90 días de Fe: Fe es seguir creyendo…aún cuando estoy esperando II parte


II: En segundo lugar la fe que espera en Dios se mueve por PRINCIPIOS

Tienen que entender cómo trabaja Dios si van a aprender a ser pacientes y a seguir creyendo cuando esperan a Dios.

A.     Primer principio: Recuerda lo que puede hacer Dios. Esto tiene que ver con la CAPACIDAD  de Dios.

La situación puede estar fuera de tu control pero no está fuera del control de Dios. Así qué no enfocas en lo que tú no puedes hacer. Enfocas en lo que puede Dios. ¿Qué puedes hacer? Note  que Romanos 4:17  dice (TLV) “Abraham creyó en Dios quien da vida a los muertos y quien crea algo de la nada.” La Reina Valera dice: “Llama a las cosas que no son como si fuesen”. ¿Qué implicaciones tiene esa frase? “Delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son” (v. 17).  Pablo llama la atención a dos atributos de Dios. – Primero, Dios “da vida a los muertos.”  Esto recuerda a Abrahán y Sara, que se daban por muertos pero, por la gracia de Dios, tuvieron descendientes “como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar” (Hebreos 11:12, véase también Génesis 17:15-21; 18:11-14).  También recuerda al valle de los huesos secos que cobró vida al oír la palabra de Dios (Ezequiel 37).  El punto de Pablo es que gentiles estaban espiritualmente muertos, pero el Dios que da vida a los muertos ha respirado vida hasta en los gentiles.  Segundo, Dios “llama a existencia las cosas que no existen.”  “El verbo llama puede significar nombrar o clamar.  Pero también puede significar llamar a existencia, y éste es el significado que encontramos aquí… Pablo está hablando de Dios como uno que crea algo de la nada a través de su llamada”.  Igual que Dios creó un pueblo de Dios de los descendientes físicos de Abraham que se habían convertido en esclavos en Egipto, así también Dios creó un pueblo de Dios de unos pobres gentiles. Los verbos  del versículo están en participio presente. Se debería traducir “llamando y siendo”. Es decir el texto sería así: “Y el cual llamando las cosas que no siendo como siendo”. El uso de los participios hablan de la capacidad creadora de Dios, y el hecho de que estén en presente significa que es constante ese proceso de crear de parte de Dios. Es su estilo de vida hacer con todos lo que hizo con Abraham. Por otro lado ese versículo que está ahí es una definición de un milagro.  Aquí está lo que pasa en un milagro. O Dios da vida a algo que estaba muerto o Dios crea algo de la nada. De eso se trata. Eso es lo que Dios puede hacer. Puede dar vida a una profesión muerta, a un matrimonio muerto, a sueños muertos, a finanzas muertas, y puede sacar algo de la nada. Jesús dijo, “Cualquier cosa es posible si tienes fe.”  Date cuenta de algo muy importante. ¿En que puso Abraham su fe? ¿En qué creía? ¿Creía en sí mismo? No. ¿Creía en sus sentimientos? No. ¿Puso su fe en la fe? No. ¿Practicó el pensamiento positivo? No. él creía en Dios.  Yo creo en el pensamiento positivo. Hemos hablado de él muchas veces. Pero el pensamiento positivo y la fe no son la misma cosa.  Oyes esas canciones acerca del pensamiento positivo como “I believe for every drop of rain that falls a flower grows.”  [Creo que por cada gota de lluvia que cae crece una flor.] Eso es chatarra.  Si cada gota de agua produjera una flor el mundo estaría cubierto de flores. Andaríamos de puntillas entre los tulipanes. Simplemente no es verdad.  El pensamiento positivo trabaja en una situación. Trabaja en las situaciones en las que tienes control sobre la situación. Pero por ejemplo, si crees que vas  hacer un buen trabajo en algo probablemente harías mejor trabajo si no lo creyeras. Pero el pensamiento positivo no sirve para nada en las cosas que están fuera de tu control.  Puedes decir, “espero que mi madre viva” pero no va a cambiar nada. Podrías decir, “Espero que no se haga daño en ese accidente,” pero eso no va a impedir que se haga daño. “Espero que mi equipo gane… espero que me den ese trabajo…”  eso es simplemente hacerse ilusiones. El pensamiento positivo no vale para nada en situaciones fuera de tu control, especialmente cuando estás en un callejón sin salida en la vida.  Cuando llegas a un callejón sin salida necesitas más que simplemente un pensamiento agradable y alegre. Necesitas fe en Dios.  Podrías decir “Creo que me parezco a Brad Pitt.”  Yo podría decirlo tantas veces cómo quisiera. No va  hacer que me parezca a Brad Pitt. La única cosa que cambia las circunstancias es la fe en Dios. La fe en Dios funciona cuando las cosas están más allá de tu control. Y la mayor parte de tu vida está más allá de tu control. Así qué necesitas la fe en Dios mucho más de lo que necesitas pensamientos alegres, positivos, bonitos. Cuando llegas a un callejón sin salida tienes que acordarte de lo que Dios puede hacer. “Lo que es imposible con el hombre es posible con Dios.”

 B.      Segundo principio: Cuenta con las promesas de Dios. Esto tiene que ver con la FIDELIDAD de Dios

Cuenta con las promesas que ha hecho Dios.  La Biblia dice en Romanos 4:18 “Cuando la esperanza murió en él, Abran siguió esperando con fe. Confiaba en la palabra de Dios. La Reina Valera lo pone de esta forma: El creyó en esperanza contra esperanza…conforme a lo que se le había dicho…” Circula “cuando la esperanza murió en él. O esperanza contra esperanza”  El (Abraham) creyó en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes” (v. 18).  Abraham encuentra una promesa contra un problema.  El problema era que él y su esposa, Sarai, eran ancianos – el tiempo de criar niños ya muy pasado.  Pero Dios le había enseñado a Abran las estrellas, diciendo, “Así será tu simiente” (v. 18).  Unos años después, cuando Abraham y Sara (sus nuevos nombres bajo el convenio de Dios) eran aún menos capaces de engendrar hijos, Dios volvió a confirmar la promesa con nuevas palabras. En el texto griego el vrs. 18 tiene un orden diferente al castellano. Se puede traducir así: “Quién en contra la esperanza creyó sobre la esperanza”. Es decir el énfasis está en lo difícil que era tener una esperanza en las circunstancias de Abraham. ¿Te has sentido así alguna vez?  ¿Qué la esperanza estaba muriendo dentro de ti? ¿Cómo sabes que la esperanza está muriendo dentro de ti? Empiezas a usar la palabra “nunca.”  “Nunca me voy a casar… Nunca vamos a tener un bebe…  Nunca volveré a ser feliz… No cambiare nunca… Nuca vamos a tener un presidente…” La esperanza muere dentro de ti. ¿Qué haces cuando la esperanza empieza a morir dentro de ti? ¡Te vas de vacaciones! No.      Date cuenta de lo que haces, “Cuando murió la esperanza en él, Abraham continuó  esperando con fe.”  Circula “esperando con fe”. Esto no es sencillamente hacerse ilusiones, no es simplemente pensamiento positivo. Es esperar con fe. Fe en Dios. Sigues creyendo.  ¿Cómo sigues creyendo cuando te sientes como para dudar? ¿Cuándo te sientes como para dejarlo? Lo dice aquí “él confió en la palabra de Dios.” Y no hay nada más seguro. Espero que ya hayas entendido esto en los “90 días de fe”. En cada uno del los mensajes de los que hablamos, han tenido que introducirse en la palabra de Dios. Si vas a ser un hombre / mujer de fe tienes que apropiarte de las promesas de Dios en tu vida. Incluso aquí otra vez–confía en lo que Dios ha prometido.  Él confió en la palabra de Dios y esto fue lo que le mantuvo cuando la esperanza quiso dejarle. Necesitas leer este libro, estudiarlo, memorizar versículos Bíblicos.  Mateo 19:26 “Con Dios todo es posible.” Y Gálatas 5:6 “Lo único que cuenta es la fe expresándose a través del amor.” Con las promesas de Dios en tu vida puedes esperar con fe en vez de desistir.  Cuando llegas a un callejón sin salida confías en las promesas. “Cuándo Dios le probaba (y eso es lo que esperar es una prueba), Abraham siguió confiando en Dios y en sus promesas así que ofreció a su hijo Isaac.” Esto es una prueba. Isaac crece y Dios dice quiero que me lo devuelvas. Quiero que me lo sacrifiques. Pero Abraham no entró en pánico. ¡Yo hubiera entrado! Pero a Abraham no le dio pánico.  Dios dice, devuélveme tu hijo. Sacrifícamelo. Pero él no entró en pánico. La Biblia nos lo dice.  él creyó que Dios lo iba a resucitar de los muertos. Hebreos 11:19.  Cuando le dice a su sirviente, vamos a subir la colina para sacrificar, dijo “Volveremos” no “volveré” Tenía todas las intenciones de volver con el hijo.  Cuando su hijo pequeño Isaac subía con él por la colina y dijo, “¿Papá, donde está la oveja que vamos a sacrificar?” Abraham dice, “El Señor va a proveer.”  Tenía todas las intenciones y ni dudaba de que Dios fuera a dejar a su hijo o a resucitarlo de los muertos. ¿Por qué? Tenía las promesas de Dios. Aquí está la gran prueba de tu vida: ¿Qué vas a hacer cuando Dios te dice, “quiero que sacrifiques el mayor de tus sueños”?  Es la máxima prueba de fe. Cuándo dice Dios, lo que más valoras en tu vida, lo que más quieres en tu vida, lo que más deseas en la vida, ¿me lo ofrecerás en el altar? Es una prueba. ¿Vas a hacer lo que hizo Abraham? ¿Vas a esperar en contra de la esperanza? ¿Vas a esperar con fe?  Y ¿Vas a contar con las promesas de Dios?   Romanos 4:18 “Aunque parecía que la esperanza de Abraham no podía realizarse, fue el padre de muchas naciones exactamente como Dios había prometido.” Fíjate en la palabra “parecía”. Las cosas nunca son tan sombrías como parecen si las miras desde el punto de vista de Dios. Los discípulos siguieron a Jesús por tres años. Pensaron que iba a establecer su reino y que ellos iban a ser dirigentes y un día miran hacia arriba y ven a Jesús colgado de una cruz y está muerto. Hablando de un callejón sin salida. Estaban hechos polvo. Allí  está el Mesías. Es el Hijo de Dios. ¿Cómo es posible que esté colgando de una cruz? No sabían que faltaban sólo un par de días para la Pascua. Dios se especializa en dar la vuelta a situaciones muertas y en resucitar situaciones que parecen no tener esperanza cuando confiamos en las promesas de Dios. Circula “exactamente”. “Fue el padre de muchas naciones exactamente como Dios había prometido.” Una promesa sólo es tan válida como la integridad del que promete. Y Dios no puede mentir. La tercera cosa que haces cuando estás esperando en Dios…

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