Estaba reflexionando el pasaje de Marcos 16:14 al 20 y me di cuenta que Dios nos encomendó hacer la obra y alcanzar al mundo. ¿Pero porque es que no lo estamos haciendo? Esto se desprende de lo que veo en muchos creyentes hoy tanto jóvenes como mayores que hay una especie de apatía generalizada y bastante marcada sobre todo en las generaciones de este siglo 21. Note usted que en esta época a diferencia de la época de los discípulos tenemos mucho más ventajas que ellos. Por ejemplo tenemos mayor dinero,  hoy más recursos en la iglesia que en esa época. Tal vez no lo estamos invirtiendo donde debemos pero el dinero allí está. Tenemos más personas capacitadas, cuanta gente ha sido capacitado en seminarios, institutos pero cada día hay menos pastores y hombres y mujeres que se estén yendo de misioneros. Tenemos mejores métodos, que en esa época, hay radio, televisión videos, internet, satélites, etc. Sin embargo somos menos efectivos que ellos. ¿Por qué? Tenemos mayores recursos que los apóstoles, tenemos mejores tecnologías, tenemos más completa la Biblia que ellos, y ¿porque ellos sí pudieron hacer la obra mucho más que nosotros en este siglo XXI? Bueno creo que lo que nos falta es la motivación, es decir la actitud y la pasión de alcanzar al mundo. Es decir hemos perdido el incentivo de  hacer la obra que debemos hacer.  Me parece curioso que  los discípulos originalmente habían perdido su incentivo de hacer la obra. ¿Cuáles eran esas señales de haber perdido su incentivación de  la obra que Dios les había encomendado hacer? La primera aparece en el vrs. 14.  Dice: “Finalmente se le apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa”. En las demás narraciones se habla de que estaban juntos pero con las puertas cerradas y estaban amedrentados por miedo a los judíos que lo mataran. Tres síntomas son evidentes entonces de la perdida de incentivación. El primero se desprende la palabra “puertas cerradas”. Esto se llama ensimismamiento, no estamos abiertos al mundo sino que estamos enfocados para nosotros dentro. Eso se llama una lucha con la exclusividad. La segunda tiene que ver con la frase “sentados a la mesa” tiene que ver con la pasividad es decir en lugar de estar afuera en el camino está sentado en la mesa con una actitud de comodidad. En lugar de estar saliendo están comiendo. Y eso es lo que muchas iglesias hacen hoy. Somos expertos en comer, en sentarnos a la mesa. Y aunque no hay nada malo con eso, pero lo hemos hecho el centro de nuestra existencia.  Finalmente está la palabra “miedo a los judíos”. Esto tiene que ver con la incredulidad. No creían en la resurrección, no creían en la vida de Jesús y en el testimonio de las mujeres. Por lo tanto Jesús les dice en Marcos 16: 14: “Les reprochó su incredulidad…dureza de corazón…no habían creído…” Su enfoque de atención y desgaste era los judíos y no Jesús. He conocido Universidades Evangélicas, Colegios evangélicos que nacieron con la motivación y la incentivación de alcanzar a los de afuera, pero ahora son tan exclusivos, tan pasivos y tan incrédulos, tanto que se definen en términos de negocios, son tan injustos con sus transacciones y miran a  todos los alumnos como fuente de enriquecimiento y de metas personales de poder y fama.  Y el evangelio y la oferta de salvación se han alejado desde hace mucho tiempo de sus mentes y metas.  Sin embargo Jesús va a darles tres incentivos para que asuman el reto planteado por El. El primer incentivo de Jesús es YO LO ORDENO. Note que en el vrs. 14 dice la palabra “reprochó” implica encarar y decirles personalmente lo mal que han hecho. Luego el vrs. 15 dice “Y les dijo”. Estas son ordenes del comando superior y del jefe supremo. Jesús no está haciendo una sugerencia sino que está dando una orden. Así que el primer incentivo es que Jesús lo ordena. Y la expresión principal es “Id”. Debemos salir, no hay alternativa, no hay opción es una orden. Debemos compartir el evangelio siempre. El segundo incentivo que Jesús les da a los discípulos aparece en el vrs. 16: Y es : EL MUNDO LO NECESITA. Que necesita el mundo, ser salvo, creer en el evangelio. Y porque debe creer porque si no será condenado. Cuantas personas dependen de que nosotros llevemos ese evangelio tan necesario. Olvidémonos de las estadísticas que nos hablan de lo que hemos alcanzado. Ya basta de decir que en El Salvador somos el 36% de evangélicos como si eso fuera una buena noticia, debemos recordar que nos faltan el 64% todavía. Dejemos de ser ilusorios, e ingenuos y triunfalistas, es importante entender que todavía hay demasiada tinieblas en este mundo para poder anunciar la victoria. El tercer y último incentivo de Jesús es: LA IGLESIA PUEDE HACERLO. Note los vrs. 17 al 20. Hay cuatro  razones por lo que la iglesia puede. Primero ella puede hacerlo porque tenemos PODER  que nos capacitan para evidenciar ese poder y ser un pueblo diferente.  Estas señales son autoridad sobre las fuerzas espirituales malignas, un nuevo idioma que transforma, tercero tenemos protección en un mundo peligroso y finalmente tenemos autoridad sobre las enfermedades. Si uno nota se pueden ver las cuatro áreas más necesitadas del mundo. La primera es tranquilidad, el mundo necesita tranquilidad y que mejor la iglesia como agente para someter al diablo y sus huestes y generar pas y tranquilidad en el corazón del mundo. Segundo necesita identidad. Las nuevas lenguas nos hablan del lenguaje de Dios en la boca del mundo. Este lenguaje no está viciado ni contaminado por el humanismo o el satanismo, es un lenguaje de Dios. Tercero el mundo necesita seguridad. En mundo donde hay amenazas y situaciones de muerte la iglesia puede promover esa seguridad que necesita tanto nuestro país como nuestro mundo. Y finalmente la sanidad. Cuantas enfermedades hay hoy, cuantos conflictos en el área de la salud. La iglesia ha sido llamada a brindar salud al mundo.  (vrs. 17 y 18).  En segundo lugar la iglesia puede hacerlo porque tiene PROTECCIÓN. Note que Lucas declara que ahora Jesús está reinando, eso habla de potestad y vigilancia sobre su iglesia. El está gobernando y ejerciendo autoridad sobre la comunidad de Dios. Por otro lado  la iglesia puede hacerlo porque tiene SU PALABRA. Note la frase del vrs. 20 “predicaron” y “la palabra”. Es un mensaje basado en un poder de una palabra sobrenatural que cambia, que transforma. Nuestra palabra da vida porque es la palabra de Dios. No tenemos un mensaje humanista o secular. Es el mensaje del corazón de Dios. Una tercera razón es que la Iglesia tiene su PRESENCIA. Note que dice “ayudándoles” y “confirmando”. La primera palabra “sunergeo”, esta palabra es la base para la palabra “sinergia”, y ¿qué es la sinergia? El término consiste en que se consiguen ventajas en el trabajo asociado.
Es el efecto adicional que dos organismos obtienen por trabajar de común acuerdo, la sinergia es la suma de energías individuales que se multiplica progresivamente, reflejándose sobre la totalidad del grupo. Otros dicen que la sinergia es  significa que el todo es más que la suma de sus partes. Significa que la relación de las partes entre sí es una parte en y por sí misma. En ese sentido la sinergia con Jesús es la más excelente habilidad en equipo. Eso significa que la presencia y dependencia de los logros depende de la manera que trabajemos en equipo con Cristo. Solos podemos poco pero con Jesús podemos todo. Note que el término griego está en un presente indicativo y es un participio. Lo que denota calidad de relación (por el participio adjetival) continuidad de la relación (por el presente) y finalmente realidad de la relación (por el modo indicativo del verbo). Debemos aprender a cultivar este tipo de relación con la presencia de Dios. Pero también el texto utiliza la expresión “confirmando” la palabra griega es “bebaioo” y se traduce “hacer seguro y hacer firme algo”. También está en presente de indicativo. O sea que Dios siempre hace firme nuestro testimonio palabra. Así es que tenemos excelente razones para entender que el tercer incentivo de que la iglesia puede presentar el evangelio al mundo es una realidad.  Bueno he allí los tres incentivos para hacer la obra que Dios nos ha encomendado en este siglo. Primero Jesús lo ordena, segundo el mundo lo necesita y tercero la iglesia puede hacerlo. ¿Cuál es tu excusa?

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