Salmo 119:25-32: Vientos de Renovación IV parte


Carnalidad (:29)

Aparta de mí el camino de la mentira”  El término “mentira” es “shequer”, implica decepción, mentira, falsedad y falta de cumplimiento de la palabra. David no quiere en ningún momento vivir una vida mundana. La carnalidad nos transporta al mundo de la desobediencia a tratar de vivir por las reglas de este mundo, por eso el uso del término “camino” (Derek en hebreo). Este es un asunto de mundanalidad. Una de las cosas que veo más y más hoy es como el mundo se nos ha introducido a la iglesia y a las costumbres y hábitos personales de los creyentes. Las iglesias están yendo al diablo porque están también llenas o están yéndose con la mundanalidad.  Este problema suministra abandono e ineficacia aun en un cristiano o en una congregación. La mundanalidad podría ser dicho que es la adaptación de la vida de uno sin considerar a Dios. Los valores impropios son razones para la mundanalidad en alguien.  La apariencia exterior es la cosa importante también en muchos.  La búsqueda de un cierto lugar en el círculo de la vida, un grado académico, un puesto social en particular, etc., tienen a todos muy a menudo colocados entre un cristiano y el Dios Todopoderoso.  Jesús les dijo a muchos, “Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres…” Algunos son mundanos porque son indiferentes.  Algunos en la iglesia en Laodicea realmente tenían este problema (Ap. 3:15-16).  La “indiferencia” es considerar algo como de poco o ninguna consecuencia.  Las personas como estas, con respecto a los asuntos morales y espirituales se vuelven tan ignorantes o insensibles de lo que la Biblia dice.  La palabra de Dios imprime en nosotros la necesidad de tener cuidado acerca de las cosas de esta naturaleza debemos  cuidarnos  con urgencia.  Uno no puede ser piadoso sin saber que Dios requiere una respuesta positiva a las obligaciones impuestas por la verdad.  Otros son mundanos porque no están deseando pagar el precio por la vida piadosa.  El vivir piadosamente requiere sujeción y la entrega de toda la vida de uno.  Quieren ser populares sin considerar el correcto modelo de conducta (Santiago 4:4).  Los dividendos pesan más que la inversión (Romanos 8:18). Así que David no quiere ser mundano, quiere vivir para Dios en todo lo que dice y hace.

 

  1. A.     Apatía (:32)

David dice que él va a correr cuando “ensanches mi corazón”. Eso implica que su corazón es pequeño y cargado de poca energía o capacidad para correr. Es una lucha contra la inactividad. El pedir a Dios que le ensanche su corazón nos transporta al mundo de la capacidad.  Es una lucha contra la inNecesita ejercitar su corazón espiritual de tal manera que pueda volver a tener la capacidad de amar a Dios todavía más. El tiene que pasar de caminar un estado de salud menor a un estado de salud mayor (correr). ¿De dónde viene un corazón semejante? Un atleta campeón tiene un corazón de tamaño grande, tanto en sentido literal como simbólico. El ejercicio duro y regular tiene un efecto definitivo sobre el corazón humano. Es un músculo, por lo tanto se engrandece al ejercitarlo. El corazón puede contraerse con más fuerza para impulsar más sangre con cada contracción. La musculatura de un corazón físico se engrandece, aumentando la potencia de cada latido. Un verdadero campeón necesita un corazón grande no sólo en lo físico, sino también en un sentido intangible. Las carreras olímpicas pueden decidirse por una centésima de segundo. Aunque todos los atletas han entrenado duramente, es ese algo intangible en el «corazón», o la voluntad de un campeón lo que lo lleva a buscar en lo profundo de su ser y dar ese esfuerzo adicional necesario para ganar. Si usted quiere ser un ganador en el campo espiritual, necesita dejar que Dios engrandezca su corazón. Usted puede lograr esto, primero, a través del ejercicio y adiestramiento adecuados. En Hebreos 5:14 leemos acerca de aquellos que no habían crecido espiritualmente, porque no se habían ejercitado. «Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal». Aparte del ejercicio adecuado, existe el factor intangible. Usted necesita ese corazón grande que sólo Dios puede proporcionar. Escuche la promesa de Isaías 40:31. «Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán». Hay un tiempo para caminar, un tiempo para correr, y un tiempo para volar. La clave consiste en esperar que Dios renueve sus fuerzas. Es un tiempo ya no para caminar sino empezar a correr en el Señor. Ahora pasemos a ver cuáles son los pasos que debemos tomar para superar estos cuatro problemas.

 

  1. En segundo lugar debemos buscar los COMPONENTES QUE DEBEMOS INCORPORAR A UNA RENOVACION ESPIRITUAL.

Hay varias cosas que debemos buscar para una renovación no solo personal sino congregacional.

 

A. Confesión a Dios (:26) (Recuperación)

“Te he manifestado mis caminos y me has respondido”. El salmista no está hablando de manifestar los caminos de Dios. Está hablando de sus propios caminos. Hasta ahora en el Salmo 119 hemos visto al salmista añorando los caminos de Dios. Ahora ha llegado a la misma conclusión a la cual llegó en el versículo 5: él sabe que sus caminos por naturaleza no se dirigen a seguir los caminos de Dios. En el versículo 9 reconoció su necesidad de limpiar su camino. ¿Qué hizo entonces? Manifestó sus caminos ante Dios. Los reconoció. Otra forma de decirlo es decir que «confesó » sus caminos a Dios. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9). A nadie le gusta admitir sus equivocaciones. Sin embargo, ése es el punto de partida para recuperarse del estar consumido. Todos queremos la ayuda de Dios. Pocos queremos confesar que no podemos lograrlo por nosotros mismos. Nuestros caminos resultan en confusión, pecado, frustración, debilidad, temor, etc. Pero los caminos de Dios no son como nuestros caminos (Isaías 55:8). David dijo que manifestó sus caminos a Dios y que Dios le respondió. ¡Por supuesto que lo hizo! El confesar nuestros propios caminos a Dios es seguir sus caminos. Nuevamente, hallamos estas palabras en 1Juan 5:14, 15: «y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.» ¿Sigue usted hallando un pozo vacío cuando se acerca a la Biblia? Quizás el problema radica en su corazón. El problema ciertamente no radica en la Palabra de Dios. Confiese sus pecados a Dios, presentando su corazón delante de Él, para que pueda limpiarle con el lavamiento del agua por la Palabra (Ef. 5:26). Sencillamente reconozca que lo que usted está haciendo no funciona, porque no es según su Palabra. Si usted lo hace, puede estar seguro que El le oye y le concede los deseos de su corazón. Pero ¿cuál debe ser el deseo de su corazón, si usted se ha cedido al control del Espíritu de Dios? Nuevamente, seguimos la progresión de David, mientras él busca cómo levantarse del polvo.

 

B. La Palabra de Dios (:25,28) (Reflexión)

La mejor solución tiene que ver con la versatilidad de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es basta y tiene perspectivas diferentes. No se acaba y es profunda. Podemos encontrar orientación en ella.

 

C. El Espíritu de Dios (:25) (Renovación)

La expresión «vivifícame» es muy importante en este contexto. Es la palabra que David usa para decir «reanímame u oxigéname! ¡Dame vida!» Cuando uno se recorta una uña del dedo hasta la carne viva duele, porque ha llegado al punto en que hay carne viva. Hay vida. David está caído y lucha por levantarse. Necesita ser rejuvenecido. ¿Cómo puede ser «vivificado»? En Génesis 2:7 dice que  Dios formó al hombre «del polvo de la tierra». ¿Qué fue lo que hizo que el hombre fuera un ser único, lo que lo convirtió en un alma viviente? Dios «sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». En este versículo sencillo vemos las tres partes de la naturaleza del hombre que lo hacen un ser creado a la imagen de Dios. Dios es una trinidad, y el hombre también lo es. El hombre tiene cuerpo (polvo), alma y espíritu (aliento de Dios). Es el espíritu del hombre lo que le otorga la capacidad de tener vida espiritual. El espíritu interior del hombre proviene del aliento de Dios. ¿Alguna vez ha recibido un golpe que le haya «sacado el aire»? En sentido espiritual esto es lo que le ha ocurrido al salmista. Espiritualmente, le han «sacado el aire». ¿Se identifica con esto? Usted acaba de establecer un gran compromiso de aprender y obedecer la Palabra de Dios. Entonces, repentinamente recibe un contundente golpe al vientre y se encuentra abatido hasta el polvo, incapaz de recuperar el aliento. Al hacer la aplicación al creyente neotestamentario, la ilustración deja de funcionar (al igual que todas las ilustraciones eventualmente lo hacen). En un sentido literal, no es posible que alguien nos saque el Espíritu Santo de nuestro interior. Sin embargo, es interesante que Pablo utilizara la frase «sed llenos del Espíritu» en Efesios 5:18. El no está queriendo decir que el Espíritu Santo es como un combustible espiritual con el cual debemos llenarnos. Si somos salvos, el Espíritu de Dios mora en nosotros (Romanos 8:9). El ser llenos del Espíritu es cederle al Espíritu el control de toda área de nuestras vidas. Cuando nuestros enemigos mortales, el mundo, la carne y el diablo (Ef. 2:13), nos conectan un golpe fuerte en nuestras mandíbulas  espirituales, pueden interrumpir nuestra comunión con Dios. El resultado espiritual es como el que alguien nos «saque el aire» físicamente. Así que necesitamos el oxígeno espiritual del Dios para ser “vivificados”

 

  1. D.                 (:28) El testimonio de Dios (Proclamación)

 En esta estrofa vemos a David deseando tener el conocimiento de la Palabra de Dios y reconociendo que sólo Dios puede enseñárselo. Pero David desea algo más: quiere entendimiento. «Hazme entender” el camino de tus mandamientos » (Salmo 119:27). Hay tres cosas que siempre aparecen juntas en la Palabra de Dios: la sabiduría, el conocimiento y el entendimiento o inteligencia. El conocimiento tiene que ver con la información, datos, hechos. Sin embargo, como ya hemos visto, el conocimiento por sí solo carece de poder. El verdadero conocimiento bíblico no puede asimilarse apropiadamente a menos que haya una actitud receptiva en el corazón. Es por ello que Salomón dice en Proverbios 1:7 que «el principio de la sabiduría es el temor de Jehová». Santiago 1:5 nos dice que la sabiduría es un don de Dios. Es esa misma actitud de corazón sumiso y reverente la que permite que Dios nos imparta su sabiduría. Job 28:28 dice: « …He aquí que el temor del Señor es la sabiduría ,y el apartarse del mal, la inteligencia». Luego la inteligencia tiene que ver con la obediencia. Dios le dará a un corazón sumiso la sabiduría para asimilar la Palabra de Dios. Sin embargo, todo esto es en vano si no estamos dispuestos a obedecerle y apartarnos del mal para seguir sus caminos. Esto es lo que David desea y debiera ser también lo que usted desea. Cuando el alma está abatida hasta el polvo, es difícil dar testimonio de Dios. David sabe que una vez que sea vivificado, una vez que tenga el conocimiento y el entendimiento que desea, entonces se dedicará a meditar «en tus maravillas » (Salmo 119:27). Es por esto que muchas personas nunca tienen poder para testificar. Pueden tener conocimiento de la Palabra de Dios, pero carecen de entendimiento. No están dispuestos a vivir según lo que predican. ¿Ha experimentado el estar consumido? ¿Está su alma abatida hasta el polvo? Lo que usted necesita es un avivamiento personal. Necesita ser lleno del Espíritu, y dejar que El le enseñe conocimiento y entendimiento según la Palabra de Dios. Entonces, podrá hablar con el poder de las obras maravillosas de Dios. Cuando su alma está abatida hasta el polvo, es hora de clamar por renovación, de reclamar el poder de la Palabra de Dios, confesar sus caminos a Dios y desear conocimiento y entendimiento. Otra vez notemos todos los términos diferentes para la Palabra de Dios. “estatutos” (:26) “preceptos” (:27) “ley” (:29)  “ordenanzas” (:30) “testimonios” (:31) “Mandamientos” (:32) . Son todos ellos de los que debemos testificar. Una proclamación integral.

 

Conclusion

Hoy más que nunca necesitamos una renovación, es decir para usar el término común y popular “un avivamiento” pero sólo se podrá hacer si seguimos el ejemplo de David. Recuerde que cuando usted está consumido, Dios le llama a poner la carne bajo control y ser lleno del Espíritu, según su palabra. Cuando usted está cargado, Dios le llama a renovar su mente según su palabra. Cuando usted llega a esos momentos difíciles de su vida, recuerde que Dios sólo los está usando para edificarlo. Deje que Elle agrande su corazón para que usted pueda correr cuando ya no puede dar un paso más. ¿En qué estado se encuentra su vida en este momento? ¿Está usted consumido? ¿Parece que le han derribado y no se puede  levantar? Usted necesita un avivamiento. Levántese y reclame Su palabra para la situación que vive. Confiese sus caminos a Él y desarrolle un deseo de conocimiento y entendimiento. ¿Está usted cargado? ¿Parece su carga ser tan pesada que no puede dar un paso más? Algo no debe andar bien, porque Jesús dijo que su carga era liviana (Mateo 11:30). Usted podría estar llevando una carga que no le corresponde. O tal vez necesita que le fortalezcan su corazón. Este es el momento para renovar su mente. Usted hallará la fuerza que necesita según la Palabra de Dios. Pero el costo es que su vida tendrá que cambiar. Deberá escoger el camino de la verdad en lugar del camino del mundo) el cual es un camino de mentira. Deberá poner los juicios de Dios delante suyo  y apegarse a sus testimonios. Sólo entonces podrá estar seguro de no ser avergonzado ante su venida. Recuerde, no importa cuán mal se vean las cosas, Dios permite que esos tiempos malos ocurran para edificarle. El quiere llevarle al punto que usted no pueda dar un paso más. Su única opción será esperar que El le renueve sus fuerzas y luego levántese y corra en el poder de Dios. Elías se ciñó sus lomos y luego corrió delante del carro de Acab, aún estando exhausto después de su gran victoria sobre los 450 profetas de Baal (1 R. 18:44-46). Ese mismo poder sobrenatural se encuentra disponible a todo hijo de Dios que hoy día lo reclama y que está listo para seguir adelante según la Palabra de Dios. Este poder se encuentra disponible aun cuando usted está consumido y cargado. Permita que Dios le edifique y que agrande su corazón. ¿Está usted consumido? ¿Está cargado? La solución se presentará «según » la Palabra de Dios. ¿Qué dice la Biblia acerca de su situación específica? ¿Creerá lo que dice? ¿Reclamará lo que dice para sí? Entonces olvídese de sus emociones, olvídese de lo cansado y desanimado que se encuentre. ¡Levántese y corra! Cuando usted de ese primer paso, Dios agrandará su corazón si verdaderamente confía en El.

 

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