Otra vez: Dios me dijo II parte


I. PROBLEMAS COMUNES  QUE SE DESARROLLAN EN UNA MALA INTERPRETACIÓN DE “DIOS ME DIJO”

A. Primero la expresión “nosotros esperábamos” nos indica que una mala interpretación de “Dios me dijo” se desprende de la confusión  de mis  expectativas.

¿Qué era lo que ellos esperaban? ¿Esperaban algo? ¿Era lo que ellos más importante de que lo que esperaba Dios? ¿Cuantas veces decimos que lo que Dios nos ha dicho en realidad es lo que nosotros esperamos? Lo curioso es que ellos están pasando  por alto muchas cosas que no se dan cuenta. ¡Como si no lo hubiera hecho! ¿Cómo pueden estar tan cerca de Jesús y no darse cuenta? En realidad lo que me he dado cuenta es que muchas veces son nuestras expectativas las que imponemos al plan de Dios. Y eso es altamente peligroso.

B. En segundo lugar la expresión “que el era el que había de liberar a Israel” nos indica que una mala interpretación de “Dios me dijo”  se desprende de la limitación de mis expectativas.

Están pensando en su Israel pero Jesús acaba de libertar al mundo, ¿y ellos se quejan de Roma? Jesús vino a ocuparse del pecado y la muerte, ¿y ellos quieren que se ocupe de César y  los soldados? Jesús vino a librarnos del infierno, ¿y ellos quieren librarse de los impuestos? Ellos se habían perdido cierta información. Estaban confundidos. Sin embargo, se habían perdido más que un memorándum en una reunión de comité. No habían captado el significado de la muerte de Jesús. Lo que debía ser para ellos un día de gozo, era un día de desesperación. ¿Por qué? No sabían entender la voluntad de Dios. Aunque podría decir que “Dios les había dicho” en realidad sólo habían dicho lo que a ellos les convenía. El plan de Dios está funcionando.  No están solos. Más de uno de nosotros ha pasado horas ante el monitor de la vida preguntándose qué dirección debe tomar. Sabemos que Dios tiene una voluntad para nosotros.”Yo sé los planes que tengo para vosotros, planes para vuestro bienestar y no para vuestro mal, a fin de daros un futuro lleno de esperanza” (Jeremías 29.11). Dios tiene un plan y el plan es bueno. Nuestra pregunta es: ¿Cómo puedo tener acceso a él? Al parecer otras personas reciben dirección; ¿cómo puedo recibirla yo? Como saberlo y declarar en nuestras vidas lo que Dios nos dice. Bueno una de las mejores maneras de responder  es estudiando la historia de los dos confundidos discípulos del camino a Emaus. Ninguna pregunta es demasiado simple, ningún enigma demasiado fácil. Él tiene todo el tiempo disponible. Ven, busca la voluntad de Dios. Orar “hágase tu voluntad” es buscar el corazón de Dios. La palabra voluntad significa  “deseo imperioso”. En el estudio es donde aprendemos lo que Dios desea. ¿Cuál es su corazón? ¿Su pasión? Quiere que tú lo sepas. ¿Esconderá Dios de nosotros lo que va a hacer? Es evidente que no, porque ha recorrido una gran distancia para revelarnos su voluntad. ¿Podría haber hecho más  que enviar a su Hijo para que nos orientara? ¿Podría haber hecho más que dar su Palabra para que nos enseñara? ¿Podría haber hecho más que armonizar acontecimientos que nos dieran un despertar? ¿Podría haber hecho más que  enviar a su Santo Espíritu para que nos aconsejara? Dios no es un Dios de confusión y dondequiera que ve personas confundidas que le buscan con corazón sincero, puedes apostar cualquier cosa a que Él hará todo lo necesario para ayudarte a ver su voluntad.

C. En tercer lugar la frase “además de esto, hoy es el tercer día que esto ha acontecido” indica que una mala interpretación de “Dios me dijo” termina en destrucción de sus expectativas.

Es decir señalan que ha pasado ya un tiempo que demuestra turbación y confusión. Para ellos esos son los hechos, han pasado tres días, tiempo suficiente para darse cuenta de que algo está mal. En el caso de ellos, y de su mala interpretación de la voz de Dios, creen que Dios se equivocó cuando fue al revés. Pero resulta que eso era lo que estaba haciendo en el camino a Emaus. Todos los demás estaban a bordo y ellos iban a pie. Veían la muerte de Jesús como la muerte del movimiento, de manera que hicieron sus maletas y se dirigieron de regreso a sus casas. Y a sus casas iban cuando Jesús les apareció. ¡Qué dulce es la aparición de Jesús en el camino! Si una oveja se descarría y pierde los pastizales, nuestro Pastor, que no  quiere que vague lejos, viene para llevarla a casa. ¿Cómo lo hace? ¿Cómo nos revela su voluntad? Te sorprenderá lo simple del proceso. Ahora aquí veo como Dios combate nuestros errores con relación a la interpretación de su voz.

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