El otro hijo prodigo


Hola quiero compartirles esta reflexión pues me puso en que pensar y una vez mas lo parcializados que estamos ya con historias tan conocidas como “el hijo prodigo”.  En Lucas 15 encontramos que en realidad la parábola completa no es solo sobre el hijo que se va. La parábola tiene que ver con alegrarse por lo que se ha perdido. Tiene que ver con restauración y perdón. La parábola es dada a los fariseos que estaban criticando a Jesús por su actitud tan abierta de comer con los pecadores y los parias de la sociedad judía. (15:2). Note que dice: “entonces le refirió esta parábola”. Es decir una historia común con tres diferentes escenarios. El mismo desarrollo de los tres escenarios demuestra que el perdón de Dios y su restauración no es indiscriminado sino que cualquier cosa pequeña o grande Dios  es objeto de búsqueda y restauración.  Note como es el movimiento: en la primera escena es una oveja de 100 ovejas. Esto implica el 1% de pérdida. Sin embargo el pastor la busca. Y el género es animal. La segunda escena tiene que ver con una moneda   que se pierde de 10,  esto equivale al 10%. Ha aumentado el monto y el valor en cuanto a la búsqueda. Esta área tiene que ver con cosas. La tercera escena tiene que ver la pérdida de 1 de dos. Este es un nivel de 50% y son humanos.  Pero igual se restaura.  Lo que la parábola entonces demuestra es que no importa  qué nivel de valor tenga alguien o qué nivel de perdida sea, todos necesitan restauración y perdón.  También implica que no hay nivel de ofensa para Dios. Nos ensena que no existe la idea de que unos pecados son mayores en cuanto a perdón y otros no. Es digno de notarse que los siete pecados capitales: orgullo, avaricia, lujuria, envidia, ira, glotonería, pereza, no son sino asuntos de actitud, espíritu interior y motivos. Tristemente, muchos cristianos carnales acarrean problemas espirituales internos. Son como el hermano mayor del hijo pródigo, pensando que todo lo hacen bien. Él decidió quedarse en casa con el padre. De ninguna manera iba a malgastar su tiempo inútilmente. Sin embargo, cuando el hermano más joven regresó a casa, algunas de las actitudes erróneas del hermano mayor salieron a la superficie. Primero, tuvo un sentimiento de importancia propia. El hermano mayor estaba afuera en el campo, haciendo lo que tenía que hacer, pero se enojó cuando comenzó la fiesta en casa. No se enojó porque no le gustaran las fiestas. Sé que le gustaban, porque se quejó a su padre reclamándole que nunca le había dejado tener una. Le siguió un sentimiento de autocompasión. El hermano mayor dijo: «He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo» (Lucas 15.29, 30).  Casi siempre pasamos por alto el verdadero significado de la historia del hijo pródigo. Olvidamos que no tenemos uno sino dos pródigos. El hermano más joven era culpable de los pecados de la carne, mientras que el hermano mayor era culpable de los pecados del espíritu (actitud). Cuando la parábola termina, es el hermano mayor el que está fuera de la casa del padre.  ¿Qué era lo que le pasaba por el corazón de este otro hermano?  Lo primero que hay que observar tiene que ver con su  ACTITUD. La primera actitud es positiva. Es una actitud de ocupación. Se nota que el hijo mayor está velando y laborando en las cosas del padre. Es decir la frase “viene del campo” insinúa que está en los negocios de su padre. La segunda es una actitud de comunicación.  La forma en que el recaba la información de lo que está ocurriendo en la casa es de terceras fuentes.  ¿Por qué no entro directamente y pregunto a su padre que estaba sucediendo?  Me imagino que la forma en el empelado se lo dijo debió haber afectado su percepción de la bienvenida del padre. Me parece curioso que el siervo le diga “becerro gordo” y luego añada que es la razón porque el hermano ha venido “bueno y sano”. Es más información  de lo que debió recibir. La expresión “ha venido” el verbo refleja que ya ha pasado un tiempo  desde que el hijo llego.   En cambio la perspectiva del padre es de otra forma. El dice “era muerto y ha revivido, se había perdido, y es hallado”. Es decir son dos perspectivas diferentes. La primera pareciera ser que tiene que ver como si el padre no le interesara lo malo que el hijo menor ha hecho. Pero las palabras que el padre usa demuestra que el está consciente de las acciones de su hijo menor pero que él ha perdonado.  La tercera es una actitud de relación. Notemos la reacción del hijo mayor: “se enojo y no quería entrar”.  Por recibir información de segundas personas el resultado fue ruptura familiar. Ni con su padre, y con su hermano menor

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