadura proviene de nuestro pecado y carnalidad.  Hoy hay proponentes cuya  tesis es que los cristianos y los no cristianos a menudo requieren un “encuentro de liberación” para echar fuera demonios residentes que nos esclavizan al deseo sexual, la ira, la bajo autoestima, el abuso de substancias, la fascinación con lo oculto, la incredulidad, y otras formas de impiedad. El modo de este ministerio, sugiere una forma particular de actividad pastoral: echar fuera demonios. Es parte de una teología práctica de la gente (una manera de enfrentar los problemas de la vida) que ha encontrado una expresión variada tanto en el ministerio pastoral como en los métodos de crecimiento personal. El evangelismo de liberación , por ejemplo, busca el echar fuera demonios de la gente y de los lugares para que los individuos y los grupos puedan venir a Cristo quienes de otra manera no podrían venir. La forma de lograr una vida santa por medio de la liberación es  buscar romper las fortalezas demoníacas edificadas dentro del cristiano; “cuando el demonio se va, el cristiano crece.” La santificación en el ministerio de liberación  puede ser hecha a otros como parte del discipulado – consejería. Y los cristianos pueden aplicar esto a sí mismos después de habérseles enseñado los métodos de auto liberación continua. En resumen, la guerra espiritual de liberación mira la lucha de los cristianos como una batalla en contra de demonios invasores, ya sea para repelerlos a la entrada o echarlos fuera después de que han establecido su residencia. Esto obviamente está basado en la presuposición principal de que dentro del corazón humano residen demonios de pecado. De acuerdo con los defensores del ministerio de liberación, la gente padece una demonización moral. Por ejemplo, los demonios residentes de la ira, lujuria, terror, orgullo, rebelión y acusación, refuerzan (y en cierta manera, controlan) la ira, la inmoralidad, el temor, el egoísmo, la obstinación, y la auto recriminación de la persona. Los demonios establecen su residencia y, en un grado mayor o menor, toman el control de las funciones del corazón. Como invasores del alma, ejercen el poder de un gobierno tras bambalinas. En el pensamiento de la teología de “liberación espiritual” sugerir  que alguien tiene un problema “espiritual” es sugerir que puede tener un problema con un “espíritu”: espíritus inmundos que ciegan el entendimiento, esclavizan la voluntad, y explican porque un cristiano bien intencionado parece ser incapaz de cambiar. Tal “demonización” o “influencia” no es vista como un control global (como la “posesión”) sino como un puñado de habitantes extraños dentro de la personalidad humana. Podríamos usar la metáfora de la personalidad humana como el disco duro de una computadora con demonios que actúan como los virus de computadoras. Estos virus pueden escribir encima y corromper sectores del disco duro, ejecutando sus propias ordenes dentro de esos sectores. Tales demonios deben ser removidos; el ministerio de liberación  es el programa de protección viral. Los proponentes dicen que los demonios obtienen su acceso (un lugar) de maneras diversas. Una es a través de nuestros propios pecados. Tales pecados habituales como la inmoralidad, la ira y falta de perdón, la adicción a las drogas, alcohol, o comida puede dar a los demonios un lugar donde pararse, el cual pueden ellos solidificar para formar una fortaleza. O las prácticas ocultistas y los objetos de culto pueden atraer demonios. Las emociones fuertes en la niñez, tales como los temores y la ira, pueden llegar a ocasionar la demonización. También los pecados de los antepasados (por ejemplo, el ocultismo o la inmoralidad) pueden atacar a la generación presente con demonios heredados. O el pecado directo de otros en nuestra contra, tal como el abuso físico, sexual, ritual satánico o emocional puede proveer una puerta de entrada para los espíritus inmundos. Tales espíritus pueden causar que nosotros repitamos los mismos pecados, que estemos humillados en culpa y baja autoestima, que vivamos esclavizados a la amargura, temor, escapismo, o causar varias aflicciones físicas. El drama de la vida humana es vista como un drama espiritual”: Infiltradores e invasores circundan a nuestro alrededor, buscando lugares para penetrar las defensas de la personalidad humana. Este es el diagnóstico para el cual, el  ministerio de liberación  es el tratamiento. Sin embargo en nuestro texto vemos que la consecuencia de su esclavitud estriba en que los israelitas ellos decidieron hacer lo malo. Eso significa que las conductas recurrentes están en la decisión personal y en el pecado personal.  Es obvio que el enemigo toma ventaja y actúa con más libertad, pero nosotros no somos víctimas inocentes que se nos transfiere un espíritu maligno que nos hace pecar involuntariamente. Es posible que en este contexto de Jueces 6 “lo malo” se refiera a una condición de idolatría y pérdida de la identidad de Israel como un pueblo monoteísta. La cuarta cualidad de la realidad es cínica. La frase dice: “ante los ojos de Jehová”. La expresión para “ojos” es “ayin” esa expresión denota la misma cara o rostro de Dios. Esta expresión es metafórica para enfatizar el descaro de una acción. En nuestro caminar se oyen las expresiones “lo hizo en su propia cara”, como diciendo que no se ocultó sino que fue descarado al hacerle algo a esa persona. Lo mismo tiene que ver esta expresión. Es decir el pecado de Israel era descarado y público, no les importaba hacerlo en la misma “cara de Dios”. Habían perdido todo tipo de temor y respeto por la persona del único existente (eso significa Yahweh). Son un pueblo cara dura. Una quinta cualidad de esa realidad es el curso de la realidad. Note que dice “y Jehová los entregó”, podemos ver el curso o proceso que tomo esta realidad en Israel. La expresión “entregó” es muy interesante. Es la palabra  hebrea “Nathan”. Esta expresión habla de intercambio, de devoción, de entregar completamente, y por estar en tiempo imperfecto es contínuo. Ahora hay que notar bien que la causa o curso de la esclavitud es Dios. ¿Cómo uno hace una liberación de algo que viene de Dios? La mayoría de personas no se percatan que hay cosas que suceden en nuestras vidas porque la mano de Dios está inmiscuía y que tienen que ver con nuestros pecados y decisiones carnales. Una sexta cualidad de esta realidad está en la expresión “en mano de Madián”. Esto habla de las circunstancias de la realidad. Madián no es el centro de la esclavitud es el instrumento, el centro es la disciplina de Dios. Muchas personas pensarían en liberar a Israel de Madián, pero Madián no es el problema ese es el instrumento para hacernos conciencia de cuál es la realidad del problema que tenemos. El problema de  la atadura de Israel no era Madián que podía ser la manifestación visible de un problema, sino la desobediencia y alejamiento interno de Israel.  Finalmente la frase “por siete años”, nos habla en séptimo lugar de las condiciones  de la realidad. ¿Por qué escoge 7 años Dios? Lo desconozco, lo que si se es que Dios tiene tiempos para ajustar cuentas y solo él sabe cuánto será. Esto nos habla de la soberanía de Dios  en un problema recurrente.

Así que una primera descripción de este problema es su realidad. Esa realidad tiene a lo menos  7 pilares fundamentales. Si no somos conscientes de ellos difícilmente podremos ser libres de mi opresión. Esa realidad de la atadura nos enseña colectividad, es decir hay ambientes que promueven un caldo de desobediencia, en segundo lugar esa realidad es contradictoria, lo que implica una lucha espiritual entre los que somos y lo que el enemigo quiere hacer con nosotros. En tercer lugar esa realidad nos motiva a pensar en la carnalidad que poseemos y como esta nos lleva a estado de esclavitud espiritual. En cuarto lugar esa realidad refleja nuestro cinismo, pues pecamos abiertamente ante los ojos de Dios. En quinto lugar esa realidad sigue su curso pues Dios actúa juzgando y permitiendo esa esclavitud. En sexto lugar nos habla de las circunstancias que Dios usa, en este caso el pueblo de Madián. Finalmente nos lleva a las condiciones de esa realidad, fueron siete años hasta que Dios decidió traer libertad.

Usando ropa vieja en lo espiritual III parte

III. En tercer lugar lo que veo en el pasaje es LA REPETICION DEL PROBLEMA (vrs. 13-17)

El vrs. 13 dice: “Y Volviendo los filisteos a extenderse”. ¡Un momento! ¿Pensé que ya habíamos derrotado a estos chicos? ¿Por qué están aquí otra vez? ¿Pensé que ya los habíamos acabado? Pero aquí están de nuevo. Déjeme decirle que tan pronto usted tenga una victoria vendrá otra ronda de lucha. Tan pronto usted diga, ya deje esta montaña ya hora camino en el valle, aparecerá otra montaña. Y lo más curioso que será el mismo problema pero desde otra perspectiva. Es decir, siguen siendo los filisteos los que están volviendo atacar a David. ¿Ahora como se puede enfrentar una vez más a un problema persistente y viejo?

A.     VUELVA CONSULTAR A DIOS

Note que dice el texto: “David volvió a consultar a Dios”. El no dijo, ¡Ah, son los filisteos! Ya sé cómo hacerlo, ya le pregunté a Dios así que lo único que tengo que hacer es repetir la fórmula, porque Dios está conmigo. Ya lo hice la última vez, así que no necesito molestar a Dios, ya tengo la fórmula del éxito. Así que déjenme ir a batallar esta vez como lo hice la última vez.  Así que David pudo haber dicho: “Dios me dio la victoria la vez pasada”, pero eso fue la vez pasada. Me dio la victoria el año pasado, pero eso fue para el año pasado. Pero ahora tengo una nueva batalla, aunque sea con la misma gente. Es una nueva batalla con el mismo problema. Y eso se debe que muchos tontos siempre insisten en arruinarnos la vida y no se van de nuestra vida. Así que muchas veces, los problemas, nuestros enemigos e incluso el diablo, son derribados, pero se sacuden la cabeza, van al hospital, se curan y regresan nuevamente a nuestra vida. David volvió a consultar a Dios, y ¿sabe que significa esto? Que la relación de David era fresca siempre. Tengo un nuevo problema necesito una nueva conversación con Dios. No voy a escuchar la vieja conversación porque esa conversación es para los problemas viejos. Tengo un nuevo ataque así que necesito una nueva conversación.

B.      NO SE AFERRE A LOS ESQUEMAS PASADOS

Así que Dios le contestó a David, y ¡sorpresa! El esquema de Dios para esta oportunidad había cambiado.  Y note lo extraordinario y peligroso de las instrucciones de Dios. La primera vez, Dios le dijo a David que fuera tras ellos, pero en esta segunda vez, cuando los tontos aparecen otra vez para fastidiarte, Dios le dice lo contrario, es decir, no vayas tras ellos. ¿Qué tal si David no consulta esta vez a Dios? Estaría arriesgándose aplicando un modelo pasado a una situación contemporánea distinta. Supóngase que David dependía de la palabra dicha en el ayer. Supóngase que David hubiera dicho: “Me acaba de dar las instrucciones hace poco, no ha pasado mucho tiempo, así que esa palabra se aplica para esta situación nueva. De todas maneras son los mismos enemigos”. El hubiera sido derrotado. ¿Por qué? Porque la voluntad de Dios para el ayer no necesariamente es la voluntad de Dios para el hoy. Es una total y nueva estrategia. ¡No hagas hoy lo que hiciste ayer! ¡No hagas este año lo que hiciste el año pasado! Este año Dios puede tener un nuevo acercamiento. Esta es la razón por la que debemos tener una relación contemporánea con Dios, y al tenerla debemos saber que está pasando hoy.

C.      EXPERIMENTE LA NUEVAS INSTRUCCIONES DE DIOS

El texto dice: “No subas tras ellos, sino rodéalos, para venir a ellos por delante de las balsameras. Y así que oigas  venir un estruendo  por las copas de las balsameras, sal luego a la batalla, porque Dios saldrá  delante de ti y herirá el ejército de los filisteos”. La primera vez, Dios fue bastante parco por así decirlo. No le da instrucciones específica, solamente le dice “ve, porque yo los entregaré en tus manos”. Pero en esta segunda ocasión, Dios se deshace en detalles. Le da muchos detalles a David. Dios no solo le da la estrategia, sino que le da los detalles específicos de esa estrategia. Si David no hubiera inquirido con Dios, se hubiera enfrentado al ejército usando los planes del pasado en una situación de hoy. Algunas veces Dios nos dará sólo una respuesta. Sí o no. Ve, quédate.  Algunas veces te dará los detalles de la Escritura. Es por eso que nuestra relación con Dios debe ser contemporánea y no histórica. Cuando la gente va a la iglesia en el domingo, llega a escuchar solo las noticias globales y nacionales. Tenemos un sermón para cada uno de los que se sientan en nuestras audiencias. No tenemos un sermón individual para cada persona. Un sermón para todo el mundo. Así que no se moleste, si usted siente que no le predicamos a usted. La enseñanza del domingo son  noticias nacionales. Son noticias globales para el grupo. Pero para su rompimiento usted necesita noticias locales y personales. Usted necesita la aplicación de la Palabra de Dios en el lugar y la circunstancia que usted se encuentra. Porque nuestra instrucción global, podrá darle información, dirección, guía e instrucciones generales pero no le darán instrucciones específicas a su vida. La noticias nacionales podrán decir: “esta temblando en la Unión”, pero lo que a mí me interesa es si va a temblar en Santa Tecla. Así que cuando vienen a la iglesia sólo recibe las noticias nacionales, es su responsabilidad de consultar a Dios personalmente para saber sus noticias locales y personales. Es decir una aplicación específica a su vida a su situación.

Cuando viajamos a algún lugar, por ejemplo a Guatemala, El Diario de Hoy y la Prensa Gráfica me pueden dar el panorama general del país, pero lo que necesito para poder tomar a tiempo el bus para Guatemala es la guía donde están los horarios de salida y entrada. Esa guía que me dice a donde llega mi autobús y a qué horas. ¿Cómo se logra eso en la vida espiritual? “Consultando a Dios” como lo hizo David, de una manera personal. Ahora quiero que entienda esto. El Dios que habló en el AT es el mismo Dios que habla en el NT. El habla por su Espíritu con palabras no habladas. La forma en que Dios nos da los detalles para nuestra vida es por medio de estad palabras no habladas. Ahora recuerde que la Biblia está disponible para todos. Todos tenemos acceso a ella y a la lectura. Pero las instrucciones específicas varían de acuerdo a las personas y sus necesidades. Es decir es el Espíritu Santo el que se encarga de dar los detalles personales y lo hace por medio de “palabras no habladas”. Siguen siendo palabras, pero no habladas. Y me imagino que usted se estará preguntando ¿qué es en realidad palabras no habladas? Simple, son pensamientos. Un pensamiento es una palabra no hablada. El concepto aparece en 1 Corintios 2:13. Allí dice que el Espíritu acomoda los espiritual a lo espiritual y no con palabras de sabiduría humana. El trae nuevos pensamientos a uno, y sabemos que son de Dios, porque no son tus pensamientos comunes. Uno sabe que no son pensamientos originados por uno mismo. Y cuando vienen a nuestra mente, sabemos que no son parte del proceso normal de nuestra mente. Dios no trabaja con todos de la misma forma, por eso no podemos aplicar una enseñanza estándar a todos. Se necesita los pensamientos de Dios en cada persona. Es interesante que los mariscales de campo en el fútbol americano, llevan dentro de sus cascos un aparato receptor para poder oír la jugada que el entrenador quiere que se haga. Y  lo llevan dentro, porque la multitud entorpece la comunicación si el no tuviera esa conexión directa y personal con su entrenador. Lo que hace el mariscal de campo es escuchar un pequeño susurro en medio de una gran multitud. Hay ruido alrededor de ti pero la Biblia dice que el todavía te puede hablar con una voz suave. Así que si usted no consulta Dios y anula el ruido de la multitud se podrá perder el susurro de su voluntad y su suave voz sacándolo del problema.

Así que el reto es estudiar La Palabra, para que esa Palabra se transforme en los pensamientos de Dios para usted, y los aplique personalmente a su vida. Esa es la única forma en que podrá tener un rompimiento de su problema.

Hace algunos años atrás se estaba realizando un juego entre los Dallas Cowboy y el equipo de Seattle. Dallas eran los invasores, porque estaban jugando en el territorio de los de Seattle. Era una invasión de los de Dallas en la propia casa de Seattle. Y parecía para todos los que estaban allí reunidos viendo el juego que el enemigo iba a  ganar. Ya que el enemigo había invadido el territorio de una manera tan exitosa que era imposible que perdiera. Y estaba a punto de ganar. Cuando ellos estaban cerca de anotar para ganar, se podía ver en el rostro de cada jugador: “Los tenemos”, “estamos en su casa pero los tenemos derrotados”. En los últimos momentos fue lanzado un pase que determinaba la victoria y el receptor lo alcanzó, así que el árbitro dijo: “anotación”. La gente gritó, vociferó e insultó al árbitro, y al equipo invasor, pero a pesar de eso el partido había terminado y ellos habían sido derrotados por Dallas el equipo invasor. Nada de lo que ellos hicieran cambiaba la decisión del árbitro. Es más el reloj había señalado la finalización del tiempo. Nadie en el campo de juego podía cambiar el marcador. Nadie en el piso de ese estadio podía hacer algo. El entrenador no tenía capacidad de cambiar la historia, los jugadores no tenían la capacidad de cambiar la historia. Nadie podía porque había sido declarado en la tierra que el partido había sido perdido. La tierra había declarado, partido ganado. Pero lejos en el tablero electrónico, alguien estableció que se haría una pausa para ver más detenidamente por la tecnología que era lo que en realidad había pasado. Mientras abajo en la tierra se decretaba pérdida, arriba en el tablero se buscaba una alternativa. Así que ellos dijeron, no estamos seguros que lo que pasó en la tierra haya pasado en el cielo. Y cuando ellos retrocedieron la jugada, se estableció un principio. Arriba gobierna abajo. Sólo ellos tienen la capacidad de cambiar lo que pasa en la tierra. De tal manera que lo que pasó en el campo tenía que revertirse por la autoridad de arriba. Eso es lo que yo llamo un rompimiento. Darle vuelta a algo que me tiene vencido. Pero la única forma en que se le puede dar vuelta es cuando viene un decreto de arriba que tiene la autoridad de darle vuelta a mi situación y darme la victoria. Un rompimiento es cuando una situación nos ha derrotado, cuando pensamos que es una situación imposible de superar, pero que Dios le da un giro milagroso y nos libera. Yo no sé que es lo que han declarado sobre su vida en esta tierra, ni las personas de esta tierra, pero hay alguien arriba que tiene la última palabra, inclusive para revertir cualquier situación imposible que esta tierra le haya dicho que no podrá superar. Dios siempre romperá nuestros problemas como lo hizo con David.

Usando ropa vieja en lo espiritual

Hoy estaba meditando en la porción de 1 Crónicas 14:8-17, es curioso que en estos días la insistencia de Dios tiene que ver con buscarlo, estar en lo secreto, oírlo y tomar decisiones basadas en esa búsqueda e instrucción de Dios. ¿Qué me mostró Dios en este pasaje? La urgencia de vivir una vida espiritual actual, fresca, diaria, contemporánea y no una basada en la historia. Tenemos la tendencia siempre a tomar decisiones en las cosas que han pasado y en los éxitos pasados. Estaba pensando que muchas familias viven en bastante pobreza, añadido a esto, tienen muchos hijos. Así que la cultura muchas veces de esa familia es de irse pasando vestidos usados de un hermano a otro hermano. Si usted es uno de los que son menores, entonces tendrá ropa de segunda mano. Solamente podrá tener nueva ropa, cuando usted tenga la capacidad de comprársela por sí mismo. Al pensar en esto, me di cuenta que lo mismo sucede en la vida espiritual de muchos cristianos. Son creyentes con experiencias usadas. Es decir se conforman con obtener lo que otros obtuvieron antes que ellos. Es decir, siempre dan testimonio de lo que otros les han dado, pero nunca pueden testificar de lo que ellos mismos han descubierto por sí mismos acerca de Dios. En esta historia podemos ver como David tuvo un rompimiento de parte de Dios acerca de su problema específico. El problema de David eran los filisteos. Esos tan conocidos e insistentes enemigos del tiempo de David. Desde sus orígenes David y los filisteos se enfrentaron miles de veces. Siempre fueron un dolor de cabeza para Israel y para el reino de David. ¿Cómo luchas contra un enemigo que insiste en atacarte y que no se va de tu vida? ¿Cómo lucho con ese mismo problema que siempre aparece cuando menos lo espero? David conocía a los filisteos, pero no podía deshacerse completamente de ellos. ¿Cómo puedo tener un rompimiento y la victoria de Dios en mi enemigo insistente? Bueno hay varias cosas que el pasaje me ha mostrado, sobre todo con relación a mi pecado.

Primero lo que veo en este pasaje es  EL RESURGIMIENTO DEL PROBLEMA (vrs. 8-9)

Es curioso que los filisteos aparezcan inmediatamente después que David ha logrado llegar al disfrute de la promesa de Dios, de que sería Rey. El ha sido perseguido por Saúl por casi 14 años, y ahora ha desaparecido la amenaza y por primera vez en años es aceptado por todo Israel, así que ahora empieza a disfrutar del cumplimiento de la promesa de Dios en su vida. ¿Por qué aparecen los filisteos precisamente en este momento tan especial?

  1. A.     El problema aparece porque estamos en guerra

Debemos recordar que toda buena obra despierta enemigos. Ellos tenían ya con David una rencilla, porque David había matado a uno de sus grandes guerreros. A pesar que podamos lograr las promesas de Dios, no debemos perder de vista una realidad. Estamos en guerra a muerte con los enemigos de Dios. Por lo tanto seremos atacados sobre todo cuando el reino de Dios va avanzando

  1. B.      El problema aparece para que sepamos que somos más que vencedores

Note que el texto dice que  “subieron todos los filisteos”. No fueron unos pocos, o bastantes, estamos hablando que fueron todos los filisteos. Es decir un ejército y ataque fuerte y total. Es decir el adversario es grande y poderoso. No podemos vencerlo en nuestras propias fuerzas. Por eso cuando los problemas nos abruman debemos entender que Dios está dándonos la oportunidad de batallar en su fuerza y convertirnos en “más que vencedores”. Lo importante del texto es que cuando David los oyó, el decidió salir a batallar con ellos. Es decir, aunque le superaban no se paralizó, sino que tomó una decisión de confianza, de tal manera que los fue a enfrentar confiado en que Dios le ayudaría.

Cuando Dios es tu enemigo

Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por los profetas (1 Samuel 28.4–6).

I.                    Las Descripción  de la crisis

La carrera de cuarenta años de Saúl como rey de Israel fue una mezcla de gloria, confusión y angustia. Al final de su reinado, una vez más, sus antiguos enemigos, los filisteos, habían invadido la tierra de Israel. Esta invasión presentaba diferencias importantes. En primer lugar, el ejército de los filisteos era probablemente el más grande que Saúl alguna vez hubiera enfrentado. También, ellos atacaron una parte diferente del territorio de Israel. Las batallas anteriores habían tenido lugar, por lo general, en un valle de Dan, de Benjamín o de Judá, o en las cumbres por encima de algunos de estos valles. Los filisteos ahora marchaban por su propio territorio y cruzaron Israel hasta más allá de la llanura de Sarón. Ellos luego enrumbaron hacia el este para entrar a la llanura de Esdraelon, o de Jezreel. Ocuparon las colinas del norte, mientras que Saúl y su ejército estaban estacionados al sur, sobre las colinas del Monte Gilboa. El objetivo de los filisteos era cortarle el paso a Saúl hacia las tribus del norte. En segundo lugar, la experiencia militar de Saúl le convenció rápidamente de la desesperada naturaleza de su situación. El ejército de los filisteos era probablemente el más formidable que Israel jamás hubiese enfrentado. Saúl sabía que el único curso de acción que podía emprender era atacar, pero también sabía que su ejército enfrentaría una derrota segura. Mientras Saúl se enfrentaba con esta batalla, una tercera y trágica diferencia se mira entre esta batalla y las del pasado. Esta vez, Saúl no tenía comunicación con el Todopoderoso. Saúl en su obstinación había elegido vivir una vida ajena a la voluntad de Dios. El Espíritu del Señor lo había abandonado muchos años atrás (1 Samuel 16.14). Ahora no tenía sacerdote que le consultara a Dios por él. Saúl había matado a Ahimelec y a ochenta y cinco sacerdotes en Nob (1 Samuel 22.16–18). Aunque había otros profetas disponibles, ninguno tenía palabra del Señor para Saúl.

II.                  La desesperación en la crisis

Saúl buscó desesperadamente un método para recibir algún mensaje de esperanza. Dijo: “Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte” (1 Samuel 28.7).

A.     Los pecados ocultos del pueblo

Sus asistentes le hablaron de la presencia de una mujer que estaba cerca, la cual podía comunicarse con los muertos. Sin embargo, para consultar a través de ella, Saúl tendría que viajar hasta Endor, unos pocos kilómetros desde su campamento, y disfrazarse para ocultar su identidad. Anteriormente,  actuando conforme a la ley de Dios (vea Números 23.23; Deuteronomio 18.9–12), Saúl había proscrito todos los médium y espiritistas de su reino. Su viaje hasta Endor lo expondría a graves peligros, pues tendría que desplazarse a hurtadillas por en medio del campamento del enemigo por la noche. Una pregunta que me hago con relación a este versículo es  si, Saúl había echado a todos ¿porque todavía existía una adivina famosa en su tierra? Es evidente que no había dado resultado su campaña de limpieza de adivinos en Israel.  Pero una segunda pregunta que viene a mi mente es ¿porqué los criados de Saúl conocían la ubicación de esta bruja? ¿Cómo es que sabiendo que existían adivinos en Israel, no le habían dicho a Saúl que todavía quedaban adivinos? Me di cuenta de lo ingenuo que un líder puede ser con su liderazgo y con la gente que dirige. La ingenuidad se manifiesta primero en que uno puede creer que ha limpiado a su pueblo de pecados serios, y no darse cuenta que todavía existen pecados enraizados en su pueblo. Segundo la ingenuidad se manifiesta en no darse cuenta que aunque hay una prohibición de algo serio el pueblo no sólo no obedece, sino que sabe donde se está desobedeciendo  a Dios, y se calla y no admite que hay pecado entre ellos. Pero también hay una ingenuidad en la petición de Saúl. Ahora que ha bajado sus estándares, entonces el pueblo lo hará cómplice de su pecado oculto. Qué triste es cuando uno se vuelve terco.

B.      La fuente de autoridad equivocada

Por encima de todo, él sabía que la mujer no practicaría sus artes ilegales si reconocía que él era el rey. Cuando recibió a Saúl, la mujer se mostró cautelosa y llena de sospechas. Saúl le aseguró, incluso juró en el nombre del Señor, que nada le iba a ocurrir a ella. Cuando ella estuvo de acuerdo en ayudarle, Saúl le pidió que hiciera venir a Samuel de entre los muertos. Antes de que ella pudiera terminar sus encantamientos, Samuel apareció (la mujer pareció estar más sorprendida que Saúl mismo por la aparición de Samuel). Desafortunadamente, Samuel no tenía palabras de consuelo para Saúl. Él anunció que el día siguiente les depararía la muerte a Saúl y a sus hijos. La misericordia de Dios había llegado a su fin para Saúl, y la justicia pronto se haría. Saúl debía recibir el justo castigo por su desobediencia en el trato dado a los amalecitas. Al día siguiente, Saúl fue resueltamente a la batalla. Tal como lo esperaba, el enfrentamiento resultó mal. Fueron los arqueros filisteos quienes inclinaron la batalla en contra de Israel. Sus lluvias de flechas hicieron huir al ejército israelita. Este ataque hirió y mató a muchos de los israelitas. Con la batalla en contra suya, Saúl se decidió a tomar su vida. Existen algunas dudas respecto de la decisión de Saúl de cometer suicidio. La mayoría de las traducciones dice que él fue herido por las flechas. Algunos comentaristas del texto hebreo, creen que Saúl se deprimió por la forma como la batalla marchaba. Por cualquiera que haya sido la razón, él le pidió a su paje de armas que lo matara, recordando probablemente, lo que le había sucedido a Sansón a manos de los filisteos (Jueces 16.21). Cuando el paje de armas se rehusó, Saúl se dejó caer sobre su propia espada y murió. Saúl le dio fin a su vida estando de cara a una situación sin esperanza. Hay quienes creen que este auto homicidio está justificado en tales circunstancias.

La voz de Dios en tiempos estériles VII parte

Con el bautismo de Jesús, El Espíritu Santo se manifestó, era como la culminación del tiempo que Jesús vivió en el anonimato. La Neumatología como reflexión sobre la persona y obra del Espíritu Santo ha sido con frecuencia la cenicienta de la teología y de la práctica cristiana. Sin embargo, en perspectiva bíblica, la iglesia es fiel a su vocación cuando surge y actúa en el ámbito del Espíritu. Sólo en él: podemos derribar fortalezas; desenmascarar y enfrentar a nuestro enemigo y sus manifestaciones individuales o estructurales; comprender y transmitir la verdad de Dios en cualquier contexto; vivir en total libertad independientes de los poderes de este mundo. Cuando la iglesia permite que se le encajone en espacios a los que no llega la corriente fresca del Espíritu, ésta muere por      asfixia y con –y por – ella muchos más. El movimiento misionero ha sido quien más ha tenido preocupaciones por comprender y vivir la plenitud del Espíritu, a raíz de las exigencias de los contextos espiritistas donde  les ha tocado hacer la misión. Esto es casi natural, pues el Espíritu ha vinculado directamente a la iglesia con la misión de Cristo. Sin embargo, la ausencia de una reflexión teológica ha llevado a ciertos excesos de doctrinas referentes a la vida espiritual. En virtud del Espíritu es que la iglesia puede asumir sus tareas en el mundo. A partir de su presencia y acción ella es: una comunidad de poder      (fluyen señales y hechos imposibles a la capacidad del hombre), una comunidad fraternal (rompimiento de cualquier tipo de barreras humanas), una comunidad de proclamación      ( transmisión y proclamación del mensaje), una comunidad profética (reclamo y desafío de la rebeldía y desobediencia del hombre expresado en sus empresas humanas). Sólo nos queda una manera de hablarle de Dios al hombre de hoy: A la manera de Jesús, el Cristo. Quien nos mostró que el amor para amar al ser humano y comprometerme con la transformación de sus esclavitudes sólo tiene una fuente: Dios, el Padre. Buscar a Dios y vivir para el ser humano son dos dimensiones inseparables del hablar de Dios hoy. Esta es la realidad hacia la que orientamos la renovación espiritual de nuestra iglesia. Es necesario reiterar para terminar  que la grandeza sigue siendo la iglesia y no el templo: La misión de la iglesia no se agota en la construcción de templos, ya que, para Dios, su templo sigue siendo la iglesia, la comunidad del Espíritu. La búsqueda de la iglesia como humanidad nueva, como primicias del reino y como fermento que leude la masa, son las grandes proyecciones que nunca hemos de olvidar. Segundo La grandeza sigue siendo la misión y no la sensación: Reunir todas las cosas bajo el señorío del Jesucristo es el propósito de Dios. La obra del Espíritu no será el espectáculo de unas piedras sino la majestad de un mundo que revele la gracia y la gloria de Dios. De aquellas, ya sabemos que un día no “quedará piedra sobre piedra”. La misión de la iglesia no se agota en el logro de nuestros sueños sino en el logro del sueño de Dios: una nueva creación donde reine la justicia (2ª Pedro 3, 13) Tercero la grandeza sigue siendo la Palabra eterna y no las ideologías de turno: La Palabra no alimenta nuestro compromiso con expresiones sesgadas de la política humana, sino con el seguimiento de Jesús de Nazaret, y por tanto, con el propósito de Dios. Nuestra labor inspirada en la Palabra no se vincula con la preocupación de cambios de sujetos en la administración del Ejecutivo, sino con la implementación de la justicia. El profeta declara “no callaré, no descansaré hasta que su justicia resplandezca como la aurora y como antorcha encendida tu salvación” (Isaías 62, 1) La Palabra es nuestra lumbrera para no pensar que cumplimos cuando un partido de nuestra preferencia llega al poder, y, aún más, para evitar que los poderes de turno hagan lo que siempre buscan: esclavizar a la iglesia, domesticarla. Cuarto  la grandeza sigue siendo el poder del Espíritu y no el poder de las alianzas políticas: Se oye bonito hablar de participación en redes o alianzas, y podemos o debemos coordinar esfuerzos con los gobernantes nacionales o locales, pero no debemos olvidar que nuestra grandeza no está en nuestros interlocutores humanos –por muy encumbrados que estén en las gradas del poder- sino en la fuerza heredada de nuestro Señor: Su Espíritu. Lo que le abre paso a la iglesia en el mar de la historia no es su alianza con el Faraón –éste siempre  nos persigue para volvernos a esclavizar- sino el soplo de Dios. El poder de la iglesia no es el poder de sus alianzas, sino el poder del Espíritu. Si estas cosas forman el tesoro no negociable de la iglesia, esta nación de El Salvador puede tener esperanza.  Bueno hasta aquí la primera premisa de la vida de Jesús. La premisa de trabajado por Dios. Ahora pasaremos a la segunda premisa. Trabajando por Dios

La voz de Dios en tiempos estériles V parte

En tercer lugar existe la tensión Espíritu Santo-Iglesia. Aunque se requiere de organización  para poder expresar la iglesia, ésta no es esencialmente una organización sino un organismo, es el cuerpo de Cristo bautizado por el Espíritu Santo (1ª. Corintios  12: 13). Por lo cual la organización –cualquiera que sea no será nunca más importante que la vida que fluye en la comunidad por medio del Espíritu. Esto significa que aún los mejores métodos de organización y de trabajo no garantizan de manera alguna la edificación de la iglesia. Esto es obra sólo del Espíritu. Los método, pues, no deben  idolatrarse ni ser sustitutos de la obra soberana del Espíritu. Estos pueden y deben cambiar pronto, pero no la obra del Espíritu. En la iglesia la obra del Espíritu es fundamentalmente comunitaria y no jerárquica. De ahí que la preocupación pastoral consiste en el discernimiento, potenciación y práctica de la obra del Espíritu en cada discípulo. Una vivencia de la unidad y la misión. Pero tampoco estamos para guardar tradiciones rancias de nuestras congregaciones que frenan el poder de la Palabra. Que desprecian la fuerza liberadora del Espíritu sólo porque no camina con sus esquemas. El Espíritu sopla y derriba las fortalezas religiosas que con el paso del tiempo hemos construido. Nuestras iglesia no pueden contentarse con haber sido las primeras en llegar al continente, ni acomodarse a su llamada “sana doctrina”, que muchas veces no tiene nada ni de sana ni de doctrina, sino que son puras “tradiciones de ancianos” y demás reglamentaciones humanas, que nos hacen olvidar al hombre tirado junto al camino. Las denominaciones se ha olvidado de la misión y se han concentrado en su identidad particular como si Dios nos ha llamado a ser buenos bautistas, buenos nazarenos, buenos pentecostales. No, la única identidad posible para nosotros es ser semejantes a Cristo. Parecernos a Él en palabra y en obra. Quizá,       al final la obra del Espíritu sea tomar un poco de todos para formarnos en uno solo. Descubrir que nuestra identidad es aprender a hacer mío lo que Dios ha puesto en otras congregaciones como parte de su riqueza inagotable. Sólo quiero ser parte de la construcción de una iglesia que se parezca a Jesús, en su Palabra, en su obra, en su espiritualidad, en su compasión, en sencillez, en su amor. No más. Cualquier otra cosa será sólo una acusación sin fundamento. Es más, algo fuera o contra esto, sería estar al      filo de haber caído en “otro evangelio”.Cuando vinieron los misioneros se necesitaban referentes  identificables en la sociedad como aportes o señales de impacto de quienes eran los evangélicos.  Tal impacto se  concentró en lo educativo-salud, pues eran las herramientas que exhibirían a los evangélicos como la opción para llevar a América Latina hacia la tan anhelada modernidad y el progreso. Por ello, invirtieron en colegios, hospitales, industria, negocios. El Dr. Ramos dice citando a un pensador: “Ahora bien, debemos recordar que este tipo de evangelización fue sentenciado por Carlos Mariátegui cuando escribió en 1930: “El Protestantismo no consigue penetrar    en América Latina por obra de su poder espiritual sino por el de sus servicios sociales. Este y otros signos indican que sus posibilidades de expansión normal se encuentran agotadas”. (¿El Espíritu Santo o G12?, Dr. David Ramos, pág. 10).  Si los evangélicos podemos decir ahora que somos un importante segmento de la sociedad latinoamericana no es en virtud de las denominaciones históricas sino por la fuerza del pentecostalismo. Ante semejante presencia y desarrollo, algunos se atrincheraban en su identidad denominacional y los rechazaban, otros se entusiasmaban y emulaban. Las grandes denominaciones históricas expulsaban a personas y congregaciones que eran alcanzadas por el fuego pentecostal, asegurando de esa manera la ley y el orden pero perdieron el corazón de la gente. ¿Qué mensaje hay? ¿Qué esperanza se propone? ¿Vamos a caer en la miopía de los movimientos que simplemente proponen “la resistencia”? La interioridad y la exterioridad deben caminar juntos, pero tenemos claro el camino: todo comienza en el corazón, en la transformación de la naturaleza humana, en los fundamentos, en las profundidades del ser. Si no empezamos por ahí, todo lo que se construya terminará arruinado por la maldad del hombre. A la vez, se debe trabajar en la transformación de las condiciones que deshumanizan a sociedades enteras.  De la Escritura se aprende  que la única posibilidad que tenemos de acceder a las profundidades de Dios, quien es manantial de vida y esperanza perpetua, no es por el camino de nuestras estructuras arquitectónicas, ni de sacramentos, ni de ortodoxias rancias y huecas, ni de liturgias, sino sólo por El Espíritu. No confundamos “renovación espiritual” o “avivamiento” con técnicas o estrategias de iglecrecimiento o con modos de alabar a Dios. El camino no es la imitación sino la recreación de todas nuestras expresiones eclesiales como fruto de beber no de manuales, ni de visiones prestadas o plagiadas, sino de la misma naturaleza divina, de las profundidades inagotables de Dios (1 Corintios 2). La renovación de la iglesia no pasa por juntarse con iglesias renovadas, sino por beber del Espíritu como el río de Dios que mana sin cesar y hace nuevas todas las cosas. Nuestro llamado  es a buscar incesantemente el rostro de Dios y caminar en su Espíritu: Este es el camino de nuestra renovación. Es lastimoso cuando caemos en el mimetismo y repetición mecánica de lo que se hace en otras latitudes como si la clonación lleva a la renovación. Quieren ser mini Cash Luna o mini Benny Hin reproduciendo su vestimenta, sus tics, su forma de hablar, su vocabulario, sus sermones, la ornamentación del altar, sus payasadas y hasta sus pecados.  Es una lástima, en verdad, ver expresiones eclesiales que hacen de la renovación de la iglesia una cuestión de mercadeo, cuando es un asunto de fidelidad a Jesucristo. Es que cuando la renovación se busca como vehículo de posicionamiento en el concierto eclesial o como medición de fuerzas religiosas, no puede esperarse más que desórdenes y descarríos. La renovación que anhelamos y buscamos pasa por la construcción de la coherencia entre el Evangelio y la vida de cada líder y cristiano. No se puede consentir el libertinaje en nombre de la libertad. El ministerio es servicio y entrega. Pero hoy día lo que muchos hacen con la iglesia no es desposarla sino despojarla. Eso no es renovación.

El desafío del avivamiento del siglo XXI no es el aglomeramiento de personas en un determinado lugar. De eso abundan ejemplos en la historia eclesiástica, por tanto no es nada nuevo. No se puede decir que es malo o indeseable, solo se establece  que no es nuevo. Por lo cual no debería de pensarse que esa es la realización de una iglesia que celebra una renovación espiritual. Es más, la masificación de la iglesia siempre ha terminado en un “abaratamiento de la Gracia” de Dios como lo decía Bonhoeffer. Ha repercutido en un empobrecimiento de la excelencia del Evangelio. Un avivamiento, pues, que se contente con el mero crecimiento numérico sin que trascienda al desarrollo de calidad testimonial, no aporta nada nuevo y es simplemente una repetición más del ciclo de decadencia religiosa. Tampoco el desafío o la grandeza de un avivamiento es la construcción de catedrales o estructuras arquitectónicas esplendorosas. De eso también da cuenta la historia eclesiástica y, señala que en lugar de ser un signo de vitalidad ha sido más bien una señal de decadencia que raya en convertir nuestros edificios en “ídolos” que se “comen” todo lo que el pueblo presenta. Es más, la historia de la iglesia revela que la empresa de levantar majestuosas edificaciones va ligada a la proyección de poder, a los sentimientos megalómanos de la iglesia o sus líderes que a una búsqueda sincera de la gloria de Dios y eficacia del testimonio evangélico. Amén de que tales monumentos convierten al templo en una nueva cobradora de impuestos, pues hay que mantener tal imperio.  Tampoco el reto de un mover del Espíritu es crear sistemas doctrinales. De eso también testimonia la historia de la iglesia cristiana. Y más bien nos revela que los momentos de mayor “sana doctrina” han sido los momentos de mayor anti testimonio de la compasión evangélica y de la fraternidad cristiana. Siempre que se ha querido verter la riqueza y fuerza del Evangelio en moldes dogmáticos, se ha perdido la vida y el amor, que al final son los signos de la presencia de Dios. El mover del Espíritu no debe producir un  escolasticismo racionalista, sino una reflexión teológica que lleve a la iglesia aun compromiso con el reino de Dios, a vivir la unidad como Cuerpo de Cristo, a proclamar incansablemente, en palabra y en obra, la Buena Noticia de vida, paz, amor y justicia en Cristo Jesús. Para un verdadero evangélico –valga también para un bautista- el Evangelio es anterior al dogma; el seguimiento de Jesús de Nazaret, anterior a la obediencia a cualquier autoridad humana –sea clerical, jurídica, administrativa o ministerial-; el Sermón de la Montaña más que los estatutos o la identidad denominacional; la construcción del Reino de Dios, más importante que la edificación de la Iglesia -cuánto más que las transnacionales religiosas- y, el Poder del Espíritu Santo por encima del dios mamón o de cualquier alianza política con los poderes terrenales.