Siempre he pensado que los jóvenes no son el futuro de la iglesia, sino todos nosotros, unidos y concertados en armonía. De hecho el profeta Joel dice: “Cuando esto haya pasado, les daré a todos mi espíritu: hombres y mujeres hablarán de parte mía; a los ancianos les hablaré en sueños y a los jóvenes, en visiones. Me parece extraordinario el hecho de pensar que a los jóvenes se les darán visiones, ya que debido a la juventud son muy pocos los que se anticipan para ver más allá de su juventud y vida presente. En cambio a los mayores les dará sueños. Es decir nuevamente tendrán la capacidad de imaginar, de crear y entrar en el mundo de lo sobrenatural. Eso es el futuro de la iglesia. Pero es obvio que no estamos haciendo mucho por los hombres, para que asuman su liderazgo y desarrollen una verdadera hombría y vuelvan a soñar. Creo que un modelo excelente es el modelo de Caleb para esta generación de hombres. Creo que Dios está llamando a esta generación a que vuelvan a soñar. Pero para eso necesitamos qué principios podemos descubrir que Dios tiene para este tiempo para los hombres mayores. Así que quiero embarcarme en la vida de Caleb y experimentar en él un nuevo deseo de volver a soñar. Tal vez usted está en la misma situación. Como lo he dicho anteriormente, la primera cosa que viene a mi mente con respecto a los distintivos de la generación Caleb es VOLVER A SOÑAR. ¿Cómo se puede volver a soñar? Note la expresión de Números: “Dame ahora ese monte del cuál habló Jehová aquel día”. Que expresión tan interesante. Me gustaría usarla como plataforma de reflexión para el tema de volver a soñar. En esta frase hay por lo menos cuatro principios que nos permiten a los que estamos en la generación de Caleb (¡o a todos!) el poder volver a soñar después de un tiempo en el que las cosas no se han dado como esperamos y hemos pasado un tiempo atados a las decisiones de otros. Note como se desarrollan esos principios.
I. La expresión DAME nos habla de un corazón VISIONARIO
Es curioso que en el hebreo la expresión “dame” significa, rendirse, abandonar, añadir, permitir. Es un verbo que está en un qal imperativo. Es decir la expresión es fuerte en intensidad y acción. Lo que significa convicción, firmeza y ausencia de duda. También implica seguridad de deseo. Por otro lado implica claridad de destino. Caleb sabe lo que quiere a la edad de 85 años. No es una visión conformista. ¿Porque tendría Caleb una visión de tal índole a esta época de su vida? Porque no dejó de soñar. Esto me reta a que no debo dejar de soñar, no debo dejar de creer, no debo dejar de ser yo mismo en el proceso, no debo convertirme en una copia de nadie, si Dios me dijo que era para mí, será para mí. Muchas veces uno piensa tener a Dios descifrado y cuando se da cuenta Dios se está moviendo en otras áreas que jamás pensamos que iba a hacer. Dios cumplirá lo que nos ha dicho. Note que Josué 14:6-15 dice: Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti. 7 Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. 8 Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. 9 Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios. 10 Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. 11 Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. 12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho. 13 Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad. 14 Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel. 15 Mas el nombre de Hebrón fue antes Quiriat-arba; porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos. Y la tierra descansó de la guerra.
A. Un corazón visionario es un corazón que se revela a la generación promedio
Caleb es uno de esos hombres poco común que la Biblia lo describe como uno de los doce espías que fueron enviados con Josué a espiar la tierra. Todos hemos leído la historia. Sabemos que el reporte que estos hombres trajeron después de haber salido a espiar la tierra no era muy alentador. La Biblia describe que diez hombres a parte de Josué y Caleb vinieron diciendo que ellos se veían como langostas delante de los gigantes que estaban en la tierra. Es importante notar que al punto donde este evento se está desatando, Caleb era uno entre seis hombres. Cuando el pueblo salió de Egipto tenía alrededor de seiscientas mil personas luego en el desierto se multiplicaron y llegaron a ser 2.5 millones de personas lo que significa que Caleb llegó a ser uno entre 1.5 millones de personas
B. Un corazón visionario es un corazón cargado con lo imposible
Caleb es esa persona que carga una visión de lo imposible, que tiene una visión que no se ha cumplido, gente que lleva esperando muchísimo tiempo para que se manifieste lo que Dios dijo en algún momento. La vida de Caleb provoca una pregunta y la pregunta es ¿Cómo es posible que alguien pueda esperar 45 años para que se manifieste lo que se le había prometido? ¿Cómo es posible que una persona puede tener una fe inquebrantable, tener la capacidad para poder esperar tantos tiempo, de hecho esto se complica un poco más cuando usted descubre que Caleb caminaba con gente incrédula, chismosa, se quejaban, eran inconsistentes y rebeldes. Imagínese la capacidad que tenía Caleb para poder manejar todas estas inconsistencias de las personas pero también la carga emocional que eso le pudo haber causado en algún momento cuando se supone que aquel viaje fuese solamente de tres días y se convirtió en una experiencia de 40 año, imagínese esperar 40 años por algo que se supone que a usted se lo darían en tres días. A mí me ha ayudado a entender un poco cuando esto pasa porque he descubierto que Dios solamente se revela basado en lo que él ha dicho y en lo que él ha prometido y lo que esto implica es que para poder conocer a Dios, Dios mismo tiene que establecer una promesa, pero Dios mismo tiene que cumplirla. Esto es más fácil decirlo que entenderlo, porque lo que esto implica es que en el momento en el que Dios desata una palabra sobre mi vida, yo tengo que estar en la plena certeza que aquel que ha declarado la palabra es suficientemente poderoso para cumplirla independientemente de lo que yo esté viviendo. No tiene que ser en el momento presente todo un jardín de rosas, o un caminar fácil, muchas veces cuando Dios trae una palabra sobre tu vida, tu medio ambiente, tu presente, tu entorno, se descontrola pero no puedes perder el enfoque porque lo que Dios te ha dicho eso se cumplirá y la palabra que Dios ha traído sobre tu vida se manifestará en el momento que Dios lo ha establecido. Esto es importante porque Caleb la tuvo difícil, él sabía que pudo haber alcanzado lo prometido en tres años pero estuvo esperando cuarenta años en un desierto comiendo maná del cielo y preguntándose cuándo se cumpliría lo que Dios le había dicho a su siervo Moisés.