Cinco principios bíblicos para una relación familiar exitosa III parte


3.                   En tercer lugar céntrese en las personas y no en las posesiones. (Números 2).

Había todo un procedimiento cuando Israel se movía. Primero contaban a las personas, así que cuando se movían cuidaban a las familias, y también cuando se movían mantenían la unidad y sus distintivos familiares. Dios dio estas lecciones para que la gente de Israel aprendiera a relacionarse en lugar donde también adoraban. La gente no podía dejar a un lado todo lo que le pertenecía a la comunidad de Dios. Eso implicaba que los Israelitas arreglaban su vida familiar, y comunitaria alrededor de la presencia de Dios. Este principio me exhorta a centrarme en la familia y en las personas en lugar de las pertenencias y de las propiedades. Creo que una manera que nos ayuda para saber exactamente como movernos en este tiempo es este principio. No hay mejor parámetro que la familia y lo importante que es. Si yo me muevo a un trabajo que pagan mejor, pero sacrifico a mi familia, dudo mucho que sea la voluntad de Dios.

4.                En cuarto lugar céntrese en recoger el maná y no el “money” (Perdón por el extranjerismo) (Éxodo 16, Números 11).

El maná era la provisión de Dios y era el pan celestial. Dios no quiere que hagamos movimientos sobre la base económica, sino sobre la base de su provisión y su presencia. Debemos movernos porque El Espíritu Santo nos dirige. Una cosa que este pasaje me dice es que todo lo que necesito estará donde está la presencia de Dios. ¡El maná no se quedaba cuando los judíos se movían, no! El maná los alcanzaba en cualquier lugar que movieran porque Dios se los daba. No debo tratar de de ayudar a Dios para mi provisión. Veamos algunas cosas sobre dirigirme por el maná y no por el money (dinero).

  1. Primero veamos el nombre de la provisión. Dios les dijo que iba darles “pan del cielo” “lejem shamayin”. Así lo llamó Dios en el hebreo, ¿porque los israelitas le cambiaron el nombre? Quizás lo hicieron por desprecio, aunque primero habían comido carne y luego aparece el pan del cielo, ellos dicen con desprecio “que es esto” (maná). Sus expectativas eran ollas de carne y Dios le envió pan.
  2. En segundo lugar veamos el propósito del maná. Su propósito era triple, luchar contra la ansiedad del pueblo, luchar contra la codicia del pueblo, y luchar contra el hambre del pueblo. Ahora lo curioso del caso que en el NT el maná es símbolo de Jesucristo. Pero ellos despreciaron el maná. Una cosa que me llama la atención es que mientras ellos vivieron la experiencia del maná, parecían exentos de la maldición que el pecado que ha acarreado al hombre que debe comer con el sudor de su frente. No obstante se refirieron al maná con desprecio y burla. Dios nos ha prometido sostenerlos, su provisión está allí, pero mucha gente no busca la provisión sino que buscan vivir bien. Cuando no tienen los lujos, desprecian la provisión diaria de Dios.
    1. IV.               En quinto lugar recuerde que la tierra prometida es el lugar de la bendición pero también de la batalla. (Números 13)

Allí fluye leche y miel pero fluyen flechas y lanzas. Es un lugar de ciudades que conquistar, de gente que hay que gobernar, que tomar, que dar testimonio de Dios y rodeados de gente necesitada. El Señor no está interesado sólo en satisfacer mis necesidades o mis deseos sino en libertar naciones pérdidas y gente extraviada del camino. Pero a pesar de que es un lugar de batalla, Dios está conmigo. El lugar donde moramos hoy, no es casualidad y es un lugar para llevar cambios y transformación. El lugar donde usted mora es un campo de batalla. Me sentí cautivado por lo que Jeremías 42 le dice a los cautivos de Jerusalén llevados a Babilonia. La ciudad estaba llena de violencia, estaba en rebelión con Dios y la gente decía: “movámonos de aquí, vamos a un lugar seguro, vámonos a Egipto donde es mejor. Y El señor les dijo: No hagan eso. Jeremías dice en la paz de esta ciudad ustedes encontraran paz. En otras palabras ustedes pueden ser los pacificadores en esta ciudad, no deben huir de la ciudad para encontrar su paz. Encuentren su paz aquí y cambien a la ciudad con su paz. Este principio me dice que más que disfrute de la tierra prometida en este año, Dios me ha puesto allí para ser testigo. Recuerde la tierra prometida es un lugar de bendición pero también un lugar de batalla. Así que su familia es su tierra prometida, Dios le ha dado una gran bendición pero recuerde que también es el lugar de la lucha y de conquista.

 

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