I.   En primer lugar DIOS TE SOSTIENE DONDE TE TIENE (14:22 al 25)

 Aunque los discípulos no podían ver a Jesús. Cuando estaba orando en el monte, El sí los podía ver a ellos. Esto tiene que ver con la DESEMPEÑO DE JESUS. Dios me está protegiendo y vigilando lo perciba o no en mi propia vida.  El conocía las coordenadas longitudinal y latitudinal de la barca, y estaba mirándoles a cada minuto. Tal vez tú has aprendido, como todos debemos hacerlo, que las tormentas de la vida pueden esconder el rostro de Dios, aun cuando en verdad está cuidando y monitoreando nuestros movimientos. Y cuando en el transcurso de la vida, el ímpetu del viento viene para devastar, como con frecuencia lo hace, es más importante que Dios nos vea, que verlo nosotros a Él. Descansa tranquilo, El te está cuidando mientras luchas con tus tormentas  personales. Sin embargo es importante entender que Jesús está orando porque tiene una perspectiva mayor de los problemas que vienen por delante. Una manera de sostenerme es el modelo que Jesús me muestra por medio de la soledad, la tranquilidad y la oración. (1) El deseaba tener una oportunidad para orar. (Mateo 4:23, Marcos 6:46), (2) Deseaba escapar de la multitudes y tener un descanso. (Marcos 6:46), (3) Deseaba desanimar el deseo de las gente de forzarlo a ser Rey. (Juan  6:15) y  (4) Todavía necesitaba lidiar con el impacto emocional  de la muerte de Juan el Bautista. (Mateo  14:13).   Recordemos que los discípulos estaban en esa situación por obedecer a Cristo. Esto tiene que ver con DESIGNIO de Dios. A veces tenemos la noción equivocada de que una tormenta demuestra que la estamos enfrentando “fuera de la  voluntad de Dios”. Sin embargo, está en el centro de su designio; es en obediencia a El que ocasionalmente nos encontramos con la más feroz oposición. No caigamos en el error de pensar que hemos tomado una  decisión errada, sólo porque estamos navegando en una tormenta. A veces sufrimos las pruebas más grandes  cuando estamos caminando en obediencia a la orden de Cristo. Note que dice el vrs. 22 “hizo Jesús a sus discípulos entrar en una barca” La palabra “hizo” se puede traducir como “constreñir” y significa compeler o sea hacer fuerza. Eso significa que fue el mismo Cristo quien obligó a sus discípulos a irse en esa travesía.  Observa que finalmente la causa de su  temor se tornó en una fuente de consolación y gozo. Esto tiene que ver con el DISEÑO de Dios. Dios tiene un diseño eterno de nuestras vidas y de su plan. Todas las cosas las encamina para bien, aunque nosotros no lo podamos ver por nuestra angustia. Debemos descansar en ese diseño divino. Note que ellos no reconocieron a Cristo, pero El venía en camino a  ayudarles. El fantasma aterrorizante, era una bendición escondida. ¡En las malas noticias que tú o yo  recibimos recientemente, bien puede haber estado Cristo tratando de poner sus brazos alrededor nuestro!   Cristo llegó justo en el momento exacto. Esto tiene que ver con la DISPOSICIÓN DE DIOS. Esto nos puede llevar a la pregunta ¿Cuándo estará dispuesto Dios a cambiar mi situación? Y la respuesta será en el momento oportuno. Ni más ni menos. Dice el texto: “La cuarta vigilia”.  Esto era aproximadamente a las 4 de la  mañana. Habían estado en el mar desde antes del anochecer, pero sencillamente no podían avanzar. Presumieron  que esta vez Cristo les había dado una orden que no podrían cumplir. Aunque intentaban,  simplemente no podían obedecer sus instrucciones de “llegar al otro lado”. Pero en el momento de mayor desesperación, Cristo apareció para ayudarles. El sabía cuánto podían soportar y se les unió en la hora más oscura. Cristo puede calmar las tormentas, pero a la vez guiar a su pueblo en medio de ellas. Como sucedió con mucha frecuencia, Jesús le  enseñó a Pedro una lección que también benefició al resto de los discípulos. Aquí hay tres retratos de Pedro que muestran la secuencia de su experiencia. Paso a paso, él fue moldeado por el Escultor divino, para su provecho y también para el nuestro.

 II. En segundo lugar DIOS ES MÁS PROFUNDO EN LO PROFUNDO (14:26 y 27)

Ahora quiero que entremos en la dimensión de la fe y de lo que vemos, lo que percibimos y lo que es realmente. Estas tres acciones llevaran a los discípulos a ver la realidad por medio de la fe y no de las presunciones que tienen.

En primer lugar está lo que vemos. Esta visión está basado en las  frustraciones Note que el texto dice: “Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar”. El verbo ver aquí es “eidon”. Ahora en el griego hay varios verbos para ver. Un ejemplo importante es Juan 20:1 al 19. Aparentemente el verbo Ver en el español sería uno solo en el pasaje de Juan 20:1-9, pero no es así en el original griego, dado que el verbo tiene sus acepciones en los versículos 5, 6 y 8 que hacen que el pasaje sea muchísimo más rico. Miremos el texto: Juan 20:5-8.  El versículo 5 dice: “Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. El versículo 6 dice: Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí. El versículo 7 dice: Y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. Y el versículo 8 dice: Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. Acepciones de los verbos: En el versículo 5, cuando dice que Juan vio, el verbo en griego es blepei = Blepei, esto es ver así nomás, una mirada sin atención ninguna. (Notemos que el no entró) En el versículo 6 cuando dice que Pedro vio, el verbo es Theorei, esto quiere decir ver para observar bien, poniendo todos los sentidos, esta es la razón por la cual está poniendo su mano entre los lienzos enrollados con forma de cuerpo, tal como había sido enrollado sobre su cuerpo y su cabeza.(la palabra enrollado en griego quiere decir: enrollado con forma de cuerpo) Y en el versículo 8, cuando dice que Juan entró en el sepulcro y vio, el verbo vuelve a ser otro en el griego, eiden = eidon, es ver y creer con entendimiento, porque no había entendido todavía lo de la resurrección de Jesús, pero ahora que vio y razonó toda la enseñanza dicha por su maestro, logra comprender de todo corazón que Jesucristo realmente había resucitado de entre los muertos. Es maravilloso el sentido de los tres verbos para ver que cada uno tiene su fuerza muy especial. En resumen: – Juan vio así nomas, y no entró. (Blepei) – Pedro entro y vio observando muy bien con todos los sentidos. (Theoreo) – Juan entra y vio observando muy bien, pero además razonando toda la enseñanza que el Maestro les había dicho. Por esa causa al ver también creyó. (Eidon). En el caso que estamos considerando los discípulos no sólo vieron sino que lo creyeron con todo el corazón que era un fantasma. ¿Por qué vemos lo que no es real?  Bueno hubo varios elementos importantes. Primero estaban cansados, habían remado sin resultado. Estaban nerviosos por la tormenta y las olas, así que habían bajado las defensas de la fe. Y finalmente tenía miedo. Por lo tanto era natural que vieran algo diferente. Por eso es importante cuando nosotros queremos salir adelante reposar y descansar para poder ver lo que realmente está pasando.

En segundo lugar lo que imaginamos que vemos. Está visión está basada en nuestras proyecciones.  Note que la conclusión de los discípulos era que era un fantasma. La palabra literalmente describe a un ánima aparecida de los muertos. ¿Por qué razón se podrían imaginar que era un muerto caminando? Es interesante notar que todavía su caminar con Cristo, no les había despojado de las creencias supersticiosas de su tiempo. Pero en realidad no era un fantasma, era el mismo Señor. Note que ellos tienen capacidad para creer que existen los fantasmas flotantes, pero no que un Cristo Todopoderoso llegara a ellos. Hay ciertas creencias más poderosas que el mismo Jesús. Jesús llega a ellos caminando sobre el agua, cuando habían avanzado aproximadamente entre unos 5 a 6 km. Los discípulos en la barca, en medio de una tormenta, luchando muy probablemente por sus vidas, al ver que Jesús se les acercaba no lo reconocieron, pensaron que era un fantasma (o que veían visiones, tal vez al estar ya fatigados o considerarse muertos…) Los maestros del judaísmo, con base en el Antiguo Testamento, reprobaban la existencia de fantasmas, pero los discípulos sacaron en ese momento su cultura popular y por eso declararon que lo que veían era un fantasma. Esto aun los asustó más, ya que según Marcos 6:49 y Mateo 14:26, se pusieron a gritar de miedo. ¿Por qué se asustaron los apóstoles? Porque creyeron que veían un fantasma, ya que nunca habían visto algo similar.

En tercer lugar está lo que debemos ver realmente. Está visión de fe está basado en nuestras convicciones. En el Antiguo Testamento sólo Dios camina sobre las aguas y este conocimiento lo tenían los discípulos, Job 9:8: El solo extendió los cielos, / Y anda sobre las olas del mar. Salmo 77:19: En el mar fue tu camino, / Y tus sendas en las muchas aguas; /Y tus pisadas no fueron conocidas. Jesús podía caminar sobre el agua porque él hizo la mar. El mar de Galilea es de unos 21 km. por 12 km. de ancho aproximadamente. Al norte del mar se ubica Capernaúm y Tiberiades (donde estaban en 6:1 “subieron” [fueron] y “bajaron” [regresaron]) podría decirse son limítrofes en la parte del mar de Galilea. El “Mar de Galilea” tiene una profundidad máxima aproximada de 48 mts. Por lo tanto al hacer entre 5 a 6 km. es que se toparon con el final de su trayecto “tocaron tierra”, justo cuando querían dirigir la barca al encuentro de Jesús, que venía caminado sobre el agua. Ahora Para describir a Jesús y también a Pedro caminando sobre el mar se utiliza el verbo griego “peripateo” (caminar, andar, ir de camino, proceder sobre). La importancia de este verbo es la de definir si Jesús y luego Pedro, apoyaban sus pies sobre el agua como si caminaran sobre suelo firme, o si se desplazaban como flotando apenas por encima del mar. Lo que este verbo indica e implica en griego es que Jesús y Pedro pisaban el agua, caminaban sobre el agua. Hay tres grandes evidencias que debieron convencer a los discípulos. Primero la voz de Jesús. Estaban acostumbrados a escuchar a Jesús. Esto implica que habían logrado una intimidad con él. En segundo lugar el ánimo de Jesús. La palabra “tened ánimo” es una sola en el original y es muy interesante, es la palabra “eutheos”, y está compuesta por la expresión “eu” y “theos” que significa un “buen Dios”. Lo que la palabra dice que sólo estando lleno del Dios bueno y real podemos recobrar la esperanza y el ánimo que tanto necesitamos. Esto implica que no sólo tenían intimidad con Jesús, sino que también tenían la afinidad con sus mensajes. En tercer lugar les debió convencer la autoridad de Jesús.  Note que dice: “yo soy”. Esta es la expresión del AT para Jehová. Es enfática y una manifestación del poder de Dios. Esto era que los discípulos ya debían estar acostumbrados a su divinidad. Tres dimensiones debieron convencer a los discípulos, su intimidad con Cristo, su afinidad con Cristo y finalmente su divinidad. Estas tres dimensiones deberán generar convicciones suficientes para poder salir de la crisis y de la frustración y por sobre todo del descontrol y el miedo. Ahora en medio de estas tormentas tienes tres alternativas: colapsar, luchar, confiar. Sólo la última te da resultados.

Advertisement