Salud Financiera Integral: La ley de la ofrenda III parte


2. La tendencia de Pablo para ofrendar

Lo que Pablo está recomendando en 1 Corintios 16:1-5 es muy diferente a lo que tradicionalmente se hace. El está diciendo que debemos tener UNA MANERA SISTEMATICA Y CONSISTENTE DE PONER NUESTRO DINERO EN LA OBRA DEL SEÑOR. Que nuestra ofrenda  no sea impulsada por el azar, o por la emoción, no de lo que sobra, o salteada sino que cada vez que recibamos sueldo debemos apartar algo para el Señor. Pablo escribía a gente que recibía semanalmente. Quizás nosotros  recibimos sueldo cada mes o cada quincena. Pero el punto es, cada vez que recibamos una entrada la primera cosa que debemos hacer es apartar algo para El Señor. Debemos poner nuestro dinero en la obra del Señor con la misma frecuencia con el cual recibimos ingresos. Hay algo en este compromiso que comunica una actitud muy importante en cuanto a Dios y nuestro dinero. En vez de ofrendar  si algo sobra o con lo que uno ande en el momento de la ofrenda, hay algo en el compromiso  de sacar primero la ofrenda del ingreso cada vez que lo recibimos que comunica: “Me importa mucho que mi dinero se ocupe para Dios. Antes de arreglar  los otros gastos, antes de ver que sobra, aparto mi ofrenda  porque quiero tesoros en el cielo. Voy a vivir  de lo que sobra después de la ofrenda, porque esas cosas son secundarias. Esta actitud  demuestra que nuestro principal interés es lo que nuestro dinero hace para El Señor, al igual del creyente del AT.

Entonces el primer principio del NT con respecto a la ley de la ofrenda es que DEBEMOS OFRENDAR SISTEMATICAMENTE. Y responde a la pregunta motivacional ¿cómo debo ofrendar?

A.     ¿Cuál es el enfoque dadivocional de la enseñanza de la ley de la ofrenda?

Este enfoque responde a la pregunta ¿cuánto debo ofrendar? Vamos a ver este otro principio y aparece en 2 Corintios 8-9. Para cuando Pablo  escribió 2 Corintios ya había recogido la ofrenda en Filipos y Tesalónica. Escribió 2 Corintios  justo antes  de viajar a Corinto para recoger su ofrenda. En 2 Corintios 8 reflexiona en cuan generosamente los macedonios, los hermanos en Filipos y en Tesalónica habían ofrendado. Se esforzaron, abundaron, dieron más  de lo que Pablo hubiera pensado que era posible (8:7). Ahora bien ¿Cuánto debemos  ofrendar nosotros? Vea lo que dice el vrs. 2 de  2 Corintios 8. “En grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo  y su profunda pobreza “abundaron” en riquezas de su “generosidad”.  La palabra “abundar” aquí  en griego es excederse de lo ordinario. Es un aoristo indicativo, que expresa una acción culminada y completa de alta calidad. La segunda expresión “generosa” es japlotetos en griego y solo ocurre dos veces en la forma sustantivada. En 1 Corintios 11:3 se traduce como sinceridad. Es decir sin ambigüedades, sencillo y abundantemente extraordinaria. Así que vimos que el creyente del AT daba un porcentaje  que reducía su marcha de acumulación del dinero. Afectaba su estilo de vida. Pablo está diciendo lo mismo, sin dar un porcentaje. Cualquier  porcentaje que ofrendemos, debe ser abundante. Debemos extendernos financieramente, esforzarnos. Debe afectar nuestro estilo de vida, apretarnos un poco para que podamos decir, “esto significa que Dios es primero”. Ahora si usted diera el 10% de su ingreso al Señor ¿sería abundar en su ofrenda?      ¿Sería más allá de sus fuerzas?¿Sería algo que sentiría en su estilo de vida? Si es así, entonces maneje el diezmo como su porcentaje. Sin embargo hermanos, en el caso de nosotros tenemos muchos recursos, el problema  que tenemos con el diezmo no es que sea mucho. Es que es muy poco. Entre más fuerte el ingreso, menos hará falta el 10%. ¿A quién va a apretar el diezmo? ¿A algún pobrecito que apenas tiene para comer o a alguien que lo tiene todo? ¡Al pobre! Hay personas  que pueden dar el 10% de sus ingresos y ni siquiera lo van a sentir. Es por eso que Pablo dice que abundemos en nuestras ofrendas. Un ejemplo que viene a mi mente  de esta forma de ofrendar es el fundador de la Universidad Cristiana Le Tourneu. Este Señor R.G. Le Torneu, era un hombre millonario que había ganado su fortuna  con una compañía que fabricaba y vendía maquinaria pesada. Sin embargo era cristiano también y uno muy comprometido, y al orar sobre cuál porcentaje  de su ingreso debía dar al Señor  concluyó “soy de trasfondo humilde, y ya tengo  más dinero del que hubiera soñado cuando joven”. Ofrendar el 10% es muy poco  voy a dedicar  el 59% de mis ingresos  a la obra del Señor. Y así lo hizo, ofrendó el 50% de sus ingresos millonarios a la obra del Señor. Fundó esa universidad cristiana y empezó una fundación para sembrar iglesias en campos misioneros, y así mostró que su interés principal era lo que su dinero hacía para Dios.

Así que el primer principio del NT es que debemos ofrendar sistemáticamente, el segundo principio es debemos ofrendar generosamente. Este último principio responde a ¿Cuánto debe ser nuestra ofrenda? Pero hay un tercer principio.

B.      ¿Cuál es el enfoque devocional de la enseñanza de la ley de la ofrenda? 

 El tercer y final principio es que debemos dar alegremente. Lo que damos no debemos  darlo por culpa o presión, sino que debemos ofrendar con gozo, contándolo como un privilegio  poder aportar a la obra de Dios nuestro dinero, (ver. 2 Corintios 9:7). Una vez oí a un predicador decir: “Pues Dios ama al dador alegre, pero acepta el dinero de cualquier gruñón”. No estoy convencido de eso. En un sentido, Dios no necesita nuestro dinero, a Él le pertenece todo. Dios no está allí en el cielo, preocupado como va a financiar su obra. Dios nunca está en bancarrota. No debemos ofrendar porque tengamos que ofrendar o debamos hacerlo. La verdad es que necesitamos ofrendar, para nuestro propio bienestar. Necesitamos ofrendar para evitar que nuestro corazón  esté amarrado con las cosas de este mundo. Necesitamos ofrendar para que nuestro corazón  esté en la obra de Dios. Así que hermanos, deseemos ofrendar. No porque tengamos o con sentido de culpabilidad sino lo hacemos. Ofrendemos porque cuando  damos dinero a Dios nuestro corazón va con Dios. Nuestra vida espiritual está vinculada con nuestra actitud hacia el dinero, y es por eso  que debemos querer ofrendar. Dios quiere que demos con gozo y no por presión o por manipulación. Así que para tener la certeza que nuestra prioridad es tesoros en el cielo, tenemos tres principios neo testamentarios: Debemos ofrendar sistemáticamente, debemos ofrendar generosamente y debemos ofrendar alegremente. Si estos principios operan en nuestras vidas, vamos a tener la confianza de que, aunque disfrutamos de las buenas cosas de esta vida, nuestro primer compromiso es usar nuestro dinero para con Dios y esas cosas son secundarias. Debemos dar generosamente responde a la pregunta ¿con que debo ofrendar?

C.      ¿Cuál es el enfoque espiritual de la enseñanza de la ley de la ofrenda?

Si nos fijamos  hay una promesa que Dios nos da si ofrendamos según estos principios. Si damos sistemáticamente porque queremos  dar y de manera abundantemente. Dios nos promete que no tendremos problemas con el dinero. Vamos a estar contentos. Vamos a ver nuestra situación económica y concluir: “Estoy bien, gano lo suficiente (Vea 2 Corintios 9:8). Dios puede obrar en nuestra vida de modo que tengamos suficiente. No vamos  a estar afligidos por el dinero. Vamos estar contentos. Ahora ¿cómo lo hace Dios? Se me ocurre de dos maneras: Dios puede hacernos sentir ricos o en la abundancia de posesiones o en la carestía de las necesidades. Uno puede sentirse rico porque ya tiene mucho o porque no quiere cosas que no tiene. Es decir podemos tener contentamiento en abundancia de bienes. Si realmente pensamos en lo que ya tenemos, podremos reconocer que tenemos abundancia de posesiones. Tomemos un viaje imaginario por su casa. Pasemos al comedor, donde hay mesas, sillas, armario con trastos. Quizás en la pila haya lavadora, secadora. En la sala vemos televisor, DVD. Muchas casas tienen cisterna o tanque de agua. En la cochera hay un vehículo o quizás varios vehículos. Tenemos teléfonos, estéreos, computadoras. Al pensar en lo que tenemos, podemos decir: ¡Vaya que abundancia de posesiones! ¡Qué Dios más bondadoso que tengo que me ha dado tanto! No sólo es Dios que trabaja nuestra actitud para que veamos lo mucho que tenemos sino que Dios puede trabajar también nuestra situación financiera. La frase clave es “poderoso es Dios”. Si ofrendamos sistemática, abundante y alegremente, Dios puede hacer que nuestro dinero vaya más lejos que antes. Dios puede minimizar los gastos. Puede hacer que llantas que tienen garantía de 30,000kms duren hasta 50,000 kms. También Dios puede aumentar nuestros ingresos. Puede prosperar un negocio. Puede aumentar nuestros ingresos. Puede influir la decisión de los jefes cuando ellos piensan en aumentos salariales, escalamientos o promociones. Dios es poderoso para disminuir egresos y aumentar ingresos. Pero por otro lado puede darnos contentamiento en la carestía de necesidades. Por otro lado, a veces  Dios nos puede dar un sentir de suficiencia, con la carestía de necesidades. Hay cosas que todo el mundo quiere comprar, pero a nosotros no nos hacen falta. Hay cosas que no tenemos y si no las podemos adquirir ¿qué? No las queremos de todos modos. Ya tenemos suficiente. Hermanos  si aplicamos estos principios vistos, vamos a descubrir luego que el mundo está lleno de cosas que otros anhelan, pero a nosotros no nos interesan. Dios va a obrar  con nuestro corazón de tal manera que al ver las cosas que otros  se mueren por comprar, vamos a decir: “Esas cosas realmente   no me llaman la atención. Estoy contento. La promesa que  Dios  hace a los que ofrendan sistemática, abundante y alegremente es que no vamos a tener problemas financieros. Entre la abundancia de las posesiones, la carestía de las necesidades, vamos a poder decir: “estoy contento, tengo suficiente. Voy bien en mis finanzas.

Comenzamos con la pregunta ¿cómo puedo tener confianza que realmente me interesa más lo que mi dinero hace para Dios que para mí?¿Cómo puedo llegar a ese punto? Vimos que el creyente del AT tenía esa confianza a través de cumplir con una serie de diezmos que retardaba la acumulación de las riquezas. Vimos que el creyente del NT también tenía esa confianza a través de los tres principios básicos.  Primero debemos ofrendar sistemáticamente, es decir, cada vez que recibimos un ingreso, apartamos lo que vamos a ofrendar al Señor con algo planificado y sistemático. El segundo principio es que debemos ofrendar generosamente, lo que damos a la obra del Señor debe ser algo que sentimos en nuestro estilo de vida. Cualquiera que sea el porcentaje, debe  retardar el proceso de acumulación en nuestra vida, igual que la serie de diezmos del AT y en tercer lugar  debemos ofrendar alegremente, no debemos  ofrendar por presión o por culpa o por manipulación. Debemos dar porque queremos. Demos porque al ofrendar  al Señor nuestro corazón va  a estar en la obra de Dios. Una última sugerencia práctica, si usted quiere seguir con la concepción del diezmo puede sacar principios de gracia de ese concepto. Escojamos uno de los siguientes para ponerlo en práctica esta semana.    Ofrendemos generosamente, sacrificialmente y con fe (2 Co. 8:1-3).   Dios bendice económica y espiritualmente a los que ofrendan generosamente (Lc. 6:38; 2 Co. 9:6-11; Fil. 4:19). Quienes diezman hoy reciben bendición de Dios no por el porcentaje que dan, sino porque ofrendan generosamente.  Ofrendemos para sostener a ministros (Fil. 4:15-16; 1 Ti. 5:17-18).    Ofrendemos para ayudar a los pobres (1 Ti. 5:3; Jn. 13:17-19).    Está bien gastar en banquetes y celebraciones para alabar, agradecer y honrar al Señor.   Sería sabio enseñar a nuestros hijos a diezmar para que, cuando sean adultos, decidan si seguirán con esa costumbre u ofrendarán de otra manera.   A quienes no diezman, les recomiendo probarlo. A los que ya diezman, les recomiendo probar dando más. Hable con el Señor acerca del principio o consejo que Ud. escogió, pidiéndole poder y sabiduría para ponerlo en práctica en las próximas semanas.

4 comments on “Salud Financiera Integral: La ley de la ofrenda III parte

  1. Hermano, saludos y gracias por este estudio, muy ilustrativo y practico con referencia sobre todo con las ofrendas, ya que estas son para nuestros tiempos, verdaderamente una enseñanza de mucho valor, para quien esta comprometido con las cosas de Dios, y que desea agradarle en todo. Muy claro los conceptos con respecto a las ofrendas, y como estas dadas de la forma bíblica, trae mucho bienestar al creyente.Solo me queda una inquietud si la iglesia, que recibe estas ofrendas sistemática, abundante y alegremente, no le da el uso correcto a estas ofrendas, (que por cierto son casi todas), porque de acuerdo a los pasajes de la biblia que usted a tocado, estas ofrendas eran para ayuda de la iglesia en Jerusalen (ofrenda para los santos). como es que hoy se puede ofrendar para la obra del Señor, sabiendo que ese dinero no llega al destino requerido por la Biblia. Creo yo sin duda a equivocarme, que usted conoce mas detalles al respecto, (sobre estas iglesias, pastores, ministros, lideres ect. ect.) ya que he leído en anteriores publicaciones suyas, como es que ellos trabajan.
    Bendiciones, y hasta una próxima reflexión, gracias.

    • Bueno, gracias, espero que ahora tenga todo el panorama completo de como interpreto el concepto del diezmo y las ofrendas. Con relación a lo que pregunta pienso que si usted es miembro de una iglesia tiene todo el derecho a pedir rendición de cuentas. Por otro lado, es importante saber que la propuesta mía tiene que ver con dar para mantener un estatus de gente adinerada y rica a nivel de lo eclesiástico. Si el dinero que en su iglesia o iglesias se da sirve para que el líder o lo líderes vivan como ricos a costa de la pobreza y sacrificio de los hermanos, entonces no hay que dar, es más seria bueno salirse de una iglesia así. Por otro lado es bueno buscar iglesias que por lo menos se esfuerzan en invertir en el desarrollo de los hermanos. Sin embargo siempre queda la opción de tomar la decisión de desconectarse de lo que ve y dárselo al Señor. Aunque creo que esto es bastante difícil cuando uno sabe que lo que están haciendo los líderes es robárselo. Sin embargo no pierda la oportunidad de darle a su Señor y tenga discernimiento donde lo da. Bendiciones.

      • es tan solo para disculparme por apresurarme a dar un comentario sin esperar el total del estudio , por cierto reciba mis felicitaciones por tan excelente estudio de la Palabra con respecto a la salud financiera integral, que sera de mucha bendición para el pueblo de Dios. agradezco de antemano sus disculpas, y reciba bendiciones del Padre celestial.

      • No hay problema mi hermano. Que bueno que le pueden servir a usted y a la gente que ministra. De gratis recibimos debemos dar de gratis. Bendiciones abundantes.

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